N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Naruto no me pertenece
I Guess You Don´t Know
Capítulo VII
Tomo a la rubia por las muñecas, era la primera vez que lo veía, una desesperación palpable, Ino no era así, jamás se comportaba de esa manera, la venda que usaba en el abdomen estaba más que mojada, las vendoletas que adornaban su rostro estaban deshechas pero lo impresionante es que estaba llorando, ella lloraba, la rubia lloraba en silencio, sus ojos estaban vacíos, su cuerpo desnudo no importaba pero si el rastro de una sombra en su rostro — ¡Una maldita toalla! —les grito a los tres que estaban fuera, su sorpresa fue ver que la persona que provoco aquello entro en la ducha con un sinfín de toallas en las manos.
Quería arrancarle la cabeza pero este fue más rápido al apartarlo del cuerpo de la ojiazul, una toalla fue envuelta en su cuerpo y acto seguido el pelinegro la abrazo con fuerza, pensó que lo querría lejos pero al contrario, se abrazo al mismo con desesperación clara — Yamanaka —la llamo y sus miradas se encontraron, estaba temblando, su piel estaba roja, se separo del sujeto y lo golpeo en el abdomen con una de sus piernas causando que el ojiverde chocara contra la puerta de la ducha, después lo miro a él y se sonrojo un poco, seguía siendo la misma de siempre aunque ahora sabía que había sufrido demasiado antes.
— Largo, no quiero a nadie en mi casa —la siguio y noto que se estremecía al ver a todos ahí, excepto a Hinata que estaba más que furiosa con él, después lo arreglaría pero ahora solo quería saber una cosa — Traes demasiados problemas contigo rubia —señalo Naruto con una sonrisa ladina causando un sonrojo mayor en los pómulos de la ojiazul, apreto los puños, realmente no quería que nadie la hiciera sonrojar — ¡Aquí esta! ¡Es ella! —bien, no se esperaba que su prometida entrara y mucho menos con la policía que sujeto a Ino por ambos brazos, eso iba cada vez de mal en peor, ahora no entendía nada de nada.
— ¿Qué sucede contigo Hyuuga? —si, ese era Suigetsu que parecía querer arrancarle la cabeza a su prometida y la verdad él tambien estaba cerca de aquello en ese mismo momento — El hombre al que golpeo interpuso una demanda, solo lo ayudo —la Yamanaka la miro con un odio puro y la peliazul solo sonrió, algo no estaba bien, Hinata de verdad estaba más que prendada de la rubia para querer destruirla de esa manera, eso era demasiado y hasta él lo sentía así.
Los policías la estaban lastimando, no estaba en su mejor faceta en esos momentos, la toalla en cualquier momento iba a caerse y sinceramente ya no quería ser humillada — Vamos, la llevaremos a la comisaría —intento zafarse del agarre, por lo menos pedía que la dejaran vestirse, no pedía demasiado pero los hombres de verdad estaban apretando de más sus brazos — Solo quiero vestirme —uno de los sujetos la empujo al suelo y como se lo esperaba nadie se movio, gimió de dolor al sentir el golpe en la espalda, se mordio el labio, no iba a permitir que nadie más la humillara, ya había tenido suficiente de aquello.
— De prisa —le gruñeron los policías, para sorpresa de todos fue Yung, el hijo de su tío quien la ayudo a levantarse, la pego a su pecho y temblo por el agarre — No van a colocar cargos sobre ella, fue en defensa propia, no saldrá de aquí —la peliazul pensaba decirle algo pero en un movimiento rápido este le entrego una tarjeta a los policías que se pusieron pálidos, por el rabillo del ojo vio como comenzaban a tartamudear — M-Mis disculpas c-comisionado —¿comisionado?... ¡¿comisionado de policía?!, eso tenía que ser una verdadera broma, no podía ser cierto o quiza si porque siempre fue demasiado inteligente.
La peliazul la miro con más odio — Reportaré esto a su unidad, no tienen derecho alguno de tratar así a una persona, largo —la voz que uso le helo los huesos, seguía justo como en esa época, con ese porte autoritario, los policías salieron de prisa de su departamento — ¡Esto es abuso de autoridad! —grito la ojiluna dispuesta a lanzarse sobre su persona y sobre Yung pero este fue más rápido al colocarla a su espalda, sus manos se posaron en la misma, tenía miedo porque no podía atacarla, no cuando Sasuke la amaba demasiado — ¿Abuso de autoridad? —pregunto en un siseo que le provoco escalofríos, daba aún miedo.
