N/A

Un nuevo capítulo después de tanto tiempo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Naruto no me pertenece


I Guess You Don´t Know

Capítulo VI

Estaba desconcertada, el rubio había salido como si hubiera visto un fantasma, dejo el oso de peluche para salir de la habitación viendo como este bajaba de prisa las escaleras, estaba huyendo de verdad pero ¿de qué o... de quién?, lo siguio hasta el despacho de Suigetsu quien al verlos se levanto de golpe — Dime ahora mismo que no es lo que estoy pensando Hozuki... ella no es Hotaru —vio el dolor y pánico en la mirada del peliazul que de inmediato borro todo aquello para mirar al rubio como si se hubiera vuelto loco, ¿quién era Hotaru para empezar?, no entendía nada de lo que estaban hablando y no quería saber nada.

— Te ha afectado algo Namikaze, no entiendo de que hablas —se mantuvo firme este escuchando un suspiro frustrado del rubio que ladeo la cabeza para verla en el marco de la puerta, se sintio como si no debiera estar ahí, intento retroceder pero sus piernas no contestaban en lo absoluto — Muy bien, si no es ella entonces demuestralo —señalo el ojiazul mientras miraba desafiante a la persona con la que vivía, vio la confusión en los ojos del aludido que después de unos segundos comprendio las palabras, rodeo el escritorio para caminar hacía donde se encontraba, temblo un poco cuando noto una mirada más que fría.

No la había mirado así, temblo cuando este tomo su brazo para hacerla dar media vuelta, intento decir algo pero no podía hacerlo, caminaron hasta la sala donde el mayordomo los miraba confundido — Que un auto la lleve a donde quiera, no quiero verla nunca más aquí, ¿entiendes? —este asintió mirandola con pena, miro con confusión al ojilila que no la miro en ningún momento, al parecer lo que había dicho que la cuidaría era una mentira claro estaba, la gente como ellos no cumplían esa clase de promesas, se sintio de nuevo usada pero no dijo nada, solo se dejo llevar por la persona que la llevaría de vuelta a su vida.

Antes de salir por completo miro al rubio que la miraba con alivio, como si quisiera decirle con sus ojos azules que la estaba salvando de algo que escapaba de su entendimiento, no sabía que pero este de verdad parecía demasiado aliviado por sacarla de esa casa, su mirada se desvío hacía el peliazul que la miraba con desinterés, no era la misma mirada cálida de hace no mucho, era fría y le dolía de alguna manera que no entendía — Hong es para hoy —señalo este, el mayordomo la volvio a jalar para que se moviera, se sentía mareada, perdida en una situación que no conocía pero que por lo visto era peligrosa para ella.

Salieron a los jardínes y de pronto se vio subiendo a un auto... volvería de nuevo a su vida solo que en esta ocasión no creía tener las fuerzas necesarias para sobrevivir a la misma.


— ¿Qué hiciste qué? —eso tenía que ser una maldita broma sino es que algo peor, acababa de escuchar de Naruto que había provocado que Hozuki la hechara de su casa, estaba herida, más que nunca necesitaba de alguien que la cuidara, su amigo no había ido a disculparse en lo absoluto, cuando lo viera iba a llover sangre — Guarda silencio teme, es lo mejor... era el reemplazo de Hotaru —aquellas palabras desde el otro lado de la línea lo hicieron sentir mareado de inmediato, eso tenía que ser una broma, el fantasma de la aludida siempre los iba a seguir a todos de alguna manera que solo provocaría dolor y pesadillas.

Dio un suspiro intentando calmarse un poco — ¿Cómo sabes eso? —pregunto a la defensiva, es que no creía que el peliazul fuera capaz de ver a alguien más como el reemplazo de la mujer a la que alguna vez había amado, era imposible — Tú no lo miraste, parecía como si hubiera sido descubierto, eso no era lo peor, la rubia dormía en la misma habitación que cuando ella llego a nuestro mundo, ¿qué pruebas más necesitas? —tomo asiento en el sófa respirando con algo de dificultad, la realidad lo golpeo casi dejandolo sin aire al instante, esa habitación no había sido abierta en años, lo que quería decir que era verdad.

Realmente era su reemplazo aunque no le gustara aquello e Ino no estuviera enterada de nada — Realmente creo que te debo una dobe —señalo escuchando la risa estruendosa del ojiazul, era así la verdad, la había salvado de colocarla en el ojo del huracán aunque no sabía del todo las intenciones de Hozuki — Lo sé, me la debes, tengo que irme, nos veremos después —dicho esto colgó, dejo el celular en la mesa de centro, lo mejor era no volver a ver a la rubia, tenía que dejarla en paz, era lo mejor para todos, además estaba comprometido con Hinata, no necesitaba más problemas con la peliazul, por supuesto que no.

