Muy buenas a todos, quiero agradecer nuevamente a los usuarios que me dejaron un review del capitulo anterior, es estimulante saber que algunos les gusta lo que estoy escribiendo, y gracias a ese apoyo, pongo mi esfuerzo para seguir plasmando esta pequeña historia.
El motivo de mi tardanza al actualizar el fic, no es por este capítulo en si, sino porque quise pulir un poco mas los otros capítulos. Si lo revisan, notarán que cambié los guiones pequeños a unos mas largos, y agregué mas conversaciones para que el desarrollo de la trama sea mas sólido y consistente... de resto no hay mas cambios agresivos, debido a que no quiero perjudicar la esencia de como escribía antes. y dejar así un registro del progreso de mi manera de escribir.
Este es el capítulo mas largo que he hecho hasta ahora, y por momentos consideré dividirlo en dos, pero no lo hice porque no quiero expandir capítulos de modo innecesario y que se conviertan en capítulos de relleno, y eso es lo ultimo que quiero.
Sin mas preámbulos, que disfruten leyendo.
Transcurren algunos días y noches en el hospital general sin que nada inusual pase… dos para ser exactos… y al parecer la noticia de que el último joven de especie desconocida para los pequeños ponis, que se creía que jamás iba a despertar de su sueño eterno y que al fin lo hiciera a horas de la madrugada, les cayó muy bien y es el cotilleo principal del personal médico hasta entonces. Varios doctores y enfermeras quisieron visitarlo para verlo, hablar con él por primera vez, y preguntarle sobre muchas dudas al respecto, pero se presentaba dos inconvenientes al respecto.
El primero y menos relevante, la droga sedante aplicada minutos luego de despertarse, tiene un efecto prolongado en la cual podría tardar días hasta disolverse de su organismo por completo, así que el paciente sigue sedado desde entonces… se cree que hoy es el día en que pueda despertar y permanecer lúcido por sí solo.
El segundo y, la causa principal por la cual es imposible visitar y hablar con él y también con el otro paciente, es que está bajo una ley marcial impuesta por el capitán de la armada de la princesa de la noche, cosa que nadie puede interactuar con él… nadie excepto el doctor en jefe Surgical Steel, cuya tarea es supervisar, monitorear y vigilar las veinticuatro horas su estado y su actividad para cuando esté lúcido e informar al capitán sobre cualquier irregularidad.
Debido a los acontecimientos previos, el doctor le otorgó a la enfermera encargada Redheart un poder general que le permite pasar por encima de esa ley impuesta y por ende, interactuar con las criaturas, ya que vio en ella una gran habilidad de persuasión, además de poseer una cálida personalidad y talento que le permite forjar una estrecha relación entre sus pacientes con gran facilidad… eso lo demostró al apaciguar la ira y la tristeza de aquel joven en un momento crítico.
Son las 7:32 am, y la enfermera se encuentra en la cocina principal, preparando dos bandejas con distintos platillos para sus dos pacientes especiales. Se encuentra un poquito nerviosa pero al mismo tiempo, ansiosa porque llegó el momento de visitarlos y espera en verdad pasa un rato con ellos, ya sea por la curiosidad de querer conocer algo acerca de su especie, o querer conocerlos como persona. Termina de preparar la bandeja con la comida lista, lo deposita en un carrito metálico y se dispone a dirigirse a las dos habitaciones.
Mientras iba recorriendo el pasillo de la sala de cuidados intensivos, en su mente recorre las recomendaciones y advertencias que el doctor Steel le explicó el día anterior, ya que como él no acostumbra a trabajar en horas de la mañana, no puede estar supervisándola todo el tiempo cuando esté con las criaturas:
…Señorita Redheart, confió en que puedas desempeñar tu rol eficientemente como lo haces siempre, pero antes de que me vaya, solo te pido prudencia con ellos, no los presionen, no les pidan que hablen si no quieren hacerlo y mucho menos los interrogues, tampoco hagas contacto físico y si están descansando, no los molesten. Aún tengo un poco de desconfianza con ellos así que si ves que hacen algo raro o intentan escapar, no dudes en llamar al personal de seguridad. Siento que tengo la necesidad de comentarte algo adicional, pero creo que lo descubrirás por ti misma…
A pesar de las advertencias, simplemente sonríe al recordarlo, en especial la cara desasosiega que tenía el doctor en ese momento, casi parecía una típica escena entre un padre sobreprotector que discute banalmente con su hija.
Llega a la primera habitación, aquella habitación en donde conoció a su singular paciente en altas horas de la noche, y antes de atravesar la puerta negra, suelta un pequeño suspiro hacia arriba y, preparada, entra con el carrito sin titubear. Lo primero que ve al entrar, es al joven yaciente en su cama, y pese a que los rayos del sol que atraviesan la ventana lateral que no está cubierta por la cortina y que inundan un lado de la habitación, aún continúa dormido… sin importar la advertencia de no molestarlo por si duerme, con una sonrisa marcada se le acerca con el carrito a su lado derecho y apoya un casco por sobre su pecho y lo mueve levemente mientras le habla con suavidad para despertarlo.
(Música de fondo: Intermezzo Pt I_Fragments of the Past...– Nocturnal Depression)
— ¡Buenos días dormilón! Es hora de levantarse…
Al parecer no funcionó, solo mostró un pequeño gesto de molestia como respuesta. Nuevamente insiste en despertarlo.
— ¡Vamos, levántate! No querrás desperdiciar este hermoso día que nuestra princesa Celestia nos brinda con amor…
De pronto, los gestos molestos se hicieron más notables y luego, se pone contenta al ver que el individuo abre lentamente sus ojos, y apenas el joven la ve, se incorpora lentamente de torso mientras estira un poco sus brazos para desperezarse.
— ¡Oh! Buenos días querido — Lo saluda afablemente — Me alegro mucho de que te despertaras, ¿Cómo te encuentras hoy?
—…— No contesta el saludo ni la pregunta, solo se queda en silencio e inmóvil, y ya que se incorporó de torso, su largo cabello se le movió hacia adelante, cubriéndole casi todo su rostro y pecho
—…Emh… bueno, veo que no te levantaste con muchas ganas…— Le da un poco de rodeo a la pregunta ignorada, y continua hablándole con voz alegre — Debes de tener hambre ¿No?... Mira, te traje el desayuno
—…— Sigue sin responderle permaneciendo todavía inmóvil, eso la irrita un poco, pero sin querer mostrarse alterada, continua insistiendo interpelando
—…Oye, ¿Qué tienes? ¿Por qué no me hablas?... Si te pasa algo, puedes contármelo todo a mí, sabes que puedes confiar en mi… vamos, no te tapes la cara así, déjame verte bien…
Se le acerca un poco más, arrimándose a la cama y con sus dos cascos delanteros le aparta el cabello de su rostro, y al hacerlo, el paciente se queda viéndola con un rostro casi inexpresivo. Por un segundo, ella se queda muy callada, al estar impresionada por ver esa penetrante y helada mirada, al mismo tiempo que contempla sus ojos de color ámbar claro. Esa tensión se rompe cuando ella se percata de que la deja de mirar y nota en su expresión, una leve tristeza. Y en voz baja, el joven le contesta con la mirada perdida y apretando sus puños.
— Buenos días… me disculpo si no te hablé antes, es que… ando un poco aletargado, bueno, por todo lo que pasó…
— ¿A qué te refieres? — Pregunta confundida — ¿Te refieres a lo que paso hace dos días? ¿O lo que te sucedió mucho antes?
— Mmm… no lo sé con claridad, tal vez un poco de los dos, no sé si me entiendas… han pasado tantas cosas por mi cabeza… que ahora no creo ser capaz de discernir si esto es otra aberrante alucinación o la cruda realidad… no sé qué pensar de todo esto
— Oh… lo siento pero, no entiendo muy bien de que me estás hablando — Le dice con confusión y ladeando la cabeza
— Jejeje… ¿Acaso interesa?...— Empieza a intensificar el tono de su voz y a fruncir el ceño — De todas maneras, nada parece tener sentido no importa lo que hagamos o dejemos de hacer. En un momento podrías estar en un maldito lugar frío y cubierto de cristal y sentir el dolor más insoportable y saborear los amargos labios de la muerte, y en un segundo estarías experimentando los horrores más espantosos e inenarrables del mismísimo infierno, pero en otro instante estarías en una clase de limbo hospitalario sin saber si vas a descansar o a esperar otra mortal atrocidad y un equino parlante de aspecto dulce y con un sombrerito de enfermera se te aparece de la nada y cree tener la ilusión de entablar una conversación con alguien que no tiene ahora la capacidad de razonar con nadie y que perfectamente puede romperle ese delgado cuello con sus manos en el momento en que quisiera…
—…Ehhh… Hmm… ¿Ahh?...
— Dime… ¿Crees que todos los acontecimientos que pasan ante nuestros ojos deban explicarse por medio de oraciones y palabras?... ¿O debo ilustrartelo de algún otro modo? — Le interrogó ahora en un tono fustigador
La enfermera apenas capta esa horrorosa indirecta del paciente y queda aterradamente confundida y muy callada, el ambiente a su alrededor se vuelve denso y al parecer no tiene idea de qué hacer en esta nueva circunstancia. Lo único que le viene a su mente, es obedecer su instinto, así que con mucha precaución, retrocede hasta la salida sin dejar de vigilarlo y antes de atravesar la puerta para salir corriendo despavorida y posiblemente esconderse o pedir auxilio, alcanza a percibir en el muchacho una profunda depresión, observa como algunas lágrimas se asoman por esos fríos ojos y ruedan por los pómulos, luego ve como se cubre el rostro con sus manos y empieza a gimotear, tratando de guardar silencio para que nadie lo oiga pero eso no evita que se le escape uno que otro gemido por algunos lapsos. En ese momento, ya no sabe si continuar su camino y escapar o detenerse y consolarlo. Rápidamente decide hacer lo más conveniente… cierra la puerta tras de sí, se le acerca con prudencia al joven paciente, lo mira por un segundo y coloca su casco derecho sobre su hombro para brindarle un poco de compañía, cosa que el joven se sobresalta, interrumpiendo su pequeño llanto y le pregunta en voz casi amenazadora.
