Título: The Courtesan (El Cortesano)
Autor: Drops of Nightshade
Traducción: Traducciones. A ver qué sale
Enlace a la historia original: s/8741238/1/The-Courtesan

Desde aquí, el equipo de Traducciones. A ver qué sale desea agradecer a Drops of Nightshade el habernos concedido el permiso para traducir esta historia y su continuación.
¡Muchas gracias! ^_^


Capítulo Veintitrés

Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería

1996


El jueves por la mañana antes de que el desayuno fuese servido en el Gran Comedor, Harry visitó la sala común para hacer una largamente esperada aparición frente a sus compañeros de sexto año. No todos estaban despiertos, pero Harry se sintió agradecido por tener una tregua de las curiosas y penetrantes miradas que de otra forma le habrían abrumado.

Cuando Daphne le divisó entrando a través del retrato dejó escapar un grito amortiguado y avanzó hacia él para atraerle a un enérgico abrazo. Fue asombroso, ya que la chica raramente tocaba a Harry, y mucho menos a cualquier otra persona a su alrededor.

Recordando las posesivas palabras de Lord Voldemort la noche anterior acerca de que otras personas le tocasen, Harry se retorció inquieto entre los brazos de la sangre limpia, con un leve color en sus mejillas mientras pensaba en las actividades que habían seguido.

Sintiendo la incomodidad de Harry, Daphne le liberó rápidamente—. Bienvenido de nuevo al colegio —, dijo ella con una sencilla sonrisa.

Esa era una de las cosas que Harry llegaba a adorar de Daphne, cómo ponía una fachada reservada y fría ante el público en general, tal y como correspondía a su estatus de sangre limpia, pero todavía era capaz de actuar como una adolescente normal frente a sus compañeros de clase y amigos. Era algo que Draco todavía tenía que aprender.

El chico sangre limpia se había levantado de un sillón junto al fuego cuando Harry entró y ahora avanzó para ofrecerle un saludo cortés y una fría sonrisa. Era lo más lejos que Draco iría para expresar su alegría de que Harry hubiese regresado a ellos ileso. Pero así era Draco, y Harry supo por instinto que el chico disfrutaba sinceramente estando en su compañía.

Hubo unos pocos saludos más de los estudiantes allí reunidos antes de que Harry les acompañase al Gran Comedor. Se sintió aliviado de que el resto de los de sexto año tuviesen la decencia de no hacer ninguna mención a su ataque y actuasen como harían normalmente para hacer que se sintiese cómodo.

Con un corto saludo a Luna, que estaba sentada al otro extremo de la cámara, Harry tomó asiento por su parte y le acompañaron Daphne a un lado y Draco al otro. Mientras el murmullo de la charla se elevaba sobre la mesa, Harry casi pudo fingir que nada había pasado, que el incidente de la semana anterior nunca había tenido lugar.

Todo era tan normal.

Sin embargo, los ojos observándole desde las esquinas de la habitación, los atenuados susurros que se elevaban y desaparecían le recordaban a Harry que aquello había ocurrido y que nunca se uniría realmente con sus iguales. Su estatus se lo aseguraba.

Pansy Parkinson fue una desagradable incorporación a la mesa poco después de que la humeante comida apareciese, su nariz más bien chata arrugándose con disgusto ante la visión de Harry. Tomando asiento cerca de Draco con aire satisfecho por haber reclamado un lugar preciado, ignoró completamente la presencia de Harry.

Daphne resopló con exasperación ante las acciones de la otra chica antes de intercambiar una mirada desdeñosa con Millicent al otro lado. Las dos chicas pronto estuvieron riéndose juntas en voz baja, con Pansy mordisqueando de forma ausente su tostada.

Luchando por contener una sonrisa, Harry se sirvió el desayuno y comió rápidamente, deseando irse pronto y recoger sus libros antes de las clases. Tenía Encantamientos primero, seguida de Transformaciones, y sabía que iba a tener mucha teoría con la que ponerse al día.

