Muy buenas a todos... Después de casi un año sin actualizar y algunos meses de inactividad, he regresado a este fic con un nuevo capitulo.
No voy a dar muchas explicaciones con respecto a mi ausencia ya que como sabrán, la universidad y mi trabajo consumen todo mi tiempo libre, sin embargo, la razón principal de esto, fue porque quise tomar un descanso para involucrarme en otros proyectos personales, incluidos algunas historias que se han estado calando por mi mente. Uno de ellos, es el otro fic que inicié a comienzos de este año y que tomaré como prioridad una vez planee terminar la tercera parte de este fic.
Les agradezco a quienes se preocuparon y se tomaron la molestia de escribirme. Les agradezco por su apoyo y me disculpo enormemente por este inconveniente, para cualquier cosa o improvisto que surja, les estaré avisando por PM.
Una advertencia: Este apartado de cuatro partes (O capítulos en si mismos) tiene lenguaje y contenido técnico en algunas secciones que harán un poco pesada la lectura, espero que no les sea un inconveniente.
Sin mas que añadir, que disfruten del capítulo.
— ¡Ya tienes una idea! ¿¡Tan rápido!?
— ¡Espera un poco! No es una idea como tal. Más bien es una conjetura que acabo de deducir con base a las posibilidades en la cual nosotros podemos o no podemos hacer teniendo en cuenta nuestra posición — Les expliqué sonriente, juntando las yemas de mis dedos
— ¿Y bien? ¿Cuál es esa conjetura?
— Bueno, primero que nada, reunamos todos los efectos y bienes que tengamos…
Les realicé la petición en un tono medianamente animoso, estirándome hacia adelante para alcanzar en primer lugar la barbuta del soldado caído e introduje las cosas que portaba, luego me levanté y pasé por los puestos de cada uno agitando levemente el objeto, para que depositaran todo elemento que tuvieran guardado en sus bolsillos.
Después de un rato, los invité a que se reunieran formando un círculo y coloqué justo en su centro un par de trozos de escombro, el cuenco y el bacinete colmado con las cosas que especulé hace unos minutos, más otros objetos tales como dos celulares muertos junto con el mío, cuatro plumillas y un gancho extra para el pelo que mi compañera sorpresivamente encontró en el bolsillo reverso de su chaqueta. Me volví a sentar de piernas cruzadas junto a ellos para cerrar el círculo alrededor y por cortesía de Daniel, me volvió a prestar su celular para alumbrar todos los objetos y que los observasen mientras les proponía mi idea.
— Muchachos quiero que consideren esto… piensen en lo que hicimos Daniel y yo hace unos instantes — Hice una breve pausa y continúo — Bien… todo lo que ya había aclarado antes, sobre la adquisición de esta corta ventaja temporal gracias a nuestra táctica, lo hicimos sin tener o usar absolutamente nada más que nuestras propias manos, un par de golpes de suerte y lo más imperante, ejecutando correctamente las ya mencionadas tácticas
— Ajá...— Afirmaron todos asintiendo con la cabeza
— Ahora, que opinan si les digo que nuestras posibilidades de escapar se pueden incrementar, si en vez de usar solo estrategias improvisadas, empleamos la parte logística de la misma, es decir, si usamos estas cosas…
— ¿Qué?… ¿Esas cosas inservibles? ¿Hablas enserio? — Inquirió Viviana con escepticismo y los demás las respaldan mirándome con incredulidad
— Tu pesimismo es notorio ¿Lo sabías? ...— Opiné con desaliento y volví a apuntar hacia los objetos con la luz del celular — Quiero que observes de nuevo y dime, ¿Qué es lo que ves?
—… Mira, no quiero aparentar ser la mala del paseo pero, yo solo veo un montón de mierda inútil vea por donde lo vea
— Esta equivocada si piensas así… no sé qué son capaces de ver todos ustedes pero lo que yo veo con regocijo, son las herramientas necesarias y aptas para darnos a la fuga…
Daniel empieza a reír en un tono intermedio como respuesta y por supuesto arqueé una ceja sin verme desalentado.
— ¡Jejeje! Pues yo pienso que estás loco…— Opinó Daniel al respecto — ¿Enserio crees que con solo esto, vamos a poder escapar sin hacer nada más? ¡Sé un poco más realista!
— Parece que no escuchaste lo que dije… para aclarártelo, por obvias razones tendremos que continuar diseñando nuestra ruta, pero créeme que utilizando el elemento logístico, se nos va a facilitar las cosas… y se nos va a facilitar muchísimo
Aun escépticos con el planteamiento teórico, me levanto para poder esclarecer mis ideas, andando de un lado a otro y al hacerlo, se me ocurre proponerles un pequeño ejercicio para que vean la real cara del dilema de una forma más sencilla.
— Escuchen, quiero que me contesten lo siguiente… Cuando estábamos en nuestro humilde pueblo ¿Qué es lo que usualmente nos dedicábamos hacer cada vez que nos reuníamos a la casa de Johan todos los fines de semana?
— ¿Ehh? ¿A qué viene eso?
— Por favor, contesta la pregunta — Acoté rápidamente para que la idea no se me escapase
— Ok… está bien, pues, es obvio que a ensayar y perfeccionar nuestra música ¿No? — Me contestó mostrándose sutilmente seria
— Es correcto, ¿Y de dónde ha surgido esa música?
— Obviamente por producto de nuestro trabajo y tocando nuestros instrumentos — Respondió ahora Daniel con una expresión igualmente sobria
— Si, pero te falta el elemento más fundamental ¿Saben cuál es?
— Hmmm…— Se quedaron mirándome con rostros pensativos
— Emm… ¿Nuestra creatividad? — Respondió Johan desde su posición recostada en el regazo de mi compañera. A lo que le señalé con el dedo índice y exclamé sobremanera
— ¡Exacto!
Se sobresaltaron un poco ante mi viva reacción y procedí a explicarle con lujo y detalle.
— Muchachos, contrariedades tan delicados como este, no se van a solucionar si solo dependemos y pensamos en base a la lógica o el raciocinio como usualmente en nuestra cotidianidad, lidiamos nuestros problemas día a día… quiero que vean este predicamento como si fuera una partitura en blanco: Algo como eso no se puede llenar con poesía frívola o prosas lineales y superficiales. Solo la podemos llenar con notas musicales — Me aclaro la garganta, tosiendo levemente un par de veces y continúo — Lo que quiero decir es que, en vez de pensar de manera lógica, necesitamos pensar de manera creativa para poder acceder a las otras brechas con la cual nos permitirá solucionar este embrollo… y tal como los requerimientos para elaborar una canción, se necesita de instrumentos musicales y una fuente de inspiración
Me detengo en donde estuve previamente y me pongo en cuclillas. Vuelvo a usar el brillo de la pantalla del celular para iluminar los objetos en el centro mientras les aclaro lo siguiente.
— ¡He aquí, nuestros instrumentos! ¿¡Así que, por que no empezamos a componer algo de música!?
Verlos al final de mi discurso, los noto muy pensativos por un buen rato y sopesando cada palabra proferida. Minutos de espera después obtengo una respuesta.
— Viéndolo desde tu punto de vista, me parece que estás en lo cierto… creo que comienzo a ver estos instrumentos al igual que tú — Se alegró Daniel en el momento y acto seguido, estiró ambas manos para agarrar un par de escombros. Se levantó y se aproximó a mí lado mientras los mostraba junto con los grilletes atados y enredados, exclamando — ¿De algún modo, que piensas sobre usar estas piedras junto con las cadenas para fabricar algún arma de alcance que nos ofrezca algo de protección?
— ¡Eso es exactamente lo que debes hacer! Como siempre, haces uso de tu creatividad aunque no te des cuenta — Afirmé colocándome de pie
— Sí, ahora comprendo tu hipótesis del principio… sobre todo cuando encuentras esa anhelada inspiración que necesitas
— ¿Qué quieres decir exactamente?
— Tú mismo lo aclaraste, es como componer una canción. Si no tenemos esa fuente de inspiración, no creo que lo que hagamos con los instrumentos, tengan propósito alguno
— Ajá, ¿Y?
— Pues, lo que quiero decirte es que ya encontré mi fuente…
— ¿Qué? ¿De veras? ¿Lo hallaste tan rápido? — Inquirí con impresión
— Sí, aunque no lo creas… ¿Te sorprende tanto?
— Pues sinceramente sí, eso fue muy rápido. La inspiración es algo que no se obtiene con facilidad y menos de la noche a la mañana… ni siquiera han pasado cinco minutos desde que les expliqué lo que hay que hacer, ¿Cuál es tu inspiración?
— Bueno, aun me falta concretarlo un poco mejor, pero solo diré que los voy a tener en mente cada segundo…
— Ok, no hace falta decírmelo. Con tal de que lo tengas y te aferres a ello — Sonreí suavemente mientras palmeé con levedad su hombro derecho y luego, enfocando la luz directamente, declaré por medio metafórico — Ahora que tienes lo fundamental, te doy todo el espacio que necesites para que compongas una gran y hermosa melodía
—…Mas bien marcaré el ritmo… soy el batero después de todo — Bromeó al respecto y río un poco ante ello — Bien, con todo lo que nos pasó, será mejor que empiece mañana, me siento agotado y además necesito luz para poder trabajar con más comodidad
— Está bien, entonces descansa y cuida esa mano
— ¡Jejeje! Relajate socio, ya empiezas actuar como una novia insufrible preocupándote por una maricada como esta…— No desaprovechó la oportunidad de volver a bromear conmigo — Verás que para mañana está herida no me estará doliendo tanto… buenas noches
Asentí afirmando con la cabeza como contestación y a través de la tenue luz del dispositivo, volteé la mirada ligeramente a mi derecha y observé a mi compañero yéndose a su respectiva esquina y se las arregla, acomodándose en posición fetal para soportar otra fría noche. No obstante, contrario a su propósito, he decidido pasar otra noche en vigilia. Pese a la agitada confrontación con aquella subdesarrollada bestia parlante, no me siento cansado, de hecho, aún tengo energía acumulada y quiero aprovecharla al máximo.
Contemplando el reflejo de nuestros recursos que se iluminan con la débil luz de la luna y con la expectativa de un nuevo plan, me volví a sentar de piernas cruzadas y comencé a concentrarme para meditar cualquier posibilidad, riesgo y variantes que existan tras utilizar cada uno de los objetos como si fuera piezas de una partida de ajedrez, pero principalmente medito para encontrar mi fuente de inspiración… y aunque no pueda explicar cómo, siento que estoy a un paso o dos de poder hallarlo.
Me concentro… y me concentro… y me concentro otra vez, pero después de unos diez o doce minutos me doy por vencido. Al sentirme todavía agitado, me distraigo con increíble facilidad al turbar mis pensamientos de lo que pretendo hacer, tal vez se deba de por si, a que irónicamente no dejo de pensar en muchas cosas; pero también se puede deber a que por alguna razón, me sienta presionado frente a todo lo sucedido, como si me estuvieran observando cada maldito movimiento que estoy por hacer… Sin pensarlo, agarré el celular y con su luz enfoqué a mí alrededor. Evidentemente comprobé que si me sentía observado, mis otros dos compañeros me estaban viendo apesadumbrados y no se desde hace cuánto tiempo.
—… ¿Qué pasa con ustedes? — Inquirí con notoria incomodidad
— N-No… no nos pasa nada…
— ¿Y bien? ¿Tienen idea de lo que planteé?
— Bueno, en teoría si… pero es más fácil decirlo que hacerlo… — Dudó mi compañera en su respuesta, generando poco después un breve silencio
— Yo si te comprendo muy bien y entiendo lo que hay que hacer en estos momentos… pero no sé si te sea útil en mi estado actual — Acotó Johan con un gesto adolorido y tosiendo un par de veces
—…Tranquilo amigo, no tienes que hacer nada si eso sobre-exige tus lesiones. Más bien, procura descansar y recupérate todo lo posible
— No lo sé… si no hago nada, sentiré que soy un estorbo. Y más aún en donde nos encontramos
— Para nada viejo, tú ya hiciste mucho al proteger a Viviana… mereces el descanso
— Está bien, lo intentaré…
— Hazlo, porque te garantizo que en estos próximos días van a tornarse más perecederos y más que nada necesitarás de todas tus fuerzas para lo que se pueda aproximar
Asintió con la cabeza sin protestar y lo observé con algo de lástima, como se giraba a su lado derecho, dándonos a todos la espalda en posición de cucharita y se acomodó en todo lo posible, disponiéndose a dormir.
— Viviana — Me dirigí a ella enseguida — Descansa tú también
— No me siento cansada, así que gracias, pero no quiero
— No fue una petición, fue una orden — Le repliqué sin mirarla directamente
— Pero ya te dije que…
— No voy a repetírtelo, ¡Vete a dormir!
Al igual que los otros dos, no profirió palabra alguna y haciendo pucheros, se retiró hacia un rincón justo al lado de Johan, pero sentándose de piernas cruzadas y cruzando ambos brazos, solo se dedicó a observarme sin cambiar su expresión. Con eso, levanté levemente mis hombros y decido ignorarla por completo dándole la espalda, tan solo quiero estar en total silencio y concentrarme, aprovecharé cada segundo para hallar esa fuente…
...
… Mi fuente…. mi fuente, ¿Cuál es mi maldita fuente?... ¿Por qué tengo la sensación de que este asunto se me está yendo de las manos?
...
— ¿Alan? — Exclamó Viviana interrumpiéndome
— Ahora qué quieres…— Volví a replicar con irritación
— ¿Oíste eso?
— ¿Oír que cosa?
— Shhh… Escucha…
Una vez más, tendré que complacer sus caprichos con el deseo de que al fin pueda cerrar su boca, así que hice completo silencio y dirigí con levedad mi oído en dirección a la puerta para confirmar tal suposición… efectivamente percibo un constante sonido, algo débil y opacado debido a lo casi hermético de la celda y que parece provenir a unos diez metros más o menos. Aun frente a esa dificultad creo ser capaz de adivinar su fuente. Me incliné un poco más hacia adelante y me concentré lo suficiente como para hacer una pequeña hipótesis… Son pasos de cascos, de más o menos unos dos o tres de esos pegasos.
Más tarde advertí un segundo patrón… el ruido de esos pasos no se acentúa con el pasar los segundos, solo es algo consistente en ciertos intervalos. Por lo que puedo concluir que están haciendo su marcha alrededor del pasillo, sin tener una intención clara de acercarse a nosotros y con respecto al pequeño "Incidente", dudo que lo hagan por un largo periodo tal como yo lo puedo suponer.
— ¿Qué alcanzas a oír? — Preguntó con un murmullo, cortando el silencio
— No es nada, son solo esos pegasos haciendo su guardia, aunque también capto uno que otro susurros esporádicos — Le devolví el murmullo
— Sí, supuse que era eso. ¿Y alcanzas a escuchar lo que dicen?
— No, y no me interesa lo que digan — Le contesté con abrupta sequedad para terminar esta conversación y me giré para volver a mis asuntos
— Esta bien… pero no tiene por qué ser tan grosero…— Musitó
— ¡Phew!… lo siento — Me disculpé suspirando con cierta bufa — Solo necesito hacer lo mío y no quiero perder el tiempo en algo inútil
— Intentar escuchar lo que ellos dicen no es inútil — Me replicó levantando la voz — Por lo menos quiero ayudarte, aunque sea en proporcionarte algo de información que te pueda servir
— Eso es muy noble de tu parte pero quiero ser claro, en estos momentos me va a ser indiferente tu asistencia, sin importar la honradez de tu intención, no me vas a contribuir en lo que realmente necesito
— ¿¡Pero qué dices!? ¿Cómo que no puedo ayudarte en nada? — Me riñó levantando aún más la voz, haciéndose notar su indignación — No sé qué putas es lo que quieres; Hace unos minutos querías que te contribuyese con cualquier idea… ¿Y ahora cambiaste de padecer?... ¿¡Quién mierdas te entiende a ti!?
— ¡Cálmate! — Intenté tranquilizarla en un tono frío y sereno — Me parece que no hablé lo suficientemente claro porque no entendiste lo que realmente quise decir
Enmudeció por unos breves instantes, aprovechando ese lapso para explicarle con un poco más de simplicidad, para que pueda captar mi idea.
— Lo que quise decir desde el principio, es que cada quien debe idear su propio plan que juegue a nuestra conveniencia, para que cuando llegue la hora de actuar podamos ejecutarla uno por uno en el momento ideal… esto es igual como si fuéramos a componer una canción. Cuando improvisas con tu bajo, yo no tengo por qué intervenir en el proceso creativo hasta el punto en que tengas desarrollada la composición; después se decide cómo y cuándo debes interpretarla ¿Ahora entiendes lo que te digo?
— Claro que entiendo tu propósito, no soy una idiota — Me respondió aun enfadada y en seguida me preguntó sin cambiar su tono intenso de voz — ¿Pero quiero saber que tiene de malo en asistirte? Acaso no es mucho mejor que…
— ¡Solo cállate y vete a dormir!... déjame en paz con mis asuntos…
Totalmente enojada y asimismo estando resignada, se acomodó de nuevo moviéndose levemente más hacia su rincón y luego se acurrucó abrazando sus piernas, inhalando con fuerza por la nariz y seguido de un lento suspiro, musitó esta vez con más tranquilidad.
— Espero que te convenga, sea lo que sea que estés pensando…
Minutos después de eso no la he vuelto a oír, ni queja alguna y ni un solo improperio, supongo que ya se quedó dormida… me alegro, por lo menos no encolerizó cuando le reprendí ya que por lo general, como no es tolerante y suele reaccionar con violencia ante cualquier acto que la agreda, perfectamente pudo responder con una cachetada o quizás con una fuerte patada… ahora que pienso en ella, tengo una pequeña conjetura al respecto: Esa bestia que cuyo nombre demoniaco me tiene confundido aun a estas horas, le causó daño de una u otra forma. Pese a que por fortuna, no fue lo suficiente grave como para dejarla con una cicatriz emocional, estoy seguro que va a tomar represalias siempre y cuando se le presente la oportunidad… solo es cuestión de tiempo para que ese rencor crezca y la haga tomar acciones severas para obtener su vendetta personal. Espero que ella no salga lastimada como daño colateral.
… Mierda, me estoy distrayendo bastante, debo concentrarme… debo encontrar mi inspiración pronto, o será demasiado tarde cuando toda mi cordura se haya consumido hasta quedar una carcasa en mi psiquis…
… Espera, creo que estoy pasando algo por alto, haré un poco de retrospectiva para analizar la situación…
… Viviana es increíblemente impulsiva cuando tiene algo o alguien en mente, siempre cuando ese algo o alguien se mete con sus cosas o algo relacionado en su vida personal. Al mismo tiempo, esa impulsividad también promueve su creatividad, razón que se corrobora por sus composiciones agresivas y veloces al tocar su instrumento y por sus pensamientos plasmados en forma de estrofas… En mi caso, yo funciono de una forma similar pero de manera más poética, aun así proviene de la misma impulsividad de mi compañera, por lo que derivando todo esto…
… Encontré mi fuente de inspiración…
Me rio de mí mismo en mi interior… ¿Cómo no pude darme cuenta de lo estúpidamente obvio? Casi literal que lo tuve en mis narices desde que me propuse a asumir este desafío, me siento un poco idiota al tratar de buscarle la quinta pata al gato, o algo por el estilo por así llamarlo. Ahora solo necesito "Mis instrumentos" y empezaré a improvisar. Supongo que no debe ser complicado a partir de ahora.
Narrador Omnisciente:
(Música de fondo: Móti Ragnarokum – Burzum)
El ambiente en la celda se tornaba gélido cada minuto, sin embargo eso no parece afectar aquel joven en lo más mínimo, de hecho, lo ignora en su totalidad. Solo yace inmóvil, sentado de piernas cruzadas y con una mano sosteniendo su barbilla, invirtiendo su tiempo en la meditación mientras observa de frente y con ojos pesados, la barbuta metálica colmada con esos precarios objetos reunidos, intentando sacar el máximo provecho de cada uno.
…
Transcurriendo unas siete horas y aun permaneciendo en su estado introspectivo, no hace otra cosa más que juguetear con las sombras de su barba y fijando su mirada en tres objetos que llamaron singularmente su atención. Estira su mano para alcanzarlas y después se dispone a retirarse arrastrándose levemente hacia atrás, recostándose en la puerta y sosteniéndolos justo al frente de su mirada para seguir analizándolos con todo y detalles… Talvez para algunas personas, tres pequeños ganchos metálicos para el cabello resultan ser objetos sumamente insignificantes en una situación delicada como la que aquellos muchachos se encuentran envueltos, pero no lo es tanto para la ágil mente de este joven, que en particular, sonríe con malicia debido a que al ver más allá de su tosca apariencia, encuentra en ellos, una forma especialmente pérfida de cómo usarlos.
Los rayos de luz diurna se asoma con lentitud por sobre los barrotes y la chica es la primera en despertarse. Se incorporó de torso con notorio malestar y dolores de cabeza, cadera, piernas y en el hombro y clavícula izquierda en el cual se recostó, también se levantó sintiendo escalofríos, motivo principal por lo que intenta calentarse abrazándose a sí misma y frotando sus brazos con fuerza para generar algo de calidez con la fricción, seguido a su vez por sus pantorrillas.
—…Maldición… como odio este frío…— Se quejó en un susurro, a su vez tratando de controlar sus tiritos
Yace inmóvil un par de minutos recuperándose de su jaqueca punzante y después de reponerse y levantar su mirada hacia la puerta que tiene al frente, encuentra a su compañero que la bloquea, en un estado somnoliento y aletargado, recostado de medio lado y con el brazo derecho totalmente extendido y afirmando consigo los tres ganchos. Lejos de estar molesta con él, se acerca con mucha preocupación yendo a gatas hasta tenerlo a su lado y meciéndolo con precaución le interroga en una tonalidad suave pero angustiosa.
— Alan, ¿No me digas que pasaste despierto toda la noche?
—…— No le respondió debido a su letargo
— ¡Alan! — Exclamó en un tono alto y algo chillón
—… ¡Uhh!... ¡Que!... ¿¡Que sucede!? — Alarmado, se despertó repentinamente desorientado
— ¿¡Eres idiota!? ¡Porque fuerzas el insomnio sin razón! ¿No sabes que eso te desgasta bastante?
—…Lo siento — Se disculpó esbozando una media sonrisa sutil e incorporándose de torso se sienta a su lado mientras guarda los ganchos en el bolsillo derecho del pantalón — Mantuve mi mente ocupada y no quería derrochar mi tiempo durmiendo…
— Pero tienes que descansar, ya se te nota la debilidad en tu cara. Estás muy pálido y esas ojeras se ven muy profundas — Le sugirió acariciando su cabello y acentuando una sonrisa — Ven, si quieres duerme en mi regazo para que estés más cómodo
— Aprecio tu bondad, pero no gracias — Rechazando la proposición, se levantó con titubeo — No puedo darme ese lujo… debo continuar con mi trabajo, además, ya me acostumbré a dormir poco…
— ¡Tonto! — Borrando inmediatamente su sonrisa, le riñó sujetando la base de su buzo y tira de ella obligándolo a caer sentado y a su lado, luego lo mira con severidad — Apenas si puedes mantenerte en pie, ¿Y quieres seguir aparentando?...
