CAPÍTULO 12 TODO CUANTO NECESITAS ESTÁ ANTE TI.

Aquí el siguiente capitulo de esta historia, recuerden que esta historia es propiedad de Fanclere la cual su versión es un Swanqueen yo solo lo estoy adaptando a Elsanna

Los personajes y la historia no me pertenecen, los personajes le pertenecen a Disney y Pixar y la historia a Fanclere como mencione yo solo la estoy adaptando

Anna:

Un beso, sediento y ansioso, sus labios devorándola tras su improvisada pero sincera declaración de amor. Elsa la besaba como si fuese su último aliento, como si su vida dependiese de ese roce, del dulce sabor que tanto había añorado.

La cargó sin apenas esfuerzo y la condujo a su propio dormitorio, regando el suelo de ese apartamento con las prendas de ambas que impedían el contacto intimo, impedían rozarse piel con piel y ser una sola.

Anna no podía pensar en lada más que ese te amo susurrado a sus labios, la certeza de que Elsa albergaba por ella sentimientos profundos que el tiempo no había podido eliminar. Por un momento se olvidó de que tenía ante ella a una delincuente a quien debía arrestar, a una mujer en peligro que debía proteger. En ese momento solo eran dos huérfanas que se amaron desde antes de ser conscientes del significado de dicha palabra.

Con Elsa a su lado todo en su vida encajaba como un puzle perfecto, se entregó a ella ciegamente, con la misma locura de los enamorados que empiezan a descubrirse, embriagada por la intensidad de ese momento, por la fuerza de esas dos palabras susurradas que fueron pronunciadas a lo largo de la noche en demasiadas ocasiones, como si ambas necesitaran liberar sus almas, entregarse por completo.

Entre besos, gemidos, sueños compartidos, caricias bajo las sábanas, fueron pasando las horas y finalmente, agotada tras dos día sin apenas descansar buscando indicios de Elsa, la cobriza se durmió profundamente entre sus brazos, tranquila y serena con los dedos de su platinada acariciándole los cabellos, con su aliento cálido acariciando su cuello y sus labios dejando algún que otro beso despistado en su piel.

Elsa la contemplaba dormir como quien contempla la mayor obra de arte sobre la faz de la tierra, maravillada por cada centímetro de ella, memorizándola y sonriendo. Por su mente pasaban mil imágenes de un posible futuro junto a ella y se estremecía, era lo que siempre había soñado. Estaba cerca de cumplir su objetivo pero debía marcharse antes de que Anna despertara de ese idílico sueño que compartían.

Se levantó, se puso sus ropas con prisa, recogiéndolas de cada rincón del apartamento. Cuando estuvo lista volvió a la habitación donde su cobriza descansaba, apenas cubierta por una ligera sábana, sonriendo se acercó a ella y depositó un último beso sobre sus labios a modo de despedida. Anna abrió los ojos en ese instante, somnolienta y cansada, solo alcanzó a ver como Elsa ya estaba vestida y parecía querer marcharse.

-¿Te marchas?

-"Se me ha hecho tarde, debo irme"

-Es peligroso, no puedo dejar que te vayas, debo detenerte y llevarte conmigo a comisaría, ahí estarás a salvo

Elsa se tumbó sobre ella y besó sus labios una vez más, tomándose su tiempo en saborear cada rincón, en memorizar cada detalle de ese dulce beso, mientras enredaba sus dedos entre los de su cobriza y elevaba su brazo por encima de su cabeza, acomodándola mejor. Anna se dejó embriagar por ese beso cuando notó el metal contra su muñeca y cortó el contacto con la platinada, mirando sorprendida su brazo, esposado a la cama con maestría.

-"Te prometo que pronto tendrás lo que buscas, pero ahora debo irme"

-"¿Vas a dejarme así? ¿Encadenada a la cama?

-"Es tentador, pero no, solo estoy pillando unos minutos de ventaja"

Dicho eso deslizó la llave de las esposas en la mano libre de la cobriza y se marchó. Cuando esta se hubo liberado salió enredada en la sábana, intentando alcanzar a la platinada, pero lo único que pudo ver fue su puerta cerrarse y, por un instante, no pudo dejar de sonreír. Ella la amaba, quizás no había escogido el mejor de los caminos pero la amaba y eso era lo único importante. Al día siguiente retomaría su búsqueda pero esa noche dormiría tranquila pues sus sábanas se habían quedado impregnadas con el olor de Elsa, su presencia se notaba palpable en cada rincón de su apartamento y eso la llenaba de una inmensa felicidad.

Elsa:

No tardó en llegar a la residencia de Southern Islands. Al contrario que Kristoff, Hans no estaba casado por lo que vivía rodeado de lujos y comodidades para él solo y no era un inconveniente para Elsa entrar y salir de dicha mansión cuando le viniera en gana. Sus hombres la escoltaron hacia el despacho donde Hans estaba tomando una copa de whiskey, visiblemente enfadado ya que Elsa llevaba días sin dar señales de vida. Al verla entras sana y salva perdió el control y derribando todos los objetos que había sobre su mesa empezó a gritar, perdiendo por completo la cabeza.

