Título: The Courtesan (El Cortesano)
Autor: Drops of Nightshade
Traducción: Traducciones. A ver qué sale
Enlace a la historia original: s/8741238/1/The-Courtesan

Desde aquí, el equipo de Traducciones. A ver qué sale desea agradecer a Drops of Nightshade el habernos concedido el permiso para traducir esta historia y su continuación.
¡Muchas gracias! ^_^


Aviso: Puede incluir contenido angustioso para algunas lectoras. Por favor, leed con precaución.

Nota de Autora: He hecho algunos cambios menores a la escena al final del capítulo para cooperar con las directrices de FanFiction.


Nota de los Traductores: A pesar de que los cambios son pequeños, la versión original del capítulo puede leerse como siempre en Slasheaven.


Capítulo Doce

Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería

1996


Caminando hacia la clase de Duelos, Harry tuvo tiempo para preparar cómo actuaría frente a Rabastan, o el Profesor Lestrange, como probablemente debería pensar en él ahora. Decidió que se esforzaría en comportarse de manera completamente normal, como si no hubiese tenido sexo repetidas veces con dicho profesor siquiera un mes atrás.

Entrando en el aula Harry se tomó un momento para echar un vistazo a la enorme habitación que estaba vacía excepto por un muro de espejos, que supuso se usaban para mostrarte tu propia figura, y protecciones en el centro de la sala para los duelos, sin duda.

Rabastan no había hecho acto de presencia todavía así que los estudiantes de sexto año estaban reunidos juntos hablando en voz baja. Harry estaba de pie junto a Seamus, Terry y Michael cuando un chico se aproximó. Tenía ojos color marrón claro y pelo castaño cuidadosamente peinado, y en su rostro había una mueca de desdén.

Harry se estrujó el cerebro mientras intentaba averiguar quién era el chico pero sólo pudo recordar que era un sangre limpia pero no de una familia lo suficientemente influyente para merecer un lugar en el grupo de Draco.

—¿Es cierto? —inquirió, llamando la atención de algunos otros estudiantes cercanos.

—¿Es cierto qué? —preguntó Harry tranquilamente, sintiendo ya aversión a esa persona tan maleducada.

—¿Es cierto que follabas con el Profesor Lestrange?

Harry se sorprendió de que el chico tuviese la osadía de encararse así con él, comprendiendo que probablemente era porque estaba junto al resto de los mestizos y no con uno de los sangres limpias.

—Lárgate, Smith —gruñó Seamus, avanzando hasta ponerse detrás de Harry ofreciéndole apoyo silencioso. Terry y Michael le flanquearon también, sus rostros retorcidos por el disgusto hacia el chico, Smith.

—Te he hecho una pregunta. ¿Eras su puta?

Daphne y Draco escucharon su última pregunta y ambos se volvieron simultáneamente, con miradas gemelas de incrédulo desagrado en sus rostros dirigidas hacia el chico de pelo castaño claro. La chica sangre limpia de hecho avanzó un par de pasos como si fuese a enfrentarse a Smith.

—Es suficiente —, una apacible voz interrumpió el creciente conflicto. Era Rasbatan, de pie en la entrada de la clase, observando a Smith con aire impertérrito.

—Lo siento, señor— murmuró Smith.

—No es conmigo con quien debes disculparte —dijo Rabastan con suavidad, con una obvia mirada en dirección a Harry, el cual estaba intentando evitar desesperadamente los ojos de su ex-contratante.

Smith frunció el ceño antes de girarse y ofrecer una seca y vacía disculpa a Harry, su mueca de desdén todavía fija en su rostro.

Tras aquel comienzo de la clase, Harry en realidad no estaba impaciente por el resto, pero por suerte se le indicó que se quedase a un lado mirando, ya que los otros habían estado entrenando desde su cuarto año. Apoyándose contra un muro despejado, Harry observó a Rabastan mientras mantenía la clase bajo control y dirigía a los estudiantes. Fueron emparejados y Harry se fijó en que Smith había sido elegido por Rabastan para ser su pareja.

El profesor procedió entonces a enseñar a la clase una serie de humillantes y bastante dolorosos maleficios y maldiciones usando al desafortunado Smith como sujeto de pruebas. Harry tuvo que ocultar su risa mientras Smith caía al suelo sacudiéndose violentamente con sus músculos contrayéndose fuera de control.

