Título: The Courtesan (El Cortesano)
Autor: Drops of Nightshade
Traducción: Traducciones. A ver qué sale
Enlace a la historia original: s/8741238/1/The-Courtesan

Desde aquí, el equipo de Traducciones. A ver qué sale desea agradecer a Drops of Nightshade el habernos concedido el permiso para traducir esta historia y su continuación.
¡Muchas gracias! ^_^


Capítulo Veinticinco

Mansión Malfoy

1996


Era una sensación muy extraña para Harry, estar tan concentrado en su interior y aun así intensamente consciente de lo que le rodeaba. Mientras ponía un pie frente al otro, caminando por un largo corredor hacia la ceremonia, sintió como si fuese capaz de captar cada pequeño detalle a su alrededor.

Las frías losas bajo sus pies, la leve bruma de incienso purificador, la esencia familiar de romero impregnando el aire y el creciente poder de las runas cubriendo su suave piel presionaban sobre sus sentidos con sorprendente claridad. Era como si la meditación hubiese abierto no sólo su núcleo mágico, sino también hubiese expandido su habilidad para apreciar los elementos que le rodeaban.

El pasillo llevó a Harry más y más cerca de la cámara donde se vincularía oficialmente con el Señor Oscuro, y los sentimientos de aprensión y miedo que el joven había esperado experimentar estaban extrañamente ausentes. En vez de ello estaba lleno con una sensación de absoluta calma, su respiración lenta y profunda y su corazón latiendo con rítmica firmeza en su pecho.

Era debido en parte a las runas sobre su piel, que le preparaban para la ceremonia, pero también a las tres horas de meditación que Harry había completado, que parecían haberle desconectado de sus emociones.

Mientras el chico de ojos color esmeralda llegaba al final del corredor y cruzaba por una seria de puertas a una estancia preparada se fijó en su nuevo entorno con distante interés.

La habitación no tenía ventanas y era de tamaño moderado, con tres puertas por las que entrar o salir. Ocupando una amplia porción del suelo de piedra había un elaborado diseño de runas que habían sido pintadas laboriosamente con trazos claros. Harry reconoció algunos de los símbolos del suelo que decoraban también su cuerpo. Era allí donde Lord Voldemort y él permanecerían, dentro del círculo de runas, mientras Lucius Malfoy pronunciaba las palabras rituales.

El hombre de pelo rubio platino estaba de pie frente al diseño del suelo, vestido con una sencilla túnica gris de algodón. Si Harry hubiese estado conectado a sus emociones, se habría maravillado al ver al sangre limpia llevando un atuendo tan burdo.

Harry se aproximó al hombre, percibiendo por el rabillo del ojo que una figura cubierta por runas de manera similar estaba dando pasos firmes en la misma dirección. Mientras Harry se colocaba a la izquierda de Lucius, sintiendo el escalofrío de la magia mientras pisaba el interior del dibujo del suelo, su futuro compañero de vínculo reclamó el espacio a la derecha.

Lucius murmuró en voz baja el conjuro de activación, las palabras penetrantes y extrañas para los oídos de Harry. Aunque no entendió lo que dijo el sangre limpia, supo lo que el conjuro había hecho. Las runas sobre su piel comenzaron a brillar, calentándole de dentro hacia fuera.

En el suelo a su alrededor el diseño se iluminó de la misma forma con una luz brillante, y la magia latente en las runas comenzó a entrelazarse alrededor de Harry en una intrincada red de poder. Instintivamente Harry se volvió hacia su acompañante, registrando vagamente la desnudez del hombre y el cuerpo cubierto de runas brillantes, antes de que sus ojos se encontrasen con ardiente carmesí.

Allí se quedaron mirándose fijamente, verde en rojo, esmeralda en rubí.

Lucius comenzó a hablar una vez más en la desconocida lengua; sus palabras claras sobre el creciente zumbido de energía mágica emanando del ritual. Al detenerse, como si esperase por una respuesta, Harry descubrió su boca abriéndose por su propia voluntad y una única palabra surgió a borbotones.

Frente a él, el Señor oscuro habló simultáneamente.

Volo.

