(Música de fondo: Illa tiðandi – Burzum)
La sala se encuentra ahora oscura y desolada, la helada brisa atraviesa los múltiples arcos, soplando alrededor del lugar, levantando y haciendo rodar unos que otros trozos de cristal y polvo. Todos pudieron escapar junto con el corazón de cristal, y solo se quedaron dos sujetos en un rincón, el rey unicornio y el joven humano que lo somete.
— Somos tú y yo nuevamente… Por qué no terminamos lo que empezamos desde un principio ¿Listo para la tercera ronda?
— ¡Maldito primate! — Lo insulta entre forcejeo — ¡Por qué no solo te mueres de una buena vez!
Producto de su rabia, su cuerno se energiza estrepitosamente y un rayo es disparado casi a quemarropa. Para evitar que el rayo le dé directo en la cabeza, el muchacho forzosamente lo suelta para poder ladearse y evadirlo pero el rayo alcanza a golpear su hombro derecho, provocando una herida cauterizada pero dolorosa... justo al mismo tiempo reacciona con su arma que lleva consigo, lo usa con la clara intención de apuñalarlo en el pecho, pero al tener que ladearse, provoca que su ataque se desvié, en lugar de ir directo a su corazón, se dirige al rostro de la bestia, y este al percatarse, intenta ladear su cabeza a la derecha para evadirlo, pero tardó demasiado, el arma aunque rota y sin filo lo alcanza a herir, causándole una severa laceración en la mejilla izquierda, abriendo la misma desde la comisura de la boca hasta casi llegar a la base de su mandíbula.
Ambos gritan con agudeza por el intenso dolor de las heridas, yéndose ambos de rodillas. El joven trata de resistir, llevándose la mano izquierda a su hombro lastimado,y en cambio la bestia continúa pegando alaridos, llevándose sus dos cascos a su mejilla lacerada para retener la cantidad considerable de sangre que sale de ella, y que cayendo a chorros y manchando el suelo.
Pese al suplicio, el joven se queda en su sitio observando a su enemigo ya no con su particular mirada, sino con una más escalofriante, reflejando en sus ojos, un odio absoluto y sed de sangre. El rey Sombra comienza a aterrorizarse con aquella mirada y su cuerpo en si le hace recordar el dolor causado por la pelea previa. Solo retrocede arrastrándose lentamente, mientras seguía aferrándose su mejilla con los cascos.
— Basta ya… — Murmura el joven en un tono muy seco — Ya es hora de acabar... con esta mierda…
— ¡MALDITO! ¡De esta no te libras! ¡Pagaras por lo que le hiciste a mi rostro! — Le grita con rabia, arrastrándose hasta arrinconarse cerca de la salida
En un desesperado intento, el unicornio hace uso de su magia disparando un nuevo rayo, pero por desgracia para él, su poder se encuentra muy reducido y debilitado por causa del dolor y el caos psicológico, tanto fue que el joven apostó en no apartarse, y desvió el ataque con su mano izquierda y en una zancada sorpresiva, invade su espacio, agarra su cuerno y hace estrellar la parte de atrás de su cabeza contra la columna que tenía justo detrás, seguido de un rodillazo en la parte frontal de su mandíbula. Un fuerte alarido fue su reacción.
Su rostro demacrado y su mandíbula desfigurada y sanguinolenta, la bestia no puede evitar cubrirse con sus cascos y jadear del pánico, ladea su cabeza para no mirarla directamente, pero solo siente como su melena es jalada hacia atrás, obligándolo a que lo mire cara a cara, el joven se acerca lentamente y con total perversión, lame el contorno de la mejilla lacerada, saboreando y chupando su sangre, seguido de un beso en la frente, para luego susurrarle a su oído.
— "Su majestad"… cierra los ojos… será rápido...
Agarra nuevamente su cuerno y lo lleva más hacia atrás para dejar descubierto el contorno de su cuello hasta el pecho, luego con el arma lista, lo sujeta como un pica hielo y arremete contra él para ensartarlo en la base de su garganta y con el poco filo, abrirlo hasta llegar al abdomen y eviscerarlo… Pero como si algo interviniese, un escudo de cristal que surge de la nada se interpone entre el arma y la garganta del unicornio bloqueando el ataque y destruyendo lo que queda de la hoja hasta solo quedar la empuñadura.
— ¿Pe-pero que carajos... está pasando? — Inquiere Alan quedando atónito
Observa con recelo y con mucha impresión como ese escudo de cristal va cubriendo el lastimado cuerpo del enemigo de modo progresivo, echa la mirada ahora en su cuerno y aparentemente este no brilla, solo la punta de ella que produce una leve y apagada chispa negra, pero con esa misma le fue suficiente para salvar su vida. Varios cristales que brotan del suelo y las paredes se le unen y se fusionan con el escudo hasta que su cuerpo queda totalmente cubierto, formando una gran crisálida.
— ¡Mierda! ¡No! ¡No otra vez! ¡No otra vez! — Se alarma pensando que volvería a explotar
Sin pensárselo dos veces, retrocede a rastras con rapidez hasta quedar en el otro lado de la habitación y se tira al piso cubriéndose la cabeza con sus brazos… pero en lugar de una explosión, la crisálida solo empieza a levitar y a brillar con una tenue luz roja, luego se resquebraja como una cascara vacía y el unicornio oscuro sale de ella… la hemorragia de la laceración se detuvo y su colmillos que estaban rotos por el ultimo golpe recibido han sido restaurados, pero la laceración en si aún estaba presente, debido tal vez a que dicha herida es muy grande y el poco poder que le quedaba no era suficiente.
El rey Sombra observa mordazmente en el otro lado de la sala al joven en el suelo, que se incorpora poco después, y sin expresión alguna y ni decir una sola palabra, galopa a toda velocidad en dirección hacia él, tomando a este por sorpresa, y al llegar lo noquea violentamente con un tremendo trompazo de lleno en su mejilla, lo hizo solamente como una pequeña venganza. Ya en el suelo, aprovecha la ocasión, no para rematarlo sino para galopar en dirección a la salida, Alan apenas se recupera del golpe y ve como el rey unicornio escapa, descendiendo por las escaleras, se arrastra con jadeo y grita.
— ¡Maldita sea!... ¡No te me volverás a escapar!...
Se levanta con mucho esfuerzo y se dispone a perseguirlo, pero no sin antes divisar la espada que Daniel dejó tirado en un rincón, lo recoge y continúa con la persecución, entra al cavernoso pasadizo y baja dando zancadas por las escaleras en espiral. A pesar de sus heridas, el intenso dolor y el agotamiento, el rey unicornio es lo bastante rápido como para dejarlo muy atrás, y en pocos segundos lo pierde de vista.
— ¡Hijueputa vida!...— Frustrado, golpea el muro con su puño jadeando con fuerza por su notorio desgaste — Te alcanzaré maldito… no importa en donde te me escondas…
Inhala y exhala varias veces con profundidad para calmar su frustración y continúa con el recorrido, aunque muy debilitado y con la visión borrosa, logra bajar las largas escaleras y se dispone a cruzar el corredor estrecho casi arrastrándose, apoyando su hombro izquierdo contra una pared de manera constante.
…
Mientras tanto, en la planta baja del palacio, más específicamente en la sala secundaria, los demás salen aliviados del pasadizo, pero la emoción del momento no dura demasiado, aun necesitaban escapar del palacio.
— ¿Lo logramos? — Exclama débilmente la princesa Cadance
— Todavía falta pequeña… no cantemos victoria todavía — Le contesta Daniel lacónicamente
— ¿Y en donde se supone... que estamos? — Musita Twilight inquiriendo
— Mmmm… creo que estamos en…— Observa Viviana dando giros alrededor y rápidamente se fija en la estatua, reconociendo el sitio — ¡Sí!... estamos cerca de la salida
— No del todo…— Interrumpe Daniel con un murmullo — La entrada que conecta a la sala del trono, esta sellada… pero no se alarmen, conozco otra salida
— Bien, pero primero... descansemos un rato — Dice Johan entre jadeos e inclinándose para recuperar el aliento, sin soltar a los debilitadas ponis
— No podemos…— Contesta Daniel en una tonalidad seca — La vida de Alan está en riesgo por cada segundo que pasa… tenemos que salir de aquí, ¡Ya!
