hola! ya volví ouo bueno, de no ser por mi tonto modem ya hubiera actualizado este fic, pero bueno! aqui estoy con el nuevo capitulo! yey! disfrutenlo!


Habían transcurrido dos semanas desde que Riku había vuelto a las islas. A pesar de lo que había ocurrido aquel día, no hubo más ataques hacia Sora. A decir verdad todo se había vuelto muy tranquilo y eso alertaba aún más a Cloud y a los hermanos Crescent. Tenían que apresurarse a encontrar a los culpables antes de que ocurriera una tragedia.

-¿Estas emocionado por tu primer día?-Rydia hablaba con su hijo muy feliz.

-No sé si decir que es emoción-Riku se escuchaba un poco tenso, aún no se animaba a contar nada a cerca de su decisión a su madre.

-¿Eh? Debes estar bromeando, querido-comenzó a reír divertida-Seguro que todo se debe a los nervios, hacía mucho que no ibas a las islas-al escuchar un quejido por parte de su hijo la mujer se preocupó-¿Ocurre algo, amor? ¿Acaso estas preocupado?-como no escuchó respuesta la preocupación aumentó-¿Riku? ¿Pasó algo en estas semanas?

-No es nada, mamá…-suspiró-Deben ser los nervios-intentó sonar más alegre-No sé si logre encontrarme con mis viejos amigos y si ellos me reconozcan-rió

-Oh…-genial, su madre no le creyó-Bueno, debo colgar, mi jefe está por llegar a la oficina.

-Claro, te llamaré en la semana.

-Perfecto. ¡Esfuérzate! ¡Mamá te apoya!

-Gracias-con eso último colgó.

-Te ves preocupado-dijo Yazoo quien manejaba el deportivo negro de Sephiroth, el mayor estaba tan ocupado que decidió prestarle el auto para que llevara a Riku a su primer día de escuela.

-¿Tan obvio soy?-suspiró apesadumbrado

-Normalmente sabes contener tus emociones, pero tratándose de tu madre o de Sora toda tu actuación se viene abajo-sonrió

-Ya cállate, Yazoo-se encontraba fastidiado.

-Tranquilo-se estacionó-Ya llegamos-ambos se asomaron para ver una gran escuela de tres pisos donde muchos jóvenes iban y venían-Diviértete-dijo luego de que su sobrino saliera del auto.

-Sí…claro-cerró la puerta-Dile a Sephiroth que regresaré solo al departamento y que llegaré tarde.

-Wow-rió realmente divertido por el comportamiento y la forma de referirse a su hermano mayor-De verdad te encuentras tenso. No te preocupes, yo le avisaré-se puso en marcha a la oficina de su "superior"

-Divertirme…-chasqueó la lengua y entró al edificio.

Comenzó a buscar el salón que le habían asignado. Se sentía un poco molesto por ver a tantas personas, sobre todo a los de tercer semestre, parecían animales carroñeros observando atentamente a las víctimas. Escuchó unas risas, volteó para darse cuenta de que se trataba de unas chicas, una de ellas le guiñó el ojo y él prefirió ignorarla.

Luego de dos o tres minutos logró encontrar su salón. Se sentía como el más lento al ver a tantos alumnos dentro del aula. Nunca en su vida se había tardado tanto en hallar un lugar. Tal vez Yazoo tenía razón y él se encontraba muy tenso.

-¡Riku!-escuchó una voz algo grabe y se giró para ver a la persona que le llamaba.

-¿Tú quién eres?-preguntó sin expresión alguna al ver a un chico pelirrojo y de banda azul en la cabeza.

-Vaya…-se rascó la nuca algo decepcionado-Creí que me recordarías…bueno ya transcurrieron algunos años y cambiamos rápido. Es posible que no me reconozcas.

-Disculpa-lo observó un poco mejor-Sí que has cambiado Wakka-recibió un abrazo del pelirrojo.

-Solo en el físico, sigo siendo el mismo jugador de Blitz de siempre, pero tú sigues siendo un frío con la gente-soltó una carcajada-¿Qué te trajo de regreso?-lo soltó

-Mi madre se trasladó a Mundo Inexistente y me dejó a cargo de Sephiroth-dejó su mochila en una banca vacía.

