Holaaaa...Feliz Año nuevo...muy atrasado
Ok...esta vez sin justificaciones. Mil disculpas ;-; . Mi flojera y la poca inspiración combinadas;-; aun así hoy después de quién sabe cuánto vengo a actualizar XD espero le guste! La inspiración llegó de la nada.
El semáforo se encontraba en rojo y la peliverde no hacía más que pensar en su hijo. Aquel día le habló un poco desanimado y como toda buena madre no se creería cualquier cosa dicha en un estado emocional como ese, descubriría la verdad.
-Rydia, querida, olvidé mencionártelo-la rubia sonrió al tener la atención de la mayor.
-Dime, ¿acaso invitaste a alguien?-Arlene se sorprendió, no podía creer que leyera sus pensamientos-No te sorprendas, soy mayor que tú, es más que obvio que adivine ese comportamiento tuyo-comenzó a reír.
-Hmm-quedó pensativa-Se nota que eres madre-el semáforo se puso en verde y avanzó hacia la cafetería.
-15 años siendo madre, es suficiente para aprender unas cosas-recordó nuevamente a su hijo.
-Es verdad, perdón si cambio el tema-sonrió apenada-Pero quien nos acompañará es mi jefe-en ese momento la peliverde comenzó a sentir nervios.
-¿Cómo que tu jefe?-algo le sonaba mal-¿No me digas que pedirás información?-le miró completamente indignada.
-¿Qué?...pfff….-sonó una fuerte carcajada de su parte-Por supuesto que no. Él…solo está interesado en ti…algo así como un romance-algunas cosas pasaron por su mente por lo que volvió a reír.
-Romance…-quedó pensativa y ahora la carcajada venía de ella, asustando a Arlene y haciendo que la mirara un tanto divertida-¿Hace cuánto que no escuchaba eso?-seguía riendo-Tal vez sería más divertido si él me mandara unas flores…pero esto…-no lograba contenerse la risa-Ya no estoy en edad para estos juegos, soy madre de un chico de 15 años, creo que debo ser tomada en serio-estaba vez su risa era más tranquila.
-Bueno, tú no pareces tomarlo muy en serio, querida-detuvo el auto al encontrarse frente a una cafetería llamada "El séptimo cielo"
-Pareciera que él tampoco-ambas bajaron del auto y cuando se encontraron frente a la puerta la mirada de Rydia cambió completamente-Muy bien, Arlene, ¿realmente de qué trata todo esto?-la rubia dejó de sentirse segura ante esa mirada que por razón alguna le hacía sentir peligro.
-¿Acaso no confías en mí?-intentó mostrarse segura, más por dentro intentaba prevenirse de algún ataque.
-No lo sé…esa es una buena pregunta-su voz sonó fría, de repente Rydia no lucía torpe ni dulce, esta vez mostraba frialdad pura, daba a notar el por qué sus hermanos menores la respetaban tanto-Pero vamos, entremos a la cafetería, no deseo alargar esto aún más-ella fue la primera en poner un pie en la cafetería.
-¡Diablos! Ella se ha dado en cuenta-dijo para sí y siguió a la mayor.
-Muy bien, dime dónde se encuentra tu "jefe"-miró a todos lados.
-A tu izquierda, en la ventana del fondo-cuando la peliverde notó a aquel hombre no pudo evitar sentir un gran nudo en la garganta.
-Perfecto, vamos con él-segura, se encaminó hacia el hombre y una vez que llegó a la mesa se sentó frente a él-Buenos días….-quedó petrificada al ver a la persona que se encontraba frente a él.
-Cuánto tiempo sin verte mi querida Rydia-dijo con voz grave. Esos ojos dorados, ese cabello plateado y esa piel morena la reconocería donde fuera.
-Ansem….-dijo con molestia y furia en su mirada-Así que este hombre es tu "jefe", Arlene-dijo sin mirar a la rubia.
-Bueno, yo debo retirarme, con su permiso-sin más salió de la cafetería.
-Será mejor que te apures, no me dan mucho tiempo de descanso-se acomodó mejor en su asiento.
-Me sorprendes Rydia, no has cambiado nada. Sigues siendo una mujer seria, fría….-soltó una leve risa y se inclinó un poco en la mesa-Me pregunto si sigues siendo una sanguinaria-la mujer le miró aún más molesta. En ese momento llegó una mesera con dos tazas de café-Espero que no te moleste, ya había pedido antes de que llegaran-no le dio importancia.