— ¿Y hacia a dónde nos vamos? — Pregunta Viviana estando en la otra salida y mirando de un lado a otro la dirección del corredor, Daniel se le acerca a su lado y le dice
— Por allá…— Señala a la izquierda con el mentón — Síganme…
Asienten todos con la cabeza y reanudan el recorrido tomando el camino señalado, esta vez avanzan a un paso moderadamente lento y mientras tanto se forma un incómodo silencio en el transcurso, solo se oyen los pasos de las tres personas, y de la pony de cristal que hacen eco por el gran pasillo. Johan mira con inquietud a Viviana y rompe el silencio preguntando.
— Viviana… ¿Traes consigo el corazón de cristal?
Ella esboza media sonrisa y le contesta.
— Aquí lo traigo… desde que me lo diste, me encargué de no perderlo — Le muestra el artefacto, que lo tenía escondido debajo del brazo izquierdo y cubierto por la chaqueta en todo momento
Daniel gira su cabeza y observa por el rabillo del ojo y con curiosidad el objeto que su amiga sostiene con las manos. Se maravilló al verlo brillar con su particular y cálida luz celeste.
— ¡Así que este es el corazón de cristal! ¿No? — Inquiere con entusiasmo y con un poco de sarcasmo
— ¡Sí! Y por fin lo tenemos — Afirma Crimson con una sonrisa
— Y no te imaginas por cuanto tuvimos que pasar para obtenerlo — Agrega Viviana en voz alta para hacer énfasis — De hecho si no fuera por Twilight, jamás hubiéramos llegado a conseguirlo
Señala con entusiasmo a la unicornio y esta al oírlo, gira su cabeza a su izquierda con una sonrisa y se ruboriza, Daniel se asombra por un momento y pregunta al respecto.
— ¿Es en serio lo que me estás diciendo?
— ¡Claro que es enserio, tonto simio! — Le contesta la pegaso color cían golpeándolo en la nuca con su casco delantero derecho
— ¡OUCH!... ¡Oye! ¿Por qué me golpeas?
— Porque eres un mono feo afeitado y muy tonto… y puedo seguir golpeándote si yo quiero — Lo vuelve a golpear en la nuca un par de veces, Johan y Viviana se ríen un poco al ver reaccionar a su enojado amigo
— Umm… Rainbow… no lo golpees más ¿Quieres?… lo estas lastimando — Interviene la otra pegaso en un murmullo y con timidez
— Basta Rainbow… ya déjelo en paz — Agrega Cadance
— ¡No quiero!… lo seguiré golpeando hasta ver volar su cabeza — Exclama con arrogancia y continua golpeándolo en la nuca y la cabeza, obviamente ya estaba fastidiado y con una expresión ceñida le grita
— ¡Suficiente! — Ese grito interrumpe los continuos golpes — ¡Escucha niña!… No estoy de humor para que te desquites conmigo, antes deberías de estar agradecida por salvarte la vida y por estar llevándote a mi espalda… así que te sugiero que te estés quieta y que cierres el maldito hocico, porque no pienso tolerar inmadureces de yeguas ingratas… ¿Entendiste, o te lo tengo que repetir otra vez?
La pegaso refunfuña queriendo golpearlo una vez más, pero se frena y se tranquiliza de inmediato cuando Johan exclama.
— ¡Wow! Relájate hermano…— Le riñe un poco — Sé que esta situación es abrumadora y que todos estamos exhaustos pero… desquitándose con la pony no es la mejor forma de lidiar con esto…
El joven se queda en silencio por unos segundos, suspira mirando hacia el techo y le contesta en una tonalidad suave.
—…Lo sé, solo es que… es que no puedo entender cómo carajos estamos involucrados en esto… y pensar que hace unos días estábamos de viaje de regreso, y lo único que queríamos era llegar rápido a nuestros hogares y descansar… y ahora estamos acá, en un maldito palacio cargando consigo a unas ponis parlantes y huyendo por nuestras vidas. Por favor, ¡Que alguien pueda explicármelo!
Nadie responde a su suplica, solo se les ven cabizbajos y pensativos. Vuelve a suspirar con calma y continúa.
— Creo que en estos momentos, nada de esto importa, solamente sobrevivir… y ahora que lo pienso, tal vez no debí ser tan duro con ustedes, en especial contigo pequeñita — Se dirige a la pegaso color cían y se disculpa — Lo lamento… discúlpame por agredirte, debí ser más respetuoso contigo
La pegaso solo asiente sobriamente con la cabeza, a lo que él asume que acepta la disculpa.
— ¡Ahh! También te pido disculpas pequeña Twilight, ahora que recuerdo, realmente subestimé tu habilidad, gracias a ti pudimos escapar, de cualquier otra forma hubiese sido imposible, así que te debemos una
La unicornio se ruboriza un poco y sonríe levemente, luego le responde en una tonalidad suave.
— No tienes por qué disculparte… solo hice lo que debía hacer para que todos escapáramos…— Se aclara un poco la garganta y procede — Y con respecto a Rainbow Dash, puede que sea un poco arrogante y que demuestre altivez casi siempre, pero aunque no lo admita directamente, te agradece mucho por salvarle la vida…
De repente su voz se quiebra un poco y continua hablando mientras cierra sus ojos.
—…Al igual que estoy muy agradecida por el que me salvo…
Su expresión acentúa más la tristeza y fija su mirada hacia el suelo pensando vagamente en ese sujeto, Viviana y Johan también mira hacia el suelo con los ánimos decaídos, pensando en que su compañero, quizás se haya sacrificado por protegerlos.
Después de unos minutos, llegan al gran arco de la sala principal, y al fin pudieron volver a sentir el alivio de alcanzar su meta, sabiendo perfectamente que solo están a unos cuantos metros de la salida. Las ponis se quedaron impresionadas a ver el horrible desastre alrededor de toda la sala del trono y el trono en sí, viendo a sus alrededores vidrios rotos, cristales filosos por doquier y sobre todo, sangre.
— Bien, creo que podemos estar a salvo por ahora — Murmura Daniel entrando a la sala e inclinándose a bajar a las dos pegasos y a la princesa, los demás asienten y bajan a las demás cerca de la sala — Viviana, ¿Que hay que hacer exactamente con ese corazón?
— Según lo que me dijo ella — Señala a la princesa con el dedo pulgar — Hay que reunir primero a los ponis que están afuera y mostrarles el corazón, solo ellos lo pueden activar y así el imperio se restablece
— ¡Ufff! Creo que me huele a más trabajo duro, pero no hay de otra, lo haré — Lanza otro suspiro hacia el techo y luego se dirige a Johan que se halla sentado al pie del arco, recuperando el aliento — ¡Vamos idiota!, acompáñame
— ¡Que! ¿A dónde?
— ¿Como que a donde?, pues afuera… ayúdame a reunir a todos los ponis que podamos
— ¿Y yo por qué?
— Porque no puedo hace esto solo, tardaría mucho… así que deja de chillar como marica y vamos — Le agarra las mechas y se lo jala con fuerza
— ¡Ouch! ¡Ouch! ¡Ouch! ¡Suéltame! ¡Está bien, iré, iré!
Se levanta con brusquedad mientras se frota la cabeza y empuja a su amigo por el jalón de pelo.
