Muchas gracias a los pocos usuarios que se tomaron la molestia de dejarme un review del capitulo anterior, sin mas preámbulos que disfruten la segunda parte.


El escenario es totalmente bélico, los tres separados a varios metros del centro del campo, nos mirábamos de manera mordaz y muy alerta a cualquier movimiento brusco y que parezca amenazante. El silencio y la tensión predomina en todo momento, tanto nosotros como los espectadores ponis que aún sigue vivos no emitíamos palabra o sonido alguno y no acentuábamos ningún gesto, solo se oye la brisa etérea y fría que sopla alrededor del campo de batalla, en un ambiente que ya está oscureciendo. Me giré a ver a Daniel para analizar su actual estado... se encuentra ahora de pie y listo para cualquier embate, luego observé con recelo al rey unicornio, que se encuentra pendiente y alerta mirándonos de reojo a los dos, acentuando una seriedad inquietante.

Sin emitir palabra alguna, le hice un gesto a mi compañero asintiendo levemente la cabeza, y pronto me corresponde el gesto captando el mensaje, así que sin esperar un minuto más, arremetí con rapidez en dirección al rey, el azaroso movimiento atraje su atención como quería. Comienza a atacarme con varios filosas y largas estacas de cristal que brotan del suelo y mientras los esquivo dando zancadas de lado a lado, saco de mi bolsillo el encendedor y se lo arrojo con fuerza y al percatarse del objeto, una chispa que mana de su cuerno lo pulveriza dejándolo en pedacitos de cristal, pero al distraerse con dicho objeto, logro acercarme lo suficiente para poder darle un fuerte trompazo en su hocico, por desgracia lo esquiva ladeando la cabeza dejándome vulnerable ante un poderoso ataque, la bestia lo aprovecha para poder darme una cornada, pero lo esquivo y me escabullo arrastrándome entre sus patas aprovechando el impulso que tenía, eso provocando que captara de nuevo su atención, por lo cual, Daniel llega arremetiendo con unas patadas dobles hacia su pecho como la primera vez, abollando un poco más su armadura y derribándole fuertemente, rápidamente mi compañero se incorpora y vuele a arremeter con varias patadas en su desprotegido abdomen, el rey unicornio hace surgir algunos cristales duros para protegerse, rodeándolo otra vez como la anterior, pero esta vez, formando una especie de crisálida. Luego de la nada un filoso cristal que crece de la crisálida, se aproxima disparado peligrosamente hacia su torso, logra reaccionar a tiempo retrocediendo con un brinco, pero más y más cristales crecen y se disparan en dirección hacia mi compañero, pero continua esquivándolo hasta retroceder lo suficiente hasta donde yo me encuentro.

— Hey… ¿Estas bien? — Le pregunto un poco agitado

— Si socio, ese jodido unicornio realmente es duro de matar — Me responde, observando la crisálida

— Así parece, atacarlo directamente no va a funcionar… tenemos que pensar diferente, debe existir otra forma de atacarlo — Murmuro

La crisálida desaparece partiéndose en pedazos y el rey unicornio se incorpora sacudiendo un poco su melena... al analizar la manera y su patrón de ataque y defensa, se me ocurre una idea.

— Escúchame… tengo otro plan que quizás pueda funcionar

— ¿Ya tienes otro?... Dime de que se trata

Me acerqué a su oído y le susurre el plan, nos pusimos de acuerdo en los detalles y así que si perder el tiempo lo llevamos a cabo. Nos acercamos lentamente hacia él, y noto un poco de tension por parte de nuestro rival, volviendo a adoptar la posición de combate... pero de un solo movimiento que no se lo esperó, Daniel toma un rumbo diferente apartándose de mí para poder escapar, y lo veo escabulléndose entre los edificios, la criatura trata de perseguirlo pero me interpongo en su camino.

— ¡Rey Sombra! — Le llamo su atención con altivez, deteniendo su persecución — Concédale la oportunidad de huir... los cobardes no tienen nada que hacer en esta pelea

No me responde ya que se encuentra algo confundido con lo que acabo de decirle sobre mi compañero, mientras tanto procedo con un tono mas autoritario.

— No te preocupes por él, ahora solo somos tu y yo en este combate, pero antes quiero hacerte una propuesta...

— ¿¡Uh!? — Gesticula una expresión dudosa — ¿Una propuesta dices?

— Así es "Su majestad", pero antes de que te lo mencione… quisiera preguntarte una cosa — Continuo hablándole para ganar un poco mas de tiempo — ¿Tienes una motivación especial para querer matarme… además de golpearte sin previo aviso?

El rey se queda pensándolo por un rato y luego me contesta.

— ¿Y tú? – Inquiere — ¿Tú tienes un propósito en específico para cometer la insensatez de enfrentarme, o solo arriesgas tu vida por solo proteger a esa estúpida pony de cristal?

Aunque me sorprende que fácilmente rodeara la pregunta y termino por ser yo el interrogado, Esbozo media sonrisa e improviso.

— Me alegra que preguntaras eso "Su majestad"… La verdad es que no tengo ningún propósito o motivación para pelear contigo, solo así se dieron las cosas… como te había dicho antes, los humanos tenemos un instinto perverso de destruir — Sigo divagando en una tonalidad fría y seria – Te digo algo, a mí no me importa lo que tú quieras hacer con esa pony, ella no es nada para mi, tampoco me interesa si tu tienes esclavizados a todos esos estúpidos animales... por mí, que se pudran en la esclavitud, bajo tu paupérrima tiranía es mas que suficiente para cumplir ese cometido… es más, si fuera tú… no los pondría de esclavos, sino que los mataría de hambre y de sed, jugaría con ellos hasta la tortura y hasta los exterminaría, devorándome uno por uno su deliciosa y virgen carne

El rey se le ve sorprendido ante mi declaración y arquea una ceja, atento a mis palabras. Sin importar que algunos ponis espectadores me estén escuchando, continúo con la conversación acercándome poco a poco hasta estar a su altura.

