Estoy de vuelta, y les traígo un nuevo capítulo. Espero que les guste.
Antes de que lo lean, solo les informo que está un poquito subido de todo pero hice lo más que pudo para mantenerlo ligero, sin entrar en tantos detalles...


VI. Descubriéndote

Subieron al elevador en silencio. Y justo estaban por cerrarse las puertas, cuando volvieron a abrirse de par en par para que subiera otra pareja con ellos. Eran dos chicos bastante bien parecidos, ambos castaños de ojos claros. Y ambos no despegaban sus ojos del platinado que estaba incómodamente recargado sobre la pared del ascensor. Pero a pesar de eso, parecía más bien incomodarse por estar acompañados y tener que mantener sus manos alejadas de la chica que estaba a su lado. Aquella hermosa y sexy rubia con que la pasaría la noche. Estaba seguro que lo lograría, o su nombre no era Yaten Kou. Sonrió de lado mientras la veía de reojo y esperaba ansioso a que el elevador llegara al último piso.

-¨Buenas noches¨- dijo uno de los chicos al salir del elevador.

No pareció darle importancia y se volvió a la chica que le ignoraba y comenzaba a caminar para salir del elevador. Mantuvo su distancia y admiraba su cuerpo por detrás. Su espalda, sus curvas, su delgada cintura y la forma en que su cabello caía…

-¨Espero que no tarden tanto¨- dijo la chica volviéndose a él mientras caminaban por el pasillo.

El platinado alzó una ceja -¨a algunos nos gusta tomarnos nuestro tiempo y hacerlas disfrutarlo¨- bromeó.

-¨No me refería a eso¨- dijo la rubia abriendo los ojos bien grandes y dándole un suave golpe en el brazo.

-¨¿Acaso a ti te gustan las cosas rápidas?¨- preguntó interesado.

Sintió que se sonrojo un poco pero le siguió el juego, -¨para nada¨- sonrió y se mordió el labio sutilmente -¨me gusta que se tomen su tiempo¨- se acercó a él.

-¨¿Y qué más?¨- sonrió viendo como solita estaba llegando hasta donde la quería.

Apretó los labios y sacudió la cabeza -¨¿para qué quieres saberlo?¨- preguntó deteniéndose justo frente a él.

-¨Para saber qué debo hacer¨- sonrió seductoramente mirándole a los ojos.

Mina se echó a reír divertida -¨suenas muy seguro de ti mismo¨- sacudió la cabeza de nueva cuenta y añadió -¨cariño¨.

-¨Empieza a gustarme que me llames así¨- dijo el chico tomándola por la cintura.

-¨Mmmm¨- se llevó una mano a la barbilla -¨quizá deba dejar de hacerlo, podría darte la impresión de que en verdad me importas¨- se encogió de hombros.

El platinado rio -¨que fría eres¨- alzó una ceja -¨bien dicen que los abogados no saben de esto, y que el amor se cohíbe en los juzgados¨- bromeó.

-¨Te sorprenderías¨- sonrió la rubia alejándose de él.

Se mojó los labios y le impidió que se alejara -¨entonces sorpréndeme¨- dijo en aquella rasposa y excitante voz ronca mientras la acercaba a él, y de pronto la besó.

Aclaró su garganta mientras se separaba bruscamente de él -¨no podrías soportarlo¨- negó con la cabeza y comenzó a caminar de nueva cuenta -¨¿cuál es tu habitación?¨- preguntó sin voltear a verle.

-¨Mala selección de palabras, Minako¨- sonrió -¨podrías darme una mala impresión¨.

-¨Ya quisieras¨- bromeó la rubia volviéndose a él.

-¨Si, lo quiero¨- dijo el chico sacando del bolsillo de su chaqueta la llave de su habitación -¨es la siguiente¨- dijo señalando hacia una puerta más adelante.

-¨Déjate de esas cosas, por favor¨- rodó los ojos y se detuvo cruzada de brazos frente a la puerta que le habían indicado.

-¨¿Temes pasarla bien?¨- preguntó el platinado deteniéndose frente a ella.

-¨Lo dudo mucho¨- alzó una ceja mientras el chico abría la puerta, y se hacía a un lado para dejarla pasar.

-¨¿Por qué mejor no lo averiguas?¨- preguntó cerrando la puerta detrás de él y tomándola rápidamente por la cintura para atraerla a él.

