Los personajes de Katekyo Hitman Reborn! Pertenecen a la mente maestra y talentosa mano de la maestra Akira Amano. La autora de este fic no tiene derecho sobre nada excepto la trama del mismo fanfic.
Luego de que el nuevo estudiante del salón al que Tsuna asiste, Hayato Gokudera, blandiera su mano en un ademan terminante contra el castaño y una chispa explotara engullendo a Tsuna en una mini-versión de una supernova que duro aproximadamente una centésima de segundo, Tsuna se encontró rodeado nuevamente de la fría oscuridad que lo acompaño cuando murió en el hospital hace poco más de una semana.
Los grandes ojos castaño-semi dorados estaban abiertos de par en par mirando a la nada dentro de la más oscura de la oscuridades, el castaño noto entonces que a pesar de la rotunda negrura que le rodeaba podía ver sus extremidades que brillaban delicadamente con un halo de tono anaranjado que recordaba a esas viejas películas donde el pobre tipo que cayó en los desechos radiactivos está a punto de convertirse en un grotesco monstruo, pero el castaño no sentía que se convertiría en ningún monstruo, al contrario, sentía que flotaba delicadamente, como si la oscuridad lo cargara como a un recién nacido y lo meciera para que se durmiera. De repente los parpados de Tsuna se sentían demasiado pesados para el castaño, aquella sensación de ser mecido con delicadeza arrullándolo y guiándolo hacia un mundo sin retorno.
Hic-sniff…
Escucho Tsuna en la inmensidad de la nada.
Hic-hic…
- Ummh? – logro articular en duda Tsuna mientras uno de sus parpados volvía a alzarse para dejar que el castaño mirara a su alrededor – Alguien… no, un niño esta… llorando? – se cuestionó en voz alta el castaño, todos sus sentidos alerta en busca de la dirección donde provenía en quedo llanto.
Hic-hic-sniff…
- Hola? – llamo Tsuna – Donde estás? Dime donde estas para poder ayudarte! – explico el castaño a la nada.
De repente un luz, pequeña y traslucida de un delicado tono rojizo, se encendió a lo lejos.
Tsuna arrugo su entrecejo con decisión y de una manera que ni el mismo comprendía se impulsó en dirección de la nueva y pequeña luz. El sonido del llanto y del hipeo del infante se intensificó, se trataba de un niño pequeño en posición fetal, sus piernas dobladas cerca de su cuerpo y los brazos abrazando dichas piernas, el rostro escondido y las manos entrelazadas, los único que Tsuna podía notar era el corto, lacio y lizo cabello plateado que llegaba a la mitad de la mejilla.
- E-estas bien? – cuestiono Tsuna al niño más este siguió llorando ignorando por completo la pregunta – T-te duele algo? Estas perdido? –
Esa última pregunta llamo la atención del niño pues hubo un titubeo en el llanto y luego lloro más fuerte.
- Yo también estoy perdido. – admitió Tsuna sabiendo perfectamente lo ridículo de su situación, una sonrisa, pequeña, amable y sincera se posó en los labios del castaño mientras con su mano derecha acariciaba la cabeza del niño que lloraba – Quieres venir conmigo y juntos buscamos una solución? – propuso el castaño al más pequeño.
El niño no dejo de hipar ni de sorber sus mocos pero su llanto había menguado, un par de grandes e hinchados por el llanto ojos verdes fueron descubiertos y un ligero asentimiento de cabeza fue dirigido a Tsuna.
- Entonces vamos. – extendió Tsuna su mano al niño y este la tomo con delicadeza.
Luego de eso una brillante luz inundo aquella oscura nada, Tsuna despertó en la enfermería de la secundaria sin recuerdos de lo ocurrido en aquel negro lugar y con Hayato Gokudera auto-nombrándose su sirviente, lo cual Tsuna corrigió de inmediato consiguiendo así a su primer amigo de verdad.
Takeshi Yamamoto está más que muerto de la preocupación.
Luego de que la campana que indico el fin del almuerzo sonó y los alumnos volvieron a sus aulas el beisbolista noto mientras el profesor empezaba la clase que dos asientos están desocupados en su salón, Takeshi no es un genio pero incluso él puede juntar los puntos y deducir quiénes no están presentes.
Tsuna y Gokudera no están.
Pensó el de cabello negro mientras algo parecido a un nudo se asentaba en la base de su estómago.
No, no, Takeshi, calma.
