Título: The Courtesan (El Cortesano)
Autor: Drops of Nightshade
Traducción: Traducciones. A ver qué sale
Enlace a la historia original: s/8741238/1/The-Courtesan
Desde aquí, el equipo de Traducciones. A ver qué sale desea agradecer a Drops of Nightshade el habernos concedido el permiso para traducir esta historia y su continuación.
¡Muchas gracias! ^_^
Capítulo Dieciocho
La Ciudadela
1996
En el instante en el que los labios del Señor Oscuro tocaron los suyos, la mente de Harry se quedó en blanco y el mismo núcleo de su existencia se redujo al sensual tacto de su piel contra la suya.
Algo estalló en el fondo del estómago de Harry, floreciendo hacia arriba y arrasándolo todo en un estremecimiento de sensaciones. Apenas podía respirar, ciego y sordo a todo excepto al estruendo que recorría su cuerpo, la sensación de estar conectado al Señor Oscuro.
Entonces, Merlín, aquellos labios comenzaron a moverse.
Lentamente, casi de forma provocativa instaron lánguidamente a los suyos a responder de la misma forma, dándole tiempo de sobra para retirarse, para recuperar la razón. Pero sus sentidos le habían abandonado, dejándole con nada más que el abrasador deseo latiendo bajo su piel.
En algún lugar en los recovecos de la mente de Harry él sabía que debía apartarse, pero aquella devoradora atracción magnética hacia el hombre frente a él sobrepasaba cualquier razonamiento que pudiese ser vagamente formulado.
Una mano se deslizó a través de su pelo, enredándose con los mechones negros y acercándole aún más, tanto que ya estaba a medias en el regazo de Lord Voldemort.
Percibió a Nagini deslizándose del sofá y alejándose reptando, sin ningún interés por la interacción humana.
Cuando Harry sintió los dientes mordiendo su labio inferior permitió aturdido que su boca se abriese, notando la lengua del Señor Oscuro trazar una línea a través de la curva de su jugoso labio, dejando tras él un rastro de fuego. Cuando la lengua se sumergió para rozarse contra la suya, Harry no pudo contener el gemido ansioso que surgió de su interior, atenuado por la boca de su contratante.
Se sentía como si finalmente le hubiesen dado algo que había estado esperando.
Lord Voldemort respondió con un gruñido, agarrando a Harry con tanta firmeza que quedó sentado a horcajadas sobre el hombre, los brazos del muchacho rodeando el cuello del Señor Oscuro como acto reflejo para mantener el equilibrio mientras tiraba bruscamente de él.
Cuando la lengua volvió a dedicarle sus atenciones Harry respondió a su vez, estremeciéndose con deleite mientras un suave y ronco sonido escapaba de Lord Voldemort. Aquel sonido aventó las llamas de deseo dentro de Harry hasta convertirlas en un calor abrasador y con un jadeo se arqueó hacia delante, inclinando sus caderas para encontrarse con las del Señor Oscuro.
Fue la dura longitud bajo él la que finalmente sacó a Harry de su irreflexivo estado de deseo.
Con una fuerte inspiración Harry se lanzó hacia atrás, cayendo con torpeza al suelo junto al sofá y golpeando su brazo duramente. Su cabeza chocó con la mesita en la que había estado trabajando con un preocupante crack y Harry se encontró a sí mismo tendido en el suelo aturdido y con puntos negros bailando frente a sus ojos.
Atrapado entre la vergüenza y la excitación ante lo que había ocurrido, combinado con la agonía en su cabeza, Harry no hizo ningún intento de levantarse de su posición yaciente.
Era patético.
Al joven no le extrañaría que su contratante simplemente se marchase y le dejase allí.
Por tanto no estaba preparado para la ráfaga de magia que hizo levitar su cuerpo con facilidad y le colocó en una superficie confortable que identificó como el sofá que tan espectacularmente había abandonado hacía un segundo.
El breve movimiento del suelo a la silla provocó que su cabeza girase provocándole nauseas y el penetrante sabor de la bilis rondó el fondo de su garganta. Parpadeando confusamente hacia arriba Harry vio al Señor Oscuro sobre él, su rostro perfectamente inexpresivo.
Ninguna emoción podía identificarse en aquellos ojos color rubí y Harry sintió una oleada de culpabilidad crecer en él por haber seducido a su contratante y después apartarle. Obviamente el hombre captó este fugaz pensamiento, si es que el brillo en sus ojos era señal de ello.