-Sephiroth…-intentó hacer memoria-¡Ah! ¿No era aquel señor alto de mirada afilada y que siempre era cortante con la gente?

-Lo recuerdas bien-sonrió levemente de lado-Ahora es más blando, cuando era niño me trataba peor.

-Sí, aquella vez que te recogió de casa de Kairi nunca la olvidaré-soltó una carcajada.

-Buenos días-un hombre de traje y cabello castaño entró al salón-Tomen asiento por favor-en seguida los alumnos se sentaron como habían llegado, aún sus lugares no estaban definidos-Perfecto. Permitan presentarme. Mi nombre es Terra Aurum. Seré su profesor de Literatura, será un gusto trabajar con ustedes, por supuesto, si es que ustedes me permiten trabajar.

Riku estaba atento al hombre. Le parecía familiar, no sabía exactamente en qué lugar u ocasión se había encontrado con él, pero estaba seguro de que en algún momento tuvieron algún encuentro. En ese momento su celular vibró. Se trataba de un mensaje de Sora. Le estaba deseando un buen primer día escolar. Sonrío, ese pequeño castaño sí que era inocente. En ese momento en su cerebro hubo una clase conexión, volvió a ver el mensaje y después miró a su profesor, aquel hombre…

-Es el amigo de Ventus-susurró para sí-Creí que había tenido el mismo final que Ven-nuevamente quedó pensativo. Recordaba que, de acuerdo a las palabras de Sora, Ventus había tenido el accidente junto con sus amigos y de acuerdo a sus recuerdos el rubio pasaba todo el tiempo con un castaño y una chica mayores que él.- ¿Acaso el único afectado fue Ventus? ¿O también aquella chica? Sora nunca mencionó si llegó a encontrarse con ellos nuevamente. Tal vez, luego de su fallecimiento no quisieron tener contacto-se encontraba tan absorto en sus pensamiento que Wakka se preocupó.

-Pst, Riku…-le susurró, más el chico continuaba con lo suyo- ¡Riku!-el chico volteó.

-¿Qué pasa?-lo miró enfadado.

-La lista-señaló hacia el frente.

-¿Cómo?-arqueó una ceja.

-Jóvenes, dejen de interrumpir- el profesor estaba frente a los chicos- ¿Quién de ustedes es el joven Crescent?

-Disculpe, soy yo-en ese momento el profesor le dirigió una mirada poco amigable.

-Muy bien. Su asiento desde ahora será la penúltima banca de la segunda fila-le señaló el mueble y el albino se retiró con sus cosas- Por favor, evíteme reprenderles por su falta de atención las próximas clases-la mirada del mayor seguía atentamente los movimientos de Riku y éste pudo percatarse de eso.

-Realmente es él-suspiró.

-Continuemos con el pase de lista-poco antes de continuar, Terra miró de reojo a Riku, él lo conocía, ese rostro y ese cabello solo una familia lo poseía en las islas y con ese apellido sus dudas fueron aclaradas. Aunque intentara negarlo nunca se podría olvidar de él.

*O*O*O*O*O*O*O*O*O*O*

-Si la raíz cuadrada de 7056 es 84…-Sora resolvía los problemas que su maestro había escrito en un pequeño pizarrón-Tal vez sea la cuarta…

-No te quemes el cerebro-sonrió de lado un hombre de cabello corto y rubio claro, con barba a medio rasurar.

-No se burle-infló las mejillas.

-Tranquilo, tigre-se acercó a observar los apuntes de su alumno-No vas mal, pero necesitas ser más limpio.

-Si las matemáticas fueran simples no tendría que borrar tanto-dijo en voz baja pero fue lo suficiente audible para su profesor.

-Relájate un poco o de esa cabeza saldrá humo-justo en ese momento el reloj dio la campanada, eran las 10 am-Perfecto, es mi hora de salida, muchacho, tengo que hacer una visita importante y tu seguirás con esa actividad esta tarde-guardaba sus cosas en un portafolio-Hazlas por tu cuenta, que Axel no te ayude-así es, aunque el pelirrojo luciera muy distraído y desastroso era muy bueno en matemáticas.