-Aquí tienen, un café expreso y un café capuchino-los dejó en la mesa-Espero que disfruten. Con permiso.
-Capuchino…no has cambiado en nada-Rydia tomó la taza de café expreso.
-Espero que el expreso no haya dejado de ser tu favorito-le sonrió luego de dejar la taza en la mesa.
-Es verdad, me sigue gustando. Me sorprende que no lo hayas olvidado después de tantos años, sin embargo, si esta es tu idea de un cita romántica estás muy equivocado-dejó la taza a un lado.
-¿Tanto rencor me guardas?-quiso burlarse.
-No es rencor. Es desagrado.-se cruzó de brazos-De todas las personas con las que pude imaginarme haberme reencontrado tu eres el menos deseado. En fin. Aclaremos las cosas para que pueda regresar a mi trabajo lo más rápido posible. ¿Qué cruza por tu cabeza como para contratar a una chica para que se acercara a mí?-preguntó sin más.
-Qué desconfiada eres Rydia.-le sonrió con burla, mirándole directamente a los ojos- ¿No se te pudo ocurrir que quería algún reencuentro con la mujer que alguna vez fue mi…?-un golpe a la mesa lo silenció.
-No te atrevas a recordarme eso-el nudo en su garganta era aún peor, sentía una ira terrible, hacía mucho que no se sentía tan enojada-Si quieres que vuelvan a la vida viejas memorias estás muy equivocado.-se levantó del asiento y le dio la espalda al hombre para dirigirse hacia la puerta.
-Es verdad...-dio un sorbo al café-¿Cómo está Riku?-esa simple pregunta la hizo retroceder y acercarse nuevamente a Ansem.
-Ese no es un asunto tuyo, Ansem. No te atrevas a pronunciar el nombre de mi hijo una vez más, si no…-el hombre la miró sorprendido, a punto de reír.
-¿Acaso no tengo derecho de preguntar por Riku?-tomó la mano de Rydia y la acercó a sus labios-Después de todo…-beso la mano de la mujer que se encontraba frente a él-Él es mi hijo también…-sonrió cuando la mujer alejó su mano con más furia aún.
-¡Te prometo que si vuelvo a escuchar esas palabras saliendo de ti o si intentas acercarte a mi hijo me encargaré de que ardas en el infierno!-dio un golpe más fuerte a la mesa, asustando a los clientes.-Con permiso-salió de la cafetería aún más enojada.
-¿Nunca han visto una pelea marital?-se burló de los clientes y volvió a tomar del café-Sigues siendo la misma Rydia que conocí-recordó a la joven que vestía de blanco y lucía un hermoso anillo en la mano izquierda, sonriendo para él. Sin duda había cosas que cambiaron, ahora la sonrisa no estaba, en su lugar una mirada llena de odio y rencor era dirigida hacia él que, de alguna manera, le gustaba ver.
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Riku se encontraba leyendo el ejercicio de matemáticas que recién le había explicado su profesor, quería concentrarse en algo, aún su mente estaba desconcertada por la acción que cometería junto a su amigo, el chico que debía proteger…un chico y su mejor amigo.
-Esto es de lo peor-dijo con frustración, era tan molesto el hecho de que nada lograra concentrarlo. Sentía una gran ansiedad-Nunca me había sentido así. Tal vez fue por el momento…-quedó pensativo, intentando convencerse de que ese intento no significaba nada, sin embargo, esa mirada azul volvía a su mente, esa sonrisa, la expresión de Sora al estar tan cerca…-¡No puede ser!-sacudió su cabeza desesperado. ¿Qué rayos ocurría con él?
Sora se encontraba en la misma situación que su amigo. Estaba tan confundido, no sabía que es lo que ocurriría exactamente entre ellos en esos escasos segundos, pero por alguna razón le agradaba la idea. Quería experimentar fuera lo que fuera, sobre todo si se trataba de compartir la experiencia con su amigo.