— Pero hay algo que es verídico, una pelea sin un propósito o meta no tiene sentido, de hecho, hasta es ridículo… así que la propuesta es la siguiente y apuesto a que va a interesar… Tú y yo, vamos a tener una pelea limpia, sin trucos… y con eso me refiero a tus poderes extraños — El unicornio asiente levemente la cabeza, atento a cada palabra — Un enfrentamiento cuerpo a cuerpo para determinar quién es el más fuerte

— ¡Jejejeje! Así que lo que tu quieres es prolongar más tu sufrimiento ¡Jejejejeje! — Ríe de forma maléfica, mostrándome sus afilados colmillos para intimidarme — Esta bien por mí, pero debes darme algo a cambio por tu muerte

— No te precipites todavía, eso vendrá después… solo déjame pensarlo — Le respondo mientras froto mi barbilla —…Que te parece si te doy a mis amigos… como tus esclavos

— ¡Rechazo tu oferta! — Vocifera en un tono seco — No pienso mancillar mis cascos solo por un esclavo cobarde

— No, no me refiero a él solamente… por si no lo sabes, traje conmigo a otros dos hermosos humanos, pero aun no los has visto… si quieres, te los ofrezco como tus esclavos si llegas a derrotarme

— ¡Mmmm! Pensándolo bien, en este caso acepto tu oferta — Vuelve a responder con su usual sonrisa malvada — Sera un gran atractivo para mi imperio, el poseer especímenes tan extraños y únicos como lo son ustedes…

— ¡Pero! — Lo interrumpo — A cambio, quiero lo que tú más anhelas… ¡Tu reino!

La sonrisa maléfica del rey se le borra inmediatamente, reflejando un enojo bastante notorio, gruñendo como bestia.

— ¿¡Mi reino!?

— Sí, tu reino...— Le contesto con una sonrisa abierta y perversa, mostrando que también tengo mis colmillos —... Eres una criatura sorprendente ¿Sabes?, una bestia equina como tu, que tiene la capacidad de sentir como los humanos y que también tiene sus típicos comportamientos… !Jejeje! será un placer para mi asesinarte y cuando me asegure de que expelas tu ultimo aliento… ¡Proclamaré tu trono perdido por siempre!

(Música de fondo: Kingdom Gone – At The Gates)

Acto seguido lo empujo con todas mis fuerzas, no sin antes pisar su casco derecho para quitar su punto de apoyo, provocando que se desplome en una mala postura, asegurándome que se torció aunque sea levemente su pata derecha delantera. Me le aproximo y lo pateo varias veces en su cabeza para que se levante. No emite alarido alguno frente a eso, pero cuando trata de levantarse, gruñe alterado al no poder apoyar su pata torcida, empieza a amenazarme con su fugaz mirada y me apunta con su cuerno a la vez que unas chispas brotan de él y lo envuelven, Antes de que volviera a hacer uso de su poder, reacciono rápidamente agarrando una pequeña piedra y se lo arrojo directo en la base de la protuberancia, interrumpiendo su ritual.

— Creo que las reglas fueron muy claras… nada de poderes — Vocifero mientras me vuelvo a acercar lentamente — Hay algo que no te mencioné, y quiero que me escuches atentamente... los dos humanos que aún no has vista… están aquí observando este enfrentamiento, y además están armados con implementos que usan proyectiles letales de largo alcance, que podrían acabar contigo de un solo tiro

Al escuchar la advertencia, el rey voltea a ver hacia los lados con inquietud, tratando inútilmente de encontrarlos, detengo mis pasos y continúo amenazándole.

— Así que escúchame bien, estúpida bestia malparida… vuelve a usar tu estúpido poder contra mí, y haré que acabe esta pelea inmediatamente con un chasquido — Hago chascar mis dedos como demostración — Este chasquido, es la señal para que ellos vengan y así acaben con tu miserable existencia…

El rey unicornio solo se limita a gruñirme y a maldecirme mientras vuelve a adoptar su postura con un poco de tensión y dificultad.

— ¡Tu! ¡Eres un ser despreciable! Así que ya lo tenias premeditado desde el principio... jamás he conocido a alguien tan cobarde, como para sacar provecho de mi desventaja numérica y usar a tus amigos a que me ataquen por la espalda…

— ¡Mmm! No se si lo llamaría cobardía, solo es una póliza de seguros… quiero asegurarme de que esta pelea sea justa, ya que quiero divertirme un poco — Me burlo acentuando media sonrisa — Además, creo que eres el ser menos indicado para que me llames cobarde… lo digo porque alguien que porta una ridícula armadura y hace alarde de poderes que nadie más tiene, no debería llamarse un ser supremo

— ¡Callate, maldito mono calvo!

— Jejejeje, si quieres callarme… adelante — Lo provoco llamándolo con los dedos — Persuádame de lo contrario… cobarde

El rey Sombra lanza un gran grito de batalla aterrorizando a los demás ponis en el lugar, y se precipita hacia mí con gran velocidad. Pese a la torcedura en su pata, es capaz de galopar con fuerza y con la determinación asesina inyectada en sus ojos. Sin mostrarme intimidado frente a la amenaza me posiciono para el impacto, separando mis piernas y sin ceder ni un solo centímetro, chocamos de manera bestial y por la gran fuerza que llevaba por la carrera, me arrastró varios metros hasta poder frenarlo, forcejeábamos hombro con hombro y nuestras frentes se estaban golpeando por el esfuerzo.

— Jejeje eres fuerte… vez que no necesitas de trucos baratos para tener una buena pelea — Mascullé mientras continuaba forcejeando

— Maldito simio insolente, aprenderás por las malas que debes respetar a tu soberano

De improviso retrocede bruscamente durante el forcejeo, provocando que por la inercia me vaya de bruces contra el suelo, y aprovechó el momento para golpearme en el mentón con su casco izquierdo, y con medio giro, recibo una fuerte coz en el abdomen, mandandome a volar varios metros hasta caer cerca de una casa de cristal.

— ¡Ughh! Como duele… duele mucho… — Musité agarrándome el estómago y tratando de incorporarme

Lentamente me puse de pie y adopto de nuevo mi postura, el rey vuelve a cargar contra mí y vuelve a arrastrarme hasta llegar a un muro de cristal cercano del sitio, en el trayecto recibo una serie de golpes hacia mi adolorido abdomen y luego sujeta mi cuello con su casco izquierdo, para poder asfixiarme sin piedad.

