El escenario se había puesto en segundos, aterrador en muchos sentidos. Y para serles sinceros, son muy raras las ocasiones cuando me asusto sobremanera, razón por la cual tuve la desagradable oportunidad de comprobarlo, al ver a esos ponis hablar.

Cuando presenciamos a esos ponis suplicar con gran exasperación, simplemente caí de trasero por la impresión y sugestionado por completo. Un horrible escalofrío recorrió mi espalda y me puso los pelos como escarpias; mis compañeros quedaron paralizados por dicho impacto del momento y con las rodillas temblorosas producto de la aprensión. No hace falta decir que Viviana soltó un chillido y corrió despavorida al segundo de haberlos oído. En este punto entré en pánico y me arrastré con desesperación a toda velocidad en curso al rastro que dejó mi compañera tras escapar, los demás me siguieron, me ayudaron a levantarme y entre los tres escapamos de ese maldito lugar. Pese al estar considerablemente lejos, seguíamos oyendo a esas criaturas poseídas aún rogándonos por ayuda.

Nos escondimos en una gran estalactita de cristal cerca del área y apenas había recuperado mi aliento, exclamé mientras trataba de luchar contra los hormigueos y los temblores en mis manos, mis rodillas y mis pies.

—Muchachos, por favor díganme que estoy bajo el efecto de una droga alucinógena —No podía dejar de observar mis espasmódicas manos y jadear con fuerza. En eso volví a exclamar—. ¡Digan algo!

—Amigo, no lo sé, juro que también vi lo mismo que tú. —Contestó Johan pasándose las manos por la cabeza y mirando hacia el suelo con expresión de extremo terror

—Pe-pero…—Tartamudeó Viviana hiperventilada, abrazando de lado a Daniel y al borde de un colapso nervioso—, ¿¡Pero qué mierda de lugar es este!?

—Vamos Vivi, no llores, necesitamos que seas fuerte —Dijo Daniel consolándola, pero su tono de voz quebradiza no la está ayudando—, ¿¡Pero qué clase de criaturas son esas!?

—¡Maldita sea! ¡No tengo la mas puta idea! —Vociferé alterado mientras me pasaba las manos por la cabeza y miraba con pesadez hacia el suelo—, ¡Jamás en mi vida he visto ni mucho menos he creído en ámbitos heréticos que se consideren verosímiles! Debe de haber alguna explicación lógica para esta clase de aberraciones.

—¿¡Pero qué otra explicación puede haber!? Ya los escuchaste y los viste hablar, alguien estuvo experimentando con magia negra o algo ritualista. —Vociferó Daniel con mucho azare, mientras trataba de calmar a nuestra compañera abrazándola y arrullando su cabeza

—No sé qué pensar... pero me niego a creer que algo tan obtuso e inverosímil como la magia, exista —Me levanté e inhalé profundamente para recobrar mi serenidad, o lo que queda de ella—. Necesito averiguar lo que pasa, así sabré la verdad detrás de toda esta farsa

—¿Te vas a ese lugar? —Preguntó Johan alarmado

—No hay otra opción, no podemos irnos así tan fácil —Abotonando mi abrigo y acomodando mi cabello llevándolo hacia atrás, dí un cuarto de vuelta y les dije antes de irme—. Quédense aquí y espérenme. Volveré pronto

Asintieron con la cabeza y de inmediato me devolví hacia ese sitio dispuesto a indagar sobre ese fenómeno absurdo que estaba pasando. Una vez que llegué a establecerme, me oculté tras los muros de una de las casas ubicadas en los extremos de esta supuesta "Ciudad" a varios metros de ellos, sin que alguno tuviese la posibilidad de descubrirme. Con mucha precaución, asomé la cabeza para poder analizarlos con mas detalle, y lo que descubrí a mi pesar, fue a varios de esos seres en un estado lamentable. Muchos sollozando y otros lamentándose.

—¿Por qué!?... ¿¡Por qué se marcharon!? —Preguntó sollozante uno de ellos

—¿Pero qué clase de criaturas eran esos? —Preguntó otro de esos extraños ponis—, ¿Y cómo es que lograron penetrar el escudo?

—No tengo idea de como lo hicieron… —Respondió otro mas, sin dejar de mirar el suelo con melancolía—, Pero si lograron penetrarlo, deben de ser criaturas especiales.