Estaban en la oscuridad de la habitación, pero aun así podía ver sus brillantes ojos verdes llenos de deseo. La proximidad de sus cuerpos, la calidez de su tacto y aquellas fuertes caricias en su espalda obligándola a acercarse más a él y el efecto del alcohol comenzaban a hacerle dudar de su juicio. Posó sus manos sobre el pecho del chico, y sentía el rápido latido de su corazón.
Abrió la boca para decir algo, pero sus labios fueron callados con un suave beso.

Cerró los ojos por instinto, y se dejó llevar por aquel beso tan anhelado. Sus labios se movían al ritmo que le marcaba, y sus manos comenzaron a explorar un poco. Subió hasta su cuello y lo rodeó suavemente y, sin darse cuenta, acercó su cuerpo más a él.

El chico, por su parte, disfrutando de aquella suave caricia dejó a sus manos hacer el trabajo y la tomó delicadamente por la nuca para profundizar más aquel delicioso beso. Con el peso de su cuerpo, la hizo pegar su espalda contra la pared y así, tener un mejor control sobre la situación. Despegó sus labios de los de ella y bajó lentamente recorriendo su cuello, saboreando cada centímetro de su piel.

Sentía aquella electrizante forma en que acariciaba su cadera suavemente a la vez que besaba su cuello, y sin darse cuenta, llevó sus manos hasta el largo y brillante cabello plateado del chico que la aprisionaba contra la pared. Un gemido se escapó de sus labios y un intenso deseo de sentirle más cerca se apoderó de ella. Lo tomó con fuerza del cabello y lo obligó a alejarse de su cuello para hacerle encontrarse con sus labios de nueva cuenta.

La besó como lo había hecho al encontrarla aquella tarde en el elevador. Y como había deseado hacerlo desde que la vio en el bar. Aquel intenso y electrizante beso se hacía cada vez más profundo y excitante, mientras su lengua jugaba incesantemente con la suya, haciéndose cada vez más imposible poder respirar. Siguió acariciando su cadera y bajó sus manos un poco lentamente, mientras la chica insistía en pegar su cuerpo más al suyo. Detuvo su recorrido al llegar a sus muslos, y jugaba suavemente con el encaje de las medias que se moría por arrancarle. Aquello le parecía cada vez más emocionante y esa rubia no dejaba de sorprenderle.
La tomó con fuerza por los muslos, y levantó suavemente su cuerpo, haciendo que le rodeara con sus piernas alrededor de su cadera.

-¨¿Qué estás haciendo?¨- preguntó agitada y alarmada, pero sin dejar de besarle y sin querer intentar alejarse de su tacto.

El platinado se limitó a continuar con su labor, y aun teniéndola contra la pared, bajó sus manos hasta su bien formado trasero y comenzó a acariciarlo. Apretando su cuerpo más contra ella, dejándole sentir todas las reacciones de su cuerpo. La alzó en sus brazos con toda su fuerza, para separarla de la pared. Encendió la luz con la mayor torpeza posible y continuó su camino hasta el elegante sillón de la habitación.
-¨Eres increíble, Minako¨- decía con dificultad y sin querer despegarse de sus labios, mientras la dejaba caer suavemente sobre el sillón y se tumbaba sobre ella.

-¨Y ni te imaginas¨- dijo la rubia seductoramente rodeándole el cuello con sus brazos.

-¨No hace falta¨- comenzó a besar su cuello de nueva cuenta y acariciaba sus pierna por encima de la estorbosa tela de las medias, que le impedía sentir su suave piel y buscó tener un contacto más íntimo entre sus piernas.

Otro suave gemido se escapó de sus labios al sentir aquella caricia -¨¿estás seguro que sabes lo que haces?¨- bromeó en una excitante voz.

El platinado se alejó de su cuello y la miró fijamente a los ojos con una fría y seductora mirada -¨me ofende, Srita. Aino¨- dijo con dificultad sin dejar de acariciar su cuerpo.

Alzó una ceja -¨¿y cuál es tu plan, Kou?¨- preguntó devolviéndose aquella sugestiva mirada y mordiéndose suavemente el labio.

El chico se separó un poco de ella y negó con la cabeza -¨no tengo un plan¨- admitió.

-¨No puedo creerlo¨- rio sin pensarlo -¨el gran Yaten Kou se ha quedado sin movimientos¨- bromeó mientras extendía sus brazos al frente para empujarlo un poco, y alejarlo de ella.

-¨¿De qué estás hablando?¨- preguntó confundido y algo molesto de que lo apartara de ella.

