Título: The Courtesan (El Cortesano)
Autor: Drops of Nightshade
Traducción: Traducciones. A ver qué sale
Enlace a la historia original: s/8741238/1/The-Courtesan
Desde aquí, el equipo de Traducciones. A ver qué sale desea agradecer a Drops of Nightshade el habernos concedido el permiso para traducir esta historia y su continuación.
¡Muchas gracias! ^_^
Capítulo Treinta
Cuartel General de la Orden del Fénix – La Ciudadela
1996
Harry Potter estaba siendo... poco cooperativo.
Se sentó con sus brazos cruzados a la defensiva, brillantes ojos esmeralda relampagueando de irritación mientras las personas frente a él intentaban hacerle hablar.
Sentada tras un gran escritorio de roble estaba Minerva McGonagall, líder de la Orden, y flanqueándola a ambos lados estaban sus dos subdirectores, Alastor Moody y Kingsley Shacklebolt. Los tres estaban atrapados entre la perplejidad, la frustración y el enfado mientras Harry se negaba a comunicarse con ellos.
—Señor Potter, naturalmente está sintiendo mucha confusión y quizá un mal enfocado rencor hacia- —intentó decir Minerva de forma amable pero firme, sólo para ser interrumpida bruscamente.
—Usted no tiene ni idea de cómo me siento, como es evidente por sus acciones secuestrándome —. La voz de Harry era áspera y entrecortada mientras fulminaba con la mirada al trío de líderes frente a él.
Los tres quedaron desconcertados ante esta respuesta, intercambiando sutiles miradas de preocupación entre ellos.
—No sea ridículo, Potter —, gruñó Moody. Nunca había sido un hombre con tacto—. Nuestro agente le rescató.
La furia de Harry creció al oír esa afirmación, y espetó de forma venenosa—, ¿quién dijo que quería ser rescatado?
—Estaba siendo usado como la puta del Señor Oscuro —, argumentó Moody antes de que Minerva o Kingsley pudiesen pensar un planteamiento más cauteloso.
Harry palideció y sus ojos se abrieron de par en par ante la audacia del hombre. Entonces un furioso tono rojo tiñó sus mejillas, revelando cuan enfadado estaba. El Horrocrux en su interior se agitó inquieto. Dominándolo enérgicamente con su autocontrol, Harry sometió a la oscuridad que se movía en el fondo de su mente y se concentró en el asunto entre manos. Había tenido que aprender rápidamente tras despertar de su coma que el Horrocrux estaba siempre cerniéndose en el límite de sus sentidos cada vez que sus emociones se disparaban.
—¡Cómo- cómo se atreve! ¡Cómo se atreve a arrastrarme aquí y lanzar esas acusaciones! ¡Usted- usted no sabe nada! —gritó Harry, tartamudeando de mera sorpresa ante el descaro del hombre con el rostro surcado de arrugas.
Minerva lanzó a su subdirector una mirada de disgusto y reprimenda, ante la cual Moody se encogió de hombros irritado y anunció—, está claro que la cabeza de Potter ha sido manipulada. Llamadme cuando el chico esté listo para entrenar y no escupiendo tonterías.
Dicho esto, Alastor Moody salió de la habitación sin mirar atrás y permitió que la puerta diese un portazo al salir.
Minerva masajeó sus sienes, sintiendo una migraña formándose.
Miró con cansancio a Harry, el cual estaba sentado tenso de rabia en su silla—. Señor Potter —, dijo ella con voz calmada y uniforme—. Me disculpo por la rudeza de Alastor. Pero debe comprender; estamos a oscuras acerca de su situación. Debe decirnos qué es lo que ha experimentado para que podamos saber cómo ayudarle.
—Exactamente —, murmuró Harry, comenzando a replegarse en su coraza de obstinación una vez más—. Intervinieron en esto a ciegas. Me secuestraron sin conocer mis deseos.
Dándose cuenta de que acabarían discutiendo en círculos durante el resto de la tarde, Kingsley intervino en la conversación por primera vez—. Todavía debe estar recuperándose de su enfermedad, señor Potter. Sólo recobró la consciencia ayer después de todo. ¿Quizá deberíamos suspender esta reunión y permitirle que se retire a su habitación?