—Si, ¿Pero por qué huyeron de nosotros? Acaso no notaron nuestros yugos y las cadenas que nos atan. No me importa si son criaturas feas y extrañas, de cualquier modo, no tenemos a nadie más que nos pueda salvar. —Se lamentó la pequeña criatura equina que había rogado por mi ayuda y un par de lágrimas recorrieron su rostro con dolor hasta caer en el suelo

En ese momento, por alguna extraña razón, pude comprender que esos seres no son substancialmente malos. Tampoco son la consecuencia de una posesión sobrenatural, ni tampoco son un resultado de algún ritual de magia negra; o al menos, esa ultima noción la puedo tener en cuenta con seguridad. A pesar de que aún no deja de alarmarme el hecho de que poseen la capacidad de articular palabras y frases, y de tener sentimientos complejos al igual que nosotros, puedo concluir que estos equinos son inofensivas criaturitas que necesitan ser rescatadas de un evidente caso de crueldad y explotación.

—¡Que tanto miras! —Fui sorprendido por alguien que me tocó el hombro y me susurró al oído, por lo que reaccioné girando de medio lado y con un codazo listo para repelerlo, pero éste detuvo el golpe con ambas manos—. ¡Hey calma socio! ¡Soy yo!

—¡Daniel! ¡Maricón! ¡Me asustaste! —Exclamé con enfado y Daniel rió ante mi reacción

—No podía dejar que te lleves toda la diversión y el suspenso ¿O sí?

—¡Deberías estar confortando a Viviana! ¿La dejaste sola? —Inquirí con riña

—¡Fresco socio! Ella está con Johan, además, también quería averiguar sobre lo que estás viendo.

—No deberías de estar acá porque nos descubrirán, ¿No te avisé que volvería pronto?

—¿¡Y qué!? De todas formas me lo tendrías que comunicar. Aún así quiero ver con mis propios ojos qué clase de seres demoníacos habitan este lugar, así sabremos que hacer después.

—¡Uhhm! De acuerdo idiota —Me resigné dando un suspiro—. Pero procura que no te vean.

Con la debida precaución, se asomó con la debida discreción para observar a detalle, a los pequeños cuadrúpedos encadenados y no tardó mucho en conmoverse al verlos en sus lastimeros estados.

—Estos caballitos no son tan malos, alguien los está explotando, ¿Quién estará haciéndoles esta atrocidad?

—Hmm, aún no lo sé, pero no me sorprendería que el responsable, sea alguien sin escrúpulos que los esté obligando a trabajar forzosamente para algún fin lucrativo.

—O quizás podría ser que los esté llevando a un largo sendero hacia el matadero.

—Podría ser. Tal vez sea una posibilidad de lo más plausible —Le contesté con laconia— Sigamos observando, algo que hacer se nos ocurrirá.

Como si fuéramos un par de ladrones al acecho, nos dedicamos a explorar con sigilo todo el perímetro de cada uno de los sectores identificados y encontramos a nuestro paso, más ponis con yugos y cadenas, muchos de ellos con un aspecto más demacrado. Al juzgar sus marcas y pérdida de sus extraños pelajes, puedo decir que fueron azotados tortuosamente y sus rostros famélicos y costillas expuestas, me indican que los están matando de hambre. No tengo ni la mas mínima idea de que podrían estar haciendo, pero lo extraño es que no veo a alguien que los esté obligando a trabajar, no veo a ningún sujeto con látigo o fusta cerca de ellos… ¡Esto no tiene sentido! Si están sufriendo, ¿Por qué continúan movilizándose y trabajando autónomamente? Está más que claro que no poseen esa inconsciencia animal, deben tener cierto libre albedrío como para darse cuenta de lo terrible de sus situaciones. Es como si les hubiesen lavado el cerebro e instruidos con sólo ese nefasto propósito. La única explicación debe de encontrarse en el único lugar que no hemos estado todavía: El gran palacio de aspecto fúnebre fuertemente iluminado con enormes antorchas y aparentemente vigilado con esas cuatro atalayas.

Regresamos a la gran estalactita y les explicamos con calma a los demás lo que realmente está ocurriendo. Al movernos sigilosamente a la primera esquina en donde divisamos los primeros grupos de ponis prisioneros, compartieron una profunda lastima por la melancólica imagen, Viviana hasta se enterneció con cierta tristeza, opinando que son unos lindos y tiernos ponis, aún pese a su terrible estado.