— Ahora, voy a disfrutar como mueres lentamente ante mis ojos... JEJEJEJE

—… ¡Ugh!... no… no te confíes sobremanera…

Casi por mero instinto, pateo de lado hacia su pata torcida que la mantenía recogida, y antes de que me pudiera soltar, agarro con fuerza el casco izquierdo y de un movimiento le doy un codazo hacia su hocico, seguido del mismo codazo desde arriba hacia su pata izquierda, lo rodeo dando medio giro, aplicándole una llave en su pata izquierda y por último, me arrodillo para hacerlo caer de espaldas, para despojarlo totalmente de su fuerza, le aplico presión en las cervicales del cuello, provocando su sumisión.

— Creo que esta pelea… ha terminado… — Exclamé agotado, mientras el rey forcejeaba en vano y soltaba maldiciones hacia mi persona

Desafortunadamente, antes de que pudiera acabar con todo esto de un movimiento certero para desnucarlo... se me nubla la vista de repente y empiezo a sufrir de vértigo, al no poder aguantar esta sensación, suelto a mi víctima, y él se levanta con un poco de tambaleo.

...Que me pasa… por qué de pronto me siento… débil…

Mis manos y mis piernas empiezan a adormecerse y a temblar considerablemente, seguido de insoportables dolores tanto en mi cabeza, como en el brazo izquierdo, abdomen y mi espalda, siento también las náuseas, unas horribles náuseas… que no puedo evitar las arcadas.

No puede ser… justo en el momento menos indicado… por qué me tiene que pasar esto… justo ahora…

En lo recóndito de mi mente, llegan las posibles explicaciones de mi recaída:

El accidente que tuve en el coche… los cortes en la cabeza y en el brazo izquierdo… llevo dos días sin comer… las heridas punzantes en mi espalda por las esquirlas…

Ahora todo tiene sentido, quizás la energía que tuve previamente en la pelea se deba por un golpe de adrenalina, que al abandonar mi cuerpo, solo me deja con extrema fatiga y los daños residuales.

¡Maldita sea, soy un estúpido!… un estúpido por creer que estuve en condiciones para esta pelea… y aun mas por poner en riesgo a mis amigos y ofrecerlos como trofeos… ahora si… este es el precio por sobreestimarme… maldita naturaleza humana…

El rey Sombra, al verme en mi lamentable estado, acentúa su sonrisa de forma maléfica mostrando sus colmillos y relamiéndose sus labios, se acerca dando pasos firmes y ríe ante su ventajosa posición, sus ojos brillan intensamente y a expeler el aura violeta en sus extremos queriendo acabar conmigo. Se detiene al frente mio y con sus patas traseras me patea nuevamente en el abdomen, arrojándome con violencia hacia un muro de cristal, agrietandolo con el impacto. El dolor fue intenso y agudo y no pude evitar gritar como respuesta, el maldito unicornio vuelve a acercarse y con su casco izquierdo sujeta mi cuello y me levanta del suelo, y mientras inútilmente trato de soltarme, me azota varias veces contra el agrietado muro, luego recibo una serie de golpes hacia mis costillas y mi rostro.

— ¿¡Qué te pasa!? No vas a seguir peleando, donde está tus deseos de acabar conmigo — Gruñe mientras continua golpeándome la cara

Después de recibir esos fortísimos golpes, me azota contra el piso, vuelve a levantarme y recibo otra serie de golpes hacia mi torso… no puedo hacer nada, mi cuerpo está al límite, apenas puedo aguantar la paliza… El rey se cansa poco después y me suelta, no sin antes recibir una última coz hacia mi estómago… ese golpe de verdad me dolió bastante… terminé cayendo de rodillas y vomité una bocanada de sangre… no paro de toser sangre y de temblar.

— Escoria, te haré pagar por todas tus insolencias, una por una…

Se aproxima nuevamente y agarra el cuello de mi camisa, levantándome del suelo

— ¡Esto es por llamarme cobarde!

Recibo tres golpes seguidos en las mejillas y en el mentón

— ¡Esto es por los golpes que me has dado!

Recibo otros dos golpes en el abdomen

— ¡Y esto es por querer pretender ser superior ante mi poder!

Recibo finalmente un gran cabezazo hacia mi frente, después me deja caer y se carcajea alardeando su victoria. De milagro vuelvo a quedar de rodillas y de pronto mis ojos comienzan a arder… la sangre vuelve a escurrir por mi frente llegando a humedecerlos, la herida volvió a abrirse y a pesar de tener la venda puesta, se ha empapado totalmente por el fluido rojo. Aun con mis trémulas manos, trato de limpiar mi cara con la camisa, pero el unicornio vuelve a levantarme y me azota de nuevo contra el muro.

— Se acabó maldito mono afeitado, quieres decir tus últimas palabras antes de que te atraviese el corazón con mi cuerno

—… Caíste… en mi trampa... idiota — Musito con una sonrisa y acto seguido, levanto hasta arriba el brazo derecho y hago chascar mis dedos

— ¿Eh? — Gesticula alarmado al escuchar el chasquido

En menos de un segundo, Daniel llega saltando desde el tejado de una de las casas de cristal y aterriza sobre el sorprendido rey Sombra, cayendo ambos hacia el suelo, lo sujeta fuertemente del cuerno y con el otro brazo vuelve a rodear su cuello, pero esta vez, con sus piernas, traba la cadera de la bestia para que no pueda incorporarse.

— ¡Simio cobarde! Suéltame — Gruñe con forcejeo

— !Je! Me temo que no, rey Sombra — Exclama Daniel mientras aprieta más sus muslos, inmovilizando sus movimientos — Creo que esta vez, ya no podrás levantarte

Forcejean continuamente en el suelo, e inútilmente el unicornio trata de usar sus poderes pero no funciona, debido a que su cuerno también se encuentra bloqueado por la llave implementada.