Haciendo ya una mueca de desagrado ante la idea del estudio extra que iba a tener que realizar, Harry terminó su comida y se despidió entonces de sus amigos hasta que se encontrasen de nuevo para su clase de Encantamientos.

Entrando en vestíbulo, Harry pegó un bote y se detuvo al descubrir a una enorme y familiar serpiente enroscándose sobre el suelo de mármol. Con sus ojos automáticamente en busca del guapo hombre que sin duda estaría acompañándola, se sintió decepcionado cuando Lord Voldemort no hizo su aparición.

Nagini se deslizó hasta él y se enroscó en torno a sus pies, quedándose allí antes de elevar su formidable cabeza para estudiarle con fríos e inteligentes ojos.

Maldiciendo su incapacidad para comunicarse con ella, Harry le devolvió la mirada, sin saber qué quería.

—¿Te ha enviado el Señor Oscuro? —probó a preguntar Harry, sintiéndose bastante estúpido.

Nagini asintió lentamente, un gesto humano imitado toscamente y logrado con dificultad. Pasando su mano por sus mechones negros, Harry le preguntó con ironía—, no serías capaz de decirme para qué te envió, ¿verdad?

Nagini comenzó a reptar subiendo por su cuerpo, sus poderosos anillos estrechándose con delicadeza en torno a su cuerpo hasta que finalmente apoyó toda su masa sobre él. Tambaleándose ligeramente bajo el peso, Harry comprendió por fin por qué su contratante la había enviado.

—Te ha enviado para que me vigiles, ¿verdad?

Una vez más Nagini asintió, y Harry intentó y fracasó en ocultar la ligera sonrisa que asomó a sus labios, ante la confirmación de que el Señor Oscuro había puesto su más leal compañera en situación de proteger a Harry de todo mal.

Entonces la sonrisa se desvaneció cuando Harry se dio cuenta de que iba a tener que pasar el día con una inmensa serpiente siguiéndole, sin duda provocando pánico e histeria colectiva. Gruñendo para sí mismo, Harry dijo en tono resignado—, será mejor que vuelvas al suelo, Nagini. Va a ser un día muy largo.


Un agotado Harry se sentó en la biblioteca al final de día, con Nagini deslizándose bajo la mesa donde había dejado sus libros, sus ojos observando a los otros estudiantes en los alrededores con mirada vigilante.

El día de Harry había sido estresante, por no decir otra cosa.

Los profesores habían sido más que serviciales ante su situación, especialmente considerando que a Nagini se le había ordenado seguirle la pista por mandato del mismo Señor Oscuro. Los estudiantes por otra parte...

Harry dejó caer su cabeza entre sus manos e hizo una mueca al recordar los gritos, chillidos y el caos general que le había seguido mientras atravesaba los pasillos del colegio entre las clases.

Había hecho lo más inteligente y había intentado lanzar un encantamiento de disfraz sobre la enorme serpiente antes de que las clases comenzaran, pero su magia había resbalado inútilmente sobre las escamas de Nagini. Tras un examen más de cerca, Harry había descubierto una red encubierta de encantamientos sobre el cuerpo de la serpiente, poderosos conjuros de protección que repelían cualquier hechizo que se lanzase sobre ella.

Sin otra alternativa, Harry se había visto obligado a permitir a Nagini viajar con él en toda su letal gloria, aterrorizando a los estudiantes y causando el caos en los pasillos mientras la gente luchaba por escapar, pensando que la serpiente estaba libre.

Sus amigos lamentablemente le habían evitado durante las clases; con la serpiente enroscándose en torno a Harry y a la silla junto a él en cada clase había hecho imposible que se sentasen a su lado, incluso aunque hubiesen sido capaces de armarse de valor.

El plan de Lord Voldemort ciertamente había funcionado de manera eficaz. No había manera de que nadie pudiese herir a Harry, no cuando un potencial atacante sería incapaz de acercarse lo suficiente para lanzarle un hechizo. Nagini era a la vez una bendición y una absoluta maldición.