Se levantó del sillón y posó sus manos sobre los hombros del chico, obligándole a sentarse.

Arrugó las cejas -¨pero ¿qué…?¨- preguntaba, pero Mina llevó su dedo índice a sus labios impidiéndole decir algo y desconcertándolo un poco más.

Separó su dedo de los labios del chico y lo reemplazó con sus labios solo para darle un rápido e inocente beso. Se alejó de él lentamente mientras una malévola sonrisa se formaba en sus labios.

El chico no pudo evitar sonreír excitado al ver esa reacción en la rubia -¨¿planeas seducirme?¨- preguntó alzando las cejas.

-¨¿Debería hacerlo?¨- preguntó fingiendo inocencia mientras se sentaba delicadamente sobre su regazo, pasando las piernas por sus costados. Abrió los ojos bien grandes al terminar de acomodarse -¨creo que no hace falta¨- sonrió mordiendo suavemente su labio.

-¨¿Entonces cuál es tu plan, Aino?¨- preguntó con aquella inquietante voz ronca mientras tomaba a la chica por la nuca y acariciaba su cabello.

-¨Pues¨- comenzó a decir mientras se acercaba a su rostro -¨estaba pensando que, quizá tendré que quedarme aquí esta noche¨- hizo una pausa mientras se acercaba a su oído -¨¿no te molestará dormir en el sillón, verdad cariño?¨- preguntó mordiéndose la lengua para no reír.

La sonrisa del chico desapareció de sus labios y la miró un poco molesto -¨¿estás bromeando?¨- preguntó arrugando las cejas.

-¨Lo siento, Yaten¨- se encogió de hombros intentando no reír -¨pero estoy muy cansada y me gustaría dormir un poco¨ - fingió un bostezo.

El platinado apretó los labios y la miraba desaprobatoriamente -¨¿entonces ese es tu plan?¨- preguntó.

-¨No, solo quiero dormir un poco¨- se levantó del sillón y lo miró inocentemente.

Se levantó del sillón molesto y la apartó de él.

-¨Una cosa más¨- dijo la rubia frente a él, dándose la vuelta -¨¿podrías ayudarme con el cierre del vestido?¨. Sabía que era el momento perfecto para usar su arma secreta, y no desperdiciar aquel encantador regalo que le había dado su buena amiga Rei.

Yaten dejó un amargo suspiro escapar de sus labios mientras recorría el cuerpo de la chica frente a él, y maldecía su suerte por el drástico giro que había tomado su noche. De mala gana, hizo lo que le había pedido. Comenzó a bajar el cierre del vestido y, sin mayor delicadeza, lo dejó caer bruscamente al piso.

-¨¿Entonces quieres jugar sucio?¨- preguntó la chica dándose la vuelta y dejándole admirar aquella atrevida lencería que apenas y cubría su desnudez.

El platinado se alejó de ella y recorrió con la mirada cada parte de su cuerpo. Admirando su belleza y lo sensual que se veía con poca ropa -¨guau¨- dijo sin poder creer que aquella diosa frente a él era la misma chiquilla que conoció años atrás.

Mina tragó saliva con dificultad, su plan había funcionado pero no sabía exactamente cómo reaccionar después de eso.

-¨Definitivamente no esperaba que hubieras cambiado tanto¨- dijo el chico mojándose los labios.

-¨Me halagas, Yaten¨- bromeó mirándole de reojo y sentándose sobre la cama.

-¨Me has dejado sin palabras, Minako¨- sonrió mirando su delicada figura sobre su cama, quitándose sus zapatillas altas -¨eres más hermosa de lo que recordaba¨- admitió llevándose las manos a los bolsillos de su pantalón.

Mina alzó la mirada al escucharle decir aquello. Sonaba como si acabara de confesarle el mayor de sus secretos -¨¿qué quieres decir?¨- preguntó poniéndose de pie y mirándole confundida.

Cayó en cuenta de lo que dijo y apretó los labios -¨¿por qué sigues negando que sientes algo por mí?¨- preguntó seriamente.

Arrugó las cejas y caminó hasta él -¨no me respondas una pregunta con otra pregunta¨- dijo llevándose las manos a la cadera.

Recorrió su cuerpo con la mirada una vez más -¨no me dejas pensar correctamente¨- sonrió dirigiéndole una sonrisa que le pareció encantadora.

-¨Pareciera que no hubieras visto antes a una mujer¨- bromeó.