-No lo haré. Nos vemos mañana-despidió a su profesor. Para cuando el hombre salió el chico soltó un gran suspiro-Espero que el tío Cloud no quiera golpearlo por coquetear con Tifa.

-Sé a lo que te refieres, ese Luxord es un desastre-el pelirrojo apareció de la nada.

-Presiento que me quedaré sin profesor-rió- ¿No quieres ser mi profesor de matemáticas en caso de que él no regrese?

-Oh, con gusto-le despeinó-Por cierto, Riku te mandó un mensaje a mi celular-le dio el aparato.

-Perdón, ya sabes que mi tío no ve necesario que tenga uno-leyó el mensaje y poco después sonrió.

-No te preocupes, pero no le digas a Roxas que te lo presté, ya sabes que siempre se enoja cuando te dejo usarlo-se asomó a ver el mensaje.

-Nunca se enterará…eso espero-escribía lentamente la respuesta.

-¿Quién no se enterara de qué?-en ese momento ambos brincaron del susto y el celular estuvo por caerse de las manos de Sora.

-De nada Roxy-Axel reía nervioso-Solo hablamos de cómo Luxord coquetea con Tifa sin que el señor Cloud se dé cuenta-tomó rápidamente el celular y lo guardó en su bolsillo-Llegaste rápido.

-Sí, fue por unos encargos del señor Cloud-dejó unas bolsas en el piso- ¿Por qué Sora tenía tu celular?-alzó una ceja.

-Estábamos jugando-el castaño regresó en seguida a sus ejercicios de matemáticas.

-Hm…-la mirada del rubio significaba que no le creía-Bien. Axel, ven conmigo a la cocina, tenemos que hablar-casi ignorando lo ocurrido, tomó del brazo al pelirrojo y dejaron a Sora solo en la sala.

-¿Qué ocurre?-se encontraba confuso ante el comportamiento del chico.

-Esto es lo que ocurre-sacó un sobre del bolsillo de su camisa y se lo dio.

- ¿De quién…? -abrió los ojos de sorpresa-No puede ser, esta letra le pertenece a…

-Lo sé, creí que ya no volvería a verlo-negó con la cabeza.

-Quiero pensar que ya la leíste-abrió el sobre.

-Sí, tenía mucha curiosidad cuando la vi-suspiró, su preocupación estaba dibujada en toda la cara.

-¿El señor Cloud ya está enterado?-comenzó a leer el contenido de la carta.

-No, la carta la encontré al estar frente a la puerta. No estaba en el buzón, solo un simple sobre frente a la entrada.

-Esto es increíble-Axel no podía creer lo que leía-Él quiere…venir…pero…

-Es por eso que debemos apurarnos e ir con el señor Cloud-le quitó la carta y la regresó a su bolsillo.

-Aun es tarde. Tendremos que esperar a que Riku regrese de la escuela y eso sería hasta las 2pm.

-Tienes razón-volteó hacia el reloj de la pared-Por el momento la guardaré en mi habitación. No quiero que Sora llegue a leerla.

-¿Pero qué crees que piense si se entera?-señaló el bolsillo-Hay una posibilidad de que lo acepte.

-¿Aceptar qué?-el castaño se encontraba en el marco de la puerta observando atentamente a sus amigos.

-Ignora eso-Roxas le sonrió-Son cosas de adultos-le tomó del hombro.

-¿Dices que no soy adulto?-una vena hinchada apareció en su frente.

-Tienes 14 años, eso no te vuelve un adulto-se cruzó de brazos.

-La mente es lo que cuenta, el físico no significa nada-infló las mejillas.

-¿Sabías que un comportamiento como este es señal de que tu madurez no es mucha?-le sonrió con burla venciendo así al menor.

-Bien, no me incluyo en sus planes-se rindió-Por cierto, ¿mi profesora de literatura ya no vendrá?

-Lo olvidaba. Ella dijo que cambiaría de residencia en otro pueblo y no podrá venir. Al parecer tienes todo lo que resta de la mañana para hacer lo que quieras.