Harry había ido a la biblioteca a disfrutar de algo de descanso, oculto en una esquina oscura donde no muchos se aventuraban. La pila de libros a su lado contenía información acerca del ritual de vinculación de núcleos, y planeaba hacer algo de investigación acerca de la ceremonia antes de que tuviese lugar dentro de dos días.

Cogiendo el primer tomo de la pila, sofocó un estornudo cuando un remolino de polvo se elevó del volumen encuadernado en cuero. Abriéndolo, el Cortesano empezó a leer.


Dos horas más tarde Harry cerró el último libro y lo apartó, con una mirada contemplativa en su rostro mientras enderezaba el montón de notas que había tomado.

Había mucho más en la vinculación de núcleos de lo que había pensado inicialmente.

Aunque Lord Voldemort había cubierto los aspectos más importantes de la misma, había multitud de efectos que tendría en su contratante y en él que no había explicado.

Lo que inmediatamente sorprendió a Harry fue saber que en el mes siguiente a la unión, se esperaba que las dos personas permaneciesen muy próximas una a la otra. Una separación prolongada en las primeras fases cruciales tras el ritual provocaría un daño permanente en el vínculo y por tanto en los núcleos mágicos involucrados.

Después de un mes, la unión se consideraría suficientemente madura para que los dos vinculados pasasen separados más tiempo y distancia. Sin embargo todavía había restricciones sobre cuánto podían pasar lejos el uno del otro, incluso con una conexión totalmente desarrollada.

Eso significaba que o Harry iba a dejar Hogwarts durante un mes completo, o que Lord Voldemort iba a tener que establecer su residencia en la habitación del embajador. Harry no podía imaginar al Señor Oscuro abandonando su Ciudadela por la comodidad de Harry, sin importar lo mucho que favoreciese a su Cortesano. Era más probable que retomase su tutoría privada de Harry durante el mes posterior a que fuesen vinculados. A Harry le desilusionó que muy probablemente fuese a abandonar a sus amigos y a su familia adoptiva una vez más, tan pronto después de su regreso.

Además, durante ese vital mes de desarrollo, todos los libros habían hecho hincapié sobre el "efecto de sangrado". Básicamente, los dos vinculados pasarían por una fase en la que sus mismas esencias se mezclarían e intercambiarían información, preparándolos para sus vidas tras el mes inicial cuando serían capaces de sentir las emociones del otro y estar en estrecha sincronía.

Durante el efecto de sangrado, los dos vinculados no sólo compartirían sentimientos e impresiones sino también recuerdos de sus vidas hasta ese momento. Era muy personal e íntimo, despojando a ambas personas implicadas de sus capas y fachadas y dejándoles desnudos ante el otro.

Harry se estremeció ante el pensamiento de su contratante teniendo ese poder sobre él, y al mismo tiempo sintió como crecía su excitación al pensar sobre el control que le daría a cambio. Nadie conocería al Señor Oscuro mejor que él.

Acerca del ritual mismo, había encontrado una descripción detallada de la ceremonia en cuestión al completo, con los complicados conjuros y encantamientos que tendrían que realizarse. Sin embargo Harry leyó que ninguno de los interesados pronunciaría los antiguos vínculos.

Alguien más tendría que estar involucrado en el ritual entonces, alguien que conociese la compleja ceremonia lo bastante como para unirles con éxito.

Había unos pocos aspectos más del ritual pero eran bastante simples de llevar a cabo, como dar su sangre a Lord Voldemort y recibir la de su contratante a cambio. Harry se sentía confiando ahora que sabía qué esperar cuando llegase el sábado, y tenía un mayor conocimiento acerca de los efectos tras la vinculación.

Devolvió los libros a sus lugares y abandonó la biblioteca con Nagini deslizándose junto a él, dirigiéndose a la habitación del embajador para reunirse con su contratante. Afortunadamente los corredores estaban en su mayoría vacíos, ya que los estudiantes estaban actualmente en el Gran Comedor disfrutando de la cena.

