Capitulo 2

Pasaron varias semanas desde el accidente de Hibari con la Bazuka de los 10 años y todo parecia volver a la normalidad. Pero no para Tsuna. A pesar de sus intentos por ignorar al moreno, no encontrarselo, ni siquiera por error, eran frustados, pues este siempre encontraba la forma de acorrarlo y ponerle un nuevo chupetón. Algo que el castaño no se había dado cuenta de esto es que Hibari aparecia ponerlo uno nuevo cuando el anterior empezaba a desaparecer. Tsuna nunca podrá imaginar que lo hacía para que siempre tuviera una marca suya, a él solo le interesaba encontrar una forma de mantenerlos ocultos, nadie aparte de ellos dos sabía de ellos y quería que siguiera de esa forma. Intento todo lo que se le ocurrio.

Primero intento lo más simple, abotonarse la camisa correctamente, pero esto provoco preguntas en sus amigos por este pequeño cambio y desistio por ello. Después intento usar una bufanda, pero termino acalorrado y desistio con esta idea. Más tarde pensó en usar el maquillaje de su madre. Aquella mañana se lo paso en el baño mientras todos desayunaban para lograr aplicar el maquillaje de forma correcta. En un principio creyó que sería fácil, pero para ocultar los dos chupetones que tenía le costo mucho, pero al terminar se sintio alivido. Tal vez también se le facilito pues solo tenía dos, uno que ya esta desapareciendo y el otro estaba perdiendo el tono rojo que lo hacía resaltar en su piel blanca. Logrando esto, por primera vez en días se sintio tranquilo y bajo la guardia desde que empezó el acoso de Hibari. Por eso lo sorprendio tanto cuando fue acorralado nuevamente por el prefecto.

Tsuna había salido al baño, o al menos esa es la excusa que dio para salir del salón. Mientras camina fue cuando fue asaltado. De pronto su espalda golpeaba contra la pared, un cuerpo bloqueando cualquier intento de escape, una mano jalando sus cabellos obligando a exponer su cuello y otra aflojando más su corbata y desabotonando su camisa, dejando expuesto no solo su cuello, si no también parte de su pecho.

-¿Qué es esto? -pregunto en un susurro Hibari, haciendo que Tsuna temblará de miedo

El moreno se encontraba molesto porque el castaño había logrado encontrado una forma para ocultar su marca de propiedad. No le importaba si su ropa la ocultaba, pues con quitarla bastaba para que cualquiera puediera verla. Más con el maquillaje la historia es distinta. Para colmo, había logrado realizar un buen trabajo

-Ma-maquillaje -contesto asustado por la furia que veía en los ojos del mayor y más, porque no tenía ni idea de la razón por la cual es el motivo, estaba seguro que no había hecho nada que pudiera molestarlo.

Hibari quito todo el maquillaje con demasiada fuerza, dejandole roja la piel, al estar seguro que había eliminado toda, le volvio hacer un nuevo chupetón, pero esta vez con toda la intensión de hacerle daño. Hizo oídos sordos a los quejidos y sollozos de Tsuna.

-No vuelvas a hacerlo -le ordeno antes de marcharse

Después de eso no volvio a usar maquillaje. Ahora solo mantenía un botón desabrochado en lugar de los dos habituales y la corbata un poco mas ajustada. Sorprendentemente esos pequeños cambios lograron ocultar el chupetón sin que nadie sospechara.

Pero lograr esto ya no calmaba a Tsuna. Tras lo ocurrido, siempre se mantenía alerta, nervioso e intranquilo. Aunque intentaba no mostrarlo para no preocupar a sus amigos. Más con todo ese stress acumulado le iba afectando poco a poco. Volviéndolo mas torpe de lo normal. Haciendo que sus reacciones sean más lentas. También que tuviera problemas para concentrarse, más de lo normal.

Aunque la gran mayoría no fue capaz de darse cuenta de esos cambios. Los amigos de Tsuna si. Solo una vez le preguntaron si pasaba algo que lo preocupaba. Obviamente Tsuna les aseguro con una sonrisa que no pasaba. Ellos ya no insistieron. No porque le creyeran. Sino porque fuera lo que fuera que pasara no les diría. Les dolió que el castaño no tuviera la confianza para confiarle por lo que pasaba, pero cuando les confiara la verdad ellos estarían a su lado y lo apoyarían.

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Ahora Tsuna regresaba a casa solo. Por alguna u otra razón todos terminaron teniendo algo que hacer. Les supo mal dejarlo solo, pero Tsuna les aseguro que no había problema porque tenia tanto sueño que lo único que quería era llegar pronto a casa y poder dormir.

Dio un fuerte bostezo antes de chocar contra alguien. Por el golpe Tsuna dio un par de pasos hacia atrás mientras se disculpaba.

−Pero si es Dame-Tsuna −dijo uno de los chicos frente suyo. Son cuatro, todos mucho más altos que él, robustos y con mala cara. Tsuna tenía la mala suerte de encontrarse con los bravucones de la escuela.

