Los personajes de Sherlock no son míos.
Advertencia: los capítulos podrían contener Johnlock, Mystrade y Mormor. En este hay algo de drama D: y T por vocabulario... (Hamish :P)
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Denis estaba en su salón, él siempre se sentaba en el segundo banco de la fila de en medio, la razón por la cual no se sentaba en el primero era porque el primero en la fila de en medio era el escritorio de profesor.
El profesor de física aplicada les estaba entregando los exámenes, el rubio estaba muy seguro de aprobar, no por nada era el hijo de Sherlock Holmes y John Watson. El rubio miraba de reojo al pelinegro que se sentaba un banco más atrás en la fila de la izquierda y sonrió diminutamente.
-Dante Moran- llamó el profesor quien estaba llamando por listado para entregar el dichoso examen. Denis trató de no ver a su amor secreto y se concentró en su carpeta haciendo algunos garabatos, seguramente su papá Sherlock le diría que hacer esos dibujitos eran una perdida de tiempo y de papel, pero estaba lo suficientemente aburrido como para hacerlo. Pero no aguanto mucho y levantó la mirada espiando la nota de Dante, un ocho, no estaba mal.
Lo único malo de que su primer apellido en el DNI fuera Watson, era que era el último en la lista y con cada nombre más cercano sentía los nervios a flor de pie. Hasta que lo llamaron, solo tuvo que estirar su mano porque estaba ridículamente cerca del escritorio del profesor y mirar la nota.
Pero al verla no era la que esperaba, sintió el color prácticamente desaparecer de su rostro. Era un siete. Un estúpido siete. Apretó la mandíbula visiblemente... había un solo en el grado que tenía una nota más alta en el examen que él.
Dante Moran.
Trató de controlar sus sentimientos sin mucho éxito, respiró profundo y con calma trató de ver el examen completo para ver en que se había equivocado, no siempre se podía ser el mejor de la clase y seguramente por alguna equivocación que tuvo en algún lado el profesor decidió ponerle un siete.
Sintió las ganas asesinas al ver que en el examen no tenía marcado ni un error ¡Ni uno solo! Él había visto el examen de Dante cuando se lo había llevado y había notado que a él SI le había marcado un error. Tratando de mantener la compostura le pidió a las chicas que estaban detrás suyo si le podían mostrar sus exámenes porque ellas también se habían sacado un siete.
Trató de no apretar los puños de la rabia al notar que ellas apenas habían respondido las preguntas y hecho las ecuaciones y les había puesto la misma nota que él. Eso era un insulto grave. Sus perfectas notas diez, nueve, diez, diez, diez, nueve, diez ¡Serían manchadas con un estúpido siete! ¡Su calificación perfecta!
Devolvió los exámenes a las chicas y volvió a mirar el suyo con la furia latiendo en cada parte de su ser, levantó la mirada al profesor mirándolo con un odio infinito, debería ir a hablar con él y preguntarle porque tenía un siete y no un ocho o un nueve sabiendo que no tuvo un error, pero no lo hizo, porque sabía que solo empeoraría las cosas.
Cuando el timbre tocó se levantó bastante enojado, guardando el examen bajo el banco sintiendo que eso no era justo, pero también sintiendo cierta impotencia por no poder hacer nada.
-Hey, Denis ¿Qué vas a hacer en el recreo?- le preguntó amigablemente Dante. En otra ocasión se hubiera sonrojado porque el guapo chico le dirigió la palabra, incluso hubiera sonreído nerviosamente y hubiera visto el piso sintiendo su corazón latiendo fuertemente, pero en ese momento no, Dante se había sacado un ocho que él se merecía más que él.
-¿Qué te importa?- respondió fríamente antes de darse vuelta y salir del salón sintiendo ganas de patear a todo el mundo, de golpear la cabeza del profesor contra una pared de cemento para luego asesinarlo tirándolo de la azotea del edificio más alto del mundo.
Si algo adoraba más que a Dante Moran, eran sus calificaciones perfectas. Ese Estúpido Moran las había arruinado ¿Como se atrevía el profesor a ponerle más nota que a él? ¡si él no tenía ningún error! Sintió la vista nublada de la impotencia.
Te odio Dante Moran. Pensó furioso.
Obviamente lo iba a odiar lo que durara el enojo por la baja calificación que obtuvo, pero tal vez muy en el fondo, prefería a Dante que un diez... No, el diez hacía a sus padres más felices, Dante no lo hacía.
El pelinegro había quedado muy confundido en medio del aula ¿Qué le había picado al muchacho?
Desde uno de los pisos del edificio de en frente alguien los observaba con largavistas.
-Va a la misma clase que el chico Watson Holmes- habló Sebastián, James hizo una pequeña mueca asintiendo.
-En la próxima clase que estén juntos, dispara- habló muy seguro el criminal.
-¿Al rubio?- preguntó sorprendido -¿Estás seguro, Jimmy?- murmuró mientras sus labios hacían una fina linea. Moriarty hizo un chasquido con la lengua.
-No al chico, sino al profesor, quiero saber a quien protege primero Dante y ahí sacaré las conclusiones- explicó.