-¿Dónde estabas? Tus órdenes eran sencillas, permanecer oculta en el apartamento. En cambio tú protagonizas una persecución por el centro de la ciudad, secuestras a una agente federal y para colmo dejas que Ghiaccio te encuentre ¿Estás mal de la cabeza? ¿No piensas en las consecuencias de tus actos? Estuvieron por aquí los federales haciendo preguntas Elsa y créeme que quería matarte en ese mismo instante

-"Cálmate, salí bien parada de todo, y aquí estoy otra vez, a tu servicio"

-¿Dónde has estado? ¿Has conspirado contra mí como lo hiciste contra Ghiaccio?

-"Todo lo contrario, mientras estuve escondida adelanté trabajo y conseguí el monopolio sobre una nueva droga, solo tú podrás comercializarla. La llamo media noche, sus efectos son sorprendentes, te traigo una muestra para que la pruebes"

-¿Qué hace exactamente?

-"Provoca euforia, mucha más que con cualquier otro tipo de drogas, pruébala y haremos el amor bajo sus efectos, verás que sensación más indescriptible"

La sonrisa de Hans le dio a entender que lo tenía en el bote, la idea de poseerla bajo los efectos de una droga que potenciaba las emociones era demasiado seductora para no aceptarla así que, sensualmente, dejo que Elsa le metiese en la boca dicha pastilla y los efectos empezaron casi de inmediato, sintió la euforia recorrer sus venas y, antes de poder darse cuenta, cayó inconsciente ya que ese era el verdadero objetivo de la platinada.

Una vez lo tuvo fuera de juego, abrió su caja fuerte y se llevó todos los documentos que encontró. Su trabajo había concluido.

Anna:

Llego a su oficina y su rostro reflejaba la paz que llevaba en su alma, su sonrisa no se borraba de su rostro y pensar en Elsa hacía que las mariposas se despertaran con fuerza. Solo podía imaginar en qué momento volvería a verla, cuándo volvería a sorprenderla como al colarse en su apartamento.

Sin sacarse la imagen de su platinada de la mente se puso a trabajar para encontrarla y en eso estaba cuando Merida entró agitada en su despacho. Siempre que Merida irrumpía como alma que lleva el diablo traía malas noticias y por su cara eran de las peores, sus manos empezaron a temblar y se le puso un nudo en la garganta.

-¿Qué ocurre Merida?

-"Es la dama de negro, uno de nuestros agentes de paisano la ha identificado, al parecer esta huyendo"

-¿De Ghiaccio?

-"No jefa, no solo de Ghiaccio, Southern Islands también la persigue, se dirigían hacia el puente"

No quiso escuchar más, salió como si su vida dependiera de ello, seguida de cerca por sus subordinadas, directa al coche y puso rumbo al puente que Merida le había indicado. No fue fácil llegar pero al acorralar a Elsa supo que había llegado primero y se relajó. La platinada estaba en medio del puente, su moto por el suelo y ella sobre la barandilla, un paso en falso y caería al vacío, caería al río.

Anna sintió como su sangre se helaba en sus venas, ¿Por qué demonios estaba ahí subida? ¿Quería saltar?

Bajó del vehículo y sus miradas se encontraron, no necesitaba sacar su arma, solo hablar con ella.

-Elsa, ¿Qué haces ahí? Baja que te vas a matar

-"Todo cuanto necesitas lo tienes ante ti, Anna, terminé mi trabajo, las cosas son así"

-¿A qué te refieres? Baja por favor

-"No puedo bajar Anna, ¿No lo ves? Todo estaba planeado, todo estaba mirado al milímetro, es hora de que marche…"

La cobriza dio un paso intentando alcanzarla cuando, con una sonrisa, la platinada se precipitó al vacío. Merida y Rapunzel salieron del vehículo a toda prisa para evitar que Anna saltara detrás pues esta había enloquecido, no podía creer que solo la noche anterior esa mujer le había jurado amor eterno y todo terminaba así.

Las lágrimas corrían por sus mejillas mientras la obligaban a entrar en el coche y la llevaban nuevamente a la oficina, sin quitarle un ojo de encima y tratando de consolarla. Merida no decía nada, por primera vez no sabía qué decir, mientras Punzi apretaba su mano.

-"Anna, los mejores buzos la buscaran, ya tenemos hombres rastreando el río"

-Pero ¿Por qué ha saltado? Podríamos haberla ayudado, pero ella me ha dejado

-"¿Qué te dijo? Antes de saltar te dijo algo"

-Dijo que ante mi tenía todo cuanto necesitaba, pero no sé qué quiso decir…

Dándole vueltas a los acontecimientos y con un nudo en el estómago, derramando mil lágrimas silenciosas, de pronto sus ojos se posaron sobre algo que estaba sobre su escritorio, algo nuevo ya que esa mañana no estaba ahí. Lo cogió, era una carpeta que pesaba bastante. Sus ojos se tiñeron de curiosidad y sorpresa y, al darle la vuelta a esa carpeta, la inmaculada caligrafía de Elsa la recibió con una sola palabra: Respuestas.

Próximo capitulo las respuestas a todas las preguntas que tienen serán respondidas