— ¡Alan! ¿Cómo estas socio? — Inquiere mi compañero en voz alta

Con dificultad me incorporo, gracias a la ayuda del muro, pero continuo encorvado.

—… Mejor que nunca viejo… — Respondo con jadeo y con una sonrisa

— Huevón, ¿Quieres venir aquí a terminar con esto? — Me apresura con un tono de enfado por el forcejeo

—… Ya va… solo dame un segundo…

Jadeo fuertemente para recuperar el aliento y con la camisa, vuelvo a limpiar la sangre que recorre mi cara, en el suelo veo un pedazo de cristal con un lado plano y con curiosidad observo a través del reflejo mi actual aspecto… al ver que tengo laceraciones en mis mejillas y mis pómulos, ademas de que me escurre sangre por la frente, en la nariz y en las comisuras de la boca… Empiezo a sentir mucha rabia a la vez que siento en mi interior una profunda sensación de odio… con respecto al repudio que siento por muchas personas, este odio es distinto, va más allá de lo enfermizo, ahora este asunto es única y totalmente personal. Con una expresión mordaz, me aproximo con dificultad hasta llegar al pie de él, me arrodillo para verlo cara a cara y acentuó media sonrisa.

— ¡Grrr! ¡Maldito simio! ¡Teníamos un trato! ¡Ahora no puedes negar lo que eres en realidad... que eres un completo cobarde!

Me levanto ahora con sobriedad y le pisoteo su hocico para callarlo, lo señalo y le digo.

— Creo que es hora de que aprendas esta lección… nunca te fíes… en las palabras de un humano

Lo pateo varias veces en su hocico con furia, mientras que Daniel continúa reteniéndolo.

— Te advertí… que no me subestimaras… debiste prever esto desde el principio — Vocifero cuando pisoteo ahora sus costados

Los pisoteo con toda la fuerza que me queda, hasta poder escuchar esos deliciosos y apagados crujidos… en ese momento… cuando vi que mi sangre se esparcia encima de la bestia y manchando alrededor del suelo cada vez que me movía con brusquedad… Veía en mi entorno todo rojo, solo grito mientras lo pateo y lo pisoteo, se escuchan a cada segundo transcurrido sus costillas quebrarse, pegando fuertes alaridos por parte de la bestia.

— ¡A mi… nadie… me hace esto!...— Continuo gritándole —… ¡Nadie me lastima y me jode así… y sale impune… malparido hijo de puta!

Observo durante mi despliegue de ira la armadura parcialmente abollada que rodea su cuello y parte de su pecho, también observo su yelmo, que protege los laterales de su cabeza y por último, las grebas que cubren sus patas... en mi mente máquina otra idea y sonrió ante ella.

— Daniel… suéltalo del cuello y solo sostenlo de su cuerno — Le ordeno en voz alta y accede ante mi petición, soltándolo del cuello y sosteniéndolo del cuerno con las dos manos, provocando que en un intento de liberarse, sacudiera la cabeza de un lado a otro.

Me pongo de rodillas para verlo de cerca y le retiro de la cabeza su yelmo, luego me lo coloco para alardear, aunque es un poco pesada y me queda un poco grande, me incorporo y sonrió con sadismo.

— Hay otra lección que debes aprender…— Le digo colocando mi pie sobre su armadura —…El uso de armaduras es obsoleta por una razón…

Empiezo a patear y a pisotear su armadura, provocando más y más abolladuras, progresivamente el dolor en mis pies y en mis tobillos se hacía cada vez más notoria por el duro acero, pero continuo abollándola hasta deformarla lo suficiente como para que la respiración del rey se le dificultara por la estrecheces dada. La bestia jadea con dificultad por la falta de aire, y a la vez que no pierde su tiempo para maldecirme y gruñirme, en cambio yo solo podía burlarme de su estado… pero aun no es suficiente para que el mensaje le quede claro, quiero más.

— Falta la última lección…— Murmuro al arrimarme a sus patas, luego estiro la pata delantera derecha hacia a mí, piso firmemente su articulación y al inclinarme, con las dos manos sujeto su casco —…Te había mencionado previamente, que los humanos somos aterradores… y eso es porque sus mejores armas… ¡Son el engaño y la persuasión!

En menos de un segundo, tiro su casco con fuerza hacia a mí, haciendo palanca en contra de su articulación, quebrando su pata sazonado de un exquisito y fuerte crujido, el rey grita con todas sus fuerzas ante el insoportable dolor, estremeciendo a todos los ponis que se encuentran atestiguando la pelea, la sensación de brutalidad me revitaliza y me llena de entusiasmo, aun adicto a ella, continuo con la siguiente pata, la pata delantera izquierda, a pesar de sus esfuerzos de retraer sus extremidades, la estiro nuevamente hacia a mí y coloco mi pie en su articulación.

— Los humanos manejamos otra táctica bélica con efectividad…— Me inclino levemente y sujeto con firmeza su casco —…La guerra psicológica

Repito el proceso anterior, haciendo palanca y quebrando su segunda pata, otro grito hace ecos en todos los rincones de la ciudad aterrorizando nuevamente a todos, incluyendo a mi compañero que me ve azorado, pero para mí solo me hace estremecer de la emoción, continuo con la pata trasera derecha, la estiro hacia a mí con forcejeo y coloco de nuevo mi pie en su corvejón.

— La guerra psicológica provoca un caos relativamente peor que la guerra física y causa un terrible daño mental permanente en la victima…— Nuevamente sujeto su casco con fuerza —…Ahora en adelante, le temerás a los humanos hasta el día de tu muerte… ósea, hoy… así que considérate afortunado

Nuevamente repito el proceso, haciendo palanca y quebrándole la tercera pata, seguido de un horripilante grito que anegaba los callejones y el ambiente hostil que nos rodea... Por primera vez veo unas lágrimas que le recorren su rostro y caen a suelo.

— No… no creas que torturándome me vencerás… – Masculla el rey unicornio entre jadeos y rabia mientras temblaba de dolor

Me rió ante su contestación, increíble que todavía mantenga su temple pese a la tortura, cualquiera que no fuera él fácilmente se rendiría — ¿Qué sucede? ¿Todavía sigues firme?

