¡Hola!
Disculpen que tardé tanto en actualizar, pero aquí les dejo un nuevo capítulo...


IV. Emociones

Abrió los ojos al escuchar al elevador indicar que había llegado a su piso. ¿Qué acababa de ocurrir? Le tomó unos segundos incorporarse, para caer en cuenta de lo que acababa de pasar…

-¨¿Qué demonios crees que estás haciendo, Kou?¨- preguntó empujándolo bruscamente para alejarlo de ella, mientras intentaba recuperar el aliento.

El chico sonrió ante aquella reacción -¨vamos¨- dijo acercándose a ella y acariciando su brazo -¨no puedes negar que tú también querías besarme¨- alzó una ceja.

-¨Déjate de tonterías¨- volvió a empujarlo para apartarlo de su lado, y presionó el botón para abrir las puertas del elevador, solo para asegurarse que no se cerraran antes de que pudiera salir de ahí.

-¨No pensabas así hace unos segundos¨- dijo el platinado acercándose a ella de nueva cuenta.

-¨¿Así que ahora puedes leer la mente?¨- preguntó cruzándose de brazos.

-¨No¨- respondió el chico encogiéndose de hombros -¨pero tus ojos siempre han sido muy expresivos¨- sonrió.

-¨Y en eso eres un experto, ¿no?¨- fingió una sonrisa y se dio la vuelta -¨te agradecería que te alejaras de mí¨- terminó de decir mientras salía del elevador.

-¨No puedo hacerlo¨- respondió el platinado saliendo detrás de ella -¨verás, MI hermano se va a casar con una de TUS amigas y¨- se encogió de hombros mientras se chica se volvía a él -¨no hay nada que pueda hacer¨- sonrió alzando las cejas.

-¨No sabía que pudieras disfrutar tanto de una excusa tan patética¨- demandó señalándole molesta con un dedo.

-¨¿Y qué harás al respecto?¨- preguntó -¨¿acaso vas a demandarme?¨- bromeó.

-¨¿Y encima te burlas de mí?¨- arrugó las cejas -¨eso si no te lo perdono, Yaten Kou¨- dijo molesta dándose la vuelta, resoplando de coraje.

-¨Vaya¨-sonrió llevándose las manos a los bolsillos de su pantalón gris claro -¨con que poco te molestas, Aino¨.

La rubia se volvió a él, con los ojos llenos de rabia y se acercó a él molesta -¨no tienes derecho a burlarte¨- lo empujó bruscamente -¨mucho menos tú¨- dijo empujándolo con más fuerza contra la pared -¨no todos nacimos con tu misma suerte, Kou¨- lo miró fijamente a los ojos -¨te sugiero que respetes un poco a los que sí tuvimos que trabajar para ganarnos las cosas y no simplemente esperar a que nos entregaran todo en bandeja de plata¨- terminó de decir.

-¨¿Tú crees que mi vida ha sido fácil?¨- preguntó mirando sus intensos y hermosos ojos azules.

-¨No me salgas con cursilerías¨- le dijo apretando los dientes.

-¨Si así es como quieres llamarlo¨- respondió serio apretando un poco los dientes, intentando esconder que aquello le había molestado -¨pero no sigas negando que lo que pasó en el elevador no¨- decía.

-¨Los dos sabemos que no volverá a pasar¨- le interrumpió separándose de él y retomando su camino.

-¨¿Por qué?¨-preguntó el chico siguiéndole con la mirada -¨¿temes que te guste demasiado?¨.

-¨Al contrario¨- respondió sin dejar de caminar.

-¨Entonces no tienes por qué preocuparte¨- dijo el chico confiado mientras se acercaba a ella -¨nunca he recibido una queja¨- añadió con seguridad.

-¨Ah vaya, estaba tan preocupada¨ - dijo y se detuvo repentinamente -¨¿por qué me estás siguiendo?¨- preguntó sin voltear a verlo.

Yaten permaneció en silencio mientras se acercaba a ella. La tomó por la cintura suavemente y, sin darse cuenta, aspiró el dulce aroma de su cabello -¨¿y por qué me estás evitando?¨- preguntó cerrando los ojos, embriagándose de ella.

Mina se separó de él rápidamente y se volvió a él para mirarle a los ojos -¨temo informarte, que eso no te va a funcionar conmigo¨-fingió una sonrisa.

-¨¿Qué no va a funcionar?¨- preguntó alzando una ceja y acercándose a tomarla por la cintura de nueva cuenta.

