Aquí tenemos el capítulo 7 de esta hermosa historia el peso de una promesa, les agradezco a todas las personas que lean esta adaptación de verdad gracias
Quiero recordar que esta historia no me pertenece le pertenece a Fanclere ella es la autora original yo solo la estoy adaptando a un fanfiction Elsanna
Los personajes de Frozen, Enredados, Valient y la historia NO me pertenecen los personajes son propiedad de Disney y la Pixar, la historia le pertenece a Fanclere
CAPÍTULO 7 PERSECUCIÓN
Anna:
Sentía la adrenalina recorriendo su cuerpo, la sirena sonaba estruendosamente, permitiéndole saltarse todas las señales de tráfico persiguiendo a su objetivo. Si en un principio estaba segura de que el motorista era Elsa, al verlo huir de la sirena se convenció en el acto, estaba segura de que era ella y había eludido su vigilancia, mas no pensaba darse por vencida, iba a atraparla le costara lo que le costara.
Merida iba a su lado en el asiento del copiloto mientras Rapunzel se había sentado en la parte de atrás. El coche empezó a coger velocidad al ver que Elsa se les estaba alejando, eludiendo el tráfico con maestría encima de su moto, mientras Merida no dejaba de murmurar, poniendo a Anna completamente histérica.
-"Jefa pide refuerzos, si realmente es la dama negra nos enfrentamos a una loca"
-Merida, deja de decir tonterías y concéntrate en nuestro objetivo
-"Pero jefa, esa mujer está demente ¿Quién en su sano juicio desguaza una Harley Davidson?"
Viendo que Anna estaba a punto de estallar, Rapunzel golpeó con fuerza el asiento del copiloto, provocando que Merida gritara y se girase para ver qué había provocado semejante reacción. La mirada de Rapunzel se lo dijo todo, o mantenía la boca cerrada o se metería en problemas.
Ninguna de las tres se dio cuenta de que no eran las únicas que perseguían a la misteriosa motorista, ya que los hombres de Ghiaccio también la habían reconocido y le pisaban los talones.
Sintiendo que pronto se le iba a escapar, Anna tomó una decisión arriesgada y se desvió a una calle paralela, haciéndole creer que la había dejado atrás, cuando salió justó por delante de Elsa, cortándole el paso. La moto dio un giro mientras frenaba, intentando evitar el impacto, mientras las tres agentes se bajaban del vehículo con arma en mano, dispuestas a detener a la dama negra. No tenía por dónde escapar, la tenían acorralada, habían conseguido atraparla.
Elsa:
Salió del apartamento como alma que lleva el diablo, Anna no tenía que estar ahí, eso no entraba en sus planes para nada. Los acontecimientos se estaban acelerando por lo que cogió la moto que Southern Islands le había regalado y salió del garaje con un único objetivo, apartar a los hombres de Ghiaccio de ahí, apartarlos de Anna.
La velocidad siempre le daba valor para enfrentarse a los retos de la vida y en ese instante su objetivo merecía la pena, mantener a Anna con vida y apartarla de esa locura, de esa guerra entre mafias que ella misma había provocado.
Al pasar frente a ella no pudo evitar mirarla a los ojos, por primera vez en once años la tenía tan cerca que si hubiese alargado el brazo habría podido acariciarla, más esa mirada la delató, Anna la había reconocido y no solo eso, la estaba persiguiendo, las cosas iban de mal en peor.
Por el retrovisor de su vehículo veía el coche de Anna con la sirena puesta acortando distancia entre ellas y, para rizar más el rizo, los hombres de Ghiaccio también la perseguían. Aceleró todo cuanto pudo, no podía dejarse atrapar y mucho menos dejar que relacionaran a Anna con ella de algún modo, eso habría sido catastrófico. La moto literalmente volaba sobre el asfalto, circulaba a una velocidad muy por encima de la permitida mientras la adrenalina recorría sus venas como descargas eléctricas, cuando perdió de vista el coche de la cobriza. Pensó que la había dejado atrás y sonrió, por lo menos Anna estaría bien.
