Así es... yo de nuevo xD regreso con un nuevo capítulo que espero disfruten.

Y recuerden una historia + un review = un escritor feliz y ¿qué es un escritor feliz? una actualización segura jajajaja xD

Inazuma Eleven no me pertenece...


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Día 2: tratando de acoplarse

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Era día de escuela y Aki trataba de parecer lo más normal posible, tenía pensado no decir nada sobre lo que le pasaba y no preocupar a nadie.

Desde lo lejano Haruna la saludaba, indicándole que la estaban esperando. Las chicas se encontraban reunidas cerca del campo del fútbol.

— Hola chicas —saludó algo distraída a pesar de sus intentos de verse normal.

— Hola Aki —decía Haruna con una sonrisa.

— ¿Te sucede algo? —preguntó Fuyuka preocupada al notar su estado de ánimo.

— Estoy bien, no se preocupen —dijo ella disimulando.

— Que bueno —habló Natsumi— ¿Eh?

— ¿Qué pasa, Natsumi?

— No es nada, Haruna —respondió— Es sólo que... —la pelirrojizo señaló a otro lugar, no muy lejos de donde ellas estaban.

— Ese no es... —intentaba mirar la peliazul pero el sol la cegaba.

— Es Nagumo —culminó Aki.

— ¿Qué estará haciendo aquí? —comentó Fuyuka.

— No lo sé, pero ahora viene muy seguido —respondió Haruna.

— No creo que nos interese de todas formas —continuó Natsumi— Por cierto, Aki —la peliverde la miró— ¿Cómo te fue con el médico?

— No era nada grave ¿verdad? —dijo la pelimorado muy segura y Haruna asintió.

— Este...

Aki dudaba, pero... ¿Por qué? ¿Por qué lo hacía? ¿Por qué le era tan difícil decirle a sus amigas lo que le ocurría? se supone que ellas siempre se apoyaban mutuamente y eso ella lo sabía muy bien. Al igual que también sabía que si les decía no iba a hacer más que preocuparlas innecesariamente con algo que ya no podrían cambiar, y que sólo empeoraría las cosas. Según Aki, para poder vivir el tiempo que le queda de la mejor manera, tendría que guardar ese secreto ella sola y sufrir en silencio.

— No, sólo eran dolores de cabeza...

— Lo sabía —llamó la atención Haruna con una palmada— Ahora, hay que planificar sobre los siguientes partidos de fútbol.

Aki sonreía y asentía a todo lo que las otras le indicaban, pero, a pesar del apoyo que ellas sin darse cuenta le daban, no podía dejar de pensar en lo que le ocurría, sin duda atesoraría cada instante junto a sus amigas, ya que pronto, muy pronto, no las volvería a ver.