Hubo varias cosas curiosas que me he percatado a lo largo de nuestra exploración: Aparte de que sean unos equinos considerablemente enanos que pueden proferir palabras y frases, y que estén obligados a movilizarse arrastrando esas pesadas cadenas sin que los estén vigilando; Una curiosidad, es que puedo distinguir sus géneros sin necesidad de espiar sus sexos. Sólo con ver la forma de sus rostros, melenas y tamaños relativos por así decirlo es suficiente. Los machos tiene los rostros rectangulares y prominentes, melenas cortas y un tamaño considerablemente mayor que sus hembras, cuyos rostros y figuras son más redondeadas y finas, y sus melenas son más largas; Otra curiosidad, es su variedad de colores no naturales que se manifiestan tanto en sus pelajes, como en sus melenas y colas, aparte de poseer en las mismas, una clase de textura cristalina pero opacas; Sin embargo, lo más extraño de todo esto, es que poseen unos dibujos, marcas o tatuajes en sus dos flancos… no sé qué significarán esas marcas y por qué están en sus traseros, ¿Tal vez esas marcas tengan algo que ver con el responsable de todo esto?... y si fuera así, ¿Por qué son de diferente diseño? ¿Qué significado poseen cada uno de ellos?

Nuestro plan estratégico sería lo siguiente: Como el único lugar sin explorar es aquel enorme palacio negro, lo rodearemos para encontrar una entrada de fácil acceso; una vez que estemos dentro, revisaremos cada rincón, cada lugar y cada habitación para encontrar al desgraciado que está torturando y explotando a estos pobres animales… aunque sea poco probable, solo espero no tener que incurrir en una pelea, Daniel y Johan pueden encargarse perfectamente.

Establecimos el cubrimiento del área por cuadrículas y la rodeamos con extrema cautela, después de rodear completamente el palacio, descubrimos que el único lugar de fácil acceso, es por la gran entrada principal. No encontramos puertas o entradas secundarias a las que acceder sin que se sacrifique nuestra ubicación, pero lo raro es que, para ser una gran entrada, no hay ningún tipo de vigilancia. «De nuevo, si las incoherencias vuelven a rodar con esta frecuencia por estos lares, se me va hacer difícil mantener la estabilidad de mi concentración y mis ideas... y eso ya es decir bastante»

Tuvimos que esperar el momento perfecto para ingresar sin ser detectados. Mientras que Johan y Daniel vigilaban la entrada, ocultos en las aristas de una casa de cristal, Viviana y yo intentábamos resolver mientras observábamos a las criaturas cuadrúpedas, ¿Como podíamos sacarlas de aquí y hacia donde movilizarlas?. Por un momento nos sentíamos impotentes, pero eso no evadía nuestra responsabilidad de salvarlas lo mas pronto que se pueda y al mismo tiempo y con un poco de suerte, podríamos conseguir la ayuda que necesitamos.

De repente, se abrió la gran entrada de aquel palacio y en ella, salió con pasos imperiosos una espeluznante criatura: Un enorme equino de pelaje gris oscuro y tanto su melena como su cola son de color negro azabache, curiosamente porta consigo una armadura plateada que cubre su pecho, cuello y patas, una corona plateada y picuda; y también lleva una gran capa de la realeza de color rojo escarlata que cubre su lomo, costados y patas traseras superiores. Se va acercando imponentemente hacia donde se ubican las primeras filas de criaturas encadenadas, que al segundo de advertir su presencia, se postraron con una clara señal de sumisión y terror, cubriéndose sus rostros con los cascos delanteros.

—¡Ayy Dios mio! ¿¡Pero qué pedazo de mierda es esa!? —Mascullé atónito mientras me fijaba con atención lo que tenía pegado en la frente del animal

—Lo sabemos, es horrible —Respondió Daniel con incredulidad

—No hablo de la bestia en sí. Observen bien y díganme, ¿Qué es lo que tiene pegado en la base de su frente? —Les pregunté con inquietud y señalando a la enorme criatura. Los chicos entrecerraron sus ojos y arrojaron sus opiniones al respecto

—Me parece que es… una protuberancia afilada, ¿Eso no forma parte de su corona? —Preguntó Johan rascándose la cabeza. Aunque sea una opinión valida, no es lo que estoy buscando

—No creo. Créo que es un cuerno. —Agregó Viviana mientras llevaba su dedo indice hacia su labio inferior

—¡Exacto! —Le contesté—. Muchachos, ¡Estamos oficialmente drogados, porque acabamos de observar un maldito unicornio!