-¨Todo esto¨- decía la rubia mientras dejaba que el chico la acercara a él -¨no quieras jugar con fuego, Kou¨- alzó una ceja.

-¨¿Y si me quiero quemar?¨- sonrió seductoramente mientras tomaba suavemente a la rubia por la nuca.

-¨Pues es una lástima¨- dijo la rubia sonriente dejándose llevar de nuevo hasta los labios del chico -¨pero¨- se detuvo solo para dar paso a un suave rose de sus labios y se separó bruscamente de él -¨no será tu día de suerte¨- sonrió -¨cariño¨- terminó de decir, dándose la vuelta.

El platinado sonrió amargamente y se pasó la mano derecha por el cabello, alborotándolo un poco -¨¿así que sigues molesta porque no te correspondí?¨- apretó los labios, desviando la mirada.

-¨¿Cómo puedes decir eso?¨- rio suavemente volviéndose a él-¨por favor, Yaten¨- se llevó una mano al pecho -¨eso fue hace mucho tiempo¨- decía mientras se llevaba la otra mano a la cadera -¨además, creí que habías olvidado todo eso¨- sonrió.

-¨¿Estás segura?¨- preguntó serio -¨porque a mí me parece que sigues molesta¨- alzó las cejas -¨no soportas que esté cerca de ti, no puedo tener una pequeña conversación contigo sin que me ataques, todo lo que digo parece molestarte¨- hizo una pausa. Desvió la mirada al techo, y luego volvió a verla a los ojos -¨¿entonces dime de qué se trata esto?¨- se encogió de hombros.

-¨Claro que no, no estoy molesta. Yo solo…¨- decía.

-¨Eres terrible mintiendo¨- le interrumpió acercándose un poco a ella -¨¿Qué es todo esto, Minako?¨- insistió.

-¨No sé qué quieres que te diga, Yaten¨- dijo la rubia un poco molesta.

-¨La verdad¨- dijo el platinado alzando las cejas.

-¨¿La verdad?¨- preguntó cruzándose de brazos -¨la verdad, es que me sorprende que sigas con esto cuando ya no tiene importancia¨- fingió una sonrisa y se dio la vuelta.

-¨Espera¨- pidió el chico siguiéndole -¨solo dime una cosa y prometo dejarte en paz para siempre¨- terminó de decir.

Mina se detuvo al escuchar aquella promesa. Apretó los labios y se volvió a él indecisa -¨¿qué quieres que te diga?¨- preguntó mirándole a los ojos.

El platinado la tomó suavemente por la cintura y la atrajo a él en un rápido movimiento -¨sí ésto no te hace sentir nada¨- terminó de decir mientras volvía a posar sus labios sobre los de ella. La estrechó con fuerza, rodeando su cintura mientras su otro brazo subía por su espalda, acariciando su piel por encima de la tela del vestido. Se detuvo al llegar a su nuca y la tomó con fuerza para acercarla aún más a él y, así, intensificar más aquel beso lleno de deseo. Mina a su vez, se dejaba llevar y correspondía aquel beso con la misma intensidad, llenándose de una mezcla de emociones. Apretó su cuerpo más al suyo y la llevó hasta la pared. Comenzaba a faltarle el aire, pero eso no tenía importancia en ese momento. Acorraló a la chica con su cuerpo, mientras se separaba de sus labios y besaba su cuello, acariciando su cadera. Separó sus labios de la dulce piel de la rubia y se encontró de nuevo con sus labios. Aquellos labios llenos de ansias, esperando ser devorados por completo.

Mina sentía que había olvidado cómo respirar, pero su cuerpo se negaba a funcionar en ese momento. Un millón de sentimientos le recorrían y otro más le inundaba con cada suave y sediento roce de sus labios y aquel excitante juego en el que se enredaban sus lenguas. Había perdido la noción del tiempo y el lugar, subió las manos suavemente por el pecho del chico hasta llegar a su cuello. Lo atrajo más a ella, sintiendo como su cuerpo se movía hacía él ansioso de tenerle más cerca. Más, de pronto, todo sentimiento se vio frustrado y obligado a callar.

-¨Bien¨- dijo el chico respirando con dificultad -¨no hace falta que digas nada¨- sonrió mientras sentía como su pecho se levantaba con fuerza, pretendiendo recuperar el aliento.

