CAPÍTULO 9 LENTO PERO SEGURO

Hola chicos(as) espero que estén bien aquí les traigo el siguiente capítulo de esta historia

Quiero agradecerles como siempre las personas que se toman la molestia de leerla y comentarla de verdad gracias

Los personajes de Frozen, Enredados y Valient y la historia NO ME PERTENCEN, los personajes le pertenecen a Disney y Pixar y la historia le pertenece a FANCLERE yo solo la estoy adaptando

Había pasado todo el día, llegó la noche y no habían recibido noticias de Anna, la moto de la dama de negro no había aparecido y algún testigo dijo que la había visto salir de la ciudad. Peinaron la zona, ciudades vecinas se sumaron a la búsqueda pero ni Anna ni su captora daban señales, se habían esfumado.

El sol hacía ya rato que se había puesto, pero Merida y Rapunzel seguían patrullando, seguían buscando a su jefe sintiéndose terriblemente culpables al no haber hecho nada para impedir que esa demente se la llevara, seguramente recibirían una llamada pidiendo cualquier cosa a cambio de Anna, la mafia negociaría su liberación. Finalmente recibieron la llamada de su superior, ordenándoles que se fuesen a casa a descansar, ya continuarían al día siguiente buscando, por lo que Merida puso rumbo a su casa sin dejar que Rapunzel dijese una sola palabra, ninguna de las dos querían estar solas con sus recuerdos esa noche.

Una vez en el apartamento de Merida, esta se puso a cocinar para no pensar en Anna. Los disgustos le abrían el apetito, por lo que preparo una enorme pizza de pollo ante la mirada divertida de Rapunzel que, harta del incómodo silencio, se dirigió a ella sobresaltándola.

-"No es tú culpa ¿Sabes? Hicimos lo que pudimos en la carretera, se la habría llevado de todas formas o peor, la habría matado"

-Lo sé Punzi, pero no dejo de sentirme culpable, espero que no le pase nada malo

-"Es Anna, claro que no le pasará nada malo, ha lidiado con cosas mucho peores"

-¿Crees que estará bien?

-"Me preocupa más la dama de negro, Anna enfadada da bastante miedo"

Con una sonrisa, Merida puso la mesa y sirvió dos copas de vino mientras la pizza seguía cocinándose en el horno. Rapunzel la miraba pensativa, su compañera era impulsiva, bastante payasa y bocazas pero tenía un corazón enorme, era noble y ante todo buena persona, le encantaba compartir momentos con ella aunque jamás se lo diría, seguramente si lo hiciera, se pondría tan roja que tendría que desaparecer para no escuchar sus burlas. El olor de la cena inundó el apartamento y a ambas empezó a rugirles el estómago ya que buscando a Anna se habían olvidado de todo lo demás.

Una vez lista la pizza, Merida la sacó haciendo malabares intentando no quemarse, sonrojándose ante la risa cristalina de su compañera, siempre que la tenía cerca, que discutían o reían, se ponía nerviosa, como una niña pequeña. Volvieron a reír cuando Punzi tuvo que admitir que esa pizza era la mejor que había probado en su vida, bromeando sobre su "primera cita" y sonriendo como dos colegialas, dos adolescentes que empiezan a mirarse con otros ojos. Tras la cena, Merida no quería que Rapunzel se marchase, no quería quedarse sola torturando su mente, por lo que puso una película y le pidió que se quedara un rato con ella.

Ambas se sentaron en el sofá, mirando la televisión sin realmente verla, tomando de su copa y estremeciéndose ante la cercanía de la otra.

-"Tenías razón, la pizza de pollo estaba rica"

-Te lo dije, era un pecado que no la hubieras tomado antes

-"Me ha gustado esta no-cita contigo"

Se miraron sonriendo, estaban muy cerca, tanto que un leve impulso uniría sus labios, Merida tragó saliva y miró los labios de su compañera, a punto de romper la distancia, a solo segundos del ansiado contacto, sonó su teléfono móvil sobresaltándolas a ambas y separándolas de un salto.

Con las mejillas encendidas contestó a la llamada sin mirar quién llamaba y se quedó muda al reconocer la voz, al otro lado de la línea del teléfono.

Anna:

Despertó en medio del bosque, hacía frío y la luna iluminaba ese claro en el que se encontraba, sentía la mente nublada y no llegaba a recordar qué demonios hacía en el bosque ni cómo había llegado ahí. De pronto, como un rayo, un torrente de recuerdos la asaltó y abrió los ojos buscando a Elsa por todas partes, más no había rastro alguno de ella. Con las mejillas encendidas recordó como había perdido el control, como se había entregado por completo a ella, a pesar de que debía arrestarla, como se había dejado llevar, lo bien que se sintió en sus brazos, con cada uno de sus besos.

Vio que estaba impecablemente vestida y que tenía encima todos sus objetos personales, su pistola, las esposas y su teléfono completamente operativo, no le faltaba nada, más en el bolsillo de su chaqueta encontró una nota de Elsa.

-"Lo siento Anna… ahora mismo seguramente me odias, pero no estoy preparada para explicarte nada, no aún, solo confía en mí y pronto tendrás las respuestas que buscas.

