Narración de Alan:
El enorme unicornio oscuro se encontraba aturdido, desorientado y temporalmente invidente debido a que su cabeza está cubierta con mi abrigo, además se encontraba levemente cojo, producto de la patada de talón que impactó la parte posterior de su rodilla, o corvejón si no me equivoco en su apelativo. Mientras maldecía y trataba de quitarse el abrigo con sus cascos delanteros, Daniel y yo estuvimos planeando nuestra nueva y pequeña estrategia.
—Y bien, ¿Tienes un plan, o ya pensaste en algo? —Inquirió cubriéndose parcialmente la herida de su hombro con la mano
Mientras tanto me mantuve enfocado, evaluando todo a mi alrededor para encontrar algo que nos conviniese, a su vez que contemplaba el lúgubre palacio. Me giré un par de veces y analicé a los grupos de ponis prisioneros que, extrañamente nos están ovacionando por nuestro acto previo y por ultimo me concentré en la pequeña pony de pelaje color crema y de melena y cola de color carmesí y amarillo, que se hallaba con una expresión un tanto confundida y extrañada.
—Creo tener un plan, presta atención —Murmuré con seriedad—… Por ahora, aprovecha la oportunidad para desquitarte de esa bestia. Ya que no puede ver en lo absoluto, las cosas te resultaran mas sencillas. Yo me encargaré de la pony que acabaste de salvar y ya que no está encadenada, la podré llevar con los demás para que esté a salvo, quizás nos sea de ayuda mas adelante… ¿Estás de acuerdo?
—¡Claro que sí! Ya verá lo que le espera a este hijo de la gran puta —Respondió acentuando una maliciosa sonrisa—. Esta vez, no me voy a dejar sorprender
—Muy bien, a la cuenta de tres nos separaremos para llevarlo a cabo. Uno… dos… ¡Tres!
Ni bien di la señal de alerta, cada quien corrió por caminos distintos y mientras estaba alejándome, alcancé a contemplar con el rabillo del ojo a mi compañero que se aproximó a la bestia con un fervor renovado y lo derribó con una patada en la cabeza. Mientras conserve la seguridad en cuanto pueda llevar a cabo su encomienda, o al menos que no intente cometer una cagada, yo me puedo concentrar en mi tarea para ejecutarla con eficiencia. Al precipitarme cerca de la multitud de ponis para encontrar a la pequeña criatura y asegurarme de su bienestar, escuché algunos murmullos, y consigo sentí el peso de sus miradas mientras iba recorriendo a través de los mismos; unos cuantos cuestionaron sobre lo que soy, algunos otros fueron mas amables y me dedicaron palabras de apoyo y elogios, y otros cuantos fueron mas directos y rogaron por mi ayuda para romper las cadenas que los engrillaban y así poder huir. Cuando finalmente llegué a donde está la pequeña pony, de inmediato ella retrocedió y empezó a mirarme con ojos atemorizados… una reacción natural comprensible quizás por el hecho de que es la primera vez que ve a un ser humano tan cerca, y la entiendo en cierto modo ya que es también mi primera vez que presencio en primer plano, a una criatura equina con una inteligencia evolucionada a un pleno desarrollo, que le permite tener una conciencia propia y autónoma. «Tengo curiosidad al respecto, ¿Qué estarán pensando en estos momentos?».
Sin pretender asustarla, simplemente guardé mi distancia par respetar su espacio, enterré mi rodilla izquierda en el suelo para quedar a su altura, le extendí mi mano derecha como señal de contacto y le hablé en voz baja.
—¿Estás bien, pequeña?
No quiso contestarme, solo andaba observándome de reojo con algo de temor, dando unos titubeantes pasos hacia atrás.
—No tengas miedo —Le seguí hablando con una tonalidad mas suave—, sólo vine a ayudarte. No voy hacerte daño.
Inmediatamente dejó de retroceder al comprender la tonalidad de mis palabras. Poco a poco se me acercaba lentamente y luego trató de acentuar un pequeño gesto.