Rabastan llamó su atención cuando el resto de estudiantes se dispersaron para probar los nuevos conjuros y le hizo un discreto guiño. Harry sintió una sonrisa curvando las comisuras de sus labios en respuesta, recordando cómo Rasbastan siempre le había dicho que cuidaría de él cuando era su Cortesano. Aparentemente aquello se aplicaba incluso aunque otro hubiese comprado el contrato de Harry.

Smith se estaba recuperando en una esquina, enviando oscuras miradas en dirección a Harry mientras resoplaba y sus miembros daban extrañas sacudidas como efecto secundario de su exposición a los conjuros de Rabastan. Harry le ignoró y en cambio se concentró en la manera en la que Rabastan se desplazaba por el aula, esquivando elegantemente hechizos volantes y ofreciendo asesoramiento o consejos a los estudiantes. Era muy buen profesor.

Pero Harry no pudo evitar compararle con el Señor Oscuro y decidió que, aunque Rabastan era bastante bueno, Lord Voldemort era mejor. Había algo en la manera en que sus ojos color carmesí le vigilaban que le estimulaba para sacar lo mejor de sí mismo.

Una inusual punzada de añoranza golpeó a Harry y se dio cuenta de que echaba de menos a su contratante. No le vería durante aproximadamente tres meses.

—De acuerdo clase, estuvo bien por hoy. No os veré hasta el próximo miércoles así que recordad practicar en vuestro tiempo libre y usar los nuevos conjuros que os he enseñado. Espero que todos los hayáis aprendido adecuadamente para la próxima semana —, le dijo Rabastan a los alumnos.

Harry se movió para marcharse con los otros estudiantes pero Rabastan dijo con rapidez—, necesito que se quede, Potter.

Mientras Smith pasaba a su lado camino de la salida le lanzó una mirada intencionada y desdeñosa como si pensase que Rabastan le había pedido que se quedase para echar un polvo rápido entre clases o algo parecido. Mirando furioso a Smith, Harry volvió al aula pero mantuvo una distancia segura entre Rabastan y él.

Rabastan conjuró dos sillas para que pudiesen sentarse e hizo una seña a Harry para que se acomodase. Harry tan solo dudó durante un momento antes de sentarse, colocando su silla en un ángulo que le permitiese hacer una rápida huida si el hombre intentaba algo inapropiado.

El profesor percibió con facilidad el movimiento defensivo de Harry y un destello de dolor se reflejó en sus ojos antes de desaparecer rápidamente.

—Harry, te he pedido que te quedes porque necesitaba asegurarte que a pesar de nuestra historia anterior, ahora eres mi estudiante y como tal nuestra relación es puramente profesional —, le dijo Rabastan con seriedad, sus ojos color cobalto suplicando por que le concediese incluso una pizca de la confianza que una vez habían compartido.

—Lo comprendo —dijo Harry suavemente, ansioso por marcharse. No estaba seguro sobre cómo se sentía acerca de esa garantía de Rabastan de que no le trataría de forma diferente al resto de los alumnos. Entonces recordó al chico que había visto ayer por la mañana en la lechucería, el chico que él creía que era de Rabastan.

—Rab-Profesor Lestrange —comenzó Harry, interrumpiéndose a sí mismo cuando iba a llamar a Rabastan por su nombre de pila—. Sé que ésta es una pregunta personal, pero... ¿tiene un hijo?

Harry aguardó por la respuesta a su pregunta, confiando en haber imaginado todo y que Rabastan se reiría y lo negaría. En vez de ello recibió una cara sombría y las palabras—, sí, tengo un hijo, Harry. Dos de hecho. Y una niña pequeña.

Harry sólo pudo quedarse con la boca abierta y sintió una oleada de traición. Sentía que merecía que Rabastan le hubiese contado la verdad cuando era su Cortesano. El hombre había tenido tres hijos correteando de aquí para allá y Harry no había tenido ni idea de su existencia.

—¿Quién es su madre? —preguntó, sin saber por qué le importaba tanto. Tan solo tenía que saberlo.

—Es una Procreadora. Sabes que nunca quise casarme, pero tenía que proporcionar un heredero al linaje Lestrange —explicó Rabastan, observando con preocupación la reacción de Harry a todo aquello.

—¿Por qué no me lo contaste?— soltó bruscamente Harry, con furioso resentimiento creciendo en él.

