¡Hola!

Les pido una disculpa por descuidarlos y por tardar tanto en actualizar mis fics, pero estoy de vuelta y prometo actualizar lo más rápido posible.
Ahora, sin más qué decir, les dejo con un capítulo más...


VII. Una noche y ya

A la mañana siguiente abrió los ojos lentamente, incorporándose un poco con la tenue luz que entraba por la ventana. Se sentía sorprendentemente lleno de energía y listo para comenzar su día; no había dormido tan bien en mucho tiempo. Suavemente retiró sus brazos que cubrían el desnudo cuerpo de la chica a su lado y acarició un mechón de su cabello. Sonrió torpemente para sí mismo y plantó un casto beso en la cabeza de la chica, mirándole encantadoramente. No había duda alguna de que era la mujer más hermosa que hubiera visto en su vida.

Se levantó suavemente de la cama, cuidando de no despertarla y entró al baño.
Cerró la puerta y tomó el teléfono que estaba pegado a la pared.

-´Le daré una sorpresa´- pensó para sí mientras presionaba el botón para llamar al servicio a la habitación y ordenar el desayuno. -¨Gracias¨- dijo al terminar de hacer la orden y finalizar su llamada. Abrió la llave de la ducha y entró en ella para refrescarse.

Mina se había despertado al sentir al chico levantarse de la cama. Escuchó el agua de la regadera encenderse y sabía que era el momento perfecto para salir de ahí.

-´Maldición´- pensó para sí levantándose de la cama rápidamente. Por suerte había dejado su ropa cerca de la cama la noche anterior. Se vistió lo más rápido que pudo y comenzó a buscar sus zapatillas -´maldición´- repetía en su interior arrepintiéndose de sus malas decisiones. Al fin encontró sus zapatillas, cerca del sillón y se sentó para colocárselas.

El ruido de la ducha cesó y sintió un poco de pánico apoderarse de ella, así que se levantó del sillón y se dirigió a la puerta lo más rápido posible y salió de la habitación cerrando la puerta suavemente, esperando que el chico no la hubiera escuchado. Comenzó a caminar por el pasillo y se dirigió hasta su habitación.

Llamó a la puerta bruscamente, rezando porque Rei estuviera despierta y atendiera la puerta rápido. Volvió a llamar a la puerta y segundos después apareció la chica detrás de ella.

-¨Lo siento¨- fue lo primero que pudo decir tallándose los ojos -¨¿qué hora es?¨

-¨¿Sigue aquí?¨- preguntó la rubia en voz baja.

-¨No, debió irse después de que me quedara dormida¨- sacudió la cabeza -¨oh disculpa, pasa¨- dijo haciéndose a un lado para que la rubia entrara. -¨¿Dónde estuviste?¨- preguntó después de cerrar la puerta.

Mina permaneció en silencio y caminó hasta la cama -¨¿tú que crees?¨- preguntó sentándose sobre la cama.

-¨¿Pasaste la noche con Yaten?¨- preguntó Rei sorprendida sentándose a su lado -¨pero¨- comenzó a decir -¨¿ustedes….?¨-

-¨Ahora no quiero hablar de ello¨- interrumpió la rubia poniéndose de pie -¨necesito quitarme esta ropa¨- dijo sin importancia y abrió la puerta del closet -¨¿qué tal la pasaste anoche?¨- preguntó intentando cambiar el tema.

-¨Muy bien¨- respondió la chica mientras una enorme sonrisa se formaba en sus labios -¨Joseph es increíble¨- dijo mientras un ligero suspiro escapaba de sus labios sin que se diera cuenta.

Mina se volvió a ella rápidamente -¨¿pero qué estás diciendo?¨- preguntó sorprendida -¨¿quién eres y que has hecho con mi amiga?¨- bromeó regresando a sentarse al lado de la chica.

-¨Lo sé, lo sé¨- sonrió -¨pero de verdad que la pasé muy bien con él anoche, y no hablo solo del sexo¨- le guiñó un ojo -¨en verdad creo que es un chico interesante¨- se encogió de hombros.

Mina la veía incrédula -¨¿no estarás diciendo que enserio te gusta o si?¨- preguntó.

La chica se encogió de hombros -¨tú mejor que nadie me conoce bien, sabes que no me hago ilusiones, pero¨- hizo una pausa y se mordió el labio suavemente -¨solo estoy diciendo que dejaré que pase lo que tenga que pasar, sin presión y sin esperar nada¨- sonrió segura de sí misma.

Definitivamente esa chica no sonaba a la atrevida Rei Hino, quien la noche anterior le había sugerido que se divirtiera con algún chico y viviera la vida sin ataduras. -¨Al menos una de nosotras tuvo una buena noche¨- dijo sin pensar.