Entonces su varita se movió, realizando al parecer un conjuro de diagnóstico.
Harry le observó con cautela, casi anticipando algún tipo de castigo. No sólo había insultado el sistema del hombre sino que después le había negado su derecho de entablar contacto íntimo como dueño de su contrato de Cortesano. Entonces Harry recordó, quizá un poco tarde, que el Señor Oscuro le había prometido darle tiempo para decidir cuándo estaba preparado. Un matiz de irritación se extendió entonces a través del chico, dándose mentalmente una patada por no haber pensado en eso antes, dejando que sus hormonas y su deseo anulasen su sentido común.
Había perdido todas sus inhibiciones cuando aquellos labios habían rozado los suyos.
Ni Demetrius ni Rabastan, ambos amantes habilidosos, habían sido capaces de provocar una reacción tan fuerte en el. Había sentido deseo por ellos, sí, pero no había llegado al punto de que su mundo, su verdadero ser, se hubiese reducido a esa persona.
Había logrado eso con Lord Voldemort.
—Tienes una leve conmoción y tu hombro derecho está dislocado —, dijo el Señor Oscuro metódicamente, sacando a Harry de sus pensamientos.
—Mi Señor, yo- —comenzó Harry, deseando disculparse, decir algo para aliviar la inexplicable aflicción en su pecho.
—Enviaré a Narcissa para que se ocupe de ti una vez más. Entonces dormirás —. La dureza subyacente bajo aquellas palabras provocó que la aflicción en el pecho de Harry latiese casi dolorosamente y asintió a su contratante, escondiendo la emoción en su rostro tras un velo de pelo.
Su plan se vio frustrado cuando una fría mano se arqueó bajo su barbilla e hizo que su cabeza se alzase para encontrarse con la mirada carmesí de Lord Voldemort.
—¿Qué es lo que te preocupa, Harry?
Tragando saliva con fuerza y manteniendo cualquier pensamiento sobre sus verdaderos sentimientos cuidadosamente almacenado donde un breve escaneo de su mente no pudiese revelarlo, Harry tomó aire profundamente y dijo—, lo siento. No estoy preparado.
El Señor Oscuro le estudió antes de liberar su barbilla y echar a andar—. Cuando llegue el momento, sólo tienes que decirlo. Pero te lo advierto, no esperaré mucho más. Mi paciencia no es eterna.
Con aquellas ominosas palabras abandonó la habitación.
Harry se derrumbó sobre los cojines tras él y cubrió sus ojos con una mano temblorosa.
Había mentido; estaba preparado. Merlín, no deseaba nada más que el Señor Oscuro volviese y le empujase contra el sofá y le tomase ahora mismo, que continuase donde lo habían dejado, pero la amenaza del futuro se lo impedía.
¿Qué haría su contratante una vez que le hubiese tenido? ¿Desecharle? ¿Entregarle a otro Mortífago? Quizá incluso peor, le usaría mientras fuese joven y viril, tomándole sin amor y sin piedad.
El mero pensamiento hizo que Harry se estremeciese horrorizado y su estómago se retorció de miedo. Se sentía atraído por el Señor Oscuro, no sólo por su aspecto sino por más que eso. Totalmente, con su naturaleza sádica y su actitud implacable.
Sabía qué tipo de libros le gustaba leer, sabía cómo disfrutaba de una copa de buen vino por las tardes, sabía cómo le gustaba sentarse junto al fuego. Sabía cuál era la pluma que prefería usar, la del penacho color ébano. Sabía qué lechuza poseía, llamada Hades por el dios griego del Inframundo.
Sabía exactamente cómo firmaba sus documentos, con aquel pequeño floreo al final. Sabía lo que le apasionaban las Artes Oscuras, la manera en la que aquellos ojos carmesí se enfervorecían y encendían con fuego interior. Sabía cuánto afecto sentía por Nagini, cómo esa sonrisa como una mueca surgía en las comisuras de su boca casi sin querer.
Harry sabía tanto y sin embargo tan poco.
Quería saber más, quería conocer a Lord Voldemort de forma íntima y completa.
Aquellos seductores atisbos de la compleja persona del Señor Oscuro habían hecho que Harry estuviese hambriento por más.
La pregunta era, ¿estaba dispuesto a entregarse a su contratante haciendo añicos así la falsa esperanza en torno a él de que su relación pudiese convertirse en algo más? ¿O continuaría aferrándose a una falsa realidad?