—D-De verdad… ¿Viniste a salvarnos? —Preguntó en un tímido murmullo
—Por supuesto pequeña, vine a salvarlos a todos. —Le contesté con suavidad, sintiendo un poco culpabilidad interna ya que sé perfectamente que en cierta parte, son meras falacias para ganarme su confianza
—N-No se que decir, la verdad... muchas gracias.
Me agradeció y voluntariamente se postró ante mí, mostrando su gratitud. Por su puesto me sorprendí al ver tal acto de sumisión y me avergoncé un poco al respecto.
—No por favor, no tienes que hacer esto. No lo hagas, vamos, levántate ya.
Se incorporó obedientemente y su rostro empezó a reflejar una latente felicidad, esbozando una linda sonrisa. Siendo honesto, no pude evitar sonreír también al contemplar semejante reflejo de ternura. Después de mantener un contacto visual directo por unos momentos, me puse de pie y le advertí con un tono mas serio.
—Esto aún no ha terminado, necesito que vengas conmigo. No estarás a salvo si permaneces aquí.
—Es-Esta bien. —Accedió en una tonalidad suave, asintiendo con la cabeza
Tan siquiera empezábamos a movernos, de pronto nos interrumpió un ligero sismo en dirección central de lo que parece ser la plazoleta principal juzgando tan solo una parte del diseño ornamental geométrico que decora el suelo. Confundido por ello, volteé a ver hacia esa dirección para indagar lo que está ocurriendo. Lo que observé en ese momento, fue a esa bestia gruñendo con gran fuerza mientras que unos enormes bloques de cristal aparentemente electrificados y brillantes lo estaban cubriendo formando una gran cúpula y unas profundas grietas comenzaron a desgarrar el suelo contiguo, Daniel se había percatado del inminente peligro a tiempo y se estaba alejando de la zona rápidamente.
—¡Apártense rápido! ¡Esto va a estallar! —Gritó desde lo lejos haciendo grandes señas con los brazos para que nos alejásemos
—¿¡Qué!?...
No alcancé a reaccionar lo suficientemente rápido ya que apenas pude comprender la magnitud del peligro. Esa cúpula de cristal explotó en miles de fragmentos filosos en todas las direcciones. La onda sonora producto de la explosión nos abatió y nos dejó ensordecidos, como si estallase una granada dentro de mis oídos, Daniel se tiró al suelo y se cubrió la cabeza con las manos, los demás ponis también lo hicieron, tratando de cubrirse como pueden y con respecto a la pequeña pony a mi lado, casi por instinto me lancé hacia ella y la abracé para protegerla de las peligrosas esquirlas.
Cuando el letal aluvión de proyectiles cristalinos cesó, abrí mis ojos y de repente, sentí de golpe unos profundos dolores punzantes alrededor de mi espalda y mi cuello, y un agudo zumbido. Cuando se terminó el desastre, deje de abrazar a la pony y le pregunté, jadeando un poco para soportar el daño.
—¿Cómo… te encuentras?
—E-Estoy bien… gracias por protegerme —Me agradeció con una ligera sonrisa, pero dicha sonrisa se borró de repente al verme en mi actual estado—. ¡Oh no! ¡Estás herido!
—N-No te preocupes… esto no es nada.
Respondí entre cortado y con una leve sonrisa falsa. Con mucha dificultad, combé mis brazos hacia mi espalda y alcancé a retirar varios trozos de cristal incrustados y me recosté poco después tomando reposo para que el agudo zumbido se disipase en mis oídos. Me volví a incorporar y despejé el polvo alrededor... y cuando terminé de hacerlo, me conmocioné de rabia al observar que esa explosión dejó una horrible carnicería a su paso, muchos ponis que estaban encadenados murieron de manera sumamente atroz, algunos de ellos brutalmente mutilados, otros más afortunados fallecieron rápidamente producto de esquirlas enormes atravesadas y alojadas en sus cabezas, pero otros mucho mas desafortunados agonizaban lentamente debido a que se están desangrando profusamente por los mismos fragmentos incrustados en sus costados, cuello y pecho, para su infortunio, golpearon sus arterias principales y los que estuvieron mas alejados del epicentro tal como Daniel y yo, tuvieron heridas leves en sus patas y lomos. Todo eso mientras se oía a la multitud sollozando, gritando, gimiendo y lanzando alaridos de agonía.
