N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Naruto no me pertenece.


I Guess You Don´t Know

Capítulo V

Miro a la persona que estaba ocupando en ese momento su cama, la rubia dormía plácidamente, vagamente se preguntaba si alguna vez había dormido de esa manera, más en una cama suave, paso la hoja de su libro con calma, el médico le había recetado antibióticos además de demasiado reposo, sin embargo, era consciente de que él mismo se encargaría de cuidarla, lo bueno del asunto es que no se encontraban en los dominios Uchiha sino en los suyos y eso de alguna manera significaba un peso menos sobretodo por el hecho de que había molestado a Sasuke lo cual era un bonus en la situación.

No lo odiaba pero si le tenía rabia por lo que le había hecho, escucho algunos suaves ruidos por lo que alzo la mirada viendo como se removía un poco, había mandado a investigar cualquier cosa de la misma y ahora sabía que era un año menor que todos los que la rodeaban, al menos los de 21, sabía que tenía deudas en los bancos más prestigiosos por parte de sus padres que habían muerto cuando ella tenía tan solo ocho años, desde entonces se había quedado con unos parientes suyos pero siempre terminaba fuera de la casa de los mismos antes de los cuatro meses.

Sabía que al final cumpliendo los quince años finalmente se había quedado sola, tenía registros de trabajo desde entonces, muchas cosas para solo una niña, el departamento que tenía en esos momentos lo había alquilado desde que quedo sola, no había tenido una vida fácil en lo absoluto, cerro el libro con cuidado para ver como intentaba abrir los ojos pero no podía hacerlo del todo, al parecer en verdad no estaba acostumbrada a dormir de esa manera, finalmente comenzo a estirarse con suavidad dandole una imágen demasiada tierna para su propio bien si debía ser sincero.

Se levanto de su asiento y camino hasta el borde de la cama acariciando sus cabellos con suavidad — Debes dormir un poco más —le indico encontrandose con unos ojos azules que lo miraban con cansancio, sin embargo, asintió volviendo a acomodarse en la enorme cama intentando volver a dormir y sabía que lo haría de verdad, dejo de acariciar sus cabellos y se encamino hacía la puerta... lo mejor era no interrumpir lo que por primera vez era un buen sueño para la rubia.


— Sigo sin entender el motivo de tu prescencia —le espeto a Naruto que solo se encogio de hombros como si su comentario le daba lo mismo, algo le decía que de hecho era así, intento maldecirlo o algo pero tan solo se acomodo en la silla cerrando el libro que estaba leyendo antes de ser interrumpido por su querido amigo — Soy tu único amigo teme, solo quería ver como te encontrabas —y aunque quisiera reirse de aquello no podía hacerlo del todo por la sencilla razón de que era totalmente cierto, no era su único amigo pero si se preocupaba demasiado por él.

Aunque eso no descartaba el hecho de que estaba enojado porque también estuviera intentando cosas con Hinata — Estoy bien, y sabes, hierva mala nunca muerte —le señalo escuchando una suave risa de parte del rubio que solo tomo asiento en su cama como si supiera que tenía el derecho, sin embargo, no dijo nada, esa era también la casa de Naruto y siempre lo sería — Creo que... nos pasamos con la rubia teme —eso si que llamo su atención al completo, no podía creer que estuviera diciendo eso cuando él mismo la había acorralado en su departamento con la ojiperla.

— Si Hinata te pidio que vinieras y dijeras eso juro que te arrancare la cabeza —el ojiazul lo miro directamente y temblo un poco, no mentía, de verdad lo pensaba y sabía que era cierto por la sencilla razón de que cuando mentía desviaba la mirada, no lo estaba haciendo para nada justo en ese momento, dio un leve suspiro, no le apetecía hablar del tema — ¿Qué nos esta haciendo Sasuke? —esa era una buena pregunta de hecho pero no sabía como responderla sobretodo por el hecho de que ahora la ojiperla era su prometida y tenía que decirselo a su amigo Naruto.