Se dijo en sus adentros el beisbolista mientras respiraba profundo y exhalaba.
Solo porque los dos no están no debo asumir que están juntos. Gokudera parece del tipo que sin duda se saltaría las clases y Tsuna podría estar…
Entonces escenas de lo ocurrido aquella mañana inundaron la mente de Takeshi como una película gastada en tonos sepia.
Oh, por Dios. Tsuna podría estar tirado en un callejón desconocido donde algunos abusones lo tiraron después de machacarlo a golpes… o peor…
Mientras la mente de Yamamoto corría a mil por hora y mil y un escenarios, cada uno peor que el otro, nacían en la mente del joven beisbolista, este de manera inconsciente comenzó a intentar rascarse bajo el yeso que protegía su brazo malo, la comezón empeorando con cada escenario que aparecía en la mente de Takeshi.
- J-joven Yamamoto. – llamo el profesor en turno a Takeshi sacándolo de su pequeña función mental de películas de horror con Tsuna como víctima de los monstruos y asesinos – S-se e-encuentra b-bien? – titubeo el maestro en su pregunta, Takeshi entonces noto el ligero tono azul que contrastaba con la mortecina palidez del rostro del profesor.
- Eh… si? E-estoy bien. – respondió Takeshi no muy seguro ni de la pregunta del profesor ni de su propia respuesta.
- Por qué gruñe? – cuestiono el docente esta vez mirando a Takeshi como si fuera un animal nuevo, desconocido… peligroso.
Gruñir?
Yamamoto entonces miro a su alrededor y noto que varios de sus compañeros también tenían un tono azulado pintando sus rostros y lo miraban de la misma forma que el profesor, luego desvió su mirada a su yeso y descubrió que cuatro profundos surcos decoraban el blanco y duro material, como cuando con la punta de un clavo rasgas por mucho tiempo una pared.
-Y-yo…
Toc-Toc.
Desliza.
- Disculpen. – interrumpió la enfermera de la escuela – Es este salón al que asisten Tsunayoshi Sawada y Hayato Gokudera? – cuestiono la mujer desviando exitosamente la atención de los alumnos y del profesor de la figura de Yamamoto.
- S-si, efectivamente. – respondió el docente mientras arreglaba sus gafas en un gesto nervioso, todos en la escuela saben que ese profesor esta vuelto loco por la enfermera de la escuela – Ocurrió algo? –
El estómago de Takeshi dio un vuelco.
Si estaban juntos. Sabía que debí seguirlos, lo sabía!
Se reclamó Takeshi en sus adentros mientras clavaba las uñas de su mano buena en el yeso de su mano mala sin notar como sus uñas dejaban profundas muescas en el yeso.
- Sawada se desmayó durante el almuerzo y Gokudera lo llevo a la enfermería. – explico la enfermera – Le daré a Sawada un permiso para que se vaya a su casa… - la enfermera entro al salón y le dio al profesor una hoja de papel - … Podría por favor pasarle este mensaje a los demás docentes, por favor? También vine a recoger sus cosas, haré que Gokudera le acompañe por si acaso. –
- C-claro, está bien. – asintió el profesor mientras recibía el papel.
La enfermera se despidió y salio del salón dejando al docente en turno mirando embobado la puerta cerrada.
Los molestos cuchicheos y chismes no tardaron en nacer, los alumnos susurrando y parecía como si un enjambre de molestos bichos pululara dentro del salón.
A Takeshi comenzó a dolerle la cabeza.
Por qué no se callan?
Comenzó Takeshi en sus adentros.
Siempre hablando pero nunca tomando verdadera acción. Hablando como si las personas de las que hablan no fueran reales, como si no vieran sus rostros en primer lugar. Que saben de la vida de Tsuna que inmediatamente los hace mejores que él?
Y que sabes tú?
Clamo una nueva voz dentro de Takeshi.
Que sabes tú que te hace mejor que ellos?
Sé que Tsuna no ha hecho nada malo.
Respondió Takeshi en su interior a la nueva voz.
Sé que todos lo juzgan sin siquiera haber hablado antes con él, se dejan guiar por las cosas que dice la gente y eso no es justo.