Se acomodo en el sófa cerrando un momento los ojos, la iba a dejar cuando más lo necesitaba debido a la anemia y a la herida que le había provocado, la dejaría sola con esa vida que la llevaría tarde o temprano a la muerte pero era lo mejor para ella... lo mejor era que nunca se volvieran a encontrar.


Subio poco a poco las escaleras que la llevarían a su departamento, la renta había sido pagada antes de que sucediera todo, se detuvo unos momentos sujetandose con fuerza de las maderas viejas sintiendo un mareo — ¡Ino! —ladeo la cabeza viendo a Sakura que corría a su encuentro, la pelirrosa al verla abrio los ojos asustada, si, su aspecto no era el mejor en lo absoluto, lo sabía — Estoy bien, no pasa nada —se apresuro a confirmar antes de que la ojijade la taladrara con preguntas, le sonrió cálidamente viendo que la preocupación en sus ojos se desvanecía al menos un poco, no quería preocupar a nadie más.

— Lo dejare pasar solo esta vez, el jefe ha estado preocupado desde que aquel hombre rubio te llevo, no te despidio, vine cada día para encontrarte pero es obvio que no estabas, le hará ilusión que vuelvas al trabajo cuanto antes —asintió porque más que nunca necesitaba trabajar estando sola de nuevo, había mantenido la ligera esperanza de que su vida cambiaría un poco, no quería lujos pero quería que alguien la cuidará como su madre hacía — Estare mañana a primera hora, dale mi recado por favor —Sakura asintió jalandola para abrazarla con fuerza, quería llorar por todo pero no lo haría, volvería a ser fuerte poco a poco.

Después de unos segundos la pelirrosa se separo para besar su mejilla con dulzura y con cariño de hermanas — Cuídate, quiero que llegues mañana en una pieza —rió suavemente al igual que esta quien alboroto su cabello para despedirse con la mano, la vio alejarse poco a poco y el piso volvio a moverse, eso no estaba bien, tenía que ser fuerte costara lo que costara — ¡Ven aquí maldita basura! —el estruendo de un golpe la sobresalto, ladeo la cabeza viendo como una niña intentaba alejarse de las garras de su padre quien la estaba matando a golpes, podía intervenir pero no sería rival para este en su condición.

Al diablo todo, subio las escaleras para ayudarla pero el hombre al verla avento la niña a un lado, entonces lo reconocio, el sujeto con el que siempre se peleaba por cosas que tenían que ver con su familia, todo paso demasiado rápido, la mano del sujeto sobre su cuello para estamparla contra la pared, miro a la niña y le hizo una señal para que corriera, esta lo hizo y los dos quedaron solos — ¿Y tú lado guerrero? —intento soltarse del agarre pero le era imposible, no tenía demasiada fuerza, como último recurso le dio una patada en el abdomen provocando que el sujeto se doblara de dolor lo que provoco que la soltara al piso.

Sus costillas dolían de una manera horrible — Aún puedo defenderme —le señalo a este que impacto su puño contra su mejilla, el golpe le giro la cara mientras su cuerpo se estrellaba contra la pared, vio la rabia en sus ojos y supo que nada bueno iba a salir pero no iba a rendirse... esa era la Ino que siempre se levantaba, lo haría en ese momento, le demostraría al mundo que aunque hubiera recibido una paliza se levantaría... como siempre.


Empujo a las enfermeras, Sasuke corría a su lado como un maldito desquiciado y eso que estaba lastimado, Hozuki iba junto con Itachi que parecía a punto de matar a alguien y es que ninguno de ellos espero una llamada del hospital donde le informaran que la rubia estaba herida, es decir, más específicos le llamaron a Itachi y entonces recordo que este le había dado su tarjeta en algún momento, una tarjeta de presentación que seguro guardaba en la pijama con la cual había sido llevada a su vida de siempre, algunas personas las miraron enfadadas por la manera en que corrían como desesperados por los pasillos del hospital.

Finalmente se detuvieron en la sala de urgencias, vio a un hombre con magulladoras en el rostro, hielo en los costados y con una mirada de furia total, la cortina de la cama siguiente estaba corrida, de la misma salio una doctora que al verlos fruncio el ceño — Yamanaka Ino —corto y claro el mensaje de su querido amigo Sasuke quien en verdad se veía desesperado por verla, era curioso porque ni siquiera con Hinata se veía de esa manera — Namikaze, encargate del papeleo —miro al peliazul y después le sonrió mientras ladeaba la cabeza pero termino negando con la cabeza escuchando un gruñido de su parte.