— ¿Sigues aquí?... ¿No entiendes que no necesito que me ayuden?...
— Eso no es verdad… no puedes estar solo. Es en este momento cuando requieres de alguien que te escuche y te comprenda…
En ese instante, la pony enfermera le da un fuerte abrazo, el afecto sorprende bastante al joven paciente, pese a la deliberada amenaza que le declaró.
— ¿Qu-Que haces? — Inquiere
— Necesitas un abrazo, y eso es lo que te estoy dando…
— ¿Por qué? — Gimotea confundido — ¿Por qué persistes?
— Porque ahora comprendo lo que dices… has sufrido bastante tanto física como mentalmente, has pasado por mucho y ahora solo te queda un gran dolor en tu corazón…
Se aferra con más firmeza y continúa musitándole a su oído.
— Tienes que dejar a un lado todo lo malo que has vivido, eso ya quedó en el pasado. Esto es el ahora, esto es la realidad y tu estás aquí entre los vivos y con nosotros… ya no llores más, veras que todo mejorará a partir de ahora, empezando aquí en este lugar… como tu enfermera, me encargaré en todo lo posible para que te recuperes totalmente y también me encargaré de darte los mejores ánimos… pero ya no quiero que desconfíes de mí… puedes considerarme tu amiga…
El joven paciente queda impresionado ante tales palabras de aliento, quedándose inmóvil tratando de digerirlas, pero poco después le corresponde el abrazo e intenta enunciar algunas frases para mostrar gratitud.
— Ehmm… wow… no sé qué decirte…
— No necesitas que me lo agradezcas, es mi trabajo asegurarme del bienestar de mis pacientes
Se quedan así por unos minutos y luego cortan el abrazo. Ahora el joven se le ve un poco más animado, reflejando una leve sonrisa y a la vez que se le asoma un tenue rubor en sus mejillas y pómulos, mientras que se queda viéndola otro rato más, tal vez agradeciéndole mentalmente por brindarle un poco de apoyo, y sabía en el interior desde el principio que lo necesitaba más que nunca.
— Iré a visitar a mi otro paciente mientras tanto, ¿Por qué no tratas de comer algo? Debes de alimentarte bien para que te recuperes adecuadamente — Le aproxima la bandeja con el desayuno y lo deposita cómodamente en su regazo
— De acuerdo, intentare comer algo, pero no tengo mucha hambre que digamos...
— Tienes que comer, sino comes te enfermarás
— Hmm, Está bien — Le contesta con un murmullo y con una sonrisa
— Aguarda aquí, volveré enseguida… este… discúlpame querido, desde que llegué aquí, no he sabido tu nombre
El joven acentúa un poco más su sonrisa, y le contesta sin dejar de mirar la bandeja con su desayuno.
— Me llamo Alan…
—…Alan…— Repite su nombre encantada — Tienes un lindo nombre, mucho gusto Alan…
— El gusto es mío… Ehmm…
— ¡Oh! Disculpa, me presento — Se sobresalta un poco y se presenta — Soy la enfermera Redheart
— Redheart… es un placer
— ¡Gracias! — Le contesta sonriente — Bien, regreso enseguida…
Narración de Alan:
Después de presentarnos cortésmente, observo antes de irse aquella pony enfermera correr la cortina y abrir la ventana ubicada a mi izquierda para dejar correr un poco de aire fresco, y luego se dirige a la puerta de salida, empujando un pequeño carrito metálico atiborrado con distintos platos de comida… me imagino que le queda mucho trabajo por delante, no me sorprendería que no regrese dentro de unas cuantas horas… bueno, no me incomoda en lo más mínimo.
Observo con algo de extrañeza la bandeja con mi desayuno y su contenido. Veo un plato con un par de tostadas untadas con mermelada, al parecer creo que es de uva, un pequeño vaso con jugo de naranja y una gran manzana roja. Agarro esa manzana y la giro un par de veces para verla con más detalle, le doy un mordisco y la saboreo para ver que tal… su sabor es, inusual, nunca había probado un fruto tan jugoso y dulce en mucho tiempo… el sabor de esta manzana es espectacular.
Una agradable brisa llega y atraviesa la ventana, aireando con frescura la habitación y eso me da una sensación de bienestar y paz, a la vez que me quedo observando el pequeño paisaje más allá de dicha ventana… las hojas anaranjadas y marchitas de los árboles se mueven al compás del viento, realizando una especie de danza suave y sutil; algunas nubes que se arremolinan y forman figuras irregulares; y más allá en donde alcanzo a ver, unos pintorescos edificios de estructura que recuerdan a la época victoriana… mientras como la manzana y me entretengo con la agradable vista, otra vez y sin quererlo, se me viene a la mente todas las cosas que me sucedieron recientemente y que me abrumaron hace unos minutos.
"…La ciudad hecha de cristal… esos equinos parlantes… el rey unicornio… la pelea en la cual debí haber muerto…"
Francamente tengo recuerdos muy borrosos sobre lo que sucedió después de asegurarme de haber matado a esa bestia, y juro que lo hice… solo recuerdo que le había dicho algo a Viviana antes de ponerse todo más negro y brumoso… y solo recuerdo estar en otro lado.
"…El desierto nevoso cubierta con sangre… el espectro… un lúgubre palacio… las tres puertas del pasillo… la muerte de mis amigos…"
Después de eso, no hay nada más para recordar… estoy aquí ahora, en la habitación de un hospital. Compruebo los monitores y las intravenosas que me conectaron, también palpo las vendas en mis brazos, en mi cabeza, e intuyo por una ligera opresión en mi abdomen y el pecho, que también los tengo vendados… Ahora que lo pienso, sí que fue estúpido darle importancia a eso y como dijo esa pony, eso ya está en el pasado, creo que le tengo algo de estima por intentar consolarme… en fin, en retrospectiva, eso último fue simplemente una pesadilla, todo lo espantoso que viví fue un producto de mi retorcida imaginación, alimentada quizás por el horror de esa sangrienta pelea… suspiro profundamente por esta gran sensación de alivio que apacigua mi espíritu, pero me surge cierta duda al respecto… ¿Dónde carajos se metieron esos idiotas?... Sé que están vivos… y deben de estar en algún lado.
Antes de que más dudas hagan un lio en mi cabeza, la pony enfermera vuelve a entrar a la habitación empujando ese carrito metálico, interrumpiendo mi discusión interior.
— ¡Ya volví Alan! — Exclama fervientemente
— ¡Oh! Enfermera, volviste pronto — Exclamo un poco sorprendido
La pony ríe dulcemente, tapándose la boca con un casco y me dice con un semblante risueño
— ¡No tienes por qué ser tan formal conmigo!, solo llámame Redheart
— ¡Jejeje! De acuerdo…
— Oye, todavía no comes tu desayuno ¿Acaso no te gusta?
— Mmm… bueno, solo me comí la manzana, pero con eso estoy satisfecho — Murmuro dejando el tallo de la manzana en la esquina de la bandeja, le devuelvo dicha bandeja y ella la recibe agarrandola con la boca — Gracias, la manzana estuvo deliciosa, te juro que nunca había probado algo igual
— ¿De veras? Me alegra mucho de que te gustara — Me contesta con entusiasmo justo después de depositar la bandeja en el carrito — Esa manzana es un obsequio de mi parte, la traje de mi pueblo natal Ponyville, allá cultivan las mejores manzanas de toda Equestria
— ¡Hmm! Pues me gustaría visitarla algún día y probar más de esas manzanas
— ¡Oh, no te preocupes por eso! Tengo más de donde saque esa, si quieres te traigo manzanas todos los días, ¿Qué dices?
— ¡Vaya! Eso es muy generosa de tu parte, pero no tienes por qué hacer eso solamente por mí…
— Insisto, quiero hacer lo necesario para que estés satisfecho
— Wow, no sé qué decir, muchas gracias Redheart, eres muy amable
Segundos después de agradecerle y de corresponderme con una cariñosa sonrisa, decidió hacerme algo de compañía, pero minutos más tarde noto en ella una mirada un tanto distraída, se queda mirando un poco hacia los lados y hacia el suelo con un pequeña expresión dudosa, luego de guardar silencio, me pregunta.
— Alan, ¿Sabes algo acerca del otro paciente que está en la habitación de al lado?
— ¿Emmm?… ¿Qué paciente?
— Si… hay otro sujeto que se parece mucho a ti, y que está justo al lado de…
— ¡Que! ¿¡Otro que se parece a mí!? — La interrumpo, Inquiriendo con total estupefacción
— Si, lo visité hace un rato y su aspecto es similar al tuyo
— ¿¡Y por qué no le lo dijiste mucho antes!? ¿¡Donde está!? ¡Dime! — Exclamo alterado agarrándola y agitándola de los hombros
— Esta en otra habitación, justo al lado de esta…— Me responde con la misma agitación que yo
En ese instante, no quise perder más tiempo estando aquí postrado, así que desconecto las intravenosas de mi brazo izquierdo, me levanto con energía de la cama, y avanzo casi resentido hacia la puerta, ya que al dar cada paso, aun siento un poco de dolor y presión en el abdomen.
— ¡Espera! ¿A dónde vas Alan?
— Necesito verlo… quiero cerciorarme de que es la persona que estoy pensando…— Le respondo con sobriedad, aferrándome de mi adolorido abdomen
— Pero Alan, no puedes salir de esta habit… ¡No, Alan! ¡Espérame! ¡Déjame acompañarte!