— Viviana — Lo llama — Aguarden aquí, ahora volvemos…
Ambos jóvenes se dirigen a la salida con rapidez, cruzan el pasillo del vestíbulo y llegan a la gran puerta de entrada, entre los dos la abren con esfuerzo y salen en busca de los ponis, y ya que analizan que son muchos, calculan que se podrían tardar un buen rato. Su compañera los ve a lo lejos con un poco de desasosiego mientras abraza el artefacto con firmeza, luego se voltea y se dirige hacia donde están las demás, y entre la pony de cristal y el pequeño dragón, los reconfortan con las esperanzas en alto.
Después de unos segundos, y como si la obra del destino les deparara solo desgracia a los jóvenes y ponis, la gran puerta se cierra de golpe causando un estruendo por toda la sala, los demás se alarma nuevamente, imaginando y temiendo lo peor. Más allá del palacio, ese estruendo se oyó casi por varias cuadras de la cuidad, alcanzando a alertar a los muchachos, que inmediatamente se devuelven justo después de oírlo.
— ¿Qué está pasando? — Preguntan todos muy angustiados
— No lo sé, voy a averiguarlo…
Ella corre hacia la puerta y al ver que esta, está cerrada, intenta dar tirones con fuerza en vano para abrirla.
— ¡No se abre! ¿Por qué no se abre?
Analiza en medio de la circunstancia, que la puerta tiene una extraña aura de tonalidad oscura que rodea las bisagras y la cerradura, indagando que eso podría ser la causa de que la puerta no se abre, mientras tanto, alcanza a oír desde afuera, como unos acelerados pasos se aproximan hasta llegar a la entrada.
— ¡Viviana! — Grita desde afuera una voz conocida —…Viviana, ¿Qué sucedió?
— ¡Daniel!... Ayúdanos… nos quedamos encerradas y no puedo abrir esta maldita puerta
— No te alteres… déjame intentarlo — lo calma Johan en un tono alentador
Estirando un poco los brazos a pesar de estar agotados y muy lastimados, Los muchachos intentan empujar la puerta con todas sus fuerzas, pero dicha puerta no se movió ni un centímetro.
— Es inútil, no puedo abrirla… buscaré otra entrada
— ¡No Daniel! ¡Johan!… no nos dejes aquí — Exclama muy asustada, pero solo oye los pasos de sus compañeros alejándose del sitio
Segundos después, La joven oye consternada como las ponis y el pequeño dragón gritan con horror a lo lejos en la sala, por supuesto la joven se alarmada se devuelve con rapidez para averiguar lo sucedido.
— Viviana… sal de aquí… huye… — Exclama Crimson muy débilmente
Lo que ve al llegar, la aterroriza… El rey Sombra apareció de nuevo y aunque se encuentra débil, usó su poder para someter a todos y aprisionarlos nuevamente, volviendo a estar en la misma situación que antes, es decir, todos yacientes en uno de los muros, atados de patas y cuello con cristales en una posición crucificada.
Solo retrocede a pasos lentos y no deja de mirar con desagrado la horrible laceración de la mejilla izquierda, cuyos retazos de carne aun le colgaban de la parte inferior de su mandíbula. El rey unicornio se le acerca a pasos lentos y firmes, formándose en su rostro algo similar a lo que sería una sonrisa lasciva, que la envuelve en pensamientos desagradables y mórbidos, y al mismo tiempo en pensamientos depresivos al no saber lo que pasó exactamente con su amigo Alan. Al voltear a ver a su derecha como se encuentran las ponis y el dragón, se pone firme, inhala muy profundamente y sin reflejar pánico alguno, lo encara.
—…Maldita bestia… si vienes por el corazón, tendrás que matarme para conseguirlo — Vocifera con ira en un intento de intimidarlo, a lo que el rey se carcajea al oírla
— ¡Estúpida! Si crees que vine solo por eso, estas equivocada…
— Y… ¿Y entonces a que has venido?…— La bestia acentúa más su horrible sonrisa, mostrando los colmillos y la hilera de dientes de la parte izquierda de la mandíbula
— En estos momentos… quiero una presa más grande y jugosa — Masculla en un tono inquisidor, relamiéndose los labios, a lo que ella se espanta y retrocede hasta toparse contra el muro — ¡Jejejejeje! No es lo que tú piensas, no te quiero a ti o a esas estúpidas esclavas… tampoco busco a los otros humanos que están afuera… solo esperé el momento propicio para que esos estorbos salieran dejándote a ti y a las otras indefensas para esta emboscada… ahora son mi carnada para alguien especial
En ese momento, ella abre los ojos como platos, dándose cuenta de lo que quiso decir y grita con exasperación.
—… ¡Oh no!... ¡ALAN! ¡ALAN, NO TE ACERQUES! ¡ES UNA TRAMPA!
La risotada del rey Sombra retumba los oídos de todas sus prisioneras y después este, simplemente la acorrala haciendo brotar del suelo gracias a su magia, varias estacas filosas de cristal que la rodean y le apuntan a su cuello, sin darle alguna posibilidad de escapar o moverse. Los gritos de advertencia por parte de todos, incluidos las ponis, fueron sofocadas con mordazas de cristal y finalmente, un gran muro negro del mismo material las ocultan en la total penumbra.
Los segundos de espera fueron mortificantes hasta para el mismísimo unicornio, y el silencio sepulcral ensordece sus oídos… hasta que después de unos minutos y a lo lejos, unos muy lentos pasos empezaron a hacer eco, seguido de un agudo chirrido de un objeto metálico arrastrándose contra el suelo, eso lo puso nervioso y alerta, y las demás al oírlo, sabían perfectamente de quien se trata y gimen en un intento de poder advertirle de la trampa, pero el muro de cristal evitaba ser escuchadas.
Esos pasos y esos chirridos se acentuaban con cada segundo transcurrido, hasta que en un crucial segundo, el silencio volvió a inundar la sala, El joven humano se hace presente, apoyándose con el brazo izquierdo en el borde del arco de la entrada a la sala, la punta de su espada tocando y rozando el suelo y su pelo cubriéndole totalmente el rostro y pecho, dándole un aspecto similar a Samara Morgan. Por supuesto, eso lo pone inquieto pero sin verse intimidado, no intenta retroceder al ver como el sujeto se acerca lentamente.
—…Se acabó "Su majestad"… estas atrapado…— Masculla con fuerza, arrastrando su espada cada vez que avanzaba
Reflejando una sonrisa nerviosa, le contesta gruñendo
— ¡Jejejejeje! Lo lamento por ti, simio… pero has llegado demasiado tarde…
— ¿De qué hablas? Tu eres el que debes lamentarte… porque te acorralé… no puedes huir de mi… afróntelo, solo te va a quedar mi sola presencia marcada en tu mente antes de perecer…
— ¿Estás seguro de lo que dices? Quizás si te revelo otro punto de vista… tal vez consideres arrepentirte
El unicornio se voltea y hace descender el muro con su magia, revelando a las ponis gimiendo, el pequeño dragón y finalmente a su amiga aterrorizada, siendo cautivas. El muchacho se queda impresionado y conmovido, pasándose la mano izquierda por su pelo y llevándoselo hacia atrás para ver mejor su situación. Luego, demostrando una increíble serenidad, agacha la cabeza y murmura con voz apagada.
—… ¿Así que este es tu sucio plan para vencerme?… ¿Usaras a estas ponis y a mis amigos para extorsionarme?…
— ¡Jejejeje!... Considérelo más bien como… una póliza de seguros — Se lo dice con ironía luego alza su oreja en dirección a al joven humana — ¡Escucha!... ¿Oíste eso?... creo que tu amiga quiere decirte algo…
La bestia avanza hacia la joven y con su magia, le retira la mordaza de cristal de su boca, de inmediato ella empieza a vociferarle con pánico a su compañero, mientras que este, lo mira con impotencia.
— ¡Alan! Hagas lo que hagas… no accedas a lo que te pida… solo quiere mat…
— Ya ladraste suficiente…— Le vuelve a tapar su boca con la mordaza
Mofándose de su rival, se aleja de su víctima y luego empieza a andar de un lado a otro mientras comienza a escupir un pequeño discurso amenazador.