Independientemente de su decisión, el tiempo se le estaba agotando con rapidez.
O daba el siguiente paso... o Lord Voldemort lo haría por él.
Harry se quedó incómodamente de pie en su habitación mientras dos Sirvientes desconocidos revoloteaban a su alrededor arreglando su túnica de gala.
Cuando el Señor Oscuro había dicho que Harry le acompañaría a la proclamación de los Campeones del Torneo de los Tres Magos, no se había dado cuenta de que eso incluía asistir a la gala que se celebraba antes. Los magos más prestigiosos habían sido invitados al acontecimiento, tanto británicos como del extranjero.
Los ropajes eran indudablemente bonitos, cortados de una manera que acentuaba los atributos físicos más sobresalientes de Harry. La túnica negra exterior y la camisa blanca como la nieve bajo ella contrastaban con sus hermosos ojos esmeraldas y hacían que destacasen más de lo habitual.
A pesar de sentirse preparado por fuera para el acontecimiento, Harry era un manojo de nervios por el campo de minas social que se avecinaba. La túnica no hacía nada por ocultar el brillante collar de plata en su garganta que anunciaba al mundo su condición social. Por si no fuese suficientemente obvio quién era, los artículos en la prensa habían estado poniendo abundante atención sobre él. Evidentemente algunos periodistas habían dedicado tiempo a investigar su vida. Era bastante fácil considerando con qué detenimiento controlaba a los serviles el Ministerio.
Había muchos artículos detallando la infancia de Harry como Sirviente en Hogwarts, y la compra de su contrato por el "guapo y habilidoso Lord Rabastan Lestrange". Una periodista llamada Rita Skeeter parecía particularmente ansiosa por convertir su historia en algún tipo de cuento de hadas; viajando desde la miseria a la riqueza como Cortesano del Señor Oscuro. Ella retrataba a Lord Voldemort de forma elogiosa, haciendo de él una especie de salvador.
La mayoría de las revistas femeninas más populares se deleitaban con el "prohibido amor que el Cortesano y su contratante compartían". Harry no había podido evitar reír amargamente cuando leyó aquellas palabras.
No iba a encajar en aquella gala por mucho que su entrenamiento en etiqueta le hubiese preparado para ello. Podía llegar al lado del Señor Oscuro pero eso nunca cambiaría el hecho de que estaba al final de la escala social. Sólo podía confiar en que la gala terminase rápidamente y que Lord Voldemort y él llegasen a Hogwarts más pronto que tarde. Aunque el Cortesano se estaba empezando a familiarizar con la Ciudadela, echaba de menos las estancias de su primer hogar.
Se dio cuenta de pronto de que los Sirvientes junto a él habían retrocedido y estaban haciendo ahora una profunda reverencia hacia la puerta abierta de la habitación de Harry. Alzando la mirada, vio al Señor Oscuro allí de pie, sus ojos recorriendo el cuerpo de Harry con atención.
Con el rubor tiñendo sus mejillas Harry bajó la cabeza y dijo suavemente—, estoy listo para irme, Mi Señor.
Lord Voldemort parecía incluso más atractivo de lo habitual, los ropajes de gala rodeando su cuerpo como si adorasen sus formas. Aquellos ojos color rubí resplandecieron y Harry sonrió arrepentido, acostumbrado ya a que sus pensamientos más fugaces fuesen leídos.
—¿Que tal está tu conmoción? —preguntó el Señor Oscuro, de una forma sorprendentemente considerada.
—Lady Malfoy me administró una poción para curar mi cabeza y mi hombro dislocado, así que ahora me siento bien, Mi Señor —, respondió Harry.
—Me alegro de oír eso —, respondió él suavemente antes de hacer un gesto a Harry para que le siguiese fuera de la habitación.
La gala obviamente se celebraba en la Ciudadela ya que era el centro de las actividades del Señor Oscuro y el único lugar de reunión suficientemente grande para atender a los invitados.
Mientras Harry y el Señor Oscuro caminaban por los pasillos en dirección al salón de baile donde se celebraba el evento, el joven jugueteó de manera ansiosa con la solapa de su túnica de gala. No podía ocultar el ligero temblor de sus manos ante el pensamiento de ser básicamente arrojado a los lobos. Lobos muy bien vestidos, pero lobos no obstante.
La mano sobre su hombro lo detuvo en seco y Harry alzó la vista hacia Lord Voldemort con gesto confuso.