-¨Ninguna como tú¨- dio un paso hacia ella.

-¨Basta Yaten¨- negó con la cabeza -¨ya te dije que esas cosas no funcionaran conmigo¨- alzó una ceja.

-¨¿Y qué tal esto?¨- preguntó tomándola por la nuca y acercando sus labios a los suyos, para volver a besarla desenfrenadamente.

Mina intentó alejarse de él, pero fue demasiado tarde. Su cuerpo cedió ante el hombre que la tomaba entre sus brazos, y se perdía en las sensaciones que le causaban aquellos labios.

La acercó más a él, tomándola por la espalda. Ahora que la rubia se había quitado las zapatillas, había una diferencia de estatura entre ellos, pues Mina era un poco más bajita que él.

-¨Yaten¨- llamó la chica intentando separarse de sus labios -¨no creas que eso te ha funcionado¨- advirtió mientras llevaba sus manos a los hombros del chico.

-¨De acuerdo¨- se limitó a decir mientras recorría su espalda.

-¨Además¨- continuó diciendo la rubia sin dejar de besarle -¨tu llevas más ropa que yo¨- y deslizó la chaqueta por sus brazos -¨no podrás dormir así¨.

Cuando su chaqueta cayó al piso, volvió sus manos al cuerpo de su diosa -¨tienes razón¨.

-¨Espera¨- pidió intentando separarse de él, posando sus manos sobre su fuerte pecho -¨espera¨- insistió mientras comenzaba a deshacer los botones de la camisa.

-¨¿Necesitas ayuda?¨- bromeó dejando de besarla y mirándola a los ojos seductoramente.

-¨Puedo hacerlo sola¨- sonrió deslizando la camisa por sus fuertes y musculosos brazos. Alzó una ceja al ver su abdomen marcado y distinguir que tenía un cuerpo muy sexy -¨veo que te gusta hacer ejercicio¨- mordió su labio sutilmente.

-¨Y me ayuda a tener mejor rendimiento¨- bromeó tomándola de la cadera y acercándola a él.

-¨Pero que cosas dices, Kou¨- sacudió la cabeza divertida, sintiendo la calidez de su piel junto a la suya.

-¨No sabes el efecto que tienes en mí, Minako¨- la besó ansioso de sentir sus suaves labios de nueva cuenta. Perdiéndose en el dulce sabor de sus besos.

Mina recorrió la desnudez de su pecho y su tacto le hacía perder la razón.

La tomó por la espalda con fuerza y la alzó en sus brazos para llevarla hasta la cama. Dejó su espalda caer suavemente y se posó sobre ella de nueva cuenta, besándola con pasión más que con deseo. Mientras ella continuaba el torturante recorrido por su pecho, él se dedicaba a acariciar sus piernas y su hermoso y perfectamente redondo trasero. Comenzó a deshacerse de aquellas estorbosas y sensuales medias de seda que cubrían sus suaves y largas piernas, y acariciaba cada parte de su piel. Cambió el rumbo de su ágil recorrido, y pudo sentir la excitante humedad entre sus piernas y suavemente comenzó a acariciarla por encima de la tela.

Un suave gemido escapó de sus labios. Llevó sus manos hasta el pantalón del chico y comenzó a desabrocharlo con dificultad, perdiéndose en las sensaciones que le causaban sus caricias.

Subió su mano por la espalda y le desabrochó el estorboso sostén de encaje, y liberó sus hermosos pechos perfectos. Se separó un poco de ella para poder admirar su cuerpo una vez más y llevó sus manos hasta ellos -¨eres tan hermosa¨- dijo mientras acariciaba suavemente sus pechos, y jugaba con ellos.

Era una deliciosa y tormentosa sensación. De pronto se acercó aún más, y comenzó a besarlos suavemente. Fue ahí cuando perdió por completo la razón. Quería entregarse a ese hombre que había jurado odiar y que ahora le hacía sentir tantas cosas que no podía describir. Llevó sus manos hasta el pantalón que había terminado de desabotonar y se deshizo de él, para después acariciar su miembro por encima de la tela de su ropa interior.

Un ronco gemido escapó de sus labios mientras besaba el cuerpo de la chica. No era la primera vez que hacía algo así, pero era la primera vez que sentía de aquella forma. Necesitaba sentirla más cerca. Volvió a llevar su mano hasta la humedad de su entrepierna y separó la tela para poder acariciarla como había deseado.