Reduciendo la intensidad de su mirada en una más o menos compasiva pero sin perder su seriedad característica, pasa su mano por detrás de su cabeza y luego le manifiesta de forma clara.
— Basta de hacerte el chico rudo conmigo, te conozco lo suficiente como para discernir que estás intentando ser de nuevo el sobreprotector de este parche… y maldita sea no soy una niñita ingenua como para que sigas actuando ese numerito cuando estoy contigo, podrás engañar a cualquier zorra estúpida con eso pero no a mí. Estamos en la misma situación y con las mismas circunstancias, también estás sufriendo del mismo modo que todos aquí reunidos, así que quiero que me escuches y tómelo como una petición… No te comportes como un imbécil y hazme caso, ve a dormir que te hace falta
— Si eso es lo que quieres, lo haré… pero a cambio escúchame tú también: Que no se te olvide el motivo del por qué estoy haciendo esto… y maldita sea si no eres una niñita ingenua, entonces deja de quejarte y actuar como una al estar tan preocupada por mí, como si no supiese cuidarme… relájate de una vez
En este punto ambos terminaron mosqueados. El joven claramente estresado, se retira a la pared extrema y se sienta al lado de su compañero Johan, disponiéndose a situarse doblando las rodillas a la altura de su pecho y rodeándolas con sus brazos, se recuesta en ellas para poder conciliar un poco el sueño. Al mismo tiempo, la joven hace lo mismo pero se queda observando a su compañero con expresión fustigante y cruza sus brazos bufando con indignación, sin duda ese último comentario logró afectarla y solo expresa musitando una frase como contestación.
— Que a ti tampoco se te olvide que esa preocupación que tanto te molesta, logró salvar tu vida… idiota
…
Las horas pasan relativamente despacio al punto que se tornan casi torturantes y como es habitual, la actividad dentro de la celda es casi nula. Durante la mañana, el joven de cabellera castaña no desperdicia su tiempo tal como se lo propuso la noche anterior, apenas se había despertado, se incorporó y desperezándose estirando sus brazos y su espalda a costa de tener atadas las muñecas con las estorbosas cadenas, de inmediato se vuelve a sentar para empezar a trabajar en lo suyo, dedicando parte de la mañana en idear varias tácticas que estén a merced de su habilidad. Pensar en ello no le costó mucho, solo intentaba ver como potenciar al máximo la idea preliminar que se le ocurrió de improviso cuando quiso entender en todo el concepto, la hipótesis que su amigo de cabellera negra planteó.
Al mismo tiempo el tercer joven se despierta con mucho malestar, con escalofríos y con un punzante dolor en su costado izquierdo, evidentemente su terrible traumatismo en esa zona cada vez va empeorando y poco a poco se va debilitando. No puede incorporarse, solo puede mover la cabeza con libertad y también sus brazos pero de manera limitada. En ese entonces, la joven aprovecha la ocasión y decide brindarle toda la asistencia posible, por lo menos se siente mejor y más animada al ver que su amigo de cabellera dorada si se lo permita y aprovechando que su otro colega está despierto, se le ocurre una idea sencilla. Lo llama para que se acerque y cuando lo hace, ella propone con seriedad crear un pequeño itinerario para cubrir y saciar las necesidades básicas, así como también acelerar el proceso de organización de las tareas correspondientes del plan que el joven líder les impuso, para que todos y cada uno de ellos se concentren de la manera más óptima. Algunas tareas que propuso son las siguientes: Racionar el alimento, o mejor dicho, la sustancia viscosa para que les rinda el máximo de días posible; Asignar a cada uno un pequeño horario a la hora de ir al baño, o en este caso, nauseabunda letrina que se esconde al rincón extremo derecho de la celda, casi perfectamente oculta bajo una capa de baldosas que cubren su apertura, con el propósito de conservar la privacidad; Mas otras necesidades extra como la sugerencia de dormir apretujados para conservar el calor corporal durante las frías noches y por último y sin olvidar lo esencial, acudir en sugerencia de algún compañero en caso de alguna duda o inquietud con respecto a las tareas asignadas, pese a que el joven líder advirtió que nadie debe entrometerse.
El resto del tiempo que les queda, se invierte en el desarrollo de esas susodichas tareas asignadas, en este caso, los dos chicos continúan en sus asuntos; en el caso de joven herido, por obvias razones solo se resigna en guardar reposo, sin embargo él no piensa quedarse tirado en el suelo sintiéndose como un inútil, por lo que intentará elaborar su propia estrategia cuando se sienta un poco mejor y que no sienta tanto el dolor en su costado agraviado, o por lo menos pensará en aquello que pueda estar bajo su capacidad, y mientras tanto, la joven mantiene su postura para cuidar de él mientras trata de ver qué otra labor puede fraguar; Aun sintiendo enojo por su otro compañero, reconoce y le otorga un poco de crédito frente al asunto ya que aunque no lo quiera admitir de buena gana, entiende lo que él sabe hacer y lo que puede hacer.
Alrededor del mediodía, el joven de cabellera oscura se despierta aun sintiendo los vestigios del agotamiento. Las pocas horas de sueño no le sirvieron de mucho y ni siquiera ayudaron para mejorar su estado de ánimo, pero al menos no se queja por ello y solo se acomoda en el centro de la recamara justo al frente de las demás cosas reunidas, retomando su meditación mientras saca de su bolsillo sus ya preciados ganchos y los coloca con suavidad en el suelo, justo al frente para no perderlos de vista.
— ¿Dormiste bien? — Preguntó el muchacho malherido desde su postura de medio lado
— ¿Y tú? — Le replicó sin voltear, con otra pregunta
— Pues no tan bien que digamos… aún me duele mucho — Le contestó entrecortado y haciendo un poco de mueca
— Oye… si necesitas algo, no dudes en pedírmelo. Recuerda que te necesito en buenas condiciones
— Lo sé amigo, Viviana se encarga de cuidar mis heridas no te preocupes, estoy atento a mi recuperación
— Bien, cuida tu lesión y reposa bastante — Le aconsejó hablándole en un tono más opaco
— No me lo tienes que decir dos veces… y dime, ¿Qué vas hacer ahora?
— Voy a estar en mi rincón, elaborando mi plan. Debo advertirte que no quiero interrupciones
— Esta bien, por mí no hay problema — Respondió con voz suave, recibiendo la advertencia sin protestar
— ¡Hmm! — En ese momento, la joven gesticulaba una expresión ceñida tras perder una pequeña partida de Farm Heores Saga, al jugar con dicha aplicación por unos veinte minutos con el celular. Su propietario percibe de inmediato tal expresión y le comenta al respecto, susurrando algo en el oído
— Ahh y otra cosa… Viviana está un poco molesta desde esta mañana. ¿De casualidad sabe lo que le pasa?
— Pues no lo sé ¿Por qué más bien no se lo preguntas a ella? — Retomó en una tonalidad muy sobria e igualmente opaca
— No quiere decírmelo… está así de enfadada casi toda la mañana
— ¿Y qué tiene que ver eso conmigo?
— Pues nada que yo sepa, por eso indago, ¿Le dijiste algo como para hacerla enojar?
— No le dije nada particularmente ofensivo o inapropiado, salvo que me dejará en paz porque me estaba fastidiando…
— ¡Quieren callarse los dos! — Espetó de repente su compañera en voz alta y declaró — ¡Si van a hablar mal de mí, espero entonces que me lo digan de frente! ¡No quiero oírlos hablar a mis espaldas otra vez! ¿¡Entendieron par de maricas!?
Ambos se quedaron callados y sintiéndose intimidados frente a su súbito temperamento, retroceden un poco. A su vez, uno de ellos intenta excusarse.
— Lo siento mucho, solo ando un poco preocupado por ti, es todo
—… Idiotas…— Contestó irritada, volviendo a dirigir su atención al su juego
Sin exclamar algo frente a eso, los dos levantan los hombros con simpleza y deciden dejarla en paz, pero no antes de que el joven de cabellera castaña diera su opinión frente a su compañero.
— ¡Pss! — Le llama su atención para susurrarle y sin negarse, su compañero inclina levemente su cabeza para oírlo y guardar algo de discreción — No haré más preguntas por el momento, creo que ya se lo que le pasa
— Bien, me alegro por ti — Le contestó con el mismo susurro
— No te preocupes, me parece que está en esos días insufribles para cualquier hombre… el periodo…
El dúo se tapa sus bocas para contener sus risas, pero eso no evita que ella los oiga nuevamente y les lance una mirada muy fría y fustigante. Suficiente como para aguarles el rato y culminar con la conversación, así que sin más líos se separan para no meterse con ella por el resto del día.
…
A horas de la tarde, el grupo se reúne alrededor del cuenco con el menjurje para alimentarse. Arreglaron que harían esto una sola vez al día, consumiendo la cantidad que pueda abarcar con una sola mano, sin embargo sin importar la cantidad puedan o deban consumir, saben de antemano que van a pasar un rato amargo, en especial los que ya lo habían experimentado, pero no les queda otra alternativa, el hambre voraz que padecen se torna insoportable.
— Bueno chicos, adelante — Indicó la chica el momento de iniciar con el desagradable rato y entonces, cada uno mete su mano en la disolución para sacar la correspondiente porción
— Les recomiendo que no inhalen por la nariz… ¿Listos? — Agregó con brevedad el malherido joven antes de comenzar y asintiendo ambos, proceden a comerlo con rapidez
…
— ¡Ahhhgg!... Es imposible acostumbrarse a esto — Opinó nuevamente con gesticulación de repugnancia la chica apenas consumiendo el primer bocado, luego de unos intentos previos de retener las arcadas. Más tarde murmuró para sí misma tras faltarle unos cuantos bocados más —… No lo pienses, no lo pienses, no lo pienses y trágalo…
—…Te entiendo, es horrible — Comentó con gran desagrado el joven de pelo castaño, tosiendo varias veces como resultado de ingerir solo un par de bocados, pero sin flaquear, termina su porción tras unas tres bocanadas enormes — Como quisiera volver a estar en el hospital para saborear esas ricas manzanas una vez más, en lugar de esta puta mierda, ¿No lo crees Alan?
— Ajá… — Contestó de modo apático y sin prestarle atención a lo que dijo. A diferencia de los tres, este no está comiendo su porción. Se dedica a contemplarlo con aparente fascinación, examinando su contextura viscosa, pegajosa y fría, palpándola con sus dedos una y otra vez
— ¿Qué pasa socio? ¿No vas a comer? — Replicó con voz clara para llamar su atención
— ¿¡Mmm!? — Exclamó levantando con levedad una de sus cejas
— ¿Oíste lo que te pregunté?
— ¡Ah! Sí, claro… pues mira, estoy pensando que… esta porquería talvez pueda ser útil para algo más que solo saciar el hambre
— ¿De qué hablas? — Inquirieron los otros dos al unísono
— Muchachos, pueden llamarme terco, flojo, débil, cobarde, marica, o lo que sea, no pienso comer esta mierda…
— ¿Hmm?
Exclamaron todos de manera extrañada, cuando ven que su amigo se levanta y se va en busca de algunos objetos en la cercanía del bacinete… dos escombros planos de buen tamaño para ser precisos, los patea hacia un rincón y los junta, para luego colocarse en cuclillas al frente de ellos. Antes de que alguno de sus compañeros opinara algo con respecto a lo que estaba haciendo o a su raro comportamiento, el muchacho líder gira su cabeza hacia su izquierda para verlos y les profiere una frase de advertencia.
—… Sin embargo, no pienso aceptar opiniones, críticas o comentarios relativos
Aun con la sustancia en su mano derecha, lo manosea un par de veces antes de arrojarla directamente sobre la parte llana de una de las piedras seleccionadas, lo esparce alrededor haciendo cortos movimientos circulares y finalizando, sujeta el otro escombro para unirlo y de inmediato comienza a friccionarlos uno contra el otro; Gracias a la propiedad viscosa y resbaladiza de la solución, facilita con creces esa labor.
— ¡Hmm! ¿Qué es lo que te sucede? — Interpeló Viviana apabullada tras el extraño acto
— Dije que no voy aceptar cuestionamiento alguno… — Gruñó acentuando su tono de voz
— ¡Ok! No voy a cuestionarte ni nada pero… acabas de desperdiciar tu ración del día, si te empieza a matar el hambre, será por tu culpa…
— ¿Me lo juras? Dime algo que no sea tan malditamente obvio… — Exclamó con un notorio sarcasmo, sin irrumpir su reciente tarea — Escucha, te voy a dar un pequeño consejo y no lo tomes a mal ya que voy a ser directo. Nunca desaproveches la oportunidad para cerrar la puta boca, así no matas tan rápido el cariño y sobre todo, la tolerancia de las demás personas
— Pe-pero… pero yo…
Tartamudeó en extremo aturdida por la satírica y soez respuesta de aquel joven. Por supuesto, eso lo colma de una profunda rabia. Evidentemente tal comentario había ido demasiado lejos como para dejarlo pasar por alto, su mezquindad había hecho mella desde la noche anterior y en este punto se tornó imposible de soportar. Se colocó súbitamente de pie y le gritó con un gran nivel de frustración.
— ¡USSHHH! ¡QUIEN TE CREES QUE ERES COMO PARA TENER EL DERECHO DE AGREDIRME, IMBECIL!
El fuerte chillido interrumpió la calma del joven y decidió confrontarla por su explosividad, girándose de medio torso a la izquierda para dirigirse a ella con seriedad, pero antes de hacer algo, ella encuentra a unos pocos centímetros al lado de sus pies, un trozo de escombro del tamaño de medio puño, por lo que no duda en agarrarla y de inmediato, se lo arroja directamente descargando consigo toda la rabia contenida. La piedra logra golpearlo en la parte izquierda de su frente, casi llegando a su sien, y este se retrae un poco por el dolor engendrado, cubriendo su frente con la muñeca derecha.
— ¡BASTA VIVIANA! — Exclamó de modo autoritario el joven malherido — ¡No lo provoques más!
— ¡Es enserio! ¿¡Pero qué es lo te sucede!? — Añadió Interpelando con gran estupefacción su compañero de cabellera castaña luego de ver como su compañero se limpia los hilos de sangre de su frente, parpado y parte de su mejilla izquierda que no tardaron en brotar
— ¡Ya me cansé! ¡Me cansé de que este idiota me esté mandando a callar a cada minuto! ¡No voy a permitir que lo sigua haciendo, no soy de su propiedad ni mucho menos su esclava como para que me dé ordenes!
— Te entiendo muy bien pero… ¡No tienes por qué reaccionar de esa manera! — Le replicó de nuevo el primer joven, defendiendo la postura mezquina de su amigo — ¡Ya conoces como es Alan! ¡A él le encanta humillar a todos los que pueda, incluyéndonos a nosotros!
— Coincido — Arremetió el otro muchacho — En estos momentos, él necesita estar en óptimas condiciones para que pueda elaborar el plan de fuga y ahora lo lastimaste…
— Pero… ¡Ustedes no entienden! — Profirió en un clamor, un intento de excusa — ¿¡Que hay de mi integridad!?
— Lo único que hiciste fue provocar que nos retrasara… ¿¡No ves que lo necesitamos más que nunca!? ¡Ya no te metas más con él y hazle caso! No lo fastidies…
— Pero… — Enmudeció cuando los tres empezaron a lanzarle una mirada acusadora, en especial al chico que acabó de lastimar; A diferencia de los otros dos, no quiso decir nada en su defensa, solo se quedó a mirarla con unos ojos muy profundos, que lo único que hicieron es intensificar más su frustración e inquietud, por lo que terminó por explotar — ¡USSHH! ¿¡SABEN QUE!? ¡VAYANSE A COMER MUCHISIMA MIERDA Y QUE SE LOS COJA UN BURRO! ¡YA NO QUIERO VOLVER A ESTAR MAS CON USTEDES!
Justo después de gritarles, se retira con rabia a un rincón y se acurruca flexionando y abrazando consigo sus piernas, luego musita algo antes de disponerse a llorar en silencio para menguar su enojo.
—... ¿Por qué los hombres son tan idiotas?…
Dejándola sola por el momento, el segundo joven se dirige hacia aquel compañero que comenzó el altercado, para recibirlo con un par de calvazos en la nuca.
— ¿¡Y a ti que te está pasando!? ¡Últimamente te estás volviendo cada vez más insoportable! — Espetó preguntando de manera firme, claramente queriendo involucrándose en otra riña
— ¡Entiendo que estés estresado con todo el peso de esta situación, todos estamos lidiando con ello, pero no justifica el hecho de que tengamos que tragar tus execrables amenazas y advertencias cada vez que abres el hocico! ¡Así que te recomiendo que te calmes de una puta vez!... Tú no eres el único con los problemas más difíciles…— Declaró fuertemente el primer joven, haciendo énfasis en su lesión
—… Y lo peor de todo, hiciste llorar a Viviana… eso no lo esperaba de ti… — Continuó el otro muchacho añadiendo con más altivez la acusación —… Y pensar de las maravillas que dijiste sobre ella y que le juraste que nunca la lastimarías… al final veo que solo resultas ser un hipócrita
— ¿¡Cómo!? ¿¡De que mierda estás hablando!?...— Interpeló el joven líder, levantándose y dirigiéndose con una expresión claramente ceñida —… ¿Quiero que me digas desde que momento exacto le hice esa clase de promesa?
— ¿Qué? ¿Te haces el amnésico?... ¿¡Acaso se te olvidó de lo que le prometiste cuando nos reunimos todos hace un par de noches!?
— ¡Escúchame muy bien!...— Exclamó con una clara señal de advertencia, mientras súbitamente le agarró con firmeza la parte del cuello de su buzo y lo levantó por unos instantes mientras lo mira fugazmente de frente —… Con un solo propósito nacemos con dos orejas y una sola boca, y es de aprender a escuchar antes de siquiera pensar en hablar… Si bien eres lo suficientemente idiota como para olvidarlo, aquella mañana fue ella la que me hizo jurar que nunca lo dejaría sola, más nunca prometí que no la lastimaría… ¡Así que te recomiendo que te limpies bien las orejas antes de soltar falacias en contra mía, sobre asuntos que no te concierne!
Terminando su manifiesto, lo empuja con la suficiente fuerza para hacerlo tambalear un par de metros hacia atrás, luego se dirige a los dos sin atenuar su expresión.
—… Si ella quiere llorar por maricadas, pues que lo haga, no es mi problema. Yo no tengo por qué dejar que me manipule cada vez que ella se le dé por ser autoritaria… Y apropósito par de imbéciles, ustedes son los individuos menos apropiados para llamarme hipócrita, ya que hace un rato como buen par de homosexuales que son, estuvieron defendiéndome después de que ella me atacase, ¿Y ahora me vienen a juzgar con ínfulas de ser víctimas? — Los dos permanecieron mudos ante lo expresado, dando hincapié a su resolución — Que les quede muy claro esto: Si está llorando, fue más por culpa de ustedes que solamente mía… y la próxima vez que los vea intentar calumniarme, no dudaré en romperles sus jodidas bocas y hacerlos tragar la mierda a la que llaman orgullo…
Esa clara señal de amenaza, no hizo más que provocar el deseo del joven de cabellera castaña, de querer pelear con él y defender su orgullo recientemente pisoteado. Sin mostrarse cohibido ante la amenaza, se dirige con un porte de imponencia y acota.
— ¿¡Que me vas hacer, huevón!? ¿¡Tienes ganas de golpearme!? — Se acerca con moderada agresividad y lo empuja directo a estrellarlo a la pared que tiene detrás — ¡Adelante! ¡Hazlo! ¡No te tengo miedo!
— ¡Pues vengase, maricón! ¡Acércate, te enseñaré a no meterte en mis asuntos!
Enfrentándose mostrando su particular mirada, prepara sus puños y adopta una postura ladeada y de ofensiva, su compañero adopta la misma posición y haciendo un par de giros con sus antebrazos, enrolla las cadenas y se coloca en guardia. No obstante, el chico lesionado se precipita casi arrastrándose desde su lugar y logra interponerse entre los dos, proclamando.
— ¡ES SUFICIENTE! ¡NO SE PELEEN! ¿¡NO SABEN QUE ESO ES LO QUE PRECISAMENTE QUIERE NUESTRO ENEMIGO!? ¡QUIEREN SEPARARNOS ENTRE SI!
En ese mismo instante, una gran risotada se manifestó con extrema malicia, dejándose oír tras la puerta metálica, estremeciendo a todos a un punto de generar un racional miedo y acoso. La distinguible risa no resulta más que la de su persecutor, disfrutando los recientes instantes.
— ¡JAJAJAJA! ¡NO HAN PASADO NI SIQUIERA UN DIA DESDE QUE SE ENCERRARON, Y YA SE ESTAN ODIANDO!
— ¡Belial! — Exclamó el joven líder mientras se precipita hacia la puerta, golpeándola con sus puños rabiosos — ¿¡Desde cuando estás ahí parado!?
— ¡YA TE LO DIJE ASQUEROSO SIMIO! ¡DIJE QUE ESTARÍA AQUÍ HASTA EL GRAN MOMENTO DE TU SALIDA! — Bramó con su tono saritico y excitado, suscitando su coraje
— ¡Maldito, te conviene no meterte con nosotros! ¡Te juro que cuando salga, acabaré contigo, te haré pagar por cada segundo de nuestro sufrimiento! — Exclamo con la cólera del momento, yéndose a esa dirección y queriendo golpear la puerta en un acto súbito de hacerlo coaccionar y retroceder, pero para su infortunio, solo logró la burla de su adversario
— ¡JAJAJAJA! ¿¡Y PRETENDES HACERLO CON TU FALSO CARÁCTER FIRME!? ¿¡TÚ VAS A MATARME!? — Contestó desafiante y poco después avanzó hacia la puerta mientras profiere — ¡Te reto hacerlo!... Admito que al principio me sorprendiste con tu manera aguda de pensar y de actuar, pero al decidirte esconderte detrás de esta puerta, me demostraste tu miedo hacia mi presencia…
Realizó una breve pausa para acercarse levemente a la puerta y gruñirle con profundidad.
— ¡Todavía no conoces el horror que te puedo causar!... No importa si bajo tus condiciones traces un gran plan de escape, te aseguro que todo intento será inútil, Ya eres testigo de lo numeroso que son mis soldados y la disciplina que poseen cada uno de ellos, tuviste mucha suerte que te aprovecharas de uno y que no resultaras herido, pero no puedo decir lo mismo de tus amigos, tarde o temprano te será una carga para ti… — Ríe con seguridad y luego procedió — ¡Nunca podrás atravesar esta torre, ni mucho menos evadir a mis soldados! Una vez que te quite las llaves, todo se habrá acabado para ti…
El muchacho no respondió ante tal amenaza y simplemente empezó a respirar con profundad mirando hacia abajo con ojos pesados, considerando ahora la magnitud del obstáculo. La inestabilidad emocional del joven, comenzó asustar a los otros tres que oían las palabras con total silencio y tensión.
