CAPÍTULO 8 LA CABAÑA DEL BOSQUE

Hey chicos aquí les traigo un capítulo más de esta hermosa historia

Quiero decir que este capítulo hay una parte que se categorizaría como M así que quedan advertidos

De nuevo muchas gracias por las personas que se toman la molestia de leer esta adaptación de verdad gracias

Los personajes de Frozen y la historia NO ME PERTENECEN los personajes le pertenecen a Disney y la historia a FANCLERE yo solo la estoy adaptando a un elsanna

Elsa:

Sentía el rugido de la moto mientras apretaba el acelerador, esquivando los coches que venían hacia ella, dejando sonar sus bocinas y gritándole ya que circulaba en contra dirección. Había dejado olvidado el casco al atrapar a Anna pero ese hecho no le molestaba en absoluto, tenía mejores reflejos y sus ojos captaban más todo cuanto acontecía a su alrededor sin ese objeto obstaculizando su visión.

Notaba el agarre de Anna, cada vez más fuerte, con miedo a caer y a acabar ambas muertas, sin verla podía imaginar que su cara era de pánico absoluto y se sintió culpable, más había sido necesario llevársela. Los hombres de Ghiaccio habían visto como encañonaba su cabeza con su arma y la obligaba a subir a la moto, tomándola como rehén, ese hecho bastaría para que no la relacionaran con ella, para que no supieran cuán importante era la cobriza en su vida.

Como un kamikaze del asfalto, volaba entre los vehículos buscando con la mirada el coche que la estaba siguiendo, los hombres de Ghiaccio que la estaban acechando. Cuando los vio, una sonrisa se dibujó en su cara y, cogiendo su arma, disparó con la moto aun a velocidad de vértigo y conduciendo con una sola mano. Creyó escuchar a Anna a sus espaldas gritándole, preguntándole en qué demonios estaba haciendo, salvarnos la vida, pensó con una sonrisa, ya que su puntería una vez más había estado de su lado, reventando las ruedas del otro vehículo y provocando una colisión en cadena que esquivó grácilmente mientras volvía al carril que le correspondía y reducía la velocidad, dejando atrás a sus persecutores, intentando salir de un coche accidentado.

Tras el alboroto que había armado, se retiró de la carretera, dando rodeos por la ciudad hasta llegar a las afueras y dirigirse, por carreteras secundarias y desérticas, a su cabaña en el bosque, dejando muy atrás el sonido de las sirenas, de los coches de policía que, seguramente, habrían detenido a los hombres de Ghiaccio, dejó atrás todo menos la sensación de ahogo y frustración que llevaba sintiendo desde que vio a Anna frente al apartamento de Southern Islands, había intervenido demasiado pronto, aun no estaba lista para ese encuentro.

Mientras ella se alejaba, la carretera donde habían dejado el caos absoluto, Merida detenía a los hombres del vehículo que había sido el causante del accidente, ya que los reconoció como sicarios de la mafia y tenía motivos para encarcelarlos unas horas, mientras el director del FBI hacía su aparición, pidiendo explicaciones, deseando saber por qué una de sus agentes estaba retenida en manos de la dama negra.

Todos los agentes de la zona, tras un grito del director, se pusieron manos a la obra para encontrarla cuanto antes, sin saber qué hacía poco que habían dejado Corona y se adentraban cada vez más en el bosque.

Anna:

Al subir al vehículo se aferró a la platinada con fuerza, no le gustaban mucho las motos y a la velocidad que Elsa conducía podían matarse en cualquier momento. No era solo que volaran sobre el asfalto sino que lo hacían en contra dirección, con los coches viniendo de frente, vehículos que Elsa esquivaba con una precisión absoluta. De pronto la platinada sacó una pistola y disparó, sobresaltándola, no podía entender qué demonios estaba haciendo, porqué disparaba a un vehículo en marcha. Si lo que quería era provocar un accidente lo había conseguido, el coche volcó provocando una retención en la carretera y que varios vehículos colisionaran, mientras Elsa se salía de dicha carretera y reducía la velocidad, hasta que finalmente y sin darse cuenta de cómo, acabaron el aquel bosque apartadas del mundo. Su cabeza era un auténtico enjambre de abejas, las preguntas sin respuestas, las dudas, los miedos, todo bailaba en su mente torturándola.

Finalmente, Elsa detuvo ese vehículo infernal frente a una casa de madera, rústica, en medio del bosque. La cabaña parecía abandonada, era el lugar perfecto para ocultarse si estabas huyendo.

La platinada se apartó del vehículo y sin dirigirle la palabra, entró en la cabaña. Por los sonidos que le llegaban del interior de esa casa, Elsa estaba rebuscando algo y no tardó en encontrarlo, ya que poco después volvió a salir con una caja metálica, llena de herramientas de todo tipo.

Al verla aun sobre la moto, la miró sorprendida ya que pensaba que se habría bajado nada más llegar, pero la cobriza tenía aun el pánico aferrado al pecho y no se había movido ni un milímetro.

-"Bájate de la moto anda, tengo que hacerle un par de arreglos"

-¿Arreglos?

-"Sí, es una preciosidad pero no alcanza la velocidad que conseguía con mi Harley, con un par de trucos será mejor"

-¿Me secuestras y te pones a pensar en arreglar tu moto?