-Su próxima hora es en una hora y media- informó.
-Tiempo suficiente para ir a buscar el arma a la casa y volver- sonrió divertido el genio criminal, Dante iba a aprender que no podía retarlo de esa manera sin perder.
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Cuando Sherlock entró al departamento notó que este estaba vacío, hizo una mueca al recordar que John estaba en la clínica y solo bastaba con esperarlo. Por mientras, estaría en la cocina haciendo experimentos, buscaría en su palacio mental los diferentes ácidos corrosivos y sus reacciones para identificar cual sería el perfecto elemento para tirar en el rostro de ese estúpido Dante Moran.
La venganza iba a ser dulce y que ese chico ni se atreviera a poner un dedo en su inocente y pequeño niño o sino utilizaría venenos. Conocía como los policías, inspectores y demás trabajaban, sería muy bueno ocultando las pistas y podría cometer asesinato tranquilamente.
Una sonrisa maliciosa cruzó por su rostro, pero luego recordó que John no lo iba a dejar matar al chico, así que solo tenía posibilidad con los ácidos corrosivos. Bien, empezaría ahora.
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-¡Hamish! Más despacio- se quejo el pelirrojo mientras algunas gotas de sudor se resbalaban por su frente.
-Pero puedes aguantar el ritmo- sonrió tranquilamente el pelinegro.
-¡Haaaamiiiish! ¡Más lento!- chilló casi histérico, logrando que el otro se riera.
-¡Pero tu dijiste que querías hacerlo...!-
-¡no es cierto! ¡Hamish, que me esta doliendo!- dijo tratando de sostenerse con los brazos sin lograrlo.
-¡Pero no eres una chica, no vas a sangrar!- habló el mayor de los hermanos Watson Holmes rodando los ojos.
-¡No tiene nada que ver con eso! ¡Hamish, no resisto más!- grito el pobre Luis.
-Pues, resiste un poco más, casi termino...- habló aun con esa sonrisa inigualable que derretía a todas las chicas, Luis se preguntó que le veían a esa sonrisa de especial. Pero bueno, en su posición no podía argumentar mucho.
-¡Hamish!- grito alargando la a.
-¿Acaso es tu primera vez?- preguntó alzando las cejas el pelinegro.
-¡Claro que no, idiota!- habló ofendido el pelirrojo, para luego respirar profundamente porque le faltaba el aire. Estaba todo rojo y el sudor se deslizaba por su frente, sus respiración era agitada y su corazón latía bastante rápido.
-Entonces puedes aguantar un poco más- dijo muy seguro.
-¡Hamish!- casi lloriqueo su primo.
-Ok, ok, ya paro la maquina de correr- rodó los ojos Hamish mientras con el control remoto apagaba la maquina de correr donde estaba su primo, Luis tembló con todo el cuerpo mientras apoyaba la cabeza donde se había agarrado todo este tiempo para evitar que la maquina lo tirara.
-¡Eres un idiota!- reclamó furioso -¡Habíamos un dicho unos minutos, no que me ibas a hacer correr kilómetros!- habló enojado mientras fruncía el ceño.
-Tu no aguantas nada... era una broma, además aun no terminé de comer mi helado- dijo palmeando su espalda.
-¿Qué estaban haciendo ustedes?- la voz de Greg se escuchó, Luis le sonrió a su padre sin atreverse a acercarse porque sentía que no podía dar ni un paso más sin desplomarse.
-Nada- sonrió Hamish.
-¿Por qué gritabas tanto el nombre de Hamish?- preguntó directamente el inspector, Luis y Hamish estaban por hablar al mismo tiempo cuando se dieron cuenta lo que había creído Greg.
-Papá, no creíste ni por un segundo que Hamish y yo...- habló Luis algo sonrojado, pero la risa del pelinegro lo hizo callar y fulminar con la mirada a su primo.
-¡Él creyó que estábamos en la cama! Ja ja ja ¡No me di cuenta que estabas gritando como que si te estuviera foll...- pero el pelirrojo le tapó la boca sonrojándose de la vergüenza y la furia.
-¡Hamish!- se quejó.
-Bueno, ahora me explicaran que hacen ambos en casa cuando deberían estar en la escuela, porque hay una maquina de correr y porque están ambos aquí- dijo cruzando los brazos y haciendo suspirar a ambos adolescentes.
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Todo había pasado muy rápido, primero estaban en clase y él estaba hablando tranquilamente con sus amigos cuando un sonido mudo llegó a sus oídos, él había aprendido a "oír" las balas que salían de un arma aunque el tirador estuviera a varios metros de distancia. Luego de oír, solo podía actuar por instinto ya que tendría solo unos segundos para actuar.
-¡Cuidado!- un grito prácticamente salió del fondo de si mismo, todos se dieron vuelta a mirarlo y fue en cámara lenta. La bala destrozó el vidrio haciendo que los alumnos gritaran histéricos y se tiraran al piso en busca de protección. Un grito de dolor salió del profesor antes de caer al suelo.