— Alan, ¿Estas bien? — Preguntó su compañero lesionado, yendo a su lado con preocupación, pero este continúa visiblemente alterado
—… ¡Espera, creo que se me acaba de ocurrir una idea mejor! — Irrumpió el pegaso mientras sonreía de manera maliciosa — Decidí que, una vez que te atrape, tú serás el último en morir… serás testigo del tormento que caerán sobre tus amigos… comenzando por tu linda compañera. Te aseguro que disfrutaré enormemente con ella, cada segundo…
— ¿¡QUE!? — Vociferó con dicción fuerte pero nerviosa — ¡A Viviana no la tocarás! ¡Primero tendrás que destruirnos a los tres y me aseguraré de que jamás ocurra… destruyéndote a ti antes!
— ¡Ohhh! Otra vez con tus mismas insulsas amenazas, ya estoy empezando a creer que no eres entretenido después de todo, pero aprecio tus intentos de querer aterrorizarme, porque has reaccionado de modo muy extraño cuando mencioné a tu amiguita, lo cual es interesante, ¿Acaso te preocupa bastante su seguridad? ¿O hay algo más detrás de todo este asunto?
— ¿¡De que mierda hablas!? — Inquirió
— Sabes muy bien de lo que hablo fenómeno, tu voz te delata, posees mucho coraje pero al mismo tiempo sientes terror cuando jadeas, como si estuvieras intentando aparentar algo que no existe o más bien intentas impresionarla… me parece que te gusta mucho, ¿No es verdad?
— ¡Hmm! — Gesticuló fugazmente una gran expresión de aturdimiento ante ese argumento y no fue el único el reaccionar ante ello, todos los demás también resultaron atónitos, en especial su compañera que levantó su rostro tras oír cada palabra, quedando completamente aturdida.
—… Tu silencio lo dice todo…— Concluyó el alcaide con una gran sonrisa de satisfacción — Es bastante claro tu enamoramiento. La quieres mucho y no quieres que le suceda algo terrible, por eso te comportas así y debo confesar que te comprendo muy bien, he visto a muchos prisioneros con esa determinación de querer proteger lo que aman, pero siempre terminaron cayendo ante mis cascos y con las esperanzas destrozadas… es una lástima que te vaya a ocurrir lo mismo, porque declaro ahora mismo que te la arrebataré y la asesinaré delante de ti... Esperaré ansioso tu salida, disfruta de su compañía mientras pueda ¡Jajajaja!
El pegaso se retiró con una maléfica risotada, dejando que retumbaran sus pasos que se iban atenuando a lo lejos hasta desaparecer. El silencio subyacente era aterrador, el corazón de joven palpitaba con fuerza y comenzó a sudar frio, tales palabras amenazadoras lo habían dejado completamente vulnerable y solo pudo musitar una frase.
—… Maldito… maldito seas…
— Alan ¿Qué te sucede? — Volvió a reiterar con desasosiego el joven herido, queriendo confortarlo un poco — Te dejaste afectar de la nada por esas mentiras… Tú no te comportas así
— Lo se… — Acotó con una voz quebrada — No necesito que alguien lo repita
— Pues no sé lo que tienes, pero eso fue patético hermano…— Intervino directamente, conservando la serenidad su otro compañero, dejando de lado la absurda riña que se había desarrollado hace unos minutos —… ¿Quieres dialogarlo un poco?
Volteándose lentamente y sintiéndose emocionalmente humillado, los observó con cierto miedo a ser juzgado, pero solo lo miraron con clara pesadumbre, ciertamente su comportamiento no es como lo que solía ser la de antes, sintiéndose muy mal por ellos. Acto seguido dirigió su vista hacia su compañera que cuyos ojos vidriosos, reflejaban una amalgama de confusión, extrañeza y por supuesto, una preocupación bastante marcada. Se limitó a bajar su cabeza y les dijo en un tono opaco.
—… Solo… déjame en paz con mis cosas…
Se retiró hacia su puesto e intentó proceder con la labor de antes, mientras trataba de recuperar su serenidad, realizando inhalaciones profundas y lentas. Al intentar comprender esta nueva situación, los demás no dijeron ni una palabra al respecto y decidieron dejarlo tranquilo hasta que se calmase lo suficiente como para que pudiese volver a razonar, retomando sus labores correspondientes hasta que el sol se ocultase… Pero cuando el joven líder apenas se acomodó y les dio la espalda a sus colegas, dejando a su vez que su cabello le cubriese por completo el rostro; ajeno a cualquier mirada acusatoria, súbitamente su expresión cambió de manera dramática. Su ojos cambiaron en la usual mirada fría y penetrante de antes, después, su respiración volvió a la normalidad y de inmediato esbozó una amplia sonrisa, controlando interiormente y con mucha cautela, lo que parece ser una gran risotada sardónica y muda, permaneciendo en ese estado asimismo que continuó frotando las piedras impregnadas con la baba, una contra la otra.
…
La noche arribó, transcurriendo sus minutos con un ambiente inusualmente tranquilo y los únicos permanentes en vigilia son los guardias que rondan la zona con constancia y ritmos perfectos. Ellos y también el joven famélico de cabellera dorada. Se siente nervioso y ansioso al mismo tiempo por esa sensación de falsa seguridad creada por el silencio de sus compañeros; durante las horas previas, cierta incomodidad se había generado como consecuencia de aquel extraño altercado… nadie quiso decir algo como para intentar mitigar el daño; ninguno quiso volver hablar con los demás para prevenir otra discusión que pudiese comprometer negativamente con la convivencia, por lo que el resultado final vino siendo la ya mencionada tensión ilusoria de tranquilidad… excepto para aquel chico, ya que sabía que esta relajación podría resultar muy contraproducente en una eventualidad desventajosa.
La inquietud de no poder aportar algo al plan de su compañero no le permitía conciliar el sueño. Se mantuvo dando dolorosas vueltas a sus alrededores durante horas, intentando con impaciencia urgir algún aporte, o por lo menos distraerse lo suficiente como para poder dormir. De inmediato se incorporó para quedar a gatas y se escurrió en el rincón de su compañera, palpando hacia adelante para buscar el celular de su colega y al encontrarlo, decidió jugar un poco con él. Cuando aguardó unos segundos a que encendiera, revisó en la parte superior derecha de la pantalla de inicio para comprobar la carga que tenía disponible y se decepcionó al ver que ya le quedaban tan solo un dieciocho porciento. Lo apagó de inmediato y sin mostrarse afectado por ello, dedicó su tiempo a idear una forma de recargar la batería para prolongar un poco más la estadía de su presidio.
En un momento de claridad, ideó lo que sería una potencial solución a su pequeño problema… Recordó en varias de sus clases de electromagnetismo, electroquímica y teoría electromagnética sobre las propiedades de la capacitancia con dos placas conductoras paralelas, las propiedades de la conductividad y la resistividad de los materiales que conforman los dispositivos electrónicos portátiles, las composiciones estequiométricas de los elementos que conforman una batería y lo más elemental del asunto, la combinación y relación de los capacitores, resistencias y baterías en un circuito de corriente directa.
Su idea general es bastante ambiciosa, debido a que conlleva sus riesgos y más que nada, la falta de materiales reales obstaculizan tal cometido. Aun así pretendió realizar algunos cálculos y aplicarlos a su experimento tan pronto el sol saliese… pero por ahora, la sola intención de realizar lo que sabe y lo que puede llegar hacer, lo tranquilizó lo suficiente como para poder dormir el resto de la noche.
Una vez que el sol emergió desde el oriente alrededor de las seis de la mañana, Aquel joven de cabellera dorada se levantó moderadamente animado, con una ligera sonrisa y desprendiendo un aura de motivación, se dispuso a comenzar el proyecto. Lo primero que hizo, fue buscar su celular o mejor dicho, su Smartphone: un Samsung Galaxy s4 mini; revolviendo un poco entre los demás objetos dentro de aquel bacinete hasta obtenerlo y luego agarró consigo un trozo de escombro de buen tamaño. Lo que pretendió hacer era desarmar el aparato en fragmentos para conseguir las piezas básicas que necesitaba para armar una malla que transmita corriente directa usando la batería de otro aparato como fuente; pero antes de que lo hiciera, revisó el estado de la batería misma de su celular para averiguar si está totalmente muerta. Sorpresivamente cuando hizo el intento, logró encenderse por algunos segundos antes de volverse apagar, dando lugar a una ligera indecisión. Sintió un poco de lastima al tener que dañarlo ya que ha soportado muchos golpes, la humedad y el tiempo de inactividad, pero no tuvo otra opción.
Retiró la carcasa y lo colocó a un lado junto con la batería y la tarjeta SIM previamente apartados, acto seguido, sujetó con ambas manos el trozo de piedra, dándole un último vistazo al aparato antes de golpearlo repetidas veces y con precisión por la parte lateral derecha del mismo con el objetivo de poder abrirlo sin dañar los componentes principales, tardando no más de dos minutos en el proceso. Posteriormente sacó la placa base y lo examinó minuciosamente. Los componentes diminutos y las múltiples conexiones lo abrumó un poco pero con base a sus conocimientos de ingeniero, discernió cada una de sus piezas, elaborando en su cabeza una serie de ecuaciones, dando lugar la ejecución del segundo paso: Necesitando ahora un trozo de papel más un lápiz o una pluma, un gancho para el cabello y para complementar algunas piezas faltantes, otro celular.
— ¡Pss!... ¡Alan! — Voceó a su colega para despertarlo — ¡Levántate!...
—… Mmn… ¿Ehh?...
— Oye, ¿Trajiste consigo un trozo de papel, no?
—… Mmnn… ¿Para qué lo quieres? — Inquirió con una sensación de cansancio y malestar
— Necesito escribir algo. Ahh y también necesito que me prestes un gancho de pelo…
—… Umm… Ten uno, pero me lo tendrás que devolver luego — Le entregó el objeto con un poco de irritación, luego se volteó y se incorporó para estirar un poco sus brazos y luego, señalando con el dedo índice en la dirección del bacinete, acotó — Dejé en el fondo un rollo de pergamino, arranca solo un trozo pequeño… necesitaré el resto para después
— Ok, gracias — Agradeció asintiendo con la cabeza mientras iba al sitio, pero casi de inmediato se giró otra vez y le preguntó — ¡Oh! Casi se me olvida, ¿Vas a utilizar tu celular?
— No, ¿Por? — Volvió a inquirir, mientras iba yendo a gatas hacia su rincón de trabajo
— Es para algo que se me ocurrió hace unas horas y que nos puede ser de utilidad
— ¡Hmm!… Adelante — Afirmó con aburrimiento
— ¡Gracias otra vez! — Volvió agradecerle con un poco más de entusiasmo y se dispuso otra vez a devolverse, pero en otra ocasión repentina, se giró una vez más y volvió a exclamar — ¡Ahh! ¡Otra cosa más!
— ¡Ahora que! — Espetó
— Solo una cosita más y ya no te vuelvo a joder — Acotó excusándose, colocando y asintiendo con sus manos al frente — ¿De casualidad no trajiste también una pluma o un lápiz?
— No…— Negó rápidamente y con sequedad
— ¿De veras? Diablos… ¿Ahora con qué voy a escribir?
— ¡No me interesa! ¡Ahora vete, que quiero dormir! — Le respondió en un tono más irritado
— Ok… te dejaré en paz… de todas formas gracias
Con una expresión un tanto resignada, el chico se retiró a su puesto, no sin antes obtener sus cosas y colocarlas categóricamente al lado de las demás piezas. Dedicó un poco de su tiempo para improvisar una manera de dejar impreso sus cálculos en el papel, ya sea obteniendo o fabricando en el proceso, una especie de piedra suave que actúe como grafito o un fluido espeso que actúe como tinta. Los dos únicos objetos que se le pudieron ocurrir por el momento, fueron los trozos de escombros y la provisión limitada de comida; por lo que alzando deliberadamente sus hombros, intercedió una vez más en su búsqueda.
En su postura a gatas, se estiró un par de metros hacia el centro en donde escogió al azar, algunos trozos de escombro y posteriormente ensayó con cada uno de ellos, raspando con ligereza sobre el pedazo de pergamino cuyo tamaño no sobrepasa a la de un cuaderno pequeño, obteniendo solo resultados infructuosos… los escombros resultaron ser demasiado duros como para dejar un rastro al frotarlos en la superficie porosa y amarillenta. Sin más remedio procedió de inmediato al segundo paso sin más demora, aprovechando que nadie vigilaba el cuenco con la nefasta mezcla a su vez esperanzado que la pigmentación verde oliva logre permanecer adherido. Se estiró nuevamente hasta alcanzarlo e introdujo los dedos índice y medio, retirando una pequeña porción y de nuevo intentó ensayarlo, pero esta vez sobre una esquina de la hoja. Por segunda ocasión, no obtuvo lo que esperaba, ya que la mezcla resultó no ser tan adherente como lo pensó, y al esparcir una gota de la muestra ayudado por la punta del gancho, sencillamente dicha gota no fue absorbida por la hoja.
—… Mierda, ¿Ahora qué hago? — Musitó hacia sus adentros, cabizbajo y frotándose la cabeza como señal de fútil angustia
Alzando de nuevo su mirada, realizó un breve análisis para retroalimentar. Miró a su alrededor varias veces para ver qué más podía usar como sustituto pero poco después entendió que debe descartar esa posibilidad por falta evidente de recursos y tiempo, por lo que tuvo que comenzar desde cero.
—… Ok, no te rindas todavía…— Susurró para sí mismo intentando trazar otra idea —… Debo pensar con más creatividad, no con la lógica… al carajo la lógica, en este mundo lleno de malditos ponis, esa mierda no funciona…
Inhalando y exhalando un par de veces y con relajación para esclarecer sus pensamientos, volvió analizar a su alrededor, pero esta vez observando las actividades de sus compañeros: A un cuarto a su derecha ve con algo de extrañeza a su amiga, que solo continúa durmiendo en posición de cucharita; ladeando su mirada hacia al frente, observa con curiosidad al joven de cabellera castaña, que se había despertado hace unos minutos y que yace encorvado con su trabajo, que por cierto, al igual que su otro colega, aún no tiene la más remota idea de lo que está haciendo, solo se dedica a observar con detenimiento como golpea un par de piedras una contra la otra haciendo movimientos diagonales y oblicuos durante unos cinco minutos hasta obtener un fragmento filudo y rudimentario del mismo. Asimismo va analizando cómo va examinando el filo, palpándola con la yema de sus dedos, soplando con ligereza el resto del polvo restante y procediendo con otro trozo… en eso concluye que está fabricando una especie de arma o algo similar a una herramienta de carácter ofensivo, pero no tiene idea de que clase o tipo.
Finalmente observa a su otro amigo que como siempre, permaneciendo aislado de los demás en su esquina, discerniendo que su labor es muy similar a la del otro compañero, siendo más preciso, observa como golpea con precisión la punta de uno de los ganchos con ayuda de un trozo grande de escombro con forma plana, lo levanta y comprueba su estado, después, sujetando dicha punta con las dos manos, lo frota contra la otra piedra plana y compactada para afilarla. Lo extraño del asunto según su perspectiva, es que lo está percibiendo con un aura de anormal tranquilidad, casi se podría decir que se encuentra sosegado en el sentido sintáctico de la palabra, es decir, su concentración es tan fuerte que parece como si no estuviera sintiendo nada, no logrando detectar ni un gramo de enojo, rencor, sufrimiento o lástima alguna… Con una sensación de ser casi engañado, sonrió con amplitud sacando a su vez, una breve conclusión bajo sus pensamientos.
—… Sí que eres alguien extraño… extraño pero fuiste abiertamente predecible, al fin pude descifrar tu patrón de pensamiento. Si tan solo supiera con certeza tus verdaderas intenciones, entendería realmente el porqué de tus propósitos…
Agitando con sutileza la cabeza para evitar otra distracción, volvió a musitar en su interior, su estrategia.
—… Veamos… Sé que este idiota tendrá planeado escribir algo en ese pergamino, no veo otro motivo coherente para querer utilizarlo si no es para eso, por lo que más temprano que tarde encontrará el mismo inconveniente al igual que yo… pero apuesto que ya consideró tal posibilidad
Volvió a observarlo una vez más, realizando una breve lectura con base a su actividad.
—… "El diablo se encuentra en los detalles, cuando sientes que los problemas no se resuelven según lo planeado o que tus ideas se agotan, lo único que queda es ser espontaneo"… Recuerdo ese consejo cuando me lo dijo desde hace ya tres años, es más, desde hace dos días lo volvió a mencionar de una manera más ejemplar. En un principio, creí que improvisar solo se podía aplicar intrínsecamente en el arte, ya que en términos generales, aplicarlo en una situación delicada refleja señales de desesperación y falta de compromiso con lo que siempre arroja resultados nada buenos, compartiendo mucho en común con la definición de la estupidez… pero al ver que este lo aplica de un modo tan natural, que siempre termina por persuadirme de lo contrario. Sus proezas se pueden considerar un arte en sí mismo, es algo con lo que debe apreciar y tomar como una fuente de aprendizaje. Ha inspirado confianza y poder con cada intento y creo que para estas circunstancias, improvisar es nuestra herramienta más fuerte… es una lástima que no posea ese talento
Rascándose la parte trasera de su cabeza, expresando un semblante de inquietud pero sin menguar su concentración, planteó su análisis.
—… Debo pensar como él, debo dejar que su patrón de pensamiento me inculque en una alternativa viable… Ok. Alan es alguien con una voluntad sobrehumana, cuando una idea intercede en su cabeza, nada lo detiene, aún para las cosas más simples puede llegar a los extremos hasta el punto de perpetrar actos inmorales… ¿Qué tan lejos puede llegar alcanzar para encontrar algo con que escribir?
Continuando como espectador, se percató de unos minúsculos dos detalles que pasó por alto luego de plantear su interrogante. Ve de reojo el manchón de sangre en la pared lateral derecha y acto seguido, observó con algo de desagrado la apertura sellada de la letrina. Agitando de nuevo su cabeza, sacó sus resultados.
—… Me parece que solo existen dos disyuntiva: La sangre y nuestros excrementos… Quiero descartar por completo la segunda opción, no me parece que posea la consistencia adecuada para que pueda permanecer mucho tiempo impreso en el papel, aparte, es demasiado asqueroso y hasta riesgoso, podría contraer una enfermedad… Me parece que la sangre es el único camino: El fluido plasmático es poco viscoso, ligero y moldeable, por lo que es perfecto para trazar letras finas y firmes, además al coagularse, mantiene la nitidez y consistencia de estos. ¡Es muy práctico!
Entusiasmado, guardó el trozo de pergamino en uno de los bolsillos traseros de su pantalón y como todo un apasionado, se apresuró hacia el manchón de sangre de la pared. Nuevamente sacó y desdobló el pergamino, colocándolo encima de su rodilla, luego con el gancho para el pelo listo, humedeció la punta de este con la lengua y rascó la pared con suavidad para extraer una muestra de ese fluido impregnado. Aguardando con optimismo que su saliva disuelva el plasma del tejido en un periodo óptimo de tiempo, como para poder alcanzar a escribir sus cálculos.
— ¡Phew! — Suspiró en un leve gesto de inquietud, tras detallar que la sangre se desprendía en trozos en lugar de disolverse, por lo que recurrió a otro método: Con la punta del gancho, rascó con más fuerza algunas gotas coaguladas para recogerlas y apilarlas en la palma de su mano izquierda; luego, realizando cortos y circunferenciales movimientos con la boca y la lengua, preparó una buena cantidad de saliva justo antes de añadirla a la mano, la escupió con prudente suavidad y con ayuda del dedo índice, agitó la mezcla realizando pequeños círculos y para los trozos más grandes, las trituró presionándolas un poco —… ¡Perfecto! ¡Está funcionando!
Observando con alegría un resultado positivo después de esos previos intentos fallidos, esa sangre se fue diluyendo de a poco hasta que alcanzó la consistencia adecuada para trabajar.
Sumergió la punta del gancho en la sangre diluida y sacudiendo levemente el exceso, ensayó con un par de trazos sobre una esquina de la hoja para adaptar su escritura antes de comenzar; El procedimiento a llevar a cabo es simple: Sumergir, sacudir y escribir con firmeza y delicadeza para no cometer errores, luego se repite el ciclo hasta tener los cálculos preliminares hechos… o por lo menos así consistió su pequeño labor si no emergía algún contratiempo, cosa que sucedió ni bien dejó escrito un par de renglones, en cuyo caso más evidente, la sangre no se mantuvo espeso por más de siete minutos antes de volverse a coagular. Intentó volverla a diluir aplicando más saliva a la mezcla, pero al rato indagó que el tejido sobrante se desnaturalizaba y perdía su cualidad plasmática, por lo que no le quedaba más remedio que desecharla. Se devolvió hacia la pared y cosechó otra muestra, pero a diferencia de la anterior, no encontró con más frecuencia otras gotas coaguladas, tardándose el doble del tiempo en extraerlas, repitió la mezcla y el procedimiento, esta vez acelerando un poco más el trazado de las líneas.
Los minutos en la celda transcurrían muy lentamente, el silencio se tornaban cada vez más agobiante, más el cansancio, el hambre, el estrés y el dolor embotaban su capacidad de concentración, pero lo que resultaba más inquietante, es que con cada letra y con cada número que iba trazando, más de daba cuenta de que para su cometido, necesitaba implementar más formulas y resolver más problemas, por lo que la sangre que apenas podía obtener del muro, no sería suficiente.
Una hora más tarde, poco antes de terminar la primera ecuación con base a sus conocimientos de la estequiometria electroquímica, lo más inevitable ocurrió… ya no tenía más sangre con que escribir y lo que es peor, aún le faltaba mucho para ultimar la fase teórica de su plan.
—… Carajo, ¿Qué voy hacer ahora? — Se preguntó a sí mismo, acentuando un gesto de desasosiego, se colocó una mano en el mentón y volvió a pensar — Necesito conseguir más sangre, no importa en donde…
Echó un último vistazo a su alrededor, mostrándose impaciente ya que en su interior, no quiere recurrir a la última alternativa que se le cruzó fugazmente en su cabeza… por un momento consideró pedirle a uno de sus compañeros que le donase un poco de su sangre, ya que había detallado sus heridas superficiales abiertas, pero por consideración y respeto, desechó la ocurrencia. Inclusive, tuvo la "Magnifica" idea de organizar un secuestro, es decir, capturar a un guardia incauto que patrullase el área y matarlo con sus propias manos; pero se detuvo de inmediato ya que además de arriesgar la seguridad de sus compañeros, es una estupidez de enormes proporciones, aparte, no tenía las agallas suficientes para asesinarlo… Fueron esos momentos de que se había sorprendido a si mismo de pensar como la otra persona, en especial una que no posee la capacidad de sentir miedo.
