Título: The Courtesan (El Cortesano)
Autor: Drops of Nightshade
Traducción: Traducciones. A ver qué sale
Enlace a la historia original: s/8741238/1/The-Courtesan
Desde aquí, el equipo de Traducciones. A ver qué sale desea agradecer a
Drops of Nightshade el habernos concedido el permiso para traducir esta historia y su continuación.
¡Muchas gracias! ^_^
Advertencia de Autora: Si no eres fan de las interacciones H/H entonces quizá ésta no es la historia adecuada para ti.
Actualización del 21/4/13: Para adecuarme a las directrices de clasificación de FanFiction, he eliminado el contenido explícito de este capítulo y los posteriores. Si deseas leer las partes eliminadas, tengo dos enlaces en mi perfil que te llevarán a sitios alternativos con la versión completa y sin editar de "El Cortesano".
Nota de los Traductores: Tal y como indica Drops of Nightshade, ésta es la versión censurada del capítulo 3. Si deseas leer la versión completa del fic, puedes hacerlo en nuestra cuenta de Slasheaven (la dirección está en nuestro perfil)
Nota de Autora: Una vez más, ¡gracias por las estupendas reseñas! Las agradezco mucho. Siento la necesidad de disculparme por el ir y venir en este capítulo. No obstante, tened la absoluta seguridad de que éste es el último en el que habrá saltos tan enormes. La trama oficial comienza en el siguiente capítulo (¡wooo!) Vamos simplemente a sufrir esta actualización juntas ¿eh?
Drops of Nightshade x
Capítulo Tres
Casa del Placer de Afrodita
1995-1996
Harry se sentó cautelosamente en su cama mientras era observado por su tutor privado, un hombre de veintimuchos con el pelo rubio y ojos azul claro. Era guapo de una manera tosca, con una boca sensual y un cuerpo musculoso.
—Mi nombre es Demetrius y seré tu profesor durante este año, Harry —dijo el hombre, todavía examinando al recién cumplido quinceañero.
Se sentó en la cama junto a la de Harry, que se puso rígido y se giró ligeramente para ocultar sus mejillas encendidas.
—No hay necesidad de sentirse avergonzado o violento, Harry, aquí sólo estamos tú y yo. Y tenemos un año entero para prepararte. Nos lo tomaremos con calma, ¿eh?
Harry se volvió para encararse a Demetrius y asintió lentamente, tragándose su nerviosismo. El hombre se acercó y tomó las manos de Harry con las suyas.
—Vamos a empezar por entablar una relación primero, ¿de acuerdo? Será bueno para fomentar la confianza cuando nos pongamos de verdad con las lecciones —propuso Demetrius amablemente.
—D-de acuerdo —susurró Harry.
Había sido duro decir adiós a Angelina, Katie y Alicia a principios de año. Todas habían sido contratadas a los pocos días de celebrar sus dieciséis. Katie había sido la primera en irse, tras ser adquirido su contrato por un adinerado sangre limpia de la segunda casta. Alicia había sido la siguiente, también contratada por un hombre de la segunda casta.
Angelina había sido la única cuyo contrato había sido comprado por un hombre de la primera casta, un Mortífago. Estaba relativamente arriba en la jerarquía, en la mitad de la veintena, y su nombre era Bartemius Crouch.
Ahora quedaban sólo Harry y Lavender, la cual estaba recibiendo también sus lecciones privadas.
Diez meses de lecciones semanales con Demetrius habían pasado y habían progresado bastante. Cada vez que Harry entraba en la habitación para su clase se convertía en Harry el Cortesano, sensual, confiado y capaz de complacer. Cuando la lección acababa podía volver a ser simplemente Harry.
Estaba aprendiendo mucho de Demetrius, pero había sido embarazoso al principio, especialmente al aprender exactamente cómo desvestirse para su futuro contratante. Por lo visto no era suficiente con quitarse su cinto y su túnica. No, tenía que ir despacio, como si descubriese una obra de arte. Tenía que moverse de forma elegante, fluida, y ser capaz de permanecer desnudo sin paralizarse de miedo. Eso había sido duro.
