¡Hola de nuevo!
Aquí les dejo con un capítulo más.
Solo un comentario, este capítulo se enfoca un poco más en otros personajes pero igual espero que les guste. Es un poco largo, porque creo que me dejé llevar con una idea.
Bueno, que disfruten...


VIII. No es lo que parece

Las tres chicas volvían a agradecer a la mujer por sus atenciones y por el increíble servicio que habían recibido, y salieron del Spa.

-¨¿Y bien?¨- preguntó Rei a la rubia de coletas.

Serena permaneció en silencio sintiéndose un poco incomoda -¨debiste decírmelo¨- reprochó.

-¨Pero te hubieras negado¨-

-¨Si, pero al menos hubiera estado preparada¨- hizo cara de puchero, mientras las chicas reían un poco

-¨Lo siento Serena¨- sonrió Rei -¨pero era parte del paquete para novias¨- se encogió de hombros -¨es casi como una tradición¨-

-¨Pues vaya tradiciones¨- rodó los ojos -¨me siento muy incómoda¨.

-¨Deja de pensar en ello¨- dijo Mina -¨se te pasará en una hora cuando mucho¨.

-¨¿Por qué no vamos a tomar algo?¨- preguntó Rei mientras sacaba su teléfono móvil de su bolso. Tenía un mensaje de texto de un número desconocido.

-¨No lo sé¨- dijo Serena -¨¿un café o un Martini?¨- preguntó llevándose un dedo a la barbilla.

Rei, por su parte, leía su mensaje de texto y una gran sonrisa se formó en sus labios -¨¿saben?¨- preguntó llamando su atención -¨creo que no podré¨.

-¨¿De qué hablas?¨- preguntó Mina -¨pero si fue tu idea¨.

-¨Si, si¨- rodó los ojos -¨pero eso fue antes de que Joseph me invitara a cenar esta noche¨- sonrió mostrándoles el mensaje de texto en su teléfono.

-¨¿Joseph?¨- preguntó Serena -¨¿el amigo de Seiya?¨- se llevó las manos a la cintura mientras le veía acusadoramente.

-¨El mismo¨- dijo la chica sonriente -¨creo que debería agradecerte por elegirlo como tu padrino¨.

-¨Disculpa¨- dijo Mina alzando las cejas -¨¿no te estás olvidando de algo?¨- preguntó.

La chica rodó los ojos -¨y a ti también, Mina¨- la miró -¨por soportar a Yaten toda la noche¨- sonrió malévolamente, a lo que Mina le dedicó una mirada asesina.

La rubia de coletas les miraba boquiabiertas -¨¿de qué me he perdido?¨- volvió a llevarse las manos a la cintura -¨¿mis madrinas se ven con mis padrinos a mis espaldas?¨- preguntó desaprobatoriamente -¨al menos deberían ponerme al corriente¨- apretó los labios esperando que confesaran.

Mina volteó a ver a Rei de mala gana -¨creo que tendrás que ir a tomar algo con nosotras¨- apretó los labios y bajó la voz -¨por hablar de más¨.

-¨De acuerdo¨- fingió una sonrisa dirigiéndose a Serena -¨pero solo un café¨.

-¨Apenas son las 5:30 pm¨- reprochó Serena -¨¿a qué hora piensa llevarte a cenar?¨- arrugó las cejas -¨sin presiones, necesito saberlo TODO¨- sonrió victoriosa.

Caminaron algunas cuadras hasta que llegaron a un pequeño y elegante café. Pidieron una mesa para tres, y la chica les asignó una mesa cerca de la ventana.

-¨Su mesero estará con ustedes en unos momentos¨- dijo después de entregarles los menús y se retiró de la mesa.

-¨¿Quién me contará primero?¨- preguntó seriamente Serena mientras leía el menú.

Mina no pudo evitar reír -¨Serena¨- llamó -¨acabamos de llegar¨.

-¨¿Y eso qué?¨- preguntó sin despegar la mirada del menú -¨tienen tiempo para decidirse en lo que yo pienso si quiero un pastel o solo un café¨.