La rubia tragó saliva con dificultad, intentando respirar y regresar a la normalidad. ¿Qué clase de pregunta era aquella? Eso no había estado bien. No. Nada bien. Pero qué bien se había sentido al hacerlo. Miraba al chico a los ojos, intentando descifrar aquella misteriosa mirada -¨¿qué?¨- preguntó en una voz casi inaudible.

El platinado negó suavemente con la cabeza sin despegar sus ojos de los de la chica. Sonrió acomodándose la chaqueta -¨que tengas una buena noche¨- terminó de decir mojándose los labios y se dio la vuelta sin decir más, dirigiéndose al pasillo del lado contrario de donde se encontraba su habitación.

Mina se maldecía una y otra vez, volviendo a la realidad aún recargada contra la pared. Agradecía que nadie hubiera estado alrededor para presenciar aquel emocionante encuentro. Que lo que había tenido de intenso, lo había tenido de prohibido. Respiró hondo y miró la hora en su reloj. Maldición. Se le hacía tarde. Caminó hasta su habitación, mientras miles de preguntas comenzaban a inundar su mente. Pero todas y cada una de ellas, serían calladas en unas horas. No permitiría que el egoísta de Yaten le arruinara la noche, mucho menos con aquellos estúpidos e increíblemente sexys labios con los que la había besado. ´Claro que no´- dijo para sí.

Dejó sobre la cama aquella pequeña bolsa rosa que Rei le había entregado y fue hasta el closet para tomar un lindo vestido negro del closet y entró al baño. Habían acordado que todas usarían vestidos negros, excepto por la novia. Se quedó mirándose al espejo unos segundos, y salió del baño y tomó la bolsa rosa que momentos antes había ó lo que había en su interior y lo acomodó sobre la cama. ´Debes estar bromeando´- dijo para sí mientras sacaba de la bolsa un lindo liguero de encaje negro, a juego con el resto de la lencería que Rei le había regalado. Sonrió mientras sacudía la cabeza. Debía estar completamente loca para considerar usarlo aquella noche, pero quizá se le presentaría la oportunidad de lucirlo. Y de no ser así, al menos se sentiría sexy por una noche. ¨Todo es culpa de Rei¨- pensó en voz alta mientras tomaba las delicadas prendas y las llevaba consigo al baño, para poder cambiarse.

Bajó el cierre del vestido que traía puesto y se quitó la ropa interior para reemplazarla por su nuevo regalo. Se puso ambas piezas, y se puso las medias con delicadeza hasta llegar a la mitad de sus muslos y después asegurarlas con el liguero de encaje. Se miró al espejo sin poder reconocer a la hermosa mujer que veía en el reflejo -´debes estar loca´- sacudió la cabeza y tomó el vestido. Era un vestido negro un poco sencillo, pero muy acorde a la ocasión. Del frente mantenía un escote profundo, pero lo suficiente conservador para poder lucir sus dotes naturales sin parecer vulgar. Y era lo suficientemente largo para esconder que llevaba aquellas medias y el ligero, pero estaba segura que se notaría cuando se sentara. Retocó su maquillaje solo un poco y volvió a ver la hora en su reloj -´Rei debe llegar en cualquier momento´- pensó para sí mientras pintaba sus labios de un suave tono rosado. El teléfono de la habitación comenzó a timbrar y salió del baño para atenderlo.

-¨Dame un segundo¨- dijo antes de terminar la llamada y regresó al baño. Verificó que su cabello estuviera impecable, como siempre, y salió en busca de sus zapatillas altas que había dejado en el closet junto al resto. Se sentó en la cama y aseguró las delgadas correas de las zapatillas alrededor de sus tobillos, y se levantó de la cama. Tomó su pequeña cartera y salió de la habitación, esperando no tener que encontrarse con el innombrable. Sacudió la cabeza mientras presionaba el botón del elevador -´ya suenas como una niña, Mina´- se reprochó mentalmente y subió al elevador.

-¨¡Que linda!¨ - fue lo primero que escuchó al salir del elevador. Era Rei, que parecía más alegre de lo normal. Debía estar emocionada, después de todo ella había organizado la despedida de soltera de Serena.

-¨No tanto como tú¨- dijo Mina acercándose a ella.

Rei vestía de encaje negro, y transparente. Su vestido era aún más atrevido que el de Mina, y tanto que se había preocupado. Pero lucía muy bien, como siempre.

-¨¿Lista para la noche más divertida de tu vida?¨- bromeó indicándole que les esperaban afuera.

