Título: The Courtesan (El Cortesano)
Autor: Drops of Nightshade
Traducción: Traducciones. A ver qué sale
Enlace a la historia original: s/8741238/1/The-Courtesan

Desde aquí, el equipo de Traducciones. A ver qué sale desea agradecer a Drops of Nightshade el habernos concedido el permiso para traducir esta historia y su continuación.
¡Muchas gracias! ^_^


Capítulo Veinticuatro

Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería – Mansión Malfoy

1996


Harry se sentó en la suite del embajador el viernes por la noche, tras el escritorio del estudio, con un trozo de pergamino en blanco frente a él y una pluma y un tintero preparados. La afilada pluma sobrevoló la extensión blanca debajo, una gota de tinta en la punta amenazando con caer sobre el papel y mancharlo.

Los ojos esmeraldas del joven estaban intensamente fijos en el pergamino, como si las letras fuesen a escribirse por sí mismas si lo miraba durante el tiempo suficiente. Pero lo cierto era que Harry no tenía ni idea de por dónde empezar a escribir.

Mordiéndose el labio por la concentración, Harry llevó la pluma al papel y escribió con sus característicos garabatos confusos:

Querida Hermione,

Entonces se detuvo, la cabeza ladeada mientras contemplaba las dos palabras que había escrito en la página. Con un suspiro exasperado hizo que desapareciesen, dejando el pergamino en blanco una vez más.

Estaba de vuelta en la casilla uno.

Aunque había mantenido la comunicación con su hermana adoptiva a través de Hedwig, todavía tenía que responder a su última carta, la cual había llegado poco antes de que Smith le atacase la semana pasada. Hermione sin duda estaría desesperada a estas alturas si le habían dejado leer el Profeta. Por no mencionar herida porque Harry no le hubiese enviado una respuesta después de que hubiese pasado una semana.

¿Pero cómo iba Harry a transmitirle sus tumultuosas emociones a través del papel; su creciente afecto por el Señor Oscuro, su horror por su casi-violación, su tristeza por su distanciamiento de su familia adoptiva? ¿Y acerca de las increíbles noticias de que iba a ser liberado de su contrato –de sus lazos– de servidumbre?

Libre.

La palabra se sentía inimaginablemente dulce en la cabeza de Harry.

Todavía tenía que hablarle a alguien acerca de la promesa de Lord Voldemort de devolverle todos sus derechos, inseguro acerca de cómo reaccionarían. Sin embargo, Harry estaba convencido de que sus amigos estarían encantados, Daphne en particular. Su preocupación estaba en la reacción de su familia adoptiva. Estarían contentos por él, pero Harry temía que esa alegría estaría teñida de tristeza. Él sería liberado mientras ellos permanecerían siendo en esencia esclavos.

Harry planeaba comprar sus contratos en cuanto fuese liberado del suyo propio, usando el dinero que obtendría de su nuevo acceso a la cámara Potter. Pero no estaba seguro de que pudiese soportar tener a su familia adoptiva como sus subordinados, sin importar lo amable que fuese o lo mucho que les favoreciese.

El asunto se resolvería si simplemente pudiese comprar sus contratos y liberarles entonces para que viviesen vidas libres, pero había condiciones para liberar a serviles. El único excluido de las reglas era Lord Voldemort, quien podía liberar a quien quisiese, cuando quisiese.

Harry había pensado en pedir al Señor Oscuro que le diese permiso para restablecer todos los derechos de su familia, incluyendo a Hermione y a Ginny, que estaban adiestrándose en la Casa de Damara, y a Lavender contratada por un hombre sangre limpia, pero entonces había considerado una idea aún más ambiciosa.

¿Por qué negociar para liberar sólo a su familia adoptiva, cuando potencialmente podía convencer al que pronto sería su ex-contratante para cambiar las leyes en torno a los serviles? Sin duda era un sueño más ambicioso, pero Harry no podía sacarse de la cabeza las imágenes de Angelina, Katie, Alicia, Justin, Hannah, Colin y Dennis, atrapados por sus propios vínculos de servidumbre. Incluso el misterioso chico Cortesano que había visto en la gala del Señor Oscuro cruzó su mente.

