¿Falta mucho?- pregunté, ya un poco aburrido
Sí. Cállate. Pareces un mocoso-respondió Houler-Más de lo normal, de hecho.
Aún no te disculpas por golpearme hace unos días-le reclamé
No sé de que me estás hablando. Cierra la boca y ponte a dormir, me vas dar migraña-dijo, y volvió a leer el libro que llevaba entre manos.
Pensando que las cosas se podían poner peor, me callé. Cuando Bun dijo 'preparativos', me esperaba un barco pequeño. No una lancha pequeña y a punto de caerse. ¿Cómo se suponía que lleváramos una bestia ahí dentro? Lo peor era que para ese momento, había tenido que estar en el mismo lugar que Houler por varias horas. Lo bueno es que solo discutíamos cuando yo decía o hacía algo que no le parecía. Que aparentaba ser todo lo que yo decía o hacía. Y al parecer, aún faltaba mucho para que eso termine.
Me volteé y busqué el mapa, para ver más o menos donde podríamos estar. De acuerdo a este, Porta Maga estaba a unos 400 km de Missina. Y según lo que nos había dicho el "capitán", habíamos recorrido unos 250. Para no tener que escuchar a Houler quejarse de otra cosa, me fui a dormir. En el momento en el que me eché, sentí que algo se movía debajo mío. Traté de no prestarle mucha atención, pero en verdad parecía haber un bichejo enorme debajo de ella. Me puse en varias posiciones para tratar de acomodarme. Nada.
Oye, Houler, creo que hay algo debajo de mi cama- dije, un poco ingenuo. Por un momento me olvidé que tenía que callarme estando con Houler. Este tiró el libro y se acercó a las camas, enojado.
¡Soy militar, no niñera! Pareces un maldito crío lloriqueando porque hay un monstruo debajo de tu...cama...-en el momento en que se acercó y vio por debajo de la cama, se quedó completamente callado.
Me empecé a asustar. Si Houler se había quedado callado por eso, no podía ser bueno. Se agachó y agarró de debajo de la cama lo que se estaba moviendo. Lo que agarró dio un quejido y salió arrastrado por Houler.
¿¡B-Buku?!-exclamé, al ver al chico que había conocido hacía poco más de dos meses
¡Gyaah, suéltame!-gritó el niño, intentando patear a Houler
¿Conoces a este niño rata?- me preguntó el lobo
Buku llevaba el mismo buzo de antes, y un polo manga cero con unos cuantos cortes. Ya no llevaba el cuchillo, pero sí un arete en la oreja izquierda.
S-sí, es Buku. Él me ayudó a encontrar a Yaniao-respondí-¿Buku, qué haces aquí? ¡Dijiste que ya no causarías problemas!
Houler soltó a Buku para que este pudiera hablar, pero no le quitó la vista de encima.
Uff, está bien. Oí que salía una lancha de los militares para Porta Maga, y me metí a ver si obtenía trabajo ahí-explicó
Pero, ¿qué hay de tu madre?-le pregunté
...Se nos fue-dijo, aguantandose las lágrimas. Esta vez, supe que decía la verdad: Buku quería demasiado a su madre y no bromearía con eso.
¿¡Qué?! Pero la última vez que fui donde ustedes...se estaba mejorando-dije
...No sé-respondió la rata, aún aguantandose las lágrimas-Regresaba de trabajar y la encontré sin respirar. En Porta Maga seguro encuentro un nuevo hogar...
Houler se aproximó al pequeño con una mirada no muy amigable.
Pues será en un pedazo de madera, porque en esta lancha no te vas a quedar un segundo más-declaró
En ese momento, Houler me dio no solo rabia, sino también asco. Buku solo era un niño, ¿no podía ser más comprensivo con él? Me puse delante del chico, como protegiéndolo de mi compañero.
