Título: The Courtesan (El Cortesano)
Autor: Drops of Nightshade
Traducción: Traducciones. A ver qué sale
Enlace a la historia original: s/8741238/1/The-Courtesan
Desde aquí, el equipo de Traducciones. A ver qué sale desea agradecer a Drops of Nightshade el habernos concedido el permiso para traducir esta historia y su continuación.
¡Muchas gracias! ^_^
Capítulo Veintisiete
Mansión Malfoy
1996
El martes por la mañana Harry vagó sin rumbo a través de los opulentos salones de la Mansión Malfoy, maravillándose ante las lujosas decoraciones y la pura riqueza expuesta. Si no hubiese sabido ya que la familia era una de las más prósperas de Europa, lo habría descubierto ahora.
Lord Voldemort, o Tom como Harry había empezado a referirse a él en la privacidad de su propia mente, estaba ocupado en una reunión de emergencia de su Círculo Interno. Se llevaba a cabo en una cámara privada en el ala oeste de la mansión, ya que el Señor Oscuro no deseaba reubicar a su recién vinculado y él en la Ciudadela tras un periodo tan corto desde su unión.
Harry no estaba seguro de los detalles exactos, pero lo que sabía era que la Orden había atacado el Callejón Diagon, tomando a compradores inocentes como rehenes mientras levantaban una barricada en el corazón del barrio comercial. Por ahora no se sabía cuántos heridos había, aunque tampoco había constancia de víctimas mortales todavía. El estado de los rehenes era indeterminado.
Los Mortífagos estaban actualmente haciendo frente a los rebeldes, pero por lo que Harry sabía se encontraban en un punto muerto, tratando de negociar la entrega segura de los rehenes.
Pasando una mano por su pelo negro, Harry suspiró y envió otra ola de tranquilizadora calma hacia su amante al otro lado del vínculo, la furia y el estrés ondeando a través de su núcleo mágico compartido provocando que Harry se sintiese agitado.
Narcissa estaba ocupada llamando a través de la chimenea a amigos cercanos de la familia para constatar que habían escapado del ataque, pero había asegurado a Harry que era libre de recorrer la Mansión sin supervisión. Aceptando la generosa oferta, Harry había intentado distraerse con las lujosas estancias que había descubierto.
Sin embargo todo lo que podía sentir eran las emociones alimentadas por su amante cayendo por su enlace, perturbándole en gran medida incluso aunque intentaba ofrecer algún tipo de consuelo como respuesta.
Se sentía ligeramente irritado porque tras sólo dos días como pareja vinculada su amante hubiese sido ya arrancado de su lado para ocuparse de una crisis. Con suerte todo se resolvería pronto, y el Señor Oscuro podría volver finalmente junto a Harry.
Había retratos familiares con marcos dorados decorando las paredes del pasillo por el que Harry estaba caminando, aristócratas vestidos con ricos ropajes mirando por encima del hombro al muchacho desconocido que se hallaba entre ellos. Harry se estremeció ligeramente al sentir sus ojos pintados siguiéndole, evaluando la calidad de sus ropas y la manera en la que se comportaba. Era increíblemente inquietante, por no decir otra cosa.
Deseando escapar de los vigilantes ojos, Harry caminó rápidamente hacia la puerta más cercana del corredor, y en su precipitación por entrar a la relativa privacidad de la habitación, no percibió las elaboradas protecciones que sellaban la puerta.
Sólo fue cuando giró el pomo y empujó la puerta que se dio cuenta de que su magia había desenmarañado la extensa protección que había estado guardando la habitación tras ella.
Harry se quedó sorprendido por un momento en la entrada, maravillándose ante el incremento de poder que su vínculo le había proporcionado. Ni siquiera había percibido a su magia eliminando las protecciones.
Asomándose con cautela a la habitación antes sellada, Harry dedujo que se trataba de un estudio debido a la copiosa cantidad de libros que se alineaban en las paredes y el hermoso escritorio de caoba colocado en el centro de la estancia. Una chimenea se extendía por el muro derecho, la parrilla fría y vacía.
La curiosidad y la prudencia guerrearon en el interior de Harry, antes de que su natural deseo de saber más emergiese vencedor y entrase en la habitación, cerrando silenciosamente la puerta tras él. La reunión sin lugar a dudas sería larga; si es que el disgusto que Harry sentía filtrándose a través de su vínculo era alguna indicación. Su presencia allí con suerte no sería detectada.
