Título: The Courtesan (El Cortesano)
Autor: Drops of Nightshade
Traducción: Traducciones. A ver qué sale
Enlace a la historia original: s/8741238/1/The-Courtesan


Desde aquí, el equipo de Traducciones. A ver qué sale desea agradecer a Drops of Nightshade el habernos concedido el permiso para traducir esta historia y su continuación.
¡Muchas gracias! ^_^


AVISO: La siguiente Nota de Autora podría contener spoilers o detalles sobre el desarrollo futuro de la trama. Leedla bajo vuestra responsabilidad.


Nota de Autora: Me gustaría aclarar que si Harry fuese a ser habitado por el Horrocrux del diario, no se vería afectado de la misma forma que Ginny Weasley en La Cámara de los Secretos. Reaccionaría como lo hizo en la serie de libros original. La presencia de "Tom Riddle" sería consciente pero no poseería a Harry ni sería capaz de comunicarse directamente con él. En determinadas situaciones el Horrocrux quizá daría un "empujoncito" a Harry para que hiciese cosas para su propio beneficio. O quizá lo que el Horrocrux percibe como bueno...

Drops of Nightshade x


Capítulo Quince

La Ciudadela – Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería

1996


El sábado por la mañana encontró a Harry sentado junto al Señor Oscuro en la sala de reuniones interna de la Ciudadela, evitando conscientemente las miradas de todos los presentes. Nagini estaba colgada lánguidamente sobre su cuerpo, restringiendo una vez más sus movimientos.

Había sido despertado esa mañana, no por un elfo doméstico, sino por el propio Lord Voldemort. Tras entregarle un juego de ropa nueva, ya que la suya estaba colgada en el armario de Hogwarts, a Harry se le había ordenado tomar un rápido desayuno y después esperar fuera del dormitorio para escoltar al Señor Oscuro a una reunión.

Parecía que cuando el Señor Oscuro había insinuado que Harry estaría bajo constante supervisión, lo había dicho en serio.

Habían entrado en la habitación juntos, provocando un revuelo que recorrió a los Mortífagos allí reunidos, los cuales ya habían tomado sus asientos alrededor de la enorme mesa de ébano. En vez de hacer que Harry se sentase junto a él en el suelo, o tomase asiento al final de la mesa, Lord Voldemort había conjurado una confortable silla junto a la suya para que Harry se acomodase en ella.

Los Mortífagos se habían quedado sorprendidos, muchos ojos estrechándose de una manera calculadora como si reevaluasen completamente al hermoso Cortesano que de alguna forma se había ganado el respeto del Señor Oscuro.

Harry se había dado cuenta de la presencia de Rabastan en la mesa y le había dedicado una pequeña y reconfortante sonrisa, la cual él le devolvió. Desafortunadamente esa pequeña interacción había sido captada por Lord Voldemort, quien enroscó sus dedos en los mechones negros de Harry y comenzó a acariciar su cabeza de forma ausente. Aunque su acción parecía bastante inocente, la oscura mirada de aviso que le lanzó a Rabastan destruyó esa imagen.

Harry por tanto había comenzado la reunión con un intenso rubor en sus mejillas y había decidido evitar cualquier otro contacto ocular desde ese momento. Le llevó todo su esfuerzo y concentración mantener una apariencia de calma, recurriendo a su entrenamiento como Cortesano para causar una buena impresión frente a reuniones de la élite.

Prestando apenas ninguna atención al debate que tenía lugar a su alrededor, algo acerca de los inflados precios de la sangre de dragón, Harry se concentró en los tranquilizadores dedos que todavía se deslizaban a través de su pelo. Era un movimiento relajado, aunque el muchacho podía sentir la posesividad tras la acción. Estaba poniendo de manifiesto a todos los presentes que Harry era suyo y sólo suyo.

El resonante estrépito de las puertas dobles de la sala abriéndose de un portazo interrumpió el más bien seco informe que daba uno de los Mortífagos. Todas las cabezas se giraron para indagar con incredulidad quién se atrevía a entrar en la cámara del Señor Oscuro de una forma tan ruda.

