N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Naruto no me pertenece
I Guess You Don´t Know
Capítulo VIII
— Desayuna, tengo que irme a trabajar, puedes hacer lo que quieras —estaba aún adormecida, el cuerpo le dolía por completo, solo quería un momento más de sueño, se enrollo con los edredones escuchando una divertida risa, era tan raro que Yung riera pero por el momento no importaba, sus ojos se sentían muy pesados, las heridas le escocían de una manera horrible — V-Vete —susurro con voz queda, escucho movimiento y una mano se poso en su frente, el pelinegro soltó una maldición para salir de ahí casi corriendo, apilo las almohadas en su cabeza para sentir más calor, no quería levantarse, sus piernas no respondían.
Mejor dicho, su cuerpo no lo hacía del todo — ¡Te quiero aquí ahora, para eso te pago! —un peso en la cama la hizo quejarse por el desbalance, intento golpearlo pero solo rodó hasta quedar frente al ojiverde — ¿Duele mucho? —levanto la cabeza para verlo pero solo eso le provoco un dolor agudo en la garganta, el movimiento la cansaba demasiado — Eres tan tonta, seguro tienes más que fiebre, ¿por qué siempre das tantos problemas? —habían dormido en la misma cama, al menos hasta que una habitación de huéspedes estuviera acondicionada aunque le había parecido sentir que Yung no quería eso, la quería muy cerca.
Lo había comprobado cuando sujeto su cintura con fuerza, algo pasaba, no sabía que, nunca la había defendido cuando eran niños, no entendía el porque ahora intentaba protegerla — ¿P-Por qué estas haciendo esto? —su voz era un murmullo, no contesto sino que se levanto de la cama cuando el timbre sono, juraba que los pasos en todo el silencio se escuchaban demasiado haciendo que sus oídos dolieran demasiado — No me grites Yung, esta bien que me pagues pero no me aturdas —escucho algunas maldiciones hasta que una mujer mayor apareció en su campo de visión, seguro la enfermera de la que habían hablado.
— Trae esto del botiquín, rápido —sus ojos se sintieron pesados en todo el momento sobretodo cuando una luz los cegó brevemente los mismos, un pinchazo se sintió en su brazo y hecho la cabeza hacía atrás, escuchaba susurros pero le dio lo mismo, solo se dejo arrastrar por un sueño pesado, un sueño donde el único hombre al que amaba sentía lo mismo, donde Sasuke le decía que la amaba, que todo estaría bien, que era la única persona que le importaba... se perdió en cuentos de hadas de nuevo.
Miro a Karin entrando en su despacho con un gesto furibundo, algo no andaba bien — Toma, me ha costado ir al departamento de casos infantiles, ¿qué diablos es esa mujer?, también tuve que meterme con tres médicos que la habían atendido en urgencias en busca de su historial clínico —señalo confundida y visiblemente cansada, le sonrió mientras la invitaba a tomar asiento, apretó el botón para llamar a su secretaria — Trae un café con tres cucharadas de azúcar, algunas galletas y un poco de ensalada, rápido —colgó para mirarla viendo que le agradecía con la mirada cuando debía ser al revés, le estaba agradecido de verdad.
Le debería mucho con eso, su asistente entro de prisa acomodando todo delante de la pelirroja que le agradeció en un susurro — ¿Estás cansada o... viste algo que te dio miedo? —la conocía, notaba algo raro en ella, su prima se despeino el cabello lo cual era demasiado extraño puesto que detestaba llevarlo desordenado más que nada — Leí el historial médico en el coche, no creo que quieras leerlo, no hubo penetración pero los golpes y como la encontraron antes de sacarla de la lista de adopción no te dejara dormir —la miro cautelosamente y trago el nudo en la garganta, ya se daba una idea de lo que le había sucedido.
Lo había notado desde la primera vez cuando se dio cuenta de lo difícil que era su vida — Karin, esa es la mujer que amo, por eso te pedí que me hicieras este favor, desde el momento en que la conocí sentí que sabía lo que le había sucedido, no te preocupes, puedo con esto —aseguro recibiendo una cálida sonrisa de parte de esta que se levanto jalando la silla para tomar asiento a su lado, tomo su mano y le entrego los documentos que había reunido, era mucho — Ahora el hijo de ese malnacido es comisionado de policía Naru —al parecer no había sido una mentira, por unos momentos si lo había creído aunque no lo deseaba.
