ES MI PROMESA
Capítulo 12: Un nuevo ANBU
Por Okashira Janet
Hinata abrió los ojos lentamente y sintió la suavidad de las mantas bajo su cuerpo, distraídamente palpó con su mano la almohada, al parecer, de alguna manera, había llegado a su cuarto después de aquella brutal misión que casi habían fallado.
—Sai. —Habló con voz ronca y sintió la lengua reseca, debía llevar un par de días inconsciente—. Sai. —Volvió a llamar a su compañero porque estaba segura de que había sido él quien la había curado, después de todo sólo la Hokage y Sai sabían de aquel lugar.
—Hinata-chan. —Pero para su sorpresa quien llegó hasta ella sujetándole una mano fue Naruto, sus ojos azules la veían con alivio y emoción, por instinto ella retiró su mano violentamente y agitó la cabeza, ¿había caído en un genjutsu?
—¡Sai! —Sin hacer caso de la molesta aparición rubia se llevo una mano a la cabeza intentando disolver la técnica, pero no logró gran cosa, Naruto seguía ahí, viéndola con avidez.
—Hinata. —Su compañero apareció secando con un trapo un vaso de vidrio—. La has cagado, Naruto te siguió hasta aquí. —A Hinata solo le tomo un par de segundos digerir la información y girar la mirada nuevamente hacía el rubio, él seguía ahí, ojos muy azules y rostro anhelante.
—Naruto-kun, por favor, no le digas a nadie que me has visto. —Su voz tan carente de emociones fue un golpe para el muchacho—. Me meterías en problemas. —Acto seguido Hinata llevó una mano a su cabeza sintiendo como si fuera victima de una resaca—. ¿Estas bien Sai?
—Mejor que tú. —El joven ANBU se encogió de hombros y Hinata apretó los ojos, no podía creer que en ocho meses había dejado que Naruto la encontrara y se diera cuenta de su existencia, Itachi Uchiha (el ejemplo a seguir de cualquier ANBU) había vivido como doble agente toda su vida y nadie lo había descubierto hasta que había dejado de respirar, ese era el prototipo de ANBU que todos anhelaban ser y sin embargo ahí estaba, siendo descubierta por el joven jinchuriki.
—Hinata. —Naruto la sujetó de ambas manos y automáticamente ella volvió a zafarse y lo miró fijamente a los ojos, él la miró desconcertado.
—Me queme las manos. —Sin quitarle la vista de encima ella levantó ambas palmas que a simple vista no parecían tener daño alguno—. No las toques por favor, me duelen.
—Uh… ah, sí, perdón, perdón, es decir… —El rubio levantó a su vez las manos como en señal de inocencia, todo aquello era tan bizarro, en primer lugar no se suponía que hablarían de manos lastimadas la primera vez que tuvieran una conversación en forma después de saber que ella no estaba muerta.
—Voy… —Hinata se puso de pie y una ligera sombra de dolor se abatió sobre su frente—. Voy a bañarme… —Acto seguido caminó muy despacio hacía el cuarto de baño, la puerta se cerró secamente tras ella, Naruto simplemente la vio irse con aire estupido.
—¿Qué-que fue…?
—Siempre que hay algo que no entraba en sus planes va y toma un baño. —Sai miró hacía la puerta—. La primera vez creí que se había suicidado en la tina así que entré, pero ella sólo estaba ahí, con los ojos fijos en el techo y sin moverse, es cómo si estuviera en otro lado.
—¿En otro lado?, —Naruto dudó, pero luego apuntó a Sai directamente a la cara con un dedo—. ¡¿Y como es eso que ves a una chica desnuda en la ducha, pervertido?!
—Eres muy inocente Naruto-kun. —El pálido joven parpadeó.
—¿A que te refieres con eso? —El rubio entrecerró los ojos.
—Por cierto, —como si hubiera olvidado la cuestión anterior Sai se dirigió a la cocina—, había olvidado decirte, pero no la toques.
—¿Se ha quemado en otro lado? —Naruto preguntó con preocupación y Sai giró a verlo como si rebasara el punto sensato de la idiotez.
—Ella no se ha quemado cómo puedes apreciarlo, simplemente ella evita el contacto físico con los demás a no ser que la misión lo requiera.
—Oh. —Naruto abrió la boca sin saber que más decir.
—Neji-san dice que evita el contacto para protegerse, algo así, —el de cabello negro enjuago otro vaso—, no salí muy bien en mis pruebas de psicología.
—¿Les ponen pruebas de esas en ANBU? —Naruto entreabrió los labios.
—Sería un verdadero descalabro para Konoha que la elite ninja fuera ignorante. —Sai lo miró de reojo.
—¿A que viene esa mirada?, idiota. —El rubio se cruzó de brazos.
—A nada. —Sai se encogió de hombros—. ¿Y bien?
—¿Bien, que? —A la defensiva Naruto frunció el ceño.
—¿Qué vas a hacer?
—Voy… —Naruto guardó silencio, sus puños se apretaron y sus ojos azules se llenaron de decisión, en primera debía hablar con alguien.
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Hinata seguía en la bañera cuando sintió que el chakra de Naruto se alejaba, él se había ido, no supo que sentir. Se hundió en la bañera unos segundos, Naruto la había encontrado, supo que la antigua Hinata hubiera llorado de emoción, la antigua Hinata se hubiera sentido conmovida y el amor que sentía hacia el rubio se habría incrementado casi hasta el infinito.
Pero ella no era la antigua Hinata, ella era un ANBU, ella era la oscuridad y la venganza, era todos los sentimientos podridos que un día habían aparecido en forma de perro dentro de su propia mente.
¿Qué o quién era en realidad?, a veces se lo preguntaba, en ocasiones los pensamientos se amontonaban en su mente produciéndole dolor, por eso hacía los sentimientos a un lado, ¿de qué le serviría recordar quien había sido antes?, Hanabi no estaba y nunca estaría de regreso, la antigua Hinata estaba quebrada, regresar a ser quien había sido sería regresar a la piel de alguien que estaba roto.
Ella era simplemente Hinata, un ANBU de la sección de búsqueda, espionaje y asesinato, su equipo estaba compuesto por Sai y en ocasiones Neji, su misión era la que le encomendaran, su vida era servir a Konoha en la oscuridad, su identidad estaba muerta, Hiashi Hyuuga nunca había tenido una hija que gustaba de prensar flores, el equipo ocho nunca había existido.
Servía a Konoha porque había sido eso o morir y ella había elegido seguir con vida, vivir para que la oscuridad que se la había tragado encontrara entretenimiento en lastimar a otras personas. Misiones oscuras y sangrientas, misiones crueles y desalmadas, eso era ANBU, eso era ella, eso era lo que había quedado después de que Hanabi se hubiera ido.
—¿Estas bien? —Sai abrió la puerta del baño, Hinata lo miró sin ninguna expresión en el rostro, los senos le sobresalían del agua, estaban húmedos y brillosos, pero Sai no les prestó atención. Una relación entre compañeros ANBU era peligrosa, estaba contra las reglas y ellos sólo sabían vivir la vida obedeciendo las reglas, porque no les quedaba nada más.
—Creo que Naruto planea hacer algo estúpido. —Sai se dirigió hacia ella con una toalla, Hinata se puso de pie y él la envolvió—. ¿Deberíamos matarlo?
—Se supone que debimos haberlo hecho. —Hinata se encogió de hombros—. ¿Crees que dos simples ANBU pueden asesinar al héroe de las naciones ninja?
—Ni de broma. —Sai relajó los hombros—. Diremos que era imposible y por eso no lo intentamos.
—De acuerdo. —Hinata salió de la tina con el cabello chorreando tras su espalda.
—¿Estas bien con esto? —Sai la miró fijamente.
—Sí. —Hinata se pasó una mano por el cuello, sus ojos se perdieron en la lejanía—. La niña torpe que sentía algo por él ya está muerta. —Los ojos oscuros y sagaces de Sai la observaron sin expresión, las mujeres eran muy malas para mentir acerca de sus sentimientos.
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Naruto tocó a la puerta, hacía mucho tiempo que no se pasaba por esa oficina y definitivamente era la primera vez que se anunciaba como una persona decente.
—Adelante. —Quizás fue su imaginación, pero escuchó la voz de Tsunade un poco cascada. De cualquier manera entró con decisión, los ojos azules fijos y brillantes en su dirigente.
—Naruto. —La rubia se sorprendió visiblemente, por un momento pareció que esperara al niño gamberro y dulce que había sido en el pasado, pero enseguida se recompuso—. ¿Qué sucede?
—¿Por qué me mentiste?
—¿Qué…?
—Hinata-chan. —El rubio apretó los puños—. Hinata-chan.
—Así que… —La mujer soltó un suspiro—. ¿Cómo lo supiste?, ¿fue Kiba?
—Me di cuenta por mí mismo, por cierto, gracias por la estúpida misión del molino.
—Así que fue de esa manera. —Una risita ronca escapó de los labios de la mujer, pero casi al instante lo miró fijamente, casi como quien ve a un enemigo en potencia—. No sé si eres consciente de lo peligroso que es este asunto…
—¿Por qué la dejaste vivir? —Naruto estampó una mano sobre el escritorio, sus ojos se oscurecieron.