Harry ojeó los libros que cubrían la habitación de arriba a abajo, con una ceja alzada de manera apreciativa mientras se fijaba en los títulos. Muchos de ellos estaban ya en posesión de su amante, pero había algunos tomos antiguos sobre los que nunca había puesto los ojos.
El joven estaba deseando sacar uno o dos a escondidas, pero sintió que Lucius descubriría rápidamente la ausencia de un libro. Las superficies de la habitación no tenían ningún rastro de polvo o suciedad, un signo claro de que era visitada bastante a menudo.
Suspirando decepcionado, con su mirada fija sobre los raros libros expuestos, Harry se aproximó al enorme escritorio, pasando una mano sobre su sedosa superficie. Había sido pulido recientemente, tan bien de hecho, que Harry podía ver su reflejo borroso sobre la madera.
Inclinándose sobre el escritorio, Harry volvió sus ojos de nuevo a la habitación, buscando cualquier cosa de interés. Aunque comprendía el deseo de Lucius de mantener su estudio protegido contra intrusos indeseados, la complejidad de esos encantamientos era mucho mayor de lo que uno podría esperar para un simple estudio.
¿Quizá había documentos delicados escondidos o esta habitación conducía a otra, secreta? Si cualquiera de las dos opciones era verdad, Harry todavía tenía que encontrar alguna prueba mientras husmeaba.
Examinando los muros del estudio con su magia, sólo para estar seguro de que allí no había realmente una puerta secreta en alguna parte; Harry se detuvo cuando su escrutinio produjo un resultado.
Apartándose del escritorio, Harry se desplazó rápidamente a una sección de la librería a su izquierda, sacando libros de las estanterías descuidadamente para dejar al descubierto una sección de muro desnudo tras ellos. Pasando su mano a modo de prueba sobre la fría piedra, Harry usó el contacto directo para examinarla de nuevo con su magia.
En efecto, el análisis más en profundidad reveló el mismo resultado, si no más fuerte con el contacto cercano.
Harry dio un paso hacia atrás, repentinamente receloso de seguir más lejos. Sabía que era peligroso, increíblemente. Por no mencionar que si Lucius descubría su presencia allí, potencialmente podía perder la confianza y el respeto del sangre limpia.
Pero aquello le estaba llamando.
Dominado por un repentino deseo de encontrar lo que estaba buscando, Harry envió una oleada de magia sin palabras y sin varita a la sección de pared desnuda frente a él, rompiendo el encantamiento en torno a ella. El muro tembló, antes de derretirse como si fuese líquido, revelando un pequeño espacio oscuro tallado en los cimientos de la mansión.
Con su respiración acelerándose por la expectación, Harry se aproximó al agujero en el muro, su brazo alzándose tembloroso para introducirse dentro y sacar lo que había estado buscando.
Sabía que no debía estar allí.
Sabía que el objeto que allí esperaba era extremadamente letal.
Pero Harry descubrió que no podía reunir las fuerzas para hacer caso a sus instintos y a su mente, cerrando el espacio entre su brazo y el hueco oscuro del agujero. Sus dedos rozaron contra el objeto en el interior, antes de agarrarlo con firmeza y sacarlo a la luz.
El diario negro Horrocrux que su amante había creado a la misma edad que Harry tenía ahora descansaba en sus manos, pulsando con magia Oscura y el fragmento de alma que había sido roto tan a la ligera. El trozo dentro del diario llamaba a Harry.
Sujetar el Horrocrux tras haberlo buscado sin éxito fue un momento de triunfo para Harry, pero armado ahora con el conocimiento de lo que el diario era realmente, había también una gran cantidad de ansiedad. Mientras Harry recuperaba la total consciencia, la influencia Oscura del Horrocrux desvaneciéndose de su mente, dejó escapar un jadeo horrorizado cuando las implicaciones de lo que estaba haciendo llegaron a él.
Vagamente sintió al Señor Oscuro aproximándose enérgicamente por su lado del vínculo, buscando respuestas ante el repentino aumento del miedo en las emociones del Harry. El chico se quedó allí aturdido mientras el conocimiento llegaba a su amante, y su indignación chocó contra el muchacho, forzándole a caer de rodillas por la pura fuerza de la sensación.
Pero realmente no había nada que pudiese hacer.
Era demasiado tarde y lo sabía.