-¨Créeme que lo necesito¨ - bromeó la rubia siguiéndole. Al salir se encontraron con una enorme limosina que les esperaba -¨¿es enserio?¨- preguntó mientras un hombre les abría la puerta.

-¨Era lo menos que podía hacer¨- sonrió guiñándole un ojo y ambas subieron.

-¨¡Que emoción!¨- dijo la rubia acomodándose en el asiento y admirando el interior. Los asientos de piel, la iluminación parecía como si estuvieran en una fiesta y al centro copas y una botella de champagne.

-¨Brindaremos cuando estemos todas juntas¨- dijo Rei al notar que Mina había descubierto la botella -¨no todos los días se casa una de mis amigas¨- sonrió alegremente.

El auto emprendió camino y pasaron primero por Ami. Quien lucía diferente de como solía hacerlo, pero manteniendo su porte formal. Había optado por un elegante vestido negro con detalles de pedrería en el cuello y las mangas. Después fue el turno de Lita. La más nerviosa de todas, o al menos eso parecía. Ella optó por un vestido sin mangas, strapless. Corto y con un delicado listón a la cintura, acomodado en forma de moño. La última fue Serena, como era de esperarse. Lucia radiante y sonriente. Vestía de un suave color rosa, que, comparado con el resto, su vestido era el más conservador y lindo de todos. Un sencillo escote, y la espalda descubierta pero con delgados listones que cubrían su espalda y terminaban formándose en un moño, justo a la altura del coxis.

-¨Ahora que estamos todas juntas¨- comenzó a decir una alegre Rei -¨es momento de un brindis¨- tomó la botella de champagne y la abrió con cuidado, mientras Mina le pasaba las copas para repartirarlas.

-¨¿Cómo te sientes, Serena?¨- preguntó Lita con una suave sonrisa en el rostro.

-¨Nerviosa, emocionada y feliz¨- respondió llevándose las manos al rostro.

-¨Y no es para menos¨- intervino Ami -¨estás dando un paso muy importante¨- sonrió.

-¨Si, eres muy valiente¨- bromeó Rei entregándole su copa -¨pero de verdad me da mucho gusto por ti¨- sonrió -¨por ustedes, porque no solo es cosa de uno¨- añadió.

-¨No la pongas más nerviosa¨- reprochó en broma Mina.

-¨Bueno, bueno¨- hizo una seña con la mano de que le prestaran atención y se aclaró la garganta -¨porque esta noche sea increíble y prepare a Serena para lo que venga¨- sacó la lengua bromeando -¨chicas, las quiero mucho saben que son lo mejor de mi vida, y de verdad espero que la pasemos bien¨- sonrió mientras levantaba su copa.

-¨Por Serena¨- añadió Mina levantando su copa y el resto les imitó. Continuaron su camino entre risas y conversaciones animadas, hasta que llegaron a un elegante bar. La limosina se detuvo al frente, y el hombre bajó del auto para abrirles la puerta y ayudarles a bajar. Era un grupo de atractivas y sonrientes chicas, inmediatamente atrajeron la atención de algunos de los hombres que llegaban al lugar.

Rei se acercó a la puerta e intercambió algunas palabras con la encargada de la entrada y después les hizo una seña para que se acercaran. Probablemente había hecho alguna reservación o algo por el estilo. Entraron al bar y siguieron a la chica hasta una pequeña sección privada en una esquina. El bar parecía tener un ambiente agradable. Jamás habían estado en un lugar así. Del techo colgaban elegantes y modernos candelabros de cristal emitiendo una tenue y agradable iluminación que se mezclaba con los distintos tonos de tela que adornaba la pared a su alrededor. La sección que les asignaron tenía sillones de piel color rojo con suaves almohadones color naranja claro. Una extraña e interesante combinación. Y unas extrañas mesas blancas justo a los lados, para las bebidas. La chica se retiró y les indicó que las atenderían en unos minutos.

Después de algunos tragos, el lugar parecía cada vez más animado. Alguno que otro chico que se había atrevido a querer invitarles un trago había sido ignorado despiadadamente. No porque así lo hubieran planeado, pero porque estaban pasándola tan bien todas juntas que no tenían tiempo para nadie más.

-¨Extrañaba esto¨- dijo Mina terminando de reír -¨no tienen idea de cuánto me hicieron falta todo este tiempo¨ -sonrió tristemente.

-¨Claro que lo sabemos¨- reprochó Rei -¨te fuiste tan repentinamente, Mina¨- apretó los labios -¨debo admitir que llegue a pensar que quizá no regresarías y te olvidarías de nosotras¨- sacudió la cabeza.