— ¿Sabes? Durante la pelea que tuvimos afuera, recuerdo que tú dijiste que los humanos son seres aterradores y malignos, inclusive aclaraste que ni yo me les podía comparar, y también recuerdo que me dijiste, que no te importaba lo que yo haga con mis esclavos…
—…Así es, ¿Qué quieres comprobar? — Lo interrumpe con la pregunta
— ¡Hmm! Pues mira, al comienzo creí en tus palabras… en especial el trato que tuvimos, ¡Jejejejeje! Mi reino por tus amigos… ¡Vaya! Eso no lo haría cualquiera con bondad en su corazón, y eso para mí, es de admirar…
Todas las demás observan pasmadas al sujeto de pelo largo ante el hecho de descubrir esa revelación, El rey detiene su andar para luego continuar con su discurso.
— Luego, cuando mencionaste que no confiara en las palabras de un humano, tuve mis dudas al respecto, no sabía si creerte realmente, pero de igual forma reflejaste mucha crueldad en tu mirada y en tus actos…
Aclara la afirmación haciendo un leve movimiento con sus patas, luego reanuda su andar y continúa.
— Pero al final… cuando me atacaste por la espalda justo antes de matar a esta potra — Señala con el cuerno a la unicornio color lavanda — Descubrí tu farsa… ¡Tú no eres malvado! ¡Solo quieres ser el héroe, peleas no solo por tus compañeros, sino también por estas estúpidas yeguas!
El sujeto se queda un poco absorto y parpadea varias veces al igual que las otras ponis, luego en sus labios acentúa media sonrisa y le responde.
— ¿Tú crees? Por si no lo recuerdas… te advertí que si tocabas a mi amiga Viviana, te mataría, y claramente vi que hiciste caso omiso a mi amenaza y la tocaste de todos modos… por eso intervine
La bestia empieza a reír suavemente y cuando termina de hacerlo, amenaza al joven humano con sus palabras.
— ¿Estás seguro de lo que dices? Entonces no te importará que haga esto…
Rápidamente se aproxima a la unicornio lavanda y con su magia, hace brotar del suelo dos filosas estacas de cristal que crecen en diagonal y cuyas puntas se dirigen hasta detenerse a unos milímetros de tocar la garganta de la criatura, ella solo gime apabullada y con pánico.
— Si eres en realidad un ser maligno, entonces tu ganarás fácilmente esta pelea…— Su cuerno vuelve a brillar, mientras que con sus siniestros ojos, fustiga a su enemigo — Si quieres, puedes acercarte y degollarme con tu espada… juro que no opondré resistencia ante ello, y así podrás reclamar mi preciado trono… pero por supuesto, existe un alto precio… Esta insignificante potra también morirá junto a mí. Ahora la decisión es tuya, ¿Sacrificaras a esta yegua para usurpar todo mi reino? O ¿Valoraras su vida a cambio de tu victoria?
El sujeto queda cabizbajo y muy perjudicado por la terrible encrucijada que tiene en frente, las demás ponis y el bebé dragón con desesperación y angustia plena, le imploran que no lo haga, negando todo lo que pueden con sus cabeza, su compañera hace lo mismo, y la unicornio victima solo se queda observándolo con ojos vidriosos y con temor, esperando su respuesta. Después de unos mortificantes segundos, el joven humano comienza a carcajear con un tono fuerte y sardónico, casi con locura y luego le responde al unicornio.
—... Para ser alguien cuyo coeficiente intelectual refleja un grave cuestionamiento… realmente aprendiste una de mis lecciones que te mostré…— De repente, suelta su arma y extiende sus brazos en sinónimo de sumisión —…Ganaste, rey Sombra… la vida de esta pony es mas valiosa, que todo este estúpido reino… no vale la pena seguir con esto... me superaste esta vez
Un par de lágrimas recorren el rostro de una Twilight muy aliviada y agradecida, cayendo al suelo, y las demás se alegran y suspiran de alivio, el rey Sombra sonríe ante su victoria y exclama.
— ¡Lo sabía! Sabía que no eres malvado, eres igualito a todas estas escorias, así que simplemente tendrás que obedecer a todo lo que yo diga… claro, si es que valoras la vida de estas esclavas — Asiente su cabeza con resignación — Bien, lo primero que harás, es llevar tus apéndices que tienes por cascos hacia tu nuca
— ¿Te refieres a las manos? — El rey asiente positivamente y el joven obedece
— Ahora date media vuelta y quédate ahí muy quieto
Nuevamente obedece con confusión, preguntándose a sí mismo ¿Que querrá hacer? Y en un segundo fatídico, El rey Sombra escarba el suelo con el casco delantero derecho, apuntando su cuerno con ferocidad hacia él y galopa a toda velocidad… la incertidumbre del muchacho hace que se de media vuelta anticipadamente para ver lo que pretende hacer el otro… y lo que ocurre después, da paso al horror que trauma a todas las ponis, el pequeño dragón y su compañera… el rey Sombra llega y embiste fuertemente al joven humano, penetrando con su cuerno la parte baja del abdomen sobresaliendo la punta de esta por la zona lumbar de su espalda, luego lo levanta y lo agita como si fuera un maniquí. El joven lanza un gran grito agónico mientras es levantado y sacudido, su sangre empieza a correr efusivamente por la mortal herida, recorriendo la base del cuerno y la cara de la bestia finalizando por escurrir encima de su pecho, patas delanteras y cascos, formándose un charco justo debajo de él.
—…Ahora muérete… no necesito a un simio bondadoso como soldado…— Finaliza su acto ladeando ferozmente su cabeza, arrojándolo a unos metros de donde está
Todas gimen horrorizadas por presenciar ese acto tan brutal. La unicornio color lavanda queda inmóvil y perturbada, y tanto su amiga como la pony de cristal empiezan a sollozar. Alan yace en el suelo boca abajo e inmóvil, su sangre sobresale por los orificios de la herida y se forma un charco por debajo, su respiración se entrecorta, su rostro se vuelve ahora inexpresivo y sus ojos se apagan lentamente mientras mira sin levantar la cabeza a una bestia que se carcajea.
...
El ambiente del imperio se torna más frío, y en el cielo, unas nubes que aparecen desde el helado norte se juntan y se arremolinan, tapando casi por completo la luz de la luna y oscureciendo la ciudad, seguido de una ventisca que recorre sus solitarias calles.
Justo en ese momento, una vidriera ubicada en la parte lateral derecha de la sala se rompe y de ella entran con un salto los jóvenes Daniel y Johan.
— ¡Viviana! Ya llegam… — Exclama Johan con entusiasmo, pero se le borra dicho entusiasmo de repente al presenciar la horrible escena
— No… no… no maldita sea… ¡ALAN! — Vocifera Daniel con rabia y dolor al ver a su amigo inerte
Su rabia crece y sus jadeos se vuelven fervientes y erráticos al ver a todas cautivas y al rey unicornio carcajeándose. Lanza un grito al cielo, alertando a todos de su presencia y rápidamente corre en dirección a su rival, con la clara intención de vengar a su moribundo amigo. Sin darle chance de reaccionar, lo sorprende con una poderosa embestida, tirándolo al suelo y sin perder un segundo, le bloquea firmemente su cuerno con un pie y lo golpea múltiples veces en el rostro y en la herida en la mejilla con todas sus fuerzas, mientras continuaba gritando para apaciguar su ira.
Mientras tanto, Johan se aproxima con aflicción a donde se encuentra su compañera, y con sus manos, intenta romper la mordaza y los restos de cristales filosos que la rodean.