-¨Mina, lo siento mucho¨- apretó los labios -¨siento que tuvieras que soportarlo por mi culpa. ¿Te ha hecho algo?¨- preguntó.

-´Solo tener el mejor orgasmo de mi vida´- pensó para sí reprochándose por haberlo admitido -¨no, descuida¨- dijo la rubia sacudiendo la cabeza y alejando esas ideas de su mente -¨solo, no lo sé¨- se encogió de hombros y volvió su mirada a la chica.

-¨¡Oh por Dios Minako!¨- dijo la chica sorprendida -¨te acostaste con él¨- le acusó.

Mina abrió la boca dispuesta a decir algo, pero no logró que palabra alguna saliera de sus labios. Optó por cerrar la boca y bajar la mirada un poco.

-¨Creí que lo odiabas¨- dijo la chica alzando una ceja.

La rubia levantó la mirada rápidamente -¨por supuesto que lo odio¨- dijo sin saber que más decir. Sacudió un poco la cabeza y alzó un poco los brazos -¨no sé porque lo hice, pero¨- se encogió de hombros -¨entramos a su habitación y todo se me salió de las manos¨- terminó de decir intentando convencerse.

Rei sonrió sacudiendo la cabeza -¨¿también vas a decirme que resbalaste y de pronto ya estaba dentro de ti?¨- alzó una ceja en forma de reproche.

Mina le golpeo el brazo suavemente -¨no te burles, ¿qué es lo que quieres que te diga?¨- apretó los labios un poco molesta -¨si, me acosté con él y pasé la noche en su cama porque MI habitación estaba ocupada¨- le reprochó.

-¨Lo sé, y lo siento¨- dijo secamente -¨pero no intentes culparme por lo que pasó¨.

Dejó un largo suspiro salir de sus labios -¨tienes razón, discúlpame¨- fingió una sonrisa -¨me siento fatal por lo que hice, Rei¨- se llevó las manos al rostro -¨y tendré que verlo de nuevo mañana para la boda¨- cerró los ojos horrorizada.

-¨Debes afrontar las consecuencias de tus actos¨- dijo Rei intentando tranquilizarla -¨recuerda que yo también me involucré con un padrino y tendré que verlo mañana¨- suspiró -¨y si él no piensa que podríamos volver a salir¨- hizo una pausa -¨creo que será muy incómodo¨- se encogió de hombros.

Mina le dirigió una mirada poco agradable -¨gracias, Rei. Ahora me siento peor¨.

-¨Intento decirte que no eres la única que tendrá un momento incomodo¨- rodó los ojos -¨pero deja de evitar el tema, cuéntame sobre Yaten¨- se mordió el labio suavemente.

-¨No quiero hablar de eso¨- apretó los labios.

-¨Por favor¨- dijo la chica haciendo cara de puchero y juntando sus manos.

Mina rió sacudiendo la cabeza -¨¿qué quieres que te diga?¨- preguntó dándose por vencida.

Rei se acomodó sobre las almohadas de la cama -¨todo lo que tenga que saber¨- le guiñó un ojo.

Yaten salió de la ducha y tomó la toalla para secar su cuerpo. Al terminar, la envolvió alrededor de su cadera y salió del baño para abrir el closet y tomar un cambio de ropa, evitando hacer ruido para no despertar a Mina. Se puso su ropa interior y tomó unos pantalones gris oscuro. Terminó de abotonarlos y tomó la camisa que llevaba a juego. Dejó dos botones abiertos y volvió a entrar al baño para volver a secar su cabello.

Llamaron a la puerta y salió del baño para atenderla. Era un joven del servicio a la habitación. Arrastró el carrito de servicio hasta el interior de la habitación y después se retiró, para darle privacidad. Yaten cerró la puerta y se dirigió a la cama, dispuesto a despertar suavemente a su chica. Pero ya no estaba ahí. Se recargó contra la pared y dejó un largo suspiro salir de sus labios. Pasó una mano por su cabellera húmeda, sintiéndose como el mayor de los estúpidos.

-¨Debí suponerlo¨- dijo para sí sin despegar la mirada del lugar que ella ocupo en su cama la noche anterior. Golpeó suavemente la pared y tragó saliva con dificultad.

Acercó el carrito a la pequeña mesa que estaba cerca de la ventana, y se sentó para comenzar a tomar su amargo desayuno. Se sirvió un poco de jugo de naranja, y levantó la cubierta plateada para revelar una enorme copa de fruta fresca. Tendría que comer un gran desayuno por sí solo; y era la primera vez que eso le molestaba.

-¨Por favor, Mina¨- dijo la chica tomando con fuerza una almohada que coloco sobre su vientre -¨debe haber algo más que puedas contarme¨- insistió.

-¨No sé qué más quieres que te diga¨- alzó las manos a los lados -¨Yaten es bueno en la cama, y es todo lo que te diré¨- se encogió de hombros -¨no me gusta andar contando intimidades¨-.

