... Yo... sé que dije que no tardaría con las actualizaciones -_-U pero se me fue de las manos xD por eso vengo confiada de que no me matarán y les traigo doble capítulo para compesar.
Inazuma Eleven no me pertenece...
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Día 7: el último (Parte I)
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— El tiempo pasa volando —decía la peliverde sentada en el patio trasero de su casa, obsevando a las aves. Una se detuvo en su mano— ¿Tú qué crees? —le preguntó y esta salió volando— Debe ser lindo volar...
El sonido del timbre interrumpió aquella escena. Aki se levantó y fue a abrir. Al mirar por el pequeño agujero quién tocaba, perdió totalmente las ganas de dejarle pasar.
Nagumo...
— ¿Qué quieres? —preguntó recostada en la puerta y con la cabeza baja.
— Abre la puerta —dijo él desde afuera.
— No.
— Por favor, solo será un momento.
— ¡No! —volvió a negar.
— Al menos, déjame explicarte...
Pasaron varios segundos, Aki no respondía. Eso impacientó más al pelirrojo. Sin embargo, el sonido de la puerta abriéndose lo tranquilizó.
Ambos fueron al patio trasero de la casa y se sentaron cerca de un gran árbol que les daba sombra. La peliverde permanecía en silencio, sin mirarlo.
— Aki... —articuló Nagumo ante la indiferecia de la chica. Ella lo miró y él se quedó callado, aquella mirada lo dejó frío. Se aclaró la garganta y continuó:— Yo no hice todas esas cosas porque te tenga lástima, lo hice porque...
Haruya no terminó su frase, no encontraba las palabras.
— ¿Por qué? no lo entiendo ¿Por qué hiciste todo eso, por alguien... como yo? —dijo ella con pequeñas lágrimas.
— Aki tu me gustas —soltó sin anestesia— Sé que te has dado cuenta de he ido a tu secundaria y es por ti, porque... quería verte.
Las lágrimas intentaban escapar de los ojos del pelirrojo, pero él trataba de mantenerse fuerte.
— Es por eso que estuve contigo estos días... porque no puedo soportar la idea que te vayas sin... sin que yo... —intentaba hablar pero las palabras no le salían.
Aki lo abrazó y sonrió con ternura, si, ahora lo entendía bien.
— Está bien —dijo mirándolo a los ojos— Gracias...
— Aki... yo...
— ¿Quieres hacer algo por mi? —preguntó y él asintió levemente— Entonces... cierra los ojos.
La miro un momento para después obedecer. Al instante los abrió al sentir el beso de la peliverde, algo que significaba mucho, a pesar de ser en la frente.
— Eso es para agradecerte.
— ¿El beso?
Aki asintió.
— No será el último ¿verdad? —comentó él y ambos empezaron a reír.
Kino detuvo sus risas y su mirada se tornó melancólica.
— Lo siento, Nagumo.
Él deseó no saber a qué se refería, pero lo entendió mejor de lo que ella esperaba.
— Este... es el último —dijo viendo hacia el frente y cuando Aki asintió soltó varias lágrimas— Ya veo.
La peliverde negó.
— No te preocupes por mi, yo... tu hiciste estos días más felices de lo que yo pudiera haber hecho, en serio te lo agradezco, ahora más que nunca se... que puedo irme en paz —afirmó mientras las lágrimas caían por sus mejillas.
Nagumo sonrió en respuesta.
— Como me gustaría creer eso...