— ¡Carajo! ¿¡Que ha pasado!? ¡Esto no puede ser cierto!… Viviana, resiste esto por favor… se fuerte, se fuerte
Mientras que trata de liberar y consolar a su amiga, que llora por lo ocurrido, Alan continua respirando entrecortado y con mucha debilidad, mete su trémula mano derecha por debajo para presionar la herida en su abdomen y detener la hemorragia, pero al hacerlo, el horrible dolor lo vuelve a perturbar, haciéndolo gritar con todas sus fuerzas… aprovechando esa tortura, hace un intento de quedar a gatas, pero cuando lo hace, una enorme arcada, producto de la misma herida se hace presente, e inevitablemente, vomita una mezcla de sus fluidos estomacales y sangre a borbotones.
— ¡Alan! no te muevas por favor… quédate quieto, pronto estaremos contigo para ayudarte — Le contesta Johan, mirando a su amigo con un poco de asco, obviamente sin interrumpir lo que está haciendo sin éxito alguno
Haciendo caso omiso, el moribundo joven continua a gatas, limpiándose la boca con el antebrazo derecho y observando como su compañero Daniel golpea con violencia al unicornio, su rostro acentúa preocupación pero de la debilidad, no logra mantenerse más en su posición y vuelve a caer al suelo, esparciendo más el charco de sangre que tiene debajo.
—…Daniel… aléjate...— Musita muy débilmente
Mientras tanto su compañero continúa golpeándolo, dejándolo semiinconsciente y provocandole contusiones en el lado derecho de su rostro, por lo cual lo deja parcialmente ofuscado.
— ¡MALPARIDO! ¡TE MATARE HIJO DE LA GRAN PUTA! ¡PAGARAS POR LO QUE HAS HECHO! ¡MARICÓN DE MIERDA! — Le grita reflejando furia en su rostro mientras le golpea sin cesar
Al dejarse dominar por la ira, su acción de atacar al unicornio fue casi irracional, obviamente dejando de lado su cordura y por ende, la capacidad de pensar y de reaccionar… pudiendo aprovechar esa situación, casi por mero instinto, el unicornio se cubre el rostro con sus patas, bloqueando algunos de sus golpes y luego sin que lo sepa, le responde con un gran contragolpe en el menton… ese golpe lo frena, dándole tiempo para que él se recupere. Logra incorporarse y observa con rabia al sujeto, que esta aturdido por el tremendo gancho, y aprovechando su instante, arremete contra él gritando y le conecta una serie de golpes hacia su rostro y su abdomen, se voltea rápidamente, para darle una fuerte coz, mandándolo a volar un par de metros y cuando está en el aire, gasta más de sus gramos de poder que le queda en un rayo letal, logrando que este atraviese la parte derecha de su pecho, perforando un pulmón y el joven cae al suelo fuertemente.
— ¡DANIEL! — Grita Johan presenciando su derrota
El rey unicornio se desploma al mismo tiempo que su víctima, quedando totalmente agotado, adolorido y temblando del cansancio, observando con detenimiento a su posible amenaza, el humano de cabellera larga y dorada que yace paralizado, Alan apenas puede mirar con rabia el desafortunado acontecimiento, y se lamenta terriblemente.
— …N… N-nooo…
Soportando de manera casi inhumana la agonía, Alan se arrastra lentamente ayudándose con sus brazos. Avanza de a poco dejando un horroroso y gráfico rastro de su propia sangre y después de varios metros tortuosos, llega hacia su compañero caído.
—…Daniel… l-lo lamento… t-todo esto... es culpa mia...
Unas lágrimas de arrepentimiento llenan sus ojos, no pudiendo evitar sufrir por su amigo, especialmente cuando este, empieza a convulsionar debido a que se está asfixiando, su pulmón perforado se llenó en su totalidad de una sangre muy oscura y esta brota del orificio efusivamente, y al mismo tiempo se ahoga con el fluido. Mientras convulsiona, tose violentamente escupiendo ese fluido rojo a grandes cantidades, Alan se alarma y se arrastra nuevamente hasta darle un fuerte abrazo para detener las sacudidas.
—…Resiste… resiste viejo…— Musita mientras se aferra con todas sus fuerzas
Después de varios segundos, las convulsiones se detienen, pero suelta al final un suspiro, luego se percata de que dejó de respirar.
—…!No!... reacciona maldita sea… respira — Musita entre dientes, sacudiéndolo levemente para despertarlo
Su intento de reanimarlo fracasa, viéndolo fallecer a su lado y lo comprueba presionando un punto de presión ubicada en su muñeca izquierda, al no sentir su pulso, golpea el suelo con rabia y empieza a llorar.
Mientras tanto, Johan sale de su letargo terrorífico que lo tenía paralizado, y al ver el camino de sangre hecho por su compañero, tranquiliza por última vez a Viviana antes de abandonarla, y se dirige con rapidez en dirección hacia su inconsolable amigo
— ¡ALAN! ¡DANIEL!… ya estoy aquí…
Con delicadeza intenta voltear a Alan boca arriba, pero este se resiste y le responde entre lágrimas y en un tono casi inaudible.
—…Jo-Johan… murió... Daniel está muerto
— ¡QUE DICES! ¡NO! ¡DANIEL! — Se dirige hacia él, y lo sacude tratando de reanimarlo
—…Ya es… ya es tarde viejo… y también es tarde... para mi...
— ¡NO! ¡No digas eso! ¡No te vas a morir así de fácil! — Le responde en un tono quebradizo y unas lagrimas le anegan sus ojos
—…Hazme un favor… saca a Viviana de ahí… y huyan… huyan lejos…
— Pe-pero…
De la nada, una fuerte coz golpea a Johan en la cara y lo manda a unos cuatro metros lejos, noqueándolo al instante.
—…¡Jo-Johan!…
Musita con dolor, extendiendo levemente su brazo derecho. Con esfuerzo voltea su cabeza y observa con rabia el perpetrador, El rey Sombra sin darle un solo chance, somete al moribundo, pisando su cabeza con el casco delantero izquierdo y con una débil pero soberbia voz le dice.
— Estás acabado… y para tus amigos, le llegó la hora final…
—…N-nooo… no te lo permitiré…
— ¡Jejejejeje! ¿Y qué vas a hacer para impedírmelo? ¡Solo mírate! ¡Ya estás muerto al igual que aquel otro! — Le presiona con fuerza su cabeza, provocando otro grito — Ya es hora de exterminar a tu apestosa especie de la faz de este mundo… empezando por esa débil humana…
Deja de presionar su cabeza con el casco y con los dientes, agarra la camisa negra desgarrada de su víctima, y lo arrastra dándole media vuelta para que pudiera ver como llevaría a cabo su plan antes de morir. Acentuando una ferviente sonrisa, avanza a pasos lentos en dirección a la joven, pero Alan apenas logra reaccionar agarrándole la pata trasera izquierda con la mano derecha, deteniendo por un momento su avance, esto lo enoja y lanza otro golpe con la otra pata trasera en el mentón, provocando que lo suelte y así reanuda su andar hasta llegar a la aterrada muchacha, que hace un esfuerzo de no verlo, ladeando su cabeza.
—…Maldita sea… ¡Viviana!…— Musita muy débilmente, mientras que sus ojos se van apagando
— ¡Jejejejejeje! Observa a tu querido amigo… desangrándose solo por querer proteger a unos seres sin ninguna afinidad…— Le gruñe sujetándola fuertemente del mentón obligándola a mirar — Ese es el precio de su estupidez… y por desgracia para todos ustedes, también pagaran con sus vidas…
Viviana continuaba sollozando, cosa que el rey se percató de inmediato y empezó a mirarla de reojo, esboza lo más parecido a una media sonrisa y le murmura en su voz moderada.
— ¡Ohhhh vamos nena! No llores más… no me gusta verte así de esa manera, que se me parte el corazón…— Al ver que no servía y menos le prestaba atención, continúo su intento de abordarla — No te han dicho que te ves linda en estos momentos, tal vez si dejaras de sufrir por estas basuras, te verías aún más linda… ¡Vamos! Te limpiaré esas lágrimas…
En un acto totalmente morboso, el rey Sombra pasa su lengua una y otra vez por todo el contorno de las mejillas de la mujer, lamiendo y saboreando sus lágrimas con extrema perversión, dejando rastros de su lasciva baba, provocando que ella solo gimiera y cerrara los ojos mostrando una expresión de absoluta repulsión.