Harry planeaba llamar a un elfo doméstico para que le trajese algo de comida, negándose a llevar a Nagini al Gran Comedor con él, donde provocaría el pánico a la gente que allí se encontrase.

Mientras caminaba con energía, Harry tocó con el dedo el talismán del unicornio bajo su túnica. Había creado mágicamente una cadena de plata para colgar el amuleto con forma de lágrima y ahora lo llevaba contra su piel, cerca de su corazón.

El talismán calentaba ligeramente el área que tocaba, y el hormigueo de la poderosa magia reconfortaba a Harry. Había pensado que su contratante sentiría la potente magia del amuleto, pero se había quedado sorprendido cuando el hombre no lo había detectado. Dedujo que era la magia única del unicornio deslizándose por debajo de la percepción del poder del Señor Oscuro.

Al llegar a la habitación del embajador Harry esperó mientras las puertas comprobaban su firma mágica y le reconocían. Permitiéndole la entrada, pasó al pequeño vestíbulo y mantuvo las puertas abiertas para que Nagini se deslizase dentro. La serpiente desapareció en el estudio, dejando a Harry a solas al fin ahora que estaba en la seguridad de las habitaciones del Señor Oscuro.

—Mi Señor, he vuelto —, dijo Harry para hacérselo saber al hombre.

—Ven aquí, Harry —, fue la respuesta, la voz del Señor Oscuro flotando desde el estudio donde Nagini acababa de entrar. Su tono era suficientemente amable, ni enfadado ni complacido, sino más bien neutral.

Harry entró en el estudio e hizo una reverencia a Lord Voldemort, que estaba sentado tras el escritorio con sus elegantes dedos entrelazados. Nagini descansaba enroscada a su silla, sus anillos perezosamente enrollados en torno a su torso y hombros.

—Siento no haber venido inmediatamente después de que acabasen las clases, pero quería hacer algo de investigación en la biblioteca acerca de la ceremonia de vinculación de núcleos —, explicó Harry.

Un destello de orgullo apareció en los ojos del Señor Oscuro y le dedicó a Harry una mirada complacida, contento de que el joven hubiese mostrado la iniciativa para ir y hacer su propio estudio sobre la materia. Harry también percibió la ligera relajación de su cuerpo, como si hubiese estado albergando cierta tensión acerca de las andanzas de su Cortesano, incluso con la excelente vigilancia de Nagini. El pensamiento envió una calidez familiar a través de él.

—Eso me ahorrará tiempo explicando el ritual y todos los efectos de la unión, sin duda. ¿Tienes alguna pregunta más? —preguntó Lord Voldemort.

—No, los libros que encontré explicaban la ceremonia con excelente detalle. Aunque me estaba preguntando... ¿Quién supervisará nuestra vinculación? —preguntó Harry con curiosidad.

—Lucius Malfoy ya ha accedido a unirnos en el Equinoccio de Otoño; está muy versado en los conjuros y encantamientos requeridos —, fue la respuesta.

—¿Se realizará el ritual en la Mansión Malfoy entonces? —preguntó Harry.

—Sí, es una localización más privada que la Ciudadela. Debo recalcar la importancia de que este ritual permanezca en secreto, Harry. Si mis enemigos descubren lo que hemos hecho, no dudarán en usarte contra mí —. El Señor Oscuro tenía una apariencia seria mientras hablaba, sus ojos carmesí perforando agujeros en Harry con su intensidad.

—Por supuesto, Mi Señor —, le aseguró Harry, sus ojos color esmeralda igual de serios.

—Partiremos para la Mansión Malfoy la mañana del Equinoccio para tener suficiente tiempo como para prepararnos para el ritual —, dijo Lord Voldemort, aligerando la tensa atmósfera—. Tras la unión será lo mejor para ambos que permanezcamos unos días aclimatándonos en la mansión. Podemos volver a la Ciudadela después de que el vínculo se haya estabilizado lo suficiente para poder movernos.