—No creí que estuvieses preparado para saber acerca de ellos —explicó Rabastan con delicadeza—. No planeaba ocultarte su existencia indefinidamente, de hecho tenía la intención de presentarte a los tres pronto. Pero entonces el Señor Oscuro te conoció y... bueno, ya sabes el resto.

Harry supuso que comprendía, pero ya no quería estar más en presencia del hombre, necesitaba tiempo para superar la sorpresa de que sus sospechas fuesen correctas y digerir la información. Así pues, Harry se despidió precipitadamente de Rabastan y abandonó la habitación con su espalda firmemente vuelta hacia su ex-contratante.

Debido a ello no vio los ansiosos ojos azul cobalto enfocados en su figura mientras se retiraba y la amargura en ellos. Pero escuchó la voz que dijo—, prométeme que me dirás si Zacharias Smith se mete contigo de nuevo.

Harry se giró ligeramente y dijo con una voz carente de emoción, —Puedo cuidarme solo. Señor.— Añadió como una ocurrencia tardía.

Dicho esto Harry dejó el aula y a un hombre herido en su interior, solo con sus pensamientos y sus recuerdos del hermoso chico de ojos verdes que una vez había sido suyo.

Pero ya no.


Harry temió que llegaría tarde a su primera lección de Romper Maldiciones pero no debería haberse preocupado porque para cuando encontró el aula correcta sus compañeros de curso se arremolinaban en el exterior esperando por el Profesor Wester.

Parecía que su maestro se retrasaba por cualquier motivo y por tanto Harry tuvo tiempo de asegurar a Seamus, Michael y Terry, los cuales asistían al curso, que no le afectaba lo que había dicho Smith. Incluso aunque en realidad sí que lo hacía, ya que las palabras del otro chico le habían herido.

Mientras Harry estaba de pie fuera hizo un recuento de cabezas y observó que había ocho personas allí incluyéndole a él mismo. Millicent, Theodore y Daphne le saludaron desde donde estaban, de pie junto a la puerta, y Harry advirtió a una tranquila pero agradable chica sangre limpia llamada Susan Bones también a su lado.

Indeciso sobre si quedarse con sus amigos mestizos o ir con los sangres limpias, Harry echó una mirada hacia Seamus y le vio hablando animadamente con los otros dos chicos. Obviamente estaban ocupados así que Harry se encogió de hombros y se acercó hasta ponerse junto a Daphne.

—Smith estaba totalmente fuera de lugar —soltó Daphne, sus ojos color avellana brillando peligrosamente tan pronto como Harry se acercó. Millicent y Theodore asintieron de acuerdo con ella, sus caras tensas por la ira. Incluso Susan dio su apoyo a Harry, dedicándole una sonrisa triste y admitiendo que el comentario de Smith fue inapropiado e hiriente.

Sonriendo a los cuatro, interiormente se alegró de estar haciendo buena amistad con la gente de su curso -aparte de Smith obviamente-. Nunca podría ser amigo de ese engreído y grosero capullo.

—Siento llegar tarde, vuestro Profesor hizo Flu para pedirme que le sustituyese, le dio un dolor de cabeza antes del almuerzo —, anunció una voz masculina y ligeramente ronca tras ellos.

Harry se volvió junto con los otros siete estudiantes y juraría que su corazón casi paró de latir en ese preciso momento.

Porque, caminando hacia él con una sonrisa en su rostro estaba nada menos que Demetrius, el hombre que le había enseñado las maneras de un Cortesano. El primer hombre con el que había tenido relaciones íntimas.

Parecía el mismo, con ventimuchos, pelo rubio despeinado y deslumbrantes ojos azules. Sus rasgos hermosamente ásperos eran realzados por los pantalones vaqueros ajustados y la camisa que llevaba, que insinuaba los músculos bajo ella. Oh si, Harry estaba muy familiarizado con aquellos músculos.

Esto no podía estar pasando. Era imposible. ¿Cómo de mala tenía que ser su suerte para toparse con dos de sus anteriores amantes en el mismo día? Nadie podía ser tan desdichado. Ahora que lo pensaba, ¿en el nombre de Merlín, qué estaba haciendo Demetrius allí? Aunque Harry nunca había sabido qué hacía Demetrius en su tiempo libre cuando no estaba trabajando en Afrodita preparando Cortesanos para sus contratantes.

