Un año después vuelvo a retomar esta historia.

Os aseguro que tengo planeado todo, hasta el final. Así que esta historia continúa.

n/a: después de ver la sexta temporada de TVD veréis que la lógica de este "Otro Lado" no tiene nada que ver con la serie, pero así es como yo la imaginé y continuaré con ella.


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segundo capítulo

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Un rayo de sol traicionero le cegó los ojos nada más despertar. Bonnie estiró los pies ─que ya no estaban mojados─ y se desperezó. Oh, no… ¡Tierra, trágame!, pensó. Realmente había tenido uno de sus ataques de ansiedad delante de Damon, ¿enserio? No iba a poder soportar la vergüenza. Aunque… Damon se había portado bien. Incluso se había asustado ─sonrió Bonnie inconscientemente─. Qué dulce, asustarse porque ella no respirara, cuando en realidad estaba muerta y… en fin, ya no respiraba. Al menos no su cuerpo.

Llevaba todo el verano que había pasado en el Otro Lado sufriendo ataques de ansiedad absolutamente destructores ─porque sí, ella era Bonnie Bennet, la que siempre se sacrificaba. Pero tener que dejar a toda su gente de una vez, y de ese modo, era demasiado incluso para una mujer resistente como ella─.

—¿Qué… qué te pasó ayer para nublar tu chispeante humor habitual, florecilla? —preguntó Damon falsamente despreocupado, todavía sentado a su lado.

—Nada —suspiró Bonnie, se frotó la cara con las manos y se levantó del sofá. Cruzó el pasillo y entró a la cocina.

—¿Nada? —insistió Damon alzando la voz desde el salón.

—Nada de nada —musitó Bonnie al tiempo que ponía la cafetera en marcha.

Ya era suficiente con que hubiera presenciado todo el espectáculo del día anterior como para encima tener que explicarle todo. No quería hablar de ello. No lo había hecho en meses y no lo haría ahora. Fin del asunto. A ella le bastaba con preparar el desayuno, era su momento favorito del día. Al menos desde hacía unos meses. Preparar el desayuno le hacía pensar que acababa de despertarse de una pesadilla. El olor del café recién hecho le recordaba a cuando estaba viva y su abuela le reñía por no ponerse las zapatillas, "cogerás frío" le decía. Ahora el frío la había cogido definitivamente, y la había arrastrado con él.

La taza que sujetaba en la mano derecha comenzó a temblar, y a punto estuvo de saltar por los aires. Enfrascada en su mente como estaba no se había dado cuenta de que la sostenía con demasiada fuerza, pero la soltó justo a tiempo. Bonnie respiró hondo; nunca se daba cuenta de lo triste que estaba hasta que su físico se lo decía. Llenó la taza de café caliente y se dispuso a preparar tortitas, sin embargo escuchó un ruido en el salón. "Damon", pensó algo irritada y salió de la cocina.

─¿Qué haces? ─le gruñó a Damon, que estaba vuelto de espaldas hacia un armarito que había en una esquina del salón, junto a la ventana.

─Nada de nada ─ironizó él con retintín, volviéndose con un vaso de whisky en la mano.

Bonnie se sentó de golpe en el sofá, algo enfadada, llevando la taza de café consigo. Ya se le había olvidado cuánto le podía llegar a sacar de sus casillas ese vampiro. El día anterior se había portado bien, demasiado bien. Ese día volvía a ser como siempre. Mejor así, de ese modo no tendría que dar explicaciones de ningún tipo.

—¿Ese va a ser tu desayuno? —ladró Bonnie enfadada.

—Los muertos no desayunan, señorita Bennett —puntualizó Damon sarcástico con una sonrisa.

Bonnie no pudo más que guardar silencio ante eso, y le dio un sorbo a su café.

—Acabas de llegar, con el tiempo lo acabarás haciendo. Voy a preparar tortitas —musitó condescendiente, levantándose del sofá y andando hacia la puerta.

—¿Tienes hambre? —balbuceó Damon con seriedad, dejando su vaso de alcohol en la mesa. Si ella tenía hambre había esperanza de que, a lo mejor, no hubieran muerto del todo.

—Tengo ganas de comer —murmuró adivinando lo que él estaba pensando. Ella ya no tenía tanta esperanza, se limitaba a vivir… muerta… ¿a vivir su muerte? En fin. Simplemente fue hacia la cocina, pero Damon se presentó en una milésima de segundo junto a ella y la cogió del brazo con fuerza.

—Mala suerte, sunshine. Nos vamos —canturreó arrastrándola hasta que ambos salieron de casa. Ya en el porche cerró la puerta.

—¡Damon! —le reprochó Bonnie enfurecida.