—¿¡Un unicornio!? —Exclamó Johan en un tono de burla— Si claro... El único que anda con las drogas eres tú. Esa mierda del unicornio no se lo cree nadie.

Mientras se burlaba de mi conjetura, me limité a mirarlo con una expresión ceñida. Igualmente agradezco a Daniel por su contribución, ya que se acercó a él y le cubrió la boca de golpe y con el otro brazo, rodeó su cuello mientras que le masculló directamente en su oído.

—¡Haz silencio torpe! ¿Acaso quieres que nos descubran? —Johan le respondió negando con la cabeza, haciendo que lo soltase

—¡Marica, esto es enserio! —Le repliqué lanzando una mirada mordaz y volviendo a señalar al unicornio—, ¡Escuchen! Tal vez sea una estupidez lo que voy a decir, pero quizás sea esa la criatura que los está esclavizando... Les juro por Dios que no nos estamos volviendo locos, sin embargo, nunca imaginé que los unicornios llegasen a existir. Sin embargo, siendo justos, si en este lugar habitan animales parlantes, no deberíamos de sorprendernos si esta clase de aberraciones pseudo-fantásticas existan también.

—Está bien, ¿Pero qué debemos hacer? —Preguntó Johan un poco tenso. Solo miré hacia el suelo y suspiré con un poco de impotencia

—No podemos abandonar nuestra posición, corremos el riesgo de exhibirnos. Por ahora, debemos seguir mirando, algo se nos ocurrirá.

Asintiendo con el acuerdo, entre los cuatro a la vez nos asomamos en la esquina de la ya mencionada casa de cristal para contemplar lo que pretendía hacer esa escalofriante bestia que se iba aproximando hasta llegar a los aterrados ponis. Su siniestra mirada expelía un aura llameante de tonalidad purpura oscuro y con una tenebrosa voz gutural, sobresaltó a todos en el área.

—¡POR QUÉ NO ESTÁN TRABAJANDO! ¡ESCLAVOS DE CRISTAL!

—¡AHH! Rey… rey Sombra —Tartamudeó de manera aterrada una de las ponis encadenadas, apenas asomando su mirada para dirigirse a él—. Sólo estábamos…

Sin advertencia alguna, el unicornio le respondió con una tremenda coz directo al rostro de la pobre criatura , tirándola violentamente y agrietando parte del suelo.

—¡DESDE CUÁNDO TE DI PERMISO PARA HABLAR, ESTÚPIDA ESCLAVA! —Gruñó la oscura criatura con furia. La pequeña pony se volvió a levantar penosamente, temblando del pánico absoluto, escupiendo un par de dientes rotos y ensangrentados, y un montón de sangre le escurría por su boca. No pudo hacer otra cosa mas que limitarse a estar callada y humillada ante su presencia

Quedamos anonadados por ese inicuo despliegue de brutalidad por parte de esa bestia hacia su sumisa, Viviana se cubrió la boca con sus manos de manera aterrada justo después de presenciarlo y los demás sólo mascullaron insultos conteniendo su rabia. Yo por mi parte y a pesar del enojo, logré mantener la serenidad y sólo seguí observando con mi típica postura de siempre. Daniel quiso intervenir desprevenidamente en ese momento pero tuve que entrometerme para que no cometiese una insensatez.

—Estoy aquí frente a ustedes, perdiendo mi valioso tiempo para saber ¿¡Qué ha sido ese escándalo que formaron hace unos minutos!? —Rugió con esa voz gutural, que en ciertos aspecto y producto de mi opinión, es totalmente impresionante. Las demás criaturas solo se quedaron helados y cubriéndose sus caras—. ¡Tú, esclavo! Contesta.