Viendo la salida que esto ofrecía, Harry se puso en pie rápidamente y dedicó a ambos una nerviosa inclinación de cabeza como despedida.
En cuanto la puerta se hubo cerrado, Minerva se tapó los ojos con las manos, e hizo acopio de sus impresionantes reservas de fuerza y control. Sería necesario contactar con sanadores para limpiar la mente de Harry de la mancha del Señor Oscuro, y si no podía ser encontrada mágicamente, entonces habría que localizar a los mejores psicólogos para ayudar al joven. A pesar de todo, ella sabía que Harry protestaría a cada paso del camino.
Estaba desafortunadamente claro que habría que tomar medidas para contener a Harry y para protegerle de sí mismo. Habría que poner un guardia vigilando fuera de su habitación; quizá incluso poner en marcha una restricción sobre el castillo...
Así no era en absoluto como Minerva esperaba que el hijo de James y Lily fuese a ser recibido en la Orden.
—¿Cómo ha ido la reunión? —se aventuró a preguntar Hermione a su hermano adoptivo cuando entró en la habitación, cerrando de un portazo tras él.
Harry se echó sobre la cama de Hermione sin decir nada, su cara enterrada en las almohadas para no mostrar cómo de disgustado y furioso le había puesto la reunión.
Mordiéndose el labio, Hermione se movió para sentarse junto a Harry, poniendo una reconfortante mano sobre su espalda.
—¿Harry? Háblame.
—Lo odio. Les odio. Odio estar aquí.
Las venenosas palabras salieron de la boca de Harry provocando que su hermana adoptiva diese un respingo. Un atisbo de dolor creció en el pecho de Hermione.
—Pero estás con nuestra familia de nuevo, conmigo. ¿No te hace feliz eso?
Harry escuchó la nota de disgusto en la voz de Hermione y se sentó con rapidez, abrazándose con fuerza a su hermana adoptiva.
—Claro que me hace feliz Hermione, sois mi familia y os quiero a todos —. Se apartó para poder mirar a sus ojos color canela con los suyos verdes—. Pero sabes cómo me siento acerca del Señor Oscuro. Sabes lo que... significa para mí. Y ellos me apartaron de él.
Hermione asintió de mala gana, todavía encontrando difícil de aceptar que Harry se preocupase por Lord Voldemort. Pero ella confiaba en él y su juicio. Hermione creía que él realmente decía todo aquello en serio, por muy difícil que fuese de aceptarlo sin una confirmación visible.
Los dos habían hablado, después de que Harry despertase. Había sido una conversación embarazosa debido a la renuencia de Harry a hablar de emociones y sentimientos, pero al final de ella, Hermione se había sentido decepcionada consigo misma por haber apoyado alguna vez a la Orden en su decisión de secuestrar a Harry. Era evidente que Harry no deseaba nada más que regresar junto al Señor Oscuro.
Harry no había compartido la realidad de sus sentimientos hacia el Señor Oscuro con nadie salvo con Hermione, sintiendo que el resto de su familia no sería tan comprensiva y favorable como su hermana adoptiva, la cual había sido siempre su aliada incondicional.
Además, actualmente estaba enfadado con la matriarca Weasley, quien había informado a la Orden de que Harry era capaz de hacer magia sin varita y de que era capaz de verla también. Molly lo había hecho con buena intención, deseando ofrecer tanta información como fuese posible para ayudar a su hijo adoptivo mientras permanecía inconsciente, pero las repercusiones estaban claras.
Huir sería cien veces más difícil, ahora que lo sabían y estaban preparados.
Siempre había ojos observándole, gente allí para "guiarle" cuando metía su nariz donde no debía. Harry sabía que todavía sería capaz de huir, pero tendría que esperar al momento oportuno.
—Harry, sabes que te ayudaré lo mejor que pueda. Cuando llegue el momento —, le prometió Hermione, con una leve sonrisa en su rostro. Había visto el gesto que él tenía, y había sabido que estaba considerando la posibilidad de escapar.