−Hiieee −grito antes de intentar huir pero fue atrapado inmediatamente

−Ahora es nuestra oportunidad de vengarnos de todo lo que nos han hecho tus guarda espaldas –dijo uno antes de darle un puñetazo que lo tiro

El resto se río y formaron un circulo a su alrededor. Rodeado como se encontraba no tenía muchas opciones para escapar, por eso prefirió cubrirse lo mejor posible y esperar que se cansaran rápidamente. Una de las patadas que recibió logro que la cadena con sus anillos saliera de debajo de su camisa.

−Miren esto -dijo el quien parecia el líder de ellos, rompiendo la cadena

−Natsu −susurro al ver que tomaron sus anillos

−Son muy chulos para que los tenga un dame

−Son míos −dijo mientras intentaba levantarse

−Eran. Ahora son nuestros −río tomando el anillo de Natsu y otro de sus amigos agarraba el Anillo Vongola

−Dénmelos −grito antes de abalanzarse a ellos para recuperar sus anillos.

Tomándolos por sorpresa logro recuperar el Anillo Vongola, pero inmediatamente se recuperaron y Tsuna fue golpeado otra vez. Mas esta vez el castaño se levantó rápidamente. Fue golpeado y pateado, pero no se rindió hasta recuperar el anillo de Natsu. Después de eso no le importo lo que le hicieran. Los adolescentes estaban molestos por su acto de valentía, de haberse revelado contra ellos. Pero antes de darle una golpiza que lo mandaría al hospital una buena temporada. Sintieron el instinto asesino de la persona que menos quieres enojar.

−Por perturbar la paz. Los morderé hasta la muerte.

Los chicos intentaron huir, pero fue inútil, Hibari termino con ellos en un santiamén.

Tsuna no se había enterado de lo sucedido. Seguía en el suelo hecho bolita sujetando fuertemente los anillos contra su pecho. Hasta ese entonces Hibari se dio cuenta de su presencia. Se acercó al castaño para darle una patada y de esta forma girarlo, logrando ver su rostro.

−Herbívoro −lo llamó cuando este seguía sin moverse

−Hibari-san −susurro entreviendo los ojos para verlo, después de eso se desmayo

El moreno bufo antes de cargarlo como vil costal de papas, por suerte, a pesar de estar inconsciente Tsuna seguía aferrado a los anillos pues Kyoya no se había fijado que los tenía entre sus manos.

Al llegar a la casa de los Sawada, donde se escuchaba el ruido habitual, Hibari salto para entrar por la ventana del castaño. Lo dejo caer en su cama, Tsuna se quejó un poco pero siguió sin despertar. Hibari se quedó mirando decidiendo que hacer. El castaño está en un estado deplorable. Al día siguiente no podría ir a la escuela por su condición. Varios moretones se empezaban a formar. Tenía algo de sangre. Aunque no parecía que tuviera heridas muy serias.

−Bebé −susurro al sentir la presencia de Reborn.

El ex-arcobeleno había cambiado en los últimos meses, después de romper la maldición sobre ellos. Había crecido bastante, aunque seguía pareciendo un infante. Un día Nana comento que a su edad lo niños crecen muy rápido al parecer de la misma edad que Lambo e Ipin.

−Gracias por traerlo a casa −le dijo saltando a la cama, reviso sus manos donde aún tenía los anillos con él −al menos supo proteger los anillos, pero sigue siendo un Dame −agregó dándole una patada a las costillas, Tsuna se quejó pero siguió sin despertarse

Hibari al ver que ya no tenia nada que hacer se dirigió a la ventana, estando sobre el marco escuchó a Reborn

−Estás haciendo bien tu trabajo de guardián

−No te hagas ideas equivocadas −le aseguro antes de saltar

Al quedar soló, el arcobeleno reviso el cuello de su estudiante. Ahí, a pesar de los moretones que le provocaron, se distinguía la marca de Hibari. Había visto lo ocurrido en el salón del Comité Disciplinario. Al igual de Tsuna no sabia lo que significaba la actitud de la Nube. Al no poder obtener información se sentía perdido. Lo había dejado hacer lo que quisiera, esperando descubrir algo, pero por el momento no había logrado nada. Como realmente no parecía estar provocandole nada malo al Cielo, seguiría sin intervenir y esperando la oportunidad para descubrir algo nuevo.

Al día siguiente Reborn regaño a todos por dejar solo a Tsuna, sin darles la oportunidad para defenderse. En la tarde todos fueron a verlo y disculparse. Pero el chico insistió que no debían preocuparse. No había pasado nada grave, ha estado en peores condiciones y solo necesitaba descansar. Al día siguiente podría regresar a clases. Pero aunque no quisieran admitirlo las palabras del castaño no fueron suficientes para aliviar la culpa que sintieron.

Reborn sonrío satisfecho. Ellos debían aprender que Tsuna podría ponerse en peligro en cualquier momento, incluso cuando había calma. Esa tranquilidad podía convertirse en "La Calma Antes de la Tormenta". Tuvieron suerte de aprender esa lección en una situación donde el peligro no fue muy alto.


Me gusta este capitulo por la escena con los anillos, aunque por desgracia no soy muy buena describiendo escenas de peleas y siento que no quedo tan bien. Pero al menos se muestra lo que quiero, que Tsuna esta dispuesto a pelear por lo que realmente le importa :3

Bueno pero en general ¿qué les parece el capitulo? Vamos avanzando lentamente en la historia, pero avanzando.

Nos vemos en el siguiente mes con el nuevo capitulo.