Harry nunca había dicho esa palabra antes, ni se había topado con ella en ninguno de los textos que había leído. Pero sabía que era lo que debía decir.

Lucius habló de nuevo, cada palabra como una pesa de plomo asentándose en el pecho de Harry, la red mágica enredándose a su alrededor apretándole estrechamente y con más fuerza.

Una vez más el Señor Oscuro y Harry fueron incitados a abrir sus bocas, y una única declaración solemne emergió.

Volo.

La magia del ritual les acercó el uno al otro.

Harry era capaz de sentir a Lord Voldemort ahora, revoloteando por el borde de su consciencia, su núcleo mágico un vasto y atrayente pozo de poder. La tentación de sumergirse en su océano de fuerza, de perderse en su abrazo era muy fuerte, pero Harry tenía demasiada fuerza de voluntad para permitir que eso ocurriese. Sus ojos no obstante jamás dejaron los de su compañero, perdidos en las profundidades carmesí incluso mientras luchaba por evitar perder su sentido de sí mismo mientras el ritual les fusionaba.

Lucius dijo algo corto y autoritario entonces, y cuidadosamente empujó dos afilados cuchillos y un único cáliz hacia el círculo de runas. La magia arrastró los utensilios más adentro, depositándolos frente a los hombres en el centro del diseño.

En perfecta sincronía, Harry y el Señor Oscuro se pusieron de rodillas y reclamaron cada uno un cuchillo, las runas sobre su piel dirigiendo sus acciones. Sin vacilación, cada uno agarró con fuerza la empuñadura de su respectivo filo y entonces presionaron las afiladas puntas contra la curva de su codo derecho.

Con sus ojos todavía unidos, como si estuviesen magnetizados al abrasador carmesí, Harry apenas sintió ningún dolor mientras hacía un corte en la parte baja de su brazo, del codo a la muñeca.

El cuchillo cayó de sus dedos con un estrépito que tuvo su eco frente a él, y Harry estiró su brazo sangrante para agarrar el de su pareja, con un corte idéntico. Su rasguño aguijoneó débilmente mientras era presionado contra la herida abierta junto a él, pero el vago dolor se perdió mientras la magia del ritual se cargaba expectante.

Bajo sus brazos agarrados estaba el cáliz, y mientras su sangre se mezclaba cayó sobre el recipiente a la espera. Las runas que habían sido pintadas sobre sus palmas se activaron y ampliaron los superficiales cortes, animando a que la sangre fluyese más rápida y espesa.

La cámara estaba en silencio salvo por el zumbido de energía mágica y el ligero goteo mientras la sangre de Harry y Lord Voldemort caía en el interior del cáliz bajo ellos.

Finalmente la copa se llenó de forma adecuada, y otra oleada mágica hizo que las heridas de ambos hombres se cerrasen.

Lord Voldemort se estiró para coger el cáliz primero, elevándolo hasta los labios de Harry y suministrándole el brebaje. Harry ignoró el desagradable regusto metálico y obedientemente tragó la cantidad necesaria de sangre mezclada.

Sintiendo que había tenido suficiente, Harry rodeó con sus manos el cáliz a su vez y colocó el borde en los labios de Lord Voldemort. El hombre abrió su boca y Harry inclinó la copa para él, permitiendo al hombre mayor tomar su parte de la sangre.

Cuando el cáliz estuvo vacío salvo por algunos posos de sangre, Harry lo colocó de nuevo en el suelo y la magia del ritual lo arrastró, junto con los cuchillos, fuera del diseño.

Ambos se estiraron hacia el otro de nuevo, encontrando sus manos y agarrándolas firmemente, las runas de sus palmas hormigueando con magia. Todavía de rodillas sobre el suelo de piedra, sus manos entrelazadas, escucharon mientras Lucius pronunciaba las últimas palabras necesarias.

El zumbido en el diseño a su alrededor se multiplicó por diez, ahora un ensordecedor rugido mientras las runas comenzaban a moverse y girar sobre sus cuerpos en un complicado baile de sombras.

Lucius terminó de hablar y se alejó del diseño en el suelo, esperando mientras los dos hombres abrían sus labios por tercera y última vez.