Estiro la última pata que me queda y puse el pie en su corvejón.

— Bueno, rey Sombra… no te preocupes… – Sujeto de nuevo su casco –…Pronto acabará este martirio

Realizo la última palanca, quebrando su última pata. El rey lanza un gran grito ensordecedor, seguido de gemidos y jadeos continuos y solo podía reír y reír mientras miraba hacia el oscuro cielo.

Me quité el yelmo y lo arrojé lejos, luego continúe observando el cielo estrellado… Cuanto tiempo habrá pasado desde que empezó esta pelea… si que es una buena manera de quemar el rato… La luna ilumina las calles con una gran intensidad, que parece como si fuera de día, se puede ver con claridad y sin problemas. Por fin estoy tranquilo y sereno, inhalando y exhalando con mucha calma, la sensación que me invade es casi como lo que se siente después de tener un orgasmo, osea, una paz interior… juro que casi nunca me enojo en una pelea, y al hacer un poco de reflexión ante mi comportamiento... al enojarme me convierto en alguien irracional... sinceramente, no recuerdo la última vez que me enfurecí con alguien… tal vez debería darle mis respetos al rey Sombra, quizás sea la primera persona, o criatura que me sacó de quicio en un enfrentamiento.

— Daniel — Lo llamo con serenidad — Suéltalo ya

— ¿Estás seguro?

— Sí, esta pelea acabó, el plan funcionó exitosamente

Con moderada calma accede a soltarlo al ya minusválido rey, se incorpora y viene hacia a mi preguntandome.

— Ahora si ¿Cómo te encuentras socio?

Doy un largo suspiro y le respondo con una sonrisa.

— Creo que necesito descansar un poco, pero no sin antes reclamar mi trofeo… ahora vuelvo

Me aproximo con lentitud hacia el pobre rey unicornio que al observarme, empieza a gemir unas palabras.

— Podrás… podrás destruir mi cuerpo… pero aun... aun te falta mucho para matarme... maldito monstruo

— ¡Je! Dudo mucho que te puedas levantar otra vez, así que estas acabado — Le coloco mi pie sobre su cuello y declaro — Creo que tu reinado se ha ido rey Sombra… al parecer ahora yo soy el nuevo soberano

Observo como gruñe y tiembla ante mi presencia, y en un momento trata de golpearme como puede, aun sabiendo que su actual condición le es en vano poder hacer algo en mi contra.

— Antes de despedirnos, tengo una pequeña duda "Su majestad"… ¿Seguirías con vida si te arranco el cuerno?

El unicornio se alarma ante la pregunta, y de un golpe, pisoteo la base de su cuerno para inmovilizarlo y con una mano, sujeto la punta de esta.

— Adiós, rey Sombra… fuiste un gran contrincante para mi… ahora compartiré y llevaré el resto de mi vida, tu legado

Lentamente comienzo a realizar la palanca. Al ser este un gran hueso, cuesta más poder partirlo, sistemáticamente empieza a oírse las pequeñas fisuras que se forman en la base del cuerno, el rey desesperadamente agita la cabeza y suplica.

— No… maldito… ¡NOOOOOOO!

De repente, sus ojos y su melena empezaron a expeler esa aura, pero más intensamente, cono si fuera una llamarada, que lo rodea completamente y un temblor estremece el área de la plazoleta, rápidamente lo suelto, ya que su cuerno liberaron chispas que electrocuto mi mano, progresivamente se desperfila en una sombra negra que se sumerge en el suelo hasta desaparecer por completo. Daniel y yo quedamos aturdidos y solo podíamos preguntar que carajos pasó. Después de unos minutos nos disponemos a regresar en dirección norte, hacia donde esta nuestros compañeros.

— ¡Hmmm! Me asombras cada vez más, realmente tu desempeño fue aterrador, pero conociendo tu lado más oscuro, ¿Siempre te pasa cada vez en una pelea?

— No te entiendo, hablas como si nunca hubiésemos tenido una pelea antes ¿Por qué lo preguntas?

— Mmmm, es diferente socio, solo peleamos por deporte y nada mas, pero en otros terminos, tengo la corazonada de que cada pelea seria que tú tienes, siempre termina de un modo desagradable… por lo que yo sé, primero fue con ese sujeto imbécil, y ahora con ese unicornio… y pensar que eres la persona más relajada que conozco

— Jejejeje, la verdad, hasta yo estoy sorprendido. Muy rara vez me enojo en un enfrentamiento, y eso que son pocos los que recuerdo, ni siquiera el pobre pirobo del mes pasado sufrió lo suficiente, porque mantuve esa serenidad... aunque, te confieso algo amigo, sé que sonará ruin pero me gustó tener esa sensación… cada vez que esa bestia me amenazaba con esa estúpida mirada, más y más ganas tenia de matarlo, amigo, te juro que mi mente gritaba una y otra vez "Acabalo", "Solo hazlo", "Mátalo ahora"… pero como ahora que ya desapareció por completo, esta tortura acabó

Poco después a Daniel se le ve con un animo decaído, inclusive más que el mio, así que le pregunté.

— ¿Qué te pasa?

— Socio, hay algo que no me cuadra… presiento, presiento que esta mierda aun no acaba

— ¡Que! ¿Aún no ha acabado?

— Creo que sí, cuando me enfrenté con él la primera vez sucedió algo similar, justo antes de siquiera rematarlo, desaparecio y volvió a aparecer pero con una cupula explosiva y ya sabes ahora lo que sucedió — Me señala el desastre ocasionado por la explosión — Debemos estar alerta, por si algo

Asentí con la cabeza y me dispuse a sentarme en el suelo para recuperar un poco de fuerzas y el aliento, minutos después, un gran rugido estremeció la ciudad y un silbido siniestro, como el de una trompeta que se toca antes de darse una batalla, anegó las calles, los ponis encadenados empezaban a huir despavoridos, aun con las cadenas puestas. Me levanto de golpe y observo de un lado a otro para ver de dónde provenía ese rugido y el silbido pero era inútil, se escuchaba por todas partes, parecía casi omnipresente, pero lo más escalofriante estaba por ocurrir... una oscura niebla empezó a rodear la ciudad, poco a poco los edificios desaparecían por dicha bruma, como si fuesen devorados por un abismo y no podíamos escapar, de la nada la niebla negra nos rodeó y de pronto una gran cabeza emerge de ella, Es el rey Sombra que apareció con una gran carcajada y su típica sonrisa siniestra, nos observa con gran recelo y solo decía lo siguiente.