—No… no puede ser —Musité entre cortado al terminar de ver la turbadora escena. Volteé a ver a la pony y le susurré mientras le arrullaba un poco la cabeza para reanimarla— Lamento mucho esto… no pude hacer nada por tus amiguitos.
La pequeña igualmente afligida, con un par de lágrimas solo se limitó a asentir tristemente con la cabeza. Sé que en estos momentos debe experimentar una sensación terrible, no va a poder asimilar esto en su totalidad y auguro que para más adelante le va a pesar aún más todavía, pero espero que esta pony sea lo suficientemente fuerte ante tal circunstancia, no debe mostrar ningún signo de debilidad. Entre los dos, nos dirigimos con mucha cautela al epicentro del desastre en donde se encontraba en el piso mi compañero, y al verlo, consideré lo tremendamente afortunado que fue al aterrizar boca abajo y permanecer con la cabeza cubierta por sus manos... el muy bastardo se levantó como si nada, casi sin ninguna herida reciente.
—¡Phew! Nunca pensé que esa malparida bestia fuera bastante fuerte, mira como ha dejado este lugar y... ¡Ayy no! Por Dios... mierda. Pobres criaturas. —Se lamentó Daniel de modo un tanto indiferente, un poco taciturno pero con un aire de inquietud, mientras se iba limpiando su camiseta y el jean rasgado de color azul claro, del polvo acumulado
—Sé que es terrible lo que ocurrió, pero me alegro de que estés bien, compañero —Le respondí
—Gracias, pero es una lástima que no pueda decir lo mismo sobre ti, estás más jodido que antes, socio. —Dijo mientras avanzaba un par de pasos hacia mí
—¡Hmm! Si —Acoté con una mirada pesada y cabizbaja. Levanté otra vez la vista e inquirí—… ¿Qué sucedió exactamente?
—No lo sé amigo, sólo estaba compenetrado por la pelea, sinceramente me estaba divirtiendo, apartandome y burlandome de él mientras lo golpeaba fuerte por todas partes. El desgraciado trataba de defenderse, intentando lanzar patadas en todas direcciones pero no podía conectar ni siquiera una de ellas, pero... no sé que hice mal. Apenas me distraje por un segundo, vi que su cuerno rasgó tu abrigo con bastante furia y luego se encorvó y dicho cuerno empezó a brillar muchísimo. No sé como pasó, pero en ese momento el suelo comenzó a temblar y observé que unos cristales tan brillantes como si fueran faros lo estaban cubriendo. Entonces, por alguna razón supe lo que iba a pasar.
—Ya veo, esa bestia es más difícil de controlar de lo que imaginé... Por cierto, ¿En dónde se ha metido?
Miramos de reojo por todas partes pero no había señal de él, no lo encontramos por ningún lado, ni por los lares y ni siquiera en los escombros. Antes de poder imaginar que la bestia cometió suicidio por la explosión, una malvada carcajada nos paralizó de golpe. No tenia idea de por dónde carajos provenía pero estuvimos alerta en todo momento. Juro que casi entré en pánico al ver en la superficie de las grietas una sombra totalmente negra que reptaba hasta estar a nuestros pies, luego, desde esa misma área empezó a levantarse y ahumar, formando una densa bruma y finalmente se perfiló y materializó en el enorme caballo oscuro, que carcajeaba de forma maléfica.
—¡Monos deformes! Ustedes son muy interesantes.
