-Da saltitos-. HOLIIII, OMG, CUANTO TIEMPO -Es ignorada-. (。'▽'。) No me importa porque soy feliz(?).
Pueeees, esto originalmente era para el día del MuraKaga, sin embargoooo... No lo pude subir -llora-. Pero hoy lo traigo para ustedes, pa' que disfruten y le den alegría a su cuerpo, que su cuerpo es pa' darle alegría y cosa' buena'. ~(-◎ω◎) (?)
As you already know, amo al Gigante de Yosen, simplemente, sobretodo si está de pareja con Kagami Taiga, alias hermosas piernas(?). -Corazón-.
Advertencias: M-preg, fluff, GOM(?), etc.
Disclaimer: No es mío, pero quisiera. (。•́︿•̀。)
Kagami sujetó al pequeño bulto envuelto en una manta azul en sus brazos y descubrió la cabeza de la diminuta criatura con sumo cuidado. Sonrió de pura alegría observando la hermosa cara de su bebé; era pequeñito, tenía ojos grandes y adormilados como los de su padre, sus mejillas eran regordetas y sonrosadas, su piel era suavecita -típico d eun bebé- y se estaba chupando su manita con fervor. Mientras más lo observaba más lo amaba, pero lo que más le encantó ver al pelirrojo fueron los pocos mechones de cabello que el niño poseía, los cuales eran de un tono violeta-rojo, los cuales mostraban en todo su esplendor su preciosa genética.
Cuidadosamente tocó su pequeña y respingada nariz para posteriormente pasar sus dedos por los mofletes del recién nacido; sintió como si su pecho se contrajera cuando su bebé bostezó y pudo ver su rosada y pequeña boquita sin dientes, obviando así la poca edad que el niño tenía.
–Hola, mi niño...–Era increíble como el pelirrojo lograba suavizar tanto su voz al punto de sonar como un susurro para hablarle al bebé. Comenzó a acariciarle la barriguita y continuó hablándole al pequeño.–Eres muy pequeño y bonito, ¿sabes? Ya me estaba poniendo ansioso por ver tu carita, tus manitas, tu cuerpecito... Y por fin te puedo ver.–Cuando pasó su mano para tocar la de su bebé y este le apretó el dedo, el pelirrojo no pudo evitar sentir como las lágrimas que había tratado de contener desde el principio se desbordaban de sus ojos. Sonrió y se las limpió con el dorso de la mano, esos últimos nueve meses de locuras y cambios hormonales por fin habían valido la pena.
Ni siquiera supo cuanto tiempo estuvo observando al pequeño bulto en sus brazos cuando escuchó la puerta abrirse; era su pareja, Murasakibara Atsushi. Si en el pasado les hubieran dicho que se volverían pareja y que tendrían un hermoso niño juntos probablemente ninguno de los dos le hubiera creído al pobre ingenuo que les hubiera revelado eso; sin embargo, ahora así estaban, ambos embelesados por la ternura del bebé, aunque el gigante mucho más por la hermosa sonrisa de júbilo de su tigre, ya que no podía evitar llenarse de gozo él también cada que veía a su pareja feliz; y ver a su bebé, en brazos del pelirrojo, sólo lograba que no pudiera contener más las lágrimas.
El más bajo le hizo señas con las manos para que se acercara a su bebé -el cuál ya se encontraba dormido como el angelito que era- y le pidió que lo sostuviera en brazos, el simple pensamiento de sostener a la pequeña criatura en sus toscas manos hizo alertar al de hebras violeta, negándose de inmediato; sin embargo el pelirrojo era insistente, pues no paraba de pedirle lo mismo una y otra vez.
–Pero... Ta-Tai-chin... Ka-chin es muy pequeño...–El bebé era en realidad, bastante grande para un niño de un día de nacido, pero considerando quienes eran sus padres tampoco es que se viera realmente grande a su lado.–¿Qué... Qué tal si lo lastimo?–Dijo con temor.
–Vamos, Atsu, no seas así... Es tu hijo, no lo vas a lastimar.–Le contestó el tigre con una sonrisa divertida; y antes de que el más alto pudiera reaccionar, el pelirrojo ya estaba colocando al bebé en sus brazos.
Murasakibara se quedó rígido y miró al bulto y a Kagami alternativamente; Taiga se rió al pensar lo gracioso que se veía el pequeño ataque de pánico que le estaba dando a su pareja, sin embargo se acercó y le dio un beso mientras le susurraba que todo estaba bien, que no lo iba a lastimar. El joven de cabellos violáceos abrió los ojos más que nunca al notar que su pequeño bulto abría los ojos, despertándose y bostezando para posteriormente hacer un gesto que parecía una pequeña sonrisita.
Y fue entonces cuando se dio cuenta.
Su vida no podía ser más perfecta, tenía un hermoso esposo, un trabajo en lo que más le gustaba, amigos geniales y ahora un pequeño heredero; estaba en la mejor etapa de su vida y ahora Taiga y Kaoru lo acompañaban. Dejó al bebé con su esposo con una sonrisa embelesada en su rostro.
Justo cuando comenzaba a secarse los bordes de los ojos, la puerta se abrió y varias personas entraron; entre ellas el ex-Seirin, la Generación de los Milagros, Himuro y Kuroko; todos para poder apreciar a su hermoso retoño. Él decidió darles la espalda para poder disimular las lagrimitas en sus ojos; una vez calmado volvió a ver su familia siendo rodeada por todos.
Por un lado podía ver a Himuro emocionado con la idea de ser "tío", a Kuroko sonriendo tiernamente mientras veía a Taiga con el bebé, a Akashi felicitándolo, a Kise, a Midorima, ¡incluso Aomine! Todos ellos lo miraban con un infinito amor, como él le tenía a su tigre. Era infantil más no estúpido, sabía que sus compañeros también solían albergar sentimientos fuertes por su esposo, sin embargo se les veía felices con sus actuales parejas; además, al final había sido él mismo el que había ganado el corazón de su pelirrojo.
Para ahora y para siempre.
Ok, esto quedó más fluffy de lo que tenía planeado, pero me encantó, espero que a ustedes también les guste. -Corazón-.
¡Amo esta pareja con toda mi alma! Además... Quería escribir algo de M-preg por primera vez en mi vida, espero que haya salido bien.
Como siempre ya saben, pueden hacer pedidos o decirme si tengo errores ortográficos, yo aceptaré todas las sugerencias que me den etc.
Si es que no llego a subir caps de forma constante es la escuela lo que me retiene, looool.
Ya saben que los amo y que siempre lo haré. UwUr
Por cierto, Kaoru Murasakibara-Kagami es un OC mío, quizá algún día lo dibuje y escriba tooooooooooooda la historia de la boda y luna de miel de Taiga y Atsushi, pero todo a su tiempo.
¡Los amo, byebye bi!