-¿Qué ocurre?-se sentó en el comedor y sacó uno de los chocolates que le habían regalado-¿Esto es normal?-observo detenidamente el chocolate en su mano. Quería recordar todo lo relacionado a su niñez, cuando salía a la playa a jugar con Riku, cuando dormían juntos hasta tarde para jugar, cuando la mirada de Riku era distinta…-Tenía que cambiar en algún momento ¿o no?-comió el chocolate y abrazó sus piernas. Se sentía realmente confundido y avergonzado al recordar la cercanía entre ellos durante unos cortos y escasos segundos-Debería verlo…-no estaba seguro de hacerlo, pero si comenzarían a convivir como guardaespaldas y protegido tendría que tragarse el miedo de verle a la cara.
-Sora…-el albino le llamó desde la puerta haciendo gritar del susto.
-Ri…ku…-se sonrojó al verlo y volteó al lado contrario-Hola… ¿no hacías tu tarea?-los nervios se lo comían vivo.
-Sí.-suspiró, no podía mostrarse nervioso ante alguien que ya se encontraba así, mucho menos si ese alguien era Sora-Sora…-el mencionado hiso caso omiso por lo que Riku decidió acercarse-Sora, te estoy hablando-entonces lo escuchó toser.
El moreno se estaba ahogando con el chocolate…
-¡Sora!-comenzó a darle palmadas en la espalda hasta que lo escuchó reír y comenzó a hacer lo mismo-¿Sigues ahogándote con ellos?-se burló.
-Por supuesto que no-tosió una vez más, tenía una rara sensación en la garganta-Tenía tiempo sin comerlos-sonrió al tomar la caja-¿Recuerdas cuando Ventus nos regaló una caja a cada uno?-sonrió.
-Claro-se sentó a un lado del moreno y miró por la ventana-Ese día la mitad de los chocolates se los diste a Kairi. Ella estaba muy feliz en ese entonces-sonrió un momento.
-No podía dejarla sin dulces. ¿Sabes algo?-le dio un leve codazo al albino captando su atención-Sigo sin entender por qué ese día te enojaste-acercó la caja a su amigo para que tomara un chocolate.
-¿De qué hablas?-se hizo el desentendido y tomó el dulce llevándolo directamente a su boca.
-Ese día, llevaste tu caja a casa, no llevábamos más que mis chocolates a la playa. Cuando me encontré con Kairi y le di la mitad te veías molesto. ¿Acaso querías de los míos?-rió un poco.
-No, no era eso-en seguida la expresión de Riku se volvió seria-Te gustaba Kairi en ese entonces, ¿me equivoco?-le miró.
-¿Qué?-se sonrojó-Claro que no.-negó con la cabeza-Es mi amiga, no había otra razón para darle chocolates. Muchas veces los dulces los compartía con ustedes. Cuando tú tenías los propios ella comía más de los míos.-se cruzó de brazos intentando recordar.
-Entonces, todo era por cuestiones de amistad-tomó un chocolate más.
-Por supuesto, ¿por qué otra cosa sería?-imitó a su amigo-No me digas que a ti te gustaba Kairi-se burló con una sonrisa.
-No, para nada. Siempre la vi como amiga-en ese instante recordó el encuentro en la dulcería-Sora…
-Dime
-Si te reencontraras con Kairi, ¿estarías muy feliz?-le miró de reojo.
-Estaría más que feliz-sonrió mostrando los dientes-Sería como en los viejos tiempos. Sólo nosotros tres.
-¿Te sentirías más feliz de verla que cuando nos reencontramos?-dijo en voz baja, pareciera triste ante esa pregunta y el castaño no pudo evitar reaccionar un tanto sorprendido.
-¡¿De qué hablas?!-se cruzó de brazos completamente sonrojado captando la atención del albino-Está claro que me sentiría muy feliz, Kairi es mi mejor amiga y tú eres mi mejor amigo, no habría nada mejor que tenerlos a los dos conmigo. Pero…-bajó sus brazos y su rostro haciendo que la atención de Riku fuera aún más-Pero no creo que mi reacción sería la misma como contigo hace unas semanas…-eso lo dijo en voz baja, volviendo a acelerar su corazón.
-Sora…-dijo con voz suave, tomándolo de la mejilla, haciéndole girarse hacia él-¿Realmente estabas feliz?-se acercó aún más a él, levantando el rostro del moreno para chocar ambas frentes. ¿Por qué se sentía tan feliz por la respuesta de Sora? ¿Por qué su corazón estaba latiendo de esa manera?