Una oleada de gratitud creció en el interior de Harry, porque su hermana adoptiva no sólo había aceptado sus sentimientos hacia Lord Voldemort, sino que iría tan lejos como para prometer ayudarle a escapar. Sabía que Hermione no iría con él, no mientras tuviese una oportunidad de ser completamente libre allí. Harry no deseaba arrastrarla a un plan peligroso a pesar de todo, y por tanto aceptaba el hecho de que pronto le diría adiós una vez más.
Pero no indefinidamente.
—Gracias Hermione.
Se abrazaron de nuevo, ambos encantados de ser capaces de hacerlo al fin, tras tanto tiempo separados. Cualquier pensamiento de una futura separación fue dejado a un lado por el momento.
Un delicado golpe en la puerta interrumpió su tierno momento, provocando que se separasen. Un gesto de disgusto apareció en el rostro de Harry, anticipando ya que uno de los miembros de la Orden le había localizado en la habitación de su hermana adoptiva.
Lanzando a Harry una mirada de advertencia para que no fuese abiertamente grosero, pero comprendiendo su instintiva actitud negativa hacia la gente que le había secuestrado, Hermione invitó a la persona desconocida a entrar.
Remus Lupin, la primera persona que Harry había visto tras despertar, entró en la habitación de la chica, sus ojos ambarinos centrándose rápidamente en Harry, que estaba sentado encaramado en la cama en el centro de la cámara. Sus ojos pasaron al brillante amuleto que descansaba en torno al cuello de Harry, el cual él mismo había puesto allí.
Moody se había enfurecido cuando descubrió que Remus había desobedecido sus órdenes, pero el obvio éxito del talismán fue suficiente para garantizar que se permitiría a Harry conservarlo. Remus había escapado del castigo, pero ahora se enfrentaba a la desconfianza de Alastor Moody, una posición que le había dejado bajo una inquietante vigilancia.
Viendo lo que atraía la atención del hombre lobo, Harry guardó el amuleto bajo su camisa, sus ojos entrecerrándose ligeramente a modo de desafío. Aunque Remus no le había hecho todavía ningún daño, todavía era inevitablemente un miembro de la Orden. Más aún, el talismán era la única cosa que le mantenía sano y en pie tras ser apartado de su vinculado. Sin él, sabía que estaría postrado en cama. Así pues, Harry era protector con el amuleto.
El hombre lobo apenas se inmutó ante el gesto de desconfianza, ofreciendo simplemente a los dos adolescentes una sonrisa cansada y diciendo en voz baja—, siento interrumpir, pero me estaba preguntando si podría tomar prestado a Harry.
Había una nota esperanzada en su voz y un brillo de anhelo en sus ojos color ámbar.
Hermione miró a Harry por el rabillo del ojo y le vio retirándose ya tras la máscara que llevaba con los miembros de la Orden. Sintiendo una creciente lástima por Remus, el cual era seguramente una de las personas más tolerables y amables presentes en el cuartel general, Hermione llamó la atención de Harry.
Su hermano adoptivo devolvió su mirada y alzó una única ceja, como si la desafiase a decirle que no podía rechazar los deseos del hombre. Hermione puso los ojos en blanco ante su acción antes de alzar una ceja por su parte, indicando claramente a su hermano adoptivo su postura en la situación.
Sabiendo que Hermione nunca dejaría de recordárselo si despedía al hombre de forma grosera, Harry se volvió hacia el licántropo de ojos color ámbar y dijo tan cortésmente como pudo—, de hecho iba a ir a mi habitación a descansar.
Sintiendo la mirada de reproche de Hermione sobre él, Harry no obstante mantuvo una actitud calmada y distante mientras observaba a Remus
El hombre lobo puso una cara larga antes de proponer—, ¿quizá podría escoltarte de vuelta a tu habitación entonces? Puedo decir lo que necesito de camino allí.
Era una sugerencia razonable y Harry sabía que no tenía más alternativa que aceptar. Dedicando una sonrisa tensa al hombre lobo, dijo—, por supuesto.
Volviéndose hacia Hermione añadió—, vendré a verte más tarde después de descansar.
Dejó la habitación acompañado por Remus, dirigiéndose hacia su propia cámara. Si Remus percibió su rápido paso, no hizo ningún comentario. En cambio, el hombre se centró rápidamente en el punto que quería discutir.