-¨Está bien, pero dime¨- dejó la almohada a un lado -¨¿fue como te lo imaginabas?¨- preguntó seriamente.

Mina arrugó la frente confundida -¨¿qué quieres decir?¨-preguntó.

-¨Tú sabes¨- abrió los ojos bien grandes -¨¿fue cómo te imaginabas que sería estar con él?¨- insistió.

Mina rió divertida -¨nunca imagine que me metería con él¨- sacudió la cabeza.

-¨Por favor¨- rodó los ojos -¨ví cómo se veían en el bar¨- apretó los labios -¨toda esa química, esa tensión entre ustedes¨- se encogió de hombros -¨debió ser muuuuuy bueno¨- le guiñó el ojo.

-¨Eso es diferente¨- admitió bajando la mirada.

-¨Puede ser¨- sonrió -¨¿y qué harás?¨-preguntó.

-¨Bueno¨- levantó la mirada -¨después de que escapé de su habitación sin decir nada¨- dejó un largo suspiro salir de sus labios -¨supongo que evitarlo por el resto del día, y prepararme para enfrentarlo mañana¨- apretó los labios.

-¨Bien, prometí a Serena que la llevaría a hacerse un tratamiento antes de su boda¨- sonrió cambiando el tema -¨¿por qué no nos acompañas?¨.

Arrugó la frente y la miró confundida -¨¿qué tipo de tratamiento?¨- preguntó.

Rei sonrió orgullosa de sí misma -¨le dije que sería un facial y una exfoliación¨- se levantó de la cama -¨pero en realidad es un paquete completo para novias, incluye depilación y masaje¨.

-¨¿Y no crees que se moleste por lo de la depilación?¨- se cruzó de brazos.

-¨Quizá¨- se encogió de hombros -¨pero estoy segura que a Seiya le encantará¨- sonrió triunfante.

Mina sacudió la cabeza divertida -¨¿y no hay problema si las acompaño?¨- preguntó, la idea de salir a un Spa sonaba muy bien en esos momentos.

-¨Por supuesto que no¨- sonrió tomando su bolso que había dejado sobre la mesita, cerca de la ventana -¨soy amiga de la dueña y jamás me han negado un servicio¨- decía mientras buscaba su teléfono móvil en el interior del bolso -¨además, siempre le estoy consiguiendo clientas nuevas ahí en la agencia¨- sonrió -¨solo dame un segundo para hacerle saber que será una más¨- alzó un dedo y presionó algunas teclas en su móvil para hacer la llamada.

Mina sacudió la cabeza y se levantó de la cama para darse una ducha y cambiarse. Sabía que había hecho mal en pasar la noche con Yaten; había perdido en su juego y, por más que le costaba admitirlo, había cedido ante sus encantos. Aunque sabía que no debía jugar con fuego, pero no creyó que algo así fuera a pasar esa noche.

Salió de la ducha y tomó una toalla para secarse. Se quedó mirando su reflejo en el espejo frente a ella -´cometiste un error´- dijo para sí, secando su cabello con cuidado. Colgó la toalla en la puerta y cepillo suavemente su cabello, para después secarlo con la secadora de mano.

-¨¿Mina?¨- llamó Rei a la puerta del baño cuando terminó de utilizar la secadora de mano.

-¨¿Si?¨- preguntó desde el interior, acomodando un poco los mechones de su cabello.

-¨¿Quieres ir a almorzar con Serena?¨- preguntó la chica.

-¨Claro, ¿a qué hora?¨.

-¨Ahora¨- escuchó decir a la voz del otro lado de la puerta.

Frunció el ceño y tomó la toalla que había colgado en la puerta para envolverla alrededor de su cuerpo -¨¿cómo que ahora?¨- preguntó abriendo la puerta.

-¨Si, apresúrate¨- sonrió -¨¿terminaste con el baño?¨- preguntó alzando las cejas.

Mina parpadeo confundida -¨si, supongo¨- se dio la vuelta para tomar el cambio de ropa que había dejado dentro y salió del baño para que la chica entrara.

-¨Gracias, nos encontraremos con Serena en 20 minutos¨- sonrió y después cerró la puerta.

-´¿20 minutos?´- preguntó Mina para sí, y fue hasta la cama para dejar su ropa sobre ella y poder comenzar a cambiarse.

Bajó del auto y entró al restaurante donde lo había citado su hermano minutos antes. Se quitó las gafas de sol y se dirigió a la atractiva chica que le daba la bienvenida.

-¨¿Mesa para cuántas personas?¨- preguntó la chica con una sonrisa.

-¨Ya me están esperando¨- devolvió la sonrisa a la chica.

