CAPÍTULO 16 JUNTO A TI
Bueno chico agradezco los comentarios y las personas que siguen esta historia gracias.
Los personajes de Frozen, Enredados y Valient no me pertenecen ni la historia, los personajes le pertenecen a Disney y a Pixar y la historia a Fanclere yo solo la adapto a un Elsanna.
Elsa:
La hora de salir de su escondite había llegado, por mucho que Olaf le suplicara que tuviese cuidado. Con Ghiaccio y Southern Islands fuera de circulación se sentía a salvo y solo podía pensar en una cosa, su única obsesión, volver con Anna y no dejarla nunca más. Deseaba estar con ella, gritarle que la había amado toda su vida. Que jamás pretendió dañarla, que ella no tenía que estar en ese puente, no tenía que verla saltar…
Mandó la foto pues sabía que Anna comprendería en el acto el mensaje, pero pasaban las semanas y no había rastro de su cobriza por la playa.
Para poder estar cerca, para poder ir a la playa cada día a esperar a su amada, Elsa se había mudado al hostal de Storybrook, sin escuchar a su hermano que le rogaba que permaneciera en casa con él. La platinada, como si su vida dependiera de ello, mañana y tarde paseaba por la orilla, dejaba que el mar helado acariciara sus pies, recordándole que seguía viva y que todo cuanto era pertenecía a Anna Arendelle, la mujer de la que estaba perdidamente enamorada y por la que había cometido locuras.
Un mes transcurrió sin que ella apareciera y su corazón fue perdiendo la esperanza. Quizás no había entendido el mensaje, quizás la odiaba y no quería verla nunca más o quizás jamás recibió su carta, quizás al recibirla ya había rehecho su vida con alguien, tampoco podía culparla, no podía exigirle amor eterno después de haberla abandonado una vez más.
Paseaba sin rumbo por la playa, esquivando las esquivas lágrimas al imaginar a su amada en brazos de otra persona, al imaginarla odiándola, al pensar que la había perdido… Dolía demasiado en su alma la simple idea de no tenerla nunca más, cuando alzó la mirada y frente a ella, con sus cabellos trenzados mecidos al viento y su mirada aguamarina perdida en el horizonte, estaba ella, más bella que nunca, se quedó quieta, estática contemplando la visión más hermosa del mundo, su Anna en el mismo lugar donde tantos años atrás probó sus labios por primera vez. Su rostro parecía sereno y en calma, tenía las manos guardadas en los bolsillos de sus vaqueros y aspiraba la brisa marina con parsimonia y paz, parecía un ángel y, por muchas ganas que tuviera de correr a sus labios, sus pies estaban clavados en la arena mientras su corazón se aceleraba estrepitosamente y sus ojos se negaban a apartarse de cada gesto imperceptible que Anna guardaba en su perfil.
De pronto, como si pudiera sentirla, se giró lentamente hasta clavar su mirada clara en los ojos azules que la miraban con adoración y por un instante el mundo que las rodeaba dejó de existir. Por un instante volvieron a ser esas niñas que once años atrás, en ese mismo lugar, habían compartido la alegría del primer beso.
Anna:
Con la foto aun en sus manos necesitó sentarse y aclarar su mente que era un hervidero. Reconocía el lugar, lo había visitado demasiadas veces en sus sueños, el lugar donde Elsa pronunció aquella promesa que jamás rompió, donde una simple amistad o un sentimiento fraterno había derivado en amor, puro y sincero, un amor que había marcado toda su existencia.
Ese mensaje sólo podía significar una cosa, Elsa estaba viva. Por un momento su corazón se aceleró mientras una ola de alegría invadía todo su ser, su platinada seguía viva, milagrosamente había sobrevivido a la caída mortal y se ponía en contacto con ella.
Así como vino, la ola de alegría se esfumó al darse cuenta de que llevaba meses llorando a un fantasma, que llevaba sin levantar cabeza, visitando ese puente día y día también cuando en realidad no tenía por qué hacerlo ya que ella seguía con vida. La furia empezó a recorrerla al sentirse engañada una vez más y aun así, ese sentimiento fue efímero pues recordó como Elsa había arriesgado su vida por traer justicia a sus padres asesinados, como siempre estuvo a su lado y jamás rompió su promesa. La platinada siempre actuaba con motivos de peso a sus espaldas, motivos que solo ella conocía pero para Anna ya no eran tan extraños, pensando con frialdad analizó la situación y se dio cuenta de que tanto Ghiaccio como Southern Islands no la habían relacionado jamás con la dama de negro, no sabían el vínculo que las unía por lo que su vida no estaba amenazada, recordó también como esos dos seres juraron que de haber sobrevivido, Elsa moriría de forma cruel por su traición y entonces, como si alguien encendiese una luz en su mente, comprendió que la platinada jamás pretendió suicidarse, todo formaba parte de su puzle, de su plan deliberado, desaparecer del mapa hasta que Ghiaccio y Southern Islands dejasen de ser un incordió.
Tuvo que admitirse a sí misma que había sido un golpe maestro, todo el mundo pensaba que se había matado en el puente y mientras ella vivía tranquila y escondida esperando a que todo terminara.
Sabía perfectamente dónde estaba y dónde encontrarla, Storybrook. Quiso salir de inmediato pero su jefe, aun cabreado por cómo había llevado el caso de la dama de negro, la retuvo con papeleo, tardó más de la cuenta en rellenarlo pues su mente estaba en cierta persona y en unos ojos azules por los que daría la vida si fuese preciso.