— Es mi prometida dobe —sus miradas se conectaron y temio porque este comenzara a gritarle o algo peor pero solo coloco una leve sonrisa en los labios, algo de burla combinada con seriedad — No se porque pero me lo esperaba, solo puedo decirte una cosa teme, ella no es buena, es el pecado y a veces el pecado puede llevarte a tu muerte —dicho esto se levanto para estirarse un poco dejandolo como idiota unos segundos, se levanto de la silla viendo como el ojiazul comenzaba con su camino hacía la puerta, entendía lo que había querido decir pero la amaba, por desgracia la amaba demasiado.

— Me disculpare con la rubia, deberías hacer lo mismo, no creo que quieras ir al infierno —y dicho esto salio dejandolo solo, más que nunca se sentía solo, le hacía falta de alguna u otra manera Ino, ella siempre lo alegraba con sus sonrisas pero ahora no estaba disponible para él... irónico que la necesitara cuando ella le había dicho que no lo necesitaría más.


Abrio poco a poco los ojos encontrandose con una habitación enorme, tomo asiento en la cama que era grande, no tenía los resortes saliendo ni nada de lo que su viejo colchón tenía, se quejo al sentir el dolor en su costado izquierdo, le dolía como mil infiernos, el sonido de la puerta llamo su atención, alzo la mirada y se encontro con el peliazul que le sonreía con calma, detrás del mismo entro una mucama con una bandeja repleta de comida, no podía comer todo eso aunque admitiría que se veía más que delicioso, nunca había comido algo como eso en su vida, solo cuando era una niña.

— Tienes que comerte todo, ¿entendido? —a su mente vino la imágen de aquel corto beso y de inmediato bajo la mirada sintiendo sus mejillas arder, no tenía ni idea de como iba a ver a la cara a Suigetsu después de aquello aunque técnicamente este la había besado, la mucama acomodo todo sobre sus piernas, al final resulto ser una mesita, esta hizo una reverencia, se encamino hacía su jefe e hizo lo mismo, finalmente salio por la puerta, intento calmarse al verse sola con este pero sabía que no lo iba a lograr en lo absoluto, es decir, no lo conocía y se había besado con este, eso no era bueno.

— Ino —la llamo con suavidad, lo miro y sintió sus mejillas más calientes de lo normal, no quería sentirse así en lo absoluto, le recordaba a todas las veces en las que se había sonrojado porque Sasuke tenía un detalle hacía su persona pero al final resulto que tan solo era un tipo de caridad — ¿Estás así por lo del beso? —pregunto este tomando asiento en el borde de la cama, sentía que en cualquier momento iba a terminar tres metros bajo tierra, no entendía porque lo preguntaba de esa manera aunque sentía que este tenía demasiada experiencia con mujeres o cosas así.

Una suave risa la saco de sus pensamientos — Tranquila, no me gustas, solo lo dije por molestar a Sasuke —y sus pequeñas esperanzas se fueron al traste con esas palabras, era obvio que un hombre como él, que tenía dinero, era guapo, caballeroso y demás cosas no le prestaría atención a una mujer como ella, que tonta había sido la verdad — E-Entiendo —murmuro tomando en sus dedos el tenedor para tomar un pequeño pedazo de fruta, ¿por qué quería llorar si ya sabía eso?, ah, claro... porque siempre tenía las esperanzas de que alguien se fijara en ella como mujer pero eso nunca sucedía.


Se acomodo los lentes mientras pasaba una mano por su cabello rubio despeinandolo un poco, Suigetsu debía estar en casa así que quiza, solo quiza no lo dejaría entrar a hablar con la rubia pero intentaría que fuera así, la puerta fue abierta por el servicio y sujeto bajo su brazo el regalo que le había comprado a la rubia, no sabía que le gustaba pero había hecho el intento al menos, espero en la sala pacientemente a los gritos del peliazul seguro, escucho pasos y ladeo la cabeza pero no se encontro con Hozuki sino con Yamanaka Ino que lo miraba algo confundida.

— Namikaze, es una sorpresa —giro la cabeza hacía la planta baja, al pasillo que seguro conducía al despacho del peliazul que estaba calmado o eso quería aparentar porque hasta él sabía que estaba teniendo un mal día, lo decía por la manera en que apretaba de más los lentes de lectura que poseía — Si tú lo quieres llamar sorpresa, solo quería ver a Ino-san, le debo una disculpa —señalo esperando que este no estuviera enterado de lo sucedido hace no mucho porque si era así entonces podía darse por muerto en ese instante y aún tenía una vida interesante.