— Puedes hacerlo tú, eres experto en esto —este pensaba contestarle pero entonces la cortina se deslizo dejando ver a la rubia que tenía una gasa en la ceja y otra en la mejilla derecha, la venda que cubría su vientre estaba levemente teñida en rojo, su cabello estaba más que desordenado — Auuuu eso duele Tenten —gimio con un puchero mientras la enfermera la miraba furiosa, era una castaña con chonguitos como peinado, se veía algo furiosa — Nadie te manda a pelearte con un hombre, ¿qué eres?, agradece que no le avise a Sakura para que venga y te de un buen regaño —señalo esta limpiando la sangre de su cuello.

— ¿Quién va a pagar la cuenta? —todos llevaron las manos a los bolsillos, sonrió al ver las caras de pánico de los otros tres, sus billeteras seguro estaban en casa o en el auto, así de sencillo, lo miraron a él como esperando algo — Pago yo —extendio una tarjeta a una de las doctoras que la tomo para ir a recepción seguro, volvio a mirar a la rubia que giro un momento los ojos casanda seguro de un sermón y entonces los vio, le sonrió mientras los otros tres se mantenían impasibles, eso estaría bueno — ¡Voy a matarte maldita! —el grito del hombre que vieron llamo su atención, el mismo se lanzo sobre la ojiazul.

Todo paso rápido, la rubia fue tirada al suelo junto con la castaña mientras el hombre intentaba golpearla, de inmediato los cuatro se movieron para apartarla de su cuerpo — ¡Seguridad! ¡Seguridad! —sostuvieron al hombre que comenzo a luchar de nuevo para hacerle daño a la ojiazul que lo miraba con odio puro, dio un leve suspiro, la mujer de verdad tenía problemas donde fuera pero era extraño porque todos se preocupaban por la misma, algo le decía que eso era una batalla, entre hermanos, entre amigos, entre enemigos... un buen recorrido los esperaba.


— ¡¿Y por qué diablos tuviste que golpearlo?! —era la primera vez que veía de esa manera a su hermano, parecía un desesperado en todo el sentido de la palabra, no dudaba que en poco tiempo se lanzara sobre la rubia por haberse ido a golpes con un sujeto que le triplicaba el peso, además de que tenía anemia y que estuviera herida — Lo repito para que lo entiendas, estaba golpeando a una niña pequeña, no pensaba dejar que lo hiciera —sentencio esta con calma aunque estaba temblando un poco, no era miedo, era dolor seguro por el costado o por los arañazos en su cuello, eso no estaba bien, herida le provocaba algo.

Le provocaba querer protegerla igual que a los otros tres presentes — No me sirve tu insolencia Yamanaka, ¡es un hombre! —volvio a gritar su pequeño hermano esta vez haciendo aspavientos con las manos para darle más énfasis a sus palabras, miro a Naruto que estaba igual de serio, Suigetsu no la miraba pero notaba la preocupación, no entendía porque la había corrido de su casa si había quedado en que la cuidaría pero no podía influenciar en esa decisión al menos de momento — Sasuke, basta, estas en un hospital no en casa —señalo colocando una mano en su hombro para que se calmara un poco al menos.

— Me voy, te devolvere el dinero pronto, lo prometo —eso se lo decía claramente al rubio que hizo un gesto con la mano quitandole importancia o algo así, la ojiazul se levanto de la cama tomando su abrigo viejo, demasiado de hecho pero no podía decir nada, la vio dar media vuelta pero entonces la mano del peliazul la detuvo, eso iba a estar bueno — Te llevo yo —sentencio este y noto esperanza en la mirada de la Yamanaka que se borro cuando miro más allá de ellos, todos voltearon encontrandose con Hyuuga que la miraba con un odio puro, se solto del agarre del ojilila mientras le sonreía un poco, una sonrisa fingida.

— No es necesario, gracias por todo —volvio a avanzar pero entonces escucho a Hinata caminar con esos tacones que solo le provocaban dolor de cabeza, la peliazul tomo de la muñeca a la rubia lastimandola por la mueca que hizo — Mantente lejos de ellos, deja de dar lástima maldita basura —siseo, la rubia se solto y la miro con rabia, esperaba que uno de esos tres dijera algo pero nada, nadie decía nada, de verdad eran estúpidos — Permiso y para que le quede claro, no les pedí que vinieran, el hospital les llamo —la bofetada hizo eco en la sala de urgencias, su rostro estaba ladeado y coloreandose de rojo de inmediato.