Finalmente apareció por fin Merida, con cara de no haber dormido pero feliz. Solo con verla le entraron ganas de reír a carcajadas, al parecer Rapunzel y ella tenían que recuperar todo el tiempo perdido.
-Merida, por fin llegas, necesito que revises todo este papeleo, yo he de irme unos días
-"Está bien jefa, ¿A dónde vas? ¿Vacaciones?"
-Algo así, voy en busca de un fantasma, uno muy listo en realidad
-"¿Elsa? Jefa, todos la vimos caer, es hora de que lo dejes atrás, vas a volverte loca"
-Elsa está viva, lo sé, y sé dónde está, por eso necesito marcharme y que el gran jefe no se dé cuenta porque me despide seguro
-"Tranquila Jefa, Rapunzel y yo nos hacemos cargo"
-¿Dónde está Rapunzel?
-"Está… patrullando"
-¿Se ha quedado dormida verdad?
-"No he querido despertarla jefa, han sido meses muy intensos y creo que todos estamos sumamente agotados"
-Está bien, me marcho, confío en que todo esté bien por aquí
-"Vete tranquila a buscar tu fantasma"
Cogió su chaqueta, las llaves de su coche y se marchó, rumbo a Storybrook. No sabía cuándo había mandado Elsa la carta pero conociéndola sabía que seguiría en la playa eternamente, esperándola, habían esperado once años para poder estar juntas sin que nada pudiera interponerse y ese era su momento.
Al llegar a la playa estaba visiblemente cansada pero el olor salado del mar, el viento fresco inundando sus pulmones y la oleada de recuerdos que ese lugar le transmitía, consiguió darle la fuerza que necesitaba para plantarse en la orilla y mirar al horizonte, con media sonrisa recordando como dos niñas habían crecido jugando en esa misma orilla, miles de castillos construidos, miles de recuerdos, aprendiendo a nadar sujetada por Elsa, imaginando que eran esas princesas de los cuentos que la platina siempre le relataba en medio de sus pesadillas, creando sueños e ilusiones y, finalmente, pronunciando esa promesa que marcó sus vidas para siempre, juntas eternamente sin que nada las separe.
Giró su mirada al notar que había alguien observándola y sus ojos se cruzaron con esa mirada azul que se había llevado su cordura lentamente, ahí estaba ella, su fantasma, la mujer a la que amaba por encima de todo. Ya no vestía de negro, sus cabellos habían crecido, los tenía libres al viento, como una visión idílica. Ella se la quedó mirando y pudo descifrar miedo y vergüenza en sus ojos, miedo a ser rechazada, vergüenza por haberla abandonado… Movida por una fuerza invisible que nacía en sus entrañas, caminó hacia ella y, antes de que pudiera decir nada, la sed inmensa que tenía de sus labios la empujó a atraparlos en un beso fiero, furioso, cargado de vida y deseo. Estaba viva, estaba a su lado y eso era lo único que le importaba.
Elsa agarró su rostro con cuidado, dándole acceso y profundizando ese beso tan ansiado, la había echado terriblemente de menos. Sin poder separarse, deteniéndose para coger aliento y fundiéndose nuevamente en los labios de la otra sin pronunciar palabra alguna, el sol fue desapareciendo en el horizonte y el atardecer las encontró sobre la arena, amándose, siendo una y entregándose por completo, fundiéndose en una sola esencia, gimiendo al unísono sin dejar de besarse un solo instante. Hasta que agotadas cayeron la una sobre la otra, con la piel perlada de sudor y los ojos encendidos, amándose intensamente en el mismo lugar que las vio enamorarse. Acurrucada en el pecho de su platinada, sabiendo que esta vez no se marcharía, dejando que esta acariciase sus cabellos con ternura, supo que tenía que romper el silencio, necesitaba respuestas a pesar de que las intuía.
-Creí que habías muerto
-"Tú no tenías que estar en ese puente princesa"
-Supongo que fue un fallo en tu plan maestro
-"Lo fue, a punto estuve de no saltar, no quería que sufrieras"
-¿Fingiste morir para que ellos no te buscaran?
-"Exactamente, así una vez estuvieran en la cárcel tú y yo podíamos empezar de cero, pero me viste saltar y eso te hizo daño, es algo que no puedo perdonarme"
-No te preocupes Elsa, no dejo de pensar que estás completamente loca, todo lo que has hecho… meterte en la mafia, destruirla desde dentro, solo por mis padres, estás loca
-"Puede ser, estoy loca y te amo, te he amado siempre y dudo que deje de amarte en algún momento, el motor que guiaba mis actos siempre fuiste tú, el pensar que algún día serías feliz a mi lado"
-Ahora que estas aquí, ahora que estoy junto a ti, estoy completa. Elsa nos hemos pasado la vida entera buscándonos, de una manera u otra, yo intentando entender por qué no volviste y tu luchando para que el asesinato de mis padres no quedara impune, ahora todo ha terminado y solo quiero quedarme asi para siempre, juntas sin que nada vuelva a interponerse.
El silencio volvió a instalarse entre ellas, mas era un silencio agradable, mecido por las olas mientras las primeras estrellas empezaban a aparecer y en sus rostros se dibujaba una sonrisa. Era la primera noche del resto de sus vidas.
Continuara…..