—Cumplía todos los requisitos de ingreso a ANBU, no es como si podamos dejar ir tan fácilmente a una kunnoichi de semejantes capacidades.
—Sé que era más lo que perdías manteniéndola con vida, —Naruto entrecerró la mirada—, no soy tan idiota.
—¿En serio?, —Tsunade contestó con amargura—, que yo recuerde…
—¿Querías proteger a Hinata-chan? —Las manos de Naruto se volvieron dos puños—. ¿Fue por eso?
—Un dirigente no se puede llevar por las emociones…
—Pero lo hiciste, —Naruto la interrumpió—, la salvaste porque así lo quisiste, aunque era peligroso.
—Lo hice porque era provechoso para la aldea. —Tsunade arqueó ambas cejas con desdén.
—No te creo. —Y sí, estaba siendo infantil, quería creer que en realidad su dirigente era una buena persona, que había salvado a Hinata porque la quería, que había hecho lo correcto por encima de las leyes, que Tsunade era la mujer amable y fuerte que había conocido cuando era niño, que seguía siendo esa persona.
—Mande a Jiraiya, a mi propio compañero de equipo a morir a manos de su antiguo alumno, ¿qué te hace pensar que me tentaría el corazón con una simple niña? —Los ojos de Tsunade se volvieron fríos, pero ya una vez esos ojos le habían mentido cuando Jiraiya había muerto, ella, hasta el último momento pretendería ser la líder fría y fuerte que dirigía Konoha… aunque no lo fuera.
—Quiero entrar a ANBU. —Naruto exclamó con fuerza parándose muy derecho.
—No. —La respuesta fue automática.
—¿Por qué? —Ya se imaginaba esa réplica, pero Tsunade también se había anticipado a esa conversación.
—No cumples los requisitos.
—¿Cuál?, ¿ser groseramente fuerte?, ¿ser el mejor ninja que tienes bajo tu mando?
—No obedeces reglas.
—¡Claro que…!
—Cambias la misión de acuerdo a tus conveniencias y sentimientos. —Tsunade lo miró fijamente—. En ANBU solo existe la obediencia ciega, en ANBU no existe la personalidad, la amistad o los sentimientos. Si tuviera que elegir algo que fuera el contrario de ANBU por entero ese serías tú.
—¡Puedo obedecer! —Naruto la miró con el ceño fruncido—, ¿cuándo he fallado una misión?
—El asunto no es fallar o tener éxito, el problema es seguir órdenes, tú nunca obedeces al líder, eres impulsivo, además… —Tsunade se masajeó la sien—. La única razón por la que haces esto es por Hinata.
—¿Y qué si es por ella? —Naruto enrojeció—. Si es por ella incluso obedeceré ordenes absurdas.
—Naruto, —Tsunade soltó un suspiro, fue tan sorpresivo que el rubio parpadeó—, no quisiera que alguien como tú supiera esto, pero… realmente ANBU dista mucho de ser lo que les enseñan en la academia.
—¿A qué te refieres?
—ANBU no es un grupo elite de ninjas destacados que luchan por el bienestar de la aldea, ANBU es más bien un grupo de asesinos, estafadores, espías… en ANBU la prostitución, las drogas, la oscuridad del mundo… todo eso es el pan de todos los días, si le ordenara a un ANBU que se suicide lo haría porque hemos acabado con su personalidad, son… son la oscuridad de una aldea.
—Pero Kakashi-sensei fue ANBU, ¿no? —Naruto replicó—. Y él…
—Kakashi se volvió ANBU porque cumplía los requisitos, —Tsunade se llevó una mano a la frente—, es decir, para ese entonces Kakashi ya había perdido su personalidad, él estaba completa y totalmente quebrado.
—Pero, —Naruto farfulló—, él se volvió nuestro maestro…
—Cuando un ANBU se empieza a perder a sí mismo es muy probable que se suicide, cuando eso pasa se les da de baja, Kakashi estaba pasando por ese momento, se le otorgo volverse maestro en un intento de salvarlo, después de todo sus habilidades son valiosas para la aldea.
—¿Nosotros?, —Naruto sintió un golpe de calor—, ¿Sakura-chan, el teme y yo salvamos a Kakashi-sensei de…?
—El sentimiento de querer proteger a alguien logra grandes cosas. —Tsunade miró por la ventana, Naruto supo que estaba pensando en otra persona.
—De cualquier manera. —Naruto se señaló a sí mismo con un dedo—. Si así son las cosas entonces seré el ANBU número 1 en sorprender a la gente.
—¿Estas insinuando que serás el primero de una nueva generación de ANBU? —A veces las cosas que decía ese chico realmente la asombraban, no, Naruto ya no era un chico, ahora era un hombre, uno que había sido decisivo durante la guerra.
—Ponme a prueba. —Con una sonrisa llena de confianza el rubio se señaló a si mismo. —Será imposible que te arrepientas Tsunade-obbachan. —Y Tsunade supo, al escucharlo decir ese ridículo mote una vez más, que desde el fondo de su corazón Naruto la había perdonado.
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¡Naruto nunca hubiera pensado que lo conseguiría!... bueno, por lo menos no tan fácilmente. El caso es que se había emocionado como un niño cuando le habían entregado su uniforme, ¡un uniforme ANBU!, vestirlo daba la sensación de convertirse en otra persona, con las prendas negras y ajustadas incluso sintió que se volvía más serio y maduro. La máscara que le habían dado era de zorro y Kurama había reído alegremente la broma.
De cualquier manera su primer evento como ANBU había sido muy aburrido, lo habían encerrado con otras tres personas en un salón muy pequeño y les habían dado una larga y aburrida charla acerca de lo que se esperaba de ellos, en cierto momento Naruto se quedó dormido, pero como la máscara tapaba su rostro nadie se dio cuenta, cuando despertó uno de sus dos compañeros había desaparecido.
Su segundo evento como ANBU fue incluso más raro que el anterior, lo llevaron junto a su otro compañero a unos subterráneos, ¡Naruto ni siquiera sabía que existiera tal cosa debajo de Konoha!, eran caminos tortuosos, calientes y sofocantes, mil veces Naruto sintió el deseo de arrancarse la máscara ANBU, pero los regaños de Kurama lo mantuvieron a raya.
Luego lo amarraron a una silla y le hicieron muchas preguntas, algunas eran raras (cosas de Konoha), algunas eran personales (Naruto repitió mil veces que su comida favorita era el ramen hasta que empezó a detestarlo de tanto decirlo), le preguntaron cosas de su familia y sus lazos con la aldea, lo cegaron con luces y lo fatigaron tanto que al final empezó a contestar "No sé" a todo lo que le decían. Cuando le repitieron por décima vez si estaba enamorado de alguien Naruto terminó de fastidiarse y rompió las cuerdas que estaban hechas de chakra de la más alta calidad.
—¡Ya déjenme en paz dattebayo! —Como consecuencia se intercambiaron unos cuantos cuchicheos y el veredicto final fue: "Es idiota, pero podría servir". Naruto nunca se había sentido más humillado en la vida.
Al tercer evento fue sólo, quiso preguntar qué había pasado con su compañero, pero nadie le contestó. Su misión era muy sencilla, tenía que ir a una cueva, sentarse en algún punto sobre el techo y mirar sin hacer ruido. ¡Pan comido!
Naruto llegó a la cueva, se sujetó con chakra al techo y pasó la hora más aburrida de su vida pensando en las musarañas, ¿sería acaso una prueba de control de chakra?, ¿o ver que tanto sobrevivían el aburrimiento?, ¿debía memorizar algo peculiar acerca de la cueva?, en esas estaba cuando varios hombres empezaron a entrar en la cueva, llevaban bultos en la espalda, algunos uno y otros dos, los sacos tenían manchas rojas, ¿estaban transportando tomates?
Los hombres se alejaron un poco de su rango de visión y empezaron a apilar los sacos unos sobre otros, luego uno de ellos sacó un machete muy pesado, abrieron los sacos y sacaron algo, el hombre del machete lo empezó a cortar en trocitos muy pequeños y lo ponía en otro saco, Naruto distinguió el olor de la sangre, ¿por qué lo habían mandado ahí a ver como picaban cerdos?, y ¿por qué estaban haciendo eso en una cueva?, los ANBU sí que eran raros. Bostezando Naruto miró todo el asunto desde lejos y sin prestarle mayor atención, los hombres finalmente terminaron, tomaron sus sacos y se fueron. Naruto se preguntó que debía hacer a continuación, se quedó allí hasta que amaneció y luego regresó a su casa.
Naruto Uzumaki. Aprobado.
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Naruto no podía estar más emocionado, ¡estaba en su primera misión ANBU real!, aunque Tsunade había dicho que seguía siendo de prueba… como sea, estaba haciendo equipo con Neji, Sai y Hinata, ¡había logrado su cometido!, se sentía inmensamente feliz, aunque por otro lado, no es cómo si a los otros les hubiera impactado verlo o algo por el estilo.