— ¡Sasuke esto es abuso de autoridad, dilo! —el ojiverde le dedico una mirada mordaz, cerro un momento los ojos, de todas las personas que la podrían defender, Yung no era a quien esperaba — Ese hombre la lastimo, esto no es un maldito abuso de autoridad ignorante —Yung parecía dispuesto a lanzarse sobre la mujer ojiluna que retrocedio asustada, lo sustuvo por la cintura para que no diera un paso más... lo que más deseaba en ese momento era salir corriendo de ahí, no quería estar rodeada de las personas que la lastimaban a propósito... ya no quería ser pisoteada de nuevo.
Estaba furioso, en sus planes jamás había estado buscar a Yamanaka Ino, mucho menos con ayuda de una Hyuuga, después de todo esa mujer quería que la sacara de su vida pero no eran aliados, tenía una deuda que pagar con la rubia, era solo eso, un poco de remordimiento por lo sucedido con su padre que en ese momento se estaba pudriendo en prisión, apreto contra su pecho a la ojiazul que estaba temblando de frío, estaba tal y como recordaba, solo que había algo distinto, era fuerte cuando antes lloraba por las noches cada día — Toma todas tus cosas, nos vamos —firme y claro fue su mensaje, se le llevaría de ahí.
Ino lo miro desconcertada así que le órdeno con la mirada que se moviera — No, no se va a ir contigo, en el hospital tuvo una crisis nerviosa en cuanto te vio, no pienso permitir que se vaya contigo —miro al hombre de cabello azul con una ceja encarnada, le daba lo mismo la relación que la rubia tenía con ellos, no pensaba dejarla ahí y punto — No pedí su opinión, lo lamento, ella viene conmigo y punto —espeto empujandola para que caminara hacía la ducha y se vistiera, estaba cansado, había sido un viaje largo después de firmar alianzas con Corea, eso no estaba siendo sencillo y solo quería descansar un poco a la de ya.
— No sabes con quien estas hablando, no te creo el cuento de que eres comisionado —miro a un hombre rubio que lo miraba con altiveza pero le daba lo mismo, no mentía sobre eso aunque ellos no lo creyeran — Me da lo mismo lo que piensen sujetos como ustedes, Yamanaka Ino viene conmigo —el aura se estaba tensando pero le dio lo mismo, le debía aquello a la ojiazul gustara a quien le gustara, así de sencillo era el trato — No pienso dejar que se marche contigo —reconocía a Uchiha Sasuke, no porque le temiera sino porque su padre era amigo del Fiscal de Distrito, quien era su jefe, solo por eso lo conocía.
— Ella no se irá contigo y punto —el hermano del azabache se entrometio, los ignoro cuando vio que la rubia vestía ropa demasiado desgastada, era de esperarse cuando la deuda de sus padres llego a la ojiazul, tomo su mano y la arrastro pero entonces fue detenido por el peliazul que lo miraba con demasiada furia — No temo ensuciarme las manos con ustedes, a un lado o no respondo —la suave mano de Ino sobre la suya lo tranquilizo un poco así que rodeo al sujeto que esta vez no lo detuvo y salio de ahí, inesperadamente su toque aún lo calmaba... Yamanaka Ino siempre sería su tabla de salvación.
— Gracias Hyuuga, ahora gracias a ti un tipo raro se la llevo —reclamo molesto, paso una de sus manos por su rubio cabello, recibio una sonrisa irónica de la peliazul, después de todo nunca la había llamado por su apellido pero sinceramente no quería nada que ver ya con ella — Sasuke, dile algo —y ahí estaba con sus estúpidas quejas de niña pequeña pidiendole al tonto de su amigo que la defendiera del lobo, si como no si la ojiluna era el mismo demonio — Tenemos que irnos de aquí a la de ya —sentencio Sasuke tomando con fuerza la mano de la peliazul que se quejo pero no dijo nada, tenía orgullo la señorita, mucho.
Salieron del pequeño departamento, bajaron de prisa las escaleras y se detuvieron cuando vieron a aquel hombre pelinegro acuclillado delante de la rubia que estaba sonrojada, las manos del ojiverde estaban dentro de su sudadera obviamente tocando su abdomen donde aún estaba aquella herida — Dobe —el gruñido de su amigo lo saco de su ensoñación, sin dudarlo dos segundos caminaron hacía los autos, de verdad que la rubia era un problema andante pero incluso él sabía que no podían alejarse tanto de su persona, era como un imán que los atraía aunque no estuvieran dispuestos a decirlo en voz alta claro estaba.