El Horrocrux dentro del diario se movió, antes de arrojarse repentinamente contra Harry, filtrándose por su piel y serpenteando abriéndose camino hasta el núcleo de su cuerpo.
Harry abrió su boca y gritó.
—No hay cambios en su estado, Mi Señor—, murmuró Narcissa Malfoy mientras agitaba su varita sobre el cuerpo inconsciente de Harry.
El joven estaba tumbado en la habitación de invitados de la Mansión, cubierto bajo gruesas mantas con su pelo negro extendido sobre las almohadas de seda bajo él. Parecía pequeño y frágil descansando sobre el sobrio fondo blanco, su entrecortada respiración la única indicación de que todavía estaba vivo.
Lord Voldemort apretó su puño con ira mientras observaba el inseguro ascenso y descenso del pecho de Harry, sin creer que esto pudiese haber pasado. Lucius le había asegurado, cuando el Horrocrux había sido puesto a su cuidado, que nadie sería capaz de encontrar el preciado fragmento de alma. Por supuesto, Lucius no tenía ni idea del verdadero significado del diario, pero no obstante lo había escondido fielmente.
No lo bastante, por lo que parecía.
Harry lo había encontrado y había sujetado el diario lo suficiente para darle al Horrocrux la oportunidad de reclamarle como su nuevo anfitrión. Para cuando el Señor Oscuro había abandonado su reunión y se había Aparecido en el estudio, Harry ya había caído al suelo inconsciente, el diario convertido en una carcasa vacía.
La invasión del fragmento Oscuro de alma había forzado a la mente consciente de Harry más allá del alcance de los conocimientos de Narcissa. Incluso Lord Voldemort, como vinculado de Harry, no podía localizar la mente de Harry a través de su conexión.
Había un escudo oscuro rodeando el lado de Harry de la conexión, impidiéndole totalmente acceder al chico de ojos esmeralda. Por supuesto sus núcleos mágicos seguían todavía unidos, sin embargo el alma de Harry se había retraído tras el bloqueo Oscuro.
Por ahora Lord Voldemort sabía que el Horrocrux estaría intentando fijarse al alma de Harry, para doblegarla y tomar el control del cuerpo de su amante. Pero Harry era fuerte y estaba luchando contra el cambio.
De ahí su actual estado comatoso.
No había forma de saber si la próxima vez que Harry abriese sus ojos, serían sus orbes verdes habituales, o sangriento carmesí.
Narcissa observó a su Señor discretamente por el rabillo del ojo, evaluando en silencio la obvia preocupación en sus normalmente distantes ojos rojos. Obviamente él valoraba mucho a su ex-Cortesano, quizá más de lo que ella había pensado en un principio.
Volviéndose hacia su paciente, Narcissa se enfrentó con la confusión mientras intentaba comprender qué le había pasado al amigo de su hijo. Exhibía los síntomas de una persona expuesta a un artefacto Oscuro y de hecho esa era la historia que le habían contado. Sin embargo no había señal de su mente consciente. Era como si hubiese sido encerrada en otra parte.
Ella tenía poco o ningún conocimiento de sanación de la mente; era una práctica oscura que era mejor dejar a profesionales entrenados. Narcissa deseaba recomendar a su Señor que Harry fuese llevado al Hospital de San Mungo inmediatamente para recibir tratamiento, pero dudaba que él permitiese que el muchacho se alejase de su vista o de la seguridad de las protecciones de la Mansión. Ella sentía que él sabía qué le estaba pasando exactamente al chico, y tampoco estaba muy contento por ello.
Apartándose del lado de Harry, la mujer sangre limpia guardó su varita y cruzó sus brazos.
—Me temo que no puedo hacer más por él, Mi Señor. Esto está más allá de mis capacidades curativas. Sin embargo, creo que usted sería reacio a llevarle a un centro de tratamiento apropiado, y por tanto ¿puedo recomendar que traigamos a un sanador aquí? —sugirió Narcissa en voz baja.
—Ningún sanador puede ayudarle ahora —, declaró Lord Voldemort sin atisbo de duda en su voz.
Narcissa se puso pálida, tomando esta confesión como si supusiese que Harry era una causa perdida.
—Pero sin duda... —comenzó ella de forma titubeante.
—Ésta es una batalla que Harry debe luchar solo.
Los ojos del Señor Oscuro no abandonaron a su amante tendido tan terriblemente inmóvil en la cama.