Harry contuvo el aliento, oteando por encima del mar de cabezas para ver por sí mismo quién acababa de llegar. De pie en el arco de la puerta estaba la gigantesca figura de un hombre, alzándose por encima de un metro ochenta de altura, con poderosos músculos cubriendo su cuerpo. Sólo llevaba un par de pantalones gastados, prescindiendo de camisa y dando a la habitación una vista bastante agradable de su definido pecho.

Su pelo plateado caía en una melena enmarañada alrededor de su rostro, el cual era afilado y angular, dándole a Harry la impresión de un animal salvaje. Los ojos azules del hombre estaban moteados con fragmentos de ámbar y estaban en ese momento recorriendo la habitación como si buscasen amenazas.

Cuando aquellos ojos únicos se posaron en Harry el hombre sonrió y comenzó a caminar por la habitación, avanzando con pasos amenazadores.

Tragando saliva ligeramente, Harry se volvió a medias hacia su contratante con una mirada inquisitiva, claramente preguntando por qué no había hecho nada para impedir que ese hombre bestial se aproximase.

Lord Voldemort lanzó una mirada hacia su Cortesano y dejó que el chico viese la calma en sus ojos rojos. Harry se relajó al instante, sabiendo que el Señor Oscuro tenía la situación bajo control aunque no lo pareciese.

El hombre de pelo plateado se detuvo a poca distancia de donde Harry y Lord Voldemort estaban sentados y se inclinó en una reverencia ligeramente burlona.

—Mi Señor —, dijo con un leve gruñido en su tono.

—Fenrir Greyback —, dijo Lord Voldemort con frialdad—. ¿A qué debemos este... placer? —Una salva de risitas cruzó la habitación y docenas de ojos despectivos se fijaron en el hombre.

—La última remesa de Sirvientes que me dio fueron muy decepcionantes. Tres murieron en la transformación y dos más fueron asesinados a las pocas semanas de cambiar.

Harry se estremeció ligeramente, sabiendo cuan afortunados habían sido los niños Weasley al nunca ser seleccionados para los territorios de los hombres lobo en el norte. Dos veces al año un grupo de Sirvientes de entre dieciséis y veintiún años elegidos al azar eran entregados a Fenrir Greyback, el rey no oficial de los hombres lobos británicos.

Era parte del contrato que habían firmado Greyback y Lord Voldemort hacía diez años, en el cual el Señor Oscuro aceptaba proveer al Alfa con jóvenes para cambiar e incrementar su manada y la población de lobos en general.

—¿Qué esperas que haga sobre eso? —preguntó el Señor Oscuro, con una helada nota en su voz.

—Los Sirvientes son enclenques malnutridos, no lo bastante fuertes como para sobrevivir el cambio. Incluso el Omega más patético de mi manada podría enfrentarse a uno de ellos y salir victorioso —, gruñó de forma temeraria Greyback.

—¿Me acusas de no cumplir nuestro acuerdo? —preguntó Lord Voldemort. Los Mortífagos en la habitación se quedaron inmóviles ante el tono de voz de Lord Voldemort, intercambiando miradas aprensivas.

El hombre lobo apenas había comenzado a confirmarlo cuando cayó al suelo con un gruñido.

El Señor Oscuro no había hablado, ni había sacado su varita. Observaba impasible mientras el imponente rey de los hombres lobo se retorcía en el suelo del salón de reuniones, tratando en vano de silenciar sus roncos gritos de dolor.

La pura demostración de poder asustó y admiró a la vez a Harry, por no mencionar a los otros presentes en la habitación.

Finalmente el Señor Oscuro se detuvo y Greyback se puso en pie tambaleante, resoplando con fuerza mientras intentaba recobrar la compostura.

—¿Quizá deberíamos continuar esta conversación en privado? —sugirió con delicadeza Lord Voldemort, como si no acabase de torturar al hombre segundos antes.

Tras recibir un vacilante asentimiento, el Señor Oscuro despidió a su Mortífagos con un movimiento de su mano, observándoles mientras salían en fila de la habitación hacia la cámara especial de Aparición, que les permitía pasar a través de las protecciones que rodeaban la Ciudadela.