Odiaba el sistema con intensa aversión, y aun así no podía resignarse a aborrecer al hombre que lo había instaurado. Harry sabía que indudablemente se sentía atraído en lo físico por el Señor Oscuro; sus apasionados encuentros lo confirmaban. Pero había una increíblemente enorme separación entre lujuria y amor, y Harry sabía que sólo el deseo no era suficiente para combatir el odio que debería sentir. Así que instintivamente sabía que sentía algo más profundo por Lord Voldemort que un mero anhelo carnal.

Sus revelaciones a lo largo de las últimas semanas acerca de los sentimientos que estaba desarrollando habían sido sorprendentes y confusas, y a pesar de que lo sabía, Harry se había precipitado a una relación íntima con el hombre. Había decidido que podía dejar a un lado sus preocupaciones por el futuro y enfocarse en el presente; sucumbir a sus deseos e ignorar su ansia por algo más que simplemente sexo.

Ese ansia de algo más, sus traicioneras emociones que anhelaban que Lord Voldemort correspondiese con la misma fuerza su deseo de una verdadera relación no dictada por la sociedad, que le viese como algo más que un Cortesano...

¿Qué la había causado?

Había sido difícil, en los primeros días después de conocer al Señor Oscuro, conectar al monstruo que le había esclavizado a él y a su familia con el atractivo y elegante benefactor que le había dado tanto a Harry. El mismo hombre que protegió a Harry y se preocupó por él a su distante manera, era el tiránico dictador que básicamente había robado los derechos de un tercio de la población mágica.

Harry no podía asociar al Señor Oscuro con su brillante, inteligente mente y sus fascinantes ojos carmesí con la imagen de un tirano opresivo y cruel. Los había separado desde el principio, y por tanto había estado abierto a aprender más acerca del Señor al que servía. El hombre era un complicado puzzle que rogaba por ser resuelto, y Harry no podía evitar sentir el impulso de aprender más sobre él. Pequeños fragmentos de su personalidad y sus hábitos no habían hecho más que alimentar la curiosidad de Harry.

Aunque su propia moralidad protestaba con fuerza ante todo el concepto de una jerarquía basada en castas, gracias a que Harry había llegado a conocer al Señor Oscuro, comprendía por qué el hombre había hecho lo que había hecho.

Había necesitado una forma de controlar al público, de asegurarse de que los mestizos y los nacidos de Muggles no se alzarían contra él en una rebelión. A su vez estaba contentando a los sangres limpias reinstaurando el sistema de antaño, cuando los esclavos existían para servir a sus amos y amas.

La Orden del Fénix, o cualquier otro grupo revolucionario, difícilmente podría tener un punto de apoyo en Gran Bretaña cuando un vasto porcentaje de la población mágica no tenía acceso a una varita. Revoluciones como la requerida para derrocar a Lord Voldemort dependían de que la gente se rebelase y se alzase, y el sistema del Señor Oscuro impedía que eso ocurriese de forma efectiva.

Las acciones del Señor Oscuro eran indudablemente brillantes, pero terribles.

Era porque Harry comprendía la motivación tras el sistema, y al hombre que lo había introducido, que le era tan difícil odiarle ciegamente. Siempre que intentaba reunir ira, partiendo de su propia infancia como munición, sólo hacía falta un recuerdo del Señor Oscuro mirándole afectuosamente, evocar una delicada caricia y el odio se disolvía para ser reemplazado por vacío y anhelo.

Harry se había dado cuenta de que simplemente no podía aborrecer a Lord Voldemort. Iba contra su propia naturaleza.

Estaba cayendo, enamorado o hacia el infierno, todavía no estaba seguro.

De lo que estaba seguro era de que en cuanto fuese liberado de su servidumbre, tendría un futuro. Con plenos derechos sería capaz de reclamar el título de Lord Potter y todos los beneficios que acarreaba, incluyendo una posición en la segunda casta.

Si lo deseaba, podría solicitar un puesto como Mortífago en cuanto hubiese completado su séptimo año en Hogwarts y servir a Lord Voldemort de esa manera, ganándose un lugar en la primera casta. Sin embargo Harry se sentía extrañamente insatisfecho con esa idea, con mezclarse simplemente entre las filas de los leales. Como Cortesano destacaba; era único. Aunque no deseaba continuar en su posición, eso no significaba que su deseo por el Señor Oscuro hubiese disminuido de ninguna forma.