—Permanecerás a mi lado todo el tiempo, Harry —. La firme y casi posesiva orden alivió e intrigó a la vez a Harry. Era casi como si hubiese gente en el evento con la que el Señor Oscuro no quisiese que él interactuase.
Era posible.
—Como desee, Mi Señor —, prometió Harry.
Satisfecho, el Señor Oscuro ofreció a Harry su brazo y con una expresión curiosa en su rostro Harry colocó su pequeña mano sobre la extremidad que le tendía. Las puertas frente a ellos se abrieron con un toque de la magia del Señor Oscuro y Harry se dio cuenta por primera vez que estaban en la Ciudadela. Había estado tan distraído preocupándose por la inminente gala que ni siquiera se había dado cuenta de que se habían detenido.
Lord Voldemort avanzó de forma elegante y Harry le siguió mientras se aproximaban a las puertas dobles que conducían al salón de baile. Al acercarse el rumor de la charla flotó hacia ellos desde el umbral.
Antes de emerger y ser el centro de atención Harry preparó su máscara de Cortesano y puso en su rostro un gesto de serena satisfacción. Enderezó su espalda y mantuvo su cabeza elegantemente alta. Su instructor siempre le había reprendido por alzar su barbilla de forma tan indecente para alguien de su estatus, y aun así Harry se negó a rebajarse más de lo que debía.
Así pues entró en la sala de baile del brazo del hombre más poderoso e influyente de Gran Bretaña, vestido con los ropajes más refinados y lujosos que el dinero podía comprar. Su cabeza se mantenía alta, su barbilla tercamente alzada mientras se deslizaba junto a su guapo acompañante.
Tan pronto como el dúo entró en la habitación la cháchara se detuvo y todos los ojos se giraron para fijarse en la pareja, ardiendo de curiosidad.
Lord Voldemort y su Cortesano caminaron a través de la multitud, que se abrió para dejarles pasar, aunque hubo más que unas pocas expresiones de disgusto dirigidas hacia Harry. El joven permitió que sus miradas envidiosas y a veces llenas de odio pasasen sobre él como agua rompiendo contra una roca.
Cuando llegaron a lo alto de un estrado, el Señor Oscuro se volvió hacia la multitud y dijo de manera cortés y encantadora—, bienvenidos a mi Ciudadela. Por favor, disfrutad de esta tarde —. Hizo una seña de algún tipo con su mano libre y la música surgió de algún lugar en un balcón.
Casi al momento las conversaciones comenzaron de nuevo, muchos ojos echando vistazos a Harry y apartándose de nuevo con rapidez.
Lucius y Narcissa Malfoy fueron los primeros en acercarse a Harry y Lord Voldemort, la pareja rubia haciendo una reverencia por turnos a su Señor.
Para sorpresa de Harry los dos también le ofrecieron una respetuosa inclinación de cabeza a él, acción que no pasó desapercibida a los allí reunidos. El murmullo de fondo aumentó mientras los invitados discutían este interesante desarrollo de los acontecimientos. Parecía que Lord y Lady Malfoy tenían al joven Cortesano en alta estima. Definitivamente merecía la pena tenerle en cuenta.
Harry inclinó su cabeza a modo de respuesta, echando un vistazo a su contratante por el rabillo del ojo para evaluar su reacción. Hubo una mirada de aprobación en sus ojos color rubí mientras él demostraba su aprecio a sus dos leales seguidores y pronto se unió a ellos Bellatrix Lestrange y su alto marido Rodolphus.
Harry no había estado en contacto con ellos desde su breve encuentro en la mansión Lestrange, el cual había tenido como resultado el cambio de propiedad de su contrato.
Hubo un inconfundible brillo travieso en los ojos color negro ónice de Bellatrix mientras ella y su marido saludaban a su Señor, y Harry notó que su hermana Narcissa estaba lanzando una preocupada y exasperada mirada hacia su pariente, como si anticipase que algo poco ortodoxo estaba a punto de ocurrir.
Efectivamente, cuando la pareja se giró hacia Harry, mientras que Rodolphus sólo le dedicó una breve inclinación de cabeza, Bellatrix abrió sus brazos y gritó con un gesto teatral que llamó la atención de todos en la habitación—, ¡Harry, querido! ¡Es tan maravilloso verte!
Harry se encontró aplastado contra el pecho de la mujer, su cara incómodamente presionada contra sus senos. Maldiciendo su corta estatura, Harry luchó un poco antes de que ella le soltase. Pero todavía no había acabado.