-"No me diste más opción, si no me hubieras perseguido no estarías en esta situación, baja de la moto y ponte cómoda, nos quedaremos aquí un buen rato"

Anna obedeció, cada vez más convencida de que la mujer que tenía delante solo era Elsa por su físico, sin duda no tenía nada que ver con la muchacha de la que se enamoró perdidamente hacía ya tantos años. Al verla trabajar en los reajustes de su moto, se quedó maravillada unos instantes. Su cara de concentración encajando piezas, la forma en la que se mordía el labio cuando pensaba, la pasión que le ponía, todos los gestos que recordaba de cuando eran niñas Elsa los seguía teniendo en su rostro.

Al cabo de unas horas, la Triunfh nueva de Elsa estaba completamente a su gusto y la platinada se quedó mirándola satisfecha, había hecho un buen trabajo. Miró a Anna directamente a los ojos y le regaló una sonrisa que le quitó el aliento.

-"¿Por qué no entras? Te dije que te pusieras cómoda ¿Quieres una cerveza?"

-Quiero que me lleves a la comisaría para poder arrestarte

-"Solo tengo cerveza, eso que me pides no puedo dártelo"

-Elsa, hablo en serio, has infringido la ley y soy agente federal, mi deber es llevarte conmigo a comisaría

La platinada se iba acercando a ella peligrosamente, con una sonrisa en sus facciones, provocando que Anna sintiese escalofríos. Sus labios tenían un magnetismo especial, no podía dejar de mirarlos y recordar como hacía ya tanto tiempo la besó prometiéndole que volvería a buscarla. Tantos años habían pasado y el destino las ponía cara a cara nuevamente pero como enemigas, ese hecho le oprimía el corazón.

-Elsa no me hagas esto más difícil

-"¿Difícil?"

-Para ti quizás sea una broma, pero entiéndeme llevo once años preguntándome qué había sido de ti y te encuentro metida en la mafia, cómo quieres que me sienta

Elsa no respondió, no pudo hacerlo, tenía en frente a su cobriza después de tanto tiempo y sentía que su corazón se iba a salir de su pecho. Aprisionándola entre la pared de esa cabaña y su propio cuerpo, atrapó sus labios y la besó con toda la pasión que llevaba guardada en su interior desde hacía once años, gimiendo en el instante que pudo degustar una vez más el sabor de Anna en sus labios.

La cobriza no pudo reaccionar, ya que no se esperaba ser besada, por lo que se quedó estática durante unos segundos, los suficientes para analizar que Elsa estaba robándole nuevamente un beso. La empujó con fuerza separándola de ella, con lágrimas en los ojos. La platinada la miró con una intensidad que podía detener su corazón mientras se acercaba a sus labios peligrosamente una vez más.

-Déjame ir Elsa, te odio, no vuelvas a tocarme ni a besarme, déjame ir

-"No, no te dejaré ir mientras tus ojos me sigan gritando que quieres esto tanto como yo"

Volvió a besarla dejándola sin barreras, derribando sus muros, había echado de menos sus labios, su mirada, su aroma, todo cuanto de ella provenía, lo había echado de menos más de lo que imaginaba.

Entre besos cada vez más profundos, esta vez completamente correspondidos, la morena llevó a su rubia al interior de la cabaña directa hacia la cama donde pensaba entregarse a ella, había esperado demasiado para marcar la piel de su rubia como suya y de nadie más.

Arrancando sus ropas, besándola, mordiéndola, provocándole auténticos escalofríos de placer, haciéndole perder por completo la cabeza, fueron pasando las horas mientras se reencontraban piel con piel sobre ese colchón, delicada y suave, tierna y salvaje… Hicieron el amor hasta caer ambas rendidas y sin aliento.

Los ojos color azules de Elsa clavados en los suyos, la platinada la acariciaba con delicadeza, dibujando su contorno con las yemas de sus dedos y regando su piel de tiernos besos mientras se pegaba aun más a su cuerpo, besando sus labios una y otra vez, con sed infinita y sin tener nunca suficiente. Anna había dejado de pensar o se podía volver loca, se había dejado llevar por el profundo sentimiento que albergaba su corazón por la platinada, se había entregado a ella en cuerpo y alma y no se arrepentía, solo le dolía saber que estaba metida en un mundo peligroso.

Suavemente apoyó su cabeza sobre el pecho de la platinada y permitió que esta enredase sus dedos en sus cabellos y depositase tiernos besos en su frente y en su cabeza. Se sentía bien en sus brazos, la había echado de menos.

-Elsa ¿Por qué la mafia? Necesito saberlo

-"Te lo cuento tomando una cerveza"

-Lo digo en serio

-"Yo también, me vendría genial tomarme una ahora mismo ¿La tomas conmigo?"

-Está bien

A regañadientes dejó salir a Elsa de la cama, para que trajese unas cervezas, tumbada mirando el techo analizó cómo podía ayudarla, como podía evitar que la encerrasen, cómo podía tener una vida normal junto a ella después de todo lo vivido. Al poco apareció nuevamente, con una sonrisa cristalina y llena de vida, tendiéndole una lata de la que bebió en seguida, ya que estaba realmente sedienta.

Esperó a que Elsa empezara a contarle los porqués, pero esta simplemente se tumbó sobre ella tras terminarse su bebida y le dio un tierno beso, mientras notaba como se le cerraban os ojos, se estaba quedando dormida por mucho que se esforzase en mantenerse despierta.

Antes de caer en la inconsciencia solo llegó a escuchar una tímida disculpa por parte de la platinada.

-"Lo siento Anna, es pronto para que lo sepas, pero pronto todo tendrá su por qué, pronto entenderás"

Se durmió sin poder evitarlo ya que la platinada le había echado algo en la cerveza, la había drogado, quizás para volver a huir, para volver a desaparecer.

¿Qué es lo que sucederá ahora? Descúbranlo en el próximo capítulo se cuidan no olviden comentar