Volo —, susurraron los dos, y hubo un momento de completa quietud y silencio mientras el ritual registraba su última declaración. Lucius aprovechó la oportunidad para hacer una salida apresurada, sellando las tres puertas mientras se retiraba a lugar seguro.

Los dos hombres se agarraron el uno al otro con más fuerza.

Hubo una pausa jadeante.

Entonces todo explotó.


Lord Voldemort peleó para recobrar la consciencia con alguna dificultad, luchando a través de un opresivo manto de fatiga para abrir sus ojos y observar su entorno.

O la falta de él.

Había una opaca nada bajo él, sobre él, alrededor de él.

Estaba desnudo, su piel limpia de las runas negras que Lucius había pintado sobre él antes. Sin embargo podía sentirlas escondidas bajo su capa exterior, zumbando bajo su piel.

Pero un asunto más importante que su estado de desnudez le preocupó.

¿Dónde estaba Harry?

Poniéndose en pie y avanzando unos cuantos pasos, Lord Voldemort descubrió que la nada era sólida bajo sus pies. Giró en círculo, sin ver nada más que la misma desolada no-existencia a su alrededor.

La ira le dominó.

—¡Llevadme ante Harry! —gritó de forma imperiosa, dolorosamente consciente de su falta de ropa. A duras penas podría ser particularmente autoritario para alguien o algo tan desnudo y vulnerable como estaba. Como sintiendo su descontento acerca de su estado de desnudez, un oscuro sudario comenzó a formarse a su alrededor. Cubrió sus miembros y se transformó en una simple túnica negra.

Complacido ante este nuevo devenir de los acontecimientos, Lord Voldemort volvió su atención de nuevo a descubrir dónde estaba su amante. Quizá una estrategia más diplomática tendría éxito en convencer a cualquier poder que le estaba manteniendo allí en llevarle hasta Harry.

—Estoy buscando a- — comenzó a decir con voz clara hacia la opacidad pero se interrumpió cuando escuchó una voz.

—¡Harry! Cariño, ven aquí —, una amable voz de mujer resonó quebrada sobre la extensión de nada.

El Señor Oscuro no pudo identificar de dónde había venido el sonido, para su frustración. Fue distraído de su irritación cuando sus alrededores comenzaron a oscurecerse y cambiar.

Los colores comenzaron a inundar el espacio anteriormente opaco y objetos comenzaron a formarse alrededor de Lord Voldemort, creando rápidamente una escena para el líder de la Gran Bretaña mágica. Losas aparecieron primero, seguidas de muros sólidos y un techo cavernoso. Velas flotantes aparecieron borrosas, lanzando un resplandor cálido sobre la enorme estancia que se había formado.

El ahogado llanto de un niño pequeño era todo lo que se podía oír, lleno de pena y enfatizado con dolor.

—Oh Harry... aquí estás —, la voz de la mujer desconocida habló de nuevo.

Repentinamente allí estaba ella, una figura regordeta con pelo rizado de color caoba, ojos color chocolate llenos de afecto, con un amor y una preocupación con la que Lord Voldemort estaba tan poco familiarizado. Siguiendo la dirección de su mirada vio a un pequeño niño escondido en un rincón oscuro, aparentemente no mayor de cuatro años, sus diminutos puños cerrados sobre su cara mientras su pequeño cuerpo temblaba con la fuerza de sus sollozos.

La maternal mujer se acercó al pequeño muchacho y entonces se arrodilló, los pliegues de su vestido gris arrugándose. Lord Voldemort percibió que tanto ella como el niño eran Sirvientes, los collares de hierro en torno a sus gargantas confirmándole el hecho.

La mujer cogió al niño entre sus brazos y le estrechó en un reconfortante abrazo. El Señor Oscuro vio una cabeza con un extrañamente familiar pelo negro sobre el hombro de la mujer, así como un pálido rostro todavía con la persistente redondez de la infancia.

Entonces los ojos del chico se abrieron nublados a través de las lágrimas.

Lord Voldemort se quedó paralizado.

Un par de inolvidables ojos esmeralda miraban en su dirección.

Harry.

El niño era Harry.

Una versión de cuatro años, pero todavía el mismo joven por el que había llegado a tener sentimientos tan fuertes.