Narcissa retrocedió, posando sus propios ojos azules sobre su paciente, furiosa de que no hubiese nada que nadie pudiese hacer para ayudar al joven. Ella aborrecía la sensación de impotencia que la invadía cada vez que encontraba una persona a la que no podía curar.
Fueron interrumpidos cuando la puerta de la habitación de invitados se abrió de golpe, dejando pasar al trío Lestrange, el cual ofreció rápidas reverencias a su Señor.
—Disculpe esta grosera intrusión, Mi Señor —, comenzó Rabastan, sus ojos moviéndose inadvertidamente hacia la figura inconsciente de Harry. Había tristeza en su rostro cuando posó su mirada en los rasgos inmóviles de su ex-Cortesano.
—La Orden ha atacado de nuevo. Esta vez es el Ministerio —, interrumpió Bellatrix, sus ojos negros relampagueando de furia.
—Se atreven a- —tronó el Señor Oscuro, antes de detenerse y quedarse en un estado contemplativo—. ¿Cuál es la situación actual? —, preguntó con una voz entrecortada que solicitaba información concisa.
—Tres muertos confirmados, y veinticuatro heridos. Los rebeldes no han avanzado más allá del vestíbulo, pero están aprovechando su ventaja. Nuestras fuerzas están intentando desmantelar las protecciones que les impiden ayudar a los funcionarios del Ministerio en el interior, pero están bajo fuego intenso —dijo rápidamente Rodolphus.
—Hay más —, interrumpió Rabastan, sus ojos color cobalto volviendo rápidamente a su Señor mientras hablaba—. La Orden afirma que matará a los rehenes del Callejón Diagon si nuestras fuerzas no se retiran y continúan desmantelando las defensas.
—Hemos ordenado una retirada —, murmuró Bellatrix, aparentando no estar demasiado complacida acerca de este hecho—. La situación se está poniendo muy mal. Nos necesita allí —. Los ojos negros de la mujer brillaban con el ansia de batalla, e incluso su marido y su cuñado se pusieron firmes y miraron hacia su Señor expectantes ante la promesa de lucha.
—Muy bien. Los tres recuperaréis el Callejón Diagon y rescataréis a los rehenes. Llevad una de las unidades con vosotros para que os apoye —. El Señor Oscuro hizo una pausa mientras el trío asimilaba sus órdenes—. Quiero a todos los rehenes vivos. Y acerca de la Orden... matadlos a todos.
Idénticas sonrisas iluminaron sus caras y el trío hizo una reverencia a su Señor una vez más antes de salir de la habitación para comenzar el asalto. Lord Voldemort no tenía duda de que tendrían éxito en su misión. Eran realmente formidables en batalla, presentando un terrorífico frente unido a sus enemigos.
Con aquello resuelto, el Señor Oscuro se volvió para encararse con Narcissa.
—Debo ir al Ministerio. Sólo yo tengo el poder para desmantelar esas protecciones que la Orden ha colocado —. Lo dijo con firme seguridad.
Narcissa se encontró arrinconada por la penetrante mirada de su Señor—. Permanecerás aquí junto a Harry. Protégele de todo daño.
La mujer sangre limpia podía ser una sanadora y Lady Malfoy, pero también era una Black, y había sido adiestrada en la lucha desde muy joven.
Asintiendo, Narcissa comenzó al momento a recorrer con la mirada la habitación de invitados, localizando puntos débiles en las defensas del lugar. Percibió al Señor Oscuro aproximándose a Harry, con una expresión característica en su rostro que sólo pudo identificar como profunda preocupación.
—Le dejaré un momento a solas, Mi Señor —, dijo ella.
Saliendo de la habitación y cerrando la puerta tras ella, se encontró cara a cara con su marido, que la abrazó estrechándola con fuerza en la privacidad del pasillo vacío.
—El Señor Oscuro está planeando asaltar el Ministerio —, murmuró Narcissa contra la tela de la túnica de Lucius.
—Lo supuse. Sabes que debo ir con él. También Severus —, añadió el hombre sangre limpia.
Narcissa se puso tensa, odiando la mera idea de su marido y su amigo en primera línea de fuego.
—Ten cuidado —, susurró ella, antes de apartarse y estirar su vestido donde se había arrugado—. Lleva el orgullo a tu apellido y sirve a nuestro Señor fielmente —, dijo en voz más alta, su rostro una máscara fría.
—Por supuesto —, murmuró Lucius como respuesta.