Su tutor le había estado enseñando recientemente cómo complacer adecuadamente a alguien sin ir tan lejos como para tomar la virginidad de Harry. Ese derecho le pertenecería a su futuro contratante. Fue después de una de esas lecciones cuando Harry se sentó en la cama de su cámara y preguntó sin aliento—, ¿y bien? ¿Qué tal lo he hecho?
—Has estado maravilloso, Harry. Vas a hacer a tu contratante un hombre muy feliz —le elogió Demetrius.
Frunció el ceño ligeramente cuando Harry se mordió el labio y bajó la cabeza. Esperó a que el Cortesano hablase. Finalmente el chico lo hizo—. Demetrius, estoy nervioso por mi futuro contratante. ¿Me tratará tan bien como tú me tratas a mí? ¿Me dolerá cuando me tome por primera vez? ¿Me preparará? ¿Me-
Demetrius se sentó junto a Harry y le atrajo hacia sí rodeándole un brazo. El muchacho se acurrucó a su lado, ladeando la cabeza para poder ver el rostro de su profesor. Era adorable.
—Los Cortesanos normalmente son tratados muy bien, Harry. Estoy seguro de que tu contratante querrá que experimentes tanto placer como el que tú le darás a él. Eso quiere decir que sin duda te preparará antes de tomarte. No hay necesidad de que temas por tu futuro, Harry.
Con un suspiro Harry se recostó aún más en el abrazo de su profesor, dejando que sus palabras le reconfortasen.
A principios de Julio, un mes antes de que Harry cumpliese dieciséis y fuese contratado, hubo una especie de presentación de los Cortesanos que cumplían dieciséis entre Julio y Diciembre. Había habido una idéntica en Enero para aquellos Cortesanos que cumplían dieciséis entre Enero y Junio.
El cumpleaños de Lavender era a finales de Septiembre así que el día de la presentación estaba con él, acicalando nerviosamente su pelo rubio miel y golpeando ligeramente sus pálidas mejillas para darles algo de color. Los Cortesanos no llevaban maquillaje, usando su belleza y sensualidad naturales para atraer a sus contratantes.
Los Cortesanos que debutaban estaban reunidos en un vestidor, algunos caminando de un lado a otro y otros, como Lavender, de pie frente a los espejos preocupándose por su aspecto. Incluyendo a Harry y Lavender eran ocho.
Todavía estaban en la Casa del Placer de Afrodita, y el salón de baile había sido abierto para que el público acudiese y viese a los Cortesanos disponibles.
El chirrido de la puerta abriéndose llamó la atención de ocho pares de ojos. Era Fay, que frunció el ceño mientras miraba a Harry. Preguntándose qué habría hecho para merecer ese gesto, Harry se la quedó mirando, con su máscara de cortesía puesta.
—El salón de baile está lleno hasta los topes por tu culpa, chico —dijo, todavía con gesto de enfado.
Aquello causó que la máscara de Harry cayese brevemente por la sorpresa—. ¿Podría repetirlo? —preguntó atónito mientras las chicas le miraban con una mezcla de envidia y confusión.
—Han pasado años desde que hubo un Cortesano varón. Y ayuda que tu reputación se haya extendido a lo largo de los años que has pasado aquí —dijo Fay con una sonrisa sarcástica, olvidando momentáneamente que tenía la intención de estar molesta con el chico por abarrotar su casa del placer con compradores interesados.
Harry parpadeó un par de veces y Fay se giró hacia el resto de la habitación dando palmas—. Bien, se ha colocado un escenario en el salón de baile; entraréis en fila y os alinearéis. Os presentaré a cada uno y podréis mezclaros durante un rato con la multitud. Los invitados se irán dentro de tres horas. ¿Alguna pregunta? ¿No? De acuerdo chicas -y chico- no hagamos esperar a los lobos —. Dicho esto Fay les condujo hasta otra puerta, que obviamente llevaba directamente al escenario.
Empujó a Harry hacia atrás en la fila, queriendo incrementar un poco el dramatismo. Harry puso los ojos en blanco pero dejó que le colocase el último de la hilera.
Fay abrió la puerta y encabezó la marcha, las chicas y Harry moviéndose con una ligera gracia que habían aprendido a lo largo de los tres años que habían estudiado las maneras de su clase.