Houler, ¡es solo un niño! Sé que se metió de polizonte, pero al menos ten algo de compasión, ¡deja de ser tan egoísta!-exclamé
¿Acaso el mundo no ha sido egoísta conmigo? Sé lo de tus padres, Iru. ¿Acaso el mundo no ha sido egoísta CONTIGO? No me gustan los polizontes, así que a menos que me demuestres que ese chico es más que eso, se me va por la borda.-
...Buku no es el mundo. Él no tiene la culpa de lo que le pasó a mis padres-respondí, dolido y a la vez extrañado por lo que Houler me recordó. Buku salió para adelante, y adoptó una posición de combate.
Sé que no he sido alguien bueno, pero...tampoco alguien malo. ¡Solo quiero vivir en paz!-le dijo a Houler- Si quieres sacarme de esta lancha...¡t-tendrás que derribarme! ¡Mi mamá se fue, pero yo sigo aquí!
Buku se abalanzó sobre Houler, tratando de empujarlo con sus manos, y golpeandolo con mucho esfuerzo. Houler solo lo miró, sin ninguna expresión en particular, y lo agarró del polo, colocandolo a un costado. Acto seguido, se dio la vuelta.
Puedes quedarte. Pero al llegar a Porta Maga, nos tendrás que ayudar con un trabajo-
¡H-Houler! ¿No querrás decir...?-pregunté, preocupado. Buku no podía efrentarse a una bestia, ni mucho menos domarla. ¿Cómo iba a ir con nosotros?
Ya me has probado que tienes agallas, y no orgullo vacío, niño-dijo Houler, y sentí que con orgullo vacío se refería a mí. Ignoré el comentario- Ahora, pruebame que tambien tienes habilidad
Y con esto, Buku se quedó el resto del viaje a Porta Maga con nosotros. Dos horas después, habíamos llegado al puerto. Tengo que decir que era un pueblo muy bonito: las calles estaban muy bien cuidadas, casi no había autos y todas las casas eran de ladrillos. El clima era soleado con un poco de viento, y si bien no era la gran metrópoli de Missina, seguía siendo muy pacífico y apacible. Un tanto alejado del pueblo había un bosque, y en medio de este una gran montaña.
¿Qué planeas hacer acá, Buku?- pregunté, poco después de llegar
Mi primo mayor tiene su carpintería en el mercado del pueblo. Me voy a poner a trabajar ahí por el momento-respondió, un tanto nostálgico. Aún debía de estar dolido por lo de su madre.
Te deseo suerte, este lugar es muy bonito-
Iru, tú y yo no estamos aquí de vacaciones- me recordó Houler- Nuestra prioridad es encontrar y domar a las bestias del bosque.
¿Te das cuenta el como estamos avanzando en terminar con los Starters desde que llegué?- comenté, tratando de ganarme un poco el respeto de Houler de una vez
Porque eres tan torpe y estúpido que atraes los problemas a nosotros. Si ganas es por pura suerte- dijo este. Buku por poco se parte de la risa, mientras yo volteé la mirada, sin ganas de discutir.
¿No teníamos que contactar con Bun al llegar?-pregunté
Houler sacó su teléfono, marcó un número y empezó a hablar, como si la idea hubiera sido suya.
Sí, entiendo...Estamos ahí...No te preocupes...Ya nos las arreglaremos...Yo también te amo. Hasta luego- Houler colgó el teléfono y se dirigió hacia nosotros- Bun dice que las bestias están comúnmente en esa montaña que vimos a lo lejos. Hay que ir cuanto antes.
¿Y ese "Te amo", señor Houler?-dijo Buku, en un tono burlón (era la primera vez que él llamaba señor a alguien)- ¿Estaba hablando con su novia o qué?
Sí-respondió el lobo cortante, y se sonrojó un poco mientras se volteaba- Vamos de una vez para que el mocoso menor vaya con su primo
Ambos seguimos a Houler y entre todos nos dirigimos fuera del pueblo, hacia la montaña.