— ¡HUMANOS!

Unas chispas sale de su cuerno, pero en vez de chispas pequeñas y negras, son grandes y estridentes como relámpagos, y de todos lados hace surgir enormes cristales que nos rodea poco a poco, tuvimos que escapar adentrándonos a la densa bruma para evitar que los cristales nos alcanzara, salimos de ahí rápidamente y nos vimos forzados a huir por los callejones, el unicornio oscuro con un rugido, hace brotar nuevos cristales alrededor, pero estos cristales son esféricos y luminosos, y con un delgado rayo que mana de la punta del cuerno, los toca, provocando estallidos fuertes, propagando enormes pedazos de esquirlas que vuelan por todas partes, más cristales esféricos reaccionan en cadena destruyendo gran parte de las edificaciones de cristal y matando a un gran número de ponis que aún no estaban resguardados. En estos momentos, ya no estábamos en condiciones para una nueva pelea, y mucho menos con un desquiciada bestia que actúa de manera irracional, ahora en su forma de espíritu, el pánico nos invade cada vez más cuando el rey nos pisa literalmente los talones. Mientras corro lo más rápido que puedo, veo hacia mi lado que el único lugar que está protegido de esa niebla, es el lúgubre palacio que curiosamente está iluminado y con las puertas abiertas, Le indiqué a Daniel el lugar en donde debíamos estar y fuimos hacia esa dirección con las esperanzas de refugiarnos y con suerte, encontrar a los demás, pero justo antes de llegar, se interpone el espíritu con una sonrisa.

— ¡LOS ENCONTRÉ! ¡HUMANOS!

— ¡Mierda! Ahora que vamos a hacer — Exclama Daniel alterado

— No nos queda de otra… — Le respondo igualmente agitado — Debemos pelear…

Nos colocamos en posición defensiva, y mientras tanto, la risa sardónica del unicornio se hace notar al rodearnos, poco a poco se va acercando y su cuerno vuelve a iluminarse.

— Bien maldito, segunda ronda…


Narración de Johan:

Momentos previos…

Estuvimos esperando por un buen rato, quizás por varias horas, tratando de reunir la información que la pequeña Crimson Heart pueda conocer… y hasta ahora… no hemos reunido absolutamente nada.

Me encuentro sentado junto con Viviana, observando a la pequeña pony que al parecer se está matando la cabeza por recordar lo que ella pueda saber, se golpea suavemente la frente con su casco, mientras susurra frases algunas como "Vamos, piensa" o "Recuerda tonta".

— Relájate Crimson, no te esfuerces demasiado — Le hablo en voz baja, acariciando su brillante y opaca melena

— Si quieres, puedes descansar un poco — Añade Viviana a la conversación

— E-Esta bien — Asiente la pequeña con la cabeza

Se sienta en medio de nosotros dos y lanza un suspiro mirando hacia el suelo, una fría brisa llega desde las afueras y la pequeña empieza a tiritar, Viviana me observa con seriedad y le devuelvo la mirada arqueando una ceja.

— ¡Johan! — Murmura Viviana casi en susurro — Dale tu chaqueta a la pequeña, ¿¡no vez que tiene frió!?

— ¡Hmm! De acuerdo — Le respondo un poco molesto, me levanto y me quito la chaqueta de tela gruesa color blanca y con delicadeza, la envuelvo para que esté más a gusto — Toma, debes de sentir frio

— Gracias — Me responde un tanto ruborizada y con una tierna sonrisa

— Oye Crimson, ¿Tienes hambre? — Pregunta Viviana con un aire de preocupación

— N-No… no tengo hambre...— De repente, un pequeño gruñido aparece desde el estómago de la pequeña, y avergonzada añade — Lo... lo siento... no quiero ser una molestia para ustedes

— Para nada Crimson, no es ninguna molestia para nosotros, pero solo tenemos esto — Mete la mano en un bolsillo de su chaqueta y saca la última lata de bebida energizante — Es nuestra última lata, te la obsequio

La pony la recibe con los dos cascos y la examina de un lado a otro.

— ¿Qué es esto?

— Es una bebida que te revitaliza, tómala — Le explica el contenido de la lata — No sé qué comen exactamente ustedes los ponis, pero te hará bien beberla

La pony asiente con la cabeza, amablemente me ofrezco a abrir la lata y se la devuelvo, la pequeña duda por unos momentos si beberla o no, pero accede a hacerlo, y se lo bebe dando grandes tragos.

— Sa-sabe un poco fuerte — Exclama la pony después de terminar la lata, y se relame sus labios

— No te preocupes por el sabor, ya verás que te sentirás mejor — Le digo con suavidad

Pasaron unos minutos y los efectos de la cafeína le llegan de golpe a la pequeña Crimson, creo que la bebida fue muy efectiva para ella, se le ve más alegre y un poco más inquieta.

— ¡Wow! Me siento rara… me siento muy bien… gracias por la bebida — Comenta Crimson muy animada —…Creo.. creo que mis pensamientos… se está aclarando…

— ¡En serio! — Exclamamos Viviana y yo al unísono

— ¡Sí! — Confirma con animosidad — Los recuerdos empiezan a llegar, solo necesitaba algo de estimulo… solo denme un poco de tiempo

— Sin presión chiquita, cuando estés lista nos lo dices todo, de acuerdo — Dice Viviana en una voz animada

— ¡Aja!