—N-No… no lo sé… amo… no recuerdo bien qué fue lo que ocasionó el escándalo —Musitó uno de ellos, volviéndose a retraer y con miedo a que lo golpease—… Lo siento… mi rey

El unicornio lo miró de manera inquisidora, dio unos pasos hacia su derecha y se detuvo frente a otra pony prisionera.

—¡Tú, esclava! Habla.

—Bueno… pues… —Titubeó su dicción a la hora de hablar—. Me pareció ver unas siluetas delgadas. No pude distinguirlas bien… pero tenían un aspecto extraño.

La bestia gruñó al no tener respuestas claras, dio unos cuantos pasos más hacia su derecha y se detuvo en frente de la pony que me vio por primera vez. Analizándola con detalle, la pequeña tiene el pelaje cristalino de un color crema, casi tendiendo a blanco, su opaca melena lacia y cola tiene tres matices de carmesí oscuro, fino y amarillo pálido, sus ojos como piedras preciosas, tienen una gradación rojo sangre y finalmente tiene un diseño semejante a una flor de lis curvado que forma un corazón contiguo del mismo color carmesí y con una mezcla de naranja y amarillo tatuado en sus flancos; a diferencia de los demás, esta no se le ve tan asustada, sólo abrumada y triste.

—¡Y tú! ¿Que alcanzaste a ver? —Rugió el unicornio, amenazante

La pony no contestó la interrogante, solo continuaba mirando el suelo con una expresión depresiva, por supuesto su actitud logró irritar al unicornio, cuya tenebrosa mirada volvió a expeler esa llameante aura. Con un casco sujetó fuertemente de su yugo y la levantó hasta la altura de su rostro.

—¡Acaso no me oíste estúpida! ¿¡RESPONDEME!?

—N-no… no se que puedo decirte… mi rey —Murmuró con una voz quebradiza, temblando ante su aterradora mirada—. Sólo vi algunas figuras extrañas… parecían tener la forma… la forma de… de un mono.

El unicornio la arrojó al suelo con desdén y en un tono burlesco exclamó.

—¿Un mono? ¿¡Un simple mono!? Tu inferior forma de pensar es absurda, nadie puede atravesar el escudo, ni siquiera las mismísimas princesas de Equestria pueden hacerle un rasguño por la simple razón de que no tienen la capacidad de rivalizar mi poder, ¿Cómo puede un insignificante mono, atravesarlo?

Después de echarse algunas risotadas, fijó su mirada de pronto en la pequeña pony que se levantaba lentamente del suelo conservando la melancólica expresión, y éste sonrió perversa y sugestivamente, sacando su lengua para relamerse los labios y en un acto imprevisto invadió su espacio, acosándola.

—¿¡Sabes esclava!? No me había fijado antes en lo bien que te ves, aún con tu inferioridad de asquerosa pony de cristal que eres y con esas cadenas que llevas puestas... creo que te verás mejor sin ellas —De la nada, una pequeña chispa que acababa de manar de su cuerno, hizo desaparecer el yugo y los eslabones metálicos que la apresaban, liberándola. «¡Qué carajos! ¿No se qué o cómo demonios hizo ese truco? Maldita sea, cada segundo este lugar se está tornando cada vez más ridículo».

—!Esclava! Te ordeno que me acompañes a mi palacio y me satisfagas. —Declaró el unicornio, acosándola poco a poco hasta el punto de perturbarla

—No… —Negó la indefensa pony, retrocediendo inútilmente al percatarse de las intenciones del rey—. No por favor, te lo pido… no me obligues a ir.

La suplica solo lo hizo irritar aún más. Para el asombro de nosotros, unas cuantas chispas mas que brotaron de su cuerno de una tonalidad rojo oscuro sorprendentemente la hizo levitar, la pequeña trató pobremente de liberarse de esa aura negra que la rodeaba y la bestia, con su siniestra voz rugió de forma autoritaria.

—¡Te exijo que complazcas mis deseos, maldita esclava estúpida! O prefieres que te torture por el resto de lo que te quedan de días.

La pequeña, aún levitando en frente de su oscura presencia y apresada por el pánico por lo que le iba a pasar, musitó entre sollozos.

—P-Por favor… te lo ruego…

La bestia volvió a sonreír con una expresión bastante desagradable y después de relamerse los labios mientras reía, pasó su lengua alrededor del cuello y del rostro de la aún sollozante pony que suplicaba que se detuviese, dejando colgajos de su asquerosa baba en todo el contorno de la cara.