— No puedo leer esto ahora Karin, si lo hago sería invadir su privacidad, quiero hacerlo pero siento que no debo, lo que menos deseo es lastimarla —se sincero con la que era su confidente, realmente la estimaba demasiado, nunca habían sido primos sino hermanos — Entonces no lo hagas, guárdalo en el cajón por ahora y cuando ambos estén preparados pueden leerlo o cuando tú estés preparado —era un buen consejo que más que nunca iba a seguir, no quería herir en lo más mínimo a Yamanaka Ino, por supuesto que no.
— ¿Quieres dejar de hacer eso Sasuke? —le gruño su hermano con furia intentando golpearlo con una almohada pero es que no podía dejar de caminar a un lado a otro, Hinata lo había llamado, estaba más que furiosa porque nadie la ayudaba con la boda, ¿cuál boda?, maldita sea que ni siquiera habían hablado de la fecha pero de igual manera la señorita quería ayuda, ni siquiera le estaba preguntado su opinión y eso lo sacaba realmente de quicio — Tienes que ayudarme con esto Itachi, solo no puedo, siento que me ahogo en Hinata —no pensaba decirle que era un poco más en Ino de la que no tenía idea de nada, maldita vida.
Se sentía tan furioso por no saber donde estaba la ojiazul, se suponía que no la dejaría sola, era su amiga aunque la misma quisiera algo más, aunque la hubiera tratado como basura pero le importaba, si lo admitía, le importaba y mucho — Dile a Nana que le de una mano, necesitas descansar hermano, te ves más que perdido, ¿es por Hinata o más por Ino? —no sabía, era confuso, por un lado decía que la peliazul era su vida, la mujer con la que quería una vida pero luego la odiaba — No lo sé —admitió cansado mientras tomaba asiento en uno de los sofás llevando las manos a su rostro, era mucho lo que estaba sucediendo.
— Admite de una buena vez que Yamanaka es más importante, la conoces de más tiempo que a Hinata, ¿de verdad no estás enamorado de ella? —negó de inmediato, solo quería que no estuviera con nadie más, que le fuera fiel a pesar de que nunca estarían juntos, era tan egoísta pero no podía cambiarlo — No quiero verla cerca de nadie más, es confuso esto Itachi, le hago daño pero espero que me perdone todo y se que no lo merece —se sincero con su hermano mayor que solo soltó un suspiro, lo vio levantarse para servirse un poco de vino en su copa — Ay hemanito —odiaba el tono de compasión y tenía que saberlo bien.
Le gruño escuchando una carcajada seca de parte del pelinegro — Te ahogaras en ese vaso Sasuke, no pienso decirte que sera tarde para cuando te des cuenta, solo digo que espero no te arrepientas de tu decisión —encarno una ceja y le sonrió petulante a su hermano que solo meneo la cabeza, ya sabía lo que diría — Jamás me he arrepentido de nada —y era verdad pero en esa ocasión, solo deseaba una cosa, no haberla conocido para no hacerle daño en lo más mínimo... había deseado nunca haber entrado a ese maldito bar donde la conoció.
La observo removerse en la cama, había sufrido una infección así que su enfermera le había inyectado un antibiótico que estaba surtiendo efecto en esos momentos puesto que ya se estaba despertando, realmente estaba preocupado por la ojiazul, había pedido el día libre teniendo que ordenar que llevaran a su casa los casos pendientes, en si, el trabajo pendiente, con sus dedos recorrió su rostro, era tan perfecta, desde el momento que había entrado a su casa sabía lo que le pasaría con su padre, lo había sabido y nunca hizo nada, ni siquiera su madre quien llevado dos años de muerta, no la enterró, no le debía nada de nada.
Solo lo había dado a luz y eso era todo, amor y esas cosas nunca las sintió, al menos no hasta que apareció en su puerta Yamanaka Ino, tenía una mirada perdida, respiraba con dificultad puesto que tenía miedo, era como un ciervo frente a los faros de un coche, así se veía, podía decir con seguridad que recordaba cada momento de su estancia, no la apreciaba, no le encantaba verla caminando por su casa pero lo calmaba, con solo una mirada asustada o con una sonrisa que no era para él lo calmaba puesto que tenía la misma actitud que su padre, tenía tendencias agresivas, podía ser tranquilo pero tenía un lado muy oscuro.
Ino no lo conocía y esperaba que nunca lo hiciera, observo sus ojos azules y sonrió — ¿Te sientes mejor? —se levanto de la cama de un salto para tomar el vaso de jugo que le habían pedido se lo diera junto con su medicamento, la ayudo a sentarse con una mano notando que estaba húmeda, la ropa claro estaba — ¿D-Dónde estoy? —estaba perdida lo que le causo una suave sonrisa, por alguna razón le encantaba reírse de la rubia, en el buen sentido — En mi casa, bebe esto junto con la pastilla, con cuidado —le pidió entregándole el vaso y el medicamento que tomo con algo de esfuerzo, su garganta aún estaba cerrada.