Al final del recorrido, esa concepción drástica es la última opción que le quedaba, la sola mención de su procedimiento le generaba mucho recelo y un racional temor a las implicaciones que podía acarrear… sin embargo, si no podía hacerlo por el bien personal y del grupo, nadie más lo haría; así que suspirando profundamente, dijo.
—… No tengo más remedio… tendré que cortarme
El incurrir tal experiencia abrumó sus ansias de progresar, por lo que cerró sus ojos y dejó su mente en blanco para enfocarse. Con la mejor de sus tentativas, a su vez que inhalaba y exhalaba con intensidad para relajarse y controlar los temblores involuntarios en sus manos, se afianzó lo suficiente… Depositó su mano izquierda en su regazo, abriéndola y relajándola para no ofrecer algún tipo de resistencia, después sujetó y levantó el gancho con el puño derecho, asegurando que sobresalgan por la parte inferior las toscas puntas de la misma. Suspiró una vez más, contuvo la respiración, cerró con fuerza sus ojos y en un movimiento súbito, las hundió con una rabia impulsiva en la palma, justo entre los músculos aductores y flexores del dedo pulgar.
El impacto general primario fue tremendamente conmocionante, logró no gritar ni exclamar improperios para no alertar a los otros… el dolor continuo que padeció fue agudo y severo, que subsecuentemente provocó a que su respiración se agitase involuntariamente y a que regresasen los temblores. A partir de este punto, comprometiéndose a no rendirse a costa de todo, retiró las puntas de la reciente herida infligida con vehemencia, abrió su mano y comprobó con una débil y forzosa sonrisa, como esa preciosa y oscura sangre emanaba con latencia, formando tres grandes hileras que recorrían a partir de la muñeca hasta alcanzar el codo y cuyas gotas caen y se derraman en el suelo. Abandonando su semblante de aflicción y cambiándolo a uno más sereno, procedió rápidamente a concluir su escrito antes de que se debilite por la pérdida.
El tejido recién adquirido resultó perfecto, sus trazados fueron cada vez más limpios y nítidos pero con cada ecuación plasmada y hecha, sentía que debía detenerse antes de desplomarse por el debilitamiento; cerrando su mano con mucha fuerza para detener el exceso de la hemorragia, se tomaba descansos de diez a veinte minutos hasta sentirse en condiciones para proseguir… untar, sacudir y escribir. Son los tres simples pasos que anteriormente realizaba y que mantuvo esa constancia del mismo durante horas; cuando hubo que emplear más sangre, tan solo la iba exprimiendo de la herida desde la sección media del antebrazo hasta la muñeca…
El ejercicio resultó agotador, doloroso y estresante, pero después de ocho horas de ardua labor, su trabajo quedó completo o por lo menos así lo siente. La preciada hoja está atiborrada de lado a lado con un montón de ecuaciones matemáticas que bajo su propia perspectiva, es suficiente para tomarla como guía para el tercer paso de su plan. No obstante, con todo ese enorme obstáculo que tuvo que atravesar, más el dolor que tuvo que transigir, el chico quedó exhausto y muy débil, aun así, una gran sonrisa de satisfacción se había dibujado ampliamente, por lo que siente con justificación que se merece un gran descanso. Se arrastró hacia donde está su frío y sombrío compañero para que le donase un poco de venda y al concedérselo luego de unos momentos de tardanza, sujetó un extremo con los dientes y con el otro extremo, confeccionó el vendaje de su herida envolviendo la mano casi por completo, finalmente lo anudó y se devolvió a su sitio. Antes de poder recostarse y descansar, hizo un breve conteo de sus precarios pero importantes materiales para guardarlos en su esquina apartado de cualquier otro objeto o "intruso" no deseado y para cuando ya no quedaba más que hacer, se acomodó en el suelo boca arriba y cerró sus ojos con ansias de reposar.
…
El tiempo se les agotaba para los cuatro chicos. A pesar de que han logrado progresar una enormidad con respecto a sus cometidos, incluyendo los avances de las últimas horas, observaron abatidos el ocaso del tercer día. Su escasa fuente de alimento se encontraba casi agotada y entre todos ya manifestaron señales de dermatitis, deshidratación hipotónica por pérdida gradual de electrolitos y de afecciones gastrointestinales por protozoarios locales debido a las deplorables condiciones del lugar. En otras palabras, no se encontraban en las mejores condiciones como para soportar otra noche más, sin que alguno no experimente una verdadera agonía.
Si bien lidian con las afecciones y debilidades fisiológicas ya mencionadas, eso no significa que padezcan de complicaciones o anomalías psicológicas. Todos soportaron hasta ahora la claustrofobia y el síndrome de Estocolmo a pesar de que pasan su tiempo encerrados en una celda no muy grande para cuatro individuos y que se resistían a intentar negociar con sus captores, pero aquello tampoco implica que alguno no haya tenido una que otra crisis emocional. Un ejemplo que corroboraba los hechos transcurridos fueron algunos roces y altercados debido a la hipersensibilidad, comportamientos fuera de lo común y más que nada, amenazas externas.
Uno de los que ha mostrado indicios de comportamientos extraños, es la chica… entre todos los del grupo, es la única que no se le ha visto planificar una estrategia sólida, más que la de organizar el mantenimiento de las necesidades básicas del mismo. Pero en las últimas treintaicinco horas se le había encontrado muy extraña y aparentemente estuvo más inactiva… desde la incidental confrontación entre su amigo y el pegaso, su consternación se hizo notar y a medida que las horas volaban, no hacia otra cosa más que permanecer yaciente en su rincón, sentada dando la espada a la pared y mirando con cierto sosiego hacia el techo, sopesando una y otra vez las frases que el susodicho persecutor declaró sobre su compañero. Por un lado, la incomodidad de saber que el joven líder posee sentimientos fuertes hacia su persona se hizo evidentemente clara desde el principio, es más, hasta aquel chico no le dirigió una sola mirada, ni dijo algo para siquiera remediarlo solo porque la vergüenza y la humillación eran demasiados… pero por el otro lado, otras sensaciones desconocidas se manifestaron en su interior, en una amalgama emocional de inquietud, nerviosismo y miedo, que la hizo sentir en extremo confundida y durante esas horas quiso indagar sobre sí misma. Sacando conclusiones de que se sentía enferma al percibir síntomas como el cosquilleo en el estómago, un aumento notable de su ritmo cardiaco, en especial cuando lo veía de reojo y aunque dejase de hacerlo, ya no podía quitárselo de su cabeza; cada vez que eso pasaba, intentaba ignorarlo, sin embargo su imagen inmiscuía aún más en sus pensamientos hasta cierto punto de volverse insoportable.
En esos posteriores momentos, quería salir de sus dudas yendo directamente a él y confrontarlo, pero al hacerlo, el temor de ser nuevamente reducida lo frenaba, retrocediendo al final y no irrumpirlo, por lo que encontrándose muy mal, se sentía como una cobarde, incluso hasta por las noches, sus inquietudes y culpas no la dejaban tranquila…
…
(Música de fondo: In My Dreams – Nocturnal Depression)
...
… ¿Hola?... ¿Qué está pasando?... ¿hay alguien ahí?...
...
… No sé qué lugar es este, no veo nada, no hay nada… absolutamente nada. Solo hay oscuridad… una oscuridad muy densa y horrible, me hace sentir vacía y sola. No me gusta para nada, quiero escapar… quiero salir de aquí, ¡Me da miedo, mucho miedo!...
… Intento correr y correr lo más aprisa que mis pies pueden otorgar, pero las espantosas garras de estas tinieblas no me permiten huir… me aprisionan por completo, ya no logro ver ni siquiera mi propia nariz y siento que me estoy sofocando por cada inhalación… me falta el aire, ya ni puedo mantenerme de pie… siento que me desmayo…
… De pronto, de la nada doy un largo, fresco y profundo suspiro… esto fue extraño ¡Ya puedo moverme! ¡Ya no siento frío!... y la impresión que me genera al poder ver algo. Veo… veo una luz, muy tenue pero la veo. Naturalmente me siento atraída hacia ella y sin importarme nada, troto y troto con entusiasmo en ese curso, pero nuevamente no siento la percepción de que esté avanzando… con cada paso que doy, voy retrocediendo porque esa luz se va alejando… Me detengo para recuperar el aliento y trato de no abrumarme por la sensación de impotencia. Pero me sobresalto de repente al ver que ese débil resplandor se va aproximando a gran velocidad hacia donde yo estoy y su luz se intensificó tanto que creí que iba ser tragada por dicha refulgencia…
… Pero luego se detuvo, justo en frente de mí… es raro decir esto pero, esta cosa que creí que era peligrosa me brinda ahora una sensación de calidez y bienestar; se ve tan viva y palpable que no quiero separarme de ella… tiendo mi mano para tocarlo, pero súbitamente se aleja de mi otra vez y luego, como un proyectil, sale disparado hacia arriba, yendo hacia un sitio indeterminado para mí, iluminando una sección del sitio, que parece que desea que yo vaya…
… Entrecerrando mis ojos, me doy cuenta de que, no estoy sola después de todo. Me parece que hay algunas personas reunidas, haciendo una circunferencia alrededor de alguna cosa, evento o quizás de alguien… A medida que me voy acercando a hurtadillas, más temprano que tarde advierto que esa muchedumbre, no parecen personas humanas… Esas cosas son… ¡Son ponis en blanco y negro!...
… No sé qué diablos hacen estos ponis aquí, solo están conglomerados, riendo a carcajadas y murmurándose fuertemente entre ellos y obviamente no tengo idea de lo que está pasando a sus alrededores… Estoy junto a ellos, pero ellos no me notan… no captan mi presencia... ¡Está bien! Realmente no me importa si deciden ignorarme, lo que sí quiero saber es de qué se están riendo, o el motivo de su reunión… ¡Quiero ver lo que hay en el centro!...
… Me abro paso entre la multitud, teniendo que apartar y empujar a los que me estorban y al llegar a la primera fila… me deja sin palabras a semejante y horrenda exhibición…
…
… ¿¡Pe-Pero que es esto!?... ¡Daniel!... ¡Johan!... ¿¡Son ustedes dos!?...
…
… Lo que observo horrorizada, es a mis dos amigos en un estado deplorable. Ambos están desnudos, con laceraciones y marcas de látigos, tirado de rodillas y esposados de manos y pies a unos oxidados grilletes, levantados de las mismas manos y dejándolos completamente expuestos. Sin duda son ellos la razón de las risotadas y burlas…
…
… ¡Basta malditos!... ¡Déjenlos en paz!...
…
… Les grité con todas mis fuerzas y acudí en lo que sea para quitarles sus cadenas, pero apenas al irme aproximando para intentar romper sus ataduras, me di cuenta de que no podía hacerlo… no lograba sujetar las cadenas, mis manos las atraviesan como mantequilla y aún permanecen intactas… esta cosa es intangible, no puedo hacer nada. Lo peor de todo es que ni siquiera mis amigos me notan y mucho menos los puedo tocar… ¿Qué es lo que sucede aquí? Me parece que soy como un fantasma en este lugar… es simplemente horrible…
…
… ¡Alto ya desgraciados! ¡Se los advierto! ¡Liberen a mis amigos!...
…
… Intenté amenazarlos mientras me quitaba la chaqueta y lo extendía en frente para tener la tentativa de cubrirlos y que nadie más se burlasen, pero hacen caso omiso y continúan riendo. De la nada, la luz que alumbra el lugar se amplía y el espacio en sí mismo se expande, revelando detrás de mis dos amigos a otra persona. Por un segundo, se me cruzó por mi mente que el otro sujeto seria Alan, sin embargo, cuando me acerqué con inquietud a comprobarlo, advertí que no era el que esperaba… ¡C-Cómo es posible! ¡Soy yo!...
…
… No lo puedo creer… ¡Tiene que ser una puta mentira!... ¿¡Cómo puedo estar allí encadenada, si estoy aquí mismo!?... ¡Esto debe ser alguna clase de broma enfermiza!...
…
… Esto no tiene ningún sentido, aparte de que no logro dilucidar del por qué estoy encadenada y en las misma condiciones que los otros dos, No comprendo esta situación… ¿Por qué estamos en tal condición?... No me digas que, ¿Así vamos a terminar?... ¡No!... ¡Esto no puede ser!...
… Esto es una pesadilla, ahora estos ponis se han reunido en donde se supone que estoy yo y comienzan a burlarse y a tirarle cosas encima, o sea, ¡A mí!… Es tan abrumador que estoy a un segundo de largarme de aquí a llorar, ya no soporto ver a mis amigos e inclusive a mí misma siendo terriblemente humillados… retrocedo con mucha desesperación hacia la oscuridad y a mitad de camino me tropiezo con mis propios pies, aun así no impide que quiera escapar y tratar de olvidar todo lo que acabo de ver…
…
… ¡Alto!... ¡No retrocedas más!...
…
… Una voz fuerte y sumamente conocida me frena de golpe… es extraño pero me acaba de brindar algo de seguridad…
…
… Bajo ninguna circunstancia, no vayas a huir, eso es lo que estos malditos ponis quieren que hagas…
…
… Su tono de voz volvió a manifestarse de manera más desdeñada, firme y convincente, paralizando a todo equino que haya alcanzado a oír. Luego, se oyó con pesadez desde la distancia y en la densa oscuridad, pasos de botas, haciendo grandes ecos y colocando a la muchedumbre equina más nerviosa. Finalmente el dueño de esa voz y la fuente de esos pasos se detiene justo a mi lado, dejando que la luz de arriba revelase su identidad… mis ojos se deslumbran y una gran felicidad me invade al entrever que es Alan. Pese a ser él, su aspecto no es como lo imaginaba: Su tez es completamente blanca como la leche y su abundante cabello es lacio, con brillantes reflejos y tan negro como la oscuridad que tiene detrás; Su rostro tan esplendido posee su dicción gélida y penetrante de siempre, que cuyos ojos brillan en una intensidad en su tonalidad dorada; No lleva mucha indumentaria, solo lleva consigo unos pantalones negros ajustados con un cinturón de balas que lo ajusta y calza bien en su conjunto, unas botas militares de cuero negras con espinilleras oscuras, largas y adosadas en su totalidad con pinchos afilados plateados y lisos de múltiples filas; Su torso desnudo, lleva tan solo en la parte de sus antebrazos, un par de brazaletes largos de cuero negro que le llegan hasta los codos, de veinte anillas y con alambre de púas a su alrededor; y en su cuello, portan los dos dijes plateados del pentagrama biselado y una cruz invertida que le cuelgan uno debajo del otro hasta el centro de su pecho… Dejando de lado su aspecto, me levanto y lo abrazo con mucha emoción…
…
… ¡Alan! ¡Me alegra muchísimo de que estés aquí! Este lugar es sumamente espantoso, ¡Nuestros amigos necesitan ayuda!...
…
… Sin dirigirme o contestarme palabra alguna, se aproximó con una actitud desafiante directo a la multitud y estos, atemorizados, retrocedieron en razón de dos o tres pasos por cada uno que él daba, luego, en un leve gesto torvo, un aura muy negra se desprendió a su alrededor, logrando así horrorizarlos y obligándolos a huir de donde vinieron… inclusive más de uno quedaron inconscientes por tal shock. Se acercó al punto de reunión y girando levemente su cabeza, me dijo…
…
… Tranquila, lo que estás viendo es tan solo la representación misma de tu temor más grande… Ahora mismo estás sintiendo la incertidumbre de nuestro devenir…
… Amm… ¿Me estás diciendo que esto es una ilusión?...
… Así es, como dije, tan solo esto es una ilustración de tu mente, resquemada y atemorizada por aquellos individuos desde que pisamos sus tierras… lo que tienes que hacer es ponerte firme y enfrentarte al enemigo… deshazte de ese temor que te mantiene atada, te aseguro que ellos nos tienen más miedo a nosotros que nosotros a ellos…
… Pe-Pero no estoy muy segura, no es fácil hacerlo. Ellos son numerosos y no sabemos a ciencia cierta de lo que son capaces de hacer… Creo que no soy tan valiente después de todo…
… Está bien mi niña, es normal que tengas miedo ya que eso hace parte de la naturaleza humana, pero de ese mismo miedo constituye cuanto valor tienes… ser valiente no implica no tener miedo, ser valiente significa tener la conciencia de estos y aun así, afrontarlos para seguir adelante…
…
… Aunque tenga conocimiento de ese consejo, me embebí cada una de esas palabras, apaciguando mi cordura. Me acerqué a su lado y mirándolo con una leve sonrisa, afirmé con seguridad…
…
… De acuerdo, lo intentaré, ¿Qué debo hacer?...
… Recuerda que lo que estás viendo es solo una ilusión. Observa aquellos bemoles que tienes enfrente, y tan solo haz que desaparezca…
…
… Cierro mis ojos y me concentro… doy un largo suspiro y después, cuando vuelvo abrirlos, esas ilustraciones de mis amigos y yo, desaparecieron, revelando un largo camino iluminado…
…
… Bien hecho mi niña, enfrenta y deshazte de tus miedos, golpea y asesina tus rencores. De esa manera podemos derrotarlos con facilidad; si bien dijiste que ignoras lo que ellos pueden hacer, solo recuerdas que ellos tampoco tienen idea de lo que nosotros podemos representar… ¡Demuéstrales quien eres y de lo que eres capaz! ¡Estoy seguro que quedarán sorprendidos!...
…
… Exclamó con una gran convicción y confianza mientras sujeta tiernamente mi mentón con sus dedos. Me ruborizo con intensidad y me quedo un tanto embobada con su mirada, por lo que debí apartarme un poco para que no lo notase. De igual manera me otorgó bastante fuerza para continuar…
…
… Sigue tu camino, nuestros amigos esperan por ti…
…
… Asiento con la cabeza y avanzo unos cinco titubeantes pasos antes de darme cuenta, de que Alan se ha quedado atrás. Me detengo y doy media vuelta… al verlo inmóvil y con esa mirada impasible, tal vez sea una completa estúpida ultra-dependiente al afirmar esto pero, de inmediato perdí esa confianza que hace unos momentos tuve… tan solo sé que teniéndolo a mi lado, obtengo la fuerza suficiente…
…
… ¿No vas acompañarme? No quiero ir sola ¿Sabes?...
…
… Le pregunté con cierto desasosiego, esperando una respuesta positiva, y si bien se niega, no puedo verme triste otra vez… aunque… pienso que me va a ser difícil si eso sucede… espero que eso no ocurra…
…
… ¡Oye!, ¿Recuerdas la promesa que te hice?...
… ¿Mmm? ¿La promesa?...
… Te prometí que nunca te abandonaría no importa a donde fueses…
… ¡Es cierto! ¿Así que me acompañarás, no?...
… ¡Ohh Viviana! Tú ya me conoces… inclusive si yacieses en las profundidades del infierno, enfrentaría al mismo Satanás con tal de rescatarte…
…
… De nuevo me enrojezco ante su elocuente halago, sin duda alguna me complementa y me llena de felicidad, por lo que espero ansiosa a que me siga el paso, le tiendo mi mano y él la sujeta sin pensarlo. Mientras anduvimos juntos en el largo trayecto, me ha dado tiempo para sopesar sobre este asunto… En estos últimos momentos, he querido confrontarlo sobre lo que sucedió días atrás. En un punto de vista general, al enterarme que yo le gusto, ha hecho que mis sentimientos se afiancen y afloren en su plenitud, por lo que me he vuelto un poco tonta y muy obvia; Sin embargo, Alan es un misántropo, por lo que automáticamente tal asunto se me ha vuelto muy confuso… se supone que su naturaleza es sentir asco y odio hacia las demás personas y no desarrollar algún afección positiva sin que tengan un propósito perverso o egoísta. Cuando está conmigo y con mis amigos, inhibe bastante ese comportamiento a tal punto de ser alguien normal; No obstante, la verdad de aquello es que simplemente lo aparenta y yo sé cuánto es su desagrado… Me pregunto si en realidad, al comportarse de manera tan especial conmigo, ¿Lo estará aparentando debido a que le exigí realizar esa promesa? ¿O en verdad sus sentimientos hacia mí son los suficientemente fuertes y reales como para trasvasar o superar esa barrera que impide ser alguien normal?... Sinceramente me da mucho miedo averiguar sus verdaderas intenciones ya que hay muchas inquietudes… Quién sabe si en verdad estará mintiendo para un mal propósito o si estará confundido y se asustará si me precipito y me atrevo a confesar… Creo que frente a esto, solo tengo una opción viable: ¡Preguntarle sobre lo que siente y lo que quiere en verdad! De esta manera, saldré de estas dudas que me mortifican y podré actuar según lo correcto…
…
… Emm… ¿Alan?...
… ¿Si?...
… Quisiera preguntarte de algo muy delicado ya que he querido hacerlo desde hace tiempo y necesito que me respondas con la verdad…
… Ahora no hay tiempo para preguntas… hemos llegado…
… ¿Qué?... maldición… ¿A dónde?...
… Llegamos a nuestro destino… mira…
…
… Señalando con el dedo índice hacia un punto entre la bruma, veo con cierta curiosidad como esta se disipa poco a poco hasta revelar una imagen en blanco y negro difuminado pero reconocible… parece ser la ilustración de mi hogar…
…
… Es… es mi casa, ¡Finalmente llegué a mi casa!...
… No del todo, aún falta vencer a nuestro enemigo y salvar a nuestros amigos…
…
… ¡Es verdad! Por poco y olvido a que he venido aquí. Me giré un par de veces para visualizar a mi enemigo y justo al frente de la ilustración de mi hogar, se perfiló esa maldita bestia en un aspecto más truculento y demoniaco de lo que recordaba y al lado de él, aparecen Johan y Daniel juntos y atados de manos y pies a una columna blanca…
… Su insoportable risa se manifestó de modo casi omnipresente y su terrible presencia se incrementó al borde de lo impensable… Volteo rápidamente para dirigirme hacia mi compañero para que me ofreciera un poco de valor, pero al observarme con confianza y soltando media sonrisa, supe de inmediato lo que tenía que hacer. Apreté con firmeza mis puños, me impuse enfrente sin verme intimidada y dando un grito de aliento, lo empujé con todas mis fuerzas para hacerlo caer… ¡No podía creerlo! ¡Lo hice! ¡Logré que retrocediera bastante y que cayera hacia el suelo!...
… Sin darle tiempo para recuperarse, me tiré al suelo con él para caerle encima y con un ímpetu agresivo, obedecí lo que Alan aconsejó sobre mis rencores… Con mis dos puños, no dejé de golpearlo en el rostro una y otra vez. Me ardían bastante en el proceso, pero continúe haciéndolo hasta que de manera inesperada, el pegaso desapareció por completo… Al ver que mi victoria estaba completa, me levanté y di un grito de júbilo…
…
… ¡Lo logré! ¡Lo hice Alan! ¡Vencí a la bestia! ¿¡Viste cómo lo hice!?...