Pero de pronto, por increíble que parezca, una silueta surcó rápidamente entre la multitud de ponis esclavizados, eludiendolos hasta llegar al perpetrador y sorpresivamente logró derribarlo violentamente con un par de patadas voladoras, bien colocadas en la cabeza y en el cuello. Tanto la silueta como el unicornio y la pequeña pony cayeron al suelo pero inmediatamente la susodicha silueta se incorpora y el resto de la población quedaron atónitos al verlo, en especial la pequeña que lo miraba con impresión desde el suelo y a la vez, confundida por lo que acababa de pasar. Nosotros también quedamos boquiabiertos, pero no por la impresión de esa "Heroica escena", sino por la semejante estupidez hecha por parte de uno de nuestros colegas. Palmeé mi frente después de ver ese acto y mascullé con rabia.

—Daniel, imbécil, ¡Pero qué mierda acabas de hacer! ¡Aún no era el momento!


Narración de Daniel:

Momentos previos...

Al ver como se estaba llevando a cabo ese acto tan obsceno, no lo pude tolerar más. Sin importar lo que Alan pudiera decirme al respecto me escabullí sin que ellos se dieran cuenta, recorrí los callejones con extrema cautela para tener una mejor perspectiva de las cosas… sabiendo que si ese maldito me descubre en el acto, adiós el factor sorpresa y hola a una desagradable pelea.

Me posicioné lo suficientemente cerca para estudiarlo y así poder descubrir un punto ciego y sorprenderlo. Justo ese momento llegó cuando él la estaba acosando y hastiándose a la pobre criatura con su lengua, por lo que me aproximé a toda velocidad, pasando al lado de los demás caballitos encadenados y cuando me encontré lo suficientemente cerca, salté y lo pateé al mismo estilo de un peleador de lucha libre. Me levanté de inmediato y comprobé mi fuerza al verlo en el suelo, aturdido y a varios metros de distancia.

—¡No te atrevas a dañar a esta criatura! ¡Jodido caballo malparido! —Lo amenacé mientras estaba todavía aturdido por el golpe, las demás criaturas estaban ahora boquiabiertas por mi presencia, cosa que me llenó algo de presión, pero también de orgullo

La negra criatura se incorporó como si no le hubiese hecho daño y volteó rápidamente a verme con una risotada extraña. Al mirarlo directo, su mirada me causó escalofríos. «En mi vida vi unos espeluznantes ojos de color rojizo y que brillaran con una tonalidad verdosa, pero bajo estas circunstancias, no puedo darme el lujo de atemorizarme, aprovecharé ese temor para alimentar mi coraje… agradezco poseer un carácter fuerte para este tipo de situaciones».

—... Jamás he visto a una criatura tan fea en toda mi vida. ¿Qué se supone que eres? —Inquirió con un tono de voz escalofriante y al mismo tiempo, burlón

—¡Qué te importa, maldito! —Le respondí con una sonrisa sádica—. Además, tú eres el menos indicado para decirme que soy feo, ¿Acaso no te has visto en un puto espejo?

Sólo se limitó a reír, tal como si lo que acababa de decir fuera un chiste. Se acercó lentamente paso tras paso con esa sonrisa perversa que todavía me causa incomodidad.

—Bien, no sé qué demonios eres pero veo que eres muy fuerte, ese golpe que recibí de verdad me dolió. —Señaló con su casco un pequeño moretón en la parte lateral de la quijada y también señaló una pequeña abolladura en la armadura que cubría su cuello

No sé por qué, pero por una corazonada, presiento que esta bestia es mucho más fuerte de lo que aparenta ser, ahora lo veo adoptar una posición de ofensiva muy imponente, queriendo hacer una comparación de fuerzas o queriendo intimidarme... No lo sé, pero por las dudas, me posicionaré también para poder responder.

—Quiero comprobar que tan hábil eres luchando conmigo, supongo que, como cruzaste el poderoso escudo de aislamiento de este imperio, debes de ser alguien muy poderoso

—¿Quieres pelear contra mí? !Je! Está bien —Me troné algunos dedos y sonreí con malicia—. Vi como golpeaste a esa pobre criatura, ¡Así que prepárate maldito caballo cobarde!