Harry hizo ademán de levantarse para darle a su contratante más privacidad, pero se sorprendió cuando una mano presionó sobre su hombro, insistiendo en que se quedase. Sentándose cautelosamente de nuevo en su sitio, Harry acarició las escamas de Nagini para tener algo que hacer y para evitar enfrentarse a los ojos veteados de ámbar que se clavaban en su cabeza.

—Me disculpo por mi acusación, Mi Señor —, dijo Greyback finalmente, tragándose dolorosamente su orgullo.

—Estás de suerte, Greyback —, dijo el Señor Oscuro mientras una de sus manos volvía a acariciar los mechones de Harry—. Actualmente tengo bajo custodia tres jóvenes sanos que han cometido crímenes contra mi persona.

Harry se puso rígido por la sospecha. ¿No podía estar hablando de...?

—¿Estaría dispuesto a ponerlos a mi cargo? —preguntó Greyback. Entonces sus ojos, repentinamente hambrientos, se volvieron hacia Harry y dijo—, ¿es éste uno de ellos?

—No —, gruñó el Señor Oscuro, su mano sujetando el pelo de Harry—. Mi Cortesano es sólo mío —. Se relajó y continuó suavemente—. No, los tres de los que hablo son sangres limpias repudiados. Sus familias se dieron prisa en cortar lazos cuando descubrieron lo que habían hecho.

—¿Qué es lo que hicieron? —preguntó Greyback con curiosidad.

—Atacaron lo que es mío —, respondió Lord Voldemort llanamente, mientras su mano continuaba acariciando la cabeza de Harry.

Harry volvió sus enormes ojos verdes hacia el Señor Oscuro, sabiendo ahora que los tres eran Smith y sus dos lacayos, aquellos que le habían atacado.

—Sin embargo —, continuó Lord Voldemort, sin encontrarse con los ojos de su Cortesano—, debo negarte acceso a uno de ellos. Perdió el derecho a vivir en el segundo que tocó lo que me pertenece. Puedes tener a los otros dos para convertirlos y agregarlos a tu manada para que te sirvan.

—Gracias, Mi Señor —, dijo Greyback con una sonrisa complacida y llena de dientes.

Un oscuro gesto de placer cruzó repentinamente el rostro de Lord Voldemort como si una idea acabase de venirle a la cabeza—. ¿Has tomado ya una decisión acerca del sacrificio para el ritual de Samhain?

Las viejas familias sangres limpias todavía celebraban rituales paganos y aunque Harry sabía de los procedimientos de un buen número de ellos, no tenía ni idea de qué ocurría en Samhain. Todo era muy secreto.

Harry reconoció la palabra como la celebración que se llevaba a cabo el treinta y uno de Octubre, cuando el velo entre el mundo de los vivos y los muertos era más fino. Los Muggles lo llamaban "Halloween" y lo habían comercializado, según Hermione. El recuerdo de su hermana adoptiva causó dolor en el corazón de Harry, pero no fue tan virulento como habría sido unos pocos meses antes. Saberlo causó que una pequeña semilla de culpabilidad entrase en la mente de Harry pero él todavía echaba de menos a Hermione y no deseaba nada más que reunirse con ella. Habían continuado su correspondencia por lechuza, escribiendo con mucha más cautela que antes, sabiendo que el Señor Oscuro controlaba sus mensajes.

La sonrisa en el rostro de Greyback se hizo aún mayor, una insaciable sed de sangre apareciendo en sus ojos—. Todavía no, Mi Señor.

—¿Puedo sugerir al tercer prisionero bajo mi custodia? En cuanto le haya enseñado... algunas lecciones por supuesto.

—Por supuesto, Mi señor. ¿Puedo suponer entonces que desea tomar parte en el ritual?

—Naturalmente —, dijo Lord Voldemort arrastrando las sílabas.

—Será preparado —, prometió Greyback con una reverencia, que fue más bien insegura todavía debido a su tortura.

Después de que el hombre lobo hubiese sido despedido, sin duda para ir a reclamar sus dos premios, Harry preguntó con cuidado, manteniendo el tono acusatorio fuera de su voz—, ¿ninguno de ellos tendrá un juicio?

