ojala que no se allá dado cuenta – era mi letanía en lo que pasaba por la puerta y corría hacia la cocina y cogía un florero individual y metía la flor en allí.

No había nadie en casa. Solté el aire que tenía contenido por la tensión. Mi estómago gruño en protesta cuando pase en frente del refrigerador, por lo que lo abrí y saque lo que quedaba de la pizza y la calenté en el microondas.

Sacando mi teléfono del bolsillo trasero de mis vaqueros me di cuenta de que estaba muerto. En cuanto salió la pizza corrí lo más rápido que pude, sin romperme el cuello, a mi habitación en el segundo nivel de la casa.

Me desvestí mientras conectaba el móvil al cargador y al mismo tiempo comía bocados de la pizza. Al acabar camine tranquilamente hacia mi enorme baño. Con azulejos color marfil cubriéndolo por completo, una tina doble en la esquina pegada a la pared y hecha en su totalidad de granito ónix, una ducha de cristal en el lado opuesto y un lavado grande en mármol con un gran espejo enmarcado hermosísimo. Era más que precioso. En mi mente solo estaba un pensamiento: Mi guapísimo salvador de ojos dorados.

Horas después salí del baño tarareando una canción.

"You and me together…" "we won't have secrets…"

Baje las escaleras despacio caminando contenta hacia la cocina solo para ser tacleada por mi madre en un ataque de histeria protectora.

¿Dónde estabas? Llegue y no te encontré. Tu teléfono sonaba sin señal y luego apagado. Llame a la policía y te busque por todas partes. – ella seguía sin soltarme de su agarre mortal.

Mamá, estoy bien. Conocí a un chico, él va al instituto de aquí. Me estaba poniendo al corriente. Se llama Sessomaru, Sessomaru No Taisho…

¡Sessomaru No Taisho! - grito ella abriendo los ojos como platos.

Sí, ¿lo conoces?

No. Pero si a su padre. Es dueño de la ciudad y de sus alrededores.

Ah, ¿sí? No lo sabía… tampoco le pregunte. – respondí indiferente.

Esto no pasara a mayores solo por qué sé que con ese muchacho no te pasara nada.

¿Ah? - pregunté desconcertada. Ya me había perdido. No entendía nada.

Nadie trataría de hacerte daño estando con los No Taisho. Él y tu padre eran como hermanos.

Ah. ¿Ok?

Y, ¿cómo se conocieron?

Ah… pues mami ¿qué te dijera?

El sonido de un golpe en la puerta interrumpió el resto de mi totalmente improvisada excusa. "Gracias a Dios" pensé.

Te salvo la campana pero esto aquí no acaba.

Ok. Pero abre la puerta o la tiraran.

Estaban golpeando tan fuertemente la puerta que el que la tumbaran no sería raro. En el momento en que mi madre abrió la puerta una multitud de polis invadieron la casa.

Buenas noches Sra. Higurashi. Nos avisó el Sr. No Taisho, que su hija ya había aparecido y solo queríamos verificar – hablo el policía cuya insignia decía "Takemaru"

Sí, ella ya está aquí. Gracias al cielo. Al parecer conoció al hijo del Sr. No Taisho, Sessomaru.

Sí, él vino con nosotros – concedió el oficial Takemaru señalando a la puerta -. Junto a sus hermanos, por supuesto. Querían darles la bienvenida.

Los No Taisho entraron en la casa y un silencio sepulcral se apodero de esta. Hasta que mi madre afirmo:

Así que ustedes son los famosos hijos de Inu No Taisho – mi madre se acercó a cada uno dándoles la mano.

Así es. Yo soy el mayor, y llevo el nombre de mi padre. Inu, Inu No Taisho. Es un verdadero placer conocerla, Sra. Higurashi – Inu era realmente despampanante. Con su cabello plateado que apenas asomaba sobre la capucha de su sudadera, ojos dorados como los de Sessomaru, sonrisa seductora de labios lujuriosos y sin mostrar dientes pero aun así teniendo un deje amenazador, su cuerpo era igual de bien formado que el de Sessomaru solo que era un poquito más bajo, solo un poquito. Al parecer ser del tamaño de una montaña era común en su familia.