Por fortuna Demetrius no le había descubierto todavía sino que había rebuscado en el bolsillo de sus vaqueros para sacar una varita y abrir la puerta de madera de la clase. Después de lanzar un rápido Alohomora el cerrojo se descorrió y entró, diciendo por encima de su hombro—, mi nombre es Demetrius Talbot, pero supongo que tendréis que llamarte Profesor Talbot. Seré vuestro sustituto sólo durante la lección de hoy. Soy un viejo conocido del Profesor Wester y me pidió que le hiciese el favor de venir.

Demetrius llegó a la cabecera del aula donde estaba la mesa del profesor y se sentó en el borde, encarándose con la clase y diciendo—, trabajo en Gringotts como uno de sus Rompedores de Maldiciones.

Daphne, Susan e incluso Millicent contemplaban a su sustituto por aquel día con diferentes niveles de interés y deseo. Cuando Demetrius les dedicó una sonrisa, Susan casi tropezó con uno de los pupitres.

Harry todavía estaba esperando a que Demetrius le descubriese, preguntándose cómo reaccionaría el hombre. Mientras seguía a Theodore para sentarse junto a él, al lado de las chicas, Harry echaba vistazos a su antiguo profesor. Sentándose en su mesa Harry sacó sus libros, pergamino, tintero y pluma y alzó la vista a tiempo para ver la incrédula mirada de Demetrius fija en él.

—¿Harry? —fue la sofocada pregunta.

Los otros siete ocupantes de la estancia miraron confusos desde su profesor sustituto a Harry, preguntándose si se conocían el uno al otro y por qué.

—Demetrius —respondió Harry tras tragar saliva con un nudo en la garganta.

—¿Qué estas...?— Demetrius interrumpió la frase tras darse cuenta que aquel definitivamente no era el momento de empezar un interrogatorio y que había unos alumnos que necesitaban que le enseñase. Con una mirada significativa hacia Harry pidiéndole que le explicase más tarde, Demetrius captó la atención del resto de los estudiantes y comenzó la lección.

Harry apenas prestó atención, doblando las esquinas de su pergamino sobrante y golpeando nerviosamente su pluma seca contra la mesa mientras la lección avanzaba a paso de tortuga. Theodore trabajaba diligentemente junto a él, tomando abundantes notas y mirando su libro para verificar dos veces sus respuestas.

La campana no podía haber sonado antes para Harry, que agitó la mano hacia sus amigos, que iban delante de él, diciendo que necesitaba asegurarse de que había apuntado correctamente un punto clave. Theodore alzó una ceja sabiendo perfectamente que Harry no había tomado una sola nota en toda la clase, antes de decidir no decir nada al respecto.

Sólo después de que la última persona se hubiese marchado y tras cerrar la puerta tras ella Harry volvió a su silla, jugueteando de nuevo torpemente con su pluma. Alzó la vista sorprendido cuando Demetrius vino a sentarse en su mesa, tan cerca que Harry pudo oler aquella esencia de especias casi olvidada y por debajo la nota de almizcle masculino.

—Hola —empezó Harry, a modo de tanteo.

—¿Qué estás haciendo aquí, Harry? —preguntó Demetrius, no con severidad pero ciertamente de forma inquisitiva.

Con un suspiro Harry comenzó su historia explicando cómo, tras ser comprado por Rabastan Lestrange, había llamado más tarde la atención del Señor Oscuro, el cual compró su contrato. Dicho Señor Oscuro había decidido darle una adecuada educación mágica y de este modo había acabado como estudiante en Hogwarts.

Demetrius estuvo en silencio durante su narración, observando su rostro y las emociones que pasaban a través de él. Se había preguntado qué le habría pasado al hermoso chico de ojos verdes, y ahora por fin lo sabía. Pensar que su contrato había sido comprado por el Señor Oscuro en persona, era sorprendente.

—Me alegro de ver que estás haciendo más con tu vida que ser un simple Cortesano —dijo Demetrius amablemente—. Siempre supe que eras especial —. Aquí su voz se hizo más profunda y el afecto guerreó con la cautela en sus brillantes ojos.

Harry sonrió al hombre y suspiró mirando al reloj mágico en la pared. Tenía que comenzar su ensayo sobre Pociones y empezar a investigar aquellos nuevos conjuros que Rabastan había indicado a la clase que aprendiese.

—¿No has puesto ninguna tarea, verdad? —le preguntó con preocupación a Demetrius, el cual sonrió y meneó su cabeza negativamente.

—Como dije antes, sólo estaba haciendo de sustituto por hoy. Tu profesor volverá para impartir la siguiente clase.