Siempre tuya. Elsa"

¿La odiaba? Con toda la vida, había vuelto a abandonarla, a desaparecer después de regalarle la miel de estar a su lado, sintió ganas de llorar, de gritar, sintió rabia y dolor, desprecio, ganas de atraparla y encerrarla, de salvarla, ya no sabía ni qué sentir, solo sabía que estaba perdidamente enamorada de una mujer peligrosa a la que perseguía la mafia, no la odiaba, la amaba con todo su ser y no entendía por qué no compartía con ella su pasado y sus planes.

Cogió su teléfono y llamó a Merida para que fuese a buscarla una vez adivinó dónde se encontraba, conocía ese claro ya que ahí solían acampar con Herga durante el verano, Elsa la había dejado cerca de casa. Tras varios tonos, por fin le contestó su compañera, por el tono de voz intuyó que estaba ocupada ya que contestó sin mirar quién llamaba.

-"¿Quién es?"

-Merida, soy yo ¿Puedes venir a buscarme?

-"¿Anna? ¿Dónde estás?"

-Cerca de Storybrook ¿Sabes dónde está?

-"Sí es zona de bosques, vamos en seguida"

-¿Vamos? ¿Interrumpí algo?

-"No, nada, ahora nos veremos jefa"

Colgó y se fue hacia la carretera a esperar, en unas horas Merida la recogería y volverían a empezar, arrestar a Elsa era prioridad, no solo para conseguir respuestas sino que estaba segura de que su platinada estaba en peligro, Ghiaccio le había puesto precio a su cabeza.

Elsa:

La moto volaba por el asfalto mientras Elsa, con una sonrisa de oreja a oreja, se acercaba a su casa, su verdadera casa, el lugar donde toda había empezado.

Al escuchar el rugido de su moto, un muchacho alto, de cabellos negros y ojos oscuros, vestido como un mecánico salió del garaje de una casa pequeña en medio de la nada y le sonrió con ganas.

Elsa se bajó de la moto y corrió a sus brazos, mientras ambos gritaban de alegría. Se habían echado de menos.

-Els, ¿Qué haces aquí?

-"Necesito tu ayuda Olaf"

-¿Qué puedo hacer por mi hermanita? ¿Necesitas que te arregle la moto?

-"No, me enseñaste bien cómo hacerlo, lo que necesito es ilegal Olaf, pero no puedo confiar en nadie, solo en ti"

-Haré lo que pueda ¿Tiene que ver con tu plan para terminar con la mafia?

-"Completamente"

-¿Qué necesitas?

-"Necesito tus dotes de farmacéutico"

-¿Necesitas medicinas? ¿Estás bien?

-"No necesito medicinas… Necesito que crees una droga para mí, es sumamente importante"

Olaf se la quedó mirando, habría dado cualquier cosa por saber qué demonios pasaba por la mente de su hermana pequeña, recordaba como hacía once años se presentó en su casa, asegurándole que eran familia, le bastó mirar sus ojos para saber que decía la verdad, esa muchacha era hija de su padre, el mismo al que hacía años que no veía y al que sabía muerto por sobre dosis. Saber que tenía una hermana fue un duro golpe, pero lo que más le dolió fue saber que había crecido en un orfanato, lejos de tener una familia, él por lo menos había tenido una madre que siempre estuvo a su lado.

Cogerle cariño a la platinada no fue difícil, le bastó conocerla un poco para descubrir que era una muchacha fascinante, compartía con él sus sueños y sus ideas, hasta que decidió meterse en el mundo de la mafia, sin explicarle por qué, en ese momento su relación se tambaleó ya que Olaf odiaba las drogas que habían destrozado la vida de su padre, pero la confianza que tenía en ella le empujó a no hacer preguntas y ayudarla en todo cuanto esta necesitara, siempre que estuviera en su mano.

La conocía bien, quizás no la había visto crecer pero conocía sus gestos, sus sonrisas, el brillo de sus ojos, sabía que algo no le estaba contando y también había leído el periódico por lo que decidió picar a su hermana.

-¿Entonces has visto a Anna?

-"¿Qué?"

-Recitando los titulares de hoy: Tras una persecución de infarto por el centro de la ciudad, una agente federal es retenida como rehén

-"Y eso te hace pensar que he sido yo"

-Bueno, una persecución, una moto más veloz de lo normal y una agente federal secuestrada… Tiene tu firma por todas partes

-"Sí, fui yo, y sí, estuve con Anna. No es algo que a ti te interese"

-Solo sé que aún no has terminado lo que sea que estás haciendo y que ver a Anna justo ahora no estaba en tus planes

-"No lo estaba, es cierto… Pero eso no cambia nada, tengo trabajo que hacer ¿Me ayudarás? ¿Otra vez?"

-Sabes que sí, siempre voy a estar de tu lado enana

Elsa le sonrió, siempre encontraba ayuda y consuelo junto a él, entraron juntos a su casa, donde comerían algo y se pondrían al día después de tanto tiempo sin verse ya que lento pero seguro, el trabajo de Elsa empezaba a tomar forma, empezaba a estar cerca de concluir.

Aquí termina este capítulo nos vemos en el siguiente no olviden comentar adiosin