El joven apenas mira como el rey perpetra ese acto de obscenidad con total impotencia… que en su interior sabía que rebaso el límite que puede tolerar… una lágrima de frustración se le escapa y que recorre por su mejilla. Golpea el suelo con su puño queriendo hacer algo al respecto, pero sabia también que su terrible estado no se lo permite, ya estaba al borde de desvanecerse y morir en cualquier segundo, y el dolor apenas podía aguantarlo… alza su trémula mirada para ver a Viviana por última vez, pero al notar esa expresión que mostraba un profundo miedo a ser abusada… algo hizo cambiar en él. Tal vez sintió miedo a morir, o miedo a la incertidumbre de lo que pasará después de cerrar sus ojos de manera permanente, o quizás fue el miedo de romper su promesa de cuidarla y protegerla, pero una cosa si es segura. No quería rendirse todavía.
Empieza a inhalar y a exhalar con fuerza, se cubre la herida con el antebrazo izquierdo y cerrando fuertemente sus ojos, realiza sus últimos forcejeos para intentar incorporarse, se apoya con su mano en el suelo, gastando lo que le queda de fuerzas, ignorando el agudo dolor y luego se coloca en cuclillas y toma un último impulso, apenas logrando incorporarse con éxito.
—…¡Déjela!… esto no se ha terminado…— Vocifera con fuerza, llamándole la atención
Confuso, la bestia se voltea y queda petrificado al verlo de pie y con esa expresión asesina en sus ojos.
—…¡No!… ¡No puede ser! ¡Es imposible que sigas con vida! — Exclama alterado, El joven humano apenas avanza de a pequeños pasos mientras lo amenaza
—… No permitiré… que la toques de nuevo… esta vez, me aseguraré de acabar contigo antes de fallecer…
— ¡Jejejeje! Tal vez siempre tuviste la razón en una sola cosa…— Le responde adoptando de nuevo una postura de ataque —… Nunca volveré a subestimar la capacidad y la voluntad que tiene un humano… pero esta vez, te pondré fin de una vez por todas
Escarba el suelo con su casco derecho delantero y gruñe.
—…Juro que la siguiente cornada, atravesará tu corazón, ¡Solo así estaré seguro de que mueras definitivamente!
Galopa a toda velocidad con la clara intención en su siniestra mirada, sonríe cada vez más a medida que se acerca a su inerte rival que no hace nada para apartarse. Justo a medio metro de asestarle su golpe final, el joven se ladea dando medio giro a la derecha como lo haría un matador en una plaza de toros, con gran reflejo, sujeta su cuerno con las dos manos y con un leve impulso le contragolpea con la rodilla derecha directo en la parte baja de la mandíbula, pero abruptamente lo suelta, para poder dar un giro a la izquierda de casi 360 grados, con el propósito de rematar con otro golpe de la parte posterior de su muñeca izquierda hacia el hocico, terminando en una posición peculiar, con la pierna derecha totalmente extendida y con el brazo izquierdo abierto, por supuesto ese golpe lo aturde y lo obliga a retroceder unos pocos metros.
— ¿¡Crees que soy estúpido!? ¡Yo no caigo dos veces en la misma trampa! — Le grita mientras se acerca torpemente
El unicornio se queda bastante confundido, sin saber por qué aún sigue peleando, lo observa con azare como se va acercando, y más aún se fija con asombro que cada paso que su rival da, más sangre fluye por su herida, escurriéndose a través de su pierna izquierda, empapando y tiñendo más el jean de ese oscuro color rojo, y sobresaliendo por la bota del mismo dejando huellas rojas con su ya húmeda zapatilla.
— Pe-pero… no entiendo… ¡Como es que tienes fuerza todavía! — Masculla retrocediendo varios pasos, y consternado con esa inquisidora mirada
No le responde, solo se limita a continuar avanzando paso por paso hasta acorralarlo en un rincón, se tropieza varias veces pero reanuda su camino. Apenas llega justo al pie de él, lo observa cara a cara con frialdad, su cabellera negra le cubre medio rostro y por ende le esta tapando un ojo, pero aun así lo sigue intimidando, y solo puede contestarle entre dientes.
—...Estás mortalmente herido, y aun continua peleando… eres… eres un maldito monstruo…
El joven rie con suavidad y le contesta sin dejar de mirarlo.
— No deberías sorprenderte por eso... ya te lo dije... los humanos "Somos verdaderos monstruos"... La naturaleza así nos creó, y eso es algo con el que es inútil escapar… no importa qué tipo de especie perteneces, o si tienen grandes habilidades o usan poderes extraños... tópense con nosotros, y estarán destinados a formar parte de nuestra cadena alimenticia…
— ¡Grrrr! Maldito engendro, así que es eso ¿No?… si tu intención es alardear la superioridad de tu especie… pierdes tu tiempo, a mí no me amedrenta tus palabras, de todas formas, ya es tarde para ti y para tus amigos… no importa como terminará esto, tu morirás tarde o temprano y nadie podrá hacer algo para impedirlo…
—…Mis intenciones no tienen nada que ver con mi especie ni mucho menos con la tuya… ya te había aclarado que esta pelea es personal...
Agacha su cabeza y aprieta sus puños mientras se aclara la garganta y continúa a declarar.
— Puede que tal vez tengas razón en algo, rey Sombra… sin importar quien gane esta pelea… irremediablemente moriré esta noche… pero si este es el caso, no me iré solo… ¡ME ASEGURARÉ DE ARRASTRARTE CONMIGO AL INFIERNO!
Rápidamente le agarra de la melena con total furia y lo aturde con un fuerte cabezazo, seguido de dos puñetazos y un golpe con el codo derecho hacia su mejilla lacerada, finaliza su repentina movida agarrándolo más de su melena y de su pelaje en el lomo, dándole un empujón, pero metiéndole el pie de apoyo para que caiga de bruces contra el suelo.
El rey unicornio con expresión rabiosa se levanta como si nada, se acerca y le contesta dándole un gran golpe justo en la herida provocada previamente, lo hace tirarse de rodillas y encorvado pero no lo detiene, volviendo a levantarse y en su rostro no muestra ni un solo indicio de dolor, lo golpea varias veces en la misma zona pero aun así, no parece tener ningún efecto sobre él. Solo puede alejarse a una distancia prudencial, se incorpora en dos patas y saca su último gramo de poder haciendo brillar su cuerno. De inmediato, unos pequeños trozos de cristal levitan y se unen a su casco izquierdo, fundiéndose y perfilándose hasta formar una larga y afilada cuchilla.
— ¡Basta ya! ¡Hasta aquí llegaste!
Lanza un poderoso grito y, de una forma anatómicamente imposible, el rey Sombra corre desesperadamente solo con sus patas traseras y apuntando la cuchilla de cristal directo a su rival, queriendo acabar la pelea de un solo golpe, el joven percibe la apresurada movida a tiempo y en vez de apartarse o alejarse, se precipita a toda velocidad, quitándole su distancia y cuando está justo al frente, con una movida alcanza a bloquear el ataque, trabando su extremidad afilada entre su costado y brazo derecho simultáneamente. Con una gran precisión, ubica y apoya su mano izquierda en su hombro, y finalmente cierra y completa la llave colocando la mano derecha en su antebrazo izquierdo pasando por debajo de la extremidad afilada. En un segundo de tensión, le susurra lo siguiente.
—…Idiota…
Con un leve movimiento de cadera y extendiendo su brazo derecho, logra hacer palanca en contra de su articulación, quebrándole de nuevo esa pata delantera izquierda yendo a la par con el infaltable y apagado crujido, un estridente grito por parte del unicornio, inunda el interior de todo el palacio, estremeciendo a todas que yacen en las paredes, y que presencian la pelea. Finalmente lo suelta, solo para darle un golpe con la rodilla izquierda hacia su abdomen, haciéndolo encorvar dejando expuesto el rostro, y aprovecha esa oportunidad dándole un último golpe con el codo izquierdo, noqueándolo y dejándolo inmóvil en el suelo, encorvado de dolor.