Con un gesto malévolo ella se inclinó y plantó un sonoro beso en cada una de las mejillas del chico, revolvió su pelo afectuosamente y obsequió entonces a su Señor con una última reverencia antes de arrastrar a su marido lejos para encontrar algún otro a quien contrariar.
Susurros escandalizados vibraron a través del salón de baile ante el impropio saludo a alguien de la casta servil, pero muchos que conocían a Bellatrix Lestrange personalmente sabían lo inestable y totalmente impulsiva que podía ser la mujer.
Esperando un Señor Oscuro furioso, Harry en vez de eso se encontró a uno ligeramente enojado cuyos ojos mostraban señas de regocijo. Atrayendo posesivamente a Harry de vuelta a su lado, rodeó el cuerpo del muchacho con su brazo de forma que su mano se apoyó en la parte baja de su espalda.
El calor que irradiaba de ese punto hizo que los dedos de los pies de Harry hormigueasen mientras luchaba furiosamente contra su reacción a ser tocado por Lord Voldemort, no importaba lo inocente que fuese la manera.
Lady Malfoy suspiró y dijo—, me disculpo por la grosera conducta de mi hermana. Siempre ha salido más a nuestro padre.
El Señor Oscuro aceptó cortésmente esa excusa antes de que el tema cambiase a algún asunto intrascendente que estaba tan plagado de formas de cortesía que Harry desconectó para evitar que sus oídos sangrasen. Nunca sabría cómo manejaban los sangres limpias las conversaciones cotidianas de esa manera.
Más gente vino y se fue, anónimos sangres limpias de clase alta que ignoraron la presencia de Harry como si fuese un adorno de la pared. Aunque hubo más que suficientes miradas lujuriosas tanto de hombres como de mujeres, bastantes como para que Harry se encontrase presionado increíblemente cerca del Señor Oscuro, su mano deslizándose ahora hacia su cadera para mantenerle sujeto y a salvo.
El tiempo se arrastró mientras la gala avanzaba, Harry manteniendo su atención en la atractiva gente que socializaba más abajo o alternativamente en la maravillosa sensación del brazo de su contratante rodeándole firmemente.
Los Sirvientes se movían de aquí para allá llevando fuentes de plata llenas con caras exquisiteces. Mientras un plato particularmente aromático pasaba bajo el estrado, el estómago de Harry se quejó hambriento. Aquello le valió una escandalizada mirada de una mujer sangre limpia cercana. Afortunadamente Lord Voldemort también lo escuchó, haciendo una indicación al Sirviente más cercano, el cual se aproximó con sus rodillas temblando.
Harry alargó la mano de forma distraída para coger un delicado sándwich y alzó la vista para encontrarse con el rostro del servil que estaba llevando la fuente. Parpadeó sorprendido al ver que el portador era Justin Finch-Fletchley, sus ojos verde azulados encontrándose con los también verdes de Harry.
Viendo que el Señor Oscuro estaba distraído con un anciano político y su brazo se había aflojado lo suficiente como para que Harry abandonase su círculo protector, el Cortesano se inclinó sobre la fuente como si la estuviese examinando con atención. Con disimulo le preguntó a Justin en voz baja— ¿Qué tal estás?
—Estoy bien —, respondió el muchacho susurrando antes de decir con rapidez—, Debería preguntarte yo cómo estás. Todos hemos leído el artículo acerca de... —se interrumpió torpemente, sus ojos llenos de simpatía.
Dándose cuenta de que se estaba refiriendo a su casi-violación del viernes por la noche, Harry hizo una mueca de desagrado y murmuró—, lo llevo bastante bien. Lord Voldemort llegó a tiempo después de todo.
—Él parece, cariñoso contigo —, comentó Justin con cautela, mirando la mano que casi inconscientemente estaba buscando la cintura de Harry.
Harry se encogió de hombros ligeramente, intentando ignorar la alegría que floreció en su pecho ante el comentario del joven Sirviente. Antes de que pudiesen continuar su discusión, Harry sintió una mano agarrar su cadera y el cuerpo de Lord Voldemort se movió furtivamente tras él.
Con su pecho presionado firmemente contra la espalda de Harry en una posición deliciosamente íntima, echó un vistazo por encima del hombro de Harry para ver qué plato estaba mirando.
—Te recomiendo los sándwiches Windsor, si estás intentando decidir qué comer —, comentó, señalándoselos.
