KOLT
Papá...te voy a pedir que no vengas a mi casa,por favor-declaró esa chica, conservando una compostura an seria que me sorpendió
Oh, ¿qué hay de malo conque un padre vaya a visitar a su hija?- respondió su padre, en un tono casi sarcástico- Me ofendes, hija, en verdad me ofendes. Yo que venía para llevarte a ti y a tus amigos a casa para...un almuerzo.
Kurz pasó a mirarnos al gato y a mí. La sola presencia de aquel tipo parecía tener un efecto en mí. Sentía como...si alguien se estuviera entrometiendo en mi mente. Y nadie puede hacer eso.
¿Qué es lo que quieres?- dije, enojado- Sea lo que sea, yo no tengo nada que ver. Sal de mi mente.
El gato me miró alterado, como pidiendome que no lo provoque. Se ve que aún no sabe de qué soy capaz.
Vaya, parece que tenemos a un pequeño insolente aquí-contestó Kurz- Lo siento, niño, pero esta pequeña reunión te incumbe mucho a ti y a tus...habilidades
¿Por qué?-dijo el gato- Si eres lo que creo que eres, ¿por qué lo haces? ¿Tienes idea de cuantas vidas inocentes tiras a la basura?
¿Vidas? Yo sabía que en esa isla morían muchas personas, pero el gato hablaba como si fuese un experto.
¿Resentido, Makos? ¿Qué me dices de mí? ¿Por qué tuve que sufrir tanto desde el día en que nací?-dijo alegremente, para luego pasar a una mirada sombría- Si no puedes cambiar el mundo que te rodea a algo mejor por las buenas, tienes que empezar uno nuevo. Y, por si te lo estabas preguntando...
Kurz agarró su traje, y lo rompió con fuerza. Los tres retrocedimos. En el pecho, llevaba tatuado el número 20. Al ver ese número, el gato Makos apretó los puños con fuerza.
Entonces..¿en verdad eres...?-Makos se llevó la mano al cinturón. Vi que en este llevaba un Yaniao, un búmerang como le dicen los forasteros. Pero, no podía ser ESE Yaniao, ¿o sí?
Señor Makos, ¿qué es?-dijo la chica púrpura, preocupada
¿El mandamás? Si, de alguna manera. Aunque yo prefiero ver a mis compañeros como mis...iguales. Por eso, yo también tengo un número-declaró Kurz- Me encantaría quedarme a charlar, pero estoy aquí por una razón.
En menos tiempo del que pude darme cuenta, Kurz se aproximó a mí y me agarró por la cintura. No tuve tiempo para reaccionar, y me subió a su hombro. A la misma velocidad, se alejó del lugar, no si antes decirle a los que iban con él: "Encárguense de los otros".
¡Suéltame, suéltame!- grité, desesperado. Intenté congelarlo, pero sentía una presión a mi alrededor que me impedía concentrarme. Como un zumbido dentro de mi cabeza. Pude oír como Makos gritaba mi nombre, antes de que la voz terminara ahogándose entre la espesa selva. La presión fue tan fuerte que me terminé desmayando.
MAKOS
Me sorprendió la acción de Kurz. Pero me sorprendió aún más Zeif. Mientras que Zhipp y yo trabajabamos juntos para derribar y espantar a los prisioneros que acompañaban a Kurz, ella ya había dejado fuera de combate a los que estaban llegando. Al verlos, cerró los ojos, y sin moverse, estos empezaron a moverse más y más lentamente, cayendo unos de vez en cuando, hasta que todos acabaran en el suelo.
Me quedé atónito al ver de lo que era capaz Zeif solo con concentrarse. y me dio también miedo, por saber de lo que era capaz su padre en su máximo poder. Pero no tuve tiempo para decirle nada, pues en el instante cayó al suelo, tosiendo.
Zhipp y yo nos acercamos a ella, que seguía tosiendo.
Perdón, no debí...usar todas...mis fuerzas-gimió con esfuerzo
Los hubieramos acabado-le dije- No has debido de arriesgarte tanto
Ahora tenía dos preocupaciones. Primero, rescatar a Kolt. Luego, lo que le pasara a esa chica. Después de como me había ayudado, no podía dejarla así. Zhipp me miró, y sin necesidad de palabras, entendí que quería quedarse a cuidarla. Aunque Zhipp pueda arrancarte la cabeza de un bocado, sabía que era incapaz de hacerle daño a quien lo había curado.
Bien...la dejo en tus manos, chico- declaré, a lo que me levanté y fui a perseguir a Kurz.