Harry se sintió decepcionado, deseando ver más al hombre. Demetrius había sido su punto de apoyo, ayudando a Harry a través del tumultuoso periodo antes de que su contrato fuese comprado. Sin embargo, debido a que su relación había sido tan física e íntima, podría hacer las cosas incómodas después de un tiempo permanecer en contacto.

—Tengo que irme, Demetrius. Tengo trabajo que necesito empezar —, le dijo Harry en voz baja y se puso en pie. Estaba a punto de alejarse cuando la mano de Demetrius rodeó delicadamente su muñeca impidiendo que se moviese. El hombre se inclinó y Harry se quedó helado, pensando que estaba a punto de ser besado. No sería la primera vez que pensaba aquello, sólo para resultar que se equivocaba.

En efecto, Demetrius simplemente apartó sus mechones negros de su rostro, sus labios muy cerca de los de Harry y dijo—, estoy destinado en la nueva sucursal de Gringotts en Hogsmeade. Si alguna vez estás por el pueblo... ven a buscarme.

Harry recordó el dinero que necesitaba sacar de su recién desbloqueada cuenta y dijo—, de hecho bajaré este fin de semana a Gringotts. Tengo que retirar una cantidad de dinero.

La cara de Demetrius se iluminó y murmuró—, hasta entonces, Harry —, antes de dejar marcharse a Harry a regañadientes. El chico abandonó la habitación después de mirar una última vez hacia atrás con una cariñosa sonrisa, antes de desaparecer por la puerta.

Demetrius sabía que se preocupaba por el chico, quizá más de lo que le gustaría admitir. Pero también sabía que Harry estaba fuera de su alcance. No obstante eso no significaba que no pudiese cuidar de él y asegurarse de que estaba feliz.

Él era un amante experimentado y sabía cuándo alguien claramente no estaba interesado. Demetrius podía decir con facilidad que Harry no sentía nada hacia él salvo cierto amistoso cariño combinado con una pizca de admiración por su aspecto. Eso es todo que llegaría a ser.

Demetrius estaba decidido a que, si no podía ser el amante de Harry como una vez había sido, entonces sería su amigo y velaría por él.

Era lo menos que podía hacer.


A cientos de millas de distancia Lord Voldemort aferró los brazos de su silla con forma de trono y luchó contra el impulso de irrumpir en Hogwarts y exigir saber qué estúpido había tocado lo que le pertenecía.

Sin que Harry lo supiera, el encantamiento en su collar de plata había destellado volviendo a la vida brevemente cuando Demetrius había apartado el pelo de sus ojos, con sus labios tan cerca de los del chico. Aquella no era una reacción adecuada ya que no había habido contacto íntimo auténtico. Pero el conjuro había captado el hecho de que alguien estaba muy interesado en el hermoso Cortesano.

Y el Señor Oscuro estaba furioso. Sintió una abrasadora, celosa rabia ardiendo a fuego lento en él mientras imaginaba el escenario que podría haber tenido lugar tan solo hacía unos momentos. Aunque sabía que cualquier cosa que hubiese pasado era menor, el conjuro era lo suficientemente fuerte como para sentir cuando otro tenía ciertos impulsos hacia su Cortesano.

Alguien en el castillo sentía deseos por Harry, y él quería saber quiénes eran para que pudiesen ser rápida y brutalmente eliminados. Brevemente consideró a Rabastan. Tendría sentido considerando que el chico había sido suyo una vez.

Pero no, Rabastan no se atrevería a traicionarle.

Mientras el Señor Oscuro se calmaba ligeramente, percibiendo por primera vez los objetos en la habitación, los cuales habían sido destrozados por la fuerza de su furia, decidió que no haría mal poner a Harry bajo vigilancia. Quizá uno de los Mortífagos que enseñaban en la escuela.

Ya estaban rondando planes por la mente de Lord Voldemort mientras reparaba con magia sin varita los objetos rotos de su habitación.

Su Cortesano no era consciente de ello, pero iba a ir al colegio dentro de seis noches para estar presente en la ceremonia del Cáliz de Fuego, ya que era un evento prestigioso. No estaba previsto que se quedase pero Voldemort había decidido permanecer la noche del diecisiete en Hogwarts, cuando se llevase a cabo el anuncio de los Campeones y alojarse allí dos noches más, para irse el viernes por la mañana.