Su misión era la de conseguir información de un político viejo y gordo, estaban en un centro nocturno y el hombre aquel estaba rodeado de lamebotas y chicas guapas con escasa ropa. Neji y él estaban sentados a unas mesas de distancia bebiendo sake, ¡Naruto nunca había bebido antes!, pero se hubiera sentido idiota de decirle a Neji que era menor de edad y no podía beber aún, así que fingía tomar como si fuera todo un experto, Neji en cambio parecía muy entrenado en tales lides, se manejaba como todo un vividor, era chocante mirarlo, con la camisa un poco abierta, pantalones de mezclilla y el cabello atado en una coleta alta, parecía un hombre de mundo y relaciones, él en cambio seguía sintiéndose como un idiota fingiendo beber.
—Relájate. —Neji le ordenó cuando Naruto estuvo a punto de echarse encima una copa—. Esta misión es sólo para que observes sin perder la compostura.
—¿Por qué tenía que tocarme el papel del borracho?, —Naruto se sonrojó—, ¿somos ninjas o actores?
—Es casi lo mismo de cualquier manera. —El Hyuuga miró a su izquierda—. Ya vienen. —Se llevó una mano a la oreja, todos tenían pequeños micrófonos y comunicadores en la ropa o el pelo, el de Naruto estaba oculto por rubios mechones tras su oreja.
—Sin incidentes.
—Sin incidentes. —La voz de Sai y la de Hinata repitieron el mismo murmullo, Naruto giró la mirada hacía ellos y no pudo evitarlo, la quijada se le cayó casi hasta el piso. Sai vestía con camisa y pantalones flojos, como un elegante niño rico, pero Hinata, ¡esa falda era demasiado corta!, ¡ese top era demasiado revelador! y esos tacones increíblemente altos. El cabello le caía en suaves rulos por la espalda, se había puesto lentes de contacto morados y se reía con desparpajo restregándose contra Sai, ¡contra Sai!, ¡ella, ella que era tan pudorosa y tímida y dulce y…!, ¡parecía que fuera a tirarse a Sai enfrente de todo el mundo!
No pudo evitarlo, la boca se le secó e hizo el amago de pararse, pero Neji le tiró una patada tan dolorosa por debajo de la mesa que tuvo que hacer a un lado todos sus pensamientos, ¡cierto!, era una misión, una misión ANBU.
De todas maneras se sintió angustiado y giró la mirada hacía ellos de nuevo, pero Hinata y Sai se habían perdido entre la gente que bailaba algo que parecía salsa en la pista.
—Pensé que ya habías logrado ser frío e indiferente. —Neji le susurró con los ojos entrecerrados—. No cagues la misión.
—¿Eh?, ¿de qué hablas? —Naruto parpadeó girando a verlo, Neji se agachó sobre la mesa para susurrarle.
—Ya sabes, la tercera prueba ANBU. —Neji aún recordaba cuando le habían dado los resultados, Naruto había obtenido un sobresaliente "el candidato ha actuado frío e indiferente por entero", Neji no se lo había podido creer, quizás Naruto sí que había cambiado, como todos los demás.
—¿Tercer? —El rubio frunció el ceño, pero luego se encogió de hombros—. Ah sí, fue una cosa bien rara, ¿qué sentido tenía?, mandarme a una cueva para ver cómo destazaban cerdos.
—¿Cerdos? —Neji lo miró fijo, no podía ser, nadie podía ser tan idiota, ¿verdad?
—Sí, los llevaban en costales, ¿por qué ir a una cueva para…?
—Naruto… —Neji se frotó el puente de la nariz, ¿frío e indiferente?, ¡el más idiota del mundo es lo que era!—. No eran cerdos…
—¿Eh? —Naruto ladeó la cabeza—. Entonces que… —Y como si hubiera tenido los ojos cerrados hasta ese momento lo entendió, no eran cerdos, nadie basaría una prueba ANBU en ver como destazaban cerdos, porque ANBU era la oscuridad, pero él no había querido entenderlo… él había visto sin ver como destazaban humanos hasta volverlos piezas irreconocibles.
—Como sea, es muy tarde para echarnos para atrás. —Neji volvió a su papel de hombre de mundo bebedor y volvió a apretar el intercomunicador cerca de su oído—. Ya tienen la atención del objetivo, pasen a la segunda fase. —Naruto pasó un trago amargo de sake e intentó relajarse, en esa misión era sólo un espectador, ¿nadie podía cagar nada si sólo veía verdad?, no eran cerdos, no eran cerdos…
—Oye puta, —la voz de Neji lo desconcertó sacándolo de sus cavilaciones, el joven Hyuuga había sujetado a Hinata por el brazo—, ven y hazme un favorcito. —Sin la menor consideración la sentó en sus piernas y rozó con sus dedos su pecho—. ¿Qué dices?
—Hum… —Hinata se revolvió sobre él presionando el trasero sobre su pelvis, Naruto estaba alucinado, ¿e-e-ellos estaban?, ¡e-e-eran primos!, no se dio cuenta de que tenía la boca abierta hasta que Hinata se giró hacía él y se la cerró con un movimiento seductor de su mano—. ¿Y éste quién es?
—Un ratoncito. —Neji murmuró mientras le besaba el cuello.
—E-es… —Hinata suspiró mientras le pasaba las manos por la espalda—. Guapo.
—¿Te enciende? —Neji había empezado a meter la mano por debajo del pequeño top.
—Sí. —Hinata se arqueó moviéndose más sensualmente sobre él.
—¿Quieres un trío? —La mirada de Neji había cambiado, era puro placer, sus ojos eran los de un hombre dominado por el deseo, Naruto no creyó que eso pudiera actuarse.
—Sí. —Hinata suspiró sobre su oreja.
—Oye muchacho. —Una mano se colocó sobre el hombro de Neji, Naruto se sobresaltó, había estado tan alucinado viendo lo que pasaba frente a él que no había reparado en que alguien se acercaba.
—¿Qué?, —Neji gruñó de mal modo—, ¿no ves que estoy ocupado? —Hinata le estaba restregando los pechos contra el tórax como una gata en celo.
—Kentaro-sama desea a esta chica. —El hombre señaló hacía atrás donde estaba el gordo político, ¡había picado!, Naruto no podía creerlo.
—¿Y eso a mí que me importa? —Con horror el rubio vio como Neji sujetaba a Hinata por la cintura y la pegaba más a él. ¿Qué no se suponía que habían hecho todo ese circo para que Hinata le sacara información al hombre aquel?, ¿qué estaba haciendo Neji?
—Kentaro-sama es un hombre peligroso… —La voz del enviado fue baja y fría.
—Yo también soy peligroso. —Neji se puso de pie con enfado, Hinata enredó un mechón de cabello en su dedo como si todo aquello le causara gracia.
—No sabes con quién…
—Me gustan los tríos, —Hinata ronroneó—, pero dile a ese hombre que si cree tener vigor aún podríamos ser cuatro… —Su mirada era tan picante que Naruto supo que si él hubiera sido aquel gordo político habría caído al instante, a pesar de la distancia Hinata veía al hombre como si realmente estar con él en la cama fuera la cosa más ardiente del mundo.
—No me gusta la idea. —Neji gruñó.
—Pero a mí sí. —Hinata le palpó entre los pantalones, Naruto sintió que se ahogaba—. Y a tu amigo también.
—Tsk. —Neji gruñó fastidiado—. Cuarto 315, vamos ratón. —Naruto entendió que él era el ratón, pero ni siquiera tuvo fuerzas para sentirse insultado. Todo el camino por las escaleras Hinata fue restregándose sobre Neji y mostrándole las bragas a él (ya que iba unos escalones por debajo), ¡todo era tan bizarro!, pero de repente entraron al cuarto y se separaron con tal naturalidad que parecía que todo lo anterior nunca había pasado.
—¿No hay cámaras aquí Sai? —Hinata volvió a su voz fría de antes.
—No. —Sai estaba sentado con un montón de ratones de tinta alrededor—. Ni cámaras, todo está listo.
—¿En cuánto tiempo llega? —Neji se remangó la camisa.
—Tres minutos, creo que le gustó la idea de ser cuatro. —Sai arqueó las cejas hacia Hinata.
—¿Guardias? —Hinata se sentó en mitad de la cama con las piernas cruzadas.
—Viene con dos. —Sai arqueó las cejas.
—Deshazte de ellos. —Neji le ordenó a Hinata y luego se dirigió a Naruto—. Quítate la ropa.
—¿Qué? —El rubio sintió que los colores le subían al rostro.
—Hiciste el papel de un idiota sonrojado allá abajo, —Neji lo miró fijamente—, así que si alguien va a estar emocionado en hacer un trío serías tú.
—Pe-pero… —Naruto sintió que humo escapaba por sus orejas.
—Tenemos que hacer que entré sin los guardias, —Sai se metió dentro de un ropero—, ¡ahora Naruto! —Bien, si creía que ver a Hinata meneándose sobre Neji sería lo peor de la misión Naruto seguramente no se había imaginado eso. Torpemente se quitó la camisa.