Los dos compartieron una encendida, amorosa mirada antes de que Narcissa se volviese y llamase suavemente a la puerta de la habitación de invitados, entrando cuando se le permitió pasar.
El Señor Oscuro estaba de pie lejos del joven en la habitación, pero el pelo revuelto de Harry indicaba que una mano había pasado con cariño por sus mechones.
—¿Está listo para partir, Mi Señor? —preguntó Lucius con una educada reverencia.
Como una última mirada hacia su ex-Cortesano tendido en la cama, Lord Voldemort se volvió hacia su leal seguidor y dijo—, partamos. Cuanto antes nos ocupemos de los insurgentes, antes podremos superar este trastorno.
Después de que los dos hombres se hubiesen marchado, Narcissa adoptó una posición vigilante junto a la puerta, tras asegurarse de que las protecciones estaban en su sitio. Nadie podría hacer daño al chico mientras ella estuviese cuidándole.
Fleur aterrizó torpemente tras una incómoda Aparición Compartida con su reacia compañía. El mocoso rubio había hecho su viaje innecesariamente turbulento con sus incesantes contorsiones en sus ataduras.
Lanzándole una mirada fría, que fue devuelta con todas sus fuerzas, Fleur le arrastró sin ceremonia y echó un largo vistazo alrededor a su nuevo entorno.
Estaban en una densa zona boscosa, los árboles asolados por el otoño y desnudos de sus hojas. Usando su varita para averiguar las coordenadas, la agente de la Orden confirmó que habían Aparecido en la localización correcta.
Ahora sólo había que encontrar la Mansión Malfoy.
Dando una ligera patada a su rehén, el cual le lanzó una mirada de odio antes de acatar su orden de que se levantase, Fleur lanzó un conjuro que detectaría cualquier protección cercana. A pesar de que el barrido no produjo resultados, la joven no se desalentó.
Eligiendo una probable dirección en la que la Mansión podría hallarse, empujó al chico sangre limpia para que se pusiese en marcha, haciendo que se tambalease ligeramente. Había mantenido sus tobillos atados, al igual que sus muñecas, para que tuviese que andar cojeando.
El muchacho sólo podía caminar torpemente arrastrando los pies siempre y cuando fuese aguijoneado y empujado, haciendo inventario mentalmente de cada detalle de su captora para que pudiese ser perseguida con facilidad cuando fuese liberado.
Era una desgracia para el joven heredero Malfoy que la cara que estaba viendo fuese una producida por una poción Multijugos. Quién le iba a decir que el hombre corriente de ojos marrones y pelo marrón que le había capturado era de hecho una hermosa mujer parte Veela.
Fleur lanzó otro hechizo para detectar cualquier protección, y fue recompensada esta vez cuando el conjuro le informó de que una enorme sección estaba cientos de metros delante de ella. Empujando a su rehén con más dureza aún, ansiosa por llegar a la Mansión, Fleur se esforzó para ver cualquier signo de las esquivas protecciones más adelante.
Draco estaba poderosamente confuso.
No había pensado que su captor fuese tan estúpido como para llevarle de regreso a su casa, donde sus padres serían capaces de atraparle con facilidad. ¿Por qué no estaba solicitando un rescate desde una localización más segura? ¿O quizá sus padres ya habían aceptado pagar el rescate y su captor estaba allí para recogerlo?
Era un estúpido si pensaba que sus padres le permitirían abandonar la Mansión tras secuestrar a su heredero.
Ufano ante ese pensamiento, Draco aceleró el ritmo tanto como pudo con sus tobillos encadenados, y la pareja pronto llegó al límite de la propiedad de los Malfoy.
La satisfacción desapareció demasiado pronto de Draco cuando su captor sacó un cuchillo afilado de una vaina en su cinturón y se aproximó a él. Retorciéndose para alejarse horrorizado del hombre que se aproximaba con una mirada decidida en sus inexpresivos rasgos, Draco no pudo hacer nada cuando su manga fue rasgada y la pálida piel de su brazo cortada.
Fleur sabía que necesitaba la sangre de un Malfoy para entrar en la Mansión sin permiso. Las protecciones le permitirían el paso inmediatamente a su rehén y a ella en cuanto se la hubiese proporcionado. Draco era la llave para llegar a Harry. Los habitantes de la Mansión ni siquiera serían alertados de la intrusión.
