Alguien salveme del limbo de mk...bueno...como aun estoy en él porqué no escribir otro fic?


Primera noche

Mako sabía que Korra y él habían apresurado mucho las cosas al casarse. Había sido una decisión por la emoción del momento, por estar vivos, felices y juntos.

Aceptar la loca propuesta de Korra en ese momento era sin lugar a dudas la peor decisión que había tomado en todos sus años de vida, o eso era lo que pensaba mientras preparaba por primera vez la cama matrimonial, para que todo fuera perfecto en su primera noche de pareja, de pareja casada.

Cuando terminó de tender la cama con la sabana azul, se sentó sobre ella, mirando al espejo del cuarto e intentando no dejarse dominar por el pánico y salir corriendo por la ventana.

Le asustaba cual iba a ser el resultado final de la velada, nunca lo había hecho antes y ese tipo de libros era el único que jamás se había atrevido a abrir o comprar, pero ahora mientras sujetaba la suave tela quería golpearse por su exceso de pudor.

Por lo menos había comprado condones para la ocasión, de algo le había servido escuchar las charlas de Shady Shin en su infancia, excepto que aunque sabía su utilidad no tenía idea de como usarlo y las benditas cosas no venían con instrucciones, como si todo el mundo supiera de antemano como funcionaba el asunto.

Sintió sudor recorrer su frente al darse cuenta que no tenía idea de donde estaban las bolsas grises que había comprado pero no se había atrevido a abrir, pero ahora si tendría problemas cuando Korra llegará y él batallara en intentar dar sentido a un condón fuera de su bolsa.

Definitivamente esto del matrimonio había sido una terrible idea.

Korra abrió la puerta lentamente y Mako sintió sus musculos tensarse completamente.

-¿Mako, estas bien?- el Avatar preguntó mientras se acercaba a su esposo.

El maestro fuego sonrió fingidamente y asistió con la cabeza.

-¡Sí! Estoy listo -dijo con toda la confidencia que podía lograr.

-¿Listo? ¿Para qué?- preguntó ella con una ceja alzada.

Mako sintió la sangre irse de su cuerpo. Era su primer día viviendo en su casa juntos, de casados. Compartiendo cama y no intentando mantener la extraña división de hombres y mujeres en el Templo Aire. El maestro fuego trago saliva asustado al darse cuenta que su esposa y él no habían hablado sobre esto.

-Estamos casados...y solos...y yo pensé -los ojos dorados de Mako no se atrevian a mirar a los azules de Korra mientras explicaba su línea de pensamiento.

-¡Oh!- Korra exclamó y después con su mano derecha levanto la cara de Mako para poder verlo a los ojos, lanzando una sonrisa llena de comprensión -Ya entiendo.

Mako respiró aliviado aunque ahora se sentía más nervioso que al principio y todo su cuerpo estaba temblando de ansiedad.

-¡No!¡No es cierto! ¡No estoy listo!- Mako se levantó de la cama de repente -Lo siento Korra.

El Avatar comenzó a reírse suavemente ante el miedo de Mako, se quitó sus botas y se recostó en la cama de lado, dejando un espacio para Mako.

-¡Ven aquí!- lo llamó cariñosamente mientras palmeaba el espacio.

Él la obedecio y se acosto al lado de ella, mirandola de frente.

-Estoy en mis días Mako -el Avatar reveló mientras empujaba la cabeza de Mako a su cuello, acariciando su cabello negro con su manos morena -Yo tampoco estoy lista.

Mako abrazó a Korra, a su nariz llegaba el olor a mundo, único de ella. Realmente la amaba, por eso no se sentía seguro de que él fuera lo suficientemente bueno para el Avatar y ella misericordiosamente le ofreció alivio con su confesión.

-Y si cuando estés lista...¿yo no soy bueno?- Mako se asinsero y apretó más su cuerpo contra ella.

-Mientras sea contigo estará bien -ella dijo mientras lo miraba fijamente a los ojos, tocando su cara con una mano callosa, después sus labios carnosos tomaron a los del maestro fuego y ambos tuvieron que sentarse para continuar el beso. Al terminar ambos tenían caras rojas y ojos encendidos con una brillante luz.

-¡Sí!-ella lo envolvio en sus brazos mientras hablaba cerca de su boca -Mako, estoy segura de que será increible. Espera dos días más y lo verás.

Mako respondió con un beso apasionado y después de terminarlo sonrió triunfantemente mientras caia en la cama, sintiendo mariposas revolotear en su estomago y sus mejillas ardian de felicidad.

Esa noche Korra durmio a su lado, acariciando su cabello con gentileza y susurrando palabras de amor. Dos días después Korra se quebró de la risa cuando Mako admitió no saber como usar un condón.

Sin embargo, después de salir de los primeros inconveniente de la primera vez, ambos se encontraron completamente en el otro y terminaron como todas las noches: felices, enamorados y juntos.


Así fue como Mako aprendió a usar condones, vamos que nadie nace aprendido y considerando el estilo 1920 no creo que haya tanta información disponible sobre el tema.