-Yo…-no podía emitir palabra alguna. Podía escuchar claramente sus propios latidos y sentía un calor cada vez más intenso en sus mejillas. Estaba completamente avergonzado. Sin que él mismo lo pidiera sus brazos se extendieron para abrazar a Riku y esconder su rostro en el pecho de éste-Riku…
-¿Realmente te gustaría que fuéramos nosotros tres?-le acarició el cabello.
-Sería lo mejor-sonrió.
-Te prometo que Kairi vendrá. En la tarde me encontré con ella-Sora se separó un poco para verle a los ojos aún con las mejillas rojas.
-¿En serio? Podríamos invitarla si convencemos a mi tío-su sonrisa era leve, llena de inocencia, sin embargo su mirada reflejaba algo distinto, ésta era dirigida para Riku.
-Creo que yo puedo encargarme de eso-acarició su mejilla mientras le sonreía, provocando que Sora se diera cuenta de lo que sucedía y volviera a bajar el rostro, Riku le tomó del mentón y le besó en la comisura de los labios.
-Riku…-sentía que el aire se le escapaba. Nunca se había esperado eso en su corta vida…o tal vez eso es lo que quería desde hacía unas semanas cuando se volvieron a ver en aquel estacionamiento. Su mente ahora estaba en blanco, no sabía qué más decir, no sabía cuál debía ser reacción ante eso por lo que no hizo más que mirarle directo a los ojos.
-Creo que comiste mucho chocolate-le sonrió y le acarició nuevamente la mejilla-Deberías guardar algunos para más tarde-tomó la caja para hacerla a un lado. Reaccionó al ver el rostro sonrojado y la mirada ilusionada de Sora. Lo había vuelto a hacer. Por un momento la culpa lo invadió, pero algo le hizo ignorarlo y volver a abrazar a Sora. Sabía que se arrepentiría de no hacerlo en algún momento. Aceptaría arriesgarse por esta vez. Sólo por él. Después de todo, nadie se daría cuenta. Ellos serían los únicos testigos.
-¿Riku?-el albino había permanecido mucho tiempo callado. Tal vez él debería hacer lo mismo y seguir abrazando a su amigo. Quería alguna respuesta, encontrarse en silencio era agradable, pero por alguna razón su cuerpo pedía alguna reacción más no sabía cuál. Y entonces, sin previo aviso, Riku acercó su rostro y beso a Sora en los labios. Un beso corto y tímido, pequeño pero que mostraba con claridad el cariño que guardaba hacia él.
Una vez que se separaron, Sora no reaccionaba, se encontraba aún peor que la vez anterior. Riku le miró divertido, sin embargo, luego de unos segundos de observarlo…
-Sora…acaso yo…-lo tomó de la barbilla mientras le sonreía de manera pícara-¿Te he dado tu primer beso?-recibió un golpe en el brazo.
-¡Eso no se dice idiota!-logró reaccionar y aún sonrojado se dejó abrazar.
-Me alegra saber eso…-le susurró con una sonrisa.
-Eres un tonto…-escondió su rostro
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-Muy bien… ¿qué le diremos al señor Cloud?-Axel estaba un poco nervioso, sabía perfectamente que el remitente de la carta era bastante problemático para su jefe. No quería estar ahí cuando éstos se encontraran.
-Todo, pero con un poco de tacto. No podemos dejar que se altere nuevamente. Cada que él nos visita es para darnos las malas noticias. Sin embargo, por el contenido de la carta significa que su visita no será corta esta vez-Suspiró. Conocía a esa persona desde el primer día que llegó con la familia de Sora. Cloud y ese hombre siempre terminaban en una pelea y según recordaba, Zack los separaba bastante molesto, pero ahora que él ya no estaba cualquier persona debía encontrarse con ellos para mediar el conflicto.
-Perfecto. Entonces entremos-ambos bajaron de la camioneta y entraron a las oficinas.
Adentro, se encontraron con Tifa, quien jugaba con un pequeño niño castaño y de piel blanca. Éste, al verlos corrió hacia ellos y abrazó a Axel.
-Hola Axel-le sonrió.
-Hooola-le despeinó un poco- ¿Qué haces aquí Denzel?
-¡Vine a ver a mi tía Tifa! Mi papá está con Cloud-se giró hacia el rubio-Hola Roxas.