Y por qué te importa? No es como si fuera tu amigo, es más que sabes tú de amistad? Tu que nunca has llevado a nadie a pasar un rato a tu casa, que nunca has compartido un bentou, tu que todo el tiempo estas tan inmerso en el baseball que todos creen que es lo único de lo que sabes, las únicas personas que te hablan son aquellas que son atraídas por tu tan-profunda-como-un-charco popularidad. Crees que ellos no ven el rostro de aquellos a los que desdeñan pero crees que ven tu rostro? Ja! Te quejas de que no escuchan la voz de Sawada pero crees que oyen la tuya? Crees que les importas? Crees que eres tan gran cosa que puedes ver a Sawada como una roca entre las tantas y simplemente recogerlo y llevarlo a tu casa? Que te hace pensar que no eres tu uno entre los tantos que no valen la pena?
- CÁLLATE! – rugió Takeshi al tiempo que azoto sus dos manos contra su pupitre haciéndolo añicos.
Silencio.
Todos voltearon a ver estupefactos a Yamamoto cuya figura, ahora erguida y con la cabeza gacha, temblaba de la ira que sentía de las palabras que su segunda voz azoto en su rostro como un látigo mojado.
Sin decir nada recogió sus cosas y salio del salón sin mirar a nadie… y nadie salio tras de él tampoco.
- Muy bien. – hablo Reborn una vez Tsuna, Hayato y él estuvieron dentro de la habitación del castaño, Nana dejándolos entrar a la casa sin ningún tipo de reproche, la castaña mayor irradiando felicidad y complacencia ante Hayato cuando Tsuna lo presento como su nuevo amigo (cosa que hizo que el peliplata se sonrojara a más no poder y que su voz adquiriera un temblor emocionado) – El día de hoy hablaremos de los procesos de conversión y de los diferentes tipos de híbridos. – informo Reborn al tiempo que sacaba la pizarra que Nana consiguió para sus tutorías de Dios sabe dónde.
- Diferentes tipos de híbridos? – cuestiono Tsuna al tiempo que tomaba asiento frente a Reborn, Hayato justo a su lado.
- Así es, majestad. – respondió Hayato llamando la atención de Tsuna – Existen los híbridos de nacimiento y los de ascendencia. – explico el de cabellos plateados – Por ejemplo, yo soy un híbrido de nacimiento, mi madre es una bruja y mi padre es un hombre gato. –
- Mientras… - se unió Reborn a la conversación – Los híbridos de ascendencia son aquellos que a pesar de tener un tipo de ascendencia dominante tienen la sangre de algún otro tipo de criatura mezclada en su línea familiar, por ejemplo, un hombre lobo y un brujo, mientras que la sangre de hombre lobo es dominante, lo cual conlleva al convertido a ser un hombre lobo, la sangre de brujo hace que sus habilidades mágicas sean más fuertes, entiendes? –
- Creo que si… - empezó Tsuna al tiempo que anotaba los conceptos antes mencionados en su libreta de tutorías – Es como cuando mamá usa naranja para un platillo picante, no? Se siente la naranja pero el sabor de los chiles es el que predomina. –
- Es correcto, majestad! – felicito Hayato con ojos brillantes en dirección del castaño.
- Quién lo diría… si hay un cerebro entre esas orejas. – comentó Reborn complacido con la respuesta de su alumno, aunque ni por eso pudo evitar ponerle algo de burla.
- Mou, Reborn. – mascullo Tsuna indignado mientras miraba feo a su tutor.
- Como sea… - ignoro el de infantil apariencia a su estudiante (de paso perdonándole el puchero por el acertado comentario de hace un momento) – Lo que debes saber de los híbridos, Tsuna, es que, ya sean de ascendencia o de nacimiento, no son bien vistos por la mayoría de la sociedad. –
Las cejas de Tsuna se alzaron sorprendidas ante tal información y luego miro en dirección de Hayato, el peliplata bajo la mirada evitando la preocupada mirada del castaño.
- En tiempos antiguos, cuando las guerras por las tierras y el orgullo de las castas estaba en su apogeo los híbridos solo aparecían cuando las hijas y mujeres de una tribu caída eran llevadas como trofeos, los hijos resultantes de esas uniones forzadas eran vendidos ya fuera como esclavos o como carne para cañón. – siguió Reborn con aire sombrío, recuerdos de los que no se enorgullece llegando a su mente.
Con cada palabra dicha por el del fedora el brillo preocupado en los ojos de Tsuna crecía y Hayato parecía achicarse aún más en su lugar.
