CAPÍTULO 11 DOS PALABRAS
Aquí un nuevo capítulo espero que sea de su agrado
Agradezco en el alma las personas que siguen esta adaptación se les agradece mucho
Los personajes y la historia no me pertenecen los personajes le pertenecen a Disney y a pixar y la historia le pertenece a Fanclere yo solo la adapto a un Elsanna
Anna:
Al día siguiente lo primero que hizo fue ir a comisaria, acompañada de sus fieles compañeras. Merida y Rapunzel no se separaban de ella ni un solo instante, parecían su propia sombra. Anna no dejaba de preguntarse qué habría pasado entre ellas ya que se notaba de lejos que al mirarse se ruborizaban y agachaban la mirada ¿Se habrían atrevido ya a confesar que estaban locas la una por la otra? Eso era un hecho palpable y bastante visible para la cobriza que pasaba el noventa por ciento de su tiempo en compañía de esas dos jovencitas.
Una vez en comisaría, se dirigió a la sala de interrogatorios donde esperaba poder sonsacar información a esos hombres que buscaban la muerte de su platinada. Cualquier cosa que se hubiese escapado durante el interrogatorio inicial.
Al entrar en la sala, donde ya habían esposado a uno de los hombres de Ghiaccio, el mismo que conducía el vehículo que Elsa había tumbado, este se la quedó mirando, reconociéndola en el acto como la agente que la dama de negro había tomado como rehén. Su rostro mostró su desconcierto ya que daba esa muchacha por muerta.
-"Me acuerdo de ti, la dama de negro te subió en la moto ¿Cómo demonios escapaste de ella?"
-Primero, no me tutees, no soy tu amiga y no estamos en un bar, segundo escape de ella porque soy más inteligente que una mafiosa cutre que dispara primero y pregunta después, tercero aquí las preguntas las hago yo ¿Esta claro?
-"Cristalino"
La mirada de ese hombre había cambiado a medida que Anna, dura como una roca, ponía sobre la mesa las reglas del juego. Si esa mujer había escapado de la dama de negro debía ser peor que ella y Elsa en sí ya le daba miedo como para enfrentarse a esa cobriza que había escapado de su agarre. Anna en seguida supo que tenía la sartén por el mango y saboreó la victoria anticipada. Se sentó y empezó a juguetear con sus dedos, repiqueteando sobre la mesa, presionando con su silencio a ese hombre que poco a poco se iba poniendo más nervioso.
-¿Por qué perseguían a la dama de negro?
-"No hablaré sin mi abogado"
-Está bien, pero ella esta suelta y vosotros estáis detenidos, ella es libre mientras vosotros seréis encerrados, tú verás si quieres colaborar conmigo o podrirte en la cárcel por ser un simple emisario
-"Solo sé que cabreó al gran jefe, ella estaba en la cima, era su favorita, asquerosamente rica y respetada en las altas esferas, la protegida de Ghiaccio… Un día uno de sus cargamentos no llegó a su destino, poco después se supo que ella misma lo había regalado a la competencia y que había cambiado la cama de Kristoff Ghiaccio por la de Hans Southern Islands, su principal competidos y enemigo desde hacía años. No lo pudo soportar y nos mandó que acabáramos con ella"
-Si eso es todo lo que tienes que contarme, espero que te vaya bien en las celdas
-"Espera… no es todo"
-Soy toda oídos
"… Se rumorea que al desaparecer y unirse a Southern Islands se llevó documentos valiosos, solo son rumores, es más nadie entiende por qué los quería… Es todo lo que sé"
-Gracias
-"Más le vale esconderse bien, si él la encuentra la matará y no será agradable"
Mientras se llevaban a ese hombre nuevamente a la celda, Anna meditaba la información que había recibido. Casi todo lo que ese hombre le había contado ya lo sabía, lo único que le intrigaba era lo último que le había soltado, los documentos robados. El puzle se iba complicando y las intenciones de la platinada estaban cada vez más difusas, Elsa se había metido en un berenjenal y se sentía frustrada al no saber qué se proponía, al no poder ayudarla.
Salió de la sala de interrogatorios y, seguida por Merida y Rapunzel, se dirigió al coche con un objetivo, encontrar la cabaña de Elsa. Con suerte la platinada estaría ahí y si no estaba podría haber dejado algún indicio de dónde encontrarla.
En el coche el silencio era palpable, Anna no dejaba de sonreír en su interior ya que se notaba que sus compañeras tenían mucho que hablar. Finalmente rompió el silencio, consiguiendo que las dos respondieran casi al unísono.
-Entonces… Vosotras dos… ¿Ya os habéis besado?
-"¡QUÉ! ¡NO!"
-Pues deberíais, así dejareis de miraros y sonrojaros, descubriréis que es una tontería que no estéis juntas si os queréis
Ambas enrojecieron hasta las raíces de los cabellos mientras Anna reía a carcajadas y volvía a ellas otra vez el silencio.