-¨Claro, ¿a qué nombre?¨- preguntó la chica tomando una carta de menús que tenía sobre la mesa de entrada.

-¨Kou¨

-¨Por supuesto¨- dijo la chica sonriendo ampliamente, viéndolo disimuladamente de arriba abajo -¨por este lado por favor¨- le pidió que le siguiera y lo condujo hasta una mesa en el patio donde se encontraba un apuesto castaño leyendo el periódico.

-¨Gracias¨- dijo el chico mientras tomaba asiento frente al castaño.

La chica sonrió y le entregó la carta de menús -¨que disfruten¨- dijo dedicándole una mirada un poco atrevida y después se alejó de la mesa.

El castaño dobló el periódico con cuidado y lo dejó en el asiento a su lado izquierdo. Se recargó sobre el respaldo del asiento y dirigió su mirada al chico frente a él -¨¿quieres tomar algo?¨- preguntó amablemente.

-¨Eso depende¨- respondió secamente -¨¿me quedaré mucho tiempo?¨- preguntó dejando el menú sobre la mesa.

-¨No lo sé¨- sonrió -¨pero me gustaría que habláramos¨- añadió serenamente, acomodando sus lentes.

-¨De acuerdo¨- asintió -¨¿es sobre lo de ayer?¨- alzó las cejas.

El castaño dio un sorbo a su taza de café y después lo dejó sobre el pequeño plato que estaba en la mesa -¨quiero dejarte una cosa en claro¨- comenzó a decir -¨no estoy intentando cambiar la opinión de nadie y no tengo nada en contra de Serena¨.

-¨Vaya, eso sí es una sorpresa¨- respingó.

-¨No quiero tener un conflicto con alguno de ustedes por un malentendido¨- continuó ignorando el comentario de su hermano -¨sabes que siempre procuré ayudarles a tomar las mejores decisiones y…¨.

-¨Querrás decir que nos obligabas¨.

-¨Y por eso deberían agradecerme, pero ya entendí que no puedo seguir actuando como si fuera un padre protector¨- continuó sin darle importancia a sus comentarios una vez más -¨después de lo que pasó anoche, estuve pensando en todo esto¨- hizo una pausa y volvió a acomodarse sobre el respaldo del asiento -¨creo que después de todo, esta boda no será tan mala¨.

El chico lo miraba confundido, sin poder descifrar qué era lo que quería decir en realidad -¨creo que si tendré que tomar algo¨- dijo intentando no reír y buscando a algún mesero para llamar su atención.

-¨Sí, sé que suena extraño pero¨- tragó saliva -¨siempre me has dicho que debo dejar de ser el hermano gruñón y¨- se encogió de hombros -¨supongo que podría intentarlo al menos por unos días¨- terminó de decir con el mismo tono serio tan característico de él.

-¨¿Crees poder hacerlo?¨- preguntó arrugando las cejas.

El castaño bebió un poco de su café de nueva cuenta -¨supongo que no será tan difícil¨- dijo tranquilamente -¨sobre todo porque no tendré que preocuparme más por Seiya¨- fingió una media sonrisa.

-¨Te lo dije¨- sonrió el chico mientras el mesero llegaba con una taza de café -¨además, tú mejor que nadie sabes que Seiya siempre estuvo obsesionado con esa niña¨- se encogió de hombros.

-¨Y jamás entenderé porqué¨- dijo secamente -¨y no fue el único con ese problema¨- le miró acusatoriamente.

El chico sonrió y sacudió la cabeza ignorando ese último comentario -¨porque son iguales¨- alzó las cejas -¨insoportables, llorones, sentimentalistas y, sobre todo, decididos y leales¨- terminó de decir tomando su taza de café recién llegada.

El castaño apretó los labios y se quedó en silencio unos instantes -¨igual a mamá¨- dijo bajando la mirada.

-¨Si, justo como ella¨- respondió el chico en voz baja -¨le hubiera encantado estar con Seiya en su boda¨- sonrió melancólicamente sacudiendo la cabeza.

-¨De eso quería hablarte¨- dijo el castaño aclarando su garganta y sentándose derecho en su asiento. Metió la mano al bolsillo interior de su chaqueta y sacó un pequeño sobre -¨encontré esto hace años¨- dijo entregándole el sobre a su hermano.

El platinado lo tomó confundido -¨¿qué es esto?¨- preguntó mirándole extrañado.

-¨Ábrelo y sabrás¨- dijo desviando su mirada.