—Bebe —ordenó en un tono tranquilo, mirando la taza de café.

Al mismo tiempo ella le atravesaba con los ojos No pensaba beber aunque se muriera de ganas. ¿A qué venía eso? ¿Primero la sacaba de casa y luego le urgía? ¿Pero quién se creía que era para cambiar todo?

Damon la miró con una ceja levantada, divertido, y ella a su vez le clavaba la mirada con insolencia. En un segundo él cogió la taza y la tiró por los aires, hasta estamparla contra un coche.

—¡Damon! —volvió a reprocharle Bonnie. ¿Era eso lo que iba a tener que decir por el resto de su no-existencia?

—No has querido beber —murmuró divertido. Bajó los escalones de la entrada y miró a su alrededor—. ¿Por dónde seguimos buscando?

—¿Buscar qué?

—Algo.

—¿Algo?

—Algo que nos saque de aquí.

Bonnie, todavía en la entrada de la casa, veía a Damon buscar con la mirada a su alrededor con total seguridad de que encontraría algo, tanta seguridad que daba lástima. Ella llevaba allí meses, y ya lo había aceptado, a él también le costaría su tiempo. Por eso, Bonnie se volvió hacia la casa y abrió la puerta, dispuesta a entrar.

—¿Acaso no quieres salir de aquí? ¿Volver a casa? —la interrumpió el vampiro con voz queda.

—No podemos, Damon —musitó seria, con tristeza pero firme.

—¿No quieres intentarlo? —Damon guardó un instante de silencio, y al ver a Bonnie dudar, decidió provocarle—. Suéltate el pelo, venga. ¿Hay algo mejor que hacer por aquí?

Y ella sonrió levemente. Tenía razón, al menos así harían algo. Aunque fuera inútil. Cerró la puerta y se volvió hacia Damon

—¡Uh! Cuidado mundo, la Bon Bon malota ha vuelto —canturreó él con una media sonrisa gamberra, haciendo que ella también sonriera y bajara a su lado, hasta el jardín de la entrada.

—Bien —suspiró Bonnie.

Ambos miraron a su alrededor. Nada. Parecía un espectáculo apocalíptico. Allí no había absolutamente nadie, delante de cada casa había un coche abandonado, pero todo estaba roto o sucio. El cielo estaba oscuro, cerrado por un montón de nubes. Las hojas de los árboles volaban de un lado al otro y todo lo que podían escuchar eran las ramas movidas por el viento, crujiendo. El suelo seguía húmedo y pequeñas gotas de lluvia comenzaron a cubrirles la piel a ambos.

—¿Se te ocurre cómo levantar el velo? —continuó caminando Bonnie, intentando sonar más animada que hacía un instante. Ya no le quedaba una esperanza que pudieran romperle, lo que hacía mucho más fácil fingir que estaba ilusionada.

—Creo que… debemos buscar a Liv y su gemelo Luke. Tenemos que encontrar un modo de comunicarnos con ellos y pedirles que repitan el hechizo. Si pudieron levantar el velo una vez, podrán una segunda —afirmó Damon con fingida seguridad.

—Pero… ¿Por qué crees que accederán?

Esa vez Bonnie no pudo reprimir un ligero temblor en la voz, y por supuesto Damon pudo apreciar esa fragilidad. Debía reconocer que la bruja tenía valor para ocultar su miedo con tanta entereza, pero sin duda debía tener el corazón destrozado y se habría rendido meses atrás. Bonnie, la Bonnie Bennett que él conocía jamás le hubiera hablado de esa forma, como si clamara por una última esperanza, ni siquiera le hubiera hablado si no era para insultarle, a decir verdad. Damon no quería ni imaginarse por lo que había tenido que pasar Bonnie durante tanto tiempo ahí en esa soledad, siendo consciente de su propia muerte, ocultando su propio cadáver para ahorrarles a sus amigos la verdad, la triste verdad, que llevaba tanto tiempo fingiendo estar viva… De repente sintió un nudo en la garganta al recordar la noche anterior, los gritos desgarrados de Bonnie…

—¿Damon? —insistió ella levemente— ¿Por qué crees que nos ayudarán con el hechizo?

—¡Ja! ¿Por qué crees que les preguntaré si quieren repetirlo? —sonrió sarcástico, al tiempo que levantaba las cejas. Bonnie no pudo evitar sonreír—. Nadie se resiste a mis peticiones, pequeña, apréndelo.

Ambos, uno junto a otro, continuaron a paso ligero, sin poder evitar reír.


gracias por leer, reviews y todo.

Sin vuestro ánimo no podría seguir escribiendo.

nos leemos.

eos.