Disfrutaría de muchos privilegios como amante del Señor Oscuro, una posición que le había asegurado que tendría después de la apasionada noche que había seguido al anuncio de la inminente libertad de Harry. Aun cuando el muchacho sabía que tendría que tener un trabajo respetable para servir a su Señor para mantener las apariencias, las noches serían suyas. El hombre no había necesitado compañeros de cama mientras sometía Gran Bretaña bajo su puño de hierro, o en los años posteriores mientras creaba la nueva sociedad, así que Harry no estaría ocupando el lugar de ningún hombre o mujer sangre limpia. En lo que atañía a Harry, el título de amante del Señor Oscuro sería suyo y sólo suyo.

Eso llevó a Harry a pensar acerca del malentendido de la tarde anterior, cuando había creído genuinamente que su contratante iba a vender su contrato a otro. Fue un doloroso recordatorio de la falta de confianza que Harry tenía en el Señor Oscuro.

Y ahora que iba a ser liberado, ahora que sería el amante del hombre en lugar de básicamente su prostituta a sueldo, Harry debería ser capaz de comenzar a confiar en él, devolviéndole esa preciosa fe que Lord Voldemort había puesto en él.

Decidiendo que había procrastinado suficiente, Harry mojó la punta de su pluma una vez más y comenzó a garabatear un mensaje para Hermione.

Había que admitir que su carta era corta cuando la terminó, pero compensaba su falta de longitud con el contenido en su interior. Le había prometido a Hermione, y a Ginny por extensión, que iba a liberarlas a ambas antes de que se graduasen en la casa de Damara.

Su explicación era corta, pero anunciaba que iba a ser liberado por el propio Señor Oscuro y que iban a restituírsele todos sus derechos. En su primera acción como hombre libre Harry planeaba rescatar a Hermione y Ginny de su inminente destino comprando sus contratos. Decidiría qué hacer a partir de ahí en cuanto supiese con mayor certeza cómo de dispuesto estaba el Señor Oscuro a permitir a Harry liberar a su familia adoptiva al completo, incluyendo a Lavender que ya estaba bajo un contrato específico.

Con algo de suerte, en cuanto su familia adoptiva estuviese emancipada o al menos bajo su protección, quizá podría emprender la aparentemente imposible tarea de convencer a Lord Voldemort de al menos considerar cambiar o mejorar las leyes en torno a los serviles. Harry no estaba seguro de cómo podría persuadirle de que abolir el sistema de casta era para bien, viendo cuan útil y eficiente era manteniendo la paz y el orden en la nueva sociedad. Difícilmente podría apelar a los principios del hombre, pero quizá podría encontrar alguna razón lógica para al menos lograr que el Señor Oscuro sopesase liberar a los serviles. Incluso liberar sólo a las Procreadoras y Cortesanos de sus tareas sería una mejora ética enorme, y un paso positivo en la dirección correcta.

Sellando la carta, Harry silbó suavemente a Hedwig, que aleteó y permitió que la acariciase delicadamente antes de tomar el mensaje en su pico y marcharse a través de la ventana abierta. Harry se quedó de pie y observó su vuelo a través del cielo nocturno hasta que se fundió con la cubierta de nubes bajas.

Sintió la entrada del Señor Oscuro en la habitación con su poder único, pero permaneció de pie en la ventana, mirando hacia los terrenos de la escuela, moteados de blanco y negro por las cambiantes nubes.

Harry reaccionó cuando sintió unos labios presionando contra su sien y un cuerpo cálido apoyándose en su espalda. Unos brazos le rodearon, soportando con delicadeza su peso sin sentirse opresivos.

Lord Voldemort había sido notablemente más físico en su actitud con Harry desde que había llegado a la conclusión de que quería liberarle. Harry no cuestionó este nuevo grado de intimidad que entraba en el reino de la emoción. Disfrutaba la sensación de que se le demostrase sin lugar a dudas que se preocupaban por él.

—He dejado de controlar tu correo —, comentó Lord Voldemort, deslizando sus labios hasta el oído de Harry.

El joven se estremeció ante la placentera sensación de la respiración del hombre contra el lateral de su rostro, e inclinó su cabeza hacia arriba ligeramente como si hiciese una pregunta.

Conociendo el deseo no expresado de Harry por una respuesta, el Señor Oscuro continuó—. Cuando digo que confío en ti, es en serio. Tu propia naturaleza te impide traicionarme.