— Tienes que descansar hasta que baje la fiebre —le señalo para dejar el vaso en la mesita de noche, aparto la lámpara teniendo cuidado de no romperla, se acomodo a su lado sabiendo que los expedientes urgentes lo esperaban en la mesa — N-No fuiste a trabajar... —era una verdad, Ino se acomodo a su lado cerrando los ojos mientras se acurrucaba en su pecho — G-Gracias Yung... —susurro antes de volver a caer dormida, la admiro de esa manera y sonrió tiernamente... no, gracias a ti, hubiera querido decirle eso.
Entro en esa casa que había conocido demasiado bien, algunas cosas habían cambiado en ese tiempo — Señorita, ¿quién la ha dejado entrar? —giro el cuerpo apartando los lentes de sol dejando ver una mirada fría a la empleada que la miraba con confusión, seguro la nueva ama de llaves — Sasuke, quiero verlo, sube y dile que una amiga lo espera —esta negó de inmediato, claro, quería conservar su trabajo, seguro de verdad le tenía miedo a sus jefes aunque no se esperaba lo contrario, no porque fueran malos sino porque era muy estrictos con la seguridad, al parecer eso no había cambiado en lo más mínimo, eso era bueno.
Le provocaba unas ideas buenas — Necesito un poco de té, tengo los nervios de punta, an... —no hacía falta voltear o ladear el cuerpo para saber de quien era esa voz, Uchiha Sasuke era tan conocido como un libro que se sabía de memoria, sonrió levemente y entonces giro el cuerpo, lo vio de pies a cabeza terminando en una sonrisa ladina — Cuanto tiempo Sasuke-kun, ¿no me vas a dar un abrazo? —abrió los brazos con una cálida sonrisa que claramente era fingida, este retrocedió lleno de miedo así que formo un puchero con sus labios para bajar los brazos, ladeo un poco la cabeza y lo miro causándole verdadero miedo.
Era bueno que se lo tuviera después de todo — ¿Qué haces aquí? ¿Cómo es posible? —parecía tan aturdido que le causaba un placer de verdad, era un poco lindo verlo de esa manera, quizá no por buenas razones pero de verdad le encantaba ver ese terror palpable en sus ojos — Oh vamos Sasuke, no me iba a ir como si nada, no después de lo que me hiciste, esa mujer va a pagar así que hagamos un trato, prometo no tocarte si me ayudas —noto la ira en su cuerpo, la amaba demasiado incluso como para encararla a pesar de que sabía que era una bomba de tiempo por la razón de que estaba dispuesta a todo, a cualquier cosa.
— Ni se te ocurra, Hinata es mi mujer y no vas a tocarla, antes vas a pasar por mí —soltó una breve carcajada al tiempo que meneaba la cabeza, su cabello rubio se sentía extraño pero no podía quejarse, significaba un nuevo inicio en todo el sentido de la palabra — Es una visita de cortesía cariño, ya sabes que estoy aquí así que terminamos, cuídala si la amas tanto —no se refería a la Hyuuga pero podría darse cuenta a tiempo sino entonces sería una verdadera tragedia que una persona inocente en su historia terminara de esa manera.
Dejo la copa sobre la mesa escuchando la conversación de Itachi con Deidara pero su mente estaba en otro punto, más específico en ese punto rubio de ojos azules — Suigetsu —un golpe en su cabeza lo hizo reaccionar, miro con un feo puchero a Deidara que solo tembló de miedo, maldito exagerado el rubiecito — ¿Estás aquí o en dónde? —lo iba a empezar a regañar el Uchiha así que le sonrió a modo de disculpa, era solo que su mente estaba en otro universo, quería saber como estaba — Lo siento, ¿en qué estábamos? —sus amigos señalaron los planos del nuevo consorcio empresarial, eran socios de mucho tiempo después de todo.
Hacer negocios con ellos era muy productivo, tenían verdaderamente visión para los negocios — La expansión esta planeada para dentro de un año pero aún así el equipo de arquitectos cree que es mejor diseñar todo ahora, algo me dice que lo que desean es hacer esto, es un proyecto lleno de vanguardia en todo el sentido —le señalo Itachi y la verdad es que si lo era, el construir ese nuevo emporio costaría mucho pero sin duda alguna valdría la pena por la sencilla razón de que se esperaba mucho del nuevo giro de la empresa, esperaba sinceramente que nada saliera mal, perder ese capital no estaba en los planes de ninguno.