El chico abrió el sobre cuidadosamente y sacó una hoja doblada de su interior y comenzó a leerla:

"A mi primer hijo en el día de su boda:

Llegó el momento de nuestra separación física y el comienzo de una nueva etapa, junto a la persona más importante en tu vida: tu amada esposa.
Eres todo lo que podría pedir en un hijo; cariñoso, comprensivo, sincero y leal.
Quiero agradecerte por todos estos años que nos brindaste tu amor, atención, apoyo y dedicación hacia tus hermanos, tus padres y tu hogar. Por todos esos años que disfrutamos a tu lado; tu niñez, tu adolescencia y tus primeras salidas por la noche que me mantuvieron despierta toda la noche. Pero jamás te metiste en problemas, siempre fuiste un chico muy amoroso y responsable.
Me siento tan orgullosa de ti, de tus esfuerzos, tus valores y el respeto que tienes por las personas que te rodean y tu compasión y atenciones que te hacen ser la gran persona en la que esperaba que te convirtieras.
Mi querido hijo, en este día tan importante, quiero pedirte que jamás olvides estas palabras:
Aceptar, adaptarse, admirar y agradecer.
Acepta a la persona que escogiste, con humildad y sencillez.
Adáptate; este es quizá el consejo más valioso que podré darte.
Admira sus cualidades y no dejes de decírselo siempre.
Agradece el hecho que este compartiendo su vida contigo, que te está dando su compañía y su apoyo.
Y así, aceptándose, adaptándose, admirándose y agradeciéndose podrán construir su felicidad y formar un hogar lleno de amor.
Guarda estas palabras en tu corazón para siempre y les deseo la mayor felicidad por siempre y para siempre para ti y la mejor y más linda compañera que pudieras haber elegido.
Felicidades a los dos.

Con todo el amor de mi corazón, tu madre.¨

Respiró hondo y comenzó a doblar la hoja para volver a ponerla dentro del sobre. Tragó saliva con dificultad y dejó el sobre en la mesa -¨¿desde cuándo la tienes?¨- preguntó con dificultad.

-¨Desde que saqué todo de su habitación¨- respondió.

-¨¿Tienes todos estos años con esta carta y jamás me lo habías dicho?¨- le reprochó intentando retomar la compostura.

El castaño arrugó la frente confundido -¨¿y qué esperabas que te dijera?¨- preguntó -¨Yaten, encontré una carta de mamá para cuando alguno de nosotros se case, pero no puedes verla¨.

-¨No lo sé¨- apretó los labios -¨¿hay alguna otra carta?¨- preguntó esperanzado.

Negó con la cabeza -¨debió escribirla antes de que murieran¨- suspiró con nostalgia -¨si supiera que algo les iba a ocurrir, quizá hubiera dejado más¨- hizo una pausa -¨ya sabes que a mamá le encantaba prepararse con anticipación para todo¨.

Apretó los labios -¨Si. Y Seiya siempre fue el consentido¨- resopló intentando reír.

-¨Por ser el más chico, aunque estoy seguro de que mamá no esperaba que fuera el primero en casarse¨-

-¨¿Y crees que lo hubiera esperado de ti?¨- alzó una ceja.

-¨Por supuesto que no¨- fingió una media sonrisa -¨pero probablemente de ti sí¨- llevó la taza de café hasta sus labios.

El platinado lo miró horrorizado -¨por supuesto que no¨- negó rápidamente con la cabeza -¨eres el mayor, seguro lo esperaba de tí¨-

-¨Probablemente¨- se encogió de hombros -¨esperaba leerla en la boda de Seiya, ¿o crees que mejor debería entregársela?¨- preguntó tomando el sobre de la mesa y guardándolo en el bolsillo interior de su chaqueta.

-¨Deberías leerlo¨- asintió -¨tu relación con Seiya no ha sido muy buena los últimos años y, no lo sé, quizá no quiera leer algo que tú le entregues¨- sonrió a modo de burla.

-¨Entonces eso haré¨- respondió secamente -¨bueno, gracias por venir¨- dejó la servilleta de tela sobre la mesa.

-¨Espera, espera¨- le pidió -¨quiero hacerte una pregunta antes de que te vayas¨- sonrió animado.

-¨¿si?¨- preguntó.

-¨Ya que decidiste que serás una persona diferente por estos días¨- alzó una ceja divertido -¨¿por qué no invitas a Mizuno a salir?¨- sonrió.

El castaño le miró molesto -¨¿por qué habría de hacer eso?¨- preguntó alzando las cejas.

-¨Porque no has salido con nadie en años¨- apretó los labios -¨y porque quizá tienen cosas en común, no lo sé, siempre dijiste que era linda¨- se encogió de hombros.

-¨No, decía que era inteligente para ser una chica linda¨-

-¨Misma cosa, solo que eras más crítico¨- rodó los ojos -¨vamos, ambos son doctores tendrán mucho de qué hablar¨- sonrió.

-¨Preferiría no hacerlo, no quiero incomodarla antes de la ceremonia de mañana¨-

-¨Por favor¨- rió -¨solo vayan a cenar, no estoy pidiendo que la lleves a la cama¨- se detuvo al sentir la ironía de sus palabras.