- Hoy en día las relaciones han mejorado pero las relaciones íntimas entre dos especies diferentes siguen siendo vistas con mal gusto, y un hijo nacido de dicha relación no es muy bienvenido que se diga…
- Reborn. – interrumpió Tsuna a su tutor – Y-y si m-mejor tenemos esta lección en otro momen…
- Está bien, majestad. – interrumpió ahora Hayato – N-no me molesta… digo, antes si me molestaba, y mucho, pero ahora entiendo un poco más… y yo creo que puede haber un mejor futuro. – dijo el peliplata con convicción en la voz y un brillo decidido en sus verdes ojos cuando los planto en los de Tsuna.
Esa mirada, tan pura y brillante como una llamarada salvaje, hizo que Tsuna asintiera ya más seguro.
Reborn aprobó la silenciosa interacción entre los dos jóvenes con una sonrisa complacida.
- Como iba diciendo. – hablo Reborn reclamando la atención de su estudiante y su nuevo amigo – En la actualidad cuando un hijo híbrido, ya sea de cualquiera de las clases, nace es común que ocurran dos cosas, la primera es que el infante sea sobre-protegido por su familia, escondiéndolo de la sociedad y de sus despectivos ojos, o pueden entregarlo a las líneas militares de la casa regente de la zona donde haya nacido el infante. – explico Reborn mientras hacia un diagrama de árbol con las posibilidades que explico.
- Eeeeeh. – fue la gran respuesta de Tsuna ante la información, más sus ojos habían adquirido un brillo extraño que no pasó desapercibido por Reborn.
El tutor abrió su boquita para seguir con su lección pero fue interrumpido por la voz de la matriarca de la casa que grito desde el primer piso.
- Tsu-kun! Reborn-chan! Hayato-kun! Les prepare un tentempié, bajen a comer! – pidió Nana desde la cocina.
- Ya vamos, mamá! – respondió Tsuna también en un grito.
- Seguiremos con esto más tarde. – señalo Reborn – Luego del tentempié. – añadió mientras abría la puerta de la habitación.
Tsuna bajo las escaleras al tempo que se quejaba, Hayato le aseguraba que él le ayudaría con cualquier cosa que no entendiera y Reborn les pidió amablemente que guardaran silencio.
- Si no se callan en este mismo instante juro que los enviare al averno por una semana entera. – gruño el de infantil apariencia ganándose el preciado silencio que deseaba.
Takeshi Yamamoto llego a su casa arrastrando los pies, su espalda encorvada y la cabeza gacha, una sombra cubría sus ojos y la habitual (sino es que falsa) sonrisa que por lo general decora su rostro estaba marchita.
- Ya llegue. – mascullo el joven atleta desganado.
Se sentía cansado y pesado, la mano que tenía enyesada le carcomía con más y más ganas. La voz en su cabeza guardaba silencio por ahora pero las cosas que le dijo a Takeshi en la escuela aun resonaban en la mente del joven.
- Takeshi, estas bien? – cuestiono Tsuyoshi Yamamoto a su único hijo mientras se acercaba y lo tomaba de los hombros, luego coloco la palma de su mano derecha en la frente de Takeshi y le alzo un poco la cabeza – Estas ardiendo en fiebre, muchacho! – exclamo Tsuyoshi, las mejillas de Takeshi estaban sonrosadas y sus ojos acuosos, el maestro de sushi cargo a su hijo como si fuera una saco de papas y lo subió por las escaleras.
Al menos le importo a papá.
Pensó Takeshi mientras era depositado en su futón.
Claro que le importas.
Hablo con sorna la nueva voz que no deja de molestar a Takeshi.
Eres mano de obra gratis, su pequeña mascota que atrae clientes. Pero en cuanto tu popularidad decaiga el viejo pasara de ti, como todos los demás.
Takeshi cerró los ojos con fuerza y apretó la almohada bajo su cabeza contra sus oídos.
- Cállate, cállate, cállate, cállate. – mascullo Takeshi una y otra vez mientras se colocaba en posición fetal y de sus ojos comenzaban a salir delicadas lágrimas.
- Y dinos, Hayato-kun, que te trae a Namimori? Vienes con tus padres? – cuestiono Nana con inocente interés por el nuevo y primer amigo de su hijo.
- Mamá. – la intento detener Tsuna.
- E-esta b-bien, Tsuna-sama. – interrumpió Hayato.
Sama?
Inquirió la mente de la castaña mayor.
- V-vine a Namimori por negocios, Nana-sama. – respondió algo nervioso Hayato, era la primera vez que hablaba con una mujer que no fuera su madre o su hermana y eso le ponía ligeramente ansioso, sin mencionar que esta es la madre de Tsuna así que el peliplata quería causar buena impresión.