—No estoy seguro de cuánto sabes, pero yo era amigo íntimo de tus padres —, comenzó Remus sin más preámbulo.
El paso de Harry vaciló y se quedó mirando al hombre lobo sorprendido. Esa sorpresa se desvaneció rápidamente para ser reemplazada por resentimiento; he aquí otra persona que le había abandonado a una vida de servidumbre.
Viendo el creciente resentimiento en el rostro del muchacho, Remus cogió a Harry por el hombro para que se detuviese, agachándose para poder mirar a Harry directamente a los ojos. Antes de que el chico pudiese empezar a forcejear, Remus dijo con claridad—, si hubiese podido estar en una posición para rescatarte lo habría hecho en un instante, Harry. Quería a tu madre y a tu padre, ellos eran mi familia, parte de mi manada —. Mientras el hombre hablaba sus ojos color ámbar se oscurecieron, volviéndose más salvajes mientras el lobo se acercaba a la superficie.
—Solicité durante años organizar un equipo para recuperarte, y a tu familia adoptiva. Pero nunca era el momento adecuado. Sirius Black, con quien creo que has estado en contacto-
—No hizo nada durante sus años en Gran Bretaña. Nunca me visitó en Hogwarts, no evitó que me enviasen a la escuela del placer, y no impidió que fuese contratado —, dijo Harry rápidamente sin demostrar emoción alguna.
—Sirius estaba tan impotente como yo para ayudarte —, explicó Remus desesperadamente—. Estaba y todavía está bajo constante vigilancia. Tenía restringido el acceso a Hogwarts para empezar, e incluso si hubiese estado en su mano comprar tu contrato, habrías sido confiscado debido a su relación con tus padres.
Harry escuchó mientras Remus defendía a su amigo, su supuesto padrino, y sintió emerger indicios de reacia comprensión. Se había enfadado tanto cuando el Señor Oscuro había señalado que Sirius no había hecho nada mientras vivía en Gran Bretaña, que había quedado cegado por su dolor y resentimiento. No había estado dispuesto siquiera a pararse a pensar acerca del hombre tras decidir que no quería tener nada que ver con él.
Sintiendo la duda de Harry, Remus siguió insistiendo—. A Sirius le destrozaba estar tan cerca de ti y aun así ser incapaz de ayudarte. No fue hasta que Minerva descifró el último mensaje de Albus y descubrió la verdad que fuimos capaces de avanzar con nuestros planes al fin.
Harry clavó su mirada en él y preguntó—, ¿descubrir qué verdad?
Fue el turno de Remus para dudar, contemplando al hijo de su mejor amigo mientras sus ojos reflejaban su lucha interior.
Harry tenía derecho a conocer la verdad, él lo sabía sin ningún género de dudas. Era la razón por la que había sido sacado de Gran Bretaña, la razón por la que la Orden había pospuesto rescatar a sus miembros hasta que Harry estuviese seguro.
Albus Dumbledore había descubierto algo extraordinario antes de su destrucción a manos del Señor Oscuro y había dejado la verdad en manos de Minerva, encriptada por seguridad. Le había llevado muchos años a la mujer buscar en el código y averiguar lo que Albus había descubierto.
Casi inmediatamente después se habían puesto en marcha planes para recuperar a los partidarios de la Orden atrapados en Gran Bretaña, pero más específicamente, a Harry Potter.
Tanto Remus como Sirius se habían sentido contrariados por el hecho de que la Orden sólo fuese a rescatar a sus seguidores y a Harry en ese momento, cuando tenían un uso para ellos y una perspectiva de éxito en el futuro, pero comprendían que la Orden no podía permitirse tomar decisiones apresuradas.
Mientras Remus vacilaba, la mente de Harry zumbaba. Sus instintos le decían que cualquiera que fuese esa "verdad", bien podía ser lo que había incentivado a la Orden para secuestrarle. Una fría ira creció en él ante el pensamiento de la Orden creyendo ciegamente en alguna supuesta verdad. Por segunda vez ese día el Horrocrux se movió en su mente, y Harry se precipitó en concentrarse en el asunto que tenían entre manos.