-Tenías tiempo sin visitarnos-se agachó para quedar a su altura-¿No deberías estar en casa?
-Papá no quería traerme. Pero lo convencí cuando le dije que quería ver a la tía Tifa-corrió a regresar con la mencionada.
-En más que obvio que le agradas mucho a tu sobrino, Tifa-le dijo Roxas sonrojando a la mayor.
-Me gusta su compañía-acarició la mejilla del niño-Es verdad. ¿Qué necesitaban muchachos?
-Necesitamos hablar con el señor Cloud y el señor Sephiroth cuanto antes-Axel se acercó al escritorio de la morena.
-Bueno, no creo que sea un problema que entren con el señor Sephiroth. Él está desocupado por el momento-se levantó de su asiento y tomando la mano del pequeño Denzel se dirigió hacia la puerta del albino-Señor Sephiroth. Roxas y Axel se encuentran aquí. Dicen que necesitan platicar con usted y el señor Cloud lo más pronto posible.
-Diles que pasen…-suspiró un poco molesto.
-De acuerdo. Ya escucharon al jefe-rió-Entren, tal vez sea mejor informar al señor Sephiroth primero-regresó a su escritorio.
-Perfecto-Roxas suspiró, en estas situaciones prefería platicar con Sephiroth que con Cloud.
Tocaron a la puerta del mayor, cuando le escucharon decir "Pasen" los guardaespaldas obedecieron y una vez que el peliblanco le hizo un ademán se sentaron.
-Roxas, Axel, ¿a qué se debe su visita?-se acomodó en su asiento.
-Venimos a informarles sobre la carta que recibimos hoy mismo-el rubio sacó el sobre de su bolsillo y se lo dio a su superior.
-Este es de…-al leer el remitente sonrió de lado-Cloud realmente se llevará una sorpresa.
-Lo sabemos señor. Pero, ocurre algo. Leímos la carta, y por el contenido significa que la sorpresa para el señor Cloud será peor-Roxas lucía preocupado por lo que el peliplata no pudo evitarlo y abrió el sobre para leer la carta.
-Así que…-luego de unos segundos Sephiroth decidió hablar-Se aproximan malas noticias. Un infiltrado, eso es lo que dice. Y tal parece que él vendrá en cualquier momento-dejó la carta en el escritorio-¿Sora lo sabe?-se cruzó de brazos.
-No, no le hemos dicho nada. Sabemos que puede emocionarse por la visita. Pero se mantendría muy curioso por nuestros asuntos-Axel ahora mostraba gran preocupación.
-Creo que tendremos que interrumpir la plática de Cloud-se levantó de su asiento y fue seguido por los chicos hacia la oficina del tío de Sora.
Sin previo aviso, Sephiroth abrió la puerta, molestando al mismo Cloud por su intervención. Y justo cuando estaba a punto de reprenderle notó la mirada de su compañero y los guardaespaldas de su sobrino. Algo malo había pasado. Incluso Squall entendía la situación, él estaba al tanto de todo y les ayudaba con el asunto.
-Entonces él vendrá-le dolía la cabeza de solo recordar su rostro y de pensar el problema que se avecinaba.
-Tendremos que hacer algo con Riku-dijo el castaño-Necesitará entrenamiento. Yo puedo encargarme de eso.
-Esperen un momento.-Sephiroth se había alterado con el comentario-Aún no sabemos qué es lo que necesitamos y si es necesario involucrar en esto a Riku. Él solo debe acompañar a Sora por el momento.
-Así que mi sobrino está bajo el cuidado de Riku-una carcajada hizo irritar a Cloud. Odiaba esa voz, esa apariencia desalineada, esa sonrisa socarrona y esa mirada que intentaba indicar que era superior a ti-¿Qué ocurre?-se hizo el inocente-¿No les gusta mi presencia?-hizo un puchero.
-Vanitas…-dijo Cloud apretando los dientes. Por supuesto que le desagradaba su presencia, siempre había sido así.
-Cloud-le sonrió-Veo que me he perdido de algunas cosas-se sentó en el escritorio-Sephiroth, hacía tiempo que no te veía, siempre tan imponente-hizo una reverencia. El mencionado bien sabía que todo no era más que una burla-Squall, cada que te veo luces más rudo-el castaño rodó los ojos y el azabache comenzó a reírse-Denzel ha crecido mucho- eso último lo dijo sin malicia-Roxas-el mencionado se sonrojó al escucharlo.