— Bueno, dejemos esto aquí, ¿en dónde tienes la cabeza dientes de tiburón? —golpeo con su pie por debajo de la mesa a Deidara causando la risa del mismo secundado del maldito de Itachi quien siempre lo defendía pero ahora era lo contrario — Yamanaka Ino —y con eso guardaron silencio, el ambiente se tenso un poco y sabía el porque, el pelinegro sentía algo por la misma aunque nunca se metería si su pequeño hermano sentía lo mismo, apostaba todo lo que tenía a que Deidara estaba enterado del asunto, quería conocerla pero tenía miedo de hacerlo porque Namikaze Naruto estaba enamorado o muy interesado en la misma rubia.
Todo era complicado y todos lo sabían — Ya, no te metas en eso Suigetsu, lo mejor es que busques otra mujer por tu bien, esos dos se van a matar por obtenerla y con la llegada del tal Yung sera peor, hazlo ahora que estas a tiempo —era un buen consejo pero lo declino con una sonrisa superior causando los suspiros de sus socios y amigos que negaron — No, después de mucho tiempo quiero algo y pienso tenerlo cueste lo que cueste —arremetió con seguridad, una seguridad justo como la que tenía con Hotaru... así de sencillo.
Se levanto con dificultad de la cama, se sostuvo de la mesita de noche, la puerta se abrió de golpe dejando ver a Yung que la miraba con cansancio y furia — ¿Qué haces que no estás en la cama? Sube ahora mismo —lo miro señalando el sanitario así que se apresuro a guiarla al mismo sujetando su cintura, una vez estuvo en la puerta entro en el mismo, después de unos minutos salio para encontrarse aún con este que la tomo por las piernas y espalda para cargarla, se aferro a su cuello, sin querer se recargo en su pecho aspirando su aroma — D-Duerme conmigo —pidió en un susurro, jamás pensó decirle eso pero lo quería cerca.
Necesitaba de su calor o al menos era eso lo que sentía, la suavidad de la cama la recibió y la acepto gustosa — Primero tienes que cenar, después podremos dormir, tengo que terminar mi trabajo —se mordió el labio al darse cuenta que por su culpa había faltado, siempre era su culpa y lo había aprendido con el tiempo, lo vio salir, escucho el sonido de cosas y entonces volvió a entrar en la habitación con una mesita despegable, la acomodo sobre sus piernas y le sonrió un poco — Cena, terminare mis deberes y vendré —asintió viendo como salía de la habitación con paso firme, tomo el tenedor viendo la comida, una sonrisa apareció.
Había cocinado para ella, eso era lindo desde cierto punto, se llevo a los labios poco a poco la cena, después de unos minutos se quedo quieta cuando pensó en Sasuke, en que estaría haciendo en esos momentos, si estaba bien, si estaba preocupado por ella, no, claro que no, era obvio que no, estaría ocupado con Hyuuga, tomo la gelatina y metio la cuchara en la misma, estaba deliciosa la verdad — ¿Terminaste o necesitas algo más? —alzo la mirada de golpe para verlo, estaba recargado en el marco de la puerta así que negó, estaba bien así como estaba en la cama y siendo mimada o quizá eso último era su imaginación.
Sin embargo, estaba bien, sentirse por una vez de esa manera era permitido — No, gracias por la cena, estuvo deliciosa —el ojiverde asintió caminando hasta donde se encontraba para levantar la mesita y salir, se sentó bien en la cama mirando la decoración, el tapiz era azul cielo, solo eso, estaba bien amueblada pero aún así se sentía fría, escucho pasos y antes de darse cuenta Yung estaba en pijama entrando en la cama, se tenso un poco pero se relajo, no era como si fuera a suceder algo obviamente — ¿Quieres dormir o sigues sintiéndote mal? —negó mordiendo su labio para acomodarse en la cama sintiendo que este se removía.
Al final termino acurrucada en su pecho como la noche anterior — ¿Te esta gustando esto verdad? —lo golpeo débilmente, no necesitaba más problemas en esos momentos, su mente ya era un caos — Buenas noches Ino —inesperadamente beso su frente lo que le provoco una leve corriente eléctrica, eso no era posible, no podía estar sucediendole en esos momentos — Yung... buenas noches —susurro para morder su labio apretándose más contra su cuerpo, lo mejor era dormir, era lo mejor para pensar después con la mente en blanco, para pensar en que haría después de ese momento.
N/A
Gracias por leer.
Espero les haya gustado.
Gracias por los reviews, lamento no contestar pero prometo hacerlo ya...