—Apúrate. —Neji le gruñó, también él se había quitado la camisa, Hinata se había sacado los tacones.
—"¡No pienses, no pienses!" —Los zapatos salieron por si solos y también el pantalón, bien, estaba en boxers en medio de una misión ANBU, ¿podía haber algo más humillante?
—Dije desnudo. —Neji lo fulminó de tal manera que Naruto se puso azul, ¿acaso era esa la novatada cuando entrabas a ANBU?, no quería cagar la misión y que lo retiraran en su primer intento, de una patada se deshizo de su ropa interior y se encontró a sí mismo completamente desnudo en una habitación de mala muerte de un centro nocturno.
—En la cama. —Neji susurró.
—¿Qué?
—Veinte segundos. —La voz de Sai les llegó por los intercomunicadores, ¿ya qué?, Naruto se echó en la cama atrás de Hinata, se sentía como una modelo nudista en plena sesión fotográfica, ¡Oh Dios, si lo viera su padre!
En ese momento la puerta se abrió y el gordo político apareció seguido de dos gorilas, no parecían simples civiles, Naruto se sonrojó a extremos groseros, aunque Hinata tapaba un poco su desnudez (por estar delante de él) se sentía expuesto como carne a la venta.
—Oh… —Hinata lamió uno de sus dedos—. Sé que dije que me gustaría hacerlo con cuatro, pero seis… es demasiado…
—Ellos solo verán. —El hombre estaba sudando de deseo anticipado, ¿era imaginación de Naruto o lo estaba viendo de manera no muy masculina?
—Oh, verás, no me gusta el público. —Hinata echó la mano hacía atrás y apretó a Naruto entre las piernas, el rubio dejo escapar un jadeo ahogado, los ojos se le abrieron al doble y su sonrojo superó lo mortalmente permitido, ¡Hi-Hi-Hinata le-le estaba!, ¡lo estaba apretando demasiado fuerte!, ¡dolía, dolía, dolía!, para su desconcierto aquello pareció encender a su obeso objetivo porque hizo una seña para que sus gorilas se marcharan, luego pasó adentro y cerró la puerta.
—Hum… —Hinata se pasó la lengua por los labios, Naruto quiso decirle que lo soltara porque le dolía (y porque era la primera vez que alguien sujetaba sus partes nobles y era extraño y bizarro y…¡Ay!), pero en lugar de eso ella se echó hacía atrás y empezó a acariciarlo muy suavemente, Naruto ya no sabía si era una broma, si estaba soñando, si debía hacer algo. Desesperado giró a ver a Neji quien asintió con la cabeza. ¿Qué significaba eso?
—"Déjate". —Escuchó el susurro por el intercomunicador, ¿déjate?, ¿qué?, la mano de Hinata se movió más inquieta sobre él, su cuerpo empezó a revolucionar, inconscientemente apretó las sabanas bajo él, la cara le ardía, nunca había sentido… todo, estaba…
—¿Le gusta? —Hinata cruzó y descruzó las piernas dándole al hombre una rápida visión de sus bragas.
—Claro que me gusta puta. —Pero estaba viendo a Naruto. Hinata se giró sobre el rubio, lo sujetó del cuello y le lamió la boca, Naruto aún seguía demasiado aturdido para reaccionar, su rostro era un tomate por entero.
—Pero acuérdate que es mi puta. —Neji apagó la luz—. Y mi ratón. —Naruto vislumbró (en algún punto perdido de su mente) que de alguna manera Neji los había prostituido a él y a Hinata, ¿había sido así?, pero entonces, mientras el hombre empezaba a desvestirse el rubio vio que Neji le sacaba con una agilidad sorprendente un pequeño paquete de una bolsa secreta del saco, ¡seguro lo había visto con el Byakugan!
—¿Qué agujero vas a querer primero? —Hinata le rodeó la cadera con las piernas al obeso hombre y entonces…
Un espantoso ruido se desató, Neji se puso tan rápido la camisa que pareció que nunca se la había quitado.
—Mierda, una redada.
—¿Redada? —El gordo perdió al instante todo interés por Hinata y la dejo caer de mala manera en la cama.
—Hay que largarnos. —Neji gruñó, pero sin siquiera oírlo el gordo agarró su saco y salió corriendo de la habitación.
—Misión completa. —Neji habló por el intercomunicador—. Sai, te toca a ti.
—Entendido. —El joven contestó y luego la comunicación se cortó. Naruto estaba tan perdido que solo atinó a parpadear.
—¡Naruto! —Neji le lanzó encima unos pantalones—. No querrás huir desnudo.
—¡Ah! —Por pura inercia giró a ver a Hinata que se ponía a toda prisa unas botas de soldado que había escondido debajo de la cama, fue apenas un segundo, pero sus miradas se cruzaron y Naruto lo supo sin lugar a dudas. Hinata también estaba avergonzada de lo que había pasado.
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Hinata intentó hacer todo el camino de regreso sin hablar, lo cierto es que no fue muy difícil porque de por sí Neji no era muy comunicativo que digamos y al parecer Naruto estaba en tal estado de vergüenza que no podía decir ni media palabra. ¡No podía creerlo!, la misión había estado a un paso de irse al carajo, se suponía que debían robar aquel artefacto con información sin que el político se diera cuenta, luego Sai se haría pasar por un bandido cualquiera y le robaría el saco enfrente de mucha gente, así el hombre no relacionaría la pérdida del objeto con ellos si no con Sai, ¡ese era el plan!, pero todo había estado a un paso de perderse cuando Hinata se dio cuenta de que ella sola no era suficiente para llamar por completo su atención, ¡los bisexuales sí que eran una molestia!
Pero entonces Naruto había resplandecido como un salvador en medio de aquel desastre, Naruto que ni siquiera estaba actuando, Naruto que seguía tan inocente como siempre, Naruto que había encontrado el placer por su mano, que lo había hecho ingenua y entregadamente, ¡Naruto que nunca había fingido!, era una tonta, una completa estúpida al pensar que podía ganarle a Naruto, que podía estar a su lado sin que le afectara.
Incluso en ANBU el rubio no dejaba de ser luz, aunque todo alrededor estuviera contaminado él seguía siendo él, Naruto no se perdía a sí mismo. ¡Se sentía tan avergonzada!, recordaba la primera vez que había tenido que seducir a alguien en una misión, la primera vez que se había restregado contra Neji para llamar la atención de alguien, ¡después de esa ocasión había llegado a su casa a vomitar!, justo en esos momentos solo podía actuar bien si su pareja era Neji o Sai, pero Naruto, ¡él no había actuado! y cuando lo había tenido sonrojado y sudoroso por sus caricias ella tampoco había actuado.
¡Era peligroso estar cerca de él!, Naruto era capaz de hacerle olvidar la oscuridad, Naruto era tan ingenuo que despertaba sentimientos que había rechazado hacía mucho tiempo, ¡no podía recordarlo!, la persona que había sido, la Hinata de antes, ¡no podía regresar a ser quien había sido!
Que tonta, ¡que tonta había sido al pensar que podría olvidarlo tan fácilmente!
—Oigan… —La voz de Naruto la sacó de sus cavilaciones—. Lo de ANBU es… completamente secreto, ¿verdad?
—Completamente. —Neji siguió avanzando, todos volvían a tener sus uniformes ANBU.
—Digo… nadie sabrá… yo… ¡Eso fue lo más vergonzoso que he hecho en mi vida! —Y Hinata supo que estaba completamente pérdida cuando a Neji se le escapó una risita, si Naruto era capaz de afectar de esa manera a Neji, ¿cómo se suponía que lo iba a superar ella?
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—¿Me vas a decir de una vez por todas que diablos te pasa? —Sasuke fulminó a Naruto con la mirada, se suponía que ese día iban a entrenar y lo que había encontrado al llegar al departamento del rubio era a su mejor amigo hecho un ovillo bajo las mantas.
—Se supone que no puedo… —Naruto se removió como un gusano bajo las colchas.
—Pues entonces te lo sacare con el sharingan. —Sasuke bufó, llevaba ocho meses haciéndose cargo de Naruto (engorrosa tarea que se turnaba con Sakura), pero esta vez Naruto no parecía deprimido, de hecho lucía mortalmente avergonzado.
—¡No! —El rubio se destapó como un resorte lo que le provocó un pequeño bote a Sasuke.
—¿Qué?, ¡¿por qué estás tan sonrojado?! —Sasuke se alejó de él de un salto, casi como si pudiera pegarle alguna contagiosa enfermedad.
—Yo… —El rubio se mordió los labios, se suponía que ANBU era un secreto de máxima prioridad, ¿cómo sobrevivían los demás sin poder contarle a nadie?, no aguantaba el deseo de decírselo a Sasuke, pero no, no podía, se suponía que ahora era parte de…
—¿Por qué tienes un uniforme ANBU aquí? —¡Oh mierda!, se había sacado el uniforme y lo había botado al suelo, ¿por qué Sasuke siempre se daba cuenta de todo?
—Bu-bueno…
—¿Es en serio? —Sasuke arqueó una ceja y giró a ver a su amigo—. ¿Tú?