Abordo su auto viendo como Sasuke jalaba a la ojiluna hacía el suyo, miro por última vez a Yamanaka Ino que descanso su frente sobre la de ese pelinegro, apreto demás el volante y emprendio la marcha haciendo rechinar las llantas, se alejo de sus acompañantes que igualmente salieron de ese lugar con prisas, acomodo los lentes negros y tecleo un número de prisa, espero a que contestara aquella persona — ¿Qué diablos quieres? Estoy trabajando primo —si, Karin siempre con su buen humor, verdaderamente era extraño que fueran primos pero le divertía demasiado molestarla, le pediría un favor, solo uno y listo.
— También te quiero prima —escucho el gruñido y sin poder evitarlo solto una carcajada, era divertido molestarla a su manera, era como Navidad — Voy a colgar —advirtio así que tomo un poco de aire, ya sabía que se las cobraría caro y que se burlaría de su desgracia — Necesito ayuda, quiero que investigues todo lo relacionado con una persona, te dare lo que quieras excepto a Sasuke —el silencio se hizo presente del otro lado de la línea, no sabía que iba a querer pero no podía ser esa obsesión con su amigo porque era más que obvio que este no quería a su prima, espero porque sabría que lo pensaría bien la pelirroja.
— Nombre —y sonrió un poco porque estaba a punto de descubrir todo lo relacionado con esa rubia, quiza no sería bueno, quiza no era una buena elección abrir ese libro de los secretos pero quería saber todo de ella porque había tomado una clara decisión... luchar por Yamanaka Ino y obtenerla costara lo que costara.
— ¿Por qué diablos llevaste a ese hombre? ¿Por qué te empeñas en hacerle tanto daño? —pregunto en un rugido mientras conducía como loco, no iría a su casa, la llevaría a la suya porque no necesitaba más dolores de cabeza en lo absoluto, escucho el bufido de Hinata y se contuvo de decirle tres verdades — Por esto, porque estas prendado de ella aunque te niegues a aceptarlo, no estas enamorado de Yamanaka Ino pero la necesitas, ahora ya sabes el porque —miro irancudo a la peliazul mientras estacionaba cerca de una tienda, estaba respirando con dificultad porque no era así, no quería a Yamanaka cerca.
No la necesitaba cerca solo para que diera problemas, así de sencillo — Te he dicho miles de veces que solo te amo a ti, eres la única mujer en mi vida, si sintiera algo por ella estaría a su lado no contigo —y era verdad aunque la ojiluna se empeñara en decir que era lo contrario pero no lo era, no lo era y punto — Sasuke te conozco, sientes algo por esa rubiecita así que dejare en claro algo —su mano se poso en su mentón ladeandole la cabeza para que la mirara, le sostuvo la mirada — Aléjate de ella o la hare sufrir demasiado —era capaz, lo sabía demasiado bien, Hinata siempre cumplía lo que advirtía como fuera.
— Estamos comprometidos Hinata, deja esa obsesión por Yamanaka sino quieres que terminos en guerra —vio la sorpresa clara en sus ojos, no se lo esperaba pero es que no estaba dispuesto a dejarla en manos de ese sujeto — ¿En guerra? Dejare pasar este tipo de amenaza solo por hoy cariño pero en verdad te quiero lejos de esa rubiecita o juro por todo lo que me importa que le hare conocer el infierno de una forma poco amable —la vio salir del auto azotando de más la puerta, ni siquiera sabía porque había hecho aquello, debía estar loco para permitirse llevarle la contraria a la mujer que amaba sinceramente.
Sabía que Hinata era una mujer de armas tomar y acababa de hacerla enojar, eso no presagiaba algo bueno, dejo caer su cabeza contra el respaldo de los asientos, la cabeza comenzaba a punzarle y a eso podía sumarle que quería encontrarla, no quería dejarla en manos de aquel sujeto — ¿Qué esta pasando conmigo? —se pregunto desordenando su cabello, su mundo estaba de cabeza sinceramente, algo no estaba bien, no había manera alguna en que eso le estuviera sucediendo... sentía una necesidad tremenda de protegerla y no, no era una buena inversión en lo absoluto.
— Date una ducha, llamare a una enfermera para que ayude con tus curaciones y se encargue de los medicamentos —miro al peliverde que le señalaba una puerta por el pasillo, se había sorprendido al ver la casa en la que vivía, se veía acogedora pero estaba demasiado sombría por las cosas que le pertenecían al ojiverde — ¿Por qué haces esto? —giro el cuerpo para verlo, necesitaba respuestas, cuando vivía en casa de sus tíos nunca cruzaron demasiadas palabras, Yung sabía que su padre abusaba de cierta manera de su persona pero nunca decía nada, siempre se mantenía en silencio ante aquellos actos.