Eso le daría bastante tiempo para vigilar personalmente a Harry y revisar su aprendizaje hasta el momento. Quizá podría descubrir quién en el castillo estaba tan interesado en lo que era suyo.

Harry permanecería a su lado, conseguiría al chico un dormitorio contiguo al suyo. Sabía que la gente hablaría, especularía acerca de los dos, pero honestamente no le importaba. El Señor Oscuro quería a Harry cerca y a salvo junto a él, y nada iba a interponerse en su camino.


El viernes por la noche Harry estaba sentado con Luna en la biblioteca estudiando un poco con ella como había prometido que haría. Sabía que estaba previsto que tuviese pronto su primera clase de Oclumancia con Snape pero estaba disfrutando de la compañía de Luna y de la tranquila atmósfera que creaban los libros en la biblioteca.

No había muchos más estudiantes allí el viernes por la noche, sólo los más aplicados. No había clases durante los dos próximos días después de todo, ya que era el fin de semana. Además, las delegaciones de Beauxbatons y Durmstrang llegarían el lunes por la tarde, de modo que los profesores habían asignado menos tareas considerando que el Torneo iba a empezar. La siguiente noche los Campeones serían anunciados. Ya había círculos de apuestas en Hogwarts acerca de qué alumno de séptimo año iba a ser seleccionado por la Copa.

El candidato más popular era el sangre limpia llamado Cormac McLaggen, el cual se pavoneaba por el castillo como si ya hubiese sido anunciado como el Campeón de Hogwarts. Jugaba como Guardián y Capitán del equipo Aquila de Quidditch. Sin embargo no podría jugar este año y Harry no podría presentarse a las pruebas ya que la temporada había sido cancelada debido al Torneo.

Harry estaba decepcionado por la oportunidad perdida pero sabía que podría hacer la prueba el año siguiente. Pero siendo realista, sabía que nunca conseguiría entrar en un equipo. ¡Ni siquiera había subido nunca en una escoba, por Merlín!

Sus dos días anteriores de clases habían ido bastante bien y Harry se había introducido casi sin contratiempos en las lecciones, poniéndose al día con sus compañeros y sobresaliendo sobre sus iguales en la mayoría de los temas.

Hoy había sido su primera clase de Sanación con la enfermera de la escuela, Madame Pomfrey, una aguerrida y aun así amable mujer que se preocupaba profundamente por la salud de los estudiantes de Hogwarts. Harry se había sentido encantado de descubrir que Luna estaba apuntada, y ya que era una clase que combinaba a los de quinto año y superiores juntos, significaba que podía disfrutar de la lección a la vez con su extravagante amiga y Daphne, que toleraba las rarezas de Luna. Era mucho mejor que la mayoría de la gente en la escuela.

Harry y Luna habían almorzado con el clan Weasley y sus hijos adoptivos esa mañana en vez de comer con el resto de la población estudiantil. Había sido un cambio refrescante de las constantes miradas y los rumores susurrados que perseguían a Harry allá donde iba.

Terminando el ensayo sobre Runas Antiguas que le habían asignado el día anterior, Harry estiró su espalda, haciendo saltar sus rígidas articulaciones. Lanzando un Tempus se dio cuenta de que tenía diez minutos para llegar al despacho de Snape. Era tiempo de sobra para el corto paseo desde la biblioteca hasta allí.

Despidiéndose de Luna emprendió de manera taciturna el camino hacia el despacho del director, sin tener realmente demasiadas ganas de pasar una hora encerrado con el hombre tratando de aprender el tremendamente difícil arte de la Oclumancia. Decidió tomar uno de los pasadizos ocultos para ahorrar tiempo caminando por corredores y con la esperanza de evitar a estudiantes que le mirasen embobados.

Más tarde, Harry se preguntaría si en caso de no haber estado tan ocupado enfurruñándose acerca de tener esas lecciones con Snape, habría visto el conjuro Petrificus Totalus lanzado rápidamente en su dirección. Desafortunadamente no había estado prestando atención y el rayo de luz rojo le golpeó con fuerza, congelando su cuerpo y provocando que se desplomase en el suelo, su ensayo y sus libros desparramándose de sus brazos agarrotados.

El hechizo había venido desde atrás y por tanto ahora estaba caído de frente, furioso de que quienquiera que hubiese lanzado el conjuro hubiese sido tan cobarde como para atacarle donde él no podía verle. Se aproximaron pasos y Harry se dio cuenta de que había más de un atacante.