Sin esperárselo, sin verlo venir, volvió a vislumbrar el coche de Anna, justo enfrente, provocándole un frenazo brusco y seco que casi la tira de la moto. Anna junto a sus dos compañeras, las mismas que habían estado vigilando el apartamento de Southern Islands, las tres armadas y apuntando en su dirección.
La voz de Anna le llegó clara, con una fuerza abrumadora, esa misma voz con la que llevaba años soñando, esos ojos aguamarina que tantas veces había contemplado en su vieja fotografía, esas facciones maduras que antaño pertenecieron a una niña tímida y dulce que le había robado la cordura, su Anna le estaba gritando y no era capaz de entender lo que le decía, embriagada por tenerla tan cerca.
Lentamente se quitó el casco, liberando sus cabellos platinados y peinados en una trenza francesa, liberando su rostro, liberando sus ojos Azul hielo que se clavaron en la mirada aguamarina de la cobriza, pudo ver durante unos instantes como la máscara de Anna se desvanecía, pudo ver en su mirada las dudas, la añoranza y sobre todo el miedo.
Anna:
Sus ojos, esos enormes ojos azules frente a ella, Elsa se había quitado casco y por un instante pensó que se desmayaría. Durante un momento sintió que todo su mundo se desmoronaba, que volvía a ser esa adolescente que se perdía en la mirada de Elsa, en sus historias y sus cuentos, en ese beso que le regaló.
Elsa ante ella, la miraba como si nada entre ellas hubiese cambiado y en su rostro dibujó una sonrisa. La platinada estaba muy cerca, tanto que un poco de viento le trajo su aroma, no había cambiado, seguía siendo la misma y a la vez no lo era. En un momento de debilidad todo se fue por los suelos pues, estática por el reencuentro, no la vio venir y se encontró entre sus brazos pero no como había soñado, su platinada había puesto su arma sobre su sien, la había cogido como rehén sin que pudieran evitarlo.
-"Dile a tus amigas que bajen las armas"
-No pienso hacer eso
-"Tú verás, siempre puedo dispararte"
-No eres capaz…
-"No me tientes"
Merida y Rapunzel, al ver a Anna retenida por la dama negra, bajaron sus armas intentando negociar con ella pero Elsa la iba apartando, caminando hacia la moto.
-"Sube a la moto"
-¿Estás loca?
-"Que subas"
El tono de la platinada le heló la sangre en las venas, no dejaba lugar a réplicas, por un momento la vio capaz de dispararle y subió a la moto sin rechistar, mientras Elsa montaba y la ponía en marcha volando por el asfalto en contra dirección.
-"¿llevas tu arma a mano Anna?"
-¿Qué?
-"Que si tienes tu arma a mano"
-No pienso dártela
-"No quiero que me la des, quiero que la tengas preparada, posiblemente tengamos que usarla"
-¿A qué te refieres?
-"Ghiaccio me persigue, tú haz lo que yo te diga y puede que salgamos vivas de esta"
Merida y Rapunzel, estáticas en su sitio, vieron como la dama negra se llevaba a su jefa a saber dónde, retenida y ellas no habían podido hacer nada para evitarlo.
Subieron al coche y llamaron a su superior para explicarle lo que había pasado, nerviosas y sin saber cómo actuar. Tras un silencio incómodo en el que ambas se sentían culpables por no haber podido hacer nada para impedir que esa loca se llevara a su jefa, Merida rompió el silencio, provocando que Rapunzel golpeara su hombro con fuerza.
-Yo lo dije, una loca, solo una demente desguaza una Harley.
¿Qué es lo que pasara ahora? ¿Podrá huir Elsa y Anna de los hombres de Ghiaccio? ¿Qué pasaran con ellas? Todas las preguntas se responderán en el siguiente capitulo
Espero su comentario con ansias para seguir adaptando esta historia