La peliazul parecía que se iba a lanzar sobre ella cuanto antes — Eso no quiero escuchar, quiero que entiendas que no perteneces a nuestro mundo, no eres como nosotros, eres una basura, investigue un poco de ti, hay una persona que quiere verte —un hombre salio de un cubículo con las cortinas cerradas que fueron poco a poco descorridas, Hinata la tomo del mentón con zaña para que ladeara la cabeza y viera al hombre, uno pelinegro con los ojos verdes, hielo es lo que había en los mismos, la Yamanaka comenzo a temblar y el sujeto desconocido sonrió con calma, su sonrisa daba miedo, era demasiado fría.

— Cuanto tiempo Ino-chan —saludo este, la rubia empujo a la peliazul que trastabillo y como siempre su hermano fue a socorrerla, la rubia retrocedio asustada para después girar el cuerpo y correr como desquiciada, no entendía nada de lo que estaba sucediendo ahí — ¡Ino! —este grito para ir tras ella quien no alcanzo a huir, la sujeto por la cintura y entonces vio una faceta en la rubia que no se esperaba, debilidad, desesperación, demasiado dolor, comenzo a luchar con el sujeto que intentaba calmarla — ¡Ino, Ino basta! ¡Escucha, basta! —intentaba calmarla pero parecía por completo lo contrario, la estaba lastimando más.

— ¡N-No! ¡S-Suéltame! ¡Ayuda! ¡N-No de nuevo... no más... no más! ¡A-Aléjate! —lloraba incontrolablemente, su llanto llamo la atención de cada persona que no se movía en lo absoluto, algunos doctores intentaron acercarse para sedarla pero esta daba patadas, manotazos, se defendía con las uñas desesperada, le dio una patada al hombre que cayo al suelo, aprovecho aquel momento para huir dejandolos más que confundidos... algo no andaba bien en definitiva con el pasado de la rubia.


Ni siquiera sabía como había llegado a su departamento, abrio la puerta de la ducha, arranco la ropa de su cuerpo, tenía que sacarlas, trastabillo golpeandose con la pared que había en esa pequeña estancia, no le importo nada, tan solo prendio las llaves de agua caliente, siempre la racionaba para sobrevivir pero en ese mismo momento todo le dio lo mismo, el agua comenzo a hacerse cada vez más caliente, tomo una esponja, hecho un poco de jabón y comenzo a tallarse mientras lloraba — S-Sal... s-sal... —murmuro con la voz ahogada, tenía que sacar aquellos recuerdos de su mente, cuando su tío la... manoseaba.

Todo tenía que salir de su cuerpo, picaba su piel, no quería sentirse así, el agua comenzo a hervir pero le dio lo mismo, estaba desesperada, paso la esponja por su cuerpo intentando sacar el olor, aquellas manos sudadas tocandola mientras era golpeada, quería quitar la sensanción de su lengua mientras estaba inconsciente después de tanto golpe, tomo otra esponja y repitio lo mismo, escucho pasos en la estancia pero le dio lo mismo — ¡Ahhhhh! —grito mientras el agua seguía cayendo, quería olvidarlo, golpeo la pared con el puño ignorando el dolor, tallo con más fuerza sintiendo un leve dolor pero le dio lo mismo.

— ¡Ino! ¡Ino! —la puerta se abrio, por el rabillo del ojo lo vio, Sasuke, estaba ahí, este la miro absorto pero eso no le impidio lanzarse sobre ella para quitarle la esponja pero no lo haría, no lo haría para nada — ¡Apaga la maldita llave! ¡Ino, apagala... maldición! —lo golpeo con una barra de jabón causando un gruñido de parte del azabache que tomo con fuerza su muñeca para alejar la esponja pero no lo haría, lo golpeo con la pierna y este como último intento la sostuvo de ambos brazos para estamparla contra la pared, gimio de dolor mientras se zarandeaba, no quería que nadie la tocara, lo quería lejos, quería que se fuera.

— ¡N-No... no lo entiendes! ¡S-Sueltame! —grito sintiendo como el agua aún caía sobre los dos, el de mirada ónix la miro furioso, peor que eso pero le dio lo mismo, le dio de manotazos y patadas, este la empujo contra la pared pero siguio forcejeando, el agua dejo de caer sobre sus cuerpos, su respiración estaba demasiado ajetreada, las piernas le fallaron por completo, sus pulmones se contrajeron con fuerza, la vista se le nublo, el costado donde estaba herida le dolía a horrores al igual que los golpes recibidos en la pelea, todo se veía borroso — ¡Yamanaka! —todo se vio oscuro en cuestión de segundos.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.