Al ver a su "Esclavizador", la pequeña soltó y chillido y se refugió aterrada detrás de mí, refugiándose y cubriendo su vista con la bota de mi pantalón. Sin mostrarme temeroso o nervioso, le puse mi mano en su cabeza y arrullé su melena para tranquilizarla. A mi lado, Daniel vigilaba a la bestia con una seriedad bastante notoria mientras adoptaba una posición defensiva y sonrío muy sutilmente al comprobarlo. «Ahora bien, ya que está mesurado, condición que rara vez percibo, peleará con todas sus fuerzas, tan sólo espero que no se precipite».
Sin seguir revelando ninguna clase de debilidad, miedo o fragilidad alguna ante su obscura presencia, lo enfrenté colocándome cara a cara contra él.
—¿Quién eres, maldito? —Lo sondeé lanzando una de las más amedrentadoras miradas que puedo dar, a su vez, aproveché la ventaja de ser un poco más alto que él para cohibirlo con mi tamaño
—¡Je! Tu mirada es bastante fuerte, empiezas a agradarme. Sólo por eso, te agraciaré contestando tu petición. Yo soy el rey Sombra. —Siguió sonriendo de forma maléfica, mientras expele y llamea esa aura extraña y violeta por el extremo de sus ojos
—Así que eres un rey, ¿Eh? —Le contestó Daniel esbozando media sonrisa—. No creo que hiciera mucha falta aclararlo, al verte salir de ese gran palacio, tenia esa leve sospecha del cargo que ejerces… aunque, ¿Sabes lo que pienso?... Pienso que todo este reinado, por tu forma de gobernar quizás, no es muy particular o prodigioso que digamos
—¿¡Qué!? ¿Qué quieres decir con eso? ¿Acaso no te causa impresión al ver mi poderoso imperio? ¿O terror al estar ante mi presencia?
—Pues la verdad es que no tanto... digo —Le respondí de la misma forma que lo hubiese hecho mi compañero, con una media sonrisa—, Este "Imperio" no tiene un toque propio como lo intentas alardear. Mas bien, tiene un toque algo oprobioso que me recuerda la forma de la que los humanos prevalecen en sus territorios.
—¿Los humanos? —Preguntó el rey un poco confundido, ladeando la cabeza
—Así es "Su majestad" —Exclamé empleando un pseudónimo para ser sarcástico—. ¡Henos aquí! Nosotros somos los seres que pregonamos como humanos, y si quieres saber más sobre lo que realmente somos, te lo diré con mucho placer... Nosotros somos seres obscuros, malignos y ruines por simple definición. En donde provenimos, la sociedad humana tiene un instinto perverso de controlar, manipular y consumir todo lo que está a nuestro alrededor, cambiando todo aspecto de la naturaleza terrestre de formas que amenazan toda vida existente únicamente para nuestra alimentación, preservación y diversión. Incognoscible para toda capacidad de inteligencia inferior a la humana misma, nuestra naturaleza posee el mismo patrón que la de un virus, es decir, empleamos cualquier entorno para adaptarnos, alimentarnos y propagar nuestras procreaciones a otros dominios, desolando literalmente todo lo que dejamos tras nuestras huellas. Inalcanzable e innombrable para toda imaginación que se atreva a inmiscuir, nuestra voluntad perniciosa y depravada es tan inmensa, que hasta tenemos tendencias auto-destructivas.
—¡Hmm! Interesante… debo admitir que es muy interesante. Así que existe otro lugar más allá de Equestria, en donde habitan criaturas tan malvadas como yo. —Exclamó con esa maligna sonrisa reflejando impresión y gratitud, mostrando unos afilados colmillos que, es extraño verlos en un animal "Supuestamente" herbívoro
—¡Te equivocas! —Le contesté con una risotada—. Que tú seas un fenómeno natural de estas tierras, no implica que te asemejas a nosotros en cuanto a maldad. Tu indice no llega a ser lo suficientemente eminente como para compararse a la de un humano promedio y podría ilustrar una pequeña demostración sobre ello. El poco tiempo que he permanecido aquí desde nuestra llegada, me es suficiente para evaluar que tu "Imperio" no llega a impresionarme; el mundo humano es mucho mas negro y caótico, para que te sirva como precedente para lo que te augura: Si estuvieras allá, no tendrías las capacidades para sobrevivir.