—¿Qué?, soy guay y eso… —Pero contrario a lo que le hubiera gustado enrojeció.
—No puedo creerlo. —Sasuke pateó el uniforme de mala manera, Naruto siempre se le adelantaba; en sus sueños de ser Hokage, en alcanzar el rango que había tenido su hermano… —Pues mírame bien, —una oscura sonrisa ganó sus labios—, porque dentro de poco tendrás que ver mi espalda. —Naruto quiso decirle que no era como se lo imaginaba (que te hacían desnudarte y jugueteaban con tus intimidades para cumplir una misión), pero mejor se lo guardo, pensándolo bien Sasuke "soy el mejor Uchiha" necesitaba un bajón de ego.
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Hinata vació agua caliente en un vaso de barro que Sai le había traído de una misión, era su vaso favorito y cuando tomaba en él sentía una extraña tranquilidad, como si el poder de la tierra se traspasara a ella por efecto del té. Desesperadamente necesitaba tranquilizarse.
—Recuerda quien eres. —Se dijo a sí misma en un susurro, el problema es que realmente no tenía una personalidad definida. Podía recordarse que era un ANBU, era lo más cercano a una personalidad que tenía.
Regla número uno, un ANBU no tiene sentimientos.
Regla número uno, un ANBU siempre termina la misión.
Regla número uno, un ANBU no existe.
Regla número uno…
Hinata lo repitió una y otra vez, como si le fuera necesario recordarlo, ¿por qué la Hokage le había permitido a Naruto hacer lo que le viniera en gana?
Regla número uno, un ANBU no cuestiona.
Naruto era parte de un pasado que nunca había existido, no había manera de que un Naruto que nunca había existido fuera parte de su presente. Naruto era luz en medio de la oscuridad, pero ella había elegido ese camino, ya no había marcha atrás.
Regla número uno, un ANBU es una herramienta al servicio de la aldea.
¿Cuándo lo había decidido?, al elegir la vida por encima de la muerte Hinata se había quedado anclada a Konoha, peleaba por ella, ponía su vida al filo por la aldea, pero la odiaba, ¡como odiaba Konoha!, odiaba a su clan, odiaba las leyes que la habían vuelto una criminal por vengar a su hermana, odiaba la política que había encubierto todo por un "bien mayor" y sin embargo era una kunoichi al servicio de esa tierra.
Que contradicción, pero había más niñas como su hermana, más chicas de doce años que no tenían la culpa de la oscuridad de la aldea, había chicos como Kiba y Shino, ninjas que tenían sentimientos armónicos, mujeres como Kurenai que tenían niños pequeños.
Por eso peleaba… a veces… la mayoría de las veces las misiones eran como una manera de gritar, matar, torturar, engañar, era como una venganza. Si asesinabas por tus propios fines eras un criminal, si lo hacías por la aldea estaba bien, eras un héroe.
Hinata sorbió un trago profundo, la serenidad llegando a ella, lo que había pasado con Naruto había sido un desliz, ¡debía serlo!, lo había amado por mucho tiempo y…
—Hinata-neesan… —Vio a Hanabi frente a ella y soltó el vaso que cayó al piso quebrándose en decenas de pedazos, su hermana tenía una venda alrededor de los ojos, pero estaba sonriendo—. Te lo he enviado, Nee-san…
—Es una ilusión. —Hinata se llevó una mano a la cabeza y respiró hondo, antes, cuando había buscado vengarse veía a su hermana en sueños, veía al perro en sueños, pero ahora también los veía cuando estaba despierta, su mente estaba enfermando.
Sabía lo que era.
Estrés post traumático. Esquizofrenia. Alucinaciones. Agotamiento mental.
Se estaba desconectando.
Cuando era niña les habían dado una charla acerca del estrés al que se enfrenta un ninja debido a sus misiones, les habían enseñado a pensar en su trabajo sólo como eso, los enemigos no eran humanos y los sentimientos no tenían cabida ni en una batalla ni después.
El sentimiento de culpa no existía. Un ninja cumplía un trabajo importante para defender a la aldea y su gente… por lo menos eso era lo que les habían enseñado, ¡vaya manera de lavar mentes infantiles!, un ninja no dejaba de ser un humano y sólo las personas como Naruto podían pasar a través del dolor y la oscuridad con una sonrisa. Pero las personas como ella…
Con lentitud empezó a recoger los guijarros rotos en el suelo, iba a tener que decirle a Sai que había quebrado su regalo, que también era su favorito. Desde que se había vuelto ANBU Sai había sido su cable a tierra, el chico que vivía en el mundo de sombras era perfecto para ella, más que Neji, más que Kiba o Shino.
—Sai… —Susurró aún agachada contra el suelo y en ese instante la puerta se abrió.
—¿Llamaste? —El joven entró a la pequeña estancia—. Ya acabe la misión. —Hinata lo observó fijamente un momento.
—Bésame. —No era la orden de un amante, ni siquiera había resquicios de amor.
—¿Es por Naruto? —Sai arqueó las cejas, se arrodilló frente a ella, la sujetó de las mejillas y la beso suavemente en los labios—. ¿Es así?, creo que esto es lo que se llama tener una relación laboral complicada.
—Eres malo besando Sai. —Hinata suspiró—. Neji lo hace mejor.
—Me imagino. —Sai arqueó la espalda—. A Neji le gustas.
—Quizás es por eso… —Hinata terminó de reunir los pedazos del vaso—. Cuando besé a Naruto…
—Parece que él te sigue gustando. —Sai señaló lo obvio.
—Yo… —La joven suspiró—. He visto a Hanabi de nuevo.
—¿Qué ha dicho? —Sai era de la idea de que el espíritu de Hanabi había regresado (después de ver el Edo Tensei en acción podían creerse muchas cosas).
—Dijo que me lo había enviado.
—¿Qué?
—No sé. —Hinata negó con la cabeza.
—Los fantasmas son tan vagos. —Sai se levantó—. ¿Es el vaso que…?
—Me gustaba. —Hinata se levantó tras él.
—A mi también. —Sai caminó al baño—. Voy a darme una ducha.
—Tomate tu tiempo. —Hinata vio su espalda perderse tras la puerta, Sai era perfecto para ella porque realmente no era bueno socializando en el mundo exterior, no pedía explicaciones sentimentales y usualmente se equivocaba en cuanto a las relaciones humanas. Para Hinata era fácil pedirle lo que sea que necesitara, si quería un beso Sai se lo daba, si necesitaba un abrazo, una caricia, alguien que compartiera las sabanas una noche fría, Sai cumplía con todo pensando que aquello era una relación normal entre camaradas.
De alguna manera lo estaba usando, pero no se sentía del todo mal, Sai también había llenado un hueco en su corazón con ella y entre los dos no había espacio para que se colara alguien más, en otras palabras, no había un sitio para que Naruto quisiera regresar.
Hinata fue a tirar los pedazos rotos del vaso a la papelera… ojala Naruto no volviera nunca más.
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Naruto esperaba de pie vestido con ropas de entrenamiento y el sentimiento de estar siendo un poco idiota, ¡pero no iba a ceder!, ¡la mansión Hyuuga no lo iba a intimidar!
—¿Naruto? —Neji apareció vistiendo su ropa de entrenamiento también—. Me dijeron que me habías llamado pero…
—¡Quiero saber algo!, —Naruto apretó los puños—, ¡No, mejor dicho lo quiero saber todo sobre…!
—Ya. —Neji le tapó la boca antes de que se le ocurriera decir una barbaridad—. A veces me gustabas más cuando eras un ente sin alma.
—Gracioso. —Naruto refunfuñó, parecía que los ocho meses pasados le habían ocurrido a otra persona y no a él—. Pero esta vez de verdad quiero averiguar cosas importantes.
—Hay cosas en nuestra organización que son secretas. —Neji lo miró con fijeza—. Y cosas que es mejor no saber.
—La verdad a veces duele, —Naruto tomó aire—, pero aunque sea un fuerte golpe la verdad cura.
—O envenena. —Neji lo miró con fijeza y luego soltó un suspiro y le señaló con la cabeza el jardín, por espacio de varios minutos caminaron sin decir ni media palabra, finalmente llegaron a una banca, enfrente había un pequeño jardín con flores—. ¿Qué quieres saber?
—Hinata-chan… —Naruto pasó saliva—. ¿También ella tuvo…? —La voz del rubio vaciló—. Alguna vez para sacar información tuvo que…
—¿Te refieres a si ha tenido que llegar hasta las últimas consecuencias?
—Hum, —Naruto se rascó la nuca—. Sí.
—¿Cambiaría eso algo?
—No… no, creo que no, pero… —Naruto suspiró—. Supongo que quisiera saberlo.
—No ha habido necesidad hasta el momento, pero estamos en ANBU, puede pasar. —Neji se cruzó de brazos.
—La última vez que vi a Hinata-chan Karin-chan dijo que ella tenía… que ella y Suigetsu…
—¿Eres muy inocente, cierto? —Neji lo miró como quien ve un caso perdido—. Esto me lo ha dicho Sai, pero al parecer en ese entonces Suigetsu estaba adentro de Hinata, dicho de otra manera se escondió adentro de ella.