-¨Yaten¨- gimió suavemente a su tacto.

El chico continuó besando sus pechos, dejando su lengua explorar sus pezones y subió lentamente para encontrarse con sus labios. Aumentó el ritmo de aquellas caricias, sintiendo como el cuerpo de la chica se estremecía y gemía cada vez más, separándose de sus labios a punto de estallar. Cuando sintió que estaba lista para él, le quitó el resto de la ropa interior y se deshizo ágilmente de la suya.

Mordió su labio llena de deseo e inútilmente intento ayudarle con aquella tarea de deshacerse de sus estorbosas prendas y, cuando menos lo espero, comenzó a sentirlo adentrarse en ella de un solo golpe. Sintió una punzada en su estómago y un millón de emociones apoderarse de su cuerpo. Volvió a embestirla con un poco más de fuerza y, lanzó un gemido de dolor y placer que fue callado por sus labios posándose sobre los suyos.

Aquella no era la primera vez que lo hacía, pero esa chica le hacía sentir que todo era nuevo. Le encantaba poder sentirla tan cerca, sentirla tan suya. Era tan hermosa y su cuerpo era perfecto. Aceleró el ritmo de sus embestidas y la besó apasionadamente mientras la tomaba de la cadera con fuerza. Una de sus manos vagó por su delicado cuerpo, sintiendo cada parte de ella como si pudiera memorizar su trayecto. Entrelazó sus dedos a los de ella con fuerza, con la misma fuerza con la que aumentaba sus penetraciones y la hacía completamente suya.

Mina lanzó un gemido desgarrador cuando la penetró con fuerza hasta el fondo, y sintió como todo en su interior comenzaba a contraerse violentamente; su cuerpo comenzó a vibrar y los dos explotaron en un maravilloso clímax de pasión desenfrenada.

Yaten sentía la respiración sofocada y, lentamente, dejaba de presionar la mano de la chica. Se quedó unos segundos admirando su belleza; sus mejillas sonrojadas y su dificultad para respirar, todo le parecía encantador. Se tumbó a su lado, dejando su cuerpo descansar sobre la cama intentando recuperar el aliento. Vaya que aquella chica sabía entregarse.

Respiraba con dificultad, y su cuerpo continuaba vibrando víctima de aquella pasión a la que se había entregado. Su corazón latía muy aprisa y sentía que la habitación comenzaba a dar vueltas. Cerró los ojos unos instantes, intentando normalizar su respiración. Sintió que Yaten la rodeaba con un brazo y la acercaba a él.

Se quedó en silencio disfrutando de aquel momento; jamás imaginó que aquello pudiera llegar a ser tan bueno. Giró un poco la cabeza para ver a su diosa recargada sobre su pecho. Lucía tan hermosa y tranquila; una sonrisa se formó en sus labios sin darse cuenta.

-¨Me daré una ducha¨- dijo repentinamente abriendo los ojos y levantándose de la cama.

-¨Espera¨- dijo el platinado viéndola alejarse de él y sin poder creer lo que estuvo a punto de decir.

-¨¿Pasa algo?¨- preguntó la chica confundida. Y aquella confusión se volvió una sonrisa al ver la tierna mirada del platinado -¨¿acaso esperabas que me quedara en la cama contigo?¨- preguntó a modo de burla.

Yaten guardó silencio unos segundos. Y al ver la mirada sorprendida de la chica, optó por decir cualquier otra cosa -¨solo iba a preguntarte si querías que te acompañara¨.

La rubia negó con la cabeza -¨puedo hacerlo sola¨- le guiñó un ojo y caminó hasta el baño.

No podía creer lo que había sucedido. ¿Qué demonios había sido aquello? Ella tenía razón, algo dentro de él esperaba que se quedara en la cama con él por unos instantes más. Pero algo debía estarle ocurriendo. Por lo general se deshacía de las chicas justo después de terminar, pero todo había sido diferente con Mina. Con ella había sentido algo.

Mina tomó una rápida y relajante ducha, reprochándose mentalmente por haber cedido ante aquella absurda y deliciosa tentación -´aunque debo admitir que es muy bueno´- dijo para sí mientras tomaba la barra de jabón para lavar su cuerpo. Una parte de ella, se sentía satisfecha por lo que había ocurrido. Y la otra también, pero no porque hubiera sido con él -´me había jurado odiarlo´- pensó -´y ya hasta me metí en su cama´- sacudió la cabeza -´de verdad que ha sido un error haber venido a esta boda´- apretó los labios mientras dejaba que el agua de la ducha cubriera su cuerpo.