En este punto, el joven también cae, pero solo de rodillas… ya era increíble el hecho de que aun continuara la pelea, sino que también la desarrollara de una manera casi artística… solo jadea débilmente tratando de recobrar el aliento, su vista se le nubla estrepitosamente, seguido de los fuertes dolores y los temblores, pero sin importar lo demás, se incorpora de nuevo y avanza con determinación para terminar todo este infierno que se desató.
El rey Sombra reacciona con azare y trata de levantarse como puede para alejarse de él, pero su pobre intento de incorporarse se frustra cuando sorpresivamente el sujeto se acerca de una zancada y al llegar, le pisa la base de su cuerno con el pie derecho, y con fuerza, agarra la punta de este con la mano izquierda. Mirando esos helados ojos con total coraje, afrontando su derrota, musita débilmente, en un intento de persuadirlo.
—...Creo que esta pelea se terminó ¿No?… ¿No podrías mostrar un poco de piedad hacia tu rival?…
—...¿Piedad?... Lo siento… no sé qué mierda significa…
Dando un gran grito, tira del cuerno con todas sus fuerzas, logrando partirlo por completo. El grito del unicornio fue extremadamente horripilante, tanto así que quizás se pudo haber escuchado por toda Equestria, Alan vuelve a gritar del puro desquicio, no pudiendo soportarlo más. Lo agarra con ferocidad de su melena y con esfuerzo lo levanta, y cuando lo hace, hace uso del mismo cuerno que le acabó de arrancar, sujetándolo como un pica hielo y con un rápido movimiento hacia arriba, atraviesa mortalmente su quijada, sobresaliendo la punta del mismo por su boca, apagando así su grito para siempre. No pudiendo aguantar más el suplicio, suelta el cadáver, provocando que azote fuertemente el piso junto a sus pies, y seguidamente, cae de rodillas junto a él.
…
Cuando el joven de cabellera larga y negra arrancó con total ferocidad el cuerno del rey unicornio, toda la magia producto del mismo perdió su efecto, y por ende, apenas lo ocurrido, todas las ponis debilitadas, el pequeño dragón, la pony de cristal y la joven se liberan de sus ataduras. Entre todas se observan con una leve felicidad y llanto y realizan con entusiasmo un abrazo grupal, seguras y con total certeza que la pesadilla acabó y que finalmente volverían a sus hogares. El bebé dragón en medio del festejo, asoma deliberadamente su cabeza a una de las vidrieras, y observa con ímpetu de alegría como el imperio eventualmente se restablece a su original forma, los cristales negros que cubrían cada uno de los edificios se pulverizan y el yugo que aprisionaban a los ponis de cristal se rompen en miles de pedazos. Llenos de conmoción y alegría, todos los ponis salen de sus refugios y celebran su adquirida y merecida libertad.
Viviana y Crimson corren con inquietud tras su amigo Johan apenas se soltaron de sus ataduras, y al llegar, le ayuda a incorporarse.
— ¡Johan! ¿Te encuentras bien? ¿Cómo te sientes? ¿Estas herido? — Inquiere Viviana con una expresión de preocupación bastante notoria, dejando a un lado el anhelado artefacto
—...No te preocupes por mí, no estoy herido, pero definitivamente no estoy para nada bien… Daniel está muerto y Alan podría morir ahora mismo…
— ¡Alan! — Exclaman las dos consternadas
Voltean a ver el estado de su moribundo compañero, y lo que ven, la dejan sin palabras… Mientras se llevaba a cabo el emotivo festejo por la victoria, el joven aun está de rodillas, jadeando fuertemente y observando con una mirada perdida, el cuerno partido que lleva en sus ensangrentadas manos, de un momento a otro se coloca en posición a gatas y se arrastra hasta estar al frente del difunto unicornio. Lo mira con total rabia, e inhalando y exhalando varias veces, levanta hasta lo más alto y con las dos manos el cuerno, y empieza a apuñalar brutalmente el torso y el abdomen del cadáver mientras grita con desquicio una y otra vez… y una y otra vez…
...Y una y otra vez...
...Y una y otra vez...
...Y una y otra vez...
...
— ¡BASTA! ¡ALAN BASTA!
Johan, presenciando ese acto de horror absoluto, corre desesperadamente tras él para detenerlo, resbalándose reiteradamente con el charco de sangre y al llegar, trata de apartarlo del cadáver, sorprendiéndose por la fuerza que todavía posee mientras continua el salvajismo.
— ¡ALAN! ¡YA TODO TERMINÓ! ¡BASTA! ¡DÉJALO YA, ESTÁ MUERTO! ¡YA ESTÁ MUERTO! ¡YA ESTÁ MUERTO!
Con dificultad lo agarra de las axilas y lo arrastra lejos de la carnicería. Pese a eso, todavía continua gritando y jadeando con ferocidad, y en unos segundos detiene sus alaridos, se encontraba inerte y con un aspecto destruido. Johan le aparta su cabello del rostro para analizar su estado y tranquilizarlo pero se queda aterrado al ver que sus ojos se encuentran totalmente volteados. Viviana llega y lo atiende con total conmoción, sus lágrimas vuelven a rodar por sus mejillas al no soportar verlo así, Crimson llega también enseguida y se queda igual de afligida como todas las demás, que, solo se quedan de testigos.
Mientras tanto en las afueras del palacio, algunos relámpagos cortan el cielo, seguido de la lluvia que cae como torrente, cerniéndose por todo el imperio, algunos ponis de cristal regresan a los improvisados refugios para resguardarse del aguacero que cae más fuerte cada segundo, y el agua junto con la ventisca hace su labor, borrando todo rastro de lo que sucedió horas previas, sobre todo la sangre de los inocentes.
Regresando la escena, Viviana y Crimson logran tranquilizar a su amigo después de ese ataque de psicosis, encontrándose solo en un estado de inconsciencia y respirando con dificultad, Johan por el otro lado revisa el pulso de Daniel, que según se cree, está muerto… pero increíblemente, siente ese pulso, débil pero lo siente... se toma del cabello y suelta un gran suspiro de alivio, feliz porque se halla vivo, pero la felicidad no le dura mucho ya que se hace cargo de cuidarlo. Al no saber nada sobre cómo tratar heridas de esa magnitud, solo se le ocurre acomodarlo en la posición lateral de seguridad mientras atiende a su otro colega, que está en peores condiciones. Al llegar, observa a sus amigas muy tristes y aletargadas, en especial la pony de cristal, que no pudo tolerar más esta situación y rompe a llorar, las lágrimas caen encima de su rostro, que fácilmente se diluye con las manchas de sangre que lo cubre, Viviana las limpia con la manga de su chaqueta, revelando para su horror su tono de piel, que tiene un alarmante, frio y pálido color gris. Respira profundamente para calmarse y con una expresión sobria les dice a los dos.
— Crimson, Johan, déjanos solos…
— ¿¡Pero qué dices!? — Le contesta la pony, confundida
— No puedo hacer eso Viviana, no voy a dejarlo solo…
— ¡Johan! Lo necesito — Estira su brazo derecho para alcanzar el corazón de cristal que tiene a su lado, y luego se los da — Cumplamos con nuestro deber, reúnan a todos los ponis que puedan y muéstrenles el corazón… háganlo por Alan
Se quedan callados por unos segundos y luego acceden a su petición. Johan agarra y lleva consigo el artefacto y junto con la pony, se alejan y salen del palacio.
Momentos después y por alguna razón aparente, Alan despierta de su inconsciencia y respirando con mucha dificultad.