Me acompaña con cierto aire de preocupación y alerta de que alguien nos vea… no me interesa la seguridad por ahora, sin embargo aun si nos metemos en problemas por salir de la recamara, de todas maneras necesito ir. Cruzamos la puerta y solo anduvimos por el pasillo un par de metros hasta abrir la puerta de la otra habitación… y ahí lo veo… veo a un sujeto muy pálido que lleva solo una bata de paciente como la mía y que duerme todavía en su cama y cubierto hasta la mitad por las ligeras sabanas, su cabello largo y enmarañado de color castaño le tapa medio rostro, y pese a que le ha crecido una barba del mismo color que le cubre las mejillas y el mentón, lo reconozco… es él…
— Traté de despertarlo para darle su desayuno, pero no lo logré, de hecho, me contaron que durante dos semanas anda muy deprimido — Divaga la enfermera a mi lado con un murmullo, y luego me pregunta — ¿Lo conoces Alan?
Observo hacia los lados y las esquinas de la habitación y luego le respondo con una pregunta.
— ¿Tienen aquí un bastón?
— Sí, aquí tenemos… ¿Para qué lo quieres? — Pregunta con un poco de confusión marcada en su rostro
— Necesito uno ahora, ¿Puedes traérmelo?
— Bueno, pero si quieres te traigo una andadera, o mejor una silla de ruedas si sientes molestia al caminar
— No… mejor un bastón
— Está bien, enseguida te lo traigo
Rápidamente se va galopando por el pasillo hasta desaparecer por entre el personal de la sala, me quedo esperando al pie de la puerta, apoyando mi hombro por sobre el arco de la misma, y momentos más tarde ella regresa con la misma velocidad en la que se fue, y trae consigo un bastón metálico extensible y curvo en su boca, y me lo da mientras me dice.
— Aquí está el bastón que necesitas…
— Gracias Redheart, ahora espérame aquí
Asiente con la cabeza, dudosa de lo que pienso hacer. Estiro el bastón hasta una altura cómoda y finjo caminar con dificultad apoyándome con el mismo para distraerla hasta arrimarme justo al frente de la cama, analizo detenidamente a este individuo de reojo pero la enfermera inquiere nuevamente.
— ¡Alan! ¡Apúrate antes de que nos descubran! ¡Dime si conoces a este sujeto o no!
— Eso creo… pero debo hacer algo para poder asegurarme
— ¿Y qué vas a hacer?
Esbozo una media sonrisa maliciosa y le respondo la pregunta por medio de lo que voy a hacer… agarro el bastón con las dos manos, lo alzo hasta arriba y rápidamente le doy un golpe con la goma del mismo, directo en la entrepierna… la enfermera se queda boquiabierta al verlo y al mismo tiempo la persona que acabo de golpear, reacciona de inmediato incorporándose de torso, gritando y maldiciendo, tapándose la entrepierna con las dos manos.
— ¡AHH! ¡HIJO DE LA GRAN DOBLE CATRE…!
— ¡Hey! No grites huevón, que no es para tanto… solo te di un pequeño saludo de mi parte
— ¿¡Ehh!? — Se me queda viendo con ojos como platos, no pudiendo digerirlo e inquiere tratando de articular bien sus palabras — ¡N-No puedo creerlo! ¡Alan! ¿¡E-Eres tú!?
— Pues no seré otro, idiota, ¿Quién más? ¡Pues claro que soy yo, viejo!
— ¡Socio! — Se incorpora con entusiasmo poniéndose de rodillas encima de la cama y recibo un fuerte abrazo de su parte
— ¡Daniel! ¡Me alegra de que estés vivo! — Le respondo con regocijo y correspondiéndole el abrazo, y pese a que está prácticamente desnudo al igual que yo, no me incomodó
— ¡Socio! ¡Pensé que nunca despertarías huevón!
— ¡Pues heme aquí amigo! ¡Regresé entre los muertos para seguir jodiéndote! ¡No pienses que te escaparas de mí fácilmente! — Bromeo en tono animoso para hacerlo reír, pero entre risas, me va apretando con más fuerza — Pero… viejo…ya puedes dejar de abrazarme… me estas lastimando…
— ¡Jejeje! No me importa, recibirás mi amor te guste o no…— Bromea conmigo y de inmediato deja de abrazarme y entre risas emotivas, sacude mi cabello alborotado con mucha energía como respuesta a mi saludo de bienvenida —…Hace tiempo que no te veía, solo mírate, estás más pálido, y tu pelo está más largo y enredado
— ¡Jejejeje! Siempre estoy pálido amigo, y tú también has cambiado, no solamente se te enmarañó el pelo como a mí, también tienes barba
— Sí, lo sé…— Me responde frotándose su barba con la mano izquierda — Pero a ti también se te creció, aunque no está tan tupida como la mía
— ¿¡Cómo que tengo barba!? ¡No jodas conmigo viejo!
— ¡Te lo juro socio! Es lógico que después de tanto tiempo sin despertar, se te creciera
Sorprendido, me toco con una mano el contorno de las mejillas, el mentón y alrededor del labio superior para comprobarlo… y es verdad, siento una áspera e incipiente barba que cubre mis mejillas y el mentón ¿Cómo no pude notarlo antes?
— Vaya, no tengo idea de cuánto tiempo estuve dormido, perdí la noción totalmente, ¡Pero mira! — Señalo a través de la ventana con el dedo índice — Al ver esas hojas marchitas de esos árboles, deduzco que al estar antes en verano y ahora en otoño, debió haber pasado un largo tiempo
— Es una buena observación, pero yo tampoco lo sé con certeza, solo sé que me desperté hace dos semanas, y ese ambiente estaba así desde entonces
— ¡Hmm!... Le preguntaré a la enfermera al respecto…
Volteamos a verla para que nos sacara de dudas, pero notamos como ella nos veía con total conmoción, unas pequeñas lágrimas se asoman por sus ojos y nos dice mientras se limpia dichas lágrimas con un pequeño pañuelo, que no sé de donde lo sacó.
— Esto es… muy conmovedor, dos amigos que se reúnen por primera vez en mucho tiempo, es… es hermoso…
— Gracias señorita — Le agradece Daniel inmediatamente
— Por favor, no me llames señorita… puedes llamarte Redheart si tú quieres…
Creo que en ese momento, ya no le importó si alguien me encontraba fuera de mi habitación, sin embargo, pese a que quería estar con él por un buen rato, debo volver a mi habitación antes de que la reprendan por mi culpa, pero antes de hacer eso, le pregunto sin dejar de sonreír.
— Redheart, Daniel y yo queremos que nos aclares algo… pero antes, ¿Puedes hacer algo por nosotros?
— Emm… Si, si claro, ¿Qué necesitas? — Interpela sacando una sonrisa
— ¿Podrías transferirnos a los dos a otra habitación vacía, que sea amplia, limpia y que tenga buena vista?... Creo que no solamente hablo por mí, sino que también por mi amigo, que ya no queremos estar en habitaciones separadas
Su semblante alegre se atenúa y nos responde con un poco de sobriedad y dirigiéndose hacia nosotros.
— Ummm… No lo sé, eso no depende de mí sino del doctor a cargo de ustedes… Si fuera por mí, lo haría con mucho gusto
Daniel me observa decidido y luego la ve y opina una sugerencia al respecto.
— Entonces señorita, ¿No podrías hablar con ese doctor entonces? Ya sabes…
— Mmm… creo que no perderé nada si lo intento
Fue una gran mañana para todos, pasé un rato más con mi compañero hasta que tuve que devolverme a mi habitación. Por suerte nadie se enteró de mi pequeña fuga, y luego la enfermera insistió en acompañarme toda la mañana antes de continuar con su labor.
…
Llega una agradable tarde y por ende llega la hora del almuerzo. Esta vez me traen lo que parece ser un plato de pasto seco y ahumado, un jugo con sabor a mango y un ponquesito de chocolate… empiezo a reír en mi interior por el hecho de que estos ponis creen que puedo comer lo mismo que ellos. Por fortuna, no soy alguien que necesita comer demasiado para saciar el hambre, así que con el postre y el jugo me es suficiente… la suerte fue mía, no creo poder decir lo mismo de Daniel ya que a diferencia de mí, es propenso a tragar como por tres personas, por eso noté al verlo que ya estaba más delgado y anémico, así que en resumen y sin que parezca alguien malo o cruel con él, que se aguante por si no le gusta.
Termino de almorzar y como es lógico, dejo ese plato incomestible en el carrito y me dispongo a tomar una pequeña siesta, realmente estuvo delicioso el postre y el sabor del jugo estuvo exquisito. Minutos después alguien irrumpe mi descanso.
— ¡Buenas tardes joven Alan! Es una grata sorpresa de que al fin pudieras despertar
Confuso, veo entrar a mi habitación y acercarse, ese unicornio de pelaje blanco y de melena peinada y cola rubia, que se presenta llevando consigo una bata de doctor de color azul oscuro y que conoce mi nombre.
— Disculpa, ¿Acaso nos conocemos o algo? — Inquiero ladeando la cabeza
— ¡Jejeje! La verdad es que no tanto, Solo conozco tu nombre porque la enfermera Redheart me lo informó…
— ¿Pero… quién es usted? — Lo interrumpo
— ¡Oh! Lo siento, creo que no me he presentado todavía — Se aclara la garganta — Soy el doctor encargado que te operó, Surgical Steel
Extiende esbozando media sonrisa su casco derecho hacia mi persona… creo que quiere que se lo estreche, o que choque el puño con él o algo así.
— Es un placer doctor — Estrecho su casco y lo sacudo levemente, devolviéndole el saludo — He oído algo de tu fama aquí en el hospital, creo que es un honor verlo en persona
— ¡Ohh Vaya! Agradezco tu amabilidad joven Alan, y al mismo tiempo es un agrado ver que nuestros esfuerzos por salvar tu vida no fueron en vano, a pesar de no conocer nada de tu especie, hicimos lo mejor que pudimos… ¿Pero sabes algo?, no fue nada fácil operarte, con esas lesiones tan graves que tuviste, debiste haber muerto…
— Lo sé doctor, créeme que estoy perfectamente consciente de que debí morir en aquel lugar, y es un milagro que todavía esté respirando
— Apropósito, ya que lo mencionas, conozco tu pequeña historia jovencito, y te confieso que me intimida un poco tu presencia
— ¿A si? — Exclamo con la duda, ya que no sé exactamente a qué se refiere — ¿De qué historia me estás hablando?