-¨No, eso nunca¨- respondió -¨jamás me olvidaría de mis mejores amigas¨- sonrió.

-¨Pero Rei tiene razón¨- añadió Serena -¨te fuiste tan repentinamente¨.

Mina suspiró sintiéndose culpable -¨lo sé, y lo siento de verdad¨- apretó los labios -¨debí visitarlas y escribir seguido¨- bajó la mirada.

-¨Si, quizá eso debiste hacer¨- dijo la castaña -¨te perdiste de muchas cosas¨- sonrió -¨pero nos da gusto que estés aquí¨.

-¨A mi también¨- dijo Mina -¨y espero regresar para otra boda¨- guiñó un ojo dirigiéndose a Lita.

-¨Mina¨- reprochó Ami -¨no la presiones¨- rió.

-¨Tienes razón¨- dijo Mina llevándose una mano a la barbilla -¨quizá deba hablar con Andrew entonces¨- bromeó.

-¨¡Ni se te ocurra!¨- dijo Lita alarmada, haciéndoles reír. Si bien, ella y Andrew tenían una excelente relación que había durado muchos años, jamás habían considerado el matrimonio. Sí, vivían juntos y actuaban como si estuvieran casados, pero no necesitaban de un papel para formalizar su relación.

-¨Oigan, oigan¨- interrumpió Rei -¨¿Qué tal unos shots?¨- preguntó sonriente.

-¨No, Rei¨- respondió Ami -¨tú sabes que…¨

-¨Ay, olvídate de eso Ami¨- le interrumpió -¨es la despedida de Serena, hay que divertirnos un poco¨- sonrió -¨solo uno¨- fingió cara de puchero.

Ami suspiró -¨está bien¨- respondió no muy convencida, y la chica pidió algunas bebidas al mesero.

Algunas horas y tragos después, las cosas comenzaban a verse un poco borrosas. Pero solo un poco. Y las conversaciones ya no eran tan triviales. Ami discutía sobre su trabajo como doctora, y les contaba algunas experiencias que había tenido en el hospital donde hizo sus prácticas. La cantidad de veces que creyó que caería dormida y el exceso de café que tuvo que tomar para poder funcionar como una persona normal.

Después Lita les contaba como alternaba su vida laboral entre diseñadora de interiores, y la oportunidad que había surgido de abrir su propia pastelería. Algo que habían comenzado entre Andrew y ella. Les contaba de lo increíblemente comprensivo que era ese chico y lo mucho que la apoyaba y motivaba. Había sido idea suya comprar aquel pequeño espacio en la calle 4ta y entre los dos habían comenzado a remodelarlo y acondicionarlo para poder darle un buen uso.

Rei, como ya se había mencionado antes, trabajaba en una agencia de modelaje. Había comenzado como modelo y después le ofrecieron un puesto más importante además de eso. Se encargaba de elegir algunas de las colecciones de ropa con las que trabajarían y a decidir quién y cómo se encargarían de hacer las sesiones fotografías y ediciones de imágenes. En fin, tenía mucho trabajo y cada vez lo amaba más. Era lo que siempre había querido, y lo había conseguido.

Serena había estudiado diseño de interiores junto con Lita. Habían sido inseparables por muchos años. Ella trabajaba con una compañía local que se encargaba de buscar los mejores materiales para decoración de oficinas, casas y demás negocios. Era algo que le salía con naturalidad, tenía buen gusto y era muy buena para combinar colores. En su último trabajo le habían asignado un hotel que estaba buscando remodelar sus habitaciones y le había tomado mucho tiempo llegar a un acuerdo con los dueños, que no tenían ni idea de lo que querían. Les presentó distintas opciones y no quedaban conforme con nada, hasta que por fin dio con la idea que tenían en mente. En su trabajo quedaron sorprendidos con lo bien que lo había hecho, y esperaba que quizá en un futuro no muy lejano la promovieran en su puesto.