Yo soy su hermano gemelo. Yasha, Yasha No Taisho. Mucho gusto. – Yasha era una copia de su hermano, solo por una diferencia, su cabello. El de Yasha era ébano. De un negro centellante, aparte de eso eran idénticos. Si se ajustaran un poco mejor esas capuchas en sus cabezas seguramente ni los reconocería. La sonrisa de este era un poco más picara y malvada, dejaba a la imaginación todo lo que él podría hacer tanto para dar placer como para ser letal.

Yo soy la menor, como es obvio, mi nombre es Ayame, Ayame No Taisho. Es fantástico poder conocerlas. - Ayame era la mujer más hermosa que había podido ver. Tenía un aire místico que hacía que cuando la voltearas a mirar no quisieras más que solo verla. Cabellos color cobre brillante larguísimo cogido en dos coletas que la hacían ver muy tierna, adorable. Ojos color miel, piel de porcelana, alta igual que sus hermanos pero no tanto. Todos ellos se mantenían a su alrededor como si estuvieran listos para saltar al ataque del que osara tocarla.

Y yo soy Sessomaru. Pero creo que eso ya lo sabía. – ver a ese Dios de nuevo hizo estragos en mi respiración y en mi tensión cardiaca. Mi pulso salió disparado, solo lo podía ver a él y a su magnificencia –. Yo era el que estaba con su hija. No quería preocuparla.

En el momento que su profunda voz me llego a los oídos mis rodillas fallaron. Me di cuenta, con horror, que aún estaba en bata. Corrí a mi habitación a vestirme lo más rápido que pudiera. Al bajar mi madre me cogió del brazo y me arrastro hacia la recepción para saludar.

Ella es mi hija Kagome Higurashi. - me presento dándome un empujoncito en la espalda para que avanzara.

Hola… esto… un placer conocerlos. A excepción claro de Sessomaru, a él ya lo conocía desde hace algunas horas. – salude con una sonrisa amable en el rostro.

Así que tú eres la famosa princesa. La muy conocida Kagome. Eres más hermosa de lo que imaginamos… y con el cabello más largo. – dijo Inu, el mayor de los No Taisho. Mirando a Sessomaru con una sonrisa socarrona y de total superioridad.

Es verdad por fin conocemos a la hermosa chica que logra que Sessomaru sueñe despierta y que hoy llegara a casa con una sonrisa de oreja a oreja. Parecía un auténtico idiot…

¡Ya es suficiente! ¿No ven que la están avergonzando? Le explotara la cara si continúan así. - Sessomaru miraba a sus dos hermanos con ojos de asesino. El rencor que les dirigía con la mirada haría hasta retroceder a un luchador profesional de la WWE.

Yo, por otro lado estaba tan roja de vergüenza que era increíble. Por poco abrazo a Ayame como a una hermana por haberlos parado.

Lo siento, Ayame. – dijeron al unísono los gemelos.

Me conto mi hermano que estudiaras en el instituto al igual que nosotros. Sé que seremos grandes amigas. Mi papá hará que nos pongan de compañeras de cuarto… si así lo quieres.

Muchas gracias, Ayame. Eso sería de gran ayuda. Gracias, de verdad.

No es nada. Seremos muy amigas… ¡seremos hermanas! Ya lo veras.

Eso espero. Así todo será mejor - respondí dándole una sonrisa alegre a Sessomaru.

Algo me dice que las cosas serán para mejor – dijo mi madre abrazándome.

Bueno, ya que por lo visto pronto serás una No Taisho, no dejaremos que nadie las lastime a ninguna de las dos… - aseguro Inu.

Eso se lo prometemos. – termino Yasha…