—Uh… —Naruto parpadeó sin saber muy bien como sentirse con la información.
—Fue solo un jutsu, al parecer Hinata-sama y Suigetsu solo fueron camaradas, aunque se guardan bastante cariño, no que ella lo diga, pero se le nota.
—Y… —Naruto apretó las manos una contra la otra—. Mentalmente…
—He de admitir que es un poco inestable, —Neji cerró los ojos y echó hacía atrás los hombros recargándose en el respaldo de la banca—, pero nada parecido a su estado catatónico de la última ocasión en que la viste.
—Bueno. —El rubio relajó los hombros—. Puedo con eso.
—¿A qué te refieres? —Neji lo miró de reojo.
—Quiero recuperar a Hinata-chan.
—Escucha Naruto, —el joven se pasó una mano por la cara—, no creo que eso sea posible.
—¡No lo sabré hasta que lo intente!
—No. —Neji miró al frente—. No se trata de eso.
—¿Entonces que…?
—Después de matar a Itachi Sasuke no volvió a ser el mismo, ¿cierto?, si hubiera regresado a ser quien era en el pasado se hubiera quebrado y enloquecido, Hinata-sama está en el mismo problema, ¿Cómo regresar a cómo era antes?, ¿cómo cuando ya no le queda nada?, oficialmente está muerta, nunca fue parte de un clan Hyuuga, nunca hubo equipo ocho, ni familia ni amigos, si Hinata-sama regresa al pasado no encontrará más que sus manos vacías, sólo le queda avanzar.
—Pero Sasuke volvió. —Naruto se empecinó—. Regresó a Konoha y al equipo siete.
—Eso fue sólo porque convenía a los intereses de la aldea. —Neji apoyó las manos en sus rodillas—. Y no creo que se avecine una quinta guerra ninja para que Hinata-sama pueda salvar a media humanidad y redimirse con el mundo.
—Sasuke siempre ha sido un tipo con suerte, —Naruto suspiró—, las chicas siempre iban tras él sin que moviera un dedo.
—Vaya suerte. —Neji refunfuñó con conocimiento de causa—. El caso es que regresar a la Hinata de antes no es una opción.
—No lo sé. —Naruto se mordió el labio inferior—. Neji, ¿has hablado con el papá de Hinata-chan acerca de esto?
—No. —Neji lo miró como si le hubieran crecido setas en la cabeza—. El líder del clan no puede cuestionarse.
—Antes… —Naruto cerró los ojos—. Antes tú me has dicho que el papá de Hinata-chan se había inclinado ante ti para disculparse por la muerte de tu padre.
—Hum… sí… —A pesar de que intentó no hacerlo Neji se sonrojó ante el recuerdo.
—Y que luego te entreno personalmente.
—Sí, ¿pero que tiene que ver…?
—No creo que alguien que haya hecho eso pueda darle la espalda tan fácilmente a sus hijas.
—Pues… —Neji frunció un poco el ceño, ciertamente su tío no era la clase de hombre que se basaba en sentimentalismos, pero le había parecido que durante la cuarta guerra había sentido orgullo de los dos, tanto de él como de Hinata, ¿entonces por qué…?
—Quizás si hablamos con el papá de Hinata-chan…
—No creo que eso sea tan sencillo. —Neji se pasó una mano por la cara.
—Nada que valga la pena es sencillo. —Naruto se levantó de un salto apoyándose en sus rodillas.
—De cualquier manera Hanabi-sama está muerta, Hinata-sama también, técnicamente, no se puede cambiar eso.
—No puedo hacer nada por Hanabi-chan… —Naruto apretó los puños recordando el rostro amable de Konohamaru frente a la tumba de la niña—. Pero puedo cambiar el destino de Hinata. —Neji quiso decirle que no era Dios ni cosa por el estilo y que el mundo no era tan sencillo como él usualmente creía que era, pero entonces recordó a un niño de trece años diciéndole a otro que era un perdedor, que el destino no se podía cambiar, que un pájaro enjaulado siempre sería un pájaro enjaulado.
—Entonces te deseo éxito. —Naruto sintió como Neji le palmeaba el hombro y giró sonriente hacía él, pero entonces lo recordó, el rostro extasiado de Neji mientras tenía a su prima entre brazos, había otra cosa que se le había olvidado preguntar.
—Oii, Neji…
—¿Qué? —El Hyuuga arqueó una ceja reconociendo el tono nervioso del rubio.
—Es una tontería en realidad, pero… bueno… ¿te gusta Hinata-chan?
—Siempre me ha gustado. —Neji parpadeó.
—Eh… no, no me refiero como persona o como prima o…
—Desde el inicio siempre he amado a Hinata-sama, soy su guardián después de todo.
—No… —Naruto empezó a sudar copiosamente—. Quiero decir, no fraternalmente, ves, ¿cómo decirlo?
—¿Sabes?, —Neji cerró los ojos y echó la espalda hacía atrás recargado en la banca—. Se suponía que cuando creciéramos un poco más Hinata-sama y yo íbamos a casarnos.
—¡¿Ah?!, ¡¿por qué?! —Naruto dio tal bote que Neji no pudo evitar sonreír.
—Es normal en clanes de líneas sanguíneas y gran renombre que se hagan cosas como estas, de otra manera se perdería la pureza de nuestras técnicas.
—Pero… —Naruto seguía con la boca abierta.
—Yo lo supe a los catorce años, fue por error, Hiashi-sama estaba comentándolo con un anciano del concejo. Recuerdo que me sorprendí mucho, momentos después Hinata-sama pasó por delante de mí con una canasta con flores, giró a verme y me sonrió, en ese momento pensé que casarme con ella no sonaba mal.
—Hu… —Naruto se dejó caer en la banca debido a que le fallaron las piernas.
—Desde entonces siempre pensé en ella como en mi futura esposa, simplemente no podía evitarlo. Sus gestos, sus aficiones, sus debilidades y habilidades, me empezó a gustar todo de ella, no era un enamoramiento apasionado, era un amor tranquilo y dulce, algo que crecía dentro de mí. —Neji se inclinó un poco hacia delante—. Y de repente lo perdí todo.
—Yo… —Naruto lo miró sin saber que decir, desde el principio había sabido que los sentimientos de Neji habían sido más fuertes, incluso los sentimientos de Hinata hacía su primo parecían más fuertes que los que tenía hacia su persona, pero Naruto no era la clase de hombre que podía hacerse a un lado.
—Supongo que siempre voy a amar a Hinata-sama. —Neji suspiró—. Soy un caso lamentable, ¿cierto?, no pude proteger a la mujer que amaba, ni antes ni ahora.
—No yo… yo creo…
—Pero tú tienes esa fuerza. —Neji le puso una mano en el hombro—. Hinata-sama tiene debilidad por ti aun, lo noté en la última misión.
—¡Por favor no recuerdes eso!, ¡dijiste que las misiones eran secretas! —Naruto se incendió en un rojo apabullante.
—El caso es que si eres tú creo que puedes hacerlo. —Neji se apoyó en él para pararse—. Así que, ¿por dónde vas a empezar?
—El papá de Hinata-chan, —Naruto también se puso de pie—, ¿cómo le hago para poder verlo?
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Sai metió una mano dentro de su bolsillo para palpar un pincel, era algo que hacía mecánicamente, tanto para protegerse como para atacar necesitaba de tinta, pero a veces, mientras caminaba por la aldea, lo que buscaba era plasmar un momento, un instante, una persona. Antes lo hacía para comprender mejor las relaciones humanas (no que hubiera avanzado mucho en sus empeños), pero ahora había otra razón… le gustaba enseñarle la aldea a Hinata.
—¿Podrías quedarte quieto?
—¿Así? —Kiba parpadeó, justo se estaba sosteniendo en un pie intentando trepar en Akamaru.
—Será sólo un minuto.
—Uh… pero apúrate. —Kiba era uno de sus modelos habituales, sabía que a Hinata le gustaba ver sus dibujos acerca de su antiguo compañero, eran los únicos momentos dónde sus ojos se veían un poco menos velados. A Sai le gustaba ver sus ojos, el ojo castaño siempre era oscuro y turbulento, como si recordara un mundo de rabia, el ojo plateado era atravesado por una cicatriz vertical y daba la sensación de caer en un mundo de miseria, era una mirada perturbadora, unos ojos que encerraban sentimientos negativos… pero a él le gustaban.
—¿Podría…? —Shino no contestó, de cualquier manera él nunca contestaba sólo se quedaba quieto, Sai le preguntaba porque había leído que era una regla de cortesía preguntarle a alguien si quería ser su modelo antes de retratarlo (lo había entendido a la mala después de retratar a Sakura en un mal momento sin su permiso).
Los dibujos de Shino siempre reflejaban un aire de soledad y melancolía, Sai era de la idea de que era quien más extrañaba a Hinata, antes, cuando el equipo ocho aún era funcional Sai los había retratado un par de veces y el joven Aburame solía tener una pose un poco diferente, más erguida, más segura, más libre. Pero ahora… el cambio era mínimo, pero había peso sobre esos hombros ligeramente encorvados.