—D-duele —, gimoteó el pequeño Harry, enterrando su cara en el hombro de la mujer y escondiendo sus rasgos de la intensa mirada de Lord Voldemort.

—Lo sé, corazón. Pero si vienes conmigo, puedo darte algo de crema para tu dolor. ¿Te gustaría eso? —le engatusó sutilmente la mujer.

Harry tomó un tembloroso aliento y entonces susurró en voz baja—, v-vale.

Ella se puso en pie, sujetando a Harry con facilidad contra su cadera. Frotando su mano a modo de consuelo sobre su espalda comenzó a alejarse de Lord Voldemort, llevándose la escena con ella mientras se movía, sus alrededores difuminándose y desvaneciéndose hasta que sólo las nítidas figuras de Harry y ella fueron aún visibles.

El Señor Oscuro deseó seguirles, y aunque sus pies parecían fijados firmemente al suelo, la nada comenzó a filtrarse en torno a él de nuevo. Alzando la vista para mirar a Harry de nuevo, percibió la rozadura roja en torno al pequeño cuello del niño y se dio cuenta de que debía de acabar de recibir su collar de Sirviente. La visión de la dolorosa abrasión en torno al cuello de Harry, aquellos hermosos ojos color esmeralda llenos de pena y sufrimiento, calaron muy hondo dentro de Lord Voldemort.

Sabía instintivamente que ésta no era una visión creada por él mismo, ni algo conjurado para causarle tormento.

Éste era el recuerdo más temprano de Harry.

Estaba dentro de la mente de Harry, caminando a través del flujo de su memoria.

El descubrimiento calmó un poco su preocupación por su amante, al darse cuenta de que estaban sufriendo el efecto de sangrado, compartiendo sus vidas el uno con el otro. Harry estaría dentro del torrente de recuerdos del Señor Oscuro, siendo testigo de los sucesos importantes de su existencia. Era algo incómodo pensar en alguien caminando a través de su vida y sus experiencias, pero no había nadie en quien confiase más que en Harry para vagabundear dentro de su cabeza.

Lord Voldemort volvió a centrarse en lo que le rodeaba para encontrarlo totalmente opaco una vez más, listo para recibir el siguiente recuerdo. Contemplando más de cerca la nada, el Señor Oscuro percibió que no estaba tan vacía como había pensado inicialmente.

Había irregularidades que rápidamente se aclararon para formar copos de nieve, deslizándose desde las alturas, que se oscurecieron hasta aparentar pesadas nubes grises. Descendiendo la vista desde el recién formado cielo, Lord Voldemort vio que la escena se había desarrollado rápidamente mientras él había estado distraído.

Hierba cubierta de nieve se extendía en todas direcciones, rota solo por algún raro árbol desnudo. Lejos en la distancia se encontraba una estructura amenazadora que Lord Voldemort identificó como Hogwarts, el lago totalmente congelado bajo la fría garra del invierno.

—¡Atacad! —resonó el repentino grito de guerra y misiles congelados comenzaron a volar.

El Señor Oscuro tuvo suerte de ser insustancial; de otra forma se habría encontrado con una bola de nieve en la cara. En vez de ello el proyectil voló directamente a través de él y se estrelló contra un árbol. Desde detrás del tronco surgió un asustado chillido y una pequeña cabeza se asomó para ver de dónde había venido la bola de nieve.

Una vez más el Señor Oscuro se encontró mirando a Harry, esta vez con apenas seis años de edad, aparentemente. Había perdido una gran cantidad de grasa infantil y había ganado algunos centímetros de altura. Sus ojos esmeralda eran los mismos, hermosos y grandes en su pálido rostro.

Otra bola de nieve vino volando de una dirección diferente, demasiado fuerte y rápida para que Harry escondiese su cabeza a tiempo. Lord Voldemort se encontró avanzando para escudar a Harry, antes de recordar que aquello no era más que un recuerdo y ya había ocurrido. Por no mencionar su estado insustancial.