Mientras tanto, me aparto un poco de ellos para dar una pequeña vuelta y me detengo a observar como el cielo se va oscureciendo poco a poco, para dar pasó a una hermosa noche… Me pregunto cómo estarán Alan y Daniel…ojala no les pase nada a estos idiotas…

— ¡Johan! — Viviana me llama desde la casa de cristal — Ven rápido, Crimson recuerda algo

Corro hasta llegar al pie de la casa, emocionado de que al fin tengamos la información que necesitamos

— Y bien pequeña, ¿Recuerdas algo? — Le pregunto apenas llego

— Creo recordar algo… — Murmura en una tonalidad baja pero inquieta —...Recuerdo… recuerdo que el imperio tiene un mecanismo de defensa… pero no sé qué es…

— ¿¡Algo más!? — Exclama Viviana sujetandola levemente de sus hombros

— B-Bueno… recuerdo también una feria de cristal… cuyo propósito es… no, no me acuerdo de más…

— Está bien, no quiero que te sobreesfuerces — La calmo un poco, acariciándole su cabeza — Si recuerdas algo más, nos avisas

Me aparto nuevamente, y con la poca información dada, sopeso lo que puedo para encontrar más respuestas. Me subo al techo de la casa en donde nos refugiamos, y observo prácticamente toda la panorámica de la ciudad, analizo las afueras para buscar alguna muralla o algún búnker, o lo que sea que usen para defenderse, pero solo veo casas y estalactitas de cristal… tengo la leve sospecha de que, ese palacio ubicado en el centro, tiene algo que ver con el poder defensivo del imperio y radica en el gran escudo alrededor... Minutos después me bajo del techo y me junto con las dos para averiguar algo nuevo… mi paciencia tiene un limite.

— Y bien, ¿Ahora qué vamos a hacer? — Inquiero con un tono irritado

— No lo sé — Contesta Viviana — Por ahora debemos seguir esperando

— ¡Pero... me estoy cansando! Ya no quiero seguir esperando mas, tenemos que hacer algo más que solo cuidar a Crimson — Exclamo haciéndose notar mi frustración

— Ya escuchaste a Alan, debemos refugiarnos y cuidarnos hasta que vuelva

— ¡Hmm! No aguanto más — Me aparto con desespero alejándome unos pasos — Ahora vuelvo, aguarden aquí

— ¿¡Adonde crees que vas!? — Me pregunta alarmada

— No es obvio, iré a ayudar a Daniel y a Alan

— ¡Acaso eres tonto! No te puedes ir de aquí, Alan nos encargó…

— ¿¡Sabes Viviana!? ¡En estos momentos, me importa una mierda lo que dijo Alan!, ya no aguanto más esta locura, tengo que ayudarlos de algún modo

— Pe-pero — Se mortifica — Pero si te vas, nos dejaras solas a Crimson y a mí, ya es bastante duro saber que allá afuera, Alan y Daniel están arriesgando sus vidas para protegernos, no quiero pensar si algo malo les llegara a pasar… ya no los volvería a ver jamás… y si tú te alejas…

Sus ojos se estaban poniendo vidriosos, verla en ese estado me parte el corazón, y arrepentido me acerco nuevamente y le doy un abrazo.

— Está bien, me quedaré… no quiero verte llorar, no lo soportaría — Unas lágrimas empiezan a anegar mis ojos y suspiro con calma para tranquilizarme

— Gracias, no nos dejes Johan, no nos abandones

— Eso jamas Viviana, tranquila… — Cierro mis ojos y murmuro —…Todo esto es culpa de ese rey enloquecido

— Si… todo este infierno es culpa de ese rey Sombra

— R-rey… Sombra — Susurra Crimson repitiendo una y otra vez ese nombre —…Rey… Sombra… ¡AHH! ¡El rey Sombra!

— ¿Qué sucede Crimson? — Preguntamos Viviana y yo al unísono

— Otro recuerdo viene a mi mente…

— ¿De verdad? — Inquiere mi compañera

— ¡Sí! Recuerdo su reinado… lo que más escondía y anhelaba… recuerdo también lo que me dijo acerca del escudo de fuerza… — De pronto sus ojos se abrieron mostrando una revelación —…!El corazón de cristal!

— ¿¡El corazón de cristal!? ¿Qué es eso? — Pregunto ladeando un poco la cabeza

— El corazón de cristal, es nuestra reliquia más valiosa que refleja bondad, nos protege a todos y al imperio con su luz y su poder… y es la debilidad del rey Sombra

— ¡Enserio! ¿Lo dices en serio? — Le pregunto con mas ánimos, y sacudiéndola levemente de los hombros

— S-sí, lo digo en serio… pero… — De pronto sus ánimos decaen —…El rey Sombra lo ocultó

— ¡Ahh! Vida hijuep… no me digas — Para evitar decir la grosería en frente de ella, Viviana se calma dando un suspiro — ¿Y sabes en donde se supone que lo escondió?

— No lo sé… creo que por algún lado, dentro del palacio

— ¿¡En el palacio!? Y entonces que estamos esperando — Dice Viviana con la determinación en sus ojos — ¡Vámonos!

Entre los tres abandonamos la casa de cristal y empezamos a correr en dirección al palacio, pero frenamos nuestra travesía y nos quedamos helados al escuchar un horripilante grito que se oía a lo lejos.

— ¿Qué está sucediendo? ¿Qué fue ese grito? — Pregunta Viviana un poco asustada

— C-Creo que fue… el rey Sombra — Responde Crimson atemorizada

—... Alan… Daniel… — Murmura Viviana con preocupación

— No perdamos mas tiempo, debemos llegar al palacio pronto — Les digo con seriedad

Emprendimos nuestro camino nuevamente en dirección al palacio, durante el transcurso, volvimos a escuchar a lo lejos otros tres gritos agudos y escalofriantes, pero en mi mente podía estar extrañamente tranquilo ya que sabía que Alan y Daniel están haciendo su trabajo, estos muchachos son fuertes, mucho más fuertes que yo desde que los conozco, así que sonrió en mi interior.