"El rey", enfurecido por el comentario me amenazó adoptando una imponente postura y sus ojos empezaron a brillar en una tonalidad verdosa y a flamear una esencia violácea en sus extremos.
—¡Cómo te atreves a decirme semejante osadía, maldito simio! —De repente, algunas chispas brotaron desde la base de su cuerno y me apuntó con el mismo queriendo atacarme. No obstante, se detuvo y sus ojos dejaron de brillar con esa maldad. Rió con sutileza, mostrando una actitud un poco mas estable —. Está bien está bien, quizás tus palabras pueden ser ciertas, pero ¿Quieres saber algo? Tú no te encuentras en tus tierras. Ésta es mí tierra y aquí yo soy el supremo gobernante.
Sus ojos volvieron a brillar y a expeler esa aura llameante violeta en sus extremos, asimismo su cuerno empezó a brillar y justo detrás de él, unos cristales empezaron a crecer desde las grietas, amalgamándose unos con otros y moldándose en una especie de trono filoso y de aspecto decrepito. Luego se subió y se sentó con la misma dignidad de un monarca, haciendo demostración y alarde de su poder y su dominio.
—Yo soy el ser más poderoso de estos dominios, todo lo que hagan en contra mía será en vano. Lamento enormemente que ustedes hayan cometido la reverenda estupidez de allanar mis tierras, porque jamás podrán volver a salir y desafortunadamente, se convertirán en mis nuevos esclavos.
Mi compañero comenzó a burlarse fuertemente por las palabras promulgadas del unicornio y eso obviamente lo volvió a irritar. Se levantó e hizo brillar nuevamente su siniestra mirada, sin embargo, antes de que pudiese intentar algo en nuestras contras, lo sorprendí avanzando hacia el pie del desprolijo trono e intervine en un choque de miradas.
—¿Sabes algo "Su majestad"? —Le intenté a advertir en un tono serio y fustigador—, antes de que hagas algo imprudente, ten en cuenta una cosa: No importa que tan fuerte o amenazador seas, la única estupidez que se ha cometido, fue la de tener esa tosca confianza como para hacerte creer que puedes subestimarnos. No importa si a primera vista nos consideras débiles, si intuyes o compruebas que no tenemos ninguna habilidad o algún don extraño al igual que tú gozas de tales privilegios; pero si decides pelear en contra nuestra, te puedo garantizar algo... ¡Conocerás lo aterradores que podemos ser!
Sin darle ningún chance de reaccionar o de responder y sin perder el tiempo, rápidamente lo sorprendí sujetándolo de su cuerno con las dos manos y con un impulso hacia adelante, golpeé su gran hocico con mi rodilla derecha, provocando que su cabeza voltease hacia arriba con violencia. Aturdido por el golpe, doy inicio al primer paso de nuestro improvisado plan.
—¡AHORA!
Mi compañero asintió con un gran gesto acatando la orden y con una gran sincronía, se aproximó a la bestia de una zancada y se subió a su lomo, sujetándose de su cuerno con una mano y rodeando su cuello con la otra extremidad... aunque tuviese la armadura puesta, la llave aplicada con firmeza lo despojaba lentamente de su fuerza.
—¡Suéltame! ¡Maldito mono sin pelo! —Gruñó completamente brioso mientras se bajaba de un brinco de su trono cristalino y éste comenzó a dar varios giros y saltos, tratando de quitárselo de encima
—Desde pequeño siempre quise un poný de regalo para mi cumpleaños, ¡Quien creería que después de tantos años, finalmente pude conseguir uno! —Largó mi compañero con una profunda mofa, mientras reía e iba apretando con sus muslos y talones los costados de la bestia para dominarlo de a poco
Sin desperdiciar los cruciales segundos, me dirigí a donde estaba una impresionada pony y se le notó aun más sorprendida cuando la levanté de sus hombros. Se sintió algo raro levantar a esta criatura, no pesa tanto como pensé que seria.