No necesitaba temer por Harry de todas formas, ya que las manos del chico se elevaron y con un brillo en sus ojos verdes envió una oleada de magia sin palabras y sin varita hacia el proyectil que se aproximaba. La bola de nieve se quedó inmóvil en su camino, antes de girar limpiamente y alejarse a toda velocidad para encontrar a su lanzador.

Tras un montículo de nieve a lo lejos, hubo un apagado aullido antes de que la cabeza de un joven apareciese de su escondite. Tenía una mata de brillante pelo rojo y un rostro pecoso, que ahora se encontraba cubierto de nieve.

—¡Harry! ¡Usar tu magia es hacer trampas! —gritó acusador antes de añadir en voz baja—, yo ni siquiera quería jugar a este estúpido juego.

Dos bolas de nieve más se estrellaron contra su cara dejándole balbuceando indignado—. ¡Harry! —aulló.

—¡No he sido yo! —gritó Harry alegremente, una evidente sonrisa en su rostro.

De hecho, no había sido el pequeño Harry el que había lanzado los proyectiles, sino dos pelirrojos idénticos escondidos junto al chico. Se sonrieron maliciosamente por su precisa puntería al acertar al muchacho, obviamente relacionado con ellos de alguna forma, a juzgar por el pelo.

—¿No quieres jugar más, Percy? —preguntó uno maliciosamente.

—¡Oh, eso está muy mal! —gritó el otro y los gemelos cargaron desde su escondrijo para derribar al joven.

Los tres desaparecieron tras el montículo de nieve, el sonido de su refriega resonando por el terreno. Harry se reía, el sonido divertido y libre. Lord Voldemort se encontró con sus ojos fijos en el chico de seis años, que requería de atención incluso a una edad tan temprana. Estaba claro incluso ahora que crecería para convertirse en un espécimen deslumbrante.

La escena se disolvía, Harry desapareciendo como una voluta de humo en una fuerte ráfaga de viento. La nada pronto reinó una vez más, incluso mientras la fantasmagórica risa de Harry todavía permanecía flotando en el espacio.

El siguiente recuerdo vino raudo y veloz justo después del anterior, los alrededores de Lord Voldemort oscureciéndose y formando un corredor sombrío. Sus ojos inmediatamente buscaron a Harry, ya que éste era su recuerdo.

—Potter —, se escuchó una voz áspera y Harry apareció, de pie contra el muro del corredor. Sus manos estaban cerradas frente a él y su cabeza estaba tímidamente baja. No parecía mucho mayor que en el otro recuerdo, quizá unos meses más.

Severus Snape surgió, cerniéndose sobre él, sus ropajes negros ondeando mientras miraba con odio hacia abajo, al hijo de aquel que le había atormentado en el colegio. Los ojos carmesí del Señor Oscuro se estrecharon ante la escena, observando mientras Harry comenzaba a temblar muy levemente.

—¿Sí, Director? —se aventuró a decir Harry, sin atreverse a alzar la vista.

—¿Cuántas veces debo decirle que no corra por los pasillos? ¡Esto es un colegio, no un patio de juegos y usted no es más que un siervo aquí! ¿Debo recordarle su condición social? —preguntó Severus, su voz convertida en un gruñido. Con cada palabra que decía, Harry se encogía un poco más sobre sí mismo.

—No Director. Discúlpeme. No dejaré que pase de nuevo —, le aseguró Harry rápidamente, su voz temblando un poco.

—Procure que así sea —, respondió Severus con frialdad, deleitándose en el poder que tenía sobre el chico—. Es igual que su padre. Arrogante y débil —. Se alejó después de esas duras palabras.

Tan pronto como se hubo ido, Harry se derrumbó al suelo de piedra, sus brazos en torno a sus rodillas. No lloró, en vez de ello enterró su rostro en la seguridad de sus rodillas y se abrazó a sí mismo, solo en aquel corredor oscuro.

El Señor Oscuro se quedó de pie a un lado sin poder hacer nada, atrapado entre la furia hacia su leal seguidor y el fuerte impulso de coger al Niño-Harry entre sus brazos y encontrar alguna manera de ofrecerle consuelo. El deseo de hacerlo era inusual, pero Lord Voldemort ya había llegado a la conclusión de que Harry le hacía sentir cosas que nunca antes había experimentado por otra persona.