KOLT
Desperté en una mesa, estaba atado y mi mano derecha estaba en un banco al costado. El lugar se veía incluso más putrido y sucio que mi celda. A un lado vi a un Aylnd con un mandil. Kurz.
¿Me puedes explicar que es lo que vas a hacerme, fenómeno?-dije, molesto. Él se quedó callado un momento.
Me ofenden tus palabras, Kolt del Hielo. Vengo a ti para que me ayudes en mi tarea, y es así como me tratas. Bueno, supongo que no se puede hacer nada-respondió, frío. Empezó a mirar mi Mazka en la mano, de la misma manera que lo habían hecho los forasteros pero más amenazante.
Oh, tú también quieres mi Mazka, ¿verdad?-dije- Pues mala suerte, amigo, esta pegada a mi dedo. No podría sacarlo ni aunque...
Pues entonces tendré que sacar lo que está unido a ella, ¿no crees?-me interrumpíó, y levantó la mirada hacia mí.
...No...Ni se te ocurra, lunático- exclamé
¿Es la mejor defensa que puedes hacer?-comentó calmadamente- Comparado a lo que me han dicho, prácticamente me estás elogiando
Cerré los ojos, esperando lo peor. Empecé a sentir un cosquilleo en mi mano muy molesto, que luego pasó a mi dedo. Sentía como si mi propio cerebro me estuviera diciendo que no necesitaba ese dedo. Como si mi propio sistema me obligara a ceder mi dedo. Kurz levantó el cuchillo decidido, y empezó a cortar levemente por mi dedo. Sorprendentemente, mi mente no parecía usar las defensas contra este acto, por lo que el cuchillo iba sin problema.
¡Kolt!- gritó alguien detrás
MAKOS
Casi grito de horror al ver lo que había en la mano de Kurz. Un dedo, perfectamente cortado y con un anillo en él. El Mazka. Kolt no parecía haber opuesto resistencia alguna. Seguro que Kurz había jugado con su mente. Lanzé mi Yaniao hacia la mano de Kurz, pero este la esquivó rápidamente. Me abalanzé sobre él, pero me volvió a esquivar y me tiró al piso.
Oh, la inocencia. Amiga y enemiga a la vez. Sabía que vendrías, y que encontrarías el memo de Pog y Tannes. Ahora, si podría tomar esa Yaniao de ti- dijo, pero cuando la iba a agarrar, algo lo empujo e hizo que se cayera, soltando la Mazka. Había sido Kolt, quien levantó un poco su mano encadenada y lanzó hielo. Kurz volteó hacia él, y lo miró fijamente. Kolt empezó a verse más y más nervioso. Debía de estar recordando algo muy duro. Según lo que calculaba, no le faltaba mucho para empezar a convulsionar. Podía coger el anillo. Estaba a pocos metros de mí, y aún tendría tiempo para detener a Kurz. Pero...
¡Déjalo!- grité, y lanzé la Yaniao hacia el cráneo de Kurz. Este dio un quejido al ser interrumpido, y me miró a mí fijamente. El teléfono sonaba cada vez más fuerte. Golpeaban la puerta. Fallé en mi misión. No, no podía dejarme llevar. Va a suceder a diario. Buku ya no se moverá nunca más. Zeif no soportará. Kurz es el culpable de todo. El culpable de que todo esto pasara. No, eso no importaba ahora. Mi deseo de salvar a Kolt y a mí era más grande.
Di un paso adelante, ignorando lo que sea que estuviera pasando en mi mente en ese momento. Kurz me miraba sorprendido, y sin decir ni una palabra, cogió la Mazka salió de la habitación. Vi que Kolt, en su nerviosismo había congelado sus cadenas. Aprovechando esto, rompí las cadenas con la Yaniao y ayudé a Kolt a levantarse.
¿Estás bien?- pregunté, mientras él me veía desconcertado- No, no todos los forasteros somos tan egoístas
S-sí...gracias, emmm...señor- dijo. Era la primera vez que me llamaba señor.
Puedes llamarme Makos- respondí- Ahora vámonos de aquí, tal vez aún podemos alcanzarlo
La puerta estaba cerrada, pero Kolt logró congelar el cerrojo y lo rompió de una patada.
Al salir, nos encontramos con dos figuras conocidas. Zhipp y Zeif.