-¿Entonces puedo ir…?

-Solo dentro de la casa-concluyó para retirarse a su habitación.

-Roxas es un amargado-mostró su lengua.

-No te preocupes, en algún momento podrás salir en el momento que quieras.

-Eso espero-suspiró y Axel se le acercó para abrazarlo del cuello.

-En la nevera hay helado, comamos uno-como siempre, intentaba animarlo.

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-Vuelve a ocurrir…me desperté…-una voz dulce sonaba en la torre. La persona a la que pertenecía mecía ligeramente sus piernas.

-No deberías estar sola-un chico rubio se le acercó para sentarse a su lado.-Con esa voz tan linda deberías cantar conmigo-la chica no contestó. Estaba acostumbrado a que ella no dijera una sola palabra a menos que ésta cantara-Sabes, encontramos nueva información-le dio un sobre y ella lo abrió al instante.

El chico miraba atento a su acompañante. Leía con tranquilidad. Luego de dos minutos ella terminó la carta y sonrió levemente. El rubio le sonrió alegre.

-Sabía que te pondrías feliz-la chica guardó el sobre-Te encanta enterarte sobre él. Tal parece que hay un nuevo obstáculo. ¿Crees que ocurra algo malo?

La chica enfocó su mirada en el cielo. Sabía que algo se avecinaba pero no estaba segura de sí complicaría sus planes o los podría utilizar a su favor.

-No tiene por qué ocurrir algo malo-una chica más se había unido a su conversación-Todo saldrá bien, lo prometo-le sonrió dulcemente y se acercó más para tomar asiento con ellos.

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Al fin las clases habían terminado. Fueron largas horas de presentaciones… largas y aburridas presentaciones. Ahora solo deseaba regresar a la casa de Sora y hacer alguna tontería que les distrajera a ambos. Obviamente aprovecharía para preguntarle a Roxas y Axel acerca de Terra. Su curiosidad era mucha, habían cosas que no lograba entender del todo como para cuidar debidamente a Sora, no quería verlo consumido en la desesperación luego de aquella tarde de su reencuentro.

-Debería llevarle algo-creía que tal vez podría agradecerle sus buenos deseos con algunos dulces o cualquier chatarra de las que consumía su querido amigo.

Caminó unas cuantas cuadras más hasta que en una esquina se encontró con una dulcería. No lo pensó dos veces para entrar. Una vez adentro comenzó a buscar los chocolates que Sora tanto disfrutaba cuando niño y algunas paletas que él mismo pudiera comer. Al encontrar y tomar aquellos chocolates se giró para buscar las paletas pero accidentalmente chocó con alguien.

-Ah…disculpe…

-No, yo soy quien debe disculparse-al parecer era una chica-¿Riku?-el mencionado reaccionó.

-Un momento…-la observó detenidamente y reconoció aquella cabellera roja y esos ojos azules-Kai…Kairi…

-¡Riku!-se lanzó a abrazarlo-Tenía años sin verte. No puedo creerlo. Has crecido tanto-le soltó.

-Kairi, tu igual has cambiado mucho-le sonrió. Le alegraba encontrarse nuevamente con aquella linda amiga de su infancia. Aquella niña que siempre protegía junto a Sora.

-¿Qué has hecho estos años?

-Estudiar en Vergel Radiante, ya sabes, mi madre fue trasladada por trabajo-caminó hacia el mostrador de la caja registradora.

-Oh, es verdad. Debió ser genial conocer otra ciudad y nueva gente-ambos pagaron sus dulces y salieron de la tienda.

-A decir verdad no empaticé con mucha gente-guardó los chocolates en su mochila.

-Típico de ti-comenzó a reír-Es verdad-la chica juntó sus manos-¿Sabes algo de Sora?

-¿Cómo?-se sorprendió por la pregunta.

-Sí. Meses después de tu partida él desapareció. No dijo nada, ni una carta o algún dibujo. No hubo nada. Llamé a su casa pero nadie contestaba. Incluso le pregunté a mi padre si sabía algo acerca de los padres de Sora, pero nada, tampoco sabía nada.-suspiró con pesar.