El unicornio blanco ríe con suavidad y exclama jovialmente.
— Muchacho, sé que tú acabaste con ese temible rey oscuro
— ¿¡AHH!? — Me enervo — ¿Y usted como lo sabe?
— Lo sé porque según algunos reportes, mencionan que te encontraron junto con el cadáver del rey unicornio, y que tus lesiones indicaron también que estuviste luchando con él…
Me quedo con una desagradable sensación de inquietud, ahora tengo la sospecha de que no soy un paciente como tal, sino una especie de prisionero… y existe alguna posibilidad de que me está vigilando en este hospital hasta que me recupere y me suceda algo peor, y para más colmo, Daniel puede estar involucrado.
— ¡Tranquilo joven! No te estoy acusando ni nada parecido, de hecho, aquí nadie te juzga de mala gana por lo que hiciste
— ¿Ehh?… ¿Cómo así doctor?...
— ¡Jejejeje! El rey Sombra fue un tirano cruel, malvado y oscuro, que tuvo la intención de esclavizar a toda Equestria, y que cuyos poderes rivalizaban al de nuestras princesas soberanas. Durante un periodo, fuimos víctimas de su horrendo poder y caímos presa del miedo y la tristeza… Es un alivio que alguien tuvo la gallardía de enfrentarlo y más aún, que pudiera acabar con él
Se me acerca hasta estar justo a mi lado y me coloca su casco derecho en mi hombro.
— Puede ser que me intimides tu aspecto y hasta logres asustarme, pero ahora que puedo verte cómo eres. Todos en el hospital, e incluso, hasta toda Equestria agradece tu enorme esfuerzo, eres valiente muchacho
— No doctor…— Le interrumpo con laconia y me entristezco de inmediato — No quiero la gratitud de nadie… yo, desconozco a tu rara especie y francamente no siento afinidad con ninguno de ustedes… simplemente no lo comprendo…
— ¿Hmm?
— Doctor, ¿Por qué molestarse tanto en salvarme?... Aquí nadie me conoce y tampoco conocen mis intenciones, y ya que tú mismo aclaraste, te causo temor… respóndame algo ¿Acaso todos ustedes son tan bondadosos con los desconocidos?
El doctor, lejos de molestarse por mi actitud mezquina, solo esboza una considerable sonrisa y me responde
— Lo somos por naturaleza joven… así es como está conformada la base de nuestra sociedad y es una virtud que poseemos con gran orgullo. ¿Acaso tú no lo eres… es decir, tu especie no es bondadosa?
— Es complicado de decirlo… no es que mi especie o yo carezcamos de bondad. Lo somos, pero atados en la idiosincrasia humana, somos bondadosos solo con nuestros pares…
— Está bien, quizás a diferencia tuya o de tu especie con respecto a la nuestra, es que no dudamos ni por un segundo en ayudar al necesitado no importar si no es de los nuestros… es algo con que nos nace dentro del corazón y nos basta con ver que esa persona esté feliz, esa felicidad plasmada es nuestra recompensa
Nos quedamos viéndonos durante varios minutos. Y luego el doctor de dirige a la puerta mientras dice.
— Bueno joven Alan, tengo trabajo que hacer, así que si me disculpa, debo irme… nuevamente es un gusto conocerte
— ¡Espera doctor! — Vocifero para que se detenga, cosa que hizo después de oírme, luego sonrió con sinceridad y murmuro — Gracias… te agradezco por hacer salvado mi vida
— ¡Ohh! No tienes por qué agradecérmelo, mi equipo y yo solo cumplimos con nuestro trabajo — Se vuelve a acercar y me devuelve el murmullo — ¿Sabes a quien debería agradecerle?
Con un poco de extrañeza, niego con la cabeza.
— Agradézcale a tu amiga, la de tu misma especie…
— ¿¡A Viviana!? — Exclamo con total sorpresa
— Así es… perdiste mucha sangre en ese lugar, y ella se ofreció como donante, dando casi la mitad de lo que ella tenía… por un breve periodo cayó muy enferma y por poco muere, pero por fortuna se recuperó y le dimos de alta, créeme que si no fuera por su noble acto, habrías muerto irremediablemente — Vuelve a dirigirse a la puerta y luego me dice algo antes de despedirse — ¡Ups! Casi lo olvido, la enfermera Redheart también me informó, que quieres cambiarte a una habitación compartida junto con tu compañero de al lado… así que mañana temprano te trasladaremos a ti y a tu amigo a un cuarto amplio para que estés cómodo… nos vemos
No le puse atención a eso último, ya que me quedé gratamente aturdido por lo anterior dicho. Así que fue Viviana la que me salvó, ahora tiene sentido. Volviendo a hacer retrospectiva, perdí sangre apenas llegué a este lugar y perdí mucho más cuando peleé contra esa bestia… nunca lo sentí de esa manera pero ahora, creo que esa deuda conmigo no solamente esta saldada, sino que ahora yo le debo la vida… una lagrima rueda por mi mejilla derecha y miro hacia el techo de la habitación con una sonrisa, finalmente estoy aliviado y en paz conmigo mismo… Viviana… ¿Dónde estás?...
…
Al día siguiente, más específicamente a horas de la madrugada, Daniel y yo fuimos transferidos a una nueva habitación. Con algunos del personal y con mucha amabilidad, nos transportaron con todo y cama por todo el pasillo hasta llegar a una nueva sala, según creo yo, ya no estaríamos bajo los cuidados intensivos y solo seremos pacientes de prioridad baja. Pasamos por toda la sala principal y por el correspondiente pasillo, hasta que al fin llegamos… la nueva recámara es sumamente amplia, luminosa, con un estilo hogareño pero al mismo tiempo tiene un toque suntuoso, cosa que me agrada bastante, sin lugar a dudas, este nuevo cambio de ambiente influirá en nuestros ánimos y la recuperación.
Horas más tarde, nos encontrábamos desayunando y nuevamente nos trajeron más pasto, en forma de un sándwich de margaritas y un poco de jugo de naranja. Por fortuna, la pony enfermera estaba a nuestro lado y debimos explicarle sobre nuestra dieta, obviamente omitimos algunas cosas que podrían afectarle su sensibilidad y fuimos totalmente discretos con eso, por su puesto ella lo entendió y luego procedió a retirar las bandejas con el desayuno mientras se disculpaba con vergüenza, los depositó en el carrito y se marchó con él, minutos después regresa con una pequeña bolsa y de ella saca cuatro de esas deliciosas manzanas, dos para cada uno. Mi compañero se mostró un poco reacio a la fruta ya que no es muy fanático de ellas, de hecho nunca lo he visto comerse aunque sea una, y eso que él se caracteriza por ser muy atlético, pero cuando se puso a ojearla por su considerable tamaño, y darle un mordisco… esa expresión que mostró, sí que no tuvo precio… su semblante reflejó una notoria fascinación, y rápidamente devoró ambas manzanas con mucho deleite. Hasta el muy desgraciado incluso quiso quitarme las que yo tenía.
Mientras comía las manzanas con agrado, y a la vez que Daniel hacia un intento de reprimir sus impulsos de robármelas, Redheart aún seguía presente mientras revisaba la calidad de los sueros, evaluaba los signos vitales y realizaba sus rutinas varias como enfermera.
— Chicos…— Murmura mientras seguía con lo suyo
— ¡Hmm! — Exclamamos los dos al unísono
— Espero que me disculpen por el inconveniente del desayuno, realmente no tenía idea de cómo se alimentan
— ¡Descuida Redheart! No es culpa tuya, antes todo lo contrario, debería haberte informado sobre cómo nos alimentamos desde un principio — Se disculpa Daniel en voz suave, mientras me lanza una mirada maliciosa, de inmediato le devuelvo la misma mirada y media sonrisa, ya que realmente no le dijimos toda la información
— Además pensé que no era necesario decírselo, ya que nuestra dieta es bastante similar a la de ustedes — Agregué para que se sienta mejor
— Bueno, pero de todas maneras soy su enfermera, es mi responsabilidad cuidar de su salud, por eso debo estar informada y atenta para que estén bien y satisfechos
— Basta… nos hace sentir como niños pequeños ¿Sabes? — Le digo con una sonrisa nerviosa y un poco avergonzado — No es necesario que nos estés cuidando todo el día, solo debemos guardar reposo
— Lo sé, pero quiero estar segura
— ¡Jejeje! Gracias Redheart, aprecio esa preocupación por nosotros — Le agradece mi compañero
Nos devuelve una sonrisa y continúa sin cesar con sus labores dentro de nuestra habitación, luego hace un comentario.
— Chicos, Ya que tocamos ese tema sobre el inconveniente, todavía no sé nada de ustedes
— ¿Hmm?
— Saben algo… ya que vamos a pasar mucho tiempo juntos, y para asegurarme que no se presente más problemas, ¡Quiero conocerlos a fondo! — Exclama con una sonrisa
— ¿Quieres conocernos? ¿En qué sentido? — Inquiere Daniel
— Bueno, ya saben, todo…
Nos miramos Daniel y yo con un aire pesadumbroso y le respondo.
— Está bien, por ti, mereces que sepas todo sobre lo que somos… pero debo advertirte que mucho de lo que vamos a decir, no te agradará, así que prométame que serás discreta — Le aviso con seriedad
— Ummm…
Antes de que pudiera darme una respuesta, alguien golpea la puerta y seguidamente entra el doctor con su usual rostro serio y nos llama con una voz profunda.
— Buenos días chicos…
— ¡Doctor! ¡Buenos días! — Los saludamos con fervor — ¿Cómo se encuentra hoy?
— Muchachos, vengo solo a comunicarles que tienen visita
— ¿¡Visita!? — Exclamamos con sorpresa la enfermera y yo al mismo tiempo
— Así como oyeron, tiene visita, ¿Quieren que pase?
—… Si, si claro… dile que pase — Afirma repentinamente Daniel con una leve sonrisa
— Bien, le diré que pase, en un minuto vuelvo
El doctor se va, cerrando la puerta al salir. Entre la enfermera y yo quedamos con la gran duda y la tensión se hace notar junto con un parcial silencio.