Respondiendo al desafió, sus siniestros ojos brillaron con esa tonalidad verdosa y purpura, y tan pronto las oscuras chispas comenzaron a rodear su extraña cornamenta, hizo crecer del suelo unos filosos cristales en forma de largas estacas que se aproximaban peligrosamente hacia mí. En mi pronta reacción, apenas esquive la primera, pero la segunda logró rozar mi brazo derecho, cortándome.

—¡Maldición! —Gruñí quejándome por el dolor de la herida. Sentía como las hebras de sangre ya empezaba a escurrir lentamente por todo mi brazo

—¡Que pasa! —Exclamó con burla—, ¿No vas a atacar?

Brotando más chispas de su cuerno, mas estacas aparecieron y se proyectaron hacia mí con rapidez. Logré evadirlos dando saltos hacia atrás, pero al realizar esa serie de movimientos, perdía el terreno que establecí con anterioridad y la maldita bestia no desaprovechó mi desventaja, avanzando cada vez y con más agilidad. Sinceramente no puedo predecir en donde aparecerá la próxima estaca de cristal, prácticamente estoy huyendo por culpa de la impresión generada. De repente, uno de esos malditos cristales apareció detrás de mi, golpeando mis pies y provocando que pierda el equilibrio. Irremediablemente aterricé cerca de un muro de una de las casas, pero la maldita criatura me acorraló, deteniéndose en frente mío y sonriendo con la lengua fuera.

—Vaya, al parecer solo sabes huir como un cobarde —Se burló y luego, una chispas brotaron de su cuerno y me apuntó, listo para atacarme—. Una repugnante criatura como tú, no es digna de esta en mi presencia… ¡Ahora muere!

«¡Mierda! ¡Mierda! No sé que hacer ahora, mi mente está en blanco, he lidiado con muchas situaciones peligrosas antes, pero esto es diferente… no puedo escapar de esta… ¡Maldición!»

...

Antes de cubrirme los ojos y esperar el golpe definitivo, de una manera oportuna y salvadora, un abrigo negro apareció de la nada y cubrió la cabeza del animal, irrumpiendo su ataque. Después, una silueta surcó los aires e hizo presencia con una patada de talón hacia una de sus patas traseras, por lo que este soltó un grito como reacción pero rápidamente es mandado a callar con un fuerte derechazo hacia su mandíbula y una patada baja en la base de su protegido pecho, con la suficiente fuerza para tirarlo al suelo. La silueta resultó ser Alan, que se acercó lentamente a la bestia, puso una rodilla en el suelo y amarró con las mangas del abrigo la cabeza y el cuello, dejándolo fuera de combate momentáneamente.

—¡Alan! Maldito seas. Llegas tarde huevón. —Volví a gruñir mientras trataba de levantarme

—¡Oye! Deberías de estar agradecido idiota, te acabo de salvar el culo.

Con una media sonrisa de alivio, se acercó y me ayudó a incorporarme. Vimos con cierta gracia como la bestia se levantó cojeando y lanzando maldiciones, trataba de localizarnos pero con el rostro completamente cubierto por el abrigo, su intento era inútil. Los demás caballitos encadenados no salían de su impresión, cambiando momentáneamente su expresión a uno débilmente más jubiloso y poco después nos empezaron a ovacionar por lo sucedido.

—¿Estas bien? —Inquirió

—Si socio, solo tengo un pequeño corte en el hombro, no es nada grave —Le respondí mientras revisaba a través de las rasgaduras de mi chaqueta, mi herida y comprobé que solo tengo ese corte medianamente superficial—. Buena idea el cubrirle la cabeza, ahora esa criatura no tendrá oportunidad contra nosotros.

—¡Espera! —Me frenó con mano en mi pecho ni bien quise acercarme a rematarlo—. No se cómo ni por qué, pero esa bestia tiene poderes extraños, será mejor actuar con mucha precaución y tener un buen plan de respaldo para poder controlarlo si queremos terminar bien parados de este embrollo.

—Bien, si tú lo mencionas, ¿Tienes alguno, o por lo menos pensaste en algo?

Mi compañero comenzó a mirar alrededor con su usual serenidad, observando al grupo de ponis encadenados, en especial a la pequeña pony de melena y cola color carmesí y amarillo. Luego murmuró.

—Creo tener uno. Presta atención…