—¿Dónde pasaremos el mes siguiente a la vinculación? —preguntó Harry, la pregunta empujando urgentemente por salir.

—Comprendes por supuesto que no puedo abandonar la Ciudadela durante un mes entero. Tendrás que dejar Hogwarts temporalmente —, llegó la decisiva respuesta.

Harry ya había anticipado este resultado, y por tanto no resultó una sorpresa para él cuando fue confirmado. Confiaba en que el mes pasase en un abrir y cerrar de ojos y que estaría de vuelta antes de darse cuenta.

—Como desee, Mi Señor —, replicó Harry, su dedo recorriendo de forma ausente la delicada plata de su collar de Cortesano. Había estado haciéndolo de forma más frecuente últimamente, en especial desde que se comprometiese a servir a su contratante en el verdadero sentido de un Cortesano.

Los ojos color carmesí de Lord Voldemort descendieron inmediatamente al símbolo de servidumbre y un gesto de consternación cruzó sus hermosos rasgos.

—¿Te preocupa tu collar?

Harry parpadeó sorprendido y fijó su atención en su contratante, sus manos cayendo a ambos lados de su cuerpo al darse cuenta de que había estado recorriendo la fina plata.

—No he sentido dolor físico por llevar un collar desde que era un niño —, respondió Harry simplemente, sin hacer mención del dolor emocional que le había infligido.

El Señor Oscuro repentinamente pidió a Harry que se acercara y sin titubear el muchacho se aproximó a él dando la vuelta al escritorio. Nagini pareció sentir que algo iba a ocurrir y apresuradamente se desenroscó de su dueño, cayendo al suelo del estudio con un golpe sordo. Salió sin que los dos hombres se diesen cuenta, profundamente absortos el uno en el otro.

Harry se quedó a una cortés distancia del Señor Oscuro; consciente del hecho de que incluso él con su relativamente corta estatura se elevaría sobre el hombre si se acercase demasiado.

Esto era completamente insatisfactorio para Lord Voldemort, que deseaba que Harry anduviese sin temor a su alrededor, para dejar a un lado las formalidades sociales y ser su amante. Mientras sus ojos recorrían el collar de plata de Harry sintió crecer el descontento hacia el símbolo de la sumisión del joven, que le hacía tan reservado y cuidadoso con él.

El Señor Oscuro se quedó inmóvil mientras algo finalmente encajaba en su sitio. La molesta sensación de que había estado pasando por alto algo crucial con su total fascinación por su Cortesano desapareció y finalmente comprendió.

Era la razón por la que había querido esperar a que el muchacho se sintiese preparado antes de tomarlo, la razón por la que le había dado a Harry lujos que ningún otro de su casta disfrutaba, la razón por la que sentía el impulso general de proteger al chico de ojos esmeralda de cualquier daño.

Era la razón por la que estaba deseando arriesgar su propia vida y su magia para unir su núcleo con el de Harry y librarle del Torneo y de las maquinaciones de sus enemigos.

No quería que el joven fuese su Cortesano; contratado para satisfacer cada deseo e impulso sexual.

En algún punto, de alguna forma a lo largo del camino había decidido que el chico fuese su igual.

Quería que Harry Potter fuese su Consorte.

El chico en cuestión estaba allí de pie incómodo, la preocupación pintada en sus hermosos ojos mientras observaba al Señor Oscuro sentado inmóvil en su sillón.

Ojos carmesí se deslizaron hasta el joven, reemplazando mentalmente sus negros ropajes de la escuela con unos hechos de la seda más fina, su cuello libre de cualquier símbolo de servidumbre. Imaginando aún más allá, Lord Voldemort podía visualizar a Harry con el anillo de la familia Gaunt en su dedo, no sólo simbolizando su promesa de lealtad sino su confianza suprema, dando a Harry un fragmento de su propia alma para que lo atesorase y lo protegiese.

Vinculado, casado y situado en la más alta posición que uno podría esperar alcanzar en la Gran Bretaña mágica.