-¨Yaten, no soy como tú¨- alzó las cejas -¨y no tengo interés alguno en tener una cita¨- se levantó del asiento.

-¨De acuerdo, pero podrías solo cenar con una colega¨- añadió rápidamente para evitar que se fuera.

Dejó un largo suspiro salir de sus labios -¨está bien, lo pensaré¨- sacó su cartera -¨pero por favor no andes haciendo estupideces y no te metas con ya sabes quién¨- dejó un billete sobre la mesa.

-¨Dijiste que dejarías de ser el hermano gruñón¨- dijo levantándose de la mesa.

Sacudió la cabeza y media sonrisa se formó en sus labios -¨te veo después, Yaten¨- se dio la vuelta y se alejó de la mesa.

El platino sonrió para sí -¨gracias por el café¨- dijo casi en un grito para que lo escuchara antes de salir.
El chico solo hizo una seña con la mano y salió del lugar.

Yaten sacudió la cabeza y comenzó a dirigirse a la salida. Agradeció a la chica de la entrada, que volvió a dirigirle una mirada interesada y se puso sus gafas de sol ignorándole para salir del restaurante y dirigirse de vuelta a su hotel.

Por su parte, en otra parte de la ciudad, un grupo de chicas entraba a la recepción de un elegante Spa…

-¨Bienvenidas¨- sonrió un atractivo chico de cabello blanquesino -¨oh, señorita Hino que gusto verla¨- añadió al reconocer a la chica.

-¨Hola Artemis¨- saludó amablemente la chica -¨tenemos cita para faciales y un paquete completo¨- sonrió acercándose al mostrador donde se encontraba el chico.

-¨Por supuesto¨- sonrió -¨en un segundo las atienden¨- tomó el teléfono para avisar que habían llegado.

Segundos más tarde apareció una hermosa y elegante mujer de larga cabellera oscura y perfectamente ondulada -¨¡Rei!¨- gritó emocionada al entrar y ver a la chica junto al mostrador -¨querida, que gusto que estés aquí¨- sonrió con una perfecta dentadura blanca.

-¨Luna¨- sonrió la chica acercándose a ella -¨cada vez te veo más linda, ¿segura que no quieres trabajar en la agencia?¨- preguntó dándole un cálido y rápido abrazo.

La chica rió divertida -¨eres muy linda, querida¨- sonrió -¨pero no puedo descuidar el Spa¨- negó con la cabeza conservando aquella sonrisa -¨sean bienvenidas chicas¨- dijo dirigiéndose a las rubias.

-¨Ah¨- dijo Rei volviéndose a ellas -¨ellas son mis mejores amigas, Minako¨- dijo señalándola -¨y Serena, que se casa mañana¨- sonrió señalándola y volviendo la mirada hacia la hermosa mujer frente a ellas -¨y ella es mi gran amiga Luna¨- sonrió.

-¨Mucho gusto¨- dijeron las chicas.

-¨Bien, mejores amigas de Rei¨- sonrió la mujer -¨acompáñenme, pueden usar el sauna o las duchas mientras esperan que preparen todo para sus sesiones¨- dijo mientras caminaban al interior del lugar, en un largo pasillo lleno de puertas y melodías relajantes.

-¨Oh, Luna¨- llamó Rei -¨Serena es la que se hará la exfoliación y lo del paquete¨.

-¨Querida¨- dijo la mujer volviéndose a ella -¨descuida, no permitiré que ustedes dos se pierdan de la diversión¨- sonrió amablemente -¨recibirán una exfoliación, cortesía de la casa¨- le guiñó un ojo y se volvió para indicarles que entraran al vestidor -¨llamaré a las chicas para que vengan a atenderlas, pero aquí hay toallas y batas de baño para que se cubran¨- sonrió -¨si necesitan algo, solo díganlo¨- terminó de decir y salió de la habitación.

-¨Vaya, que amable es tu amiga¨- dijo Mina emocionada mientras tomaba una de las batas que estaban colgadas en la pared.

-¨¿Por qué necesitamos las batas?¨- preguntó Serena intrigada.

-¨Porque tienes que desnudarte y no creo que quieras que todos te vean¨- dijo Rei divertida.

-¨¿Desnuda?¨- preguntó Serena abriendo los ojos muy grandes -¨¿por qué?¨- apretó los labios y tomó una de las batas de la pared.

-¨Serena¨- comenzó a decir Mina -¨es una exfoliación de cuerpo completo, tranquila te cubrirán para que no te vean¨- sonrió entrando en uno de los baños para quitarse la ropa.

-¨Te encantará, ya lo verás¨- dijo Rei animadamente -¨anda, ve y cámbiate¨- señaló la puerta de otro baño que estaba en la habitación.

