¿Dónde...estoy?- pregunté, sujetándome la cabeza con una mano, pues aún me dolía un poco
Está en mi cabaña-respondió- Se desmayó al llegar a la isla, creyeron que estaba muerto, pero igual decidí traerlo aquí
Tú eres...¿una prisionera también?-pregunté, al recordar un poco lo que había sucedido el día anterior
Zeif abrió la puerta, dejando pasar el sol. Vi que estabamos cerca a la playa, pero del lado opuesto. Por el sol, pude notar que la chica no llevaba un traje de reo, sino un vestido finísimo. Nunca había visto uno así.
Bueno, no exactamente-respondió- Yo nací aquí. Soy...la hija de Kurz
!¿Q...qué?¡ ¿¡Tú?!-exclamé- Pero si son totalmente diferentes...
No lo sé...-dijo- La verdad, no sé muchas cosas aún...
Zeif cogió un tazón que había en la habitación y me lo puso al lado.
¿Le gusta la sopa fría,no?-preguntó. Al ver mi reacción, sonrió.-Tranquilo, vi que la odia. Según esto le gusta...¿el pescado?
¿Cómo haces eso?-pregunté- Lo de leer mi mente y todo eso
N-no puedo controlarlo-explicó- Cuando me acerco a alguien, siento algo dentro de él, como un laberinto dentro de su mente, y me quedo resolviéndolo por horas y horas y horas y...
Pero, ¿te quedas observándolos fijamente por tanto tiempo? Nunca te han visto como si, ¿estuvieras loca?-dije, sin darme cuenta de mi poco tino. A Zeif pareció no importarle.
De hecho, no. Cuando les pregunto, dicen que solo han pasado 10 segundos, y luego me preguntan si quiero salir con ellos-continuó- Por eso no me fui a vivir sola, pero voy donde mi padre de vez en cuando
¿Tu padre es Kurz, verdad?-ella asintió- ¿Qué hizo él para que lo trajeran acá? Y, ¿qué es eso de la Cazería y todo ese rollo?
Pensé que, si le preguntaba algo a ella, podría obtener información sobre si Kurz había asesinado a Jotte.
Bueno,según lo que me contó, parece que no hizo nada para que lo trajeran-contó- Los Aylnd púrpuras...no son bien vistos en el archipiélago, por lo poderosos que son
Aunque Kurz fuera un monstruo, eso me sonaba muy cruel. Los Aylnd púrpura no tenían la culpa de nada, y aún así los veían como una amenaza. ¿Y si Hiett y Jotte no eran mejores personas que Kurz? ¿Qué tal si esa era la razón por la que Jotte había sido asesinado? Kurz me empezaba a parecer más sospechoso.
Oye, Zeif-pregunté- ¿Sabes si tu padre ha salido de la isla alguna vez? ¿O si podría salir?
La chica se encogió de hombros.
Ni idea, casi no veo a mi padre, está ocupado con sus Cazerías y sus reuniones extrañas. Pero, con el poder que tiene, no me extrañaría que pudiera salir cuando se le plazca-
Verdad, aún no me dices que son las Cazerías...-
Hay mucha gente en esta isla-explicó- Antes, la gente peleaba por los recursos y se mataban constantemente entre ellos. Cuando mi padre cumplió la mayoría de edad y fue traído acá, uso su poder mental y su ingenio para conseguir la mayor cantidad de recursos. Para conseguirlos, los prisioneros lo empezaron a seguir. Papá decidió organizarlos de acuerdo a sus crímenes y les dijo que quien más sangre le llevara, obtendría los recursos. Ellos tenían que ver como la conseguían.
Eso...está demente- exclamé
Dijo que quería ver a que extremo podía llegar una persona por un trozo de pan. A mí también me pareció muy feo, pero no podía decir nada, por eso decidí venir acá. Nadie sabe que estás acá-
...¿Por qué me estás ayudando? Es...tu padre-
...Nunca he visto a mi mamá en mi vida. Sé que mi papá le hizo algo. Nunca me ha escuchado ni me ha prestado atención. Es cruel con la gente y con los animales de la isla...Quiero que eso acabe. Sé cuál es la misión de usted, y lo ayudaré en todo lo que pueda-
...Ya veo. Pero, ¿de qué animales hablas?-pregunté, mientras tenía un presentimiento bastante fuerte
Algunos equipos usan los animales que traen acá para conseguir la sangre que les falta...-dijo- Nisiquiera es por alimento, los torturan y asesinan por su sangre
Espera, ¿¡Qué quieres decir con que los traen?!-exclamé, preocupado- ¿De las otras islas?
Pues...sí. Justo ayer vino una bestia en un bote de los que manda mi padre-
Ignorando los dolores en mi cabeza, me paré de un golpe y salí afuera. Noté que, efectivamente, estaba en una playa. Las aguas eran cristalinas y la arena era suave al tacto. Podía oír que dentro de la isla, que aún daba ese aire amenazador, habían gritos de júbilo y de dolor.
¡Hiett, ese bastardo! Me había dicho que cuidarían de Zhipp, y en un solo día el ya podía...no, era mejor no pensar en eso. Tenía que hallar a Zhipp cuanto antes. Yo sabía que la carne de su especie no era comestible. Y que no lo iban a matar por su sangre. Si Zhipp llegara a morir, sería por una buena causa. No por alimentar a unos criminales.