—Sus familias les han repudiado —, explicó con calma Lord Voldemort—. Han perdido sus derechos como sangres limpias. Incluso los mestizos están por encima de ellos. Fue un movimiento inesperado por parte de los padres, pero bienvenido no obstante. Nos ahorra tener que pasar por un juicio innecesario.

—Ese ritual del que estaba hablando... ¿morirá Smith?

—Muy dolorosamente. Pero es lo que merece por intentar tomarte —, explicó el Señor Oscuro.

Harry gritó al ser puesto en pie bruscamente, pero Lord Voldemort mantuvo la distancia como había prometido. Con sus intensos ojos carmesí mirando fijamente los esmeralda del chico, dijo con claridad—, no mostraré piedad con Smith –o Zacharias, como debería llamársele–, ya que la familia Smith le ha repudiado. El mundo debe conocer el castigo por hacerte daño.

Las fervientes palabras hicieron que el sentimiento de esperanza creciese un poco más en el corazón de Harry.


El agradable murmullo de muchas voces permeaba el Gran Comedor del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería mientras los estudiantes se reunían para su desayuno del domingo.

Daphne pinchó de forma ausente sus huevos revueltos, sus pensamientos evidentemente en su amigo desaparecido. El sábado había pasado con rapidez sin que fuese revelada más información acerca de dónde estaba Harry, o qué razones había en primer lugar para su ausencia.

La chica sangre limpia estaba empezando a estar claramente preocupada.

Sus ojos color avellana vagabundearon por la enorme sala, parándose brevemente en su hermana pequeña antes de continuar examinando a los estudiantes allí reunidos. Mientras recorría con la vista la mesa de quinto año se encontró con un par de intensos ojos color azul plateado mirando resueltamente hacia ella.

De forma casi imperceptible, Luna Lovegood inclinó su cabeza en dirección a la puerta que conducía fuera del Gran Salón, una sutil invitación a unirse a ella fuera. La otra chica rubia se puso entonces en pie, ignorando su presencia, y se movió a su soñadora manera hacia el atrio.

Daphne parpadeó, preguntándose si se había imaginado lo que acababa de ver. Todo había ocurrido tan rápido.

Ella no era de ninguna forma cercana a Luna, siendo simplemente cordial con la extraña mestiza, ya que Harry sentía bastante afecto por sus locuras. Pero sabía reconocer una señal para seguirla cuando veía una y por mucho que fuese reacia a tener que tratar con la excentricidad de la chica a esas horas de la mañana, Daphne sabía que si Luna tenía algo que decirle, debía ser importante.

Levantándose de su silla de forma elegante, Daphne se detuvo cuando Theodore volvió sus ojos preocupados hacia ella y murmuró de forma que no pudiesen escucharles—, apenas has tocado tu desayuno. No habrás acabado ya, ¿verdad?

—Estoy bien, Theo —, tranquilizó ella a su amigo de la infancia y actual prometido.

Él suspiró, pasando una mano por su pelo y diciendo—, sé que estás preocupada por Harry –la mayoría lo estamos–. Tan solo... no lo mostramos tan claramente como tú. Pero no serás capaz de averiguar dónde está con el estómago vacío. Harry no querría que perdieses peso preocupándote por él.

Los ojos de color avellana de Daphne se suavizaron ligeramente ante la actitud protectora de su amigo y puso su mano delicadamente sobre la de él—. Hay algo que necesito hacer ahora, Theo —, le informó ella. Cuando él la miró poco convencido por su excusa, ella suspiró con fastidio y cogió una rebanada de pan tostado, haciendo un esfuerzo para darle un mordisco incluso aunque no le apetecía—. Me llevaré esto. De verdad, Theo. Estoy bien.

Tras apaciguar la preocupación de su amigo Daphne abandonó rápidamente el Gran Salón, saliendo al atrio y mirando alrededor tratando de localizar a la esquiva muchacha mientras tomaba mordiscos de la tostada a la vez.

Justo al terminar de masticar, Daphne la localizó finalmente entre las sombras de la gran escalera y se aproximó a ella, preparándose para lo que estaba segura iba a ser una conversación potencialmente confusa.