¡Zeif! ¿estás segura de que puedes estar acá?- pregunté
Sí, ya estoy mejor- dijo, aunque aún la notaba cansada. Luego volteó a mirar a Kolt- No te preocupes, no me ha pasado nada grave
N-no te pregunté...-
Hace unos momentos vimos una máquina muy grande y con hélices que aterrizó. Nunca había visto una así llegar a la isla- explicó Zeif
¿Sabes por dónde aterrizó?-dije
Guiados por la orientación de Zhipp, llegamos hasta la playa. Cerca al puerto, había un helicóptero, el más grande que había visto. Era de color negro y con el símbolo de la omega en un lado. Alrededor de este, había Starters protegiendolo fuertemente. Kurz estaba subiendo tranquilamente, pero al detectar nuestra presencia, pareció ordenar algo a un Starter, que usó un intercomunicador. Entre todos decidimos que no podíamos perder más tiempo. Yo iría por la izquierda con Zhipp y lo dirigiría para coger la atención de los Starters, mientras que Kolt escoltaría a Zeif hasta el helicóptero para que mantenga a su padre allí lo más que pueda.
Pero, antes de que pudieramos hacer algo, oímos algo detrás. La sola presencia de quien fuese que estuviese atrás aumentaba la temperatura.
Lo lamento- dijo- Pero no puedo dejar que tomen la Mazka
Había escuchado esa voz antes. Me volteé decidido, y tal como sospeché, Hiett estaba parado frente a nosotros, listo para atacar.
Entonces, mi corazonada era cierta- respondí- Tú eras un Starter también
#3 a sus órdenes-dijo el Aylnd encapuchado- No es como si eso les importe ahora. No dejaré que se marchen.
Atrás de él, otro grupo de Starters apareció, todos armados. Previniendo lo que iría a pasar, susurré en el oído de Kolt: "Nuevo plan. No dejes que escapen y protege a Zeif". Él asintió respetuosamente.
Zhipp-ordené- Al de rojo
Como un cohete, Zhipp salió disparado hacia Heitt, quien lo esquivó por muy poco. Los Starters apuntaron a mi bestia, pero antes de que lo hicieran saqué la Yaniao y desvié sus balas hacia la espesura de la jungla. Hice esto con las dos filas. Volvieron a apuntar, esta vez hacia mí,y esperé unos microsegundos para apartarme. Ya el ruido había alertado a los de la playa, que corrían hacia nosotros. Eso les dio tiempo a nuestros compañeros Aylnd para acercarse al helicóptero, que ya había empezado a calentarse. Hiett lanzaba fuego ardiente a Zhipp, pero este esquivó la mayoría. Di una patada al que parecía dirigir a los otros Starters, y todos inmediatamente se abalanzaron sobre mí. Tomé unos segundos para soltarme, y cuando lo hize, les di a todos con la Yaniao. Los que venían de la playa fueron a ayudar a su General. Al ver esto, le hize una seña a Zhipp, y él usó sus dientes para devolver una bola de fuego hacia estos. Al alterarse por el fuego, aproveché para derribarlos.
KOLT
¿Cuánto tiempo piensas retenerme aquí?- preguntó Kurz, tranquilo
El tiempo que sea necesario para que nos entregues la Mazka- respondí, decidido- No la mereces
¿Quién merece algo en este mundo, pequeño?- dijo- Lo quieras o no, el mundo funciona igual para todos nosotros
Cierra la boca- exclamé, esforzándome por no caer en sus sucias mentiras- O yo te la cerraré
Formé hielo con mi mano derecha y se lo lanzé, pero Kurz lo esquivó con facilidad. Si aún no me había controlado mentalmente era porque Zeif lo estaba bloqueando, escondida. Volví a formar hielo y lo lanzé, y él lo volvió a esquivar. Volví a lanzar otra, y otra, y otra, pero las esquivó todas. Sabía que a ese paso no podría mantenerlo hasta que el señor Makos llegase. Pero, ¿que se suponía que hiciese? Estaba débil en ese momento. Tenía que cambiar de estrategia. Kurz se acercó a mí, y cuando alzó su mano para agarrarme, alzé la mía primero y congelé su mano. Él dio un quejido y me dio una patada en el estómago. Aún desde el suelo, le seguí lanzando hielo, pero lo esquivó como si nada.
No tienes que seguir ocultándote, hija- clamó- Sé que estás aquí. Tú evitaste que lo leyera.
Zeif se levantó lentamente y con miedo en sus ojos, viendo a su padre. Parecía asustada, pero también como si estuviera planeando algo.