—¿Me permite?
—¡Por supuesto Sai! —Y por encima de todo nunca olvidaba retratar al pequeño hijo de Kurenai; cada mechón, cada movimiento, cada gesto, cuando lloraba y cuando reía. Le había dicho a su mamá que era porque le gustaban los niños y el suyo era encantador
(por suerte Kurenai no había creído que era un pedófilo), pero lo cierto es que Hinata era quien los veía atentamente, nunca mostraba gestos de ternura o felicidad al verlo, pero a veces, después de una misión particularmente difícil Sai la encontraba sentada en el suelo viendo los bocetos del niño.
—¿Qué dibujas Sai? —Sakura llegó hasta él y el joven también la dibujó, con las ligeras ojeras alrededor de los ojos y el cabello un poco revuelto de alguien que ha pasado la noche en vela, la nueva jefa del hospital, una mujer de armas tomar, sabía que a Hinata le gustaría verla.
—¿Sasuke-kun, podrías darme un minuto?
—Deja de llamarme Sasuke-kun. —El Uchiha miró a Sai con cautela—. ¿Eres un fan o qué? —Pero de todas maneras se mantuvo sin moverse… treinta y cinco segundos… pero Sai era rápido dibujando y las ideas se quedaban mucho tiempo en su cabeza.
Dibujó la lápida de Hanabi y no olvidó plasmar las flores que alguien había dejado, supuso que había sido Konohamaru y también lo retrató a él, el niño estaba cada vez más alto, Sai lo pintó mientras entrenaba con sus kunais en medio de un claro. Kakashi paseaba por una calle con las manos en los bolsillos y Sai lo siguió mientras retrataba su bostezo más sonoro.
Era Konoha, era la aldea que ellos protegían, era el lugar que Hinata no podía recorrer libremente, Sai era sus ojos, era su conexión con el sitio que resguardaban, era su cable al mundo, eso era lo que ella había dicho.
—¡Sai! —Ino lo llamó alzando una mano en el aire, Sai se acercó a ella mientras dibujaba a toda velocidad su largo y fino cabello rubio.
—¿Me estas dibujando? —La joven se sonrojó halagada y entusiasmada y él asintió con la cabeza mientras plasmaba el rubor— ¿Te parezco linda? —Ino subió y bajó las pestañas dos veces, sus ojos azules resplandecieron.
—Mucho. —Sai plasmó sombras en sus ojos para retratar la vivacidad de sus pupilas celestes.
—¿Por qué no tenemos una cita? —La rubia se señaló a si misma guiñando un ojo—. Hoy tengo libre de misiones.
—Lo siento. —Sai cerró el cuaderno—. Tengo planes ya.
—Oh, —Ino sonrió un poco forzadamente—, ¿alguna chica linda? —Sai lo pensó un segundo.
—Creo… no estoy seguro de que sea linda…
—Oh. —Ino parpadeó.
—Pero si tuviera que decirlo de algún modo, supongo que diría que es mi chica.
—Ah… ya veo. —Ino volvió a sonreír, pero sus dedos se apretaron contra el bajo de su blusa—. No lo sabía, siento haberte invitado.
—Descuida. —Sai la interrumpió echando a caminar, había visto a alguien que le interesaba dibujar.
Karin estaba recargada contra una pared, sus uñas tamborileaban contra su codo y tenía un mohín en la boca que resultaba de lo más caprichoso, Sai empezó a dibujarla antes de pedirle permiso de hacerlo.
—¿Qué haces? —La pelirroja arqueó ambas cejas.
—Te dibujo.
—¿Siempre eres tan raro? —La chica entrecerró los ojos.
—Supe algo. —Sai siguió hablando en un susurro sin dejar de pintar, a su alrededor la gente pasaba como si nada, sin prestarles atención, tan acostumbrados como estaban a Sai pintando en cualquier lugar y a cualquier persona—. Acerca de un chico de la Niebla.
—Oh. —Karin dejo de tamborilear con las uñas, le lanzó una mirada oblicua, tanto de defensa como de ataque.
—Se está haciendo peligroso. —Sai terminó de dibujarla, pero se entretuvo en las sombras y la luz—. Ha reunido siete espadas…
—Siete… —Karin se mordió el labio inferior.
—En diez meses, eso es bastante rápido.
—Siempre ha sido alguien que andaba a las carreras a ser sincera. —La chica se echó un mechón de cabello tras la oreja.
—¿Qué va a hacer Karin-san?
—¿Hacer? —Al instante la joven se puso a la defensiva—. ¿Por qué habría yo de hacer algo?
—A las 22 horas del viernes hay un cambio de guardia que va a retrasarse un poco, asumo que unos dos minutos, será suficiente para salir de la aldea.
—¿Qué es esto? —Karin frunció el ceño—. ¿Por qué me estás diciendo semejante…?
—Supuse que le sería de ayuda. —Sai se encogió de hombros y dio media vuelta cerrando su dibujo de cuaderno—. Hasta luego Karin-san.
—¡Oye…! —Karin gritó dando un paso tras él, pero casi inmediatamente su rostro de ansiedad desapareció y se puso ambas manos en la cintura—. Eres muy raro.
—Me lo han dicho. —Sai giró a verla de reojo. Karin lo observó fijo, uno, dos, tres segundos y luego sonrió de una manera que denotaba suficiencia, pero a Sai le pareció que quería decir gracias (de cualquier manera siempre lo engañaban las sonrisas de las mujeres).
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Hinata se levantó de golpe y gritó, fue un grito agudo, largo y aterrador. Luego sujetó las sabanas bajo sus manos y se repitió a si misma que era una idiota. Se suponía que los ninjas recibían entrenamiento psicológico especial para no sentir culpa ni desagradables retrocesos donde el pasado se repetía ante sus ojos una y otra vez. Pero ella los tenía.
Veía a Hanabi muriendo, veía ninjas heridos por su mano, veía su sangre, veía al perro, burlándose de ella, guiándola a la oscuridad, veía al samurái, veía su muerte, luego venía su propia muerte, su muerte falsa, los habitantes de Konoha gritando que la mataran, la oscuridad tragándosela, ANBU, asesinatos, tortura, oscuridad, el negro engulléndola.
—Nee-san. —Y por encima de todo siempre estaba Hanabi, Hanabi que ahora tenía un ojo plateado en el rostro y otro en la mano, Hanabi que ahora siempre le sonreía con una tristeza que rozaba en la miseria, ¿no había sido suficiente?, ¿la venganza no había sido suficiente?, ¿qué más podía hacer?, había matado al hombre que la había asesinado, había cumplido su promesa.
—Nee-san. —¡Por favor, por favor!, ¿por qué no podía su hermanita ser libre?, ¿por qué siempre estaba tras ella susurrando su nombre y luciendo tan triste?
Hinata notó que las manos le temblaban y se levantó trastabillando a tomar agua, sabía que los ANBU vivían poco, no sólo por las misiones peligrosas a las que eran enviados si no porque su mente muchas veces acababa con ellos.
¡Sai!, ¿dónde estaba Sai?, quiso llamarlo, pero se sintió idiota, no podía depender de Sai, antes había dependido del equipo ocho, de Naruto, de su sensei, de Neji, luego había dependido de Suigetsu, ahora no podía depender de Sai, no podía ser siempre la niña triste que alguien tenía que proteger.
—Nee-san. —Con sus pasos de niña Hanabi caminó tras ella, del ojo faltante corría sangre—Nee-san.
¿Por qué pasaba semejante cosa?, Hinata tomó el agua y se dirigió a un estante, con rapidez tomó una caja, pero una vez que tuvo la pastilla deseada en su mano se quedó estática, sabía que si se tomaba esa pastilla dejaría de ver a Hanabi, porque en realidad Hanabi no estaba ahí, Hanabi era un invento de su torturada mente, eso habían dicho… era una alucinación, eran sus propios demonios de culpa.
Pero entonces, ¿por qué Neji había podido verla una vez?, su primo se había asustado al verla, había dado un bote, pero casi al instante había desaparecido para él otra vez. No, no era una alucinación, era algo que ellos podían ver gracias al Byakugan, el ojo blanco que lo veía todo.
Pero no quería verla, no quería ver en su rostro triste que había fallado, no quería escuchar su vocecita de niña llamándole "Nee-san, nee-san" pidiendo algo que ella quizás no podía darle.
Cerró los ojos y apretó la pastilla en su mano, quería decirle que lo sentía, que había hecho lo que había podido, que había cumplido la promesa que le había hecho. No tenía sentido, hiciera lo que hiciera Hanabi seguiría muerta, vengarla solo había dejado un vacío donde antes había una meta, su vida había perdido cualquier dirección… excepto una.
Regresó la pastilla a la caja y volvió a su habitación, se colocó lentamente el traje de ANBU, puso la máscara de tigre sobre su rostro y tomó un papel en clave que había pegado con una tachuela en la pared. Se suponía que empezaría la misión el día siguiente, pero no podía esperar más, el perro dentro de ella necesitaba ser saciado, la otra Hinata que era pura oscuridad, ¿o era ella?, ya no lo sabía, no sabía si había dos o sólo una, pero necesitaba sumirse una vez más en la noche, necesitaba el instinto de supervivencia corriendo por sus venas, matar o morir, sangre, sangre que no era la de Hanabi.