Se quedó recostado en la cama, con cientos de cosas rondando en su cabeza. Creyó que aquello era lo que quería, pero ahora ya no estaba tan seguro. Escuchó la puerta del baño abrirse y se volvió para ver a la hermosa chica salir con la toalla envolviendo su cuerpo -¨si recuerdas que ya te he visto desnuda, ¿no?¨- bromeó.

-¨Si, y no volverá a ocurrir¨- respondió sin voltear a verlo mientras levantaba del piso el resto de sus prendas íntimas.

Yaten sintió una extraña sensación en su interior al escucharla decir aquello, y respondió -¨como si tuvieras tanta suerte¨- hizo una mueca.

Mina se volvió a él y le dedicó una mirada fulminante -¨descuida, ni ha sido tan bueno de todas formas¨- se encogió de hombros sonriente y se dio la vuelta.

Aquello había sido un golpe bajo -¨no parecías pensar eso hace unos instantes¨- apretó los labios.

-¨Si, bueno¨- hizo una pausa volviéndose a él -¨cosa del momento, tú sabes¨- mintió mientras fingía una sonrisa.

El platinado fingió una sonrisa y se pasó una mano por el cabello, no tenía ánimos para discutir con ella y mejor se levantó de la cama y fue al baño para poder darse una rápida ducha.

Encendió la pequeña lamparita al lado de la cama y esperó a estar sola para quitarse la toalla y poder meterse en la cama. Después de tanto que había ocurrido, moría de sueño. Acomodó una de las almohadas a su lado, intentando hacer una barrera entre ambos lados -´al menos tendrá que alejarse si me obliga a compartir la cama´- pensó para sí.

El chico salió del baño completamente desnudo y sin pudor.

-¨Disculpa¨- dijo la chica alarmada fingiendo cubrirse los ojos.

Yaten rió al ver su reacción y se detuvo justo frente a ella -¨¿acaso no te gusta lo que ves?¨- bromeó.

Mina rodó los ojos y cubrió su rostro con la sábana intentando ocultar que sus mejillas se habían sonrojado un poco -¨ten un poco de decencia, Yaten¨- bromeó y cerró los ojos.

El chico sonrió -¨te recuerdo que ya nos habíamos visto desnudos, no entiendo cuál es tu problema¨- terminó de decir metiéndose en la cama.

-¨¿No piensas ponerte tus pijamas?¨- preguntó alarmada viendo como comenzaba a acomodarse entre las sábanas.

-¨Me gusta dormir desnudo¨- sonrió volviéndose a ella.

Aquello no le agradaba para nada. Una cosa era lo que había ocurrido, pero compartir la cama y encima estar desnudos definitivamente no -¨entonces vete al sillón¨- reprochó dándose la vuelta.

-¨¿Temes despertar a la mitad de la noche y pedirte que te lo haga de nuevo?¨- bromeó acercándose a ella y tomándola por la cadera.

-¨Aléjate de mí¨- dijo golpeando su mano. Tomó la sábana y cubrió su pecho mientras se sentaba y tomaba otra de las almohadas para ponerlas en su inútil división.

-¨¿Qué estás haciendo?¨- preguntó el chico intrigado.

-¨Ese es tu lado¨- señaló -¨y este es el mío¨- señaló de su lado y dio la vuelta.

Yaten rió y quitó las almohadas que les dividían -¨y esta es mi cama y puedo hacer lo que me plazca¨- bromeó mientras volvía a tomarla por la cadera y la acercaba rápidamente a él.

-¨Yaten, por favor¨- dijo la chica irritada.

-¨Vamos, linda¨- rió -¨prometo no tocarte sino lo quieres¨- le dijo al oído acariciando su cuerpo.

-¨Que sentimentalista, Yaten¨- dijo sacudiendo la cabeza y cerrando los ojos -¨¿dormir abrazado?¨- rió. Ha decir verdad, se sentía agotada y parecía imposible seguir discutiendo con él, así que optó por no poner resistencia y sin querer comenzó a quedarse dormida.

El chico acomodó sus brazos alrededor del cuerpo de Mina y lo pegó aún más al suyo -¨buenas noches, cariño¨- dijo mientras cerraba los ojos y comenzaba a sumergirse en un intenso y placido sueño abrazado de aquella maravillosa e impredecible rubia.


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