— ¿Quién carajos nos visita? — Inquiero cuestionando con una rápida mirada a mi compañero y no recibo respuesta de su parte, solo conserva esa leve sonrisa, luego me dirijo a la enfermera — Redheart, ¿Sabes quién viene?
— N-No, no tengo la menor idea Alan
— Solo aguarden — Responde mi compañero un poco inquieto
— ¿Así que si sabes quién viene? — Pregunto — ¿¡Dime quien viene!? ¿Son los muchachos, verdad?
— Tal vez…— Vuelve a contestarme acentuando más su sonrisa
El silencio vuelve a estar presente, entre la enfermera y yo decidimos esperar a que esa persona atraviese la puerta y lo veamos. Un minuto más tarde, el doctor Steel entra a la habitación junto con el o la visitante, y lo anuncia con una sonrisa.
— Muchachos, aquí está — Presenta el doctor a una pony de aspecto femenino, y se retira por donde vino poco después de hacerlo
— Alan…— La pony menciona mi nombre en un tono de conmoción —…Al fin despertaste…
(Música de fondo: Snow Bound (Acoustic version) – Arch Enemy)
Si alguien viene y menciona mi nombre de esa manera sin que esa persona sea Viviana o Johan, normalmente estaría aturdido, confuso y hasta interrogándole quien es, por que conoce mi nombre y por qué me visita, pero gracias a su inconfundible apariencia, no tuve que pasar por eso ya que rápidamente supe quién es… la enfermera solo le lanza una mirada algo despectiva, Daniel sonríe con grata felicidad y yo solo simplemente quedo en un shock por la estupefacción.
— ¿¡Crimson!? ¿Eres tú? — Apenas interpelo sin salir de mi asombro y en una tonalidad media, a lo que ella sonríe de oreja a oreja y exclama gritando
— ¡ALAN!
Sorpresivamente, ella se precipita en un galope, luego salta y se abalanza encima mío, dándome un fuerte abrazo, en ese momento también noto que empieza a llorar de la emoción durante el afecto.
—…No tienes ni idea de cuánto esperé este momento… estoy muy, muy contenta de que al fin despertases Alan…— Continúa abrazándome con entusiasmo y recibo varios besos en la mejilla
—…Crimson… me alegro, pero… ¿Pero podrías bajarte de mi?... oprimes mi pecho — Forcejeo un poco al respecto, y la enfermera llega y actúa enseguida
— ¡Señorita! Por favor, apártese del paciente, no puedes llegar así de repente y agredirlo… ¿No vez que todavía se encuentra herido? — Le riñe mientras trata de apartarla de mí
— ¡Ups! Lo lamento mucho…— Corta el repentino abrazo y la enfermera la hace bajar de mi cama, pero no deja de sonreírme — Solo quería darte una gran bienvenida de mi parte…
— ¡Crimson! — Exclama ahora Daniel entusiasmado — ¿Tampoco hay un saludo para mí?
— ¡Ohh! ¡Daniel! Ven aquí…— Se aproxima a la otra cama y le regala un abrazo más calmo, pero igualmente cálido, al mismo tiempo también le da un beso en la mejilla — Me alegra saber que ya no estás deprimido, y más aún que ya no me estés ignorando…
— ¡Jejeje! Perdona, me disculpo si te ofendí aquella vez, ahora me siento mucho mejor…— Le contesta correspondiéndole el abrazo
Mientras tanto me acomodo un poco más, sentándome a un borde de mi cama para hablarle con un poco más de calma y contemplarla… por poco y casi no la reconozco, se ve… diferente a lo que recordaba. Su pelaje, su melena y su cola ya no son opacas, ahora son prístinas y resplandecen con los rayos del sol, es como si estuviera hecha de piedras preciosas, además de traer un peinado semi lacio con un flequillo deliberado con un par de mechoncitos que le cubre la frente y llega también consigo en su cuello una pequeña bufanda con franjas en sus extremos, con su correspondiente color violeta y violeta oscuro.
— ¡Wow!... Sí que es una sorpresa que estés acá… mmm… créeme, estoy feliz de verte otra vez, me imaginé que quizás ya te habías olvidado de nosotros
— ¡Ayy no! ¡Eso nunca! — Exclama acercándose a mí, luego agarra mis manos con sus cascos y me observa directo a los ojos — ¿Cómo podría olvidarme de ustedes? Por todo lo que hicieron, yo les debo mi vida entera… a los dos… siempre estaré agradecida
Ambos esbozamos una sonrisa, producto del halago y Daniel le responde con un poco de vergüenza y rascándose la nuca.
— Vaya Crimson… me halagas pero no es para tanto, enserio, solo hicimos lo que creímos mejor para todos…
— Y además — Agrego en un tono bajo y los recuerdos de aquella vez vuelven a perturbarme — Por el acto tan deleznable que cometí allá… no creo merecer agradecimiento alguno…
— Se a qué te refieres… — Me interrumpe — Mataste al rey Sombra, pero entiendo por qué lo hiciste… no tienes por qué agobiarte por eso, yo no te considero una mala persona, aun sigues siendo mi valeroso héroe… ambos lo son
Sonrió con levedad ante eso y en ese preciso instante, puedo estar ahora más aliviado conmigo mismo… El doctor tenía razón en lo que me dijo, aquí nadie me considera alguien malo pese a lo que perpetré.
— ¡Alan! — Me llama la enfermera en voz alta, y al voltear a verla, la noto un poco molesta. Creo que se siente un poco apartada — ¿Conoces a esta pony?
— Claro que si — Le respondo en una tonalidad más animosa y la presento cordialmente — Ella es Crimson, la conocí en aquella ciudad de cristal en un momento dramático y poco oportuno, la rescaté y me ayudó cuando más lo necesité
Crimson se ruboriza al oírme y la enfermera asiente la cabeza con afirmación. Se acerca a ella y la saluda.
— Es un gusto conocer a una amiga de mi paciente Alan. Soy la enfermera Redheart, como sabrás estoy a cargo de cuidar a estas dos personas, es un placer
— El placer es mío — Le devuelve el saludo — Confió plenamente en que cuidaras muy bien de mis dos amigos Alan y Daniel
— Me ofendes señorita…— Espeta un poco por el comentario — ¡Por supuesto que voy a cuidarlos!, ya me comprometí con ellos
Durante la conversación, otra vez golpean la puerta y en esta segunda ocasión, el doctor llega asomándose cerca de la entrada y se dirige a la enfermera con cierto enfado.
— Señorita Redheart, si no estás muy ocupada, te recuerdo que tienes trabajo por hacer… te necesitamos en la sala de traumas, urgente
— Lo lamento doctor, enseguida voy
Asiente la cabeza con seriedad y luego se va. Sin más remedio, la enfermera se dirige a la puerta y atenuando su sonrisa se despide temporalmente de nosotros.
— Chicos lo siento, quisiera quedarme con ustedes un poco más pero, tengo que hacer mi trabajo
— No te preocupes enfermera — Exclama Crimson jovialmente — Yo estaré aquí todo el día, no estarán solos si tú te vas
— De acuerdo, entonces nos vemos más tarde para la hora del almuerzo o quizás mañana si me encuentro muy ocupada
— Está bien Redheart — Afirmamos Daniel y yo — Nos vemos después…
Narrador Omnisciente:
Después de despedirse de sus dos pacientes, la pony enfermera rápidamente alcanza a su doctor que andaba por el pasillo directo a la sala de traumas, durante el trascurso del camino, le pregunta.
— Doctor Steel, ¿Cuál es la emergencia?
— Según el informe de los paramédicos, Un joven pegaso tuvo un mal aterrizaje durante una práctica de vuelo, y aterrizó sobre el concreto duro sufriendo múltiples fracturas abiertas en sus extremidades, lomo y ambas alas
— ¿A estas horas? ¿Y cómo es la emergencia, código rojo?
— No te alarmes demasiado, la emergencia no es tan crítica como suena… solo trataremos con un código naranja, de todas maneras requerirá de un protocolo de soporte principal avanzado para evitar un shock neurogenico
— ¿Ese protocolo tan extremo doctor? — Discrepa sorprendida
— Es necesario, debemos valorar el mecanismo completo, el estado de sus partes blandas, la posible contaminación bacteriana, los cuerpos extraños y otros factores por la cual es esencial una cirugía de emergencias. Puede existir la posibilidad de que pierda sus extremidades o sus alas, o peor, quedar parapléjico
— De acuerdo doctor… actuemos enseguida
Llegan con rapidez a la sala de traumas y después de una rápida evaluación, transfieren al paciente a un quirófano. Antes de iniciar con la cirugía, los doctores cirujanos y dos enfermeros que van a asistirlos, se higienizan y preparan sus batas de cirugía, en el proceso, la pony enfermera se dirige a su doctor y vuelve a preguntar.
— Doctor, ¿Puedes aclararme algo?
— Que quieres…— Habla en un tono lacónico
— Bueno, quiero que me expliques acerca de esa pony de cristal
Se queda viéndola con semblante sobrio y mientras se va colocando el tapabocas, le responde.
— ¿Qué quieres saber?… Es la visitante de esos dos pacientes…
— Si pero… pensé que nadie los podía ver, ¿Tú me lo explicaste, no? — Interpela confundida
— Así es, nadie puede verlos… excepto ella
— Pero, ¿Entonces por qué no me lo dijiste? — Espeta
— ¡Jejejeje! Esa es la sorpresa que te mencioné. Ella es una excepción debido a que contribuyó directamente con la restauración de nuestro principado y le fue otorgada un poder general gracias al capitán de la guardia de la princesa Luna
— ¡Oww! No lo sabía — Su expresión acentúa un poco de tristeza y el doctor se da cuenta de ello
— ¿Qué tienes? — Inquiere — ¿Esta bien?
Se enerva un poco e inventa una pequeña excusa.
— Sí, estoy bien… solo me preparo mentalmente antes de entrar para la cirugía
— ¡Hmm! De acuerdo, entonces procedamos al quirófano…
El equipo se cirujanos entran a la sala y los enfermeros preparan las bandejas con los instrumentos requeridos para tratar al herido.