Sonriendo irónicamente para sí mismo ante la idea de que el Señor Oscuro le conociese tan bien, supo que no sentía odio o amargura, sólo deseo por él, y la leve sonrisa de Harry se desvaneció mientras registraba la referencia a la confianza. Lord Voldemort estaba recordándole a Harry sutilmente que él mismo tenía todavía que poner algo de fe en el hombre. El suceso de ayer sólo confirmó cómo un simple malentendido podía romper las convicciones de Harry.

—Acerca de ayer... —Harry se detuvo. ¿Qué iba a decir? ¿Debería disculparse por ser tan desconfiado? ¿Hacer una promesa de comenzar a tener fe en Lord Voldemort? Eso sería mentir.

—No pienses más en ello por esta noche. Mañana uniremos nuestros núcleos, y entonces quizá encuentres en tu interior la forma de empezar a tener fe en mí.

Harry se relajó contra el cuerpo de su Señor, el cansancio comenzando a filtrarse en sus miembros. Tras fracasar en tratar de ocultar un bostezo, el Señor Oscuro sugirió que descansase un poco. Preparándose para darse la vuelta y encaminarse solo hacia el dormitorio, Harry se sorprendió cuando él le acompañó allí en vez de eso.

Cauteloso ante las acciones de Lord Voldemort, y alerta ante sus intenciones, Harry no obstante se desvistió, ocultando cuidadosamente el talismán del unicornio entre los pliegues de sus ropas, y entonces se derrumbó sobre la cama. Había decidido no ponerse nada de noche, ya que la mayoría de las veces se dedicaba a ciertas actividades que no requerían estar vestido.

Las sospechas de Harry se confirmaron cuando el Señor Oscuro hizo desaparecer sus propios ropajes y se aproximó a la cama, su cuerpo como siempre logrando despertar la admiración de Harry con su aparente perfección. Pero Harry no tenía ganas de sexo, estaba exhausto por un día ocupado en el colegio y por su nerviosismo por el día siguiente; el ritual que podía ir muy mal y matarles a Lord Voldemort y a él.

Cuando el Señor Oscuro se recostó sobre la cama de forma elegante y maniobró para colocarse bajo las sábanas junto a Harry, el joven se apartó discretamente. Unos brazos le atrajeron hasta el poderoso cuerpo tendido a su lado y Harry luchó un poco mientras trataba de formular una explicación.

—Yo realmente no... quiero decir, sé que técnicamente todavía soy su Cortesano, al menos por esta noche, pero... —balbuceó Harry, sus pensamientos distraídos por la calidez contra su espalda.

—Duérmete, Harry —, dijo el Señor Oscuro, un discreto rastro de diversión en su voz.

Si Lord Voldemort hubiese sido capaz de ver la cara de Harry habría contemplado una expresión de estupefacta sorpresa.

—¿Simplemente quiere dormir conmigo? Quiero decir dormir como irse a dormir, no-

—Mi cuerpo puede no requerir descanso, pero el tuyo ciertamente si. Te recomiendo que al menos intentes dormir —, comentó Lord Voldemort.

Harry hizo una pausa antes de que otra pregunta llegase inadvertidamente a su mente—. ¿Entonces sólo va a quedarse ahí tumbado toda la noche sin hacer nada? Pero-

—Duerme —, ordenó el Señor Oscuro, amablemente pero con firmeza. Otro momento acudió a la mente de Harry, después de que casi hubiese sido violado y estando medio comatoso. Vagamente recordó escuchar a Lord Voldemort ordenándole que durmiese en el mismo tono. Era extrañamente reconfortante.

Acomodándose, Harry dejó que su agotamiento se deslizase sobre él y se relajó completamente en el abrazo que le rodeaba. Apenas podía creer lo que estaba sucediendo. Allí estaba, siendo estrechado por el hombre más poderoso de Gran Bretaña, el cual iba a pasar la noche despierto sin nada que hacer más que observarle.

Merlín ¿y si empezaba a roncar? ¿O se le caía la baba? O-

Entonces una mano empezó a acariciar su pelo, con movimientos repetitivos y tranquilizadores. Los ojos de Harry cayeron fatigados y al final sucumbieron a la inconsciencia.