Tomando el cuchillo ahora ensangrentado, Fleur se acercó a las protecciones y sostuvo el utensilio, permitiendo que unas pocas gotas de sangre cayesen en el suelo frente al límite de la propiedad.
Una onda recorrió las protecciones, antes de que se desactivasen.
Limpiando rápidamente el cuchillo, Fleur lo devolvió a su funda antes de girarse hacia el heredero de los Malfoy y vendar burdamente su pequeña herida. Él la contempló con sorpresa en sus señoriales ojos grises.
Agarrándole por su brazo ileso, le arrastró hacia el interior de las protecciones. Inmediatamente la Mansión apareció ante ellos, ahora que se encontraban en el círculo que demarcaba la propiedad.
Fleur ignoró el hermoso edificio y en vez de ello se echó a su rehén sobre el hombro, usando la fuerza de la apariencia que llevaba. No podía dejar que su prisionero se escabullese si acababa metida en una pelea.
Aunque Fleur estaba segura de que el Señor Oscuro no estaba allí.
Las distracciones gemelas en el Callejón Diagon y el Ministerio sin duda habrían provocado que el Señor Oscuro se alejase de la Mansión, así como la mayoría de los guardias que residían allí.
Con paso decidido, Fleur Delacour se aproximó a la mansión y al final de su misión.
Por tercera vez en la última hora, la cabeza de Narcissa saltó hacia el armario que descansaba inocentemente en la esquina de la habitación de invitados, donde ella habría jurado que había surgido un resplandor. Observando cuidadosamente a Harry, que todavía estaba profundamente dormido, se acercó al armario.
Con un rápido movimiento abrió las puertas de par en par, sólo para encontrarlo lleno con ropa que ella y su marido habían proporcionado a sus huéspedes temporales. Meneando su cabeza ante su propia paranoia, Narcissa cerró el armario.
De repente el brillo apareció de nuevo, filtrándose por debajo de un montón de túnicas negras que aparentemente pertenecían a Harry. Levantando el material, la mujer sangre limpia se dio cuenta de que la luz venía del bolsillo de la túnica.
¿Había dejado Harry algo allí? ¿Y si era así, qué era?
Metiendo la mano con cuidado en el bolsillo, Narcissa rozó algo frío y lo sacó. Se quedó sin aliento ante la belleza de lo que había encontrado.
Era un talismán de algún tipo, con la forma de una lágrima y emanando un suave y continuo brillo. Sujetando el objeto más cerca inmediatamente sintió su corazón aliviarse y el estrés desaparecer. Como sanadora, también pudo sentir el inmenso potencial curativo del pequeño objeto.
Asaltándole una idea, Narcissa cerró rápidamente el armario y llevó el talismán hacia inconsciente muchacho, alzando con cuidado a Harry para poder deslizar la cadena en torno a su cuello.
Tan pronto como estuvo colocado en torno a su garganta, Narcissa supo que había hecho lo correcto. La respiración de Harry se acompasó instantáneamente y su rostro perdió la expresión algo tensa que había tenido hasta ahora. Un gesto de calma se asentó sobre él.
Bajando a Harry delicadamente de nuevo a la cama, Narcissa le colocó otra vez bajo las mantas con un aire maternal que le surgió instintivamente. Apartando su pelo de su rostro ahora en paz, Narcissa sonrió levemente, aliviada de que estuviese mostrando signos de mejoría.
Con su espalda vuelta hacia la entrada, distraída como estaba ante la milagrosa mejora en la salud de Harry, la mujer sangre limpia no vio la puerta abrirse silenciosamente, las protecciones ya desmanteladas por la sangre del heredero de los Malfoy.
Draco estaba apoyado contra el muro del pasillo, gritando silenciosamente tras su mordaza mágica para que su madre se volviese y viese el peligro que tan cobardemente se infiltraba tras ella. Su herida estaba sangrando de nuevo por el último corte del cuchillo de su captor.
La nuca de Narcissa repentinamente le dio una punzada y aquel fue el único aviso que tuvo antes de que una áspera voz gritase—, ¡Desmaio!
Con sus reflejos afinados por una infancia de entrenamiento defensivo, Narcissa se tiró al suelo y rodó a un lado, pivotando hábilmente sobre su pie y sacando su varita de su funda.
Un hombre se encontraba frente a ella, sus ojos marrones revelando su disgusto por haber perdido la oportunidad de acabar rápidamente con ella.