Como un actor, Harry adoptó su papel de Cortesano, moviéndose con fluidez hasta su posición en el escenario, percatándose apenas de la atestada habitación llena de hombres ricos. Mantuvo su cabeza levantada, con la barbilla en alto y sus manos unidas relajadamente frente a él, para demostrar que aunque podía ser el perfecto sumiso, todavía tenía fuego en su interior.
La conversación en la habitación se había detenido completamente cuando los Cortesanos entraron, la mayor parte de las miradas ávidamente fijas en el hermoso chico de ojos color esmeralda con aquella túnica verde que le sentaba tan bien, el cinturón plateado complementando el elegante collar de plata en torno su cuello que indicaba su condición social.
Fay comenzó con el protocolo, presentando a una chica tras otra, las cuales daban un paso adelante bajo el escrutinio de la multitud. Cuando llegó a Harry hubo un casi perceptible movimiento hacia delante.
—Harry James Potter, cumple dieciséis el 31 de Julio, en menos de un mes. Nuestro primer Cortesano varón en muchos años.
Cuando Fay dijo su nombre, con Harry riendo internamente por el hecho de que la mujer se hubiese visto forzada a llamarle por su nombre propio y no "Chico", avanzó grácilmente como el bailarín en el que se había convertido.
Volvió a la fila cuando Fay terminó su presentación, sintiendo las miradas de muchos quemándole.
—Ahora tienen algo menos de tres horas para conocer a los Cortesanos personalmente. Estoy segura de que les deleitarán con su conversación —dijo Fay, sonando extraordinariamente seca.
Se sentó en una silla tras el estrado donde había estado hablando e hizo un gesto para que los Cortesanos bajasen del escenario y comenzasen a mezclarse con la gente.
Dos horas y media después, Harry tenía ganas de golpearse repetidamente la cabeza contra la superficie más cercana disponible. En el momento en el que había dejado la seguridad del escenario había sido inundado por admiradores, todos tratando de hablar a la vez y compitiendo por su atención.
Sintiéndose como un trozo de sabrosa carne en medio de una pelea de hienas, Harry utilizó cada una de sus técnicas políticas y sociales para hablar al gentío como un todo, manteniendo una encantadora sonrisa en su cara.
Fue capaz de moverse, lentamente, muy, muy lentamente alrededor de la habitación, constantemente obstaculizado por hombres. Era algo abrumador y Harry se preguntó cómo le iría a Lavender, deseando que algunos de los hombres que le desnudaban con los ojos simplemente ardiesen de forma espontánea. Quizá su magia sin varita podría... no, debía dejar de imaginarse asesinando a posibles futuros contratantes.
—Hola Harry. Te dije que no te perdería de vista —. Reconociendo aquella rica voz, Harry se dio la vuelta dominando su nerviosismo cuando se enfrentó a Rabastan Lestrange, tan guapo como siempre, rondando los treinta y pocos.
De acuerdo a su papel, Harry esbozó una leve sonrisa coqueta y asintió elegantemente incluso a pesar de que deseaba huir muy lejos en dirección opuesta—. Lo dijo, Mi Señor. Y lo ha hecho. Veo que es un hombre de palabra.
Los ojos de Rabastan se encendieron de deseo al ver aquella sonrisa insinuante y aquellas palabras derramándose tan sensualmente de la boca de Harry. Le había encantado descubrir que el maravilloso chico de diez años había sido elegido como Cortesano.
—Por supuesto compraré tu contrato, Harry —prometió Rabastan de forma imperiosa con una sonrisa confiada.
Harry se inclinó de forma que sus labios sobrevolaron el oído del hombre y murmuró suavemente—, espero que lo haga —. Se apartó y se alejó, mezclándose con la gente y dejando a un excitado Mortífago tras él.
Harry Potter, de dieciséis años, permaneció en el despacho de Fay, esperando a que su nuevo contratante llegase por Flu y le llevase con él. Estaba sentado en una silla; apretando sus manos nerviosamente mientras Fay le informaba de que la lucha por su contrato había sido feroz. Aparentemente el nuevo contratante de Harry había gastado más dinero en él que el que nunca se había pagado por un Cortesano.