Comprendió ahora que era una suerte que Harry no hubiese comenzado sus clases de Oclumancia con el Director. El joven hubiese sido tratado con el mismo frío desdén que le había demostrado en este recuerdo. Lord Voldemort conocía la historia entre Severus y James Potter, pero el odio que su Mortífago desplegaba sobre Harry era inaceptable. Hablaría con el hombre en cuanto estuviese libre del efecto de sangrado y Harry y él se hubiesen asentado en su vida vinculada.

Había planeado que Harry fuese su futuro Consorte y se negaba a tener a un hombre que albergaba tanta aversión por dicho Consorte en ninguna parte cerca de él. Si Severus no podía abandonar su enfado y resentimiento, entonces el Señor Oscuro estaba decidido a retirarle de una posición de poder.


Lord Voldemort continuó viajando a través del flujo de recuerdos de Harry.

Mientras Harry se hacía mayor los recuerdos que era capaz de rememorar se volvieron más y más frecuentes, haciendo imposible enfocarse únicamente en una escena.

Los recuerdos rodearon al Señor Oscuro, ofreciéndole atisbos de la vida de Harry. Se hizo evidente que la familia adoptiva del joven había sido una influencia increíblemente positiva en su vida, ofreciéndole un sistema de apoyo y amor al que Harry podía recurrir.

A través de recuerdos tanto positivos como negativos, Lord Voldemort vagó, todos llenos con un par de hermosos ojos esmeralda. Mientras Harry entraba en sus años de adolescencia, el Señor Oscuro se volvió cauteloso al darse cuenta de que aproximaban con rapidez al tiempo del entrenamiento de Harry como Cortesano.

Había habido un recuerdo de Rabastan Lestrange prometiendo a Harry estar pendiente de él, y confiando en que sería Cortesano para poder comprar su contrato. Aquello había causado una insuperable cantidad de furia en el Señor Oscuro. Había tenido que recordarse a si mismo que Harry era suyo, y aunque Rabastan había acabado consiguiéndole, no le conservaría.

Repentinamente Lord Voldemort fue llevado al torbellino de recuerdos de Harry sobre la Casa del Placer de Afrodita. Invadieron sus sentidos, mostrándole breves fogonazos del entrenamiento de Harry.

Siendo testigo de las experiencias de Harry, tanto de naturaleza sexual como no sexual, el Señor Oscuro se puso furioso, tal y como había esperado. Pero mientras veía retazos del Rompedor de Maldiciones, el profesor de Harry, instruyendo a Harry en las maneras de complacer a un hombre, sintió crecer otra emoción.

Era... tristeza.

Tristeza por el niño lloroso del cuello irritado, el chico que reía jugando con la nieve con sus hermanos adoptivos, por el chico asustado sentado solo en el corredor desierto, por el niño sonriente que ayudaba a su madre sustituta en la cocina, por el aterrorizado pre-adolescente temblando en su cama de noche, por el miserable joven que abrazaba lleno de lágrimas a su hermana adoptiva mientras se despedía.

Ésta era quizá la primera vez que el Señor Oscuro sentía pena por alguien, por una persona a quien él había hecho daño indirectamente con sus ambiciones.

Porque era Harry.

Ahora había visto de primera mano cómo Harry se vio afectado por su condición social, los sufrimientos a los que había tenido que enfrentarse por ello. Y le provocaban esa emoción, ese sentimiento.

Tristeza.

La mano de Lord Voldemort sobrevoló su pecho, como si no estuviese seguro de cómo lidiar con la opresión que se asentaba allí. Había un persistente desconcierto en sus ojos rojos mientras experimentaba la recién descubierta emoción.

Era imposible.

Había escindido su alma demasiadas veces como para tener espacio en su corazón para emociones como aquella... entonces una teoría vino a su mente.

El efecto de sangrado.

Compartía no sólo recuerdos de la pareja vinculada, sino también sus emociones.

Él podía ser incapaz de sentir emociones hasta cierto punto, pero Harry no lo era. El hermoso, dulce Harry con un corazón imposiblemente puro. Porque había unido su núcleo mágico con Harry ahora sería capaz de sentir de nuevo.