(Música de fondo: The Last Night – Norther)
— ¡Alan! — Se sorprende al verlo despierto, y nuevas lágrimas surgen
—…Vi-Viviana…
— ¡Sí! Aquí estoy, no te preocupes mas, ya todo acabó…
—…Lo… lo lamento mucho… no pude cumplir mi promesa… no pude protegerlos…
— ¿Pero qué dices?, tu nos protegiste valientemente, lo hiciste Alan, salvaste este imperio de ese rey enloquecido. Eres un héroe, nos liberaste a todos…
—…No a todos… Daniel está muerto... y todo por mi culpa…
— Sí, si nos protegiste a todos, y te tengo noticias, Daniel no ha muerto, solo está muy débil, pero aun sigue respirando…
—…¿Daniel no está muerto?...
— Así es, ya puedes estar tranquilo… no te culpes más…
De inmediato lo abraza con delicadeza, mientras que más lágrimas de alivio le humedece la camiseta rasgada.
—…Vi-Viviana…
— Dime Alan… — Le responde en un susurro, cortando el abrazo —… ¿Que necesitas?
—… ¿Puedes hacerme… un favor?… te estaré eternamente agradecido si lo haces…
— Lo que sea por ti… Dime que quieres que haga…
—…Toma…
Extiende con esfuerzo su puño derecho hacia las dos manos de su amiga, y le deposita en ellas, el cuerno que arrancó de la frente del unicornio.
— Alan… ¿Por qué me das esto?
—…Viviana… quiero que hagas esto por mi…
Después de dárselo, con sus dos manos, rompe con dificultad y esfuerzo las costuras de lo que queda de su camiseta negra hasta descubrir su pecho, luego indica con dos dedos su esternón.
—…Quiero… quiero que me mates… atraviesa mi corazón con fuerza… y acaba con mi sufrimiento...
— ¡QUE! ¡NO, NO VOY A HACERTE ESO! ¿¡QUE TE PASA!? ¿¡ACASO ERES IDIOTA!?
—…Ya… ya no aguanto más… ya no puedo soportar más este dolor… que me está carcomiendo por dentro
— ¡No! ¡No puedo hacerte daño y lo sabes! No voy a hacer semejante estupidez…
—… ¡Viviana hazlo!… ¡Mátame!… ¡Mátame por favor!… quiero dejar de sufrir este infierno… me duele... me duele mucho…
— ¡NO! No me hagas esto por favor, no quiero perderte…
Consternada, deja caer el trozo de cuerno y solloza cubriéndose la cara con las dos manos, Alan se da cuenta de lo que acaba de hacer y con remordimiento, le tiende la mano derecha sobre su hombro izquierdo para consolarla.
—…Ohh, Viviana… lo siento... perdóname, no quise ponerte así en esta situación… no... no tienes la obligación de hacer esto, si tu no quieres…
Con levedad y torpeza, le aparta las manos de su rostro con una caricia y luego le tiende su palma derecha en la mejilla, limpiándole las lágrimas que recorren la misma con el pulgar, luego una lagrima por parte del delirante joven se le escapa por el lagrimal externo y cae al suelo. con una leve sonrisa le dice con voz apagada.
—…Mi niña… no te imaginas lo feliz que estoy de que estés bien y a salvo…
La joven sonrie levemente ante su calma y se quedan en silencio, contemplándose por unos segundos, luego tose varias veces y continua mientras le sigue acariciando su mejilla con el pulgar
— Te ves muy hermosa esta noche, aun cuando lloras… pero... pero no quiero que derrames más lagrimas por mí… solo hazlo por alguien que valga la pena… yo no merezco tu sufrimiento…
La joven nota de manera alarmada al ver que sus ojos se opacaban y se les apagaban poco a poco, le sujeta con firmeza su helada muñeca para que no deje de acariciar su mejilla y exclama.
— ¡Alan! No te duermas...— Lo despierta dándole un leve sacudón, luego continua hablándole en un tono quebradizo — Alan, con lo que me dijiste, déjame responderte algo... tu eres la persona más importante que he conocido en mi vida, al igual que los otros dos, Johan y Daniel… tu estuviste en mis momentos más felices y también en los más tristes y frustrantes, y te lo digo ahora ya que nunca te lo he mencionado sino hasta hoy… sé que peleamos en vez en cuando, que te molesto y te insulto un poco… pero eso lo hago porque me importas demasiado, ahora me importas mucho más ya que, no solo me salvaste la vida no una, sino dos veces…
—…Gracias... Viviana… yo...
— No, espera, aún no he terminado…— Se aclara la garganta y se limpia las lágrimas de la otra mejilla para proceder —…Quiero que sepas también que... que mi vida ha cambiado y ha dado un giro total desde que te conocí cuando corriste detrás de mí cerca de aquel recital… cuando te vi, me caíste súper bien desde el principio, y por alguna razón supe lo especial que eres… créeme que sin ti y sin los muchachos, yo no sería la persona que soy ahora…yo no sé qué es lo que haría si tú… si tú te…
Se calla de golpe y su respiración se agita, notando así su nerviosismo y aflicción, Alan complementa la conversación.
— Gracias por esas bellas palabras… me... me haces pensar que yo no soy una mala persona después de todo... y que todo mi tiempo con ustedes no ha sido un desperdicio… ser alguien importante para ti significa mucho… siento… siento que me libero de un gran peso de encima…
— Que… ¿Qué quieres decir con eso?
— Viviana…— Sujeta ahora con esfuerzo su mano izquierda —…Prométame que… no importa las circunstancias… siempre mantendrás esa frente en alto y que conserves tu bella sonrisa…
— N-no te entiendo, ¿Por qué me pides eso? — De inmediato nota con aflicción, como su compañero se le nubla la vista, volteando sus ojos por completo y la suelta, rápidamente le agarra su helada mano con firmeza, evitando asi que lo suelte — ¡Alan! ¡No! ¡No te vayas por favor! ¡No nos dejes aquí solos!... ¡NO ME DEJES!
—…Viviana…— Levanta su mirada por última vez y musita esbozando media sonrisa —…Cuídate… se buena…
El joven cierra los ojos muy lentamente y lanza por los aires su ultimo hálito vital, indicando así su deceso. Su gris y helada mano derecha pierde fuerza y se le resbala de las manos de su amiga, cayendo pesadamente en el suelo.
— ¡NO! ¡ALAN! ¡NOOOOO! NO TE MUERAS… NO TE MUERAS POR FAVOR... ¡DESPIERTA! ¡REACCIONA! ¡ALAN! ¡NOOOOOOOO!
Lo sujeta de sus hombros y lo sacude con exasperación para tratar de despertarlo, y con total terror, revisa en el borde inferior de su mandíbula para encontrar su pulso, y lo que más teme, se vuelve realidad… no lo siente.
Las demás ponis atestiguando el terrible momento, presencian la muerte del joven sujeto, y a pesar de que no lo conocen realmente en persona, sienten una profunda tristeza, en especial Twilight, que se deprime con total culpa, ya que no solamente nunca le pudo agradecer por lo que hizo, sino que sacrificó su vida por ella. Al final, todas las ponis y el pequeño dragón observan la escena trágica con total llanto, como Viviana clama y grita su nombre, mientras se recuesta y solloza encima de su pecho.
...
…Fin de la segunda parte...
Muy buenas, quiero agradecer a mis pocos seguidores, por (Valga la redundancia) seguirme durante este trayecto, y a los que son nuevos, les agradezco igualmente.
Este capitulo fue el ultimo que hice antes de abandonarlo desde hace más un año (Exactamente lo abandoné en febrero del 2013), y si se preguntan el por que me demoré en publicarlos todos, solo recuerden que los estaba editando para que se viera lo mejor posible, y eso consume tanto tiempo como escribir, no se confundan.
A partir de aquí, volveré a escribir desde cero, tal vez mi redacción cambie un poco en los próximos capítulos, y obviamente acepto criticas o algún consejo sobre mi manera de explayar esta historia.
Nos vemos en el próximo capítulo.