—Lupin —dijo Harry resueltamente. El hombre se concentró en el joven, viendo la testaruda luz en los ojos del chico. Era exactamente tal y como Lily se ponía cuando él se negaba a ceder en algo—. ¿Qué descubrió McGonagall? Dímelo, por favor.
La perseverancia de Harry sobre el asunto, y su ruego por la verdad, fueron suficientes para que la determinación de Remus comenzase a desmoronarse. Sirius y él tenía una vaga idea de la naturaleza de lo que Minerva había descubierto, pero incluso con el pequeño conocimiento que él poseía, se le había ordenado mantener silencio. Supuestamente Harry sabría la verdad cuando fuese el momento adecuado, y la supuesta mancha del Señor Oscuro hubiese sido completamente borrada de su mente.
Pero viendo la decisión en los ojos de Harry, la obstinación de su mandíbula apretada, estaba claro que no cejaría hasta que se le diesen respuestas. No haría ningún daño a Harry saber tanto como Remus. Pero no podían hacerlo allí.
—Te diré lo que sé —, dijo Remus, bajando la voz para evitar que oídos indeseados captasen su conversación—. Pero debemos hablar en privado.
Los ojos de Harry relampaguearon triunfantes, antes de ocultar su expresión cuidadosamente con una de neutralidad, asintiendo afirmativamente.
Finalmente obtendría respuestas, por primera vez desde que había llegado a ese lugar.
El Señor Oscuro no tenía necesidades humanas como comer, beber o dormir, pero en raras ocasiones se había entregado a ellas cuando le había parecido oportuno. Por tanto, era desconcertante para él estar experimentando la fatiga que actualmente le invadía y que le había forzado a retirarse pronto a sus aposentos.
Tumbado en la cama que normalmente era más un adorno que algo para usar, Lord Voldemort se permitió caer en el estado meditativo que experimentaba cuando le asaltaba el deseo de dormir. De esta manera sería capaz de restaurar su fuerza, mermada por su lucha para mantenerse en funcionamiento después de que su vinculado hubiese sido apartado de él.
Ante ese pensamiento la compostura del Señor Oscuro se desvaneció por un momento y perdió el control sobre su calmado estado parecido a un trance mientras la ira emergía en su lugar. Sus ojos carmesí se abrieron de repente, fijando la mirada intensamente en el techo sobre ellos.
Sabía que Narcissa ya se estaba colocando en posición en Francia mientras él estaba allí, preparando su plan para infiltrarse en la Orden y rescatar a Harry, pero eso no logró aminorar su furia por el hecho de que su amante hubiese sido secuestrado mientras estaba amparado por capas de protecciones.
Cuando Harry fuese recuperado, el Señor Oscuro estaba decidido a no dejar que el joven se alejase de su vista, o de la vista de aquellos en los que él confiaba.
Sabiendo que no sería capaz de volver a un estado sosegado, no mientras los pensamientos sobre Harry presionasen contra su mente, Lord Voldemort se sumergió en su núcleo mágico compartido. A través de su conexión había sabido cuándo se había despertado Harry, el minuto exacto en el que había ocurrido, y se había sentido orgulloso y aliviado a la vez de que su ex-Cortesano hubiese logrado dominar a su Horrocrux.
Hipotéticamente debería ser capaz de comunicarse telepáticamente con Harry, ya que ahora poseía un fragmento de su alma, pero como ninguno de los dos había tenido la oportunidad de experimentar con su nueva conexión, en la actualidad era un callejón sin salida.
Sin embargo había tenido la oportunidad de probar su conexión con Nagini, junto a la que había estado por muchos años. Era esta conexión la que alcanzó el Señor Oscuro, enviando un pulso a través del enlace para informar a la serpiente que deseaba comunicarse.
Sintió el roce de su mente contra la suya, clara y fuerte incluso con la gran distancia entre ellos.
—Señor —, llegó el gozoso siseo a través de su cabeza, mientras Nagini concentraba su atención en él.
—Nagini, quiero un informe completo sobre Harry. ¿Cuáles han sido sus movimientos? ¿Cómo está de salud? —el Señor Oscuro era consciente de que estaba demostrando su preocupación abiertamente, pero en la privacidad de su mente con uno de los portadores de sus Horrocrux, no se enfrentaba a la acusación de ser sentimental.