-No te preocupes-le sonrió. Su querida amiga no había cambiado tanto. Continuaba preocupándose por sus amigos.-Sora sigue en las islas.

-¡¿Qué?!-la chica estaba realmente sorprendida-Pe…pero…él no dijo nada…no intentó comunicarse…-Kairi estaba alborotándose el cabello al no entender la situación.

-Digamos que es una larga historia-comenzó a caminar-Me alegra habernos encontrado luego de tanto. Un día de estos hay que reunirnos, los tres-se fijó en su celular y vio la hora-Se me hace tarde. Nos vemos-comenzó a correr.

-Algo esconde…-suspiró. Se sentía realmente aliviada. Saber que ambos chicos se encontraban bien le alegraba.-Espero que nos encontremos-posó sus manos en su pecho.

-Kairi-una rubia le llamó-¿Por qué tardas tanto?

-Naminé-sonrió al ver a su hermana mayor-Perdón, me encontré con un viejo amigo. ¿Recuerdas a Riku?-la chica asintió- Él regresó. Lo volví a ver luego de tanto.

-Qué bueno, Kairi. Hay que invitarlo a casa un día-empezaron a caminar.

-Deberías sonar más emocionada-soltó una risita.

-Sí, tal vez.

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-Riku, tardaste un poco-Roxas se notaba apurado a pesar de que apenas eran las 2:05 pm.

-Disculpa, me encontré con una amiga-entró a la casa.

-Bien, no hay problema, pero intenta llegar temprano-salió de la casa.

-¿Adónde vas?-en ese momento le tomaron del hombro.

-Iremos con el señor Cloud-Axel le sonrió-Cuida de Sora y no salgan a ningún lado-al igual que Roxas salió de la casa y subió al auto.

-Nos vemos

-¡Riku!-Sora se lanzó a él para abrazarlo.

-Hola-le revolvió el cabello-Gracias por los ánimos de la mañana-cerraron la puerta y se sentaron en el sofá de la cama-¿Qué tal tu mañana?

-Genial-sonrió de oreja a oreja-Tuve casi toda la mañana para entretenerme un poco, mi maestra no llegó.

-Creo que Axel me había contado algo así. Me parece que tu maestra se ausentará.

-Hasta donde entendí ella jamás volverá-se acomodó para abrazar sus piernas-Tal vez le pidan a Tifa que me de clases.

-Tifa…ah...-recordó-Es la linda asistente de mi tío y del señor Cloud-el moreno infló las mejillas.

-Sí, es linda-se cruzó de brazos.

-¿Qué te pasa ahora?-lo miró extrañado.

-No, no es nada-se levantó un poco enojado y caminó hacia la cocina.

Riku no entendía el porqué de su reacción. Desde niños admitían que alguna chica era linda y cosas como esa y en ningún momento había actuado de esa manera. De no ser que lo conocía desde pequeños diría que estaba celoso...

-Celoso…-reaccionó. ¿Acaso a Sora le gustaba Tifa?-No puede ser eso… ¿o sí?-sacó la caja de chocolates y fue con su amigo.

Se veía un poco molesto. Tal vez se debía a los años pero recordaba que Sora era más fácil de leer. Aunque por su expresión parecía triste. Recordaba que cuando eran niños Sora siempre se alejaba de todos cuando se encontraba triste y él terminaba buscándolo para aliviarlo y animarle. Pero parecía que la situación era distinta a esas veces.

-Sora…-le sacó de sus pensamientos.

-Ah. Hola-se sirvió un vaso de agua. Al parecer si estaba triste.

-Mira-le mostró la caja-Te traje chocolates-al moreno le brillaron los ojos al verlos-Los comías mucho cuando eras pequeño-al dársela Sora comenzó a temblar y sus mejillas estaban rojas.

-Gra…gra…-el aire le hacía falta a sus pulmones.

-De nada-le revolvió el cabello nuevamente haciendo tensarse. Sonrió enternecido por verlo así. Tal parecía que el enojo se había ido.

-Um…-abrazó la caja contra su pecho-Riku…

-Dime-le sonrió.