Ahora cargando a la pequeña sobre mis brazos como si fuera un niño, rápidamente me eché a correr hacia nuestra posición original, en la lejana casa de cristal donde se supone que están los otros muchachos. Mientras Daniel continuaba manteniendo a la bestia sometida, recorrí los solitarios callejones de la ciudad, sin embargo, pese a la ventaja que adquirimos hace un rato, el tiempo está jugando en nuestra contra. Mi compañero no será capaz de retener a esa bestia él solo. Durante mi recorrido, percibí de reojo que la pequeña me estaba mirando con un poco de incertidumbre y quise intervenir para apaciguar sus dudas.
—Puedes estar tranquila, pronto estarás a salvo —Le hablé con suavidad, observándola con serenidad. Sin embargo, solo logré que se pusiera más tensa—. ¿Qué tienes? ¿Te encuentras bien?
—¿U-Ustedes en verdad son… malvados? —Inquirió con gran sugestión
«¡Maldición!... ¿Por qué tuve que ser tan crudamente directo justo en su presencia?... Esto es malo, acabo de comprometer negativamente la confianza de la única criatura que nos puede ayudar a salir de esta pesadilla... tengo que persuadirla de lo contrario pronto, o todo se irá a la mierda».
—Escúchame pequeña, no todos los humanos son malvados, muchos de mi especie son de hecho, muy bondadosos y puros de corazón —Su expresión no ha cambiado en lo absoluto. Debo seguir intentando persuadirla—. No deseo que te lleves de por vida un mal concepto sobre lo que somos nosotros, créeme si te digo que yo no soy alguien malo, tampoco lo son mis amigos. Te puedo jurar que jamás te haría algún daño y a ninguno de tus amigos.
Afortunadamente, su semblante empezó a dar un pequeño brillo y luego me preguntó para corroborar.
—¿Lo-lo dices en serio?
—A estas alturas, tienes que confiar en mí si quieres continuar viva, ¿Está bien? —Esbocé una media sonrisa para enlazar su tranquilidad
—Bueno… confiare en ti —Me correspondió con una media sonrisa distorsionada. Mientra tanto, en cambio, la culpabilidad volvió a invadir mi interior. No sé el verdadero motivo de sentirme así, tal vez puede deberse a que parte de mis palabras resultaron ser vacías, cuyo propósito fue la de mantenerla en calma o en silencio por si ha decidido divulgar la información a oídos no deseados, igualmente no se justifica, en realidad fui sincero con respecto a mi juramento
Atravesé las calles por unos cinco minutos mas o menos, con la pequeña criatura en mis brazos. Por un momento me detuve y me pregunté extrañado en donde se habían metido estos dos, ya que en la casa de cristal en donde se supone que debían estar, ya no se encontraban... Continué recorriendo en otros sectores de las lejanías de la ciudad y con la inquietud que mellaba mi confianza, llegué a pensar por varios lapsos que nos había abandonado... eso hasta que llegué por casualidad a una gran casa de tres pisos, cómo no, hecha de cristal y con un gran alivio allí se refugiaban. Viviana me recibió con mucha alegría y con una notoria preocupación en su rostro.
—¡Alan! ¡Me alegra mucho que te encuentres bien! Temí lo peor cuando escuchamos ese fuerte estallido.
—Si hermano, nos preocupaste bastante. —Añadió Johan en una tonalidad suave— ¿Y dónde está el idiota de Daniel?
—Ya se imaginarán, está mejor que nunca. En estos momentos se encuentra peleando con el rey Sombra.
—¿El rey Sombra? —Interpelaron al unisono
—Así es compañeros, pude sacarle el nombre a ese maldito desgraciado responsable del la explosión y del horrible mandato que doblega a todos esos pobres ponis —Respondí con ánimos renovados—, ¡Y miren! Aquí traigo a uno de ellos.