— ¿Una disculpa? —le dedico una sonrisa sútil al que una vez formo parte del trío más cotizado de la universidad, estaba más claro decir quienes eran parte del mismo, asintió con la cabeza ante su pregunta, la rubia bajo las escaleras finalmente y entonces noto su atuendo, de verdad que era demasiado diferente a Hinata, en todo el sentido de la palabra verdaderamente, usaba una polera que tenía una figura de aquel ratón famoso del cual no recordaba su nombre además de un tipo pescador que le quedaba demasiado ajustado pero aún así se veía lindo en ella y eso era de miedo.

Se veía sinceramente hermosa — Pueden hablar en la habitación de Ino, le haces algo y esta de sobre decirte que te arranco la cabeza —asintió ante la amenaza del dientes de tiburón como él le decía para caminar detrás de la ojiazul que le sonreía un poco, no mucho pero si, comenzaron a subir las escaleras en un leve silencio, caminaron por el pasillo y finalmente dieron a la habitación, no le sorprendio cuando no cerro la puerta sino que la dejo abierta, seguro una órden silenciosa de su querido amigo — ¿Q-Qué deseas de mí? —pregunto nerviosa y comenzando a jugar con sus dedos en un gesto tierno.

— Para ti —le extendio la caja del regalo, esta indecisa la tomo, le indico con un gesto que lo abriera, la vio tomar asiento mientras él miraba la habitación, se le hacía vagamente familiar pero no por la decoración sino por sus memorias ahí, sin embargo, no sabía en que momento estuvo justo donde estaba — ¡Me encantan los osos de peluche! —el grito logro sobresaltarlo lo suficiente como para salir de su ensoñación, miro a Ino que abrazaba el hermoso oso blanco con colores cafés en las orejas, parecía una niña pequeña que por primera vez veía algo parecido...

— H-Hotaru... —murmuro causando el desconcierto en la mirada de esta, retrocedio de inmediato cuando pequeños destellos de lo que había sido su infancia llegaron a su mente pero en cada uno de ellos aparecio la rubia oscura, la prometida de Suigetsu que lo había engañado con Sasuke por órdenes de Hinata... todo encajaba en ese momento... Ino era el reemplazo de Hotaru.


Volvio a pasar la hoja del libro con cuidado cuando una fotografía cayo al suelo, debía terminar con la manía de esconder fotos en los libros como un tipo de separador, se acuclillo para tomar aquella foto, giro la misma y entonces sintió un leve nudo en el estómago... — Hotaru —murmuro sintiendo de repente un leve mareo, ese era un episodio que quería olvidar como fuera — ¡Sasuke órdene pizza así que mueve tu tra... —su hermano entro a su habitación de golpe y al ver lo que tenía en las manos camino de prisa para quitarselo de las manos, después le lanzo una mirada de muerte.

— Dijiste que habías quemado todo sobre ella —asintió con la cabeza ante aquella acusación, si lo había hecho, no era lo mejor pero sabía que era necesario, después de que se acostara con la rubia oscura, esta no quedo bien, intento por todos los medios convencer a Suigetsu de que era una trampa pero por supuesto que Hinata sabía que hacía ya que nunca se supo que era una trampa, Hotaru llego una noche furibunda a su casa, llovía demasiado, si cerraba los ojos podía escuchar la lluvia que golpeaba con fuerza las ventanas de su casa.

Aquella noche estaba presente Naruto también, ambos habían decidido terminar unos contratos de empresas, el timbre sonaba insistente así que se levanto para abrir la puerta y entonces por primera vez en su vida sintió miedo, miedo de aquellos ojos desorbitados que lo miraban con odio, miedo de que su hermoso cabello no fuera más que algunos mechones desiguales, de la sangre que escapaba de sus mejillas, de la ropa que estaba ensangrentada, solo se entero hasta después que había sufrido un accidente antes de llegar a su propiedad.

Los gritos que le dedico le helaban los huesos, eran lamentos desesperados, Hotaru le dijo que se arrepentiría de lo que había hecho, a Naruto le dijo lo mismo, intento golpearlo pero antes de que lo lograra ella misma se detuvo y le dedico una sonrisa de obviedad, como si supiera algo que él desconocía, sus palabras siguientes fueron que cuando amará algo con toda su vida ella regresaría y se lo quitaría... de eso ya hace cuatro años, fue por eso que estaba en el bar donde conocío a Ino, intentaba olvidar sus pecados y aquellas palabras.