Cogiendo uno, Harry no se atrevió a dar las gracias a Justin, no con el Señor Oscuro respirando junto a su cuello. En vez de ello ofreció al chico una minúscula sonrisa que Lord Voldemort no pudo ver desde el ángulo en el que estaba.
Justin afortunadamente no respondió, pero el brillo en sus ojos indicó que se había dado cuenta de la disimulada forma de Harry de darle las gracias.
Con pequeños y delicados mordiscos Harry despachó el sándwich. Cuando acabó Lord Voldemort preguntó repentinamente—, ¿te importaría bailar?
Parpadeando sorprendido, Harry simplemente se quedó allí de pie. Sabía cómo bailar, pero no era particularmente bueno en ello. Su pareja tenía que ser excelente para que él no hiciese el ridículo completamente.
—No soy el mejor bailarín del mundo, Mi Señor —, explicó Harry, indeciso.
—Pensaba que te habían enseñado durante tu aprendizaje —le interrogó él.
—Lo hicieron... pero nunca fui muy bueno en ello —, admitió Harry.
—Bien, estás de suerte, porque resulta que yo soy excelente —, afirmó Lord Voldemort tranquilamente, sin ninguna arrogancia en su voz. Tan solo lo declaró como si fuese una verdad indiscutible.
Dándose cuenta de que estaba acorralado, Harry tragó saliva y dijo con voz tensa—, entonces sería un gran honor para mí acompañarle en un baile, Mi Señor.
Colocando su mano sobre el brazo del Señor Oscuro una vez más, Harry fue conducido hacia la pista de baile donde parejas vestidas de brillantes colores bailaban vals, meros borrones en movimiento. Se giraron para encararse el uno con el otro y Harry puso una mano sobre el hombro de Lord Voldemort, adoptando automáticamente la posición de la mujer considerando su menor estatura.
Se estremeció cuando sintió aquella mano regresar a su cintura, acercándole más, de manera que sus cuerpos quedaron pegados el uno contra el otro. Entonces, sin más preámbulos, Lord Voldemort simplemente se fundió con la melodía de la canción como si hubiese sido parte del baile desde el principio.
Manejó a Harry con facilidad, dejando al Cortesano relajarse en sus brazos y simplemente seguir sus indicaciones. Giraron sin esfuerzo por la pista de baile y Harry sintió ganas de reír ante la euforia que sentía. Casi era como había imaginado que sería volar.
Ojos color rubí oscuro le observaron, mientras su rostro estaba dichosamente relajado y libre, perdido en la canción y siguiendo con confianza a su contratante. En ese momento Lord Voldemort vio más allá del hermoso exterior y contempló al apasionado y afectuoso joven debajo.
Mientras Cortesano y contratante se entrelazaban en el baile, sus núcleos mágicos individuales se acercaron el uno al otro, zarcillos de magia serpenteando juntos y haciendo ondular el aire alrededor de la pareja con el rastro de su poder.
Ellos eran compañeros en ese momento concreto del tiempo, iguales en todos los sentidos de la palabra mientras se movían al unísono al ritmo de la canción.
Mirando fijamente al rostro sobre él, Harry sintió calor aumentando en su abdomen y descargas eléctricas a lo largo de cada zona de piel que estaba en contacto con el Señor Oscuro. Pero quizá la sensación más poderosa surgió de algún lugar en las profundidades de su alma.
Un anhelo, tan intenso que aterrorizó totalmente al chico de dieciséis años.
Y una pregunta, un pensamiento en las profundidades de su mente donde Lord Voldemort no pudiese alcanzarlo.
¿Era esto amor?
Continuará...
Nota de Autora: ¡Espero que hayáis disfrutado de la interacción entre Lord Voldemort y Harry tanto como yo he disfrutado escribiéndola! También confío en que la progresión de los sentimientos de Harry haya estado adecuadamente realizada y explicada.
¡Gracias a todas por vuestro apoyo!
Drops of Nightshade x
¡Y hasta aquí el capítulo de esta semana!
Pobre Harry, menudo costalazo se ha llevado, sólo él puede abrirse la cabeza y dislocarse un hombro escapando de un beso.
Y luego está la parte de la fiesta, aaaah, me ha encantado ver como interactuaban juntos.*_*
Estoy deseando leer el siguiente.
¡Muchísimas gracias por vuestros comentarios! Esperamos que os gustase el capítulo de hoy. ^^
¡Nos vemos en unos días!
Un saludo :D
Traducciones. A ver qué sale.