Salió de la aldea con autorización de ANBU y se dirigió a su destino, fue sencillo, ni siquiera resultó un reto, asesinó a su objetivo tan silenciosamente que nadie se enteró hasta cinco horas después cuando lo encontraron muerto en un carrusel que no paraba de girar.
Hinata se sentó en la cama de la habitación de hotel que había rentado y sin venir a cuento dirigió la mano hacía atrás y recordó la firmeza entre las piernas de Naruto, la situación había sido parecida, ambos en una habitación rentada, sentados sobre la cama y ella dirigía la mano atrás.
Antes, cuando había sido una niña buena había amado a Naruto, ¡más que a su vida, más que a nada!, pero ya no era esa niña, Hinata Hyuuga había muerto y lo cierto es que por un momento Hinata, la joven ANBU, lo había deseado. Naruto había crecido, en todos los aspectos, y ella también lo había hecho. Suigetsu había dicho que era fácil, que las relaciones sexuales eran sencillas y explotaban en un montón de confeti (por lo menos eso era lo que recordaba), tal pensamiento la obligó a sonreír, incluso a la distancia Suigetsu era capaz de ponerle una sonrisa en el rostro, aunque fuera una desgastada.
Había pensado que tendría que usar su cuerpo como ANBU, pero hasta el momento no había sido necesario llegar hasta el final en alguna misión, de hecho, casi todo se resumía a montar escenas sugerentes con Neji o con Sai. Sai le había enseñado, ese chico frío que no sabía nada de emociones o lazos le había enseñado los principios básicos de seducción, punto obligatorio para un ANBU de raíz, fuera hombre o mujer.
Pero Sai era bastante malo a ser sincera, su rostro siempre era inexpresivo y si lo describía fríamente debía decir que "no sabía sentir", no es que ella fuera experta, pero Sai simplemente era estoico en cualquier situación... pero sabía dónde tocar, puntos estratégicos que desarmaban a su objetivo.
Neji era diferente, Neji era caliente, cuando se besaban Hinata sentía algo que hormigueaba en sus dedos y le recorría por entero, sentía la sangre correr por las venas de él, sentía su deseo que se correspondía con el suyo. En ANBU no importaba que fueran primos si se veían bien juntos… y ellos se veían bien.
Hinata se acostó en la cama y cerró los ojos, automáticamente vino a ella la imagen de Naruto, sonrojado, sudoroso, entregado mientras ella movía sus dedos como Sai le había enseñado. Una misión, un acto, algo que había hecho decenas de veces, pero con Naruto era como hacerlo por primera vez… con Naruto no había sido fingido.
Deseaba a Naruto.
Estaba bien, desearlo estaba bien, era normal en una chica de su edad, pero no podía amarlo, eso estaba prohibido, después de todo lo que había pasado, de todo lo que había vivido, regresar a amarlo era idiota con todas las letras.
Se acostó en la cama, extendió los brazos, intentó pensar en Neji, intentó pensar en Sai, pero sólo pudo ver el rostro de Naruto cuando avergonzado les pedía que no se lo contaran a nadie.
Regresó a casa esa misma noche, no había dormido nada pero no estaba cansada. Entró a su habitación y lanzó la máscara contra el estante, estiró un brazo al frente para relajar los músculos y entonces lo vio.
Una hoja clavada con un kunai en la pared, la misma que había recibido cuando supo que Neji se uniría a su equipo.
"Esneelañ a ranotu al rucsodadi"
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—¿A que debemos el honor de su visita Naruto Uzumaki? —Hiashi estaba de pie frente a él, apoyado en un grueso bastón y recordándole al rubio la última vez que había estado ante su presencia (y lo tonto que se había sentido ante aquella ida y venida de preguntas dónde el perdedor había sido él).
—Vengo a hablar acerca de Hinata-chan. —Naruto declaró con aplomo, Neji le había dicho que con Hiashi Hyuuga tenía que ser así. Por un momento el rubio estuvo seguro de que el imponente líder había ensombrecido un poco el rostro, pero había sido tan rápido que bien podía haber sido su imaginación.
—¿Qué desea saber? —La voz del hombre, que en el pasado había sido sarcástica ahora estaba mortalmente seria.
—Hinata-chan está en ANBU.
—Información que usted no debería conocer. —Aquello había sido molestia con todas las de la ley.
—Y usted siempre lo ha sabido.
—Soy el líder de uno de los clanes más…
—Usted está enojado porqué yo sé que Hinata-chan está viva. —Naruto se mordió los labios, no es que fuera muy inteligente pero estaba forzando su mente por el bien de Hinata—. Y eso la pone en peligro. —Hubo un silencio que Naruto interpretó como una afirmación—. Usted está protegiendo a Hinata-chan.
—Su idea de protección joven héroe…
—Usted ama a su hija, ¿verdad? —Naruto preguntó a quemarropa, por un momento, por un angustioso segundo Hiashi Hyuuga vio el rostro de Kushina Uzumaki en aquellos ojos azules decididos y penetrantes, pudo ver el rostro de Kushina, cuando eran jóvenes, cuando todos ellos no eran más que muchachos y ella era una chiquilla enfadosa que lo seguía diciendo que le gustaba quien en el futuro sería su esposa.
—¿Tú la amas, verdad Hiashi-kun? —¿Por qué jugaba con él de esa manera la vida?, le hubiera gustado darle un capo en la cabeza a Naruto como lo había hecho en el pasado con Kushina, en su lugar contestó lo mismo que le había dicho a su madre.
—No digas tonterías. —Por el golpe del recuerdo le contestó de manera informal, Naruto abrió grandes los ojos y él fue consciente de que había cometido un error, el hijo y la madre, ambos tenían un corazón que detectaba las mentiras que se referían al amor.
—La ama, ¿cierto?
—La amas, ¿cierto? —Y no vio a Naruto vio a Kushina, vio su cabello rojo meciéndose con el viento mientras se inclinaba con sonrisa traviesa hacía él y a pesar de que en ese momento Naruto era pura seriedad no pudo evitarlo, ver a la mujer que hace mucho, mucho tiempo, casi una eternidad había sido su compañera.
—¿Qué necesita joven héroe? —La voz le salió cansada, no le gustaba recordar el pasado.
—La verdad. —Naruto apretó los puños.
—¿De qué sirve la verdad a estas alturas? —Hiashi volvió a erguirse poderoso y Naruto supo que había perdido el momento de vulnerabilidad anterior.
—La verdad puede salvar… —El rubio sujetó su chamarra del lado del corazón—. Saber la verdad, oírla de los labios de mis padres me salvó, oír la verdad de labios de su padre salvó a Gaara también.
—No todos reaccionamos igual. —Hiashi apretó el bastón entre sus dedos—. No todos los padres son tan emotivos como los suyos y no todos los hijos son tan ingenuos como usted.
—Hinata-chan lo era. —Los ojos azules de Naruto se volvieron acero—. Aún puede serlo.
—No hay nada que ganar. —Hiashi cerró los ojos—. Esto no tiene sentido.
—Se lo ruego. —Cuando Hiashi abrió sorprendido los ojos Naruto se encontraba arrodillado frente a él, la cabeza de dorados mechones inclinada en sumisión—. Ayúdeme a traer de regreso a Hinata-chan.
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Notas de Okashira Janet: Mi regalo de navidad. Se suponía que no iba a escribir ningún otro fic hasta que terminara Imágenes, pero bueno, tenía ganas de volver a esta historia.
Ahora, ¡reto, reto, reto!, en este capítulo hay un mensaje cifrado, el primero que me mande un review con la respuesta correcta y que me diga como cifraron el mensaje se gana un oneshot de la pareja que guste. Recuerden, no basta con decir que dice el mensaje (lo cual es relativamente fácil) si no cómo está cifrado.
Agradezco por leer y comentar a:
Ridesh
Nahi Shite
Namikase Rock
Lilipili
Naruto elite covenant
Annie Thompson
AkumaChibi03
LastWizard
Hinatsu-chan
Dayana
Hinako Uzumaki Hyuga
Hyugga
Hinaruhy
Gaby L
Larareshiram97
NANA-chan53
Miss Pepinillo
Coni Hyuga
Gynee
LightDanica
Hinamel
Yuri-chan43
Sakima
Noelialuna
Rocio Hyuga
Sams Brok
Alabdiel
Neralys3
VioletaMonster
Rosihyuuga
Akira-Shizuka
Uchiha de Taisho
Jade
Hana San C
Shanon Namikaze Uzumaki
Valentina londono 3597
Jhung Yuki
A todos muchas gracias por leer y por la espera, sé que es desesperante cuando una historia que sigues no actualiza rápido, pero estoy en el último semestre de mi carrera y realmente me encuentro bastante presionada (último semestre de medicina es cómo si cayeras en una jauría de perros, todos mordiéndose por el mejor promedio). En fin, mil besos y gracias por esperar, son los mejores.
20 de diciembre del 2013 viernes