-Gracias-alzó el rostro mostrando una gran sonrisa, con las mejillas tornadas de un rojo carmesí.

Abrió los ojos con sorpresa al verlo. Su corazón comenzó a latir rápidamente al ver esas mejillas rojas. Por alguna razón comenzaba a sentir calor en todo su cuerpo. Lentamente su mano, sin que él lo pidiera, se fue acercando a la mejilla de Sora y una vez que ésta la tocó comenzó a acariciarla con su pulgar. El cuerpo de Sora comenzó a temblar, con la mirada gacha, no podía soportar aquella mirada de Riku, había algo diferente en él y no lograba descubrirlo. Con suma tranquilidad abrazó el cuerpo del ojiazul, impidiéndole reaccionar, haciendo que el pulso de ambos se acelerara. Ese sentimiento de calidez, de calma, los fue llenando poco a poco hasta que de la nada Riku fue quien se separó.

-Yo…-suspiró pesadamente. Se había comportado muy extraño-Perdón…tu…come los chocolates, tengo que ver algunos apuntes-se retiró a la sala un poco incómodo.

-Riku…-sus ojos no dejaban en paz aquella silueta alejándose poco a poco. Nuevamente observó aquella caja de dulces y su corazón volvió a responder, estaba acelerado, un sentimiento extraño lo invadía- Contrólate- se dio unas palmadas en las mejillas y se tranquilizó-Acaso yo…-el calor regresó a sus mejillas junto con un sonrojo-¡Demonios!-corrió hacia el fregadero para mojarse la cara.

En la sala Riku intentaba concentrarse en sus apuntes. No comprendía por qué lo había hecho. Sobre todo porque en algún momento él sentía unos terribles deseos de…

-Hm…-sonrió, posando sus dedos índice y medio sobre sus labios, imaginando lo que pudo haber ocurrido en cuestión de un segundo en ese momento-Si tan solo yo…-se sorprendió de sus propios pensamientos, recordando su promesa y a quien le había prometido cumplirla-¿Qué demonios me pasa?-se tiró en el sofá.

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-Muy bien, ¿qué me tienen?-Cloud se encontraba sentado detrás de su escritorio esperando que los hermanos menores de Sephiroth le dieran la información que tanto habían esperado.

-Bueno, antes que cualquier cosa quisiéramos pedir algo-Kadaj estaba de brazos cruzados mientras su hermano mayor tenía una vena hinchada en la frente.

-¿Qué se te ocurrió ahora?-le habló entre dientes, sus queridos hermanitos siempre le desesperaban.

-No es nada del otro mundo-se rascó la mejilla.

-¡Escúpelo!-al escuchar eso todos se sorprendieron.

-Uuy, bueno.-se aclaró la garganta-Solo es una pequeña petición. Que cualquier cosa que diga en los próximos diez minutos no será motivo de agresión verbal o física.

-¿Solo es eso?-a los más grandes les aparecieron muchas venas hinchadas.

-Sí, solo eso.-sonrió como niño travieso.

-Entonces, comienza-pidió Cloud.

-Bien. Estuvimos investigando en todos aquellos negocios donde interviniera el moldeo de metales y los únicos que parecían tener relación con la fabricación de estos cuchillos fueron las herrerías. Encontramos quince en toda la isla. Solo en diez de estas estuvieron dedicadas a la fabricación de armas blancas para algunos ex soldados que aún mantenían sus delirios de heroísmo-dijo Kadaj.

-De diez herreros que se han dedicado a la creación de armas blancas en toda la isla, nueve negaron haber tenido relación con este diseño de cuchillo. Sin embargo, el herrero restante nos declaró que él tuvo relación con el fabricante, o más bien dicho, LA fabricante. Tal parecía que ella era su aprendiz y en su tiempo libre fabricaba este tipo de cuchillos con los que practicaba algo muy similar al tiro al blanco. Un día, sin más, desapareció.-Yazoo acomodó su cabello.