Se sorprendió cuando en vez de encontrarse sólo a Luna, se topó con la visión de tres Sirvientes. Eran indudablemente hermanos, todos con el mismo pelo rojo y unas cuantas pecas sobre su piel bronceada. Dos eran idénticos y el tercero era más bajo y parecía el más joven del trío.

Los tres Serviles la miraban con una mezcla de nerviosismo y abierta curiosidad. Daphne se sintió de repente consciente de sí misma con su inmaculada túnica negra y su pelo rubio perfectamente peinado.

Comparada con la apariencia desaliñada de los tres Sirvientes de Hogwarts, ella destacaba visiblemente. Incluso Luna encajaba mejor, con su pelo revuelto y sus ropajes ligeramente desarreglados como si no los hubiese colgado la noche anterior cuando se había ido a dormir.

—¿Qué significa esto? —solicitó saber Daphne, sonando más seca de lo que pretendía.

El Sirviente más joven se encogió ligeramente y los gemelos le dirigieron cada uno una mirada poco impresionada.

—Tengo noticias acerca de Harry —, dijo Luna suavemente, ignorando la brusquedad de Daphne. Al instante captó la atención de sus cuatro acompañantes—. Y he decidido que bien podría decíroslo a todos a la vez.

Daphne se sintió repentinamente agradecida a la extraña chica, la cual había decidido hacerla partícipe de cualquiera que fuese la información que iba a ofrecer. Un vestigio de culpa la recorrió ante el recuerdo de con qué indiferencia la había tratado en el pasado e incluso hacía poco.

—Mamá está muerta de preocupación —, dijo el más joven de los Sirvientes con una mirada cautelosa en dirección a Daphne.

La chica sangre limpia sabía que Harry había trabajado anteriormente como Sirviente, entre aquellos esos muros, pero una cosa era escuchar mencionarlo y otra enfrentarse con una prueba. Los tres chicos allí presentes debían haber sido cercanos a Harry, y conociendo el apego del dulce niño con la gente, probablemente todavía lo eran.

Luna de repente dijo, totalmente sin venir a cuento—, estos son mis amigos Ron, Fred y George Weasley —. Señaló a cada uno de ellos por turno y Daphne les dedicó una tensa sonrisa.

—Hola... mi nombre es Daphne —, se presentó ella cortésmente, evitando cualquier título o más información sobre su persona.

Tras el increíblemente embarazoso intercambio de nombres, Luna, la cual sonrió vagamente como si pensase que todos eran viejos amigos, metió la mano en el bolsillo de su túnica y sacó una hoja de papel.

Con un golpecito de su varita y un conjuro murmurado creó una copia extra, dando una a los Sirvientes y otra a Daphne, la cual cogió el pergamino y comenzó a leer.

En el encabezamiento de la página indicaba que el documento era un borrador de El Quisquilloso, la revista de interés especial que Daphne estaba segura poseía y dirigía el padre de Luna. Debajo había un gran sello rojo que proclamaba que se había "denegado" la publicación del artículo.

Frunciendo el ceño ligeramente, preguntándose por qué Luna les estaba dando a leer aquello, e intentando averiguar qué tenía que ver con Harry, Daphne comenzó a leer.

Su mentalidad al completo cambió cuando leyó el gran titular de gruesas letras negras:

¡EL CORTESANO DEL SEÑOR OSCURO ES ATACADO EN EL COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA Y HECHICERÍA!

La respiración de Daphne se aceleró y estrujó el papel con tanta fuerza que lo arrugó ligeramente. ¿Harry había sido atacado? ¿Cuándo? ¿Qué había ocurrido? ¿Dónde estaba él? ¿Por qué no se había enterado?

Dahpne vio por el rabillo del ojo reacciones similares por parte de los Sirvientes, los cuales aparentemente sabían leer.

Buscando con avidez a través del artículo, el cual había sido escrito por la infame Rita Skeeter, Daphne desechó mentalmente las secciones inútiles de la narración y se concentró en las partes que realmente importaban.

Poniéndose cada vez más y más furiosa, Daphne terminó antes que los jóvenes pelirrojos, prácticamente temblando de furia.