…
(Música de fondo: Intermezzo Pt II_...Lie Broken and Lifeless – Nocturnal Depression)
Durante todo el día, la pony de cristal estuvo con los jóvenes, cumpliendo no solamente su rol de visitante sino también realiza un papel de enfermera, ya que se asegura de atender sus necesidades básicas mientras que la enfermera a cargo no está con ellos. Además de pasarla bien con ellos, conversando y bromeando de cosas triviales para matar el tiempo.
Transcurren algunos días, y el doctor encargado les coloca a los muchachos una tarea, les obliga a que realicen unos ejercicios de terapia para que recuperen la motricidad total de sus brazos y torso, para que no les queden posibles residuos de las heridas, y mientras lo hacen la enfermera les brinda apoyo, a la vez que está con ellos durante las mañanas y la pony de cristal los visita durante las tardes. Una mañana como cualquier otra, entre todos se pusieron de acuerdo para reunirse en la habitación, con el objetivo de que los muchachos les contase todo acerca de su especie, además de contarles también acerca de sus vidas antes de que llegasen acá.
— Así que ustedes son… humanos — Concluye la enfermera haciendo énfasis, y los jóvenes asiente la cabeza con afirmación
— Y la mayoría de ustedes… ¿Son gente malvada? — Pregunta la resplandeciente pony con un poco de curiosidad
— Bueno, malvado no es exactamente la definición correcta — Responde el joven de cabello oscuro, mitigando lo que él explicó minutos previos — Más bien, somos gente rara, un poco egoístas por naturaleza
— ¡Hey socio! ¿Enserio es necesario ser tan directo con ellas? — Le riñe su compañero
— Lo lamento, yo no puedo decirles que somos exactamente iguales a ellas ya que estaría mintiendo, y tú lo sabes…— Se excusa mientras va señalando con la mano derecha a la pony de cristal — Durante nuestra visita a esa ciudad de cristal, Crimson oyó una definición muy cruda de nuestra especie, así que le tengo que contar la verdad
Su compañero se cruza de brazos y continúa oyendo la descripción dada.
— Sé que pensaran que no somos la especie más gentil de todas, y admito que en cada uno de nosotros hay cierto nivel de maldad escondida… ¡Pero vamos! Ya nos conocen lo suficiente, nunca les haríamos daño a ustedes ni a nadie por aquí
Ambas ponis se quedan en silencio, mirando fijamente al joven no muy convencidas, así que su amigo agrega algo más para aplacar esa información.
— Chicas, a pesar de lo que este idiota dijo, tengo que aclarar que también somos personas con raciocinio, educación, y también una moral… conocemos lo que es bueno y lo que no, y aunque lo duden, nuestro instinto por lo general es buscar el bien común
— ¡Ohh! Eso es… bueno ¡Jejejeje! — Se ríe la pony enfermera, por lo redundante que sonó
— En fin — Agrega para concluir — Lo que Alan dijo, es una mentira en cierto aspecto… Nacemos siendo puros y buenos, por ende, somos iguales a ustedes. Solo que, en donde venimos, la vida no es sencilla y la naturaleza de nuestra sociedad puede ser un verdadero monstruo que nos tiende a corromper… es por eso es que la explicación dada por mi compañero sobre la mayoría de nosotros, es una realidad
Sonríen levemente ante el nuevo comentario y mirándose entre ellas ahora más convencidas. Luego la pony cristalina inquiere en un tono serio.
— ¿Qué hay de ustedes? ¿Esa "Sociedad humana" los ha corrompido?
El joven de mirada fría sonríe ante la pregunta mientras se cruza los brazos, la observa con ternura y le responde con un tono muy sereno.
— Te alegraras saber que aún no lo ha hecho — Sonríe de felicidad al oírlo — No voy a ahondar sobre mi vida personal ni la de él. Solo diremos que hemos pasado por cosas muy duras y aprendido lecciones crueles sobre la vida, y gracias a ello, nos hemos estado convirtiendo cada día en mejores personas, con más integridad y criterio. Incluso esa terrible experiencia que hemos vivido allá en esa ciudad cristalina, la tomamos como una lección más de vida
— ¡Wow! — Exclaman ambas al unísono por las elocuentes palabras, y la enfermera interpela poco después — ¿Y qué lección han aprendido entonces?
—…Mmmm… Bueno…— Observa a su compañero con un poco de duda y este le responde a las dos ponis
— Viendo que esa pelea fue una experiencia de nunca olvidar, aunque se sorprendan, sentimos un profundo respeto hacia el rey Sombra… siendo malvado hasta su muerte, demostró mucho coraje y defendió como pudo lo que él quería proteger, que me imagino que fue esa ciudad… así que gracias a él, hemos adquirido un poco de humildad
— Apropósito — Exclama de nuevo la pony enfermera con una sonrisa acentuada y le pregunta acercándose a los dos — Ya que tocan ese tema sobre el rey unicornio, ¿Qué profesión ejercen? Me imagino que en sus tierras, ustedes deben ser una clase de soldados, ¿O me equivoco?
— ¡Sí! — Se entusiasma la otra pony — Apuesto a que ustedes son unos valientes militares ¿Verdad?
Los dos jóvenes se miran el uno al otro y sueltan una ligera carcajada después de oírlas, por su puesto ambas ponis se quedan aturdidas al verlos reír con cierta mofa. Luego de calmarse, el primer joven les contesta con un aire fresco y sereno.
— ¿Les digo algo chicas? Aunque no lo crean, no somos soldados, ni ejercemos profesión alguna similar… simplemente somos unos estudiantes
— ¿¡Cómo!? ¿¡No son soldados!? — Exclama la enfermera muy sorprendida
— ¡Alan, no me mientas! — Agrega espetando la otra pony y lo fustiga fijando la mirada — Dime la verdad… no tienes por qué ocultarmelo
— ¡Enserio!, ¡Lo juro!, No somos soldados ni nada...— Le responde con una sonrisa nerviosa
— ¡Calma Crimson! Alan está diciendo la verdad — Lo respalda el otro joven con una voz jovial — Pese a nuestra actual apariencia, tan solo tenemos veinte años, somos muy jóvenes para ejercer un cargo militar de cualquier tipo… Creannos que lo más peligroso que hacemos habitualmente es practicar deportes como hobby
— Pe-pero… pero si ustedes pelearon con el rey Sombra, y le ganaron… ¡Yo los vi como lo hacían! ¡Es ridículo que me digan eso!
Pese a la explicación, los dos veían que ambas todavía se mostraban reacias a creerles, especialmente la visitante que aún tiene esa expresión de inquietud en su rostro. Ambos se levantan de sus camas y se sientan en una de ellas para mirarlas fijamente y seguir explicándoles con más detenimiento.
— Redheart, Crimson, les seré honesto… Podrán pensar que ambos fuimos muy valientes al pelear con esa bestia, pero les diré que fue la decisión más estúpida que hicimos alguna vez. Voy a hablar por nosotros dos y te diremos que, nunca habíamos sentido tanto temor en nuestras vidas como en aquel momento, en especial al tener que recordar esa maldita e inquisidora mirada que hiela la sangre
La pony prístina se quedaba viéndolo ahora con un semblante de consuelo y acercándose a él, le preguntó con desasosiego.
— ¿Enserio tuviste miedo?
— ¡Mas que solo eso! — Le contestó exclamando el otro joven, llamando su atención — Estuvimos horrorizados al tener al frente a ese temible unicornio… jamás pensé que diré esto pero, teníamos mucho miedo de morir en esa ocasión
— Tal vez estés algo confundida con esto, déjame explicarte — Prosigue el joven a su lado — Sentimos mucho miedo en esa pelea, pero nunca dejamos que él lo notase, porque sabía con claridad que lo usaría en nuestra contra…
Se aclara la garganta y traga un poco de saliva antes de proseguir con el relato.
— Tengo que aclararte también que, no somos para nada fuertes en comparación y en nuestras condiciones, todo jugaba en nuestra contra, créanme, el rey Sombra pudo perfectamente asesinarnos a los dos sin ningún inconveniente…
— Pero entonces… ¿Cómo pudieron derrotarlo? — Inquiere la enfermera con merodeo
— Bueno, no diré que la suerte estuvo a nuestro lado, solo aproveché la ventaja de la incertidumbre… al igual que ustedes, el rey Sombra desconocía la existencia de nuestra especie y gracias a ello, pude construir una estrategia
— ¡Ohh! ¿Y cuál fue esa estrategia? — Interpela la pony visitante
— ¡Vamos Crimson! Estuviste todo el tiempo conmigo, y tú más que nadie la conoce al dedillo… ¡Jeje! Bueno, es un decir… Mi plan para salir bien parado consistía en jugar con su mente y distraerlo de manera constante, mientras que tú y los demás hacían lo suyo ¿No recuerdas eso? Todo con el propósito de ocultar de sus ojos nuestro miedo y hacerlo creer que éramos peligrosos monstruos.