Por su parte, Mina había sido la que había sorprendido a todos. No solo porque dejó Tokio repentinamente, sino por su elección de carrera. Su tío había recibido una oferta de trabajo en Estados Unidos y Mina se había mudado con ellos. Estudió una licenciatura en una importante universidad en Nueva York y comenzó a trabajar como asistente en una prestigiosa firma de abogados de la ciudad. Al principio solo se encargaba del café y responder los teléfonos, pero lentamente la fueron promoviendo hasta que, después de algunos años y mucho esfuerzo, por fin le dieron la oportunidad de tomar un caso y representar a uno de los clientes en la custodia por sus hijos. Había sido un caso muy emotivo, una familia con muchos problemas y abusos domésticos, pero había terminado todo a favor de su cliente y a beneficio de los niños involucrados. Desde ahí, le tuvieron un poco más de confianza en la firma y le asignaron algunos casos más, de los que ganó todos. Ahora, disfrutaba de su propia oficina y de un mejor trato de sus colegas que no la veían más como la chica del café.

-¨¿Y Seiya qué hace?¨- preguntó Mina cuando terminaron de ponerse al corriente.

-¨Seiya estudió Arquitectura¨- dijo Serena sonriente -¨de hecho estaba involucrado con los planes de remodelación del hotel que me asignaron y desde ahí empezamos a tener más contacto y¨- se encogió de hombros -¨de ahí salió todo¨- sonrió sonrojándose un poco.

-¨Todo este tiempo creí que había estudiado Ingeniería¨- dijo Lita sin pensar.

-¨No, ese fue Darien¨- respondió Serena en una amarga voz baja.

-¨Lo siento¨- se disculpó la castaña -¨no fue mi intención¨- se llevó las manos a la boca.

-¨Descuida¨- dijo con una sonrisa.

-¨Serena¨- llamó Mina -¨¿puedo hacerte una pregunta?¨- fingió una sonrisa.

La chica guardó silencio y suspiró tristemente -¨creo saber por dónde va esto¨- dijo bajando la mirada.

-¨No tienes que responderlo, pero¨- tragó saliva -¨¿pasó algo entre Darien y tú?¨- preguntó tímidamente.

-¨¿Creen que Seiya no es bueno para mí?¨- preguntó Serena sin levantar la mirada.

-¨No es eso Serena¨- interrumpió Rei -¨sí Seiya te hace feliz, solo eso basta para que sea bueno para tí¨- sonrió.

-¨No necesitas que alguien te lo diga¨- añadió Ami -¨además, se nota que los dos están muy felices juntos¨- sonrió.

Serena se sintió un poco más aliviada y levantó la mirada -¨la verdad es que¨- sonrió -¨desde que estoy con Seiya, por fin me siento plena y feliz¨- terminó de decir.

-¨Y eso es lo que importa¨- dijo Lita alegremente.

Serena sonrió mirándoles y dudando de sí unos instantes -¨gracias¨- hizo una pausa -¨¿de verdad quieren saber qué pasó con Darien?¨- preguntó con una mirada llena de dolor.


¿Qué les pareció ese encuentro entre Mina y Yaten?
¿Qué pasó entre Serena y Darien? ¿Fue tan malo como para terminar su linda relación?
Próximo capítulo responderá esta y otras preguntas. Que igual, si tienen alguna otra duda... pueden decirmelo en un review y con gusto lo tomaré en cuenta para el siguiente capítulo. Gracias :)

- sheblunar:Hahah si, intenté hacer esa escena un poco graciosa pero horrible para la pobre de Mina.

- tudulceesperanza: Muchas gracias :) Yo también amo esta pareja, creo que son muy lindos. Es una lástima que no ocurriera nada entre ellos.
Bueno, en cuanto a tu pregunta... Taiki no esta de acuerdo en la relación de Seiya y Serena, porque él esperaba algo mejor para sus hermanos. Es como la figura paterna (auto-proclamado) en la familia y siente que debe decidir por ellos lo que es mejor y así. Espero que esto haya contestado tu duda, sino prometo incluir un poco más al respecto en los siguientes capítulos.

- GoddessOfVenus: Pues bueno, en el fic mencioné que Yaten no le correspondió a Mina en un pasado... pero veré la forma de incluir un poco más sobre esto en el siguiente capítulo.

- ShelydeKou: Hola, bien no puedo responder aún a tu primer pregunta, pero lo sabrás en el siguiente capítulo. Tu siguiente pregunta, tampoco la puedo contestar aún. Solo puedo decir que, como mencioné en el fic, Yaten no le correspondió a Mina y bueno, es eso lo que traen entre ellos. Y no, Rei y Yaten no tuvieron nada, pero Rei se molestó con él por lo de Minako.
Y sobre Taiki, estás en lo correcto. No está muy de acuerdo con ello, pero no le queda más remedio que apoyar a Seiya en su decisión.
Gracias por tu paciencia, espero al menos haber aclarado alguna de tus dudas.