Tristeza, pena, alegría... todo cosas extrañas para el Señor Oscuro.

¿Y el amor?

Era un concepto inconcebible para Lord Voldemort, pero cuando lo consideró, sólo una persona le vino a la cabeza. Pero era demasiado pronto para admitirse nada a sí mismo, con la unión todavía reciente.

Sus emociones no llegarían todas en tropel, ni él creía que le dominarían. Pero por influencia de Harry, las tendría.

El Señor Oscuro todavía no estaba seguro de si estaba complacido con esto o no.

El tiempo lo diría.

Los recuerdos se habían ralentizado, mientras su silencioso testigo se distraía con reflexiones internas, pero cuando Lord Voldemort volvió su atención de nuevo al resto de los recuerdos de Harry, se aceleraron una vez más.

Observó mientras el contrato de Harry era comprado por Rabastan Lestrange, y se forzó a sí mismo a no apartar la mirada durante su cópula. Era un castigo en cierta forma.

Le había dado a Harry esta vida, y lo menos que podía hacer era ser testigo de lo que Harry había pasado.

El Señor Oscuro experimentó un breve momento de satisfacción cuando se dio cuenta de que aunque Harry disfrutaba del sexo con Rabastan, no respondía tan bien como lo hacía con Lord Voldemort. Saber esto le ayudó a sobrevivir a los recuerdos de la intimidad de Harry con su anterior contratante.

Sabía que había llegado al final del flujo de recuerdos del que iba a ser testigo cuando se vio a sí mismo en la memoria de Harry. Era la primera vez que se habían visto el uno al otro, y el Señor Oscuro se tomó un momento para admirar a Harry mientras abría de golpe las puertas de la sala de reuniones de Rabastan Lestrange y caminaba hacia él con sus ojos verdes ardiendo.

Tan pronto como su otro yo y Harry se tocaron, el recuerdo se disolvió, fragmentos rozando a Lord Voldemort y dejándole solo en la nada de nuevo.

Se sintió oprimido por todo lo que había visto en la vida de Harry, abrumado ahora por otro grupo de recuerdos, aquellos que pertenecían a su compañero de vínculo. El Señor Oscuro había visto a Harry en lo mejor y lo peor, le había observado experimentar extremas subidas y aplastantes caídas.

Y por supuesto estaban las emociones ahora disponibles para él.

Eran leves, pero estaban allí, obsequiadas a él por Harry.

Lord Voldemort sintió un destello de consternación mientras consideraba lo que Harry acababa de pasar. El muchacho habría sido capaz de ver cada error y triunfo suyo, su crueldad desenmascarada y las sádicas cosas que había hecho en su camino a la victoria sobre el bando de la Luz.

Pero lo que realmente preocupaba al Señor Oscuro era saber que Harry comprendería lo que había hecho para asegurar su inmortalidad.

Harry sabría que había mutilado su alma.

Fue como si sus pensamientos acerca del hermoso muchacho le hubiesen invocado, porque a poca distancia vio una figura de pie con su espalda vuelta hacia él. El pelo negro ligeramente despeinado y una túnica verde conjurada apresuradamente fueron fuertes indicadores.

—Harry —, llamó él, deseando que el chico se volviese, para demostrarle que aunque había visto las cosas terribles que había hecho en su vida, todavía le aceptaba.

Para su inmenso alivio, Harry se volvió.

Había una nueva sabiduría en sus ojos verdes mientras cruzaba la mirada con su compañero de vínculo, el conocimiento de la vida de Lord Voldemort en primer plano en su mente. El Señor Oscuro no pudo discernir ninguna emoción particular en los rasgos de su amante, ya que Harry llevaba su máscara de Cortesano en su lugar, camuflando sus verdaderos sentimientos.

Harry dio algunos pasos hacia delante, la nada opaca rompiéndose a su alrededor para permitirle el paso hacia el Señor Oscuro. Mientras Harry avanzaba Lord Voldemort hizo lo mismo, deseando borrar la distancia entre su vinculado y él. El efecto de sangrado les había mantenido separados demasiado tiempo.