-Tuvimos que convencer al anciano de que nos diera la dirección de aquella mujer para investigar su casa. En cuanto la encontramos lucía completamente abandonada. Luego de tirar la puerta nos dimos cuenta de que el lugar era un completo desastre, no solo por el simple hecho de que estuviera llena de polvo, sino que los muebles estaban completamente destruidos, las paredes parecían haber sufrido choques o grandes golpes, incluso algunas habían sido atravesadas. Como en planta baja no había grandes pistas nos dirigimos hacia las habitaciones de arriba. Buscamos en todas la habitaciones hasta que dimos con una que realmente nos impactó-Loz sacó de su bolsillo unas fotos.

-Estas fotos…-Cloud comenzó a temblar cuando vio el interior de aquella habitación.

-¿Qué había ahí?-Sephiroth se acercó a observarlas y al igual que el rubio se llevó una gran impresión.

-No habían más que fotos de Aerith-Kadaj suspiró al ver aquella mirada en Cloud-Todas manchadas de sangre, algunas atravesadas con cuchillos, pero una en particular llamó nuestra atención-al igual que su hermano más grande sacó una foto y se la dio al rubio.

-Este es Zack…

-¿Y no te parece conocida la chica que está a un lado de él?

-Es…-se había quedado sin habla.

-Esa es Larxene-Sephiroth suspiró.

-¡Imposible!-se levantó asustando a más de uno-¡Ella murió! ¡Zack fue quien la mató luego de haber traicionado a mi hermana! ¡Nosotros mismos nos aseguramos de que ella no se levantara! ¡No puede estar viva!-golpeó fuertemente el muro.

-Lo mismo pensamos, Cloud. Pero si dices que ella está muerta es posible que alguien quisiera seguir los pasos de aquella loca mujer. Por el momento es lo único que tenemos, aún nos falta información, así que te pediré que seas paciente.-observó su reloj-Bueno, tengo un minuto de sobra. Con su permiso, debemos continuar con nuestro trabajo.-los tres salieron de la oficina.

-Kadaj…-Sephiroth llamó al más joven.

-¿Qué quieres?-preguntó de mala gana.

-Dijiste que algo que dijeras podría molestarme.

-Ah, es eso-hiso ademán de no darle importancia-Choqué tu auto contra un poste hace media hora. Tienes que pagar una multa de $20, 000 guils, no te preocupes estoy bien. –Sonrió con malicia y antes de que su hermano mayor estuviera por golpearlo el chico comenzó a negar-No, no, no-volvió a fijarse en su reloj-Acaba de terminar el minuto, no tienes por qué regañarme y agredirme-Nos vemos luego-caminó por la recepción-Buen día Tifa-dijo aún con su sonrisa pícara en el rostro.

-Buen día-sonrió enrojeciendo al menor-Que tengas lindo día. Uh…señor…-comenzó a temblar cuando vio al albino con un aura maligna.

-Tifa…si llaman por algún daño hecho por mi auto responde que está equivocado-regresó a la oficina de Cloud.

-Cla…claro, señor-muchas gotitas de sudor aparecieron en su cabeza.

-¿Quién podría ser?-parecía sumamente nervioso-¿Quién en su sano juicio desearía seguir sus pasos?-intentaba recordar a alguien-¿Quién?


-Señorita Arlene-la peliverde sonrió.

-Tenía tiempo sin verte, querida Rydia-se sentó en el sofá de espera.

-¿Viene a encontrarse con el señor Even?-tomó su bolso.

-No en realidad-entrelazó sus manos-Está vez vine a visitarte a ti. ¿Te gustaría pasar tu hora de almuerzo conmigo en la cafetería?

-Por supuesto-ambas se levantaron-Suena bien que me acompañen de vez en cuando-salieron del edificio.

-Perfecto, te enseñaré un lugar excelente-abrió la puerta del copiloto de su auto-Sube, yo te llevaré para que sea más rápido.

-Muchas gracias-subió al auto-Espero no ser una molestia.

-Claro que no querida-cerró la puerta-Al menos no por ahora-sonrió.

Continuará…


Bien! aquí está! algo largo...creo xD les gustó? espero que si! dejen review con tomatazos y todo jeje es necesario saber si esta historia va bien u,u sino no sé si lo que hago merece un mejor esfuerzo o no
Ok! Nos leemos luego! OuO