… Te equivocas… tal vez venciste a tu enemigo, pero no es el que buscamos…
… ¿¡QUÉ!? ¿¡No es nuestro enemigo!? No entiendo… ¿¡Acaso no es esa la bestia que nos tienen aprisionados!?
… Sí, pero él es un simple peón en el tablero de ajedrez de nuestro destino… por si no lo notas, nada ha cambiado todavía y nuestros amigos aun claman por su libertad…
…
… Esto no es posible, veo a mi alrededor y efectivamente nada ha cambiado, de hecho, mis amigos, la imagen de mi casa han desaparecido en su totalidad, dejando tan solo a mi compañero y a mí en medio de un rincón iluminado por el resplandor…
…
… Nuestro verdadero enemigo está presente, fíjate bien…
…
… Nuevamente señaló desafiante en medio de la oscuridad, una serie de franjas azuladas en extremo borrosas y como siempre, observé impiadosa la cosa brumosa amorfa, pero gracias a la intensa aura negra que desprendía mi compañero, la rodeó con éxito y la obligó a tomar su forma real… Cuán sería mi sorpresa al presenciar a otro de esos ponis de aspecto femenino, pero esta es muy diferente a los demás que he visto. Al igual que otra pony que he conocido en el pasado, esta también es unicornio y pegaso a la vez pero con un pelaje de matiz azul oscuro brillante, su crin de tonalidad azul eléctrico y azul grisáceo translucido que lo rodea, es extenso y parece ondear con constancia y como último detalle, portea consigo una especie de coronilla plateada oscura, zapatillas igualmente plateadas y diseñadas para sus cascos, una especie de pechera con la misma brillantez que su corona, con un símbolo de un astro creciente en su centro y por último, un par de tatuajes del mismo astro creciente en sus flancos…
… Sus ojos de color turquesa, parecían estar explorando cada aspecto de nosotros, lanzándonos a su vez un vistazo inquietante, que revelaba más que nada, una gran incertidumbre… Lejos de asustarme, le devolví esa misma mirada y la interrogué…
…
… ¿Quién demonios eres?...
…
… No pareció querer contestarme, tan solo continuaba evaluándome. Alan hace exactamente lo mismo, pero por un pequeño motivo de competitividad, pretendí adelantarme a los hechos antes que él lo haga, exclamando con altivez para intimidarla…
…
… ¿No vas a responderme? Está bien, no importa. Con solo verte a los ojos, puedo interpretar lo que tú eres y tu interés para con nosotros… No sé cuánto tiempo has estado aquí pero el hecho de que hayas ocultado hasta ahora, implica expectación de tu parte, esperando un resultado... ¿Por qué me da la impresión de que todo lo que está sucediendo, tiene algo que ver contigo? En especial, si no me equivoco, tu intención fue permanecer inadvertida hasta que mi compañero te descubrió. O a lo mejor te dejaste descubrir apropósito, ¿Acaso te despertó la curiosidad? ¿Quieres estar en contacto, o quieres pelear?... Si es así, adelante… no te tengo miedo…
…
… La criatura se mostró levemente impresionada, pero al fin de cuentas, esa breve charla no había llegado a ninguna parte. Mi compañero tocó deliberadamente mi hombro para llamar mi atención y me indica dos pequeños detalles que retomaron consigo la deducción… se adelantó y procedió directamente…
…
… Esa corona que traes puesta, es muy bella. Su tono tan poco usual y su brillo, parece compuesta con metales raros y preciosos que yo mismo desconozco. Imagino que debió haberte costado una buena cantidad de dinero ¿No? Si este es el caso, no creo que mucha gente tenga disponible un extenso capital como para escatimar algo así. Solo gente de alta alcurnia posee esos lujos, como los nobles y príncipes ¿No?... O quizás gente idiota que quieren autosatisfacer su carente autoestima... Y ahora que lo menciono, en un momento del pasado tuve el dudoso honor de conocer a un irritante idiota… un soldado pony, un capitán muy orgulloso por cierto, de anunciar a su superior con tal de hacerse cargo de todas las cosas, especialmente de privarnos de nuestra libertad…
…
…Tal declaración me hizo recordar tales hechos, con lo que en realmente quiso decir, le otorgo mucho crédito por eso. Al volver a ver esos dos detalles, es decir, la coronilla y sus tatuajes, un nombre salió como conclusión a todo esto…
…
… Tú eres… ¡La princesa Luna!...
…
… Ese momento fue algo indescriptible para ella ya que tras oírme, sus ojos se le abrieron como platos y comenzó a apartarse de nuestra presencia, que no hizo más que confirmar la deducción. Sin tener más remedio, finalmente ella me preguntó…
…
… ¿Co-Cómo sabéis mi nombre?...
… ¿Hace falta decirlo?, Somos muy perceptivos…
…
… Le respondí con un toque de altivez, queriendo desafiarla en verdad. En este punto Alan afirmó…
…
… ¡Muy bien Viviana! Nuestro enemigo está vulnerable, lo único que queda por hacer es destruirla ¡Y lo haremos juntos!...
…
… En un momento determinado después de terminada la declaración, cosas extrañas sucedieron. Alrededor de la enervada pony, empezaron a surgir… cambios… como si la realidad dimensional empezase a distorsionar, la bruma retrocedió, dando paso a unos intensos rayos; pero eso no impide nuestro objetivo y antes de que pueda ocurrir algo más, Alan y yo corrimos en su dirección para acabar con todo esto… asestar ese último golpe que nos devolverá nuestra libertad…
… No sé qué es lo que ha ocurrido con exactitud… de repente ya estoy en mi casa, justo al frente del pórtico… ¡Al fin todo terminó! No me lo creo del todo, aun permanezco aturdida mirando los alrededores, el cielo azul, el aire fresco, inclusive el descuidado suburbio… Hace tiempo que no había tenido conmigo, esta sensación nostálgica en mi corazón al volver a estar en mi hogar… ¡Se siente tan genial!...
…
… ¡Hey Viviana! ¡Por aquí! ¡Ven!...
…
… Las cosas no pueden estar mejor. Mis amigos Daniel y Johan me están llamando con entusiasmo desde la vuelta de la esquina, agitando sus brazos en el aire. Respondiendo positivamente a sus peticiones, corrí en esa dirección con una mezcla de alegría y alivio y los abracé con fuerza apenas llego…
…
… ¡Chicos! ¡Qué feliz estoy al verlos otra vez!...
… Igualmente preciosa, te agradecemos mucho por habernos rescatado. Te debemos una…
… Ohh, no es nada, yo pelearía mil veces por ustedes y nada impedirá que nos separen otra vez…
…
… Reímos durante el reencuentro. Sus aspectos y rostros radiantes, brillaban de gratitud y gozo que no podía evitar volver abrazarlos con dicha y derramando un par de lágrimas…
…
… ¡Hey!... ¿Alguno de ustedes tienen un cigarrillo, preferiblemente un Marlboro mentolado y una yesquera?... Quiero consumir un poco de ese cáncer…
…
… Al parecer, las gratas sorpresas no parecen terminar para mí. Casualmente encontré a mi querido Alan justo detrás de ellos, recostado de espalda completa en un poste de luz, con ambas piernas flexionadas, un poco cabizbajo y con una actitud muy relajada. Me parece un tanto extraño que todavía conserve su particular indumentaria y accesorios, pero por lo menos me llena de regocijo ver que todos estemos reunidos…
… Accediendo a su petición, Johan sacó de su bolsillo un paquete de Marlboros mentolados y la yesquera solicitada y al dárselo con amabilidad, sacó un cigarrillo y lo introdujo entre sus labios. Mientras trataba de encender la yesquera sin la necedad de dirigirse directamente, me habló en un tono sereno pero algo entrecortado…
…
… Muy bien hecho mi niña… derrotaste tus temores y probaste tu templanza frente a ellos… Te agradecemos por tu enorme esfuerzo, de ahora en más, ya nadie podrá detenerte en todo lo que te propongas… pero por el momento… por fin puedo relajarme al saber que ustedes están bien y a salvo…
… Muchas gracias Alan, eso significa mucho pero, yo no podía haber hecho algo sin ti. En realidad tú complementas cada aspecto de mis cualidades… es decir, estando a tu lado, me vuelvo una persona más fuerte, más decidida y capaz de todo. ¡Soy yo la que debería agradecerte por acompañarme cada segundo!... Pero antes de abrazarte y besarte como parte de mi gratitud… por favor deja ya de fumar, te va hacer mucho daño…
… ¡Je! ¿¡Dices que me va hacer daño!? No creo que algo tan superfluo como fumar, me haga algún daño relativo ahora…
… ¿Qué? ¿Qué quieres decir con esto?...
…
… Le pregunté ante mi duda, viendo como fuma con tranquilidad. Tras exhalar la bocanada de humo, repentinamente empezó a sufrir de un fuerte ataque de tos; colocándome un poco tensa al ver como tolera el síntoma, cubriéndose la boca con la mano izquierda… pero lo que más me preocupó con creces, es que tras cesar ese inesperado episodio, observé que en la palma de su mano, más bien entre sus dedos, está escurriendo gotas de sangre…
…
… ¡Alan! ¿¡Te sucede algo!? ¿¡Necesitas algo…!?... ¡P-Pero que…!...
…
… Me dirigí de inmediato para ver su estado, pero al acercarme hacerlo… vi con un completo horror… la cosa más espantosa que jamás haya visto…
…
… ¡NOO! ¡ALAAAN!...
…
… ¡Esto es horrible! ¡Completamente horrible! No entiendo lo que le ha pasado… Su pecho… tiene un enorme agujero que traspasa su caja torácica y en ella brota sangre a borbotones… es como si alguien le hubiese disparado a quemarropa con una escopeta. Su rostro pálido y parcialmente cubierto por su cabello no posee expresión alguna y en las sienes, ojos, orejas, nariz y las comisuras de la boca le escurre mucha sangre que se junta desde su mentón, cayendo entre su pecho perforado y destilándose hasta alcanzar al suelo, formando un denso charco justo debajo… con desesperación y lágrimas que desbordan de mis ojos, me tiré de rodillas para atenderlo y vociferé…
…
… ¡OHH POR DIOS! ¡A-ALAN! ¿¡PE-PERO QUE TE PASÓ!?
… Fui… herido en batalla…
… ¿¡Herido dices!? ¡No entiendo! ¿¡C-Cómo sucedió!? ¿¡Fue esa pony verdad!?...
…
…No respondió, a lo que asumí con gran angustia que está por perder la conciencia. Desesperadamente me volteé y les avisé a los dos a que buscasen en mi casa, un botiquín de primeros auxilios, mientras sacaba de mi bolsillo mi celular para llamar a una ambulancia, intentando sacar fuerzas de donde no tenía para no entrar en pánico… pero en mi interior sabía que eso es imposible… está muriendo justo frente a mi…
…
… ¡Basta Viviana!... ¡No llores por esta estupidez!...
… ¿¡AHHH!?...
… Corta ya esa llamada… ¿Viste como estoy?... Es obvio… que no me voy a salvar de ninguna forma…
… ¡CALLATE! ¡No digas eso! ¡Te vas a salvar, no importa cómo! ¡Te juro por Dios que estarás bien!...
… ¿Y-Y Cómo va a suceder?... Labraron un hoyo… ju-justo en donde mi corazón… una vez solía estar. Mi muerte… es inevitable …
… ¡NOO! ¡NO PUEDES HABLAR ENSERIO!...
…
… Negué con todas mis fuerzas, deseando borrar de mi mente esas horrorosas palabras soltadas en agonía. Pero es inútil, me cubrí el rostro con mis manos y rompí en un gran sollozo, sintiendo mi alma desgarrarse de un dolor indescriptible… Aun en su estado, Alan me gritó en un tono muy profundo…
…
… ¡Escucha!... Esta es una lección que deberás aprender: La vida es una guerra constante… No importa en donde estés, no importa en qué momento y no importa lo que hagas o dejes de hacer… encontrarás obstáculos, contratiempos y gente indeseada con los que debes lidiar, combatir y vencer… Pero como toda guerra… no puedes esperar salir ileso… o por lo menos no completamente…
… ¿¡Me estás diciendo que abandone toda esperanza contigo!? ¡No! ¡De ninguna manera pienso perderte así!
… Es inútil seguir negando lo inevitable. N-No me queda más tiempo… h-hay una última cosa que quiero decirte… Una lección que acabo de aprender… d-de la peor manera: Es… es difícil intentar… vivir como se sueña… es decir, solo. Mi niña, los verdaderos amigos… son lo único bello que hay… en este mundo depravado. Cuídalos… invierte tu tiempo en ellos… se honesta sobre todas las cosas… protégelos con tu vida… y más que nada… quiéralos mucho… Porque si… si intentas recorrer… el sendero de la soledad… tal como yo lo hice… t-te darás cuenta más tarde que temprano… q-que cuando llegas al final… no habrá absolutamente nada… nada más que… q-que cenizas… las cenizas que una vez fue… el tiempo que ha sido despojado…
… ¿¡Y-Y qué hay de la promesa!? ¡Prometiste nunca abandonarme! ¿¡Acaso lo olvidaste!? ¡No te puedes morir!
…
… Había declarado esas últimas palabras, antes de ver como inclinaba lentamente su cabeza hacia su hombro derecho, con una mirada totalmente opaca y perdida y dio un último suspiro; todo sin haber podido responderme. Nuevamente lo peor que me puede pasar en la vida, está volviendo a ocurrir ante mis ojos… Impotente, inútil, desahuciada, depresiva y muerta… son las cosas que sufre mi corazón cuando presencio su defunción… y lo más doloroso de todo esto, es que nunca tuve la oportunidad de confrontarlo y sobre todo, de ser completamente abierta con él… si no fuera por mis estúpidos miedos… me incliné y sujeté sus hombros para moverlo y acomodarlo hasta mi regazo, aparté algunos mechones que cubrían su maltrecho rostro y sujetando su mentón, manifesté desde mi más profunda sinceridad…
…
… ¡Tienes razón! ¡Tienes toda la razón y lo admito! No he sido del todo honesta contigo... No quiero que te vayas, quiero que estés conmigo… Tú me haces feliz con tu forma de ser, tu forma de pensar hace que te admire en cada momento… Te necesito… no puedo seguir ocultándolo… ¡TE NECESITO!...
…
...
Narración de Viviana:
Inhalé con mucha profundidad y me levante de golpe. No sé qué diablos ha pasado, pero de pronto estoy tiritando y mucho, no sé si es por el frío o por la sensación de zozobra por lo que acabo de experimentar. Mirando con pesadez los cuatro lados de la celda apenas iluminados bajo la luz de la luna y a mis amigos que duermen con aparente calma… confirmo que lo que acabo de presenciar, fue tan solo una pesadilla… una pesadilla tan impactante que se sintió tan real, que lo único que me dan ganas, es de llorar en silencio porque todavía siento las emociones fuertes.
Sé que es algo tonto e inmaduro llorar por algo como esto, aun así, sin importarme nada, por el momento voy a dejar que mis lágrimas caigan y se derramen junto con mi dolor hasta eliminarlo por completo de mi interior… luego de superar esto, no puedo afirmar que me siento aliviada o pacifica como la última vez, no puedo darme ese lujo porque físicamente me siento muy débil. Tengo muchos escalofríos, dolor de cabeza y mucho malestar muscular.
Asimismo, no solo tengo que lidiar con los síntomas de una futura enfermedad, más que nada, me da grima volver a dormir. No quiero volver a experimentar otra pesadilla en la cual mis amigos sufren y mueren a causa de estos malditos ponis… aunque pensándolo bien, no percibo ninguna diferencia estando aquí inclusive despierta. Tan solo no puedo dejar de estar triste por nuestra crítica situación.
De nuevo estoy aquí, pasando los minutos mirando hacia la nada y sin querer hacer algo al respecto para salvarme. Esto es tal como aquellos negros momentos antes de que Alan y Daniel llegasen y ahora este ambiente se siente igual al anterior… de pronto, oí hacia mi derecha un par de tosidos esporádicos y posteriormente algunas respiraciones agitadas. Escuchando de dónde provino el ruido, no hacía falta averiguar quién era; con sencillez lo observé bajo la luz nocturna, dormitando en una postura boca abajo, apuntando su cabeza hacia su izquierda y cubierta casi en su totalidad por su cabello y con su brazo izquierdo extendido… No importa cuánto intente anular la mala experiencia, la única imagen que se me cruza por mi cabeza en estos momentos, es la de mi compañero con el pecho taladrado y con su rostro demacrado y cubierto de sangre, lo que me devuelve a mi estado de aflicción.
Debo suprimir esto, no quiero amargarme otra vez el rato… Sacudí mi cabeza varias veces y al volverlo a ver, quedo un poco más tranquila. ¡Cómo quisiera aprovechar esta oportunidad!... quiero hablar con él ahora, pero, aun aguardo el momento, ya que estoy lidiando con algunos conflictos y por validas razones. Más que nada, debería seguir enfadada porque me agredió verbalmente y todavía estoy esperando verle tragarse su orgullo y ofrecer unas disculpas de su parte, no obstante, tengo que ser un poco indulgente al querer entender su punto de vista… quizás estaba lidiando con mucho estrés y en parte tengo la culpa por molestarlo tanto, ignorando sus advertencias, además, no ha comido de manera adecuada y francamente me preocupa mucho su salud… ¡Al diablo! Le exigiré las disculpas luego.
Me coloqué a gatas y me arrastré en silencio y con calma para no despertar a los demás, me ubiqué cómodamente de modo que mis rodillas flexionadas apuntasen sobre su hombro. Por un breve momento dudé acerca de despertarlo, son pocas las veces que lo veo dormir y no quiero irrumpir sus pocas horas; sin embargo, la necesidad de conocer la verdad acerca de lo que él siente es más grande que el respeto que le siento… no tuve esa oportunidad en el sueño, un error que no cometeré dos veces…
Arrimé mi mano derecha por encima de su cabello y con un pequeño gesto, lo aparté delicadamente y lo coloqué por detrás de su oreja para revelar su perfil. Después dedico algunos minutos para arrullar su mejilla con el dorso de mis dedos mientras acentuó con sutileza, un pequeño esbozo de sonrisa. En un determinado punto, logré despertarlo lentamente; Sus ojos se abrieron y parpadearon un par de veces antes de notar mi presencia, que, al hacerlo, se alarmó un poco, su respiración se agitó, se levantó evidenciando un pequeño esfuerzo y se acomodó forzosamente para recostarse de espalda completa en la pared mientras dejaba que su cabello nuevamente lo cubriese hasta el pecho… tal como lo había encontrado en el sueño… aclaro un poco mi garganta y le ofrecí una excusa.
— Amm… Disculpa si te desperté… créeme que no tenía intenciones de hacerlo…
— Bien, entonces ¿Cuál es el motivo? — Me interrogó directamente y con una voz ronca, cosa que me puso un poco alerta
— Bueno… pues…
— Jejeje… Tranquila, no pienso fastidiarte por algo como eso…— Bromeó con moderación, cerrando sus ojos mientras apartaba sus mechones del rostro. Más tarde me preguntó — ¿Sigues enfadada conmigo con lo que pasó?
— Emm… ¡Hmm!...— Gesticulé cierto enfado al recordármelo, desviando mi mirada hacia un lado — ¿Tu qué crees? Te pasaste de la raya… sé que eres directo con las cosas pero, me insultaste abiertamente y eso me dolió…
— Sé muy bien lo que pasó…— Me interrumpió con un tono menos ronco y procedió con voz casi inaudible —… Escucha, lo lamento. Lamento mucho por lo acontecido…
¿Me pareció oír lo que creo? ¿Alan, se está disculpando?... Vaya, eso fue muy rápido, mucho más rápido de lo que esperaba, pero eso no significa que no esté empezando a sonreír por este chance. Me parece que puedo intentar algo.
— Disculpa, no te escuché bien ¿Qué fue lo que dijiste?
— ¡Phew!… Dije que lo lamento. Me estoy disculpando
— ¿Y por qué te disculpas?
— ¡Sabes por qué lo hago! Me disculpo porque te ofendí sin motivo alguno, no tuve ninguna justificación para hacerlo
— Ok, ¿Y eso cómo te hace sentir?
— Mmm… ¿Me vas a obligar a decirlo, no? — Me preguntó con algo de escepticismo, a lo que asentí con severidad la cabeza — Bien… pues eso me hace sentir como un idiota…
— Ajá, ¿Y qué más? — Lo presioné un poco más
— Dios… — Suspiró con aburrimiento — Ese deleznable acto también me hizo reflejar una completa cobardía. Un caballero jamás debe lastimar a una mujer bajo ninguna circunstancia, en especial a una bella dama…
Esbocé un leve gesto de satisfacción como réplica, pero para mí no es suficiente con solo eso, así que volví a insistir con otra pregunta.
— Y con todo eso, ¿Te arrepientes de lo que hiciste?
— Más que estar arrepentido, fue una de las peores cosas que he hecho… sinceramente me desconozco por completo…
— Está bien Alan, te voy a perdonar esta vez…
— ¿Enserio? Te lo agradezco mucho…
— ¡Pero! — Lo interrumpí esta vez para establecerle una condición — Tienes que hacer algo a cambio para que te perdone
Permaneció en silencio por unos pocos segundos mientras que movía lateralmente la cabeza con levedad, como si estuviese negando y también, se frotaba un poco sus ojos con los dedos pulgar e índice; contestándome con un tono de resignación.
— Que quieres que haga
— Mmm…— Insinué un gesto malicioso y me incliné para acercarme a su oído derecho y le susurré lo que sería, la única cosa que sé que sin importar su carencia de status moral, no es capaz de hacer
—… No… no puedes estar hablando enserio…
Empecé a reírme tras su reacción negativa y alarmada, sabía que se opondría a mi petición ni bien lo oiría y con eso me bastó para desquitarme.
— ¡No, por favor! Haré cualquier cosa menos eso… no me obligues hacerlo
— ¡Jajajaja! Lo lamento pero si quieres mi clemencia, no tienes otra opción…
— ¡No, basta! ¿Que hay sobre ti?
— ¿Hmm?
— ¡Sabes de lo que hablo! Me golpeaste con una piedra…— Le replicó haciendo énfasis a su herida en la parte lateral izquierda de su frente, levantando su cabello y mostrándolo los indicios de una cicatriz — Merezco también unas disculpas
— ¡Ahh no! Eso es diferente, tú te lo ganaste por bobo. No te mereces ni un carajo — Le repliqué alzando la voz
— Para nada, no pienso que una agresión meramente física como un piedrazo en la cabeza sea apelable… solo deja en evidencia tu comportamiento
— ¡Cállate! ¡No tienes derecho de quejarte porque eres un hombre y soportas estas cosas! ¡Y yo puedo pegarte cuando quiero porque soy una mujer! ¡Así son las cosas!
— ¿¡Que!? ¿¡Pero qué clase de lógica es esa!?