Un pie enfundado en una bota le hizo rodar no demasiado amablemente y se encontró cara a cara con nada más que Zacharias Smith. De pie a cada lado de Smith había dos chicos desconocidos que debían ser de un año diferente porque Harry no les reconoció. A juzgar por su estatura diría que estaban en el curso siguiente.

—Hola Potter —, escupió Smith con una asquerosa sonrisa.

Harry no pudo hacer nada más que continuar mirando hacia arriba, con sus ojos abiertos por la sorpresa como habían estado cuando sintió el conjuro golpeando su espalda. La mirada de Smith se convirtió en burla y preguntó— ¿No tienes nada que decir, Potter?

Sus dos lacayos se rieron, dándose codazos divertidos el uno al otro, de una forma bastante poco inteligente.

La furia de Smith fue creciendo visiblemente mientras veía el rostro congelado y sin emociones de Harry y siseó con tal fuerza que el chico sintió saliva golpeándole—, hiciste que el Profesor me humillase en Duelos el miércoles, todo porque no puedes soportar la realidad de que eres una puta. Todo el mundo sabe que la única razón por la que destacas en la mayoría de las clases es porque estás abriéndote de piernas para todos los profesores con los que te cruzas.

Las maliciosas y falsas palabras escocieron a Harry y no deseó nada más que golpear al gilipollas en su cara aquí y ahora. Pero estaba paralizado e indefenso.

—Así que mis colegas y yo hemos decidido que necesitas que te pongan en tu sitio. Si quieres ser una puta, Potter, entonces sin duda lo serás.

Fue entonces cuando la mano de Smith bajó hasta la cremallera de sus vaqueros de una forma muy intencionada. La mente de Harry quedó momentáneamente en blanco por el pánico. Él no iba a...

—Quizá después de que tres de nosotros te hayamos usado hasta hartarnos sabrás tu lugar al final de la cadena alimenticia.

Smith lo había admitido. Él y sus "colegas" iban a violarle.

Los dos lacayos de repente intercambiaron miradas confusas y ligeramente aprensivas. Uno de ellos preguntó—, pensé que sólo íbamos a amenazarle un poco...

Smith se volvió y gruñó a los dos jóvenes—, los planes han cambiado.

El mismo chico que había hablado antes, obviamente el más listo de los dos, se enderezó un poco y dijo—, él es el Cortesano del Señor Oscuro. Quién sabe qué pasará si descubre que te has follado a su pequeña y hermosa mascota.

Smith se puso rígido y replicó de forma cortante—, Harry no se lo dirá. Le asustaré lo suficiente como para que nunca diga una palabra de esto a nadie—. En ese momento Smith se giró y se arrodilló frente a Harry, abriendo sus muslos lentamente con una fría sonrisa en su rostro.

—No sabía que eras gay, Zach —, comentó el chico que no había hablado hasta entonces.

—No soy gay —, protestó Smith incluso mientras apartaba la túnica de Harry y comenzaba a maniobrar en la hebilla de su cinturón—. Sólo quiero ponerle en su sitio.

—Bueno, yo me voy de aquí —, anunció el más inteligente de los dos, mirando alrededor nerviosamente como si temiese que Lord Voldemort pudiese aparecer en cualquier momento.

—Yo también. No vine aquí para ver a dos tíos follar —, dijo el otro con una nota de disgusto en su voz.

—Como sea. Más para mí, supongo —, murmuró Smith lascivamente mientras lograba desabrochar finalmente el cinturón de Harry y desabotonaba sus pantalones.

Harry apenas escuchó las pisadas desvaneciéndose a lo lejos mientras los otros dos escapaban, ya que su cerebro estaba completa y absolutamente entumecido por el horror. Quizá si hubiese estado en un estado mental más calmado habría sido capaz de alcanzar su núcleo mágico y reunir suficiente fuerza como para romper el conjuro de Smith. Tal como estaba, se hallaba en un estado de pánico ciego y su magia seguía escapándose mientras intentaba contenerla frenéticamente.

Sus pantalones y los boxers bajo ellos fueron rápidamente bajados hasta sus tobillos, dejándole desnudo para que Smith le examinase. Sus piernas fueron separadas aún más y Harry sintió su corazón congelándose en un pequeño nudo de horror mientras los fríos ojos de Smith recorrían sus partes más íntimas.