Al exhibir a la pequeña en mis brazos, los muchachos se enternecieron enseguida al ver lo linda que es y empezaron a acariciarla por todos lados con suavidad tal cual diminuto y consentido cachorro. Su reacción fue de vergüenza al ser tocada de esa manera y se cubrió repentinamente el rostro con sus cascos delanteros ya que por una fracción de segundo, alcancé a percibir un fuerte rubor que recorría sus mejillas y pómulos. Mas tarde y con cuidado la dejé en el suelo y de inmediato di una media vuelta diciendo.
—Muchachos, cuiden a la pequeña pony, averigüen todo lo que ella pueda saber sobre esta ciudad y sobre el rey Sombra... cuídense mucho.
—¿A dónde vas hermano? —Preguntó Johan un tanto inquieto
—Tengo que regresar. Daniel no aguantará mucho tiempo con esa bestia tan peligrosa.
—Está bien Alan, pero antes de que te vayas, déjame quitarte esas horribles esquirlas que tienes pegadas a tu espalda. Deben de dolerte mucho —Dijo Viviana un poco angustiada y accediendo a ello, se acercó y los retiró con rapidez y delicadeza, en especial las que aún me estaban causando dolor y molestia —. Listo, ya las quité, cuídate mucho.
Antes de partir, me incliné para ajustar una de mis zapatillas, luego volví a incorporarme, suspiré un poco y me acomodé el cabello llevándolo hacia atrás y atándolo con un trozo de goma de las cuales, convenientemente alcancé a retirar varias de ellas de la chaqueta de mi compañera. Cuando me preparé para irme, sentí un pequeño tirón en la parte de la bota del pantalón. Confundido me giré y vi que era la pequeña pony, que me miraba con preocupación.
—¡Ah! Oh, ¿Qué quieres pequeña?
—Emm… quisiera saber… ¿Cómo te llamas? —Inquirió con timidez
—Creo que mis amigos ya debieron mencionarlo, pero si tú lo deseas, me presentaré formalmente —Me puse en cuclillas para estar a su altura, le coloqué mi mano sobre su cabeza y le respondí con una media sonrisa—. Soy Alan Svensson. Es un gusto conocerte
Me incorporé nuevamente e inmediatamente di la marcha con pasos ligeros, disponiendo a devolverme con rapidez.
—¡Espera! —Exclamó la pony, para luego mirar el suelo con desilusión— No oíste mi nombre.
Narración de Viviana:
«Me inquieta bastante el hecho de que Alan se devuelva otra vez hacia donde está esa cosa, pero es necesario que lo haga. Daniel necesita su ayuda. Pero será mejor que no se lastimen porque si algo les pasa… no se los perdonaré jamás».
Mientras veía como la silueta de Alan iba desapareciendo en las lejanías de los callejones, la pequeña criatura se hallaba cabizbaja. Mi deber en estos momentos es cuidarla y si es posible, sacarle toda la información que ella pueda conocer, así que me le acerqué con cautela para no asustarla y al estar junto a ella, me incliné y le pregunté.
—Oye pequeñita, ¿Estas bien?
—¡A-Aja! —Me contestó con un tímido murmullo
—Ya conociste a Alan, ¿Verdad? Así que también me voy presentar —Estiré mi mano hacia ella en señal de saludo— Me llamo Viviana Gómez, es un placer. ¿Cómo te llamas?
—Mi nombre es… Crimson Heart —Me correspondió el saludo, estirando su casco hacia mi mano
—Crimson Heart ¡Mmmm! curioso nombre, es un gusto conocerte —Estreché su pequeño casco y le di una leve sacudida—, y mi compañero que esta allá conmigo es Johan Engström.
La pony se acercó con naturalidad y estiró su casco hacia él, imitando mi saludo.