Luego de cuestionarnos, un breve silencio se generó entre nosotros y nos miramos por un momento, solo para acabar riéndonos de esta absurda discusión… termínanos por disculparnos por los inconvenientes y hacer las paces. Un buen avance en mi opinión, estaremos más cómodos para cuando toquemos el asunto que nos compete.
— Oye Alan…— Intercedí para cambiar de tema de conversación —… Quiero explicarte el verdadero motivo por el que te desperté…
— No es necesario que lo expliques, es más, me ahorraste la molestia. De todas formas quería hablar contigo por la mañana y bueno… estás aquí… jejeje
— Bueno, si… ¡Solo quiero saber cómo te encuentras! — Lo interrumpí en un tono osado
— Ohh… con que eso era…— Murmuró acentuando una media sonrisa e inclinando su cabeza hacia un costado —… Me encuentro más o menos estable. Mi concentración no está del todo bien, subyacente de la inanición, la deshidratación y el agotamiento…
— ¿¡Aun no has comido, ni un bocado!? — Inquirí con indignación — ¿¡Acaso eres idiota!? ¡Llevas aquí tres días!
Sintiéndome irritada y al mismo tiempo, preocupada, me retiré y avancé a gatas para encontrar el recipiente con lo que queda de comida, pero me detuvo sujetando mi hombro, diciendo.
— No te molestes, voy a seguir prescindiendo de esa porquería
— ¡Pero!...
— El hambre y la sed… me la estoy guardando para algo mucho más delicioso…
— ¿Hmm?
Me miraba con una vasta intensidad que de inmediato la percibo y al sonreírme con malicia, exclamó murmurando con un aire de lobreguez.
— El tiempo se nos ha acabado, el amanecer ya está próximo y nosotros actuaremos según nuestro plan… una vez que lo tengamos unificado, nadie podrá detenernos…
— Em… no lo sé…
— ¿Mmm? ¿Qué te sucede?
— Em… um… No estoy tan segura sobre todo esto Alan, no sé si lo logremos…
— ¿Por qué hablas como una fracasada? ¡No te entiendo! — Me interrogó con mucha seriedad. No pudiendo contestarle adecuadamente, solo agaché mi cabeza con vergüenza y apretando mis puños, procedí a contarle con nerviosismo
—… Hoy tuve una pesadilla… Soñé con una situación similar a esta, y tú estabas ahí, a mi lado… me guiabas y peleabas con todos los ponis… pero te hirieron y yo solo veía como morías ante mis ojos, tal como la otra vez… fue espantoso… — Me pausé para contener un par de gemidos, los malos sentimientos están volviendo y necesité de fuerza interior para deshacerlos. Antes de lo esperado, colocó su mano en mi hombro y me preguntó
— ¿Viviana, tienes miedo?
— Si Alan, tengo miedo… miedo de que fracasemos, miedo de que nos maten o peor… de que te maten a ti primero porque te ven como nuestro líder…
— No estás excluida en esto, no eres la única que siente miedo — Acotó tal afirmación con serenidad y simplemente ladeé muy suavemente la cabeza quedando un poco confundida, pero atenta a lo que iba a decir —… Yo también tuve una pesadilla similar… Al igual que tú, soñé que ustedes luchaban frente al enemigo y que súbitamente morían frente a mí… Y lo que fue peor, a ti te habían violado brutalmente hasta que te convertiste en un pedazo de carne… Cada vez que la palabra "fracaso" se cruza por mi mente, esas escenas vuelven atormentarme una y otra vez y te juro que es algo que no puedo olvidar con facilidad.
Para mi sorpresa, me tomó de las dos manos con firmeza y exclamó en voz alta y desafiante.
— Por ese motivo, no tengo pensado en fracasar esta misión… Me he mentalizado lo suficiente como para considerar cualquier posibilidad de error y reaccionar con la mejor eficacia… Utilizando ese miedo a mi favor, no podemos fallar
— Siempre eres convincente con lo que dices, pero también eres muy confiado… ¿Estás seguro de lo que puedes hacer? — Interpelé con recelo
— Mira… ¿Sabes cuál es la razón por lo que les dije desde un principio, que cada quien hagan lo suyo? — Me preguntó con seguridad y negué con estimación — Hice esto teniendo en mente una palabra: "Confianza". Durante años hemos forjado una sólida amistad que ha desafiado óbices y dificultades y en lo particular, me han soportado mucho más de lo que pensé que podrían tolerar. Gracias a ello, he tenido la oportunidad de conocerlos a fondo y en recompensa por la amistad que me brindaron, les he otorgado mi plena confianza… En fin, poseo esa seguridad de la cual tú dudas, porque conozco sus habilidades y sé muy bien de lo que ustedes son capaces de hacer, así que, seamos francos: Nosotros cuatro pudimos patearle el culo al rey unicornio, quien se supone que esclavizó a todo este infecto país, dudo mucho que esas estúpidas princesas soberanas, que en cuyo caso no hicieron nada más que protegerse a sí mismas, nos pueda detener
— ¿Así que piensas eso? — Le pregunté con una sensación de seguridad que estuve buscando y asintió afirmativamente con la cabeza — Me alegra mucho tu optimismo y tu motivación es inspirador… pero quiero decirte algo que no creo que te vaya a gustar
Tras oír mi advertencia, simplemente enmudeció y arqueó ambas cejas indicando una ligera sorpresa, pero igualmente estuvo dispuesto a oírme con sobriedad.
— Con respecto al plan que cada uno debíamos hacer… no tengo ninguno
— ¿Mmm? — Exclamó
— Es cierto y lo lamento mucho. Cuando empezaron las discusiones, fui bastante egoísta al tratar tu interpretación de utilizar los instrumentos y de hallar la inspiración como una afirmación absurda y simplemente me fui por mi propio camino, pensando que con Daniel, tú y quizás hasta Johan bastarían para construir el plan; y justo al escuchar lo que acabas de decir… sobre la confianza que nos tiene y eso, ahora tengo la sensación de que acabé de complicar las cosas… me siento como una inútil…
— ¡Jejeje! ¡Oye, tranquila! No has arruinado nada, ni siquiera hemos comenzado a estructurarlo así que tómalo con calma — Me advirtió atenuando su voz hacia uno más suave — Como te dije antes, consideré toda clase de posibilidad y eso te incluye…
Comenzó a reírse suavemente y viéndome un tanto desorientada, procedió a explicarme directamente y con un tono jovial.
— Te diré un pequeño secreto… más que considerar el hecho de que podrías tener una actitud negativa a causa de las limitantes de los recursos, el estrés de estar recluida y que terminarías por no hacer un carajo… lo pronostiqué con precisión porque solo faltó que te hiciera enojar para prevenir una secuela dispar…
— ¿Qué? ¿De qué estás hablando? — Inquirí con bastante seriedad
— Ya me oíste… desde un principio ya estabas abrumada porque nuestra situación se había complicado y como un acto deliberado, quise provocar un poco de cólera entre nosotros para glorificar el resultado
— ¡Espera espera! ¡Hábleme claro idiota!... — Exploté con una clara señal de enfado por lo que creo que dijo y lo confronté — ¿¡Me hiciste enfadar, humillar y hasta llorar, apropósito!?
— ¡Ex profeso!
— ¡Que me hables claro pedazo de marica! — Le grité y le di un puñetazo en su hombro, a lo que exclamó respondiendo con algo de dolor y mofa
— ¡Que sí! Es lo que acabo de decir… lo hice apropósito
A esta altura de la charla, me quedé sin habla. ¿Así que este idiota me estuvo mintiendo todo el tiempo?
— ¿¡P-Por qué hiciste eso!?
— No te puedo dar explicaciones o un respuesta inmediata sobre lo que hice, al menos no por ahora… ¡Pero oye! Tienes que reconocer que por lo menos fue entretenido ¿No? ¡Jajajajaja!
Eso fue un acto de muy mal gusto, obviamente mi enojó se incrementó porque ahora siento que estuvo jugando conmigo todo el tiempo. Volví a explotar, interrogándolo y gritando.
— ¿¡Te estás burlando de mí!?... Tú… ¡ERES UN TONTO!
Lo volví a golpear como reacción, esta vez lo hice doblar y quejar de dolor porque le di justo en la boca estómago. Me aparté lo necesario y al echarle un ojo, no vi que haya cambiado esa tonta expresión de burla en su mirada pese a que esté tosiendo repetidas veces, igualmente se dirigió a mi dirección y exclamó con ruego.
— Es por eso que me alegro que hayas interrumpido mi sueño… — Tosió otras dos veces sin dejar de sonreír como idiota — En verdad me avergüenzo y me disculpo si te hice creer que estuve siendo hostil contigo… Sabes muy bien que no tengo intenciones claras de lastimarte
— ¡Cállate! ¡Ya tuve suficiente de estos juegos estúpidos!
— Oye… ¿Te han dicho alguna vez que te ves muy hermosa cuando tienes este semblante de enfado?
— ¡Basta! ¡Ya no sigas jugando conmigo! ¡Te juro que no voy a perdonarte otra vez por esto! ¡Realmente te pasaste!
— ¡Vamos Viviana! No te enojes por algo tan insignificante, además ya cobraste revancha con mí lastimada frente… y sin mencionar lo que me vas a obligar hacer…
Ya cansada de esto, me volteé a medio lado, dispuesta a ignorarlo y a dejar que hablase solo… aunque la verdad, este enojo se está sintiendo algo extraño. No sé qué es con exactitud pero no es algo que haya sentido con regularidad…
— Está bien. Enójate si quieres, estás en todo tu derecho de hacerlo… pero a cambio, quiero que me hagas un enorme favor
Curiosamente su tono de voz cuando me pidió su petición, se relajó y cambió a otra más opaco y profundo. Al tomarlo enserio esta vez, giré mi cabeza para prestarle atención y le respondí con la misma sobriedad.
— ¿Qué quieres?…
— Bien, hablando enserio sobre nuestra situación, te diré algo sin rodeos: Si bien no hiciste nada para aportar algo en la estrategia, entenderás que obligatoriamente te toca ejecutarla desde el umbral del mismo. ¿Y sabes algo? Tu carácter apasionado es el mejor dote con el que cuentas y será un factor determinante cuando estemos en la boca del lobo… Ahora escúchame con atención: Para cuando estemos fuera de esta celda, es esencial que domines tu rabia en el momento crítico, con el fin de que puedas proyectarlo gradualmente cuando se avecine la oportunidad. ¿Entiendes lo que te dije?
— Más o menos, ¿Cómo pienso hacer algo así? Sabes que tiendo a ser, impetuosa — Le contesté dejando un lado mi momentáneo enfado y digiriendo toda mi atención
— Bueno mi niña, eso depende de tu autocontrol. Comprendo el hecho de que para ti no es fácil, pero más te vale conservar la calma o estaremos expuestos
— Ok… si solo tengo que hacer eso, lo intentaré — Le dije reduciendo mi tono, aunque sin intención, me puso más presión
— Tranquila, sé que tienes la fortaleza suficiente; siempre y cuando sepas esperar a que "Ese momento" llegue
— Aun no te entiendo del todo, ¿De qué momento estás hablando?
— No me preguntes eso, es cuestión personal discernirlo y solo tú sabrás que hacer — Me puso más presión que antes, a un punto de ponerme nerviosa. De improviso, Alan se me acercó, sujetó temporalmente mi mano derecha y acarició el dorso con la intención de calmarme un poco, mientras iba aprovechando la ocasión para formular una pregunta — ¿Recuerdas el elemento más importante a la hora de componer una canción?
— Por supuesto, es la inspiración. Nos constaste de ello cuando nos explicabas tu propósito
— Exacto, pese a que no tienes un plan propio que te respalde, no implica que carezcas de ese recurso… Antes de que interrumpas con una innecesaria pregunta acerca de qué carajos estoy hablando, permítame aclararte un poco la memoria, contándote un breve análisis al respecto
Observando atenta como se movía un poco más hacia atrás para acomodarse mejor a la pared, se aclaró su garganta mientras se llevaba su puño derecho hacia sus labios, antes de poder continuar.
— Entré en un estado introspectivo cuando Johan y tú nos relataron aquellos funestos acontecimientos desde el día en que llegaron acá… Al escucharlos y después de meditar un poco, pude evaluar con éxito algunos aspectos positivos, pero solo mencionaré dos casos: El primero, es que afortunadamente no han padecido lo que se denomina comúnmente como el síndrome de Estocolmo. Una explicación plausible, o por lo menos en tu caso, es que dada tu personalidad, no se te pudo haber generado tal trastorno bajo ninguna circunstancia, razón un poco rara según mi opinión ya que ocurre en casos comunes de secuestro o abuso; dejándome tan solo una conjetura que lo puede corroborar… lo que conlleva al segundo caso: Tu comportamiento actual alimentado con tu ya mencionado carácter, lejos de ser reprimidos por el maltrato y el tiempo de reclusión, muestra ligeras señales de ser intensificados, excepto por algunos episodios de miedo que con cierta frecuencia afloran y lo reprimen; lejos de eso, dicho comportamiento da su significancia en que, existe la probabilidad de que hayas desarrollado una tendencia neurótica adversa que potencialmente devenga en efectos psicosomáticos a largo plazo…
— ¿Perdón? ¿Esa mierda palabrera y verbosa qué quiere decir? ¿Qué soy una psicópata?
— ¡No seas absurda! Por supuesto que no… o por lo menos, no todavía — Concluyó en primer plano de modo seco, para luego terminar de explicar los detalles — En síntesis, te indicaré algunas observaciones que verifican mi breve análisis: Uno, en ocasiones entras en una especie de trance, como si intentaras repetir aquellos sucesos haciendo retrospectiva…
— ¿Qué? ¡Eso no es verdad! — Negué rotundamente — Siempre he intentado estar lucida para mantener la calma y para que no se preocuparan
— Tú lo has dicho, lo has intentado, mas no te has mantenido — Me sorprendió con su observación — Lo que pasa es que no te das cuenta cuando ocurre el lapso, en especial cuando te mantienes por horas mirando al techo
— ¿Ahh?... eso… eso es diferente, tan solo pensaba un poc…
— ¡Dos! — Me interrumpió para seguir sus conclusiones — Tal vez puede ser por inconciencia o no, pero posees un grado de descontrol de la ira… no aclararé detalles al respecto, ya instruí que debes dominarlo…
— Si lo estás hablando solo por el golpe con la piedra, déjame decirte nuevamente que lo tenías merecido…
— No solamente hablo por ello, también hablo por los golpes que me diste hace un rato, aunque, como dije, es un aspecto positivo más que un defecto
— Esos golpes también son justificad…
— ¡Y tres! — Intenté excusarme pero fui interrumpida de nuevo — Esta observación está intrínsecamente relacionado con la primera y lo que me permite conducir a la conjetura sobre tu verdadera fuente de inspiración: Partiendo desde el origen, insensiblemente mencionas un nombre cuando te encontrabas ensimismada. Un nombre que me causó escalofríos cuando lo mencionaste la primera vez con tanta perfidia… Apuesto que a menudo piensas en él cada vez que necesitas alimentar tu ira y que termina por reflejarlo de manera automática… A partir de estas premisas, dime si estoy equivocado en algún punto
—… ¡Demonios Alan!...— Exclamé atónita como parte de mi reacción, intentando comprender todo ese tren de pensamientos — Tu nivel de razonamiento no deja de impresionarme, pero no quiero que lo hagas más por favor… casi siento que me desnudas cuando aplicas tu análisis en mi…
— ¡Jeje!… Bueno, solo apliqué el método abductivo, siguiendo un poco tu conducta actual y partiendo de algunas pautas empíricas generales, pude sacar la hipótesis de tu caso…— Se explicó con calma, pero entre algunos rayos de luz nocturna que reflejaban parcialmente su rostro, delataba consigo un leve rubor — No estoy concluyendo nada como para que te sientas así, solo relájate
— Está bien… y no. No estás equivocado…— Confirmé su interrogante y al mismo tiempo tuve la oportunidad de liberarme un poco —… Desde el día que decidió meterse conmigo, recordé una frase de muy mal gusto que me dijiste hace años:" No te creas un bonito y único copo de nieve, eres la misma materia orgánica en descomposición que todo lo demás y todos somos parte del mismo montón de mierda..." Y por alguna razón te entendí… Fui de manera literal, algo menos que un pedazo de mierda sin valor y sin propósito — Intenté contenerme dando largas y lentas inhalaciones y más tarde declaré levantando mi voz con coraje — No quiero volver a sentirme así nunca jamás, juro en este momento que no importa las consecuencias que deba asumir, no importa si tengo que manchar mis manos con tal de no volver a caer a ese hoyo inmundo en la cual estuve atrapada… voy a pelear con quien sea que intente llevarme allá y juro que venceré…
— Es bueno saber que tienes la convicción
Se me aproximó un poco más hasta colocarse en frente mío y mirándome fijamente, me preguntó con mucha seriedad.
…
— ¿Quieres matarlo, no?
…
—… Si… desde lo más profundo de mi corazón… quiero matarlo… quiero acabar con todos mis miedos… ya estoy harta de estas inseguridades tan maricas que me agobian
…
— Esa es la respuesta que necesitaba oír, de alguna forma, ya podrás discernir "Ese momento" por lo que ya no tengo que preocuparme. Y por eso, te voy a conceder esa preciosa oportunidad… Extiende tu mano…
Extendí mi mano derecha sin quejarme y con la curiosidad de lo que está planeando, vi a través de su sombra, su mano derecha que va de inmediato hacia la parte trasera de su pantalón y tras una corta espera, sacó un extraño objeto semicorto y lo depositó en mi palma, luego dobló mis dedos con amabilidad, cerrándolos para que lo sujete y mientras tanto intentó reconfortarme.
— Es un infortunio el hecho de que estos malditos ponis trataron de hacerte y es una lástima tener que oírte y verte sufrir por ello; pero te aseguro que hay algo que ellos nunca pueden quitarte: Tu dignidad
Ante la impresión de esas palabras, me incliné y abrí mi mano para indagar sobre lo que colocó y al primer reflejo que veo gracias a la luz nocturna, me quedé pasmada al contemplar una fina hoja corta de metal aparentemente filosa y muy aguda, decorado en su base corta y redondeada con un ornamento sencillo hecho al parecer, con el mismo material.
— ¿Q-Que es esto? — Pregunté con cierta timidez sin dejar de echarle el ojo hacia el objeto
— Es un puñal de dos piezas… Estilete para ser exacto debido a la forma estrecha de la hoja
— Si si, eso es lo que parece pero ¿De dónde lo sacaste?
Esbozó una gran sonrisa de orgullo y me explicó con cortesía.
— De ninguna parte, lo fabriqué desde cero empleando tan solo dos ganchos para pelo que disponías
— No lo puedo creer…— Exclamé sin salir de mi asombro y analizaba dicho objeto con minuciosidad
— Hubiera hecho una daga con doble hoja, pero Johan ocupó el ultimo gancho para no sé qué diablos hacer, así que debí apañármela con lo que me quedaba en mis manos — Añadió su referencia como parte de su introducción y más tarde quiso que observase con atención el instrumento. Se lo devolví y justo después empezó con la descripción —… Este puñal lo fabriqué con mucho esfuerzo en un periodo estimado de, treinta a treinta seis horas diría yo. Esta hoja de unos diez centímetros de longitud, lo elaboré con una estructura ajustada y ligera para que se pueda ocultar a la vista con solo cerrar el puño…
Señalándome las siguientes secciones de su creación, en especial esas dos pequeñas anillas cuadrangulares y segmentadas con una increíble atención al detalle. Demostrando que con un sencillo movimiento lateral entre las anillas, esos segmentos o muescas traban y destraban las piezas, permitiendo doblarlas como si de una navaja se tratase, evidenciando la eficacia de su propósito.
—… Estos eslabones, son la clave de esta humilde pieza mecánica, tan solo es cuestión de ajustarlos en las diminutas ranuras para cuando quieras usarla y lo desajustas presionándolos un poco hacia adentro para cuando necesites ocultarlo — Culminando con la parte de su explicación, me señaló ahora para terminar, la última pieza restante — Originalmente, la empuñadura lo quería diseñar de un aspecto estándar, pero debido a que el gancho restante fue algo pequeño, no tuve suficiente material para ese propósito. De todas formas, esta forma chata cumple con satisfacción su rol, ya que está diseñado para sujetarlo únicamente con el puño cerrado y que la hoja sobresalga del centro… ven, te mostraré
Con el decoro y la intención de enseñarme a utilizarlo, sujetó el artefacto y enderezó la hoja impulsándola en un corto movimiento hacia arriba, acto seguido lo empuñó tal como lo describió, es decir, de tal forma que la hoja sobresaliese entre los dedos índice y medio… algo similar a una especie de nudillo, pero mucho más peligroso. Después de mostrarme cómo usarla, me la devolvió, no sin antes avisarme.
— Aunque no tenga mucho filo, ten mucho cuidado con él, si lo vas a usar para cortar mantén vigilado los eslabones, no vaya sin previo aviso a que se destraben por error y te cortes por accidente, recuerda que esta hecho de aluminio y no tiene remaches que lo fortalezcan, no es una pieza muy resistente como para soportar fuertes torques
— Lo tendré, no hay cuidado
Le contesté con confianza para que no se preocupara y luego de dármela, me quedé en silencio y en juicio por varios minutos para ensayarla un poco y al mismo tiempo la contemplé de cerca con maravilla, en eso exclamé.
— Todavía no caigo de la impresión… Es estupendo, una hermosa artesanía hecha con dos pedazos de alambre… ni en un millón de años se me hubiera ocurrido elaborar algo tan magnifico
— ¡Hum!... Merezco algo de mérito ¿No?...— Bromeó un poco al respecto por el comentario, y en eso, estiró su brazo izquierdo cerca de su esquina para asir y traer consigo algunos escombros ocultos, afirmando — No fue sencillo el proceso, sobre todo tuve que invertir parte de mi tiempo moldeando dos de estos escombros para obtener la forma de discos planos para el forjado y lijado de la hoja, así como también para constituir los eslabones… con el otro trozo de escombro lo pulí y lo acondicioné para transformarlo en una amoladora y gracias a la mezcla que apliqué en su superficie, me permitió adquirir la textura perfecta para afilar adecuadamente la hoja… y como dicen por ahí, el resto es historia…
—… Así que la mezcla fue para ese fin… y creí que estabas trastornado porque te comportabas de manera extraña, e incluso por un segundo imaginé que… que nos odiabas… Ahora me siento aliviada porque todo lo hiciste pensando en tu plan
— Jejeje… Aun no has visto todo, mi breve actuación y el puñal solo constituyen el cincuenta porciento de mi plan. Todavía te falta ver lo que es mi mejor trabajo hasta ahora
— ¿Tu mejor trabajo? ¿No es el cuchillo acaso?