— Pero dada las circunstancias…— Continúa su amigo — Era bastante difícil mantener ese plan a flote, y teníamos en mente que moriríamos si cometíamos un solo error
— Y lo peor sucedió…— Reitera el joven de al lado con lo sucedido — Por culpa mía, incurrí a la torpeza que casi me cuesta la vida y la de todos los ponis… mi estupidez hizo que lo subestimara por solo un segundo… y míranos como quedamos después de eso…
— Es un gran golpe de suerte que aun estemos vivos — Murmura de nuevo con voz apagada el segundo joven y después observa a las dos con una leve sonrisa — Por eso nuestros agradecimientos al intervenir en nuestro auxilio
— ¡Wow! — Vuelve a exclamar la pony enfermera — ¡Es increíble lo que me cuentan! Ahora los veo de modo distinto chicos
— ¡Je! Lamento desilusionarte Redheart — Se disculpa el joven de semblante inexpresivo y empieza a mirar al suelo con ojos perdidos — Me disculpo si te hicimos creer que tienes al frente tuyo, a unos seres de gran fuerza o con sorprendentes habilidades pero… pero la verdad es que no tenemos nada extraordinario, solo somos la clara definición de lo que el rey Sombra manifestó… que no somos mas que unos ordinarios y feos simios afeitados
— Alan, no…— Murmura con angustia — No me refería a eso… solo…
— Basta…— Lo interrumpe — Se lo que nos vas a decir y te agradezco que intentes confortarnos pero, eso no va cambiar mi concepto…
Todo el ambiente se cargó de una sensación de malestar y un breve silencio anegó la recámara, ambas quisieron disculparse con ellos por si les había causado alguna molestia, pero los muchachos las reconfortan, de todas maneras no fue culpa de nadie, pero al mismo tiempo los pacientes no se sentían tristes después de contar esa parte… solo un tanto incómodos. El resto de la mañana fue tranquila y no ocurrió ninguna complicación aparente. Todos continuaron con sus respectivas cosas después de clausurar la pequeña reunión, tanto como la enfermera reanudó su labor, la pony de cristal se devolvió al hotel en donde se hospeda temporalmente y los jóvenes retomaron sus pequeños ejercicios de rehabilitación.
Trascurre dos días y medio después de lo sucedido, y en aquella habitación, solo se halla el muchacho de semblante frío y sombrío y la joven yegua que los visita diariamente. Casualmente el otro joven de cabellera castaña y de expresión más alegre que su compañero, no se encontraba en dicha habitación, ya que por simple deseo, recorría los distintos pasillos, viendo las instalaciones del edificio y conversando con la enfermera a su lado. Mientras tanto, la pony ve con cierto aire de intranquilidad al joven sentado con las piernas cruzadas encima de la cama de su compañero, observando el atardecer a través de la ventana, y escribiendo sobre un pedazo de papel de pergamino y con una pluma, unos cortos versos… Se le acerca con levedad, se sube a la cama y se sienta a su lado, interrumpiendo el letargo pensativo del joven y este le pregunta en voz baja.
— ¿Qué haces?
— Me siento al lado tuyo, ¿Te incomoda?
— Mmm… no, no en lo absoluto
— Bien, entonces prosiga con lo que estás haciendo, no te interrumpiré
Retoma su escrito y continúa observando con ojos pesados el paisaje. Sin embargo ella se le veía un poco inquieta, y se distrae levemente revolviendo en pequeños círculos las sabanas con su casco derecho, eso con el propósito de tener algo en mente para decirle.
— Alan…— Lo llama con voz apagada
— ¿Hmm?
— Quisiera preguntarte algo, pero… no sé...
— ¡Dime! ¿Qué me quieres preguntar? — La saca de rodeos inquiriendo
— Bueno, ¿Qué vas a hacer después de que te den de alta?
El joven queda pensativo por la pregunta, mientras que se lleva la punta de la pluma hacia sus labios, manchando estos con tinta y después de limpiárselos con la lengua, le responde en un tono medio y lacónico.
— Después de salir de este hospital junto con Daniel, entre los dos buscaremos a mis otros amigos Johan y Viviana
— ¿Y tienes idea en donde puedan estar?
— No tengo idea, pero eso no va a detenerme… sin importar cuanto me tarde, sé que los encontraré…
La conversación no fluye como ella lo esperaba, el joven se queda en silencio después de contestarle y continúa escribiendo en el papel. Sintiéndose un poco frustrada, vuelve a preguntar, esta vez con una tonalidad más fuerte.
— Alan, cuando encuentre a tus amigos, ¿A dónde piensas irte?
La apabullada pregunta, turba por un breve lapso los pensamientos del joven, y en ese instante deja de escribir.
— La verdad es que no he pensado en eso hasta ahora. Siendo franco, No tengo un rumbo específico hacia dónde dirigirme
— ¡Ohh! ¿No sabes a dónde vas? — Le pregunta con angustia, y este niega con la cabeza
— Bueno, si no sabes a donde ir…— Mientras le habla, un rubor mancha sus pequeñas mejillas y su voz se vuelve más tímida y apagada — Si gustas, Puedes quedarte en mi casa…
— ¿¡Qué!? ¿En tu casa? ¿Lo dices enserio? — Interpela con mucha conmoción
— ¡Claro que sí!, Tengo una pequeña casa ubicada en la zona sur del imperio de cristal, justo en la calle séptima de la misma… es muy cálida y cómoda y pueden quedarse perfectamente ustedes cuatro
— N-no lo puedo creer… eso es un gesto muy dulce de tu parte, ¿No será mucha molestia?
— ¡Para nada Alan! Es más, ¡Será un gran honor tenerte a ti y a los demás como huéspedes! — Exclama agarrándole sus manos y mirándolo con alegría
— ¡Wow! — Deja caer el papel y la pluma de la impresión y luego le agradece — Muchas gracias Crimson, te juro que compensaré tu generosidad
— ¡Ohh no quiero que lo hagas! Es lo menos que puedo hacer por salvar mi vida ¿Recuerdas?
— Si pero, de todas formas quiero hacerlo…
De modo afable, el joven rodea a la pony con su brazo derecho y la sorprende con medio abrazo y acariciando su brillante lomo, por su puesto ella inmediatamente se ruboriza y le corresponde dicho abrazo y permanecen en esa posición por varios minutos, mientras veían caer el atardecer.
…
Traspasando por ciertos inconvenientes y algunos pequeños problemas, finalmente llegó el día en que los jóvenes humanos puedan salir del hospital. Según el diagnóstico final del doctor a cargo, sus graves lesiones se han regenerado con éxito y su salud física y mental se han restablecido satisfactoriamente y gracias a los pequeños ejercicios de rehabilitación, han recuperado su motricidad total. Con el diagnostico dado, ambos serian dados de alta aproximadamente a la seis de la tarde.
Mientras transcurre esa dichosa tarde, el personal médico le devuelven con gentileza sus respectivos efectos personales, en las cuales consiste solo de sus jeanes azules, restaurados y limpios, y con sus pertenecías y objetos varios en su lugar; sus zapatillas casuales tipo mocasín de marca bata de color café oscuro y gris claro, previamente limpios y demás prendas como la ropa interior… se percatan justo después de entregárselos, que no estaban sus camisetas por ningún lado, dilucidaron al instante que los doctores los habían cortado a la mitad en el proceso de la cirugía… ese problema no le preocupó demasiado, ya que gracias a la sugerencia de la pony visitante, ella les iba a mandar a fabricar las prendas necesarias en alguna boutique cercana, no sin antes tomarles las medidas de su torso, hombros y brazos para que quede a medida.
Horas después, y después de varios problemas en las boutiques por la rara petición, la pony regresa con ansias al hospital y se precipita a la habitación compartida, sosteniendo con la boca la bolsa con las camisetas listas y hechas con precisión, y después de un cálido saludo, con fervor les entrega las prendas. Los examina de un lado a otro y por el revés, y sin quejarse por el simple diseño, le agradecen a la pony esbozando un gesto de felicidad. Ambos recogen sus prendas y se dirigen a baños distintos para poder cambiarse.
Ya en el baño y con el seguro puesto, el joven de expresión sombría se quita la bata de paciente, dejandola caer, y analiza por varios minutos su aspecto actual, viendo su propio reflejo en un pequeño espejo… aunque se haya recuperado a la perfección, todavía lleva un gran vendaje que envuelve su abdomen, y debido a una pequeña corazonada que pasó por su mente, no se lo quita sino hasta más tarde. También se examina su rostro y su cabello por unos minutos más, antes de empezar a vestirse, colocándose en orden la ropa interior, el jean azul claro medio ajustado, y las zapatillas color café oscuro. Por último se coloca su nueva prenda y echa un último vistazo en el espejo… esboza media sonrisa al ver que le queda bien la prenda que consiste en una camiseta de manga larga tipo buzo, hecho con una tela ligera de color café oscuro al igual que sus zapatillas, y con unos sutiles y lindos bordados en los extremos de las mangas y en el cuello en v, de color negro.
Sale del cuarto del baño acomodándose las mangas de la prenda en sus muñecas y se sorprende arqueando ambas cejas al ver el aspecto de su amigo, que se peina el cabello con los dedos y que también se ajusta su nueva prenda que consiste en una camiseta similar a la suya, pero de color azul oscuro y con bordados reforzados de color azul pálido.
— ¡Hey socio! — Exclama su amigo con expresión alegre — Sí que te tardaste en el baño, ¿Te la estabas jalando o qué?
Ríen ambos por el chiste y él le responde jovialmente.
— ¡Jejeje! Otra vez con tus maricadas, viejo ¡Jajaja!... Solo me estaba vistiendo, nada más — Le explica, y se acomoda el cabello, llevándoselo hacia atrás — Apropósito, te queda bien ese buzo
— ¡Je! Gracias huevón, a ti también te queda bien — Le devuelve el cumplido, y luego chocan sus puños mientras ríen con suavidad
— ¡Wow! — Exclama sobresaltada la pony de cristal apenas entra a la habitación y los ve con sus trajes puestos
— ¡Oh! ¡Crimson! — Exclamas ambos al notar su presencia y el segundo joven se aproxima y le pregunta con tono afable — ¿Qué opinas de los trajes?
— ¡Chicos, se ven geniales con esas prendas! Solo véanse, tienen un toque minimalista pero no pierden lo sofisticado… pareciesen que se van a una fiesta en casa de alguien ¡Jeje!
— Gracias…
Le agradecen al unísono, y el joven de cabellera oscura, sin perder su semblante alegre, saca de su bolsillo un artefacto extraño para los ojos de la pony, lo que resulta que es su celular, trata de prenderlo y reitera un par de veces más en vano, indagando con obviedad que se le había descargado la batería hace mucho, rápidamente lo guarda y hace una pregunta
— ¿Saben qué hora es, para poder irnos?
— Emmm… ya van a ser las seis de la tarde — Le contesta la pony mirando a través de la puerta abierta, un reloj de pared ubicada en el lateral del pasillo, y el joven le devuelve la contestación con un pequeño gesto, pero luego ella interpela — Alan, ¿Qué es esa cosa que sacaste del compartimento de tu pantalón?