- Oh, vaya. Qué joven tan profesional. – felicito Nana feliz de que Tsuna encontrara un amigo tan maduro para su edad.
- Y, ehm, solía vivir con mi hermana mayor, pero ella tiene un trabajo estable en Italia y no pudo venir conmigo. – explico Hayato.
Gracias a todos los dioses existentes y por haber.
Agradeció el peliplata en su fuero interno.
Los ojos de Nana se abrieron de más por una fracción de segundo ante lo que implicaba la respuesta de Hayato. Solo basto que la matriarca de la casa Sawada diera un vistazo en dirección de su hijo y ver aquella mirada preocupada y lejana que le dedicaba al peliplata para saber que sus sospechas eran correctas.
- Entiendo. – cerró los ojos Nana – Por qué no vives con nosotros, entonces? – propuso la castaña mayor cuando volvió a abrir sus brillantes ojos.
Ambos jóvenes dirigieron toda su atención en dirección de la sonriente matriarca con diferentes expresiones en sus rostros.
Tsuna parecía única estrella en un cielo nocturno despejado, Hayato tenía los ojos abiertos como platos no creyendo lo que escucho.
Reborn sonrió como sabiendo que todo esto ocurriría sin importar que.
- Excelente idea, mamá! – exclamo Tsuna radiante.
Hayato ahora miro a Tsuna con los mismos ojos abiertos como platos y ahora un ligero sonrojo.
- Yo no podría… No quisiera ser una molestia. – se excusó Hayato.
- Tonterías, querido. – Nana abanico el asunto – Así no tendrías que gastar en renta ni comida. –
- Y podrías ayudar a Tsuna con las tutorías. – añadió Reborn casualmente antes de darle un trago a su café.
El peliplata entonces cometió su gran error, miro en dirección de cierto joven castaño y se topó con los grandes, brillantes y esperanzados ojos de su perdición.
- Está bien. – acepto con una sonrisa el peliplata.
- Yay~! – canto Tsuna.
Nana unió sus manos en complacencia y sonrió feliz.
Reborn también sonrió.
Luego de terminar su tentempié y de que Hayato se retirara temporalmente a recoger sus cosas del lugar donde se hospedaba (Tsuna insistió en acompañarle pero el peliplata también insistió en que no era necesario), el joven heredero y su tutor volvieron a subir las escaleras y a encerrarse en el cuarto del primero para seguir con su lección.
Tsuna volvió a tomar asiento detrás de la mesita que hay en su cuarto y tomo papel y lápiz, Reborn volvió a colocarse frente a su pizarra.
- Muy bien. – inicio Reborn – Ya hablamos de los híbridos, ahora seguiremos con los procesos de conversión. –
Tsuna sintió en silencio.
- Primero que nada, el proceso varia dependiendo la persona y su fortaleza psicológica, también depende de que tan pura es su línea de ascendencia y su salud en general. Por ejemplo, tú, Tsuna. Tu línea de ascendencia es una de las más puras de las que se tiene archivo y a pesar de tu baja autoestima tienes un equilibrio mental estable gracias a la acertada, aunque algo extraña, crianza de tu madre, por eso tu proceso de conversión no ha tenido altibajos. –
Aunque hay algunas cosas que están algo fuera de lugar.
Pensó Reborn al recordar la avanzada habilidad curativa de Tsuna y sus extraños ojos.
- Si tu estabilidad mental o salud física fueran delicadas la conversión sería un proceso aún más problemático y podrías ser consumido por tu nueva naturaleza. – explico Reborn.
- Consumido? – cuestiono preocupado el castaño.
- Muchas veces la conversión afecta la mente del convertido, recuerdas la primera vez que te explique sobre las conversiones? De cómo algunos son llevados a la locura a mediados de estas? –
Tsuna sintió en silencio.
- Durante la conversión se despierta dentro de ti una nueva naturaleza. – explico Reborn mientras que en el pizarrón dibujaba la silueta de una persona con tinta azul, dentro de esta silueta dibujo otra más chica con tinta roja – Esta nueva naturaleza no eres tú, pero es parte de ti, y conforme la conversión avanza esta nueva naturaleza crece, concediéndote habilidades con las jamás soñaste, pero si tienes un cuerpo débil esta nueva naturaleza destruirá el cuerpo desde dentro hasta matarlo, y su tienes una mente débil esta nueva naturaleza tomara el control de tu cuerpo y te llevara a la locura convirtiéndote entonces en un verdadero monstruo. –
Tsuna palideció al recordar esa mañana cuando casi ataca a Mochida y sus secuaces.