— Por supuesto que no. El puñal solo representa el Stradivarius, algo con el que cualquiera puede poseer, obtener o ejecutar, pero para realizar un gran concierto, es imprescindible una formidable partitura rebosante de composiciones audaces y aplastantes, notas afiladas y riffs potentes que solo un genio parido directo del infierno puede concebir
— ¡Debe ser impresionante! ¡Ya quiero verlo! — Exclamé entusiasmada y ansiosa de presenciar su trabajo
— Paciencia mi niña, aun no es el momento propicio para revelarlo. Cuando estemos reunidos por la mañana tendrás el privilegio de presenciarlo, siempre y cuando estés preparada… ¿Lo estás?…
Desde hace poco, le había confesado a mi compañero que ya no quería andar por el sendero de la autocompasión y que había decidido luchar de manera literal para acabar con mis temores; Pese a lo dicho, la sola mención de poder escapar de esta torre de alta seguridad y alejada de cualquier rastro de vida todavía me parecía algo descabellado y muy peligroso, inclusive con la tentativa asomándose por nuestras cabezas, no garantizaba nuestro bienestar… Sin embargo, al tener a mi lado alguien que posee un nivel vasto de sabiduría y creatividad extraordinaria, se me hace completamente visible la idea de no solo escapar, sino más bien de concretar una fuga legendaria.
Sabía desde que el día en que lo conocí, que Alan era alguien inteligente y con dotes de improvisación bastante buenos pero, después de tener el placer de oír sus elocuentes análisis y frases intelectuales tan llenas de confianza, además de poseer en mis manos una de sus creaciones más impresionantes… me hace reflexionar que dichas improvisaciones, no son lo que aparentan ser… con total seguridad estoy ante la presencia de un genio… un genio que me brinda mucha inspiración y fuerza de voluntad.
— Alan… déjame decirte algo…— Hablé con una dicción claramente apabullada después de su mérito —… Con toda esta genialidad que me has mostrado y con tus buenas intenciones… gracias, sin ti no tendría de nuevo la esperanza que alguna vez perdí… Te admiro muchísimo, tanto que estoy al borde de estar celosa. Ojalá pudiera ser como tú algún día
— Oye, no hables como si fueras una niñita patética ultra-dependiente… que no se te olvide que eres una luchadora y que te has valido por ti misma para pelear por tu propia autonomía. Yo simplemente soy el sujeto corriente que te da las herramientas para que lo demuestres, aparte, en aspectos personales, también posees talentos sensacionales… talentos artísticos que superan a los míos por mucho
— ¿Eso crees? — Interpelé halagada y asintió con calma — De todas formas, no te considero alguien corriente porque has hecho hazañas increíbles y además, tú siempre estás ahí para mí
Justo después de declarar con toda honestidad, me precipité de golpe para darle una sorpresa: Lo abracé fuertemente y con todo el cariño que puedo brindarle.
— Me… me estás abrazando…— Exclamó oyéndose atónito
— Oh, diablos… — Contesté en voz baja. Con un poco de desilusión, me aparté un poco — Olvidé que no te gusta mucho el contacto físico… lo siento mucho
— No te disculpes… esto es lo que quería desde el principio
— ¿Lo dices enserio? — Pregunté con ligera animosidad y cuando me sujetó de los hombros y me llevó consigo, correspondiéndome el afecto con un cariño que no había demostrado con anterioridad, me contestó en un tono suave
— Tengo mucho frío… el hecho de que ponderes mis esfuerzos y que me regales una muestra de tu cariño, otorgándome un poco de tu calidez, me trae paz interior… ¿Te puedo pedir algo?
— Claro que sí, ¿Qué necesitas?
— Necesito un poco de tu compañía… quiero que sigas abrazándome por un buen rato
— Amm… bueno, sigamos así entonces…— Afirmé sintiendo algo de nervios ante inusual petición de su parte, de todas formas le devolví el afecto, rodeándolo de la cintura y recosté mi cabeza por encima de su pecho
Perdimos la noción del tiempo a partir de eso. Tal vez transcurrieron diez… veinte minutos… media hora o quizás un poco más, en tal caso, permanecimos acurrucados tal como él lo quiso y honestamente yo igual. No pensaba en otra cosa más que la de estar así hasta el amanecer, a los pocos minutos pude sincronizar mi respiración junto con la suya, sus suaves latidos ronronean con constancia en mi oído izquierdo y sus brazos me envuelven por completo, dándome una fantástica sensación de seguridad plena que buscaba… al cerrar mis ojos, me percaté de una sola cosa: Es algo raro, pero tuvo razón cuando me explicó el por qué lo necesitaba. Marcando el ritmo de sus lentas exhalaciones, siento que su aura está desprendiendo esa sensación profunda de paz que, al recibirla, provoca aunque sea por un minuto, un estado "Zen" que hace que se me olviden todos mis problemas, inquietudes y aflicciones. Por primera vez en mucho tiempo, ya no percibo que estoy en esa gélida oscuridad y fetidez que rodea mi ser… siento que estoy entre esponjosas y cálidas nubes.
… Ahora que puedo pensar con más claridad, esta es una oportunidad perfecta para poder al fin preguntarle sobre lo que siente… quiero ignorar el hecho de que su falso comportamiento caótico, estuvo ligado a lo que está sintiendo por mí, eso es ridículo, si fuera igualmente falso, no estaría abrazándome como lo está haciendo ahora, esto es una clara señal de que siente algo… no sé si es amor, pero seguro que es algo… lo voy a encarar de todo modos.
— ¿Alan?
— ¿Mmm? — Exclamó rápidamente
— Oye, quiero hablarte sobre algo más… algo que pasó hace unos días
— Dime… ¿De qué quieres hablar?
— Bueno, es sobre lo que dijo ese pegaso acerca de ti…
— Oww… Ya se hacia dónde va esto — Me interrumpió declarando, notando al mismo tiempo, cierta incomodidad de su parte —… ¿Es necesario discutirlo?
— Si — Afirme secamente y con un fuerte rubor aproximándose a manchar mi rostro hasta las orejas, lo miré fijamente y le manifesté sin dejar un rastro de inseguridad — Solo quiero saber el trasfondo de todo esto… ¿En verdad, yo te gusto?...
—…— Enmudeció de repente, evitando devolverme la mirada al girar la cabeza hacia su derecha
…
— ¡Vamos, dime! — Le insistí con un tono más severo, pero parece siguió ignorándome
—…
…
—… Me estas hiriendo con tu silencio... — Le repliqué ahora en un tono apagado y tras unos segundos de incertidumbre, al fin obtengo su respuesta
—… Calma, no quiero lastimarte… simplemente quiero entender la magnitud de tu interrogante… ¿Qué quieres que te responda?
— Pues no sé qué me vas a responder, pero si quiero que seas honesto conmigo
— Y si soy honesto… ¿Te sentirás mejor no importa lo que responda?
— En cierta parte, me sentiré más aliviada — Afirmé agachando la cabeza
— Ok — Finalmente accedió a contestarme, se aclaró su garganta y con una voz baja pero firme, me dijo — Ahora mismo, no podría avalar eficazmente a tu inquietud ya que lo único que estoy experimentando, es un conflicto que compromete de manera negativa a mi sentimiento yoico
— ¿Cómo? ¿Yoico? — Inquirí tratando de comprender sus enredadas palabras
— Verás, te explicaré el concepto pero primero escúchame lo siguiente: Si quieres una respuesta parcial a dicha interrogante… Te diré que es un si
— ¿Dijiste que si? — Gemí en una interrogante mezclada con extrañeza y felicidad adjunta
— Es un si momentáneo… y precisamente ese es el problema — Lo miré un poco desconcertada al respecto, aun así me mantuve atenta a su explicación — El problema radica en que parte de este estado de ánimo, ha empezado a gestarse en mis pensamientos, sentimientos y en mis instintos humanos, quebrando las fronteras de los mismos de mi yo interior. Consecuencia de este fenómeno, temo que se derivará en un desborde de incoherencias varias que nublarán mi juicio hasta perder por completo la percepción de mi identidad… Para evitar este desastre, debo reformar mi yo interno y establecer un nuevo límite que determinen aquella emoción presente
— Lo siento, no logro entenderte del todo bien. ¿Estás diciendo que intentarás negar lo que sientes?
— No exactamente… ven, acércate a mi pecho — Por intentar entenderlo, no quise acceder todavía a su petición, pero para mi sorpresa, sujetó con delicadeza la parte posterior de la cabeza y me llevó más hacia su pecho, para más tarde preguntarme — ¿Escuchas mi corazón?, ¿Oyes lo rápido que está palpitando? — Asentí con cierta timidez al notar sus fuertes latidos y en eso afirmó lo siguiente — Así estoy cuando te encuentras cerca. Esto significa que siempre ocuparás un lugar allí, un lugar que no desaparecerá y que nadie puede arrebatarte
— ¡Ohh!...— Vuelvo a gemir y juro que por un segundo me quedé en blanco. Lo miro directamente y reclamé —… Disculpa, todavía no caigo con lo que estás diciendo…
— Tranquila, estuviste ahí desde hace mucho tiempo y en ningún momento mis sentimientos han sido comprometidos… asimismo, desde que decidiste compartir tu sangre, una conexión extra se enlazó y un nuevo estado de ánimo fue el fruto de ello. Al darme cuenta, en un principio lo consideré algo prescindible, algo pasajero con lo que el transcurrir el tiempo podía solucionar, sin embargo, los muchachos comenzaron a especular sobre dicho estado y más aún, ese maldito pegaso lo declaró abiertamente… simplemente no pude evitar replantear esta situación sobre ti y bueno… creo que ya sabes el resto
— Umm… y-ya veo, creo poder entenderte ahora…— Manifesté con calma y observándolo desde una especie de posición mediática, intenté ofrecerle un poco de consuelo — Te sientes confundido porque no sabes que es lo que quieres y porque temes que las consecuencias de una mala decisión dañen nuestra relación
— Viéndolo de manera simplista… así es — Confirmó cabizbajo
— Mmm… ¿Necesitas espacio… para meditar?
— No realmente… este asunto requiere algo más que estar a solas… tampoco estoy seguro que dicho asunto se solucione o se mitigue con el tiempo
— ¿Y entonces? ¿Qué piensas hacer al respecto?
— Dame unos segundos… veré que se me ocurre
Es habitual en él, que una incertidumbre alrededor se forme cada vez que su enigmática mente esté trabajando en alguna solución o alternativa, inclusive si es algo frívolo, porque tiende a ser en extremo impredecible. Por ello, me preparé para lo que sea que tenga que decir… quien sabe cuándo se va a tardar…
— ¡Ya sé que hacer! — Exclamó de improviso, sobresaltándome — ¡Viviana! ¡Tú me vas ayudar a superarlo!
— ¿Qué yo te ayude? — Inquirí retóricamente — Por supuesto, haré lo necesario, ¿Qué necesitas de mí?
— Necesito una comprobación de tu parte para analizar otro punto de vista y para establecer un nuevo margen…— Con las ansias que posee, me sujetó de mis hombros y me observó con mucho detenimiento, solo interrogándome con un tono intenso y profundo —… Te voy a devolver la pregunta que me formulaste hace un rato… ¿Yo a ti te gusto?
…
… ¡Lo sabía! Me llegó el momento de confesar, y lo peor es que tengo una mala corazonada acerca de lo que hará si lo que le digo sea erróneo… Pero sin importar que consecuencias pueda acarrear, me preparé para eso y no voy a retroceder, de hecho, voy a realizar el mismo gesto…
…
Con un gesto atrevido, tomé su mano derecha y lo llevé hacia mi pecho, sin importar el hecho de que mis senos se interpusiesen ya que su mano es grande y en especial cuando no traigo sostén… lo oprimí voluntariamente y al mismo tiempo le devolví la pregunta de antes.
— ¿Sientes como late mi corazón? — Me contestó con afirmación, tan solo bajando su cabeza y acentuando una media sonrisa — Dime, ¿Qué crees que eso significa?
— Me imagino que lo mismo que yo ¿No?
— En efecto, compartimos esa sensación — Pausé por un breve instante mi declaración para inhalar profundamente y suspirar con la tentativa de superar el fuerte rubor y para liberar la tensión — Desde el fondo de mi alma, debo confesar que, no es admiración y envidia lo que siento sobre ti… lo que siento es una profunda atracción
Me volví a pausar para tragar un poco de saliva y rápidamente tuve que proseguir antes de que el ambiente se pusiese incómodo o que intentase cuestionarme.
— Me gustas mucho Alan. Al igual que tú, últimamente estuve pensando una y otra vez acerca de esta situación y lo que me estaba sucediendo, precisamente porque siempre estás en mis pensamientos… pero a diferencia tuya, no necesito mortificarme a mí misma para obtener una respuesta lógica porque simplemente no existe alguna. Sé que estoy segura de estos sentimientos ¿Y sabes algo? No me avergüenza tenerlos ni mucho menos me arrepiento sobre ello
Como lo esperaba, guardó su silencio y con un acto súbito, desvía su mirada hacia un costado, haciendo una leve mueca como queriendo evitar contacto alguno y con el ambiente tenso y un frío silencio haciendo mella, solo acentuaba su incomodidad. No permitiré que esto se malentienda.
— Alan mírame… — En un acto osado, le sujeté suavemente de su rostro para que capte mi atención y directamente le dije — Estoy perfectamente consciente de lo difícil que debe ser para ti lidiar con algo así. Y para que lo sepas, no estoy esperando ninguna especie de retribución o que me correspondas si eso te puede hacer infeliz, te aprecio lo suficiente como para provocarte ese tipo de daño. Hice esta confesión solo para que lo supieras…
Después de aquel momento, lo solté y me aparté para darle su espacio y que sopesase mis palabras. A lo mejor con esto ya puede sacar sus conclusiones sobre su dilema y obtendré su respuesta definitiva al respecto… solo espero no equivocarme, no sé lo que haría si lo único que he provocado, fue fomentar su confusión a un punto en que se le vuelva incomoda mi presencia, que se aparte de mí y que termine por rechazarme.
Los pesados segundos se perciben como horas cuando inconscientemente las ansias dominan la poca paciencia que tengo. Poco a poco empiezo a captar que cosas como estas, requieren de mucho tiempo para que algo suceda y entendiendo su asunto, terminé por dejarlo en paz, dispuesta a retirarme y recostarme un poco para las próximas horas en el amanecer.
…
—… Amm… esto… no suelo quedarme sin palabras…
Levanté la mirada con extrañeza, es muy raro oírlo pronunciar una frase como esa. Se le veía cabizbajo y jugaba nerviosamente con sus pulgares… Atenta y lista a sus palabras, profirió.
— Tu declaración… es conmovedora…— No objeté ni agregué nada a pesar de sus titubeos, solo dejé que continuase —… No percibí ni un resquicio de mentiras o amarga ironía. Oí una suave amalgama de sinceridad… y algo de tristeza. ¿Por qué la tristeza?
— ¿Tristeza? No siento nada de eso — Respondí lacónica — Tú modo de captar las cosas, es algo raro. Solo quise expresarme como usualmente lo haría con cualquiera, sin dejar nada con lo que deba lamentarme después. Si hubo algo en la cual pudiste darte cuenta, talvez sean inseguridades… es algo absurdo ¿No?
— Si, es absurdo… pero en cierta forma, es muy lindo
— ¿Tu lo crees así? — Inquirí con seguridad
— Por supuesto…— Afirmó concisamente y acercándose un poco más, comenzó a declarar — Como parte fundamental del instinto animal, es la atracción hacia el sexo opuesto y con base a lo que dije previamente, tú también me gustas, así que tus inseguridades aunque te hacen ver muy bella, carecen de argumento… como sea, una de las razones que validan este fenómeno que siento, es tu nivel de valentía y honestidad. Decir algo como eso requiere esas cualidades y no cualquiera tiene esas agallas, incluyéndome. En tal caso, lo manifestaste con nada menos que con alguien que no suele dejarse llevar por los sentimentalismos, y eso es muy halagador a tal punto que da un poco de vergüenza y la manera en que te expresaste es simplemente bella, juro que lo que salió de tu boca fue como un precioso poema… y por concederme ese honor, espero intentar retribuir todos tus sentimientos porque lo mereces y mucho
Nuevamente quedé muda tras escucharlo y acto seguido vi como se me acercaba hasta estar enfrente y tomando de los dedos de mi mano derecha, los levanto consigo y besa el dorso de mi mano con caballerosidad, mientras murmuraba.
— Aún sigo confundido con este asunto y puede que demore bastante tiempo en establecer algo en concreto, quizás días, semanas, incluso meses… pero mientras tanto, no quiero separarme de ti… te necesito a mi lado
Estando roja y avergonzada, todavía no caía de la impresión. Por lo que se, en el momento este sentimiento es evidentemente mutuo y me siento muy feliz, motivada y al mismo tiempo, nerviosa.
— Viviana — Me llamó con un tono sutilmente tímido, incorporándose hasta estar de rodillas
— ¿Si?
— ¿Puedo abrazarte un poco más? — Me preguntó con un susurro y al notarlo ruborizado, le contesté con el mismo susurro
— Me leíste la mente, yo te iba a preguntar lo mismo
Nos acomodamos en el mismo sitio de antes y duramos otro cierto intervalo, apegados con mucha devoción, esta vez sintiendo más comodidad y calidez que la vez anterior, no obstante no me siento tan relajada como debiera ser. No es porque me estoy sintiendo mimada y a salvo de la oscuridad tal como una pequeña en brazos de sus padres, sino que mis emociones se están desbordando y liberándose involuntariamente en intensos suspiros… ¡Dios mío! ¿¡Que me pasa!? Solo nos estamos abrazando, no nos estamos echando un polvo, debo controlar mi respiración y recobrar la calma… pero no lo puedo evitar, me estoy dejando llevar por esta situación…
— Viviana, ¿Estás bien? — Inquirió de repente con algo de desasosiego — Te veo agitada…
— Discúlpame… no es nada, no pasa nada…— Me excusé intentando disimular mi vergüenza repentina, pero mi respiración y mi rostro por completo rojo, me delata
— ¿Segura?
— No dañes el momento con tus inquietudes, por favor — Lo evadí para no tener que dar explicaciones
— Ok mi niña, simplemente me cercioraba…— Se disculpó con algo de mofa — Aunque, cambiando de tema… ¿No te recuerda algo?
— ¿Hmm? ¿Recordar? ¿Cómo qué?
— Pues no lo sé, ya que estamos juntos… abrazados… ¿No se te viene nada a la mente?
— Esto… ahora que lo mencionas, si tengo algunos recuerdos… recuerdos de nuestro hogar, de nosotros, de la banda…
— Si, al tenerte arrullada en mis brazos, mis pensamientos evocan aquellos buenos momentos juntos y nuestro hogar… con solo imaginarlo, me trae un poco de morriña — Comentó en un tono opaco y triste — ¿Recuerdas la noche en que nos conocimos?
— Claro que lo recuerdo, hace más de dos años, me viste por primera vez en plena presentación en un toque, ¡Jajajaja! Y también me acuerdo cuando me perseguiste como un loco acosador por varias cuadras cuando me estaba yendo hasta que te vi
— Jejeje, admito que fue un poco extraño, pero nos llevamos muy bien ¿No es así?
— Por supuesto, duramos casi toda esa noche caminando, conversando y hasta me invitaste a unirme a la banda
— Ajá, al principio rechazaste la invitación pero comprendí el trasfondo de tus razones, sé que fue un acto egoísta de mi parte porque solo deseaba tu habilidad en mi agrupación y no querías ser usada de esa manera. Pero cuando me llamaste y decidiste unirte al grupo, empecé apreciar tu compañía
— Fue algo mutuo — Respondí con gracia — Quería conocerte mejor y experimentar algo nuevo con respecto a mi carrera, es por eso que me les uní. Igualmente decidí convivir más contigo que con los demás muchachos, sin ofenderlos, claro, ellos siguen siendo geniales y muy divertidos
— ¡Ohh! ya me acuerdo de eso…— Replicó enseguida y con entusiasmo —… Me invitabas a todos lados, nos divertíamos, hicimos un montón de cosas juntos y parlábamos de cualquier maricada ocurrente… debo admitir que el tiempo contigo fue muy agradable y llevadero
— Pero tú también me invitabas algunos lugares raros pero interesantes de tu parte ya que me mostraste bastante sobre tu manera de ver las cosas. Me acuerdo que en una ocasión, me llamaste a las dos de la mañana para invitarme a un cementerio alejado, solo porque querías enseñarme algo sobre la belleza de la muerte
— ¡Jajajaja! Debiste pensar que estaba loco ¿No es cierto? — Preguntó riendo con suavidad
— Pues, al principio me diste escalofríos. Igualmente no te consideré un loco después de todo — Le respondí con timidez mientras le sonreía y ocultaba mi mirada — A pesar de las tétricas tumbas, el ambiente nada favorecedor con las velas negras que trajiste como decoración… Fue una velada agradable, aprendí que la muerte hay que verla como una amiga, más que como un enemigo… y aunque hubo mucho frío, nos recostamos por encima de esas tumbas para disfrutar de un gran cielo estrellado, señalándome las constelaciones y sus historias y al final, nos subimos a una gran colina para atestiguar el hermoso amanecer. Ahora que lo pienso, creo que fue una noche casi romántica
— ¿Así que piensas eso, no? Pues en este caso, me alegra de que lo disfrutase, eso significa mucho…— Exclamó agradecido y acentuando un poco su tono de voz, agregó — Aun así, no importa las locuras que hayamos hecho, mi recuerdo favorito siempre será…
—… ¿Cuándo oíamos música y escribíamos canciones juntos? — Complementé su oración preguntándole con el mismo tono entusiasmado
—… Ohh si, así es, añoro aquellos tiempos. Recuerdo que cuando no estábamos ensayando en casa de Johan, venías a mi apartamento a pasar las tardes y noches oyendo canciones, beber algo de cerveza, debatiendo algunas ideas e improvisando una que otra melodía cuando teníamos algún instrumento cerca…
— Ufff… es algo curioso este asunto… tiempo atrás jamás hubiera imaginado que ser integrante de una banda underground con tres chicos medio torpes e inmaduros, se convertiría en los mejores momentos de toda mi vida. Como sabrás, desde pequeña mi sueño siempre ha sido ser una gran artista, alguien con la habilidad de hacer feliz a las personas que me importan con mis creaciones. Es un sueño por el cual peleo diaria y arduamente por mantenerlo, sin importar las duras críticas o que tenga que pasar horribles penurias y humillaciones… y como afirmarían muchos, hago esto por el simple amor al arte. Por años he sido juzgada por esa elección y por mi decisión, he tenido que huir de casa y sobrevivir por mis propios medios para demostrarles a todos lo que puedo hacer… para cuando tu llegaste y me brindaste la oportunidad de unirme al grupo, supe que mi sueño se completaría al fin ya que, sentí que podía estar en un lugar especial en donde tenía la libertad de hacer lo que más amo, con compañeros que me quieren y me apoyan, poseer aunque sea a un reducido séquito que admiran con sinceridad mi trabajo y además de poder vivir de ello, es la mejor sensación del mundo… — Me volví abrir con él, expresando de nuevo lo que sentía y en un momento dado, un par de lágrimas se me escaparon mientras le declaraba conteniendo un incómodo llanto — ¿Sabes? Como quisiera volver a estar con ustedes como grupo una vez más; anhelo con todas mis fuerzas volver a tocar junto a ustedes … como deseo saborear esa increíble sensación de tener mi sueño realizado… Lo siento, estoy llorando de nuevo
— Tranquila mi niña, está bien llorar si es que lo necesitas, y déjame decirte, que es un sueño muy noble…— Exclamó con sutil calma y sujetando mi mano derecha para confortarme — Sin embargo, lo que manifestaste lo hiciste sonar como si dicho sueño aún no se hubiese realizado todavía… Tú misma dijiste que querías hacer feliz a las personas que te importan ¿No es así?