-Señor…Vanitas-intentó arrinconarse a un lado de Axel-Cuánto tiempo-hizo una reverencia.
-No necesitas hacer eso-le sonrió sin burla, cosa que a pocas personas mostraba-Axel…-al último lo mencionó sin ganas.
-Hmp…-se cruzó de brazos y miró hacia otro lado.
-¿Quién te dejó pasar?-Cloud intentaba recobrar la paciencia.
-Oh, digamos que Tifa siempre ha sido una chica muy amable. Me permitió la entrada en cuanto me vio. Deberías apresurarte, sino cualquier hombre puede robarte su corazón-el rubio se sintió incómodo ante su comentario, y los otros solo intentaron no reírse, a excepción de Squall que decidió voltear a otro lado.
-Vanitas, ¿a qué viniste? ¿Sólo a bromear?-le hizo bajarse del escritorio.
-Por supuesto que no-esta vez su rostro se mostró serio-Dije que llegaría en cualquier momento para darles detalles-suspiró.
-Muy bien, es hora de que nos expliques esos "detalles"-Sephiroth se encontraba igual de impaciente que sus compañeros.
-De acuerdo. Les comenté a cerca de un infiltrado. Hace dos semanas Yuffie y yo nos encontrábamos en las oficinas de Radiant Garden para buscar información acerca del incidente entre mi hermano y Larxene. Y bueno, en realidad no encontramos nada que nos pudiera ayudar en la investigación con lo ocurrido en el centro comercial.
-¿A qué te refieres?-Cloud le miró un poco tenso.
-Los archivos acerca de Larxene, su expediente…todo acerca de ella no estaba. Además de que desaparecieron otros archivos. Interrogamos a los guardias, ellos niegan haber visto a alguien sospechoso rondar por la zona durante todo el mes.
-¿Qué hay de las cámaras de seguridad?-Squall tenía un mal presentimiento acerca de eso-¿No las revisaron?
-Por supuesto que lo hicimos, incluso Yuffie permaneció muchas noches sin dormir con tal de revisar a la perfección todo lo ocurrido durante las noches en las oficinas. Y efectivamente, no encontró nada. Revisó todas las grabaciones de lo ocurrido durante el día y no hay nada. Entonces llegamos a una conclusión. Los archivos habían sido robados mucho antes de este mes, inclusive cabía la posibilidad de que hubieran sido robados años atrás. Volvimos a interrogar a los guardias y negaron ver alguna anomalía en las oficinas. Comenzamos a investigar incluso con los mismos trabajadores. Fue ahí cuando descubrimos que hubo un infiltrado.-quedó pensativo.
-Los trabajadores sabían algo, ¿me equivoco?-Sephiroth tomó asiento.
-Efectivamente. Una empleada comentó algo acerca de un empleado que recién había sido despedido.
-¿Qué hay de raro en un desempleado?-Roxas se sentía un poco curioso.
-Bueno, en los últimos cinco años no se ha despedido a nadie y solo se han contratado a veinte personas para mantener la confidencialidad de nuestros archivos, después de todo nuestras oficinas son pequeñas para despistar a los intrusos. Hace dos años contratamos al último hombre y solo se trataba de alguien de limpieza, sin embargo, la empleada comentó que hace año y medio un hombre joven comenzó a trabajar como ayudante en las oficinas, específicamente ayudándole a ella, la empleada que se encarga de cuidar los archivos más importantes de nuestras familias. Según sus propias palabras, el hombre fue despedido hace cinco meses atrás. Pedí su nombre y número de matrícula, sin embargo ella no recordaba más que la matricula ya que ella hacía algunos registros con el número.
-Quiero pensar que encontraste algo
-No, no había nada en nuestra base de datos. Aun así, la empleada nos describió al hombre. Era joven, de cabello oscuro y flequillo largo, expresión seria y de estatura promedio. De acuerdo a sus palabras, él acostumbraba a hablar mucho por teléfono o mandar mensajes. Nunca se enteró de quién se trataba, creía que era la novia del chico. Pero mencionó que nunca cambiaba su expresión, que había una posibilidad de que sus pláticas fueran con alguien más. Posiblemente quería pasar un poco desapercibido con los demás empleados, mostrándose como un joven empleado que sólo quería terminar su trabajo y le interesaban poco los compañeros de trabajo.