- Como evito que eso pase? - pregunto Tsuna con voz pintada de preocupación.
- Como ya dije, depende de cada persona. – recordó Reborn a su alumno – Uno no elije en si convertirse en un monstruo o no, existen buenas personas que hacen cosas buenas que parecen malas, así como también existen personas malas que hacen cosas malas que parecen buenas, lo que divide a un monstruo de un santo es tan ambiguo como lo que divide el bien del mal, después de todo lo que es normal para la araña es caos para la mosca*. Pero no te refieres a eso, verdad? No, lo que a ti te preocupa es sobre lo de esta mañana con esos abusivos en el callejón. –
- Lo viste todo?! – exclamo Tsuna incrédulo.
- Claro que sí. Soy tu tutor Tsuna, mi trabajo es asegurarme de que no metas la pata, si hubieses atacado a esos chicos habría limpiado el desastre y nadie jamás se hubiese enterado, pero no tuve que hacerlo, te controlaste, tomaste las riendas de tus instintos y los aplacaste, hiciste algo que a muchos les toma meses, sino es que años, lograr. Eso habla mucho de tu poder mental y de tu capacidad de control en situaciones peliagudas. Me sorprendiste. –
Y eso hace mucho que nadie lo hace.
Confeso Reborn en su fuero interno.
Tsuna se sonrojo un poco y volvió a bajar la mirada, esta vez no sabiendo cómo reaccionar al extraño cumplido que Reborn le dedico.
DING-DONG. Sonó el timbre de la casa.
Tsuna alzo su rostro de inmediato.
- Ese debe ser Hayato-kun! – exclamo Tsuna al tiempo que se ponía en pie y salía de la habitación.
Reborn lo vio salir y lo escucho bajar las escaleras con apuro.
Tsuna y Nana miraron curiosos la figura de Hayato mientras reingresaba a la casa, qué por qué miraban a Hayato curiosos? Pues porque el único equipaje que el peliplata traía consigo era nada más y nada menos que una vieja mochila de cuero.
- Ese es todo tu equipaje, Hayato-kun? – cuestiono Nana preocupada por la falta de materiales que el joven peliplata traía consigo.
- En esta mochila traigo todo lo que necesito, Nana-sama. – asintió con seguridad infantil Hayato.
- Si tú lo dices. – concordó Nana no muy segura – Y por favor, llámame Mamma, de ahora en adelante serás como un hijo más para mí. – anuncio la matriarca de la casa.
- Hayato estuvo a punto de protestar, pero al ver los sonrientes rostros de Tsuna y su madre no tuvo el corazón de negar la petición.
- S-si… Mamma-sama. – acepto sonrojado el peliplata mientras desviaba la mirada al suelo.
Nana arrugo un poco el entrecejo ante el sufijo que eligió Hayato al final, pero luego simplemente se encogió de hombros derrotada.
- Ven, Hayato-kun! – se apresuró Tsuna a tomar al peliplata de la mano y jalarlo hacia el interior de la casa – Te quedaras en el cuarto de huéspedes. – anuncio el castaño – Queda justo frente a mí cuarto. –
Los dos adolescentes subieron las escaleras con una sonrisa en el rostro.
- Comemos en una hora! – informo Nana mientras miraba encantada las sonrisas de sus muchachos.
Cuando Takeshi volvió a abrir sus ojos la noche ya había reclamado los cielos y la luna se alzaba orgullosa en su cenit. El joven atleta busco con la vista su reloj y descubrió que pasaban de las dos de la mañana, su brazo malo le picaba, sentía la lengua seca y un extraño dolor de cabeza.
Tengo hambre.
Atino a pensar Takeshi y poco a poco se levantó de su futón, un trapo húmedo cayendo de su frente cuando se puso de pie.
Camino tambaleante y bajo las escaleras hasta la cocina, abrió la puerta del refrigerador y lo que recibió a su vista fue un enorme trozo de carne marinada que su padre seguramente tenia para la comida de mañana.
Takeshi se relamió los labios, tomo la carne cruda marinada entre sus manos y comenzó a comerla con mordidas grandes, arrancando trozos chorreantes y grotescos.
Nota de la autora:
*Se nota algo que me gustan "Los locos Addams", no?