— ¡Jejeje! Más tarde te lo explico, todavía no es el momento adecuado
— ¡Jeje! Está bien Alan
— Creo que ya no falta nada para alistar — Advierte el otro joven — ¿Podemos irnos?
— Antes, debemos pasar por la sala de la recepción a que llenen algunos formularios para que puedan salir — Explica la pony
— Bueno, vayamos rápido entonces a hacer esa vuelta…
Sin más que objetar, los tres se van directo a la sala principal, y la pony enfermera los llama directo de la recepción. Les estrega a sus ahora ex pacientes unos papeles y dos plumas para que llenen el cuestionario para darles de alta, mientras lo hacen, Empieza a despedirse de ellos con un tono y expresión tristes.
— Chicos, estoy feliz de que ya estén recuperados y que hoy les demos de alta… fue un placer tenerlos como mis pacientes
El joven de cabellera oscura termina de llenar su formulario, y devolviéndole los papeles a la enfermera, le contesta en tonalidad suave.
— Redheart, lo dije antes y te lo digo ahora, te agradezco bastante por todo lo que hiciste para cuidarme y que influyeras mucho en mi estado de ánimo, pero no te pongas triste solo porque nos vayamos hoy… te visitaremos en vez en cuando
— ¿¡Lo harán!? — Inquiere con sobresalto
— ¡Claro! — Exclama ahora el otro joven, terminando de llenar el cuestionario y dándole enseguida los papeles — Y si no podemos, entonces te escribiremos…
— Chicos…— Se baja de su asiento de la recepción y rodea la mesa de la misma y al estar frente a frente, los abraza con tristeza a ambos y les murmura — El hospital ya no será el mismo sin ustedes… los extrañaré bastante
— ¡Oww! Nuevamente gracias por todo Redheart, también te extrañaremos… — Le devuelve el murmullo, agradeciéndole a la vez — Tal vez en una ocasión especial, te invitemos a algún lado a comer o a hacer algo si tu quieres
— ¿Enserio? ¿Me lo prometen?
— ¡Por supuesto!
— Bueno, entonces los estaré esperando con ansias — Exclama con voz más alegre y luego les dice — Los acompañaré a la salida…
Más tarde, luego de despedirse del doctor encargado y extrañamente no le devuelve dicha despedida, esbozando solo un leve gesto de indiferencia. Las dos ponis y los jóvenes salen del hospital y ellos se quedan gratamente sorprendidos al contemplar las hermosas y pintorescas calles de la ciudad.
— ¡Es sorprendente! — Exclama aturdido el segundo joven — No me había fijado en lo hermosa que esta ciudad
— ¿Verdad que si? — Le responde su amigo y acercándose más a él, le murmura al oído — Al ver esta preciosidad de paisaje, tuve tiempo para escribir algunas letras para mostrártelas luego
— Chicos — La interrumpe la pony enfermera, tirando levemente de la bota del jean de los dos con sus cascos — ¿A dónde piensan ir?
— Bueno…— Le contesta el primer joven con un poco de duda y llevándose la mano izquierda hacia su nuca — Iremos a cualquier lado en busca de mis otros amigos, y con la ayuda de Crimson, planearemos con detenimiento el viaje para encontrarlos… y creo que empezaremos por el hogar de donde ella reside, en aquella ciudad de cristal
— ¡Ohh! Está bien, entonces los acompaño a la estación del ferrocarril…
…
— ¡Lamento desilusionarte con lo que voy a decir pero, estos seres no van a ir a ningún lado!
De manera repentina, los interrumpe una voz grave y muy masculina impresionando a todos, y al estar muy alerta, observando de reojo el lugar de origen de la voz, captan en una esquina del hospital que se aproxima lentamente un enorme pegaso negro con armadura de la guardia real y una alabarda atada en sus lomos. Y al estar al frente de los jóvenes y las ponis, grita.
— ¡GUARDIAS, RODEENLOS!
— ¿¡Que carajos pasa!? — Exclaman ambos con inquietud, pero su respuesta se contesta sola al ver que un gran escuadrón de ponis pegasos y unicornios con armadura y armados, cuya apariencia es similar a su superior, los rodea muy velozmente, estando a tres metros de distancia
— Pe-pero… ¿Qué es esto? — Inquiere el primer joven estando muy confundido e inquieto, y la pony enfermera inmediatamente exclama con extrema sorpresa al ver a lo lejos ese pegaso entre tal multitud
— ¿¡Capitán!?
El mencionado capitán aparece desde la parte de atrás de sus tropas y sin mostrar expresión alguna, les ordena a sus guardias lo siguiente.
— No quiero civiles por aquí… ¡Apártenlas!
Con una gran sincronización de equipo, alrededor de unos cuatro guardias las sujetan con firmeza de sus patas y las empiezan a escoltar a la fuerza lejos del lugar.
— ¿¡Que están haciendo!?... ¡Noo! ¡Suéltenos! ¡No nos pueden tratar así de esa manera! — Vociferan con mucho susto ambas ponis, y la pony de cristal grita poco después mientras forcejea con los guardias — ¡Noo! ¡Me están secuestrando! ¡ALAN, DANIEL, AYUDENME!
— ¡CRIMSON! ¡REDHEART! — Se enervan tratando de corresponder el pedido de auxilio y van tras ellas para ayudarlas, pero el capitán de la guardia nocturna y los demás guardias se interpone en su camino, bloqueándoles el paso
— ¡ALTO! ¡Ustedes no se moverán de aquí!
— ¡Maldito, escúchame! ¡Suéltalas inmediatamente! — Amenaza con gran enojo el temperamentoso y agresivo joven, agarrando al pegaso del borde de su armadura
— ¿O qué?...
Reaccionando a esa contestación altanera, enfrenta con furia al capitán y trata de darle un fuerte puñetazo, pero este sonríe ante la reacción y con suma facilidad, esquiva el golpe ladeando su torso y cabeza respectivamente, y este le devuelve el ataque, aplicando en el joven humano un contundente golpe en el mentón. Ese golpe fue lo suficientemente efectivo y preciso como para hacer vibrar su cerebro y lo hace caer sentado. Solo se queda ahí en el suelo temblando y sudando frío, totalmente abatido y sin poder hacer nada ya que físicamente no puede responder.
— Tranquilo, no tienes que ser agresivo conmigo, a ellas no les va a pasar nada — Le contesta con laconia y soberbia al humano que yace noqueado y a la vez, aterrado por el golpe
— ¡Daniel, noo! ¡Maldito! ¿¡Quien carajos eres!? — Gruñe con rabia y con expresión ceñida
— ¡Ohh! Lamento esta áspera intromisión por parte mía… Soy el capitán de la guardia real de la princesa Luna, Nocturnal Halberd
— ¿¡Y que quieren de nosotros!? — Inquiere en voz alta y adopta una postura defensiva
— Te lo diré sin rodeos… por órdenes de la princesa soberana de la noche, vendrás conmigo… esto es un arresto penal
— ¿¡CÓMO!? — Se enerva con notoriedad ante tal declaración
El capitán se da media vuelta y se aleja marchando, el joven con sumo enojo intenta detenerlo pero súbitamente, tres soldados unicornios se colocan detrás de él, apuntando sin dudar sus costados con sus cuernos, y estos se energizan de golpe dándole un gran choque eléctrico. De inmediato cae violentamente al suelo, estirando y sacudiendo sus extremidades repentinamente y convulsionando por el shock, solo un enorme grito da como respuesta, sobresaltando a las ponis que se hallaban apartadas de la escena y siendo espectadoras.
— ¡ALAN! — Ambas claman con horror al ver como el joven sigue siendo electrocutado
Poco después, el capitán hace unas señas con sus cascos, indicando un punto específico en medio de la calle y luego de unos instantes, un gran vagón de guerra blindado y tirado por cuatro forzudos pegasos, desciende desde el cielo que está por oscurecer y se estaciona justo en el lugar indicado por el superior.
— ¡Guardias! ¡Esposen a las criaturas y procésenlos inmediatamente!
— ¡Si Capitán! — Reciben la orden varios guardias unicornios, realizando el saludo militar, llevándose uno de sus cascos en la frente
Nuevamente con una excelente sincronización, seis soldados procesan a los paralizados humanos, los esposan con pesados grilletes de hierro con cadenas, y tirando de dichas cadenas, los arrastran hacia el enorme vagón blindado y luego de llevarlos forzosamente a dentro del mismo, cierran la enorme compuerta blindada y lo aseguran con un hechizo de bloqueo.
— ¡Guardias! — Dictamina su ultima orden para concluir con su misión — ¡Retirada!
Le devuelven el gesto con afirmación, y entre todo el escuadrón de pegasos más el enorme vagón, despegan y desaparecen tras el horizonte, y el resto de los soldados unicornios, desaparecen también gracias al hechizo de teletransportación… Así de rápido y repentino aparecieron, así se marcharon, dejando solas a la dos ponis, que, conmocionadas, claman gritando a los cielos los nombres de aquellos jóvenes y desesperadas por la situación, se devuelven al hospital para pedir ayuda, tratando de hacer un esfuerzo por no quebrarse.
Aclaración: Me imagino que habrán notado que cambié la imagen del fic, una imagen simple pero por el momento, adecuada debido a que representa a uno de mis personajes. Así que quiero agradecer a un usuario llamado Roadstell por dedicarme ese dibujo de mi querida personaje Crimson. Si me estás leyendo... parcero, te agradezco por este enorme detallazo, te quedó nítido y es exactamente como me lo imaginaba.
No tengo mucho mas que decir sobre esto, como aclaré antes, este capítulo es el mas extenso hasta el momento y no quiero cometer mas ese pequeño inconveniente, es decir, voy a pretender hacer capítulos mas cortos para que no tengan que esperar tanto, y si la trama o las escenas se me alargan, o se vuelven mas complejas, las dividiré.
Como siempre sean generosos, pueden dejar sus reviews ya sean buenos o malos. Nos leemos pronto.