Dante miraba para todos lados, al romperse el vidrio había saltado una alarma y el aula estaba hecha un caos, entre todo eso divisó al rubio que fue el primero en levantarse para averiguar que había pasado. El pelinegro, antes de darse cuenta de sus movimientos, ya se estaba acercando hacia él. Sintió un fuerte dolor en el hombro, uno de los pedazos de vidrio lo había lastimado.
-Oh, dios...- balbuceo Denis mientras casi temblaba tratando de controlar el sangrado del profesor, Dante a pesar de todo se colocó a su lado cerrando un poco los ojos, estaba en un angulo que desde la ventana del edificio de al lado no se veía. El hombre ya no tenía salvación, lo sabía demasiado bien.
La segunda bala sonó y su primer impulso fue apartar al rubio del lugar, rodeándolo de manera protectora.
La bala impacto de nuevo en el profesor. Dante resopló al darse cuenta de eso, si ese hombre aun no estaba muerto, lo estaría en ese momento.
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13:31
Sherlock, hay un caso. JW
13:32
Estoy ocupado ahora, John. Estoy en medio de un experimento. SH
13:33
Sherlock, alguien mató a un profesor. JW
13:34
Aburrido. SH
13:35
¡Sherlock! JW
13:36
Sherlock esto es serio, mataron al profesor cuando estaba dando su clase. Es la misma clase a donde va Denis. JW
13:37
Voy para haya. SH
13:38
¿No me vas a preguntar donde estoy? JW
13:39
Por lo delicado de la situación estás ya en un taxi que te esta llevando en este momento de la clínica al colegio. Lo más seguro es que estés llegando, es elemental mi querido Watson. Ya estoy en un taxi. SH
13:40
Espero que Denis este bien JW
13:41
Si tan solo tiene un rasguño correrá sangre en las calles de Londres. SH
13:42
Que suerte que Hamish y Luis estaban en la casa de tu hermano, ellos ya están aquí. Los puedo ver. Apurate. JW
13:43
Ya golpee al taxista y estoy manejando yo, ya casi llego. Si no respondo es que porque después me riñes por usar el celular mientras conduzco. SH
13:44
Esta bien, no es momento de regaños, la escena es horrible. Al menos Denis esta perfecto, Dante tuvieron que hacerle un punto porque el vidrio le abrió una herida demasiado grande. Por lo demás, solo el profesor esta muerto y con heridas mortales, es más, ya esta muerto. JW
13:46
¡No dejes que nadie toque nada! Ya estoy en la entrada del edificio, y, por cierto, repetiste dos veces que el profesor estaba muerto. SH
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-¡No quiero verte nunca más!- Sebastián rodó los ojos por el berrinche que estaba haciendo su pareja, desde la ventana donde habían disparado no se veía lo cerca que estaba Dante del profesor después de la primera bala, tampoco se veía que a su lado estaba ese rubio hijo del ya no virgen y del doctor.
-El de la idea de hacer esto fuiste tu, así que es culpa tuya que Dante se lastimara- le recordó. A él también lo había preocupado saber que Dante estaba lastimado, pero creía que James estaba exagerando.
-¡Fue solo culpa tuya!- habló el otro sin escucharlo y apuntándolo con el dedo. Sebastián rodó los ojos antes de traerlo hacia si para besarlo.
-El niño esta bien- lo reconfortó haciendo que su jefe tragara en seco.
-Lo se- respondió simplemente el genio criminal. Tal vez esta no había sido de sus mejores ideas.
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-¿Crees que estoy gordo?- preguntó en voz alta Luis mientras se miraba, Mycroft rodó los ojos.
-No lo estás, si estuvieras unos gramos más delgado la gente creería que padeces anorexia- habló el político bastante seguro.
-Pero no tengo marcado los abdominales- reclamó el pelirrojo menor mirando su vientre a través de la ropa.
-No tener marcado los abdominales no te hace gordo, si fuera por eso hasta Sherlock estaría gordo- remarcó algo burlón mientras miraba a su hijo.
-Peso más que el año anterior- dijo en un puchero.
-El año anterior eras más bajo en estatura- respondió simplemente. Ambos se quedaron en silencio por un rato.
-¿Papi?
-¿Si?
-Gracias- sonrió el joven, estaba nervioso, cuando estaba nervioso hablaba de cualquier cosa. Mycroft le sonrió sinceramente.
-Solo te estoy diciendo la verdad- murmuró acariciando el cabello de su pequeño.
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Muchas gracias por sus comentarios a:
MyMindPalace221b
Jezebeth
mESTEFANIAb
ANGELIKL
ladygon
:3 Me alegra mucho que les haya gustado y me animan a continuar sus comentarios :3 Este lunes fue feriado así que pude sacar un tiempito para no tareas XD ah ah, todavía nos falta terminar la maqueta :( Pero espero que les haya gustado este capitulo :D
¿Ustedes que dicen? ¿Esto se queda aquí o continua?
Pd: Pobre Luis, en lo que lo mete Hamish XD y como que Jimmy y Seba están haciendo de las suyas al igual que Sherlock, John va a estresarce mucho con tantos Holmes :V ja ja y a Luis solo se le ocurre hablar de su peso en medio de un caso XD