¿Qué me dices si terminamos las discusiones, eh? Es así de fácil, mi princesa. Ayudas con tu padre y podremos vivir en paz. Como una familia. Unida. Pero si te quedas con ellos...no te prometo tu vida-
...Tú no decides mi vida-respondió su hija
¿Hm? ¿Es determinación lo que siento en ti, pequeña?-
Es rebelión, padre. Estoy...estamos hartos de todo lo que has hecho. A mi madre, a los inocentes, y a mí-
Le agradecería a esa chica luego. Estaba distrayendo a Kurz el tiempo suficiente como para que yo me levante y puedo lanzarle un hielo por la espalda, haciendolo tambalear un poco. Al instante, me fui contra él y lo golpeé en la cabeza. Como si hubiera sido un simple rasguño, me dio un codazo y luego empezó a mirarme , y Zeif miró fijamente a su padre, sus ojos se pusieron en blanco y usó toda su fuerza para romper a su padre.Aún así, este la empujó para evitar que lo siga haciendo, y ella se quedó tirada en el piso, luego de haber usado tanta fuerza mental. Entonces, sentí algo. Algo que me hizo acordarme de alguien. Ese forastero que no solo mató a mi familia, sino tambien a su hija por tratar de detenerlo. Fue ejecutado, claro, pero la cicatriz nunca cerró. Nisiquiera hoy ha sanado completamente.
¡No a tu propia hija, bastardo!- grité, y me alzé sobre él, con suficientes fuerzas como para elevar un torrente de hielo desde el suelo y atacarle con este, haciendole una herida profunda en el hombro. La cabeza me dolía. Me dolía mucho. Pero no podía dejar que mate a otro más, aunque no fuese de mi familia. ¿Por qué pensé eso? Era ilógico, estúpido y muchas otras cosas. Pero vi al forastero en Kurz.
¡Grr!- gruñó- ¡Suficiente!
Con estas palabras, supe que seguir allí sería un error. Rápidamente fui hacia Zeif y la levanté, mientras Kurz seguía entrando en mi mente. A duras penas logré saltar fuera del helicóptero, que ya se elevaba en el aire. Justo a tiempo para ver al señor Makos y a Hiett luchando.
MAKOS
Hiett era fuerte. Sus ataques eran fluidos, candentes, con mucha fuerza y una extraña pasión. Parecía que en cualquier momento acabaría rostizado. Le di con el bumerang para hacerlo retroceder, pero no duró mucho para que se recuperase y me diera una bola de fuego en el brazo. Zhipp, por su lado, les estaba gruñendo a los starters, evitando que se acerquen un centímetro más a los dos. Kolt, que apareció por detrás con Zeif en brazos, lanzó una fuerte cantidad de hielo a la espalda de Hiett, que lo dañó más de lo que hubiera pensado. Furioso, sacó fuego de ambas manos, evitandonos el paso a los dos. Si por lo que había visto, ya habíamos perdido la Mazka, al menos había que arrestar a un General.
Salté entre el fuego evitando las llamaradas, y empujé al Aylnd rojo lo más fuerte que pude. Zhipp, que ya se había encargado de los Starters, fue corriendo hacia mí. Salté sobre él, justo a tiempo para dirigirle y que embistiera a Hiett. El golpe que le propinó fue tan fuerte que lo mandó volando hacia el mar.
Hiett cayó, y supongo que al ser de fuego no sabía nadar, pues parecía estar luchando por mantenerse a flote. Quería acercarme a él, pero por la distancia que había volado, este no perdería la oportunidad para atacarme. Lo presentí. Y lo presentí tanto que no me di cuenta. Había llegado una lancha a recoger a Hiett. Traté de lanzar mi bumerang, pero estaban muy lejos como para que lo alance. Subieron con cuidado a Hiett y dieron marcha lejos de la isla.
...Señor Makos...-dijo Kolt- Sé que debía de capturarlos pero, ahora hay que encargarnos de Zeif. Se está muriendo.
...Sí. Tienes razón. Pero...-respondí- Estabamos tan cerca...de atraparlo...Vamos. Esto debería de limpiar los cargos contra...
Antes de que pudiese terminar, vi como la lancha explotaba en llamas. Salía fuego de todos lados, y la lancha se hundió con sus ocupantes. Solo Hiett pareció salir, y fue arrastrado hasta la costa. Traté de ver que había causado la explosión, pero solo vi a cierto oso testarudo al otro lado de la playa, con su lanzacohetes en mano.
Ups- dijo, sonriendo- Se me escapó
Gracias, Biar- le devolví la sonrisa
Bueno, una misión es una misión- se defendió mi amigo- Además, seguro que el mocoso que no quiere ser rey nos sirve de algo y todo