Cuando Harry se detuvo unos pasos más allá, el Señor Oscuro detuvo su avance y esperó a que Harry hiciese el siguiente movimiento.

Casi con indecisión el joven se aproximó, como alguien se acercaría a una bestia peligrosa. Lord Voldemort no culpó al muchacho de ojos esmeralda por tratarle con tanta precaución. Había sido testigo de lo que había hecho. Sabía que el Señor Oscuro podía ser monstruoso.

Sintiendo la necesidad de tratar de darle confianza a Harry de alguna forma, deseando eliminar ese comportamiento cauteloso con él, Lord Voldemort dijo de forma calmada—, nunca te heriría, Harry. Ni antes de la ceremonia de vinculación ni después. Especialmente no después –eres mí vinculado ahora–. Si te hiero a ti me hiero a mí mismo.

Harry ladeó su cabeza y un brillo de cariño cruzó sus ojos esmeralda—. Lo sé.

¿Si Harry lo sabía, entonces por qué estaba actuando con tanta cautela con él?

Descubrió por qué muy pronto.

Harry avanzó lo suficiente como para tocarle, alzando una mano para colocarla contra su mejilla. La sensación fue indescriptible. Su núcleo –no, el núcleo de ambos– fluctuó, enviando un placentero hormigueo a través de ambos cuerpos.

Cuando Harry habló, la admiración tiñendo su voz mientras mencionaba lo que había estado quemándole por dentro desde que había empezado a atravesar el flujo de recuerdos de Lord Voldemort.

—Tu nombre... tu nombre verdadero...

El Señor Oscuro se quedó inmóvil.

—Tom Marvolo Riddle —, suspiró Harry.


Continuará...

Nota de Autora: ¡LEED POR FAVOR! Tengo algunas cosas importantes que aclarar. Primero, sé que Slughorn enseñó a Riddle y por tanto sabría que él es el Señor Oscuro, pero obviamente Lord Voldemort tomó medidas para evitar que su verdadero linaje se conociese. Él es un mestizo después de todo, inscrito como tal en los registros de la escuela. Slughorn puede proclamar que enseñó al Señor Oscuro, pero si se le pregunta por su verdadero nombre, etc, sería incapaz de dar respuestas.

Acerca de todo el asunto de las emociones, os puedo asegurar que el Señor Oscuro no se volverá de repente un alegre gatito adorable. Incluso antes de que mutilase su alma, era un joven reservado. A causa del efecto de sangrado, todas sus emociones volverán a él, pero no le controlarán, ni a sus acciones. Tened eso en mente.

Algunas podréis decir, "Pero pensaba que él ya tenía emociones, sentimientos etc" y en respuesta a eso, quiero reafirmar que él podía "sentir" pero sólo hasta cierto punto. También, la mayoría de las emociones en su arsenal tenían base negativa, como la ira y los celos. Estar únicamente en presencia de Harry no habría sido suficiente para desbloquear sentimientos más profundos. Pero ahora que está vinculado, será capaz de entrar en contacto con esas emociones, (amor, etc.)

No me he olvidado del collar de Cortesano de Harry, y desaparecerá en el siguiente capítulo.

Si algunas de vosotras tenéis curiosidad acerca de qué significa "Volo", es Latin y se traduce como "Sí quiero". En algunas bodas la novia y el novio de hecho usan "Volo". ¡Esto no quiere decir que la ceremonia de vinculación fuese una ceremonia de matrimonio! Sólo era la respuesta necesaria para demostrar que la pareja estaba de acuerdo con lo que les estaba ocurriendo.

Drops of Nightshade x


Y hasta aquí el capítulo de esta semana ¿Qué os ha parecido?

Me ha gustado ver a Voldemort recorrer los recuerdos de Harry y verle en las diferentes etapas de su vida, pero, sobre todo me ha gustado que se diese cuenta a la clase de vida que le había condenado por sus ansias de poder.

Aunque debo reconocer que me ha encantado ver a Voldemort berrearle a la nada para que le llevasen ante Harry, pero, sobre todo me ha gustado la última parte, en la que se encuentran y Harry dice su nombre... uff... *_*

La semana que viene más. ^^

¡Un saludo!

Traducciones. A ver qué sale.