Ella había sabido en su fuero interno que el arrogante imbécil había tenido algo que ver con la desaparición de Harry, había sentido instintivamente que no era coincidencia que ambos estuviesen ausentes. Pero pensar que Smith casi había...

Se distrajo cuando uno de los gemelos soltó un juramento y lanzó un puñetazo al muro junto a él. Su doble no parecía estar llevándolo mejor, sus ojos entrecerrados como si estuviese dilucidando si había una manera de atrapar a Smith y lograr algo de su propia venganza.

El más joven, Ron, estaba blanco de ira, sus puños apretando el papel como si rompiéndolo en pedazos pudiese negar de alguna forma que el suceso hubiese tenido lugar.

—¿Es esto cierto? ¿No ha sido inventado o exagerado por Skeeter? —logró preguntar finalmente Daphne, con la voz ligeramente ronca.

Luna asintió lentamente, sus ojos fijos en la distancia.

—El informe dice que dos de los atacantes de Harry han sido sentenciados a ser enviados a la colonia de hombres lobo y que Smith está "detenido". ¿Qué significa eso? ¿Va a ser siquiera castigado? —espetó uno de los gemelos.

El otro gemelo continuó la invectiva de su hermano y gruñó—, probablemente le dejarán ir con un azote en la mano y una mísera multa.

—No estés tan seguro, Fred —, murmuró Luna sin siquiera mirar para confirmar que se estaba dirigiendo al gemelo correcto.

Daphne habló dirigiéndose a los Sirvientes y dijo—, Luna tiene razón. Los tres fueron repudiados. Esa es la mayor forma de deshonra en la sociedad de los sangre limpia. Cuando te despojan de tu apellido familiar, lo pierdes todo. Ahora mismo esos tres son como el barro bajo nuestras botas.

Hubo un sorprendido silencio antes de que Ron comentase abruptamente—, ¿por qué fue denegada la publicación del artículo? ¿No debería saber la gente lo que le ha ocurrido a Harry? —Su rostro estaba perdiendo su palidez y poniéndose rojo.

—A mi padre no le gusta publicar artículos escritos por Rita Skeeter. Pero El Profeta tiene una copia de este informe en portada. De hecho, creo que las lechuzas deberían llegar en cualquier momento.

Efectivamente, el sonido de alas batiendo y el ulular de lechuzas se hizo evidente, combinado con el golpeteo de paquetes llegando a su destino. Daphne se preguntó cómo la chica parecía simplemente saber cosas. Era misterioso.

El quinteto no tuvo que esperar demasiado para que las primeras exclamaciones de sorpresa resonasen a lo largo del Gran Salón. Pronto el volumen aumentó hasta un rugido cuando los estudiantes descubrieron el titular de la primera página.

—Deberíamos regresar a las cocinas... decirles a mamá y a papá lo que ha ocurrido —, sugirió dubitativo uno de los gemelos.

Daphne no culpó a los tres por no querer volver, con noticias tan malas como aquellas.

Después de que los Sirvientes se hubiesen marchado, Luna finalmente centró su atención en Daphne y dijo con manifiesta certeza—, Harry estará bien. Sé que lo estará. Le veremos pronto.

Y así sin más la chica se fue, deambulando de aquella manera soñadora suya.

Daphne se quedó mirándola, preguntándose si quizá sangre de Vidente corría por el linaje de los Lovegood.

Eso explicaría muchas cosas.


Continuará...

Nota de Autora: En el siguiente capítulo comienza el Torneo de los Tres Magos.

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Y hasta aquí el capítulo de hoy, qué gracia me hizo ver a Fenrir entrar en la sala de reuniones a "pecho lobo" (nunca mejor dicho)

¿Soy la única que tiene ganas de saber más sobre el ritual? Esperemos que la autora sea buena y nos explique un poco más a lo que va a ser sometido Smith (hoy tengo el día sádico... XD)

Esperamos que el capítulo de hoy os gustase y también esperamos por vuestros comentarios ¡no animan un montón!

Nos vemos en el siguiente!

Un saludo

Traducciones. A ver qué sale.