Esa noche el Señor Oscuro permaneció tendido junto a su futuro Consorte, sus ojos carmesí mostrando una extraña emoción mientras observaba a la persona que pretendía que fuese su único igual.


Al día siguiente Harry estaba sentado en un baño en la Mansión Malfoy, totalmente desnudo y sonrojándose horriblemente mientras Narcissa Malfoy permanecía sentada en una silla junto a la bañera de mármol. El agua había sido purificada mediante un ritual y aparentemente estaba limpiando a Harry mientras se remojaba en ella, sus manos cruzadas sobre sus partes íntimas para tener algún atisbo de recato.

Harry podía sentir un leve cosquilleo que comparó con una exfoliación, moviéndose sobre su piel mientras estaba sentado sumergido en el agua clara. Tenía que pasar aquello para eliminar influencias externas de su esencia a fin de que no interfiriesen con el ritual.

La presencia de Narcissa era embarazosa pero necesaria, como Harry sabía por leer libros acerca de la ceremonia de vinculación. Antes de que dos personas pudiesen ser unidas, tenían que ser purificadas en agua especialmente preparada como Harry ahora estaba experimentando. A partir de ese momento debían ir acompañados como dictaban las delicadas reglas de la ceremonia. Harry no tenía claros algunos datos, pero recordaba algo acerca de asegurarse de que ninguno de los dos sufriese ningún daño antes de que el ritual estuviese completo, y que ninguna influencia exterior les contaminase. Lord Voldemort estaría remojándose en un baño propio en ese mismo instante en algún lugar de la mansión, vigilado por Lucius Malfoy.

A Harry no se le permitía hablar con Narcissa; de hecho tenía que permanecer en silencio hasta que se le instase en la ceremonia a confirmar su decisión de vincular su núcleo mágico al del Lord. Por tanto había un pesado silencio en el baño, roto sólo por el ligero chapoteo del agua contra el lateral de la bañera.

El tiempo pasaba, y Harry no tenía ni idea de si las tres horas de baño previstas estaban a punto de cumplirse. Afortunadamente había ingredientes en el agua que impedían que se arrugase o que su piel se enrojeciese por el calor del baño.

A causa del significado mágico del número tres, Harry tenía que pasar tres horas siendo purificado, tres horas con su cuerpo siendo pintado con runas de vinculación y después tres horas de meditación mientras se calmaba y abría su núcleo para la ceremonia. El ritual en sí era bastante corto en comparación con las nueve horas de preparación.

Harry caminaría solo a una cámara especialmente protegida y preparada tras su meditación, junto con Lord Voldemort que se aproximaría de manera igualmente solitaria desde una dirección diferente. Allí, Lucius Malfoy estaría esperándoles para pronunciar el hechizo de activación que provocaría que las runas en ambos cuerpos comenzasen la vinculación.

Entonces él les haría las preguntas requeridas para unir sus núcleos, casi como un oficiante pediría a una pareja que hiciesen sus votos de matrimonio. Con un conjuro final abandonaría la habitación y les sellaría dentro, con la esperanza de que cuando volviese a abrir la cámara de nuevo encontraría a dos adultos saludables vinculados y no dos cadáveres en el suelo.

Lo que ocurriría entre el conjuro final y la reapertura de la cámara de vinculación era un misterio para Harry, aun cuando era el aspecto más crucial de toda la ceremonia. Los libros no daban más detalles acerca de lo que pasaba una pareja mientras realmente se unían.

Harry caminaba de cabeza hacia lo desconocido.

Un ligero golpecito en su hombro sobresaltó a Harry y alzó la mirada para ver a Narcissa haciéndole gestos para que se levantase y dejase la bañera de mármol para proceder hacia la siguiente habitación. Afortunadamente ella desvió sus ojos, su conducta digna y calmada como si Harry no estuviese completamente desnudo.

Saliendo cuidadosamente del baño, Harry siguió a Narcissa a una pequeña habitación a la que habían retirado sus adornos y habían limpiado con incienso. Al entrar su cuerpo se secó rápidamente mientras los encantamientos de la habitación hacían su trabajo.

El embriagador olor a romero impregnaba el aire de la cámara, recordando a Harry con una punzada el cordero asado que la señora Weasley solía hacer cuando él era niño, cocinado con la misma especia.