Finalmente llegaron al bosque, Anna reconoció el camino y mil recuerdos de las acampadas de su infancia la asaltaron, Elsa estaba ligada a ese bosque como ella misma, estaban conectadas a través de esos árboles, de esos senderos…
Iba bromeando con sus compañeras que por fin se atrevían a andar de la mano cuando se paró de pronto y su rostro se nubló al ver lo que tenía en frente. Merida y Rapunzel miraron sin comprender que hacían ante un montón de maderas reducidas a cenizas.
-"Jefa… ¿Qué hacemos aquí?"
-Aquí vivía ella, era su casa, ya no queda nada
-"¿Ghiaccio la encontró?"
-No lo sé… si es así no me quiero ni imaginar lo que le habrá hecho
-"Quizás no haya sido Ghiaccio"
-Espero que no, espero que haya sido un accidente o ella misma haya querido borrar sus huellas, sea como sea vámonos, no tenemos nada que hacer aquí
Subieron al coche y pusieron rumbo a la oficina, tenían mucho que hacer, mucho que investigar. Anna no iba a parar hasta saber si Elsa había caído o seguía viva en alguna parte, acechando para dar su siguiente paso, analizando el siguiente movimiento en esa partida de ajedrez que ella misma había montado.
Elsa:
Olaf trabajaba a gran velocidad, a los pocos días tenía confeccionada la droga que le había pedido. Una pequeña pastilla que provocaba la euforia momentánea a quien la consumía para al poco rato sumirle en un sueño profundo y provocar una leve amnesia.
Para qué quería Elsa algo así él no lo sabía pero se la dio haciéndole prometer que no lo distribuiría, que no lo vendería al público.
Elsa besó su mejilla con cariño, prometiéndole que no haría tal cosa y se subió a su moto decidida, su plan iba viento en popa pero antes de nada debía hacer algo, por lo que se dirigió a casa de Anna.
Había pintado su moto y le había cambiado la matrícula por lo que pasaba desapercibida entre el gentío de la ciudad. Sabía que Anna no llegaría hasta tarde así que se dirigió a su edificio y guardó la moto en el callejón, se coló dentro del edificio y miró en el buzón cuál era el piso de Anna, subió con una sonrisa, manipuló la cerradura y se coló dentro del apartamento. Inspeccionó el lugar sonriendo con ternura, imaginando a la cobriza viviendo su día adía, sentada en ese sillón, durmiendo en esa cama, se imaginó como sería vivir a su lado, despertar entre sus brazos cada mañana… esperaba que cuando todo terminase ese sueño se hiciera real.
Esperó durante horas a que ella regresara y, cuando escuchó el sonido de la puerta, se escondió pasa no ser vista. Anna entró en su apartamento resoplando, no habían encontrado indicios de que Elsa siguiera con vida y se estaba desquiciando. Dejó su arma y su placa sobre la mesa y fue a buscar una cerveza, mientras Elsa salía de su escondite y se hacía con su pistola, si Anna estaba enfadada con ella no quería terminar con un tiro. Ni ella misma sabía que hacía ahí en su casa, la necesidad de volver a verla después de haber sido suya fue superior a su sentido común, quizás tenía que ver también el hecho de que esa misma noche pondría en marcha la fase final de su plan y quería besarla una vez más, si todo salía bien sería suya para siempre, si salía mal acabaría muerta y no quería irse sintiendo que se dejaba algo en el camino.
La siguió, vio su espalda ancha, sus cabellos cobrizos trenzado, cayendo por sus hombros. Quiso tocarla cuando ella se giró y gritó sobresaltada al verla en la puerta de su cocina.
-¿Elsa? ¿Qué coño haces aquí?
-"Hola Anna ¿Me has echado de menos?"
La cobriza hizo el amago de coger sus esposas para detenerla cuando la platinada la alcanzó con un par de zancadas y sujetó su muñeca, inmovilizándola y clavando su mirada azul en los ojos azulverdosos de la cobriza.
-¿Cómo has entrado?
-"No quieres saberlo"
-¿Quemaste tu casa? ¿La cabaña del bosque?
-"Tuve que hacerlo"
-Creí que estabas muerta, creí que Ghiaccio te había matado
-"Estoy bien, no me encontrara y pronto todo habrá acabado te lo prometo"
-¿Por qué quemaste tu casa?
-"Porque sabía que la encontrarías, no quería dejar cabos sueltos"
-¿Por qué Elsa? ¿Por qué me apartas? ¿Por qué no dejas que te ayude?
-"Simplemente porque te amo"
Dos palabras, susurradas a pocos centímetros de sus labios, dos palabras que la dejaron sin aliento, sus por qué no tenían respuesta pero Elsa la amaba, quizás estaba equivocada pero la amaba, con dos palabras consiguió desestabilizarla, las esposas cayeron al suelo, sus labios se unieron y Anna supo que jamás podría volver a odiarla, supo que siempre le pertenecería.