El peliverde la miro con seriedad para empujarla intentando que caminara, sin embargo, se negó rotundamente, no lo haría hasta que contestara su pregunta — No pienso contestar, date una ducha, no me obligues a repetirme, sabes que lo detesto —encarno una ceja mientras se cruzaba de brazos esperando una respuesta pero Yung la ignoro por completo para caminar a su teléfono, dio un suspiro y decidio caminar a la ducha, no lo entendía, siempre había dicho que era un laberinto, nunca podría encontrar la salida, entro a la ducha cerrando detrás de si la puerta, la ropa cayo poco a poco y tomo aire, se sentía rara.
Abrio la llave con cuidado sintiendo como el agua caía sobre su cuerpo, gimió de dolor cuando sus heridas escocieron, aún no sabía porque la ayudaba, porque estaba ahí, porque decía ser el comisionado, no sabía nada, tomo el shampoo y comenzo a lavarse intentando no pensar en nada, después de unos minutos en la ducha decidio que era suficiente, deslizo la puerta corrediza viendo la bañera, quiza después porque ahora solo quería descansar, camino hasta los estantes tomando unas toallas, acomodo una alrededor de su cuerpo y otra en su cabeza, no tenía ropa así que eso en verdad iba a estar complicado.
Dio varios pasos cuando la puerta se abrio de golpe dejando ver al pelinegro, sostuvo con fuerza la toalla — La enfermera no esta disponible así que vamos, pondre las vendas y después podras vestirte —su muñeca fue apresada y no tuvo tiempo de replicar o algo, de pronto se vio sentada en el sillón de la sala, el ojiverde le extendio una toalla así que lo entendio a la perfección cuando él se dio media vuelta, bajo la toalla hasta sus caderas y se coloco la otra sobre el pecho — Y-Ya —susurro, Yung dio media vuelta para tomar la venda no sin antes colocar la pomada que le habían recetado para que no le salieran estrías.
Sus dedos se deslizaron por su abdomen y mordio su labio, después la venda fue colocada con cuidado, se levanto y su nariz choco contra su pecho, se sonrojo cerrando los ojos y mordiendo su labio, sintio la suave venda hasta que todo quedo en completo silencio — Ino —abrio los ojos encontrandose con el ojiverde demasiado cerca, dio un respingo al verlo causando la risa de este — En la cama hay ropa, después ven a la cocina para comer —lo vio alejarse y se pregunto... ¿qué deseaba Yung de ella?.
— ¿Estás enamorado? —pregunto Deidara con una sonrisa ladina, no, no lo estaba o al menos creía eso, era solo que esa rubia llamaba la atención, incluso la de su hermano, la de Suigetsu, la de el hermano pequeño de la persona que estaba delante, si su amigo se enteraba que su pequeño hermanito estaba de igual manera prendado de la ojiazul querría conocerla y por desgracia no pensaba en lo más mínimo dejar que alguien más se prendara de la misma — No lo sé Deidara, no lo sentía desde Shion... solo quiero cuidarla de todo —susurro mientras se llevaba a los labios el vaso de whisky sonriendo un poco.
Miro por la ventana escuchando el resoplido de su amigo que termino soltando una risa — Hey, quiero conocerla —demando como un niño pequeño y negó de inmediato, no quería para nada que la conociera — No, no quiero que me la robes —acuso como un niño inmaduro, el ojiazul solo se indgno y lo noto en la mirada mordaz que le dedico, le causaba un poco de risa — Anda ya, no pienso quitartela —se llevo una mano a la nariz como pensando y asintió finalmente, nada iba a perder aunque claro estaba, no es como si Deidara se fuera a enamorar cuando era un mujeriego de primera categoría, no podía ser posible.
— Bien, te la presentare pero antes debo decirte algo... Naruto también esta en esa batalla así que no te atrevas a interferir —noto la mirada de sorpresa en su amigo para después hacer un vago gesto con la mano ante aquello, le daba lo mismo al parecer o estaba diciendo mejor dicho que eso no pasaría — No va a pasar Ita-kun, no pienso enamorarme —bien, entonces investigaría en donde estaba para presentarsela a su amigo, nada malo podía suceder, es decir, no es como si todos se fueran a enamorar de la rubia, eso era algo completamante insólito... nada malo podría suceder si se la presentaba.
— Jamás lastimaría a mi hermanito —la sombra que aparecio en los ojos de Deidara le provoco ese nudo conocido, sentía un poco de lástima pero sabía que al rubio no le gustaba su lástima... esperaba que algún día los dos hermanos volvieran a ser como antes.
N/A
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
Gracias por los comentarios.
