Esta vez escribo el doble para compensar que no había escrito, este es un MidoKaga que haru-san me había pedido hace un tiempo (pero como no sabía que escribir lo dejé hasta ahora); haru no bara es una de mis escritoras favoritas, está aquí en FF y en Amor Yaoi por si alguno no la conoce, les recomiendo mucho sus fics pues a mí, en lo personal, me encantan. uwu
¡Haru-san, espero que te guste este pequeño escrito, va con todo mi amor al MidoKaga! ٩( ˃́▿˂̀ )۶
Adv: Fluff, Takao(?), fail (so much fail), mi escritura (lol)
Disclaimer: Les dejo un gato, porque ese sí es mío. ₍˄·͈༝·͈˄₎◞ ̑̑ෆ⃛
Era un día soleado, la tranquilidad era tal que a nadie le daban ganas de hacer nada en esa tarde, salvo a Kagami Taiga quien, insistentemente había decidido salir a calentar un poco en la cancha más cercana.
Sin esperárselo, al llegar frente al lugar, se encontró con una brillante cabellera verde, acompañada por otra de color azabache, ambas paradas al lado de lo que parecía ser una carreta. Sin darle mucha importancia, se acercó al lugar y saludó a los dos chicos de Shuutoku de una forma extraña, pues todavía se preguntaba... ¿Qué demonios hacían ahí si Shuutoku estaba bastante alejado del lugar? Mientras echaba una pequeña charla, se percató de que Takao no lo estaba mirando a los ojos, además de que Midorima no olía igual que normalmente, y no es que Kagami fuera un perro o algo parecido pero, ¿acaso era eso... colonia?
También hubo más cosas de las que se percató; el megane tenía rato escondiendo su mano izquierda y se encontraba muy nervioso, cosa que le causaba más risas al chico azabache pero... ¿Por qué?
Justo cuando estaba por entrar a la cancha, el joven de hebras verdosas le haló del brazo, haciendo que volteara inmediatamente sólo para encontrarse con el rostro completamente rojo de Midorima, tan rojo como las camelias que llevaba en la mano izquierda. Inmediatamente él se sonrojó también, pero... ¿qué?
–Ee-Eh... Verás, Kagami, yo... Desde hace un tiempo he... Eh.–El seis de Shuutoku fruncía el ceño como si las palabras que intentase decir no pudieran ser procesadas por su cerebro, para su sorpresa -y vergüenza- el pelirrojo soltó una pequeña y angelical risa para los oídos del más alto.
–"Me gustas"Es todo lo que debes decir, Midorima.–Contestó con una risita mientras miraba las flores.–¿Son para mí?
–¿Eh? ¡Ah! S-Sí, son el lucky item de Leo...–El de ojos esmeralda se golpeó mentalmente, ¡¿por qué estaba siendo tan patético ahora?!–¡Espera!, ¡¿Cómo supist...?!
El pelirrojo soltó una pequeña risita y volvió la mirada hacia Takao quién se encontraba atacado de risa, fue entonces cuando Midorima fulminó con la mirada al azabache mientras este comenzaba a dar excusas inentendibles y, posiblemente, poco creíbles.
Kagami aceptó las flores mientras abrazaba a un escéptico Shintarou, escuchando el "aww" que hacía el halcón mientras los veía.
–Ka... Kagami.–Correspondiendo al abrazo y sin verlo a los ojos, el joven de lentes habló:–... ¿qui... n... o...?
El nombrado se separó un poco para poder verle fijamente con cada de duda. ¿Qué?
–Dije que si... ¿quieres... r... vio...?–Y ahí estaba de nuevo, el inentendible murmullo de Midorima.
–¡Habla bien que no te entiendo!–Y entonces explotó, pues como todos sabemos el de Seirin no era la persona más paciente del mundo.
Y el megane lo hizo igual:–¡Que si quieres ser mi novio!
Entonces fue el turno de Kagami de sonrojarse por completo, se lo esperaba, pero era más vergonzoso de lo que pensó que sería.
Ahí estaban, dos chicos de preparatoria, ambos igual de rojos que las camelias en la mano del tigre, parados frente a una cancha de básquetbol, uno sosteniendo un ramo de camelias rojas y el otro jugando nervioso con sus dedos y su pequeño amigo de ojos grises casi tirado en el suelo a causa del ataque de risa que le estaba dando; no era la clase de escena que se ve todos los días.
–Y... ¿Qu-Qué dices?–El chico de lentes trató de hacerse el frío mientras se acomodaba los lentes, sin embargo falló completamente su misión, pues presentaba un ligero sonrojo y claramente había tartamudeado de la vergüenza que tenía. Eso si no contamos que le temblaban las manos y se sentía a punto del desmayo.
Mientras tanto, Takao simplemente observaba alternativamente a sus dos amigos; esperando, él también, una respuesta.
Kagami desvió la mirada con el ceño ligeramente fruncido y en un tierno puchero de niño pequeño murmuró un:–No se puede evitar, después de todo tomaste las molestias de venir hasta acá...
Y entonces, le sonrió, deslumbrando por un segundo a Midorima; a quién se le contagió la sonrisa del tigre y de un momento a otro los dos tontos se pusieron a reír, pensando en la vergüenza que habían pasado por algo que se resolvía con un simple "me gustas".
Ese día, Takao consiguió una nueva foto con la cual chantajear a su tsundere amigo.
Bien, para quién no entienda el fic... En el idioma de las flores la camelia dice "Te querré siempre" y la camelia roja representa "respeto o admiración" y pues al leer eso yo me quedé como de "¡Oye! ¡Es perfecto para un MidoKaga!" y ya que siempre he estado tanto en eso del lenguaje floral decidí agregarlo a este pequeño drabble. Proximamente haré un AoKaga más extenso también basado en eso (y posiblemente con lemmon. 7u7r) para su deleite(?).
¡Espero les haya gustado! ¡Nos leemos luego! :3
PD: Ya saben, me pueden dar sugerencias de las parejas que se les ocurran, etc.