Antes de que pudiese atacar al intruso, él gritó—, ¡Accio, Draco Malfoy! —y para horror de Narcissa su hijo fue arrastrado dentro de la habitación, con sangre de una herida en su brazo derecho salpicando el suelo, para ser sujetado con fuerza por el hombre. Un cuchillo fue colocado en su garganta desnuda.
—Libera a mi hijo —, siseó ella con furia, su varita firmemente enfocada a su adversario.
—Déjame que sugiera un trato —, dijo el hombre con una sonrisa burlona.
Narcissa sintió el odio creciendo en ella, la furia de batalla de los Black rugiendo en su interior. Ese hombre había cogido a su hijo, le había herido. Moriría, y lo haría gritando.
—Tu hijo, a cambio de Harry Potter.
Narcissa retrocedió ante la oferta del hombre. Aprovechando la indecisión de la mujer, el hombre le dedicó una fría sonrisa y le dijo de manera tranquilizadora—, no tengo intención de hacer daño a Harry Potter. Simplemente deseo llevármelo de este sitio. Tu hijo te será devuelto, ¿no es eso lo que quieres?
Narcissa fingió estar considerando las palabras del hombre, mientras trataba de formular un plan en su cabeza desesperadamente. El hombre continuó su persuasiva argumentación, diciendo—, ¿por qué tendría que sufrir tu precioso hijo sangre limpia cuando todo lo que tienes que hacer es entregar a un insignificante Cortesano?
—Tienes razón —, murmuró Narcissa, bajando su varita como si se rindiese. El hombre se burló ante la rápida derrota de la mujer sangre limpia, sus ojos pasando rápidamente al inconsciente cuerpo en la cama.
Ella observó mientras daba un respingo de sorpresa al ver el cuello desnudo del chico, sin ningún signo del collar de Cortesano a la vista.
—¿Qué-? —jadeó él.
Narcissa miró fijamente a su hijo el cual apretó los dientes con decisión y saltó alejándose de su captor, el cual había permitido que la mano sujetando el cuchillo se relajase ante la sorpresa de ver al llamado "insignificante Cortesano" sin collar.
Con su hijo a salvo a un lado, Narcissa apuntó su varita directamente hacia el perverso hombre frente a ella y dijo con claridad—, Sectumsempra.
El hombre gritó en agonía mientras profundos cortes se abrían por todo su cuerpo, chorreando sangre y manchando de carmesí sus ropas. Era un pequeño y útil conjuro que Severus había inventado mientras estaba en el colegio y que había compartido con ella.
Narcissa no estaba preparada cuando el hombre arremetió, todavía sangrando profusamente, contra Harry.
Lanzó un rápido Desmaio pero no logró impactar en el desesperado hombre que se agarró al cuerpo de Harry, presionando algo redondo y brillante contra su pecho.
Mientras que el talismán tenía un brillo reconfortante, este nuevo objeto emanaba una ardiente aura amarilla que abrasó las retinas de Narcissa y provocó que tuviese que cerrar los ojos de dolor ante la penetrante luz.
Hubo una ráfaga de aire, antes de que el silencio reinase y la luz se desvaneciese.
En cuanto Narcissa hubo hecho desparecer parpadeando los puntos negros de su vista, se encontró con la visión de una cama vacía.
El intruso había secuestrado a Harry.
Continuará...
Nota de Autora: ¡Siento dejarlo ahí chicas! Acerca del talismán del unicornio, y por qué Voldemort no supo de él y lo usó, recordad que ellos sólo compartieron sus recuerdos hasta el momento en el que se encontraron el uno con el otro. Él no sabe que existe.
Harry todavía estaba bajo la influencia Oscura cuando encontró el diario Horcrux, así que no le culpéis por hacer algo tan estúpido como tomarlo en sus manos, incluso sabiendo ahora qué era exactamente.
Drops of Nightshade x
¡Hola!
¡Ya estamos aquí!
Menudo capítulo, la Orden tocando las narices, luego el diario... Harry nunca ha debido de escuchar lo de "la curiosidad mató al gato". En qué líos se mete él solito...) y luego cuando parecía que nada podía empeorar aparece Fleur y lo secuestra XD
El Lord no va a estar nada contento cuando se entere, aunque estoy deseando ver cómo reacciona Harry hacia sus "salvadores"
Muchas gracias por vuestros comentarios! No sabeís lo que nos animan a seguir ^^
¡Nos vemos la semana que viene!
Un saludo :D
Traducciones. A ver qué sale.