-¿Y te dijo algo más?-Cloud necesitaba poner sus ideas en orden.
-Sólo nos dijo que la última llamada que le vio hacer fue un poco extraña, decía que el joven parecía nervioso y bastante tenso. Posiblemente fue mandado para robar los archivos y ese era el día en que cometería el acto.-todos se mantuvieron pensativos unos segundos hasta que Squall decidió hablar.
-Perfecto, un desconocido entró a las oficinas. Ahora, debemos preguntarnos por algo más, ese tipo del que nos hablaste no es el infiltrado del que debemos preocuparnos, hay alguien más. ¿Quién fue la persona que le informó de nuestras oficinas? Si bien recuerdo Yuffie se encarga de buscar a los empleados por su cuenta y en su mayoría son personas pertenecientes a familias pequeñas y sin muchos conocidos o simplemente personas solitarias. Dudo que en algún momento ella se haya contactado con ese hombre. Ni siquiera Vincent haría algo como eso, él es el más leal de todos nosotros y se encarga de vigilar todo Radiant Garden, si algo extraño hubiera pasado él mismo se encargaría de avisarnos y encargarse del asunto. ¿Le preguntaste algo?
-Lo hice. Pero solo se enojó. Nunca alguien había logrado entrar sin que él se diera cuenta. Creo que eso fue un golpe fuerte en su orgullo-suspiró, no le gustaba recordar ese rostro temible en su compañero.
-Así que no sabe nada-Cloud ahora estaba más preocupado-¿Cuántos sabemos de esas oficinas además de los empleados y seguridad?
-Bueno…-Axel comenzó a contar- Somos nosotros seis, Tifa, Yuffie, Vincent, los hermanos del señor Sephiroth, la señorita Rydia, el señor Cid, el señor Barret, claro, también lo sabían el señor Zack, la señora Aerith y la señora Rinoa, pero en su caso sería imposible informar acerca de las oficinas. Así que eso nos da un total de 15 personas.
-Nadie sería capaz de decir algo sobre las oficinas. ¿Podría ser un espía?-Sephiroth recordaba cuando tenía que cumplir algunas misiones de espionaje con los enemigos.
-Es hora de estar más atentos. Por cierto-Cloud volteó hacia Vanitas-¿Exactamente qué archivos se llevaron?
-Llevaron consigo los de Larxene, Zack, Aerith, Ventus…-su mirada comenzó a oscurecerse- Rydia y de los hermanos menores de Sephiroth.
-¿Mis hermanos?-Sephiroth se sorprendió-¿Para qué querrían los archivos de mis hermanos?
-Lo mismo me pregunto sobre mi familia. Ellos fallecieron hace seis años.
-Posiblemente sea alguien relacionado a Larxene, sus archivos fueron robados también y la investigación que hizo el trio de hermanos les llevó a la misma persona.-Squall intentaba reunir algunas piezas.
-¿Alguna venganza?-Roxas había pensado en voz alta llamando la atención de todos-Em…bueno, sería lo más obvio. Sin embargo, ahora debemos descubrir al informante detrás de todo esto. Después de todo, pareciera que ese informante sabía en dónde se encontraba Sora el día del centro comercial. Pudo avisarle a cualquier persona de que se encontraba fuera y sin compañía para que lo cazara y lo llevara a alguna parte.
-Tienes razón. Tal vez debamos informar de esto a Kadaj y el resto-Cloud estaba por tomar el teléfono.
-¿Será necesario?-Squall creía que no era buena idea mencionar el tema por teléfono.
-Rayos…-Axel se encontraba preocupado-Si en serio hay alguien observándonos debe saber en dónde vivimos. Eso pone en un peligro peor a Sora.
-Comenzaremos a vigilar aún más-Roxas ahora se mostraba bastante serio-Las cosas están empeorando con un informante rondando por ahí.
-Roxas, Axel-Vanitas llamó su atención-Sería buena idea que llamen a Riku, si está cuidando de Sora debe reportarles si hay alguna anomalía en la casa.