Me preguntó en un tono serio y rápidamente asentí con la cabeza y con afirmación mientras me secaba los restos de esas lágrimas de mis mejillas.
— Sinceramente no tengo idea del número exacto de personas que consideras importantes en tu vida, así que solo voy a nombrar tres de ellas, dos de los cuales no estoy totalmente seguro de sus opiniones, habrá que preguntarles más adelante… mientras tanto hablaré solamente de la última persona que queda, que eso si, sin duda lo dejaste muy feliz con una de tus interpretaciones
— ¿Ahh si? ¿Cómo estás tan seguro? — Le pregunté, insinuándomele un poco más dándole una tierna sonrisa
— ¡Qué bien que lo preguntas! Porque precisamente hay una prueba que respalda tu humilde acto: Imagino que recordaras una interesante ocasión para esa persona, más específicamente en su veinteavo cumpleaños. Con un gran acto de bondad, le organizaste una pequeña fiesta en tu apartamento, algo considerado prescindible excepto por un detalle… en vez de darle un estúpido regalo material sin ningún significado, fuiste original y le obsequiaste un par de canciones compuestas por una vieja Fender Stratocaster que por casualidad tenías guardado
— Ahh, recuerdo que me esmeré en ese cumpleaños para dar una buena impresión, aunque ojala pudiera decir lo mismo con el regalo… ya ni siquiera me acuerdo de esas canciones…
— Es natural que lo olvidaras, ya han pasado un poco más de dieciocho meses desde entonces, te entiendo… pero aun así te garantizo que esas canciones están grabadas con letras de oro en el fondo del corazón de esa persona, sin duda la melodía que has dado a imbuido mucho en su vida y cada vez que rememora no solo dichas canciones sino la de cualquiera de la agrupación que la compuso, solo te ve a ti cantándolas y eso es decir mucho… Mmm veamos… ¿Cómo es que empezaba esa letra?
Inquiriéndose a sí mismo y en voz intermedia, alzó una profunda mirada hacia el techo, suspirando un par de veces y tragando algo de saliva, sonrió con cierta satisfacción y me devolvió ahora una mirada dulce mientras comenzaba a vocalizar con lentitud.
—... Breathe deep and easy, swallow this pride.
… Stare at my shaking hands through bone-dry, blood shot eyes…
¡Un segundo, Dios mío!... esa letra… es de esa canción de punk, de mis favoritas cuando empecé a componer mi propia música.
—… Clock strip the hours, I count the miles.
… ¿Will you be there waiting, awake until sunrise…?
Su voz… tan grave y tan suave a la vez, me está haciendo querer gritar de emoción y me está devolviendo en el tiempo. En el lugar en donde deseaba estar… en el lugar en donde puedo ser feliz. Entonces es verdad lo que me dijo: Durante todo este tiempo aún estuvo conservando la letra y pensar que es un tonto olvidadizo, algo que yo le he dado por simple afecto. Significa mucho para mí…
—… I have traveled in darkness, for what seems like days,
… I, come from the sinkholes, collapsed under this weight.
… I know not your sorrow, but I know mine,
… So say you'll stay and dance with me tonight…
Cantó ese fantástico estribillo sin acelerar el ritmo pero acentuando una voz más profunda, un tanto parecida a la de ese vocalista sueco: a Dan Swanö… Me emocioné tanto y me encuentro tan complacida, que quise cantarlo también e imaginarme que toco los riffs que vienen junto con él, por lo que lo interrumpí antes de que iniciase con la segunda estrofa.
—… In the glow of twilight, our world is finally calm.
… I felt it complete me, when the stars give way to dawn.
… A language universal, but I speak not its tongue.
… Is this a night that spans forever, or a dawn that never comes…
Se quedó gratamente impresionado, tal como en su cumpleaños y ahora me está regalando una amplia sonrisa… algo que no veía desde hace muchísimo tiempo y nuevamente me enrojezco de la impresión. Sin decirnos nada, decidimos cantar al unísono el estribillo una vez más, imprimiéndole la emoción que esta se merece.
—… I have traveled in darkness, for what seems like days,
… I, come from the sinkholes, collapsed under this weight.
… I know not your sorrow, but I know mine,
… So say you'll stay and dance with me tonight.
No sé si lo pueda considerar mágico, emotivo o ambas a la vez… pero cuando reímos jocosamente al final, me sentí rejuvenecida y libre, tal como el yo de aquellos años. Nunca pensé que con una simple canción, me haya traído un sentimiento tan azul. Al mismo tiempo, es un gran detalle de su parte, algo que justamente lo necesité para depurar por completo todo lo malo a mi alrededor… me sentí tan encantada que, por acto voluntario me incliné hacia adelante para rodear su nuca con mis brazos para así poder estar lo bastante cerca y darle un profundo beso en sus labios.
…
(Música de fondo: Frijôs Goldene Tränen – Burzum)
El sello definitivo de mi afecto… situación con la que con ansias, he querido llegar desde un principio. Toda mi emoción, todo suceso sentimental y todas aquellas sensaciones que no he alcanzado a expresarlas por medio de palabras y abrazos, las estoy transmitiendo ahora por medio del calor y la suavidad de mis labios, fundiéndose pasionalmente con sus… ¡Oh por Dios! ¡Pero qué diablos acabo de hacer!
— ¡Ohh!... ¡Perdóname Alan! — Me disculpé azarosamente ni bien me despegué de él y me aparté enseguida al notar su expresión abierta y anonadada, llevándose las yemas de sus dedos hacia sus labios —… No sé qué carajos estaba pensando... ay Dios mío, pensarás que soy una idiota, por favor perdóname… no me juzgues por esto, tan solo yo quería… bueno…
Para mi asombro, fui interrumpida cuando me sujetó con una mano el hombro izquierdo para mirarme en silencio y acto seguido, se inclinó y me devolvió el beso mientras sujetaba con dos dedos mi mentón. Aunque haya durado unos pocos segundos, pude alcanzar a percibir una faceta suya muy diferente a la que conozco, escondida a través de una etérea esencia labial… y vaya que me ha dejado deslumbrada. Nos miramos con encanto por algunos segundos, diciéndonos lo que sentíamos sin utilizar palabras y luego nos eternizamos en un gran beso.
Entre las suaves caricias y los dulces suspiros que dejábamos escapar producto de nuestro placer, oficialmente nos estábamos besando sin culpas… sin rencores ni agravios… únicamente él y yo en nuestro delirio de una entrañable pasión. Alan se ha abierto a mí por completo, al fin dejó revelar esa faceta oculta, que a mi parecer, me resulta muy tierna y a su vez, tan atractiva, que simplemente me pierdo cada segundo entre el sabor de sus labios y el cosquilleo que deja sus gemidos.
Más temprano que tarde, la faena se había tornado cada vez más alocada y salvaje, y el tan apasionado y erótico vals de nuestras lenguas no se hizo esperar un segundo más. Saboreando y compenetrando en esta fantástica sensación, me da la experiencia de que nuestras almas se funden en uno solo, en un espíritu con más fuerza y convicción. Poco a poco me voy percatando de que el ritmo de esta bella danza se va menguando a medida de sus manos empiezan a rodear mis hombros y mi espalda, hasta que se detuvo y se apartó por un momento para apartar de mi rostro algunos mechones de mi cabello con sus pulgares y contemplarme… pero no sin antes recibir una pequeña y suave mordida en mi labio inferior y solté un leve gemido como respuesta.
Aun sin decirme nada, con ligereza toca y acaricia mi mejilla derecha con tres de sus dedos, me sonríe dulcemente y me vuelve a besar, esta vez con menos fogosidad de lo que esperaba, pero con más nobleza y sinceridad, desprendiendo un efecto encantador y enigmático a la vez. Dejándose llevar, sus labios comenzaron hacer un pequeño recorrido a través de mis mejillas y baja hasta la base de mi cuello, casi llegando a mi pecho donde continúa besando y dejando ligeros rastros con su lengua. En un momento a otro, pasé de dar la iniciativa, a perder el control con cada roce de sus labios hasta quedar en la sumisión… algo que si bien me hace estremecer de la satisfacción, para mi orgullo es algo vergonzoso. Para imponer mi carácter, lo interrumpí abruptamente colocando mis dedos en sus labios, me incorporé a su altura y lo derribé hasta que quede de espaldas contra el suelo, me acomodé encima de él y le retribuí sus intenciones con mi lengua… otra sesión de danza se había desatado y ahora yo soy la que le está sacando de cada uno de sus poros, los tímidos gemidos que tanto anhelé escuchar; Aun con esto, no esperaba que una verdadera batalla, estaba por comenzar.
Alan me puso una mano por encima del hombro y la otra por sobre la espalda y mientras me va estrujando para acercarme más hacia su persona, siento como va explorando cada centímetro de mi ser. Por supuesto le devolví ese gesto y puse mis manos por sobre su cabeza y nuca respectivamente, revolviendo su cabello al mismo ritmo que lo está haciendo nuestras lenguas… no obstante y de manera un tanto súbita, sus manos bajaron hasta la parte más baja de mi espalda, frotando y hasta casi rozando mi trasero.
— ¿Alan?… mmm… ¿Qué estás haciendo?... — Inquirí murmurando con sorpresa, aprovechando los momentos de separación para tomar un poco de aire
Sin obtener alguna respuesta, proseguimos con nuestro acto sin dilación, otorgándole el beneficio de la duda al imaginar que solo fue un pequeño desliz de su parte y que ya había comprendido su límite por las obvias razones… y vaya que me equivoqué al hacerlo, ya que sus manos volvieron al mismo sitio, explorando en cada rincón, poniéndome cada vez más inquieta. Le mordí su labio inferior como señal para persuadirlo de su intención, y sin prever esto, provoqué que no solo me hiciera caso omiso, sino que sus manos bajaron hacia mis nalgas, sujetándolas con firmeza y repentinamente, sus besos se volvieron más intensos.
— ¡Espera Alan!... — Volví a exclamar con nerviosismo tras una muy pequeña pausa —… ¿¡Que intentas hacer!?...
Al notar que no hace caso a mi pregunta y sin interrumpir ni un poco su trance, es obvio lo que él quiere hacer conmigo.
—… ¡Detente!... ¿¡Acaso quieres hacerme el amor!? — Inquirí solo para confirmarlo —… ¡Ahh! ¡Espera!... ¡No podemos!...
Es inútil, mi petición es en vano. Mis palabras solo llegan a oídos sordos, colocándome en una inquietud abrumadora y cada segundo, la tensión se tornaba más sofocante. Es una clase de ensueño que Alan se haya abierto por completo y que en cierta manera, hayamos afianzado nuestra relación en un nuevo status, pero que en esta misma noche quiera llevar las cosas aún más lejos hasta este punto, es algo que no esperaba que sucediera… quiero decir, no es que no quiera hacerlo, pero no es el momento adecuado, sobre todo bajo estas inmundas condiciones y más aún si no somos los únicos dentro de estos cuatro muros.
—… ¡Alan, espera un poco!… — Le imploré en un tono más agudo una vez más para que se calmase, lidiando con toda la vergüenza e incluso le ofrecí alternativas —… No podemos hacer el amor… al menos no todavía… no en frente de los chicos…
Esto es frustrante e injusto para mí, el ardor con el que sus besos acarician mi piel es crepitante y seductivo al mismo tiempo. Al sentir su picante aliento cerca de mi oreja, mi cuerpo se arqueaba y se sacudía hasta despojarse de mi voluntad y mi mente no tardaba en anularse cuando recibo un soplido y una suave mordida justo en el lóbulo… Quizás no sea la tensión lo que me agobia… quizás y solo quizás sea el humilde y mundano deseo que trasgrede mis sentidos… un deseo que aguarda ser satisfecho bajo fuego y erotismo.
… ¿¡Sabe que!? ¡Al diablo con todo!... Esta es una ocasión demasiado rara como para tener la absurda ocurrencia de declinarla. Estoy cansada de toda la mierda que he tenido que soportar y ya he sufrido suficiente estando aquí como una vil prisionera… si Alan siente la necesidad de satisfacer sus deseos carnales, está bien, yo también quiero liberarme y pasar un rato muy rico con él. A estas alturas, me importa un reverendo carajo todo lo demás, inclusive si los chicos llegan a despertarse… pues que aprovechen viendo el maldito espectáculo.
Entregándome por completo a este deseo, calenté más las cosas con otra sensual sesión de baile y dejé que mis manos empiecen a rozar lentamente su cabello y su pecho al mismo tiempo que las suyas masajea y estruja mis nalgas y muslos. Nuestros dulces suspiros se mezclaron en uno solo, como una sencilla melodía en bajo continuo que cautiva los corazones de espíritus jóvenes, liberando los contrastes entre el amor y el desprecio, la nostalgia y la depresión, la razón y la locura, y el cariño y la lujuria… Viéndose receptivo a cada uno de esos sentimientos, me separé de sus labios por un segundo para dar el siguiente paso y levantarle ese estorboso buzo hasta su cuello, romper con la fuerza de mis uñas el poco vendaje que lo rodea para revelar la desnudez de su torso y acceder a él con mis manos y mis besos.
A medida que descendía hacia su abdomen y más hacia abajo, en un momento dado y sin prestarle importancia a que su respiración se hacía irregular, percibí otra sensación extraña… es difícil de describirlo, pero es como si la atmósfera misma se ennegreciese a mi alrededor, porque sentía recorrer un gran escalofrío en mi espalda y que me impedía continuar… Sin saber qué es lo que estaba ocurriendo realmente, casi por necesidad, levanté una mirada cauta al exterior y lo único que detecté por sobre los rayos de luz nocturna, fue la mirada obscura y penetrante de mi compañero, que me analizaba casi con amenaza.
— ¿Q-Que te sucede? — Le pregunté bastante intimidada, con la espera de una respuesta que no afectase lo ocurrido
Pero como siempre, no recibí tal contestación. Tan sólo me sujetó firme de los hombros y casi con apatía me apartó de su sitio, haciéndome caer de lado. Me reincorporé de inmediato y confundida con lo sucedido, observé como se apartaba de donde yo estoy, arrastrándose de piernas hacia su rincón, se desenrolló y guardó en uno de sus bolsillo el poco vendaje que aún conserva y se bajó y acomodó el buzo en su lugar, estando cabizbajo y con una expresión muy decaída, dejando que su pelo lo cubra del todo, luego me volvió a observar por varios segundos, cuya mirada revelaba una compasión bastante tranquilizadora y finalmente, con unos leves titubeos en sus labios, me dedicó unas palabras en un tono muy suave.
— Lamento mucho, por todo esto… solo me dejé llevar por tu afecto
— Esta bien, no tienes por que lamentarlo. Soy yo la que debería disculparse por mi comportamiento — Le contesté con el mismo tono, una vez que recobré la claridad de mi mente
Ahora que lo pienso con más detenimiento, creo que este fue el mejor momento para detenernos, somos afortunados al frenar las cosas justo a tiempo, y por mi parte, me conviene mucho porque al final no tuve que quedar expuesta ante nadie.
— Fue algo… sorpresivo y a la vez, interesante — Exclamó de pronto con tranquilidad y dedicándome una leve sonrisa, inquirió — Si me permites, ¿Puedo concluir algo?
— Adelante, que vas a decir
— Bueno, es menester para mí decirte que, tu atención detallista al oportunismo es impresionante… más de lo que esperaba
— Emm… ¿A qué te refieres?
— Simple, justo cuando bajé la guardia, en el momento cuando no me sentía muy fuerte mentalmente y cuando estoy lidiando con episodios de confusión yoica, llegaste y me atacaste con tu afecto… siento que te admiro un poco más por el provecho que le sacaste
— ¡Ohh! ¿Entonces no estás enojado después de todo?
— Es absurda tu afirmación. No puedo enojarme contigo bajo ninguna circunstancia
Su tan particular manera de responderme, me hizo sacar una sonrisa de frescura y alivio, por lo que puedo asegurar que tras eso, no va haber consecuencias que comprometan nuestra relación.
— Sin embargo, todavía existe una última duda acerca de esta escena engendrada de lo más recóndito de tu subconsciencia…
—…— Enmudecí atenta a lo que va a decir
—… Tal vez sea cuestión meramente personal, pero ¿Por qué tengo la vaga sensación de que me besaste únicamente para poder eludir una sencilla interpelación?
— ¿Ahh? ¿Cómo así?
— ¡Jeje! La verdad, no voy a darte explicaciones al respecto — Exclamó con algo de mofa —… Sin importar que intenciones tuviste, te volveré a preguntar una vez más para asegurar la convicción de tu voluntad… ¿Estas preparada?
Cuando la formuló con una seriedad importante, al principio no pude comprender su significado real de lo que se refiere, pero por algún extraño motivo, dentro del bolsillo derecho delantero de mi jean ajustado, me percaté de la daga que guardé consigo y al sacarla y mirarla una vez más, levanté mi rostro y afirmé enseguida sin necesidad de transmitir un si por medio de mi boca.
— Bien, solamente nos queda unas horas antes de que amanezca. Será mejor que descansemos un poco… va a ser muy duro lo que se aproxima
— Estoy de acuerdo, debemos dormir y recuperar nuestras fuerzas…
Al mismo modo que culminó nuestro momento juntos de una forma no tan agradable, así se terminó esta conversación. Alan procedió a recostarse boca abajo colocando su brazo izquierdo flexionado hacia adelante para apoyar su cabeza en él y aguardaba a que el sueño lo alcanzase. Debería irme a mi lugar y hacer eso mismo, pero algo en mi mente me está volviendo a inquietar.
Sé que es lo mejor para los dos dejar que las cosas se enfríen un poco, al mismo tiempo sé que no quiero formar un escándalo con mis otros compañeros… pero… esto es muy confuso, hay algo que me dice que no se debió terminar de esa forma y en mi interior lo sabe muy bien… demonios, si esto es lo justo para todos, ¿Por qué diablos me siento tan… reprimida?...
…
No sé ni lo que pienso y tampoco sé si estoy siendo honesta conmigo misma. A lo mejor… creo que debería acabar de otra forma.
— Alan…
— ¿Si, que pasa?
— Me preguntaba si… ¿Si puedo dormir contigo esta noche? — Le pregunté directamente, sin cortarme y sin dar el espacio para los nervios estúpidos — No quiero pasar otra noche sola y como tuve esa horrible pesadilla… ya sabes…
— No quieres estar sola otra vez ¿No es así? — Asintió como confirmación, a lo que respondí afirmando con algo de timidez. Mientras vi que se acomodaba en posición boca arriba y tres cuartos de lado, esbozó una leve sonrisa y dijo — Ven aquí mi niña. Duerme conmigo esta noche
(Música de fondo: Der Weinende Hadnur – Burzum)
Al ver extender su brazo izquierdo hacia donde estoy, con la clara señal de que me está invitando, sonreí con fascinación y me acerqué dispuesta a prepararme. Me voy acomodando en posición de cucharita y me recosté en su bíceps izquierdo e intenté relajarme no sin antes darles las buenas noches y agradecerle por acceder a mi petición. Aun así, los minutos pasan y todavía me siento inquieta… pero no solo son mis cuestiones personales sino por algo mucho más serio y delicado.
— ¿Te ocurre algo? — Como era de esperar de su percepción, se dio cuenta de mi preocupación, a lo que respondí sin esperar un segundo
— No… no pasa nada
— ¿Te preocupa lo que va a pasar cuando amanezca?
— Pues… la verdad es que sí. Tengo la sensación de que algo muy malo va a pasar
— ¿Y por qué lo dices?
— Mmm… no sé, es algo que intento descifrar — Divagué un poco tratando de que me ayude un poco a dar solución a mi inquietud — Oye, ¿Tú que piensas?
— Como dije anteriormente, las posibilidades de fallar existen aun considerándolas, pero eso es algo que no me interesa ni discutirlo, ni pensarlo… solo pienso en consumar mi objetivo, en derrotar a nuestros enemigos y hundirlos en el más misérrimo infierno, porque quiero llegar a la bella luz que está al final del túnel… aquella luz que por un breve instante, pude deleitar
— ¿Hmm? ¿Qué significa eso?
— Si quieres que te lo diga, tan solo voltéate…
Confundida con esa pequeña declaración análoga, me volteé pensando que me iba a mostrar una señal o un objeto más en particular… Pero me equivoqué de una manera muy agraciada. Apenas lo hice, me sujetó del mentón y sorprendentemente recibí un suave beso en los labios, me miró con ternura y me dijo mientras acariciaba mi mejilla derecha con el pulgar.
— Aun me falta la otra canción. Cuando salgamos de aquí, te la consagraré con la mejor de mis devociones… te lo juro
De esta forma, nos dispusimos a descansar después de tanta charla y emoción junta, cerrando mis ojos y dormitando con mi cabeza apoyada en su hombro y pecho y sin poder borrar mi sonrisa en la cara. En lo personal, desearía que hubiese acabado de una forma más pasional, pero me siento muy conforme con esto. Al confiar plenamente en su capacidad estratégica y en su voluntad de hierro, me siento preparada ante la adversidad y estoy más confiada en que todo saldrá muy bien para que todos estemos unidos, y con mi Alan en especial… ¡Mmm! quien sabe… con lo ocurrido, a lo mejor en un futuro pueda volver a repetirse.
Una aclaración: Este capitulo no es uno de los mejores que he escrito ya que me explayé demasiado a un ritmo muy lento y debido a la longitud del mismo, en algunos guiones y narraciones no mantienen cierta coherencia con los demás tanto en este capítulo como en los previos. La razón de esto es que quise darles un mejor desarrollo a mis personajes y explorar otro estilo de escritura antes de proceder con el climax de esta historia. En las próximas semanas estaré corrigiendo las discrepancias que vaya encontrando.
La canción interpretada por los dos personajes en la ultima sección del capitulo se llama But Tonight We Dance, del grupo Rise Against. Una canción sencilla pero muy buena y a la vez, nostálgica ya que desde el punto de vista personal, es una de las favoritas de una ex-novia que tuve hace algunos años. Ocasionalmente la encontré y tras volver a oírla, quise incorporarla para añadir un valor sentimental al guion. Si les gusta el Hardcore Punk, les recomiendo mucho esta agrupación.
Me despido cordialmente.