—Huh —, comentó el chico informalmente—. Todavía prieto por lo que veo —. Entonces un dedo comenzó a tantear allí abajo y fue entonces cuando el chico de pelo negro finalmente saltó. Aquel era su lugar más privado, un punto del que sólo Rabastan y Demetrius habían estado cerca. El hecho de que el jodido Zacharias Smith estuviese tocándole allí sacó a Harry de su deplorable estado y permitió a su magia estallar en una oleada de rabia y pánico.

Debería haber usado el poder para romper el conjuro paralizante o quizá dejar inconsciente a Smith, pero el pánico en Harry todavía perduraba y en ese estado de alarma sus instintos primarios se activaron. La adrenalina corrió por sus venas mientras Harry trataba de alcanzar a alguien en quien confiase para que fuese a buscarle.

La magia de Lord Voldemort todavía latía con fuerza alrededor de su collar de Cortesano y Harry vio una fina línea de poder conectando el metal a su contratante, asumió. Cualquiera que fuese el encantamiento que Lord Voldemort había lanzado hacía unos días, estaba reaccionando mientras Smith continuaba tocando a Harry con sus dedos indeseables.

Fue a esa línea a la que se agarró la magia de Harry y reuniendo todo su poder el chico gritó mentalmente a través del vínculo—, ¡VOLDEMORT!

El eco en respuesta indicó que el hombre ya sabía que Harry estaba en una situación comprometida y ahora era consciente de que era totalmente involuntaria. Harry sólo pudo confiar en que vendría a ayudarle. Al menos esperó que lo hiciese. El pensamiento de que al Señor Oscuro no le importaría si alguien le violase le pasó por la mente... A pesar de todos los privilegios que había recibido, al fin y al cabo él era sólo de la casta Servil.

Smith había logrado ahora quitar totalmente los pantalones de Harry y había desabotonado los suyos para revelar su miembro semierecto. Inclinándose, el chico mayor permitió que su cuerpo sofocase a Harry y que sus rostros quedasen sólo a unos centímetros de distancia.

—Voy a disfrutar de esto —murmuró Smith a la cara de Harry, los ojos marrones encendidos con despiadada avidez y una fría crueldad que aterrorizó a Harry hasta los huesos.

La magia de Harry se agitó débilmente en respuesta y luchó para reunir la suficiente como para forzar a Smith a apartarse. No debería haber usado tanta para llamar a su contratante, pero había estado sumido en el pánico, todavía lo estaba, y no había pensado con claridad. El atolondramiento de Harry podía costarle ahora más de lo que estaba dispuesto a dar. A pesar de todo su entrenamiento, todavía era inexperto en magia. Todo era tan nuevo para él.

Smith estaba listo ahora, preparado para violar a Harry sin siquiera una pizca de lubricación o incluso dilatarle para facilitar la entrada. Fue mientras los labios de Smith rozaban los de Harry en un beso repulsivo cuando el agudo chasquido de una Aparición resonó a través del pasadizo oculto que Harry fatídicamente había tomado como atajo.

El peso sobre Harry fue arrojado por los aires sin contemplaciones y el chico de ojos color esmeralda se dio cuenta de una insidiosa presencia oscura impregnando el corredor.

Lord Voldemort había llegado.

Y estaba furioso.


Continuará...

Nota de Autora: ¡Pobre Harry! He odiado hacerle esto, lo he odiado totalmente, pero el bastardo de Smith tenía que intentar lograr su retorcida venganza para que el fic continuase.

Preparaos para mucho furioso/celoso (y me atrevería a decir) preocupado Voldemort en la próxima actualización.

Y sobre la suerte de Harry... bueno, es un asco. Dos ex-amantes en el mismo día y una experiencia de casi-violación dos días más tarde. Soy una persona horrible. Absolutamente horrible.

Me alegro de que tantas de vosotras estéis disfrutando de mi historia.

Por último, no apruebo ni tolero la atrocidad que es la violación de ninguna forma o manera.

Drops of Nightshade x


Si Harry no tenía suficiente con Rabastan ahora aparece Demetrius! (me ha encantado que apareciese nuevamente el personaje, veremos si cumple realmente lo de ser su amigo...)

Smith, no me dio buena espina desde que apareció, aunque no pensé que fuese tan tonto como para meterse con algo que pertenece al Lord...

Voldemort está muuuuuy cabreado (con razón)

Veremos lo que pasa en el siguiente!

En unos días nos vemos!

Un saludo!

Traducciones. A ver qué sale.