Lord Consorte.

El único igual del Señor Oscuro.

—¿Mi Señor? —preguntó Harry con cautela, con la incertidumbre rondándole como una espesa nube.

La dulce voz sacó al Señor Oscuro de sus fantasías y cogió al Harry por la cintura, obteniendo un sorprendido chillido por parte del joven. Llevando al Cortesano entre sus brazos, se permitió un raro momento para disfrutar sujetando otro cuerpo humano en su abrazo sin la intención de copular, permitiendo a la sensación de satisfacción extenderse mientras sentía la figura de Harry presionada contra la suya.

Sí.

Lo había sabido desde el primer momento que había puesto sus ojos sobre el joven, abriendo de repente las puertas de la sala de reuniones de Rabastan Lestrange y entrando por sorpresa con su pelo oscuro como un halo negro alrededor de su cabeza, sus ojos esmeraldas relampagueando, ese muchacho era algo especial.

Esa sensación sólo había crecido a medida que había empezado a conocer a Harry; su hermosa, única magia y su naturaleza pura hasta lo imposible.

Qué estúpido se sentía ahora, al no haberse dado cuenta de la realidad tras sus decisiones de darle a Harry una varita, una educación, una elección acerca de cuándo acostarse.

—Harry —, suspiró, impregnando esa única palabra de lujuria, deseo y algo más que se elevó de la fracturada cavidad que una vez había albergado su alma completa.

Manos delicadas se posaron sobre sus hombros y el flexible cuerpo contra el suyo fue empujado hasta una posición sentada, colocándole a horcajadas sobre él en el proceso.

—¿Qué- yo no... —tartamudeó Harry, sin saber qué estaba ocurriendo.

La confusión y la aprensión en los ojos verdes del chico sacaron al Señor Oscuro fuera del breve ataque de locura que había seguido al descubrimiento de que quería a Harry como su Consorte. Sabiendo que debía al chico algún tipo de explicación por su comportamiento fuera de tono, pasó una mano en una caricia sobre la mejilla de Harry y murmuró—, perdóname, pero he asimilado algo de lo que no me había dado cuenta antes. Ha sido una revelación, de hecho.

Los ojos de Harry se abrieron mientras su contratante le pedía disculpas, antes de que la confusión regresase y dijese—, sólo he mencionado mi collar y entonces... —gesticuló con sus manos de forma impotente.

El rostro del Señor Oscuro se ensombreció ante la mención del objeto.

—Voy a quitártelo.

Las palabras tardaron unos segundos en registrarse en el cerebro de Harry, pero cuando lo hicieron el joven que quedó terriblemente quieto.

Cuando tiró de las manos que le encerraban, el Señor Oscuro le permitió ponerse en pie y dar unos pasos atrás, su rostro inexpresivo e indescifrable.

—¿Qué acaba de decir? —preguntó Harry en voz baja, con tensión en su voz.

Una sensación de malestar se extendió por la burbuja de satisfacción de Lord Voldemort mientras decía cuidadosamente—, quiero liberarte de tu contrato.

Esperando una reacción intensa, una llena de sorprendida alegría, se quedó atónito ante las siguientes acciones de Harry.

El chico retrocedió un poco más, hasta que estuvo de pie en la puerta del estudio.

Sus manos empezaron a temblar.

—Harry- —comenzó a decir el Señor Oscuro con una sensación de urgencia, pero las siguientes palabras de Harry le silenciaron.

—No lo comprendo... pero si es lo que desea... Mi Señor —. Su voz estaba carente de emociones pero oculto bajo esas palabras cuidadosamente pronunciadas había un dolor tan profundo que amenazaba con fracturar su máscara.

—Había supuesto que eso era lo que querías tú también —, dijo Lord Voldemort, levantándose de su sillón. El malestar se había convertido en terror. Así no era como había imaginado a Harry reaccionando. No con ese... vacío horror.

Una terrible, amarga expresión se extendió por el rostro de Harry y murmuró—, no tiene ni idea de lo que quiero. Ni idea.