Serena obedeció tímidamente y entró al baño, mientras Rei aprovechaba para quitarse la ropa rápidamente antes de que entrara alguna de las empleadas.

-¨¿Disculpen?¨- llamó alguien a la puerta antes de abrir.

Rei alcanzó a cubrirse con la bata antes de que la puerta se abriera.

-¨Oh, discúlpeme¨- dijo la chica avergonzándose un poco.

-¨Descuida¨- dijo Rei sonriente.

-¨Solo quería avisarles que ya estamos listas, venga conmigo¨- le pidió la chica.

-¨Oh, pero hay otras dos cambiándose en los baños¨- dijo.

-¨Si, enseguida vienen por ellas¨- dijo la chica sonriendo amablemente.

-¨Si, pero es la primera vez que vienen y no saben muy bien cómo funcionan las cosas aquí¨- sonrió ampliamente intentando no sonar un poco grosera.

-¨Esta bien¨- dijo la chica.

Una de las puertas del baño se abrió y salió Serena cubierta por una suave bata de baño blanca.

-¨¿Lista Serena?¨- preguntó Rei.

La rubia asintió -¨¿dónde puedo dejar mi ropa?¨- preguntó tímidamente.

Mientras la chica le asignaba uno de los casilleros disponibles para que pudiera guardar su ropa, Mina salía del baño cubierta con la bata y le indicaban que utilizara otro de los casilleros.

-¨Venga conmigo, por favor¨- pidió la chica cuando Serena terminó de acomodar sus cosas.

Otras dos chicas aparecieron en la habitación y condujeron a Mina y Rei a otras habitaciones. Eran muy amplias y en el centro había una cama de masaje justo bajo pequeñas cabezas de ducha, que dirigían el chorro de agua a distintas partes de la cama y caían bruscamente al piso.

Les indicaron a cada una por separado que se acostaran sobre la cama, sin la bata y se cubrieran con una pequeña toalla para comenzar con la sesión.

En otra parte de la ciudad…

-¨Buenas tardes señor, ¿en qué puedo ayudarle?¨- preguntó una amable chica en la recepción del elegante hotel.

-¨Buenas tardes, ¿pueden conseguirme el número de un doctor?¨- preguntó.

-¨Por supuesto señor, ¿pasa algo?¨- preguntó la chica un poco preocupada.

-¨No, descuide¨- fingió una sonrisa -¨pero me gustaría saber si puede conseguirme el número de teléfono de la Doctora Ami Mizuno¨- terminó de decir recargándose sobre el mostrador de recepción.

-¨No es ningún problema¨- sonrió la chica -¨¿sabe en cuál hospital se encuentra?¨- preguntó mientras comenzaba a teclear en su computador.

-¨No¨- respondió secamente.

-¨Oh¨- dijo la chica con la mirada en la pantalla de su computador -¨¿gusta que le llamen a su habitación cuando tenga el número de teléfono o gusta esperar?¨- preguntó amablemente.

El castaño asintió aliviado -¨habitación 401¨- dijo -¨gracias¨- y su media sonrisa apareció de nuevo, haciendo que la chica se sonrojara un poco y bajara la mirada a la pantalla del computador.

Se alejó de recepción y caminó hasta el elevador para subir a su habitación.
Al llegar a su piso, bajó y caminó hasta la habitación 401. Entró y se dirigió a la cama. Se sentó sobre la cama y sacó el sobre que tenía en el interior de su chaqueta y lo dejó cuidadosamente sobre la mesita a su lado.

Se quitó la chaqueta y los zapatos y se acomodó sobre la cama. Tomó el control remoto del televisor y lo encendió, buscando algo interesante qué ver para pasar el tiempo. Pensaba en lo que le había dicho Yaten y en lo estúpido que se sentía por haber pedido que buscaran el teléfono de Ami Mizuno.

Rió para sí y negó con la cabeza -´para que me molesto´- dijo para sí, mientras cambiaba el canal del televisor. Era una idea estúpida. ¿Él, en una cita? Por favor, no tenía tiempo para esas cosas.

El teléfono de la habitación comenzó a sonar. Atendió la llamada y era Kristine, la amable chica de recepción que había conseguido el teléfono del hospital donde trabajaba la doctora Ami Mizuno en tiempo record. Quizá debería contratarla como su asistente.
Anotó el número en las hojitas para notas que estaba convenientemente ubicada junto al teléfono, agradeció a la chica de nueva cuenta y después dejó el auricular en su lugar.

Se quedó mirando los números en el pedazo de papel y sacudió la cabeza, para después dejar la nota junto al teléfono. Tomó el control remoto y volvió a cambiar el canal del televisor.

Pasados unos minutos, y acabado un episodio del canal de investigaciones, apagó el televisor y dejó el control remoto sobre la mesita de al lado. Justo sobre la nota con el teléfono de la doctora Ami Mizuno.