¡E- espere!- gritó Zeif- ¡Su Yaniao está aquí! ¡No durará mucho sin ella!
Volteé. Estaba Zeif, con Yaniao en la mano, y una cara preocupada. Me acerqué y ella me dio mi arma. Le pedí que se quedara allí, y que si necesitaba de sus poderes, le daría una señal.
Mientras me adentraba en la oscura jungla, me puse a pensar. En solo un día, no pueden haber sabido que Zhipp había llegado ni aunque alguien del Consejo les hubiera dicho. Han tenido que mandarlo los del Consejo personalmente. Luego pensé en que Hiett había estado intentando sacarnos de la situación lo más que podía. Y que Kurz podía entrar y salir de la isla cuando quisiera. Jotte había sido asesinado poco después que se supiera de la tercera arma. Kolt había sido inculpado casi sin pruebas y Hiett subiría al poder. Todo empezó a cobrar sentido poco a poco. Pero, ¿para que querría Kurz obtener a Kolt? ¿Acaso era un...?
En ese momento, escuché un rugido que conocía muy bien. Estaba cerca, lo podía sentir. Miré a mi alrededor, y vi que estaba bajando una zanja. Había sido acorralado por un grupo de Aylnd. Creí haberlos vistos en el grupo de asesinos de ayer. Todos llevaban lanzas y Zhipp parecía tener algunos cortes en las patas. Bajé la zanja y me puse delante de Zhipp rápidamente. Este me reconoció casi al instante y se escondió detrás mío como una mascota.
¡Miren, es el chico de ayer! ¡Ha venido a ayudarnos!- gritó uno que estaba al frente- Este...¡John! ¡Ayúdanos con esa bestia aquí, por favor!
Sin siquiera pensar en lo que me decía, saqué mi bumerang y lo ataqué. El tipo dio un grito de dolor y cayó al suelo, mientras los otros se quedaron en shock.
Zhipp, ¡ahora!-exclamé, y Zhipp perdió inmediatamente el miedo y se abalanzó sobre los otros, que salieron despavoridos al darse cuenta de lo que pasaba. Me acerqué a mi amigo y lo abrazé, aliviado de que estuviera bien. Parecía tener problemas para estar de pie, debido a sus heridas.
Dime, chico, ¿hay más por acá?-pregunté. Zhipp negó con la cabeza. Tratando de recordar el camino de regreso, llevé a Zhipp hasta donde Zeif.
¿Puedes hacer algo con sus patas?-
Sí, supongo que lo podría intentar-respondió, arrodillándose. Zhipp inmediatamente perdió toda señal de hostilidad y dejó que ella revisara sus patas.
Ya entendí un poco-dije- Creo que... el Gran Sabio y tu padre están trabajando juntos. Hiett ahora está en el poder y Kurz va a conseguir el objeto que quería.
¿Ese chico, Kolt, tiene ese objeto, verdad?-preguntó- Si lo traen aquí, mi padre seguro lo obtendrá. ¿Está seguro de que es un...?
...Sí. De hecho, ya me parecía raro no haberlos visto por acá-expliqué- Mi antiguo jefe...tenía relación con Jotte. Probablemente se ayudaban el uno al otro. Mi jefe sabía que lo iban a matar, por eso me dijo que acudiera a Jotte.
Pero, ¿ cómo es que sabía que lo iban a matar?-
Aún no lo sé. Burno era un buen hombre, de eso estoy seguro, pero guardaba muchos secretos que aún no logro entender. Tal vez tu padre tenga la respuesta. ¿Crees que podrías...?-
¿Leerlo? Perdón, pero aún no he podido lograrlo. Es muy difícil que dos púrpuras se puedan leer-dijo Zeif- Tendría que buscarlo usted mismo. Normalmente está en el centro de la isla en sus reuniones...Disculpe, pero, ¿por qué dejó a escapar a los que estaban atacando a su bestia?
¿Eh? Pues...yo...-susurré, cuando empezé a caer en lo que había hecho. Le contarían a alguien. Probablemente a Kurz. Me quedé callado, mientras Zeif terminaba de tratar la pata de Zhipp, que se veía como nuevo.
En ese momento, oí algo estrellándose en la playa. Zeif y yo nos miramos, y salimos sin decir ni una palabra. Zhipp nos siguió. Una roca había sido completamente congelada, así como la arena alrededor. Sobre la roca estaba...
¿¡K-Kolt?!- exclamé
Eso...no salió como planeaba-gimió el Aylnd celeste, mientras caía lentamente al suelo
Nos acercamos a él y lo recogí del suelo. Ya no llevaba su túnica, sino un traje de reo.
¿Qué haces aquí?-me preguntó
Me dijiste que sería buena idea venir a buscar aquí-
¡Estaba bromeando, zopenco! Este sitio es peligroso y muy caluroso. Dudo que hayas descubierto algo-dijo Kolt, molesto-Además...¿por qué me estás mirando así?
No me parece que esa sea una forma de hablarle a una señorita, ¿no te parece, Kolt del Hielo? Sé que tiene un hábito de mirar a las personas pero...- dijo alguien a mis espaldas. Me volteé, impactado. Kurz.