—Entonces dímelo —, dijo el Señor Oscuro de forma insistente, avanzando hacia donde estaba Harry, rondando cerca de la puerta.

Le dolió cuando el joven dio unos apresurados pasos hacia atrás, manteniendo el espacio entre ellos de forma desafiante.

—¿Por qué no arranca simplemente la información de mi mente? Me ha amenazado bastante con hacerlo desde que nos conocimos —, le espetó Harry, la ira reflejándose más y más en sus facciones.

—Te prometí que no te haría eso, Harry. Ahora dime, ¿qué es lo que ha provocado esto?

Una risa carente de humor emergió de la garganta de Harry, áspera y dolida.

—Realmente no sabe nada acerca de cómo me siento. Dijo que confiaba en mí. Y ahora... esto.

Cada palabra fue pronunciada lentamente, su fría risa ya muerta.

El Señor Oscuro sabía que disponía de un profundo pozo de paciencia cuando se trataba de Harry. Pero el comportamiento del muchacho estaba poniendo a prueba seriamente su control sobre su temperamento.

—¿Eres tan desagradecido como para despreciar la oferta de ser liberado de tu servidumbre? —preguntó, el siseo en sus palabras indicando la furia que crecía en él, espoleada por no saber la raíz del dolor de Harry.

El muchacho se quedó inmóvil, sus manos elevándose hasta su garganta mientras miraba sin entender al Señor Oscuro.

—¿Liberado de mi servidumbre? —preguntó Harry con sorpresa, como si no creyese haber oído las palabras correctamente.

Desconcertado ante el repentino cambio de la ira al asombro teñido con una frágil esperanza, Lord Voldemort experimentó un raro momento de comprensión.

Un error de comunicación.

Todo esto había sido un problema de comprensión, provocado por la distracción del Señor Oscuro ante su nueva perspectiva sobre sus deseos acerca de Harry.

Simplemente había dicho que liberaría a Harry de su contrato. Nunca había especificado que al joven se le darían completos derechos y la libertad.

Harry había creído que iba a ser subastado al mejor postor, que Lord Voldemort había decidido vender su contrato a otro.

La falta de confianza y fe que Harry tenía en él era algo que el Señor Oscuro estaba decidido a remediar, si el chico iba a convertirse realmente en su igual. Pero primero, necesitaba consolar al joven que estaba mirando a la nada, con silenciosas lágrimas de sorpresa e incredulidad comenzando a fluir por su cara mientras procesaba lo que estaba ocurriendo.

—Quiero liberarte, Harry. Cuando vinculemos nuestros núcleos dentro de dos días deseo unirme contigo sin el peso de la servidumbre —. Mientras hablaba Lord Voldemort se acercó a Harry y tomó su rostro entre sus manos.

Decidió abstenerse de mencionar el tema del Consorte, habiendo ya abrumado al muchacho con bastantes sorpresas para todo el día. Habría otra oportunidad para ello en el futuro.

Los ojos de Harry finalmente se enfocaron en él y estaban llenos de incrédula esperanza, como si Harry pensase que aquello era algún sueño del que estaba a punto de despertarse.

Entonces se alzó para besar a su contratante, que pronto ya no lo sería, sus brazos entrelazados en la espalda del hombre.

En ese momento, el Señor Oscuro sintió paz quizá por primera vez en su vida.


Continuará...

Hooola!

¿Qué tal? ¿Qué os ha parecido el capítulo? Por mi parte me ha encantado, al pobre Harry casi le da algo por un fallo de comunicación y el Lord parece que por fin se está dando cuenta de lo que quiere para el futuro de ambos.

Veremos lo que pasa *_*

¡Muchas gracias a todos los que nos dejáis vuestros comentarios! No sabéis los ánimos que nos dais para continuar con la traducción de este fic y de su continuación ^^

¡Muchas gracias!

Nos vemos en una semana :D

Traducciones. A ver qué sale.