Rió para sí -´debo dejar de llamarla así´- sacudió la cabeza y movió el control remoto de lugar para tomar la nota y volver a ver los números que estaban escritos sobre ella. Respiró hondo y se maldijo por hacerle caso al idiota de su hermano y tomó el auricular del teléfono y comenzó a presionar los números para hacer la llamada.

Comenzó a timbrar. Lo hizo de nuevo. Un vez más.
-´Quizá debería colgar, es una locura´- decía para sí justo cuando respondieron al otro lado de la línea -¨sí, disculpe, busco a la doctora Ami Mizuno¨.

-¨Un momento¨- dijo el chico al otro lado de la línea -¨enseguida lo transfiero, ¿es un paciente?¨- preguntó.

-¨Eh, no. Solo tengo una pregunta¨-

-¨¿Una entrevista?¨- preguntó el chico -¨lo siento, la doctora está muy ocupada y no creo que sea buen momento¨.

-¨No, no¨- dijo llevándose una mano a la frente -¨soy el doctor Kou y quería hacerle una consulta rápida a la doctora Ami Mizuno¨- dijo intentando sonar calmado.

-¨Oh, disculpe¨- dijo el chico rápidamente -¨enseguida transfiero su llamada, doctor¨- terminó de decir y la música de llamada en espera comenzó a sonar al otro lado de la línea.

-´Es una estupidez´- decía para sí masajeando su frente -´¿para qué le hice caso a ese idiota?´-.

-¨¿Doctor Kou?¨- contestó una voz femenina al otro lado de la línea -¨la doctora Mizuno está con un paciente en este momento, ¿podría dejar algún número de teléfono para que le regrese la llamada o prefiere que lo transfiera con otro doctor del hospital?¨- preguntó amablemente.

Continuó masajeando su frente, ¿por qué tenía que ser tan complicado? -¨No, está bien. Yo…¨-

-¨Ah, deme un segundo por favor¨- dijo la mujer interrumpiendo bruscamente -¨está por salir el paciente y no debe tardar, ¿le molestaría esperar un poco?¨

-¨Si, claro¨- aceptó dándose por vencido y la música de llamada en espera volvió a sonar al otro lado de la línea. Cómo odiaba esa música tan irritante. Debería colgar y olvidarse de todo el asunto que Yaten metió en su cabeza. Pero igual lo enfrentaría al día siguiente en la estúpida boda y tendría que inventarse alguna excusa de por qué la llamó. ¿Por qué todo era tan complicado?

La música cesó repentinamente.
-¨¿Doctor Kou?¨- contestó la voz femenina de nueva cuenta

-¨¿Si?¨- preguntó.

-¨Transferiré su llamada a la oficina de la doctora, gracias por esperar¨- dijo la mujer y escuchó un extraño ruido después.

-¨¿Si, diga?¨- respondió otra voz femenina.

-¨¿Doctora Mizuno?¨- preguntó

-¨¿Si, en qué puedo ayudarle doctor Kou?¨- preguntó Ami amablemente.

-¨Quería preguntarle si ¿le gustaría tomar algo esta noche?¨- preguntó bruscamente.

Ami rió suavemente -¨doctor Kou, estoy un poco ocupada en estos momentos¨- hizo una pausa -¨creí que quería hacer una consulta¨- dijo acusadoramente.

-¨Algo así¨- dijo -¨pero es una consulta personal y le agradecería si tuviera tiempo hoy por la noche para hablarlo en una cena¨- añadió galantemente, sin darse cuenta.

Ami guardó silencio unos instantes -¨¿me está invitando a salir, doctor Kou?¨- preguntó confundida.

-¨No necesariamente¨- dijo rápidamente -¨podría considerarlo como dos colegas que salen a tomar un trago¨- hizo una pausa al escuchar la melodiosa y suave risa de la chica -¨solo quiero pedirte un favor¨- añadió -¨es por Serena y Seiya¨-

Lo pensó unos segundos mientras daba un breve vistazo a su agenda frente a ella y al fin habló -¨está bien, pero salgo después de las 8 pm¨- dijo.

-¨Perfecto¨- dijo el chico mientras una pequeña sonrisa se formaba en sus labios sin que se diera cuenta -¨¿algún lugar que prefiera?¨- preguntó esperando por la respuesta de la chica.


Bueno, ¿qué les pareció este capítulo?
Y quiero aclarar que para escribir la carta de la mamá, tomé ideas de un discurso muy lindo que encontré en internet de una madre para su hijo y torpemente, me olvidé de guardar el link para poder darle crédito a la autora. Pero hice algunos cambios a la idea original, igual espero que les haya gustado...

Por favor, no duden en dejar reviews y preguntar si tienen alguna duda.
Muchas gracias por su tiempo :)