Rabastan Lestrange.
Realmente era un hombre de palabra, comprando el contrato de Harry por alguna cifra obscena y convirtiéndose en su nuevo amo. Harry ya se había despedido, de Demetrius que había depositado un tierno beso en sus labios y de Lavender que había llorado mientras decía adiós.
La chimenea resplandeció con un verde brillante y Rabastan emergió de las oscilantes llamas, con una sonrisa en su cara mientras observaba a Harry, el cual se puso en pie de un salto y formalmente hizo una reverencia a su contratante.
Fay hizo que el Mortífago firmase un contrato mágicamente vinculante que se completaría cuando poseyese a Harry por primera vez. Después de colocar su firma bajo la de Harry, que ya estaba allí, el chico sintió como su collar se calentaba antes de apagarse, dejando el escudo de armas de los Lestrange en el frontal.
—Ven preciosidad, vamos a llevarte a tu nuevo hogar —ronroneó Rabastan con alegría, triunfante ante la visión del atractivo joven llevando el collar con su marca.
Harry se encontró con su mano sujeta por una más grande y cálida y alzó la vista para mirar fijamente los ojos azul cobalto de Rabastan. Eran altivos y fríos pero había una oculta calidez en ellos que tranquilizó el miedo de Harry acerca del tipo de hombre con el que perdería su virginidad.
Dedicando a su nuevo contratante una tímida sonrisa, Harry se giró hacia Fay y dijo adiós.
—Cuídate- Harry —murmuró ella, pronunciando finalmente su nombre después de tres años insistiendo en referirse a él como "Chico". Aquello, más que nada, hizo que Harry se entristeciese pero le sonrió de forma valiente y permitió que tirasen de él hacia la chimenea. Sujeto por el fuerte abrazo de Rabastan, Harry entró con rapidez mientras el hombre decía claramente—, ¡Mansión Lestrange!
Muchas chimeneas pasaron como una exhalación mientras eran arrastrados a través de la red Flu antes de ser depositados en el edificio apropiado.
Opulento, fue la primera palabra que vino a la mente de Harry mientras miraba a su alrededor hacia el enorme recibidor de la Mansión Lestrange. Los suelos de mármol y el techo abovedado hicieron que Harry se sintiese muy, muy pequeño.
Aparentemente incapaz de esperar a que llegasen a la privacidad del dormitorio, Rabastan hizo que se girase y presionó sus labios contra los de Harry. Su beso fue hambriento y apasionado, su lengua trazando una línea bajo el labio de Harry.
El Cortesano abrió su boca de forma obediente permitiendo a la lengua de su contratante deslizarse dentro y gimió calladamente mientras el hombre exploraba la húmeda caverna de su boca con ella.
Se separaron después de unos intensos instantes, Rabastan gruñendo de lujuria al ver el rubor de excitación en la cara del Cortesano.
—Vamos a completar ese contrato, ¿eh? —propuso, pasando la lengua por sus labios y saboreando a Harry todavía en ellos.
Continuará...
Nota de Autora: Me gustaría explicar rápidamente que a mi modo de ver el Señor Oscuro nunca asistiría a una presentación de Cortesanos y por tanto nunca habría tenido la oportunidad de llegar a saber siquiera de la existencia de Harry. La triste verdad de la vida de Harry siempre fue que iba a perder su virginidad con un extraño (o casi un extraño en este caso.) Pero no temáis, la pareja es HP/LV así que acabarán juntos con el tiempo. De hecho, ¡Voldemort va a conocer a Harry en el siguiente capítulo y comenzará la trama oficial!
NT: Lamentamos mucho el retraso en la publicación, pero como comentamos en nuestro grupo, algunas veces la vida muggle nos reclama.
Esperamos que el capítulo os gustase, y os recordamos que a partir de este momento la publicación del fic en esta web será con la censura que hizo originalmente su autora.
Si queréis leer el capitulo completo sólo tenéis que buscarnos en SH (la dirección la podeís encontrar en nuestro perfil)
Esperamos vuestros comentarios!
Hasta pronto!
Traducciones. A ver qué sale.