-De acuerdo-ambos guardaespaldas salieron de la oficina-Yo le marcaré-Roxas sacó su celular y marcó al albino. Luego de algunos segundos sonó la grabación de buzón de voz-¡Diablos! Deben estar tonteando.
-Espera, déjame intentarlo-para su desgracia ocurrió lo mismo con Axel-Aaaah…por eso les pedí que Sora tuviera un celular-comenzó a hacer algo con su celular moviendo los dedos rápidamente.
-¿Qué haces?-Roxas le miraba extrañado, el pelirrojo movía muy rápido los dedos.
-Le mando un mensaje-sonrió-Tal vez lo vea en cualquier momento.
-¿Qué ocurre, chicos?-Tifa y Denzel los miraban preocupados.
-No es nada Tifa-ambos sonrieron como si nada pasara y regresaron a la oficina.
-¿Son cosas de adultos?-el pequeño se sentía muy curioso.
-Exacto. No hay que molestarlos por ahora-le sonrió y le dio un abrazo provocando una risa en el menor.
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-¿Qué ocurre, Riku?-el castaño observaba cómo el albino leía algo en el celular con un gesto de extrañeza.
-Es un mensaje de Axel y unas llamadas perdidas-comenzó a escribir en el celular.
-¿Y qué dice?-se acercó a ver y Riku le mostró el mensaje.
"Riku, ¿todo bien por allá? ¿No hay nada extraño en la casa?"
-Creo que esto bastará-envió un mensaje.
"Por supuesto, estamos bien. ¿Tendría que pasar algo malo?"
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-Ya…Yazoo…-no podía respirar, el humo se lo impedía-Lo…Loz…-sus piernas dolían horrible y la sangre que caía de su frente le impedía ver bien-Hermanos…-intentó arrastrarse hacia ellos con el brazo izquierdo, con el único que podía mover libremente.
-No…te acer…-comenzó a toser, su voz estaba demasiado ronca-Huye…
-Kadaj…-Loz le llamó haciendo un increíble esfuerzo por mover un obstáculo-Vete…-en ese momento un claro de luz se vio-Tienes que…agh…-su cuerpo entero dolía, no podía mover más que sus brazos.
-No puedo…no sin ustedes…-había comenzado a llorar-Podemos salir…juntos-sonrió.
-Kadaj… ¿puedes mover tus piernas?-Yazoo le observaba con una sonrisa, él definitivamente no podía moverse.
-Sólo un poco…pero…
-¡Entonces vete de aquí!-se sentía desesperado-¡No estoy dispuesto a verte morir!
-Pero…Yazoo…
-El auto no tardará en explotar…-Loz sentía unas terribles ganas de llorar, sus piernas estaban aprisionadas-Alguien…alguien tiene que salir de aquí-alcanzó la mano de Kadaj y lo jaló hacia él.
-Y ese tienes que ser tu…-comenzó a reír-Ahí está la salida…
-Hermanos…no…yo no…
-¡Comprende, Kadaj! ¡Tienes poco tiempo! ¡No quiero verte aquí! ¡Déjanos ya! ¡Alguien tiene que informarle a nuestro hermano! ¡Lo hacemos por nuestra familia! ¡Recuérdalo bien!-Kadaj asintió con la cabeza y con gran esfuerzo salió del auto.
-Loz, Yazoo…gracias…-siguió avanzando.
-Él va a estar bien…-Yazoo comenzó reír mientras sus lágrimas se volvían visibles.
-En otro momento nos reuniremos todos…-cerró los ojos.
Y en poco tiempo…
El auto explotó…
En los ojos de Kadaj se reflejaba el incendio, no pudo evitar soltar lágrimas aún más grandes. Posó sus manos sobre su pecho y el llanto aumentó.
-¡AAAAAAAHH!-se sentía terrible-¿Por qué?...¿por qué?-su vista se borró por completo, no podía reaccionar y sin dejar de llorar se abrazó en el pasto hasta que escuchó las sirenas y las voces de algunas personas. Dejó de llorar hasta que al fin se desmayó.
Creo que será exagerado...pero...lloré de sólo imaginarme lo último ;-;
Bueno, espero que les haya gustado, claro...si es que siguen leyendo el fic que de no ser así lo entendería perfectamente XD
Ok, sin más, dejen review con sus comentarios porque sino no sabré qué tal va la historia.
Nos leemos luego! (lo cual espero sea pronto XDDD)