Son las 7:00 pm según la hora en mi celular, la noche llegó y la luz de la luna empieza a iluminar las calles con su particular luz, es increíble ver la luna en su máximo esplendor, es enorme y su luz es tan intensa que nuestro camino seguía siendo visible como si todavía fuera de día. Al fin llegamos al enorme palacio y nos quedamos viéndolo por un rato su belleza y composición, aun si su aspecto sea fúnebre, por fortuna, las puertas principales estaban abiertas y con cautela entramos al enorme lugar. El vestíbulo es enorme y está muy bien decorado con estatuas, armaduras, bordados, etc. Aunque su aspecto sea un poco simple, considerando que la estructura composición y decorado está compuesto por cristales de varias tonalidades de blanco, gris y negro. Una enorme alfombra de color rojo escarlata cubre el suelo desde la entrada hasta su trono que se ubica en la sala principal del palacio, el enorme trono tiene un aspecto medieval y macabro, numerosos cristales puntiagudos sobresalen de él y en el cabezal, lo decoran dos enormes gemas de color violeta pálido y en ellas, hay una estatuilla de cristal en forma de una lagartija.

Nos separamos y comenzamos a buscar el susodicho objeto por las salas principales del palacio, revisamos cada rincón y cada esquina, pero la búsqueda fue inútil, nos volvimos a reunir y con una mejor elaboración, trazamos una nueva búsqueda, esta vez por todos los niveles del palacio. De repente, un temblor sacude la estructura del edificio, seguido de un estruendoso silbido que retumba y hace eco en todos los alrededores, que nos hizo interrumpir la búsqueda. Viviana se asoma por una de las tantas vidrieras de la sala, y se alarma avisándonos de una espesa niebla que esta cubriendo toda la ciudad, me asomé por una de esas vidrieras para ver el espectáculo, de inmediato nos preocupamos por nuestros colegas que todavía se encuentran allá afuera, me vi la necesidad de salir a encontrarlos sin importar el peligro, pero nos sorprendimos al ver una silueta que se aproxima con gran velocidad hacia una de las vidrieras, rompiéndola en mil pedazos y cayendo violentamente arrastrándose varios metros, la silueta es Daniel que se halla en un jodido y lamentable estado.

— ¡Daniel! — Exclamamos Viviana y yo en voz alta y al unísono

Corrimos a auxiliarlo, y vimos que su condición es terrible, al no tener la chaqueta puesta, tiene grandes cortes que sangran en todo el contorno de sus brazos y pecho, además de enormes moretones en las mejillas y cuello.

— ¡Oh no! Estas herido, no te muevas, te ayudaremos — Exclama Viviana alarmada — Ojala tuviera el botiquín aquí conmigo

— N-No te preocupes por mi — Murmura Daniel en un tono suave y levantando el pulgar — Con las vendas que traigo puestas serán suficientes, aparte es a Alan que necesita ayuda

— ¡No puede ser! ¿¡Donde esta Alan!?

— Afuera… peleando con ese unicornio

De pronto, otra vidriera estalla dejando pasar otra silueta que cae arrastrándose hasta estrellarse en un muro.

— ¡Alan! — Exclamamos todos al unísono

Rápidamente Crimson corre tras él y revisa sus heridas con gran preocupación para poder ayudarlo.

— ¡Déjame ayudarte Alan! No te levantes, estas muy mal

Me aproximo para ver a Alan y observo sus heridas, al parecer está casi igual que antes, pero sus vendas ya estaban empapadas de sangre y tiene cortes y sangre en todo el torso y la cara, Alan se levanta con dificultad y sin mirarnos nos dice.

— Escóndanse…

— Pe-pero — Balbucea Crimson colocando su casco sobre su pecho

— ¡Escóndanse!… ese maldito unicornio vendrá aquí en cualquier momento… y si los encuentran… los cazaran hasta matarlos

Inmediatamente obedecimos con temor a su petición, y nos ocultamos detrás de una columna ubicada situlmente al lado izquierdo de la sala, en silencio vimos a los dos incorporarse y escuchamos la conversación de ambos.

— Daniel… necesitamos armas… vez esas espadas que están en esa pared, ¿Puedes alcanzarlas?

— Creo que si

Los tres asomamos mas nuestras cabezas, Daniel se va hacia la pared detrás del trono, donde se encontraba colgado un escudo con dos espadas atravesadas, hace el intento realizando varios saltos para alcanzarlo, hasta que lo alcanza y lo deja caer y con varias sacudidas, desprende las dos espadas.

— Ya está, tómala — Advierte Daniel lanzándole una espada a Alan, y con una mano lo recibe

— Muchachos, cuando vean la oportunidad de escapar, háganlo — Dice Alan en voz alta

— No podemos hacerlo — Le responde Viviana con el mismo tono de voz — Tenemos que encontrar el corazón de cristal…

— ¿El corazón de cristal? — Inquiere Daniel un poco confundido

— E-Es la debilidad del rey Sombra — Le responde Crimson — Si lo encontramos, el imperio estará protegido

— ¡En serio! Eso es grandioso — Exclama Alan con entusiasmo — Entonces muévanse y encuent…

Un gran y tenebroso silbido estremece el palacio e interrumpe la conversación, entre todos vimos como la espesa niebla negra se filtra a través de las vidrieras rotas y una gran cabeza sobresale de ella.

— Quédense ahí, y no se muevan — Nos advierte Alan del peligro y asentimos con la cabeza

La niebla inunda toda la sala, el miedo es casi insoportable, hasta conteníamos la respiración por la tensión y solo podíamos aguardar hasta nuevo aviso. Pasaron los segundos y la niebla empezaba a reducirse y a amontonarse justo al pie del trono, Daniel y Alan se movían hacia sus extremos y después la niebla se arremolina transformándose en el rey unicornio que tanto temen, lo curioso es que ya no porta esa armadura, las grebas, el yelmo, ni la capa real, revelando su oscuro pelaje y un tatuaje de un palacio negro en sus nalgas. Los tres se encuentran estáticos, mirándose ferozmente y sin decir ni una sola palabra… no sé qué cosas se estarán diciendo por sus mentes, pero sé con certeza una cosa… esta pelea se volverá sangrienta.


Aclaración: Algunas frases de la conversación durante la pelea del rey Sombra y Alan, fueron inspiradas y sacadas de la canción de fondo que coloqué durante el capitulo.

Una cosa mas... si se preguntan por lo de la estatua de lagartija ¿Adivinen quien esta allí dentro?

Nos leemos pronto.