Hotaru rió y después comenzo a caminar de espaldas, la noche se la trago cuando se perdio en las casas de su comunidad, nunca más la volvio a ver, incluso pensaba que había muerto o algo así, Itachi llego después de una hora y los vio a los dos en la puerta como fantasmas, su hermano investigo todo lo sucedido esa noche, Hotaru no volvio a aparecer en su vida, el accidente que tuvo fue a unas dos horas de su casa, lo que quería decir que la misma había caminado hacía su casa de esa manera, de solo imaginarse eso podía tener pesadillas, era una historia que quería olvidar como fuera.

No sabían nada de ella y ni quería saberlo — Sasuke —miro a su hermano que lucía preocupado, le dedico una leve mirada y negó con la cabeza para cerrar el libro, los cuatro eran demasido amigos hasta que Hinata aparecio en su vida, entonces todo se fue al demonio, aquella foto los mostraba en un día de piscina donde reían como los adolescentes que eran, tomo aire alejando de su mente pensamientos negativos, lo que más se clavo de esa noche en su mente fue un claro... "¡Eras mi hermano... ¿cómo pudiste hacerme esto?! ¡¿Por qué nos estás separando?!"... él mismo se lo preguntaba desde entonces.


— Señorita, hemos llegado —miro a su conductor que esperaba saliera del auto, asintió acomodando los lentes negros sobre sus ojos cuidando el no lastimarse como siempre, aún era torpe en el asunto de lucir a la moda, mentira, era más bien torpe en aparentar una buena personalidad cuando su lado noble había muerto hace cuatro años — Gracias —agradecio con una hermosa sonrisa tomando la mano del mismo para bajar con cuidado, sus tacones se plantaron por primera vez en suelo japonés después de haber vivido lejos del mismo durante mucho tiempo.

El sol ilumino su cabello rubio pero no oscuro, oh no, rubio natural dirían las personas, paso una mano por el mismo para acostumbrarse a ese nuevo cambio aunque nunca lo haría — Sus maletas estarán siendo llevadas en instantes, por aquí Hotaru-sama —asintió siguiendo a su mayordomo que la condujo por la enorme mansión que había adquirido hace poco, había regresado después de ver unas fotografías interesantes, la primera de ellas era de una rubia que platicaba con Sasuke por la calle, a simple vista era normal pero no para ella que conocía al Uchiha de toda la vida.

Lo que había llamado su atención no era el hecho de que la chica era de clase baja, alguien como el azabache jamás se mezclaría con la misma pero lo había hecho y eso era algo digno de ver, lo siguiente que le parecio emotivo fue el hecho del brillo que tenía al lado de la misma, sabía que no eran nada después de comprobar que se había comprometido con la Hyuuga a quien le haría ver el infierno en vida pero aún faltaba poco para lo mismo, tan solo se divertiría uno o dos meses más y después atacaría como una leona a cada una de sus presas por supuesto.

Lo interesante es que aún esos dos no eran pareja porque Hyuuga estaba en el ojo del huracán como siempre y eso era lo que más detestaba sinceramente pero a su tiempo su querida amiga iba a caer, de eso estaba segura porque ella misma se encargaría, el salón principal la recibio — Por favor una taza de café —le indico a su mayordomo que asintió con la cabeza mientras le dedicaba una hermosa sonrisa, aquellas muecas estaban tan distanciadas de la persona en la que se había convertido pero era necesario conservar esa máscara un tiempo más... al menos hasta terminar con su misión.

Muchas veces se pregunto que sería de sus vidas aunque era contraproducente puesto que siempre los estuvo vigilando pero eso no quería decir que supiera todo de los mismos, dio un leve suspiro mientras tomaba asiento en uno de los sillones de la estancia... el juego había comenzando, le iba enseñar a cada uno el dolor que ella sintió cuando le jugaron aquella treta pero ella no sería compasiva, por supuesto que no... no tendría piedad en definitiva.


N/a

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

Gracias por los comentarios.