—Mucho gusto Johan Engs... Engs... —Intentó devolverle el saludo con una leve mueca emulando una sonrisa, pero no podía articular su apellido
—El gusto es mío pequeña Crimson Heart, y no te preocupes si no puedes pronunciar mi apellido, sé que es un apellido raro, así que llámame Johan solamente —Le devolvió el saludo con gentileza y correspondiendo su sonrisa—. Bien chiquita, ahora tenemos un gran deber para poder liberar esta ciudad y a nuestros amigos, dime todo lo que sabes, absolutamente todo.
La pequeña Crimson, se puso un poco triste y abrumada, agachando de nuevo su cabeza.
—Lo siento… pero mi mente está el blanco, no tengo ninguna información.
—¡Oh! Por favor, ¿Es enserio? Debes de saber algo acerca de este lugar... no sé, sobre cómo se protegían, o alguna debilidad sobre ese rey Sombra… ¡Di algo! ¿¡No se supone que vives acá!? —Exclamé con inquietud mientras sacudía levemente sus hombros
—Lo lamento, quisiera ayudarlos… pero no puedo. —Se afligió y un par de lágrimas le anegaron sus ojos. Johan se percató de su tristeza y quiso confortarla con una caricia hacia su brillante melena y le habló con mucha calma
—Tranquila Crimson, no queremos presionarte y mucho menos mortificarte. Si no quieres darnos algo de información, esta bien, debe ser duro para ti tener que experimentar este percance y el estrés debe de agotarte. Pero recuerda, mis colegas Daniel y Alan están en peligro, tus amiguitos están siendo esclavizados y nosotros estamos desesperados por ayuda, todo depende de que tú nos informes… todos dependemos de ti ahora.
Sonreí ante tan breve pero sutil elocuencia en sus palabras, que aparentemente funcionó en la pequeñita ya que esbozó un leve gesto y respondió.
—E-Está bien, intentare recordar…
Narración de Alan:
Con toda la rapidez que pude dar, recorrí de vuelta los callejones y tomé algunos atajos que detecté y tracé en mi cabeza para poder llegar lo más pronto posible a la plazoleta principal en donde se encontraban mi compañero y el rey Sombra. Confío en que los demás averigüen lo que sea sobre esta ciudad, y si es posible, alguna debilidad sobre esa bestia…«Asumiendo que deba tener alguno ¿No?, todos tiene debilidades».
Cuando llegué a la gran plazoleta, los encontré como quería verlos: A dos rivales enfrentándose cara a cara en un conflicto bélico. Ambos poseen heridas por la batalla, en esta caso, el rey tiene moretones en el contorno de la cara y abolladuras en su armadura, y Daniel tiene heridas punzo-cortantes en sus brazos y moretones en los pómulos y en las comisuras de su boca. Ambos parecían imbatibles pero la diferencia se hacía notar únicamente por la especie: Fisiológicamente los equinos están hechos para la resistencia y los humanos, no tanto… Así que a partir de aquello, puedo deducir que mi compañero está perdiendo esta pelea y se corrobora al encontrarse de rodillas y jadeando fuertemente, afortunadamente llegué a tiempo para equilibrar las cosas.
—¡Vaya vaya vaya!, así es como los quería encontrar. —Sonreí sardónicamente para agregar algo de pesadez en el ambiente momentáneo
—¡TÚ! —Gruñó la bestia preparándose para enfrentarme
—¡Alan! Llegaste a tiempo socio... Prepárate amigo, esto se pondrá mas divertido. —Dijo Daniel aliviado por mi llegada
Estiré un poco mis brazos y me troné un par de veces el cuello para intimidarlo un poco y darle mas tensión al conflicto.
—Ahora si desgraciado... que esta fiesta comience.
Pido disculpas por la demora, el estudio está consumiendo todo el tiempo libre, pero seguiré publicando los capítulos lo mas rápido que puedo, así que le pido un poco de su paciencia.
Agradezco al usuario Roadstell por dejarme mi primera review, te mando un saludo amigo.
Pueden dejar sus opiniones o criticas al respecto y nos leemos pronto.