Apartando ese recuerdo, Harry caminó hasta el centro de la habitación y permitió que sus manos cayesen a los lados de su cuerpo, exponiéndose. Narcissa debía pintar las runas de vinculación sobre su piel desnuda, y él no iba a ponérselo más difícil a la elegante aristócrata.

Ella se aproximó a él llevando un cuenco en una mano con un líquido negro en su interior, y un suave pincel que uno podría usar para caligrafía en la otra. Mojando el pincel en la solución, llevó la punta a la frente de Harry y comenzó a dibujar, sus ojos azules absortos en su trabajo.

Harry cerró sus ojos mientras el frío líquido era deslizado sobre su piel, formando una de las runas de vinculación que serían activadas para unir su núcleo al del Señor Oscuro. Cuando Narcissa la completó hubo un ligero escalofrío mágico que Harry sintió antes de que ella pasase a otra parte de su cuerpo.

Ella trabajó de forma eficiente durante las tres horas completas, un pequeño reloj de arena en la esquina de la habitación midiendo el tiempo restante mágicamente.

El cuerpo de Harry estuvo pronto adornado con símbolos negros, cada uno significando algo de importancia. Las marcas se enroscaban alrededor de su cuello donde su collar de Cortesano todavía reposaba, para ser retirado más tarde durante la ceremonia. Continuaban a través de su torso y se desenredaban sobre sus hombros y bajando por sus brazos, una única runa pintada en cada una de las palmas de sus manos.

A través de la suave piel de su vientre había marcas más ligeras que bajaban haciendo espirales tímidamente alrededor de su ingle. Había sido increíblemente incómodo tener a la madre de su amigo pintando alrededor de su miembro, pero si Narcissa podía mantener su dignidad, también él.

Enroscándose a través de la parte delantera de sus muslos y bajando por sus espinillas y pies, las marcas continuaban sin cesar, dos runas pintadas incluso en las plantas de Harry, de todos los lugares posibles.

Surcando su espalda las runas goteaban en patrones circulares, siguiendo la línea de su columna vertebral y pintadas osadamente en sus nalgas y en la sensible piel de la cara interior de sus muslos.

Si alguien sujetase un espejo frente a Harry, no reconocería a la exótica criatura que le devolvería la mirada.

Su cuerpo hormigueaba, no de forma desagradable, con el suave zumbido de las runas recubriendo su piel y penetrando hasta su núcleo, agitando su magia. Apenas percibió cuando Narcissa colocó el cuenco ahora vacío en el suelo junto con el pincel y se dirigió a abrir la puerta de la siguiente habitación preparada.

La magia en las runas ya estaba afectando a Harry, llevándole a un estado de calma y alerta al mismo tiempo. Casi en trance, Harry se deslizó hasta la siguiente habitación, tan falta de adornos como la anterior. Narcissa selló la puerta tras él, dejándole solo para este tramo de la ceremonia.

Sentándose en el suelo de la cámara, Harry cruzó sus piernas cubiertas de runas y colocó sus palmas hacia arriba sobre sus rodillas. Había pensado que le costaría entrar en un estado meditativo, pero la magia en las runas prácticamente habían hecho el trabajo para él.

Tomando lentas y profundas inspiraciones, sabiendo instintivamente que las runas le apremiarían cuando fuese el momento para entrar en la última habitación, Harry permitió que su mente quedase en blanco y volvió su atención hacia su interior mientras preparaba su núcleo para la unión.


Continuará...

Nota de Autora: Sé que mucho de este capítulo ha estado centrado en los pensamientos de Harry y no tanto en la acción, pero es importante para mí desarrollar mis personajes y hacer sus acciones y sus procesos mentales creíbles. También, me disculpo por terminar a medio camino de la ceremonia de vinculación de núcleos, pero quiero dedicar un capítulo entero a la unión misma, así que algo de la preparación tenía que ser cubierta aquí.

Obviamente en el siguiente capítulo podréis leer acerca de la ceremonia de vinculación.

Drops of Nightshade x


Y hasta aquí el capítulo de esta semana ^^ ¿Qué os ha parecido? Parece que Harry está empezando a pensar en su futuro, estoy deseando ver su reacción cuando sepa el futuro que ha pensado para él el Lord.

¡Muchísimas gracias por vuestros comentarios!

Nos vemos en una semana ^^

Un saludo

Traducciones. A ver qué sale.