—Vagabundea por la madriguera de las ratas —. Comenzó Nagini, usando el término que había elegido y que sentía que describía mejor la localización a la que había sido llevado el compañero de su maestro—. Cuando viene a dormir, no puedo hablar con él porque las ratas están siempre vigilando —. La voz de Nagini estaba llena de desdén.
Disgustado por esta revelación, pero no esperando menos de la Orden, Lord Voldemort sintió una chispa de gratitud no obstante porque cuando llegase el momento, Harry sería capaz de comprender a Nagini. Con su núcleo mágico compartido, Harry poseía ahora la habilidad de hablar Pársel.
—¿Y sobre su salud, Nagini?
—El polluelo lleva un amuleto brillante, Maestro. Le mantiene fuerte, mantiene lejos la oscuridad —, explicó Nagini.
—¿Un amuleto brillante? Enséñamelo —, ordenó imperiosamente.
Concentrándose, Nagini envió una borrosa imagen-recuerdo de Harry de pie en la puerta, hablando con alguien cuyo rostro estaba en el ángulo equivocado para saber su identidad. Apartando su hambriento deleite al ver la imagen de Harry, sin importar que no fuese en persona, el Señor Oscuro fijó su mirada en la luz que emanaba del pecho de Harry.
Era difícil de ver desde la incómoda posición de Nagini en el suelo, sin duda bajo la cama o quizá una cómoda, pero parecía que Harry llevaba un talismán con forma de lágrima. La imagen-recuerdo se desvaneció demasiado rápido, mientras Nagini luchaba por mantenerla.
Reflexionando sobre lo que había visto, el Señor Oscuro permitió a Nagini recuperarse del esfuerzo que había experimentado al producir una imagen-recuerdo para él. Harry estaba sano, hasta donde él podía decir, y ciertamente mejor que él mismo. No tenía las sombras bajo sus ojos que tenía el Señor Oscuro ni tampoco la expresión dolorida y fatigada que algunas veces salía a la luz.
Acerca del talismán, a pesar de no tener ni idea de dónde había venido, Lord Voldemort decidió que sólo estaba haciéndole bien por ahora y por tanto no había razón para que ordenase a Nagini encontrar una forma de quitárselo.
Podría preguntar a Harry acerca de él cuando estuviese a salvo a su lado una vez más.
—Nagini, debes encontrar una manera de ponerte en contacto con Harry. Necesita saber que pronto será rescatado y que yo mismo llegaré en menos de una semana. Su rescate debería coincidir con mi llegada, si todo va según el plan.
—Por supuesto, Maestro. Haré todo lo que esté en mi mano para hablar con el polluelo sin que las ratas observen —. La voz mental de Nagini estaba cansada y tensa.
—Descansa por ahora cariño, contactaré dentro de unos días para que me des otro informe.
Nagini replegó su mente con gratitud ante esta despedida y el Señor Oscuro regresó a su mente una vez más.
Una fatiga entumecedora le inundó, extraña y perturbadora.
Cerrando sus ojos por un momento, dejando que las olas de agotamiento le envolviesen, el Señor Oscuro apretó sus dientes y prometió que tendría a Harry junto a él pronto.
Cualquier alternativa simplemente no era una opción.
Continuará...
¡Hola!
¿Qué tal estáis? ¿Nos echabais de menos?
¿Qué os ha parecido el capítulo de esta semana? Si os soy sincera me apetecía lanzarle una maldición a Ojoloco cuando llamó a Harry puta... ¬¬ (si Nagini te muerde voy a disfrutar la escena muchísimo...)
Me alegra ver que Hermione está de su parte y estoy segura de que Remus cuando llegue el momento también tratará de ayudarle.
¡Qué ganitas tengo de que el Lord y Harry se reúnan!
Para los que nos preguntabais por la continuación, deciros que no os preocupéis, porque tenemos los permisos para traducir la segunda parte, así que en cuanto terminemos con el Cortesano empezaremos a publicar el Consorte ^^
¡Muchas gracias a todas las que no dejáis vuestros comentarios!
¡Nos vemos el lunes!
Traducciones. A ver qué sale.