Rei sacudió la cabeza divertida -¨no seas glotona, Serena¨- sonrió -¨mañanas comerás pastel en tu boda¨.

-¨Pero no es lo mismo¨- dijo segura de sí misma.

-¨Buenas tardas¨- dijo un chico de cabello rizado al acercarse a la mesa -¨¿están listas para ordenar?¨- preguntó amablemente.

Ordenaron tres lattes espumosos de vainilla y Serena, sin poder contenerse, ordenó una tarta de frutas.
El chico se retiró diciéndoles que no tardaría en regresar con sus bebidas.

-¨Bueno¨- comenzó a decir Serena -¨ahora si tienen toda mi atención¨- sonrió recargando los codos sobre la mesa.

Mina y Rei voltearon a verse para ver quién era la valiente en comenzar a hablar.

-¨Está bien¨- dijo Mina -¨yo lo haré¨- suspiró dándose por vencida y acomodándose en su asiento -¨pues no es algo muy interesante pero, pues no fue muy agradable nuestro encuentro en tu fiesta de compromiso¨- rodó los ojos -¨no sé si te diste cuenta, pero todo empezó cuando descubrí que estábamos hospedados en el mismo hotel¨.

-¨¿Cómo te enteraste?¨- preguntó Serena.

-¨Nos encontramos en el elevador¨- comenzó a contarle todo lo que había ocurrido en los últimos días, evitando entrar en demasiados detalles que no hacían falta que supiera, como el hecho de que había pasado la noche con él.
Se sentía bien volver a hablar con sus amigas, como en los viejos tiempos.

Más tarde, esa misma noche, pero en otra parte de la ciudad….

Taiki y Ami acordaron de verse en un restaurante italiano en el centro de la ciudad, a sugerencia de Ami.

-¨Disculpa la tardanza¨- dijo acercándose una hermosa joven de corta cabellera azul -¨un paciente llegó tarde a su cita y no podía salir del hospital¨- se disculpó mientras tomaba asiento frente al castaño.

-¨No hay problema, lo entiendo¨- dijo tranquilamente -¨¿qué tal marcha todo en el hospital?¨- preguntó intentando entablar una conversación trivial.

La chica asintió -¨sorprendentemente, ésta ha sido una semana muy tranquila¨- hizo una pausa -¨sospecho que mucha gente ha salido de vacaciones porque por lo general el hospital siempre está lleno¨- sonrió encogiéndose de hombros -¨¿también trabajas en un hospital?¨- preguntó.

El castaño negó con la cabeza -¨ya no¨- comenzó a decir -¨tengo un año que me independicé y ahora estoy en un edificio privado compartiendo oficina con un psiquiatra que es amigo mío¨- alzó las cejas -¨y creo que no fue una buena idea, pero sigo sin entender cómo me convenció¨.

-¨Vaya, debe ser una oficina muy interesante para tus pacientes¨- bromeó -¨sobre todo para sus males del corazón y la razón¨.

Media sonrisa se formó en los labios del castaño -¨lo es¨- asintió -¨por fortuna tenemos consultorios separados por una delgada pared¨- hizo una pausa -¨pero te sorprenderías de los pacientes que he visto esperando en la oficina¨- sacudió la cabeza.

-¨¿Intentan convencerte de que hay otra persona más en la habitación?¨- bromeó.

-¨Solo algunas ocasiones¨- apretó los labios -¨el resto, intentan convencerse de que no estoy en la habitación con ellos¨- sacudió la cabeza.

-¨Debe ser terrible¨- rió suavemente llevándose una mano a los labios -¨por suerte tienes un psiquiatra justo al lado de tu puerta¨.

-¨Si¨- dijo el castaño sonriendo genuinamente, por primera vez en muchos días.

El mesero se acercó a su mesa y tomó su orden, para después retirarse.

-¨¿Sabes?¨- preguntó la chica cuando se alejó el mesero, y sin separar la mirada del menú -¨debo admitir que me sorprendió bastante que me llamaras¨- dejó el menú sobre la mesa para dirigir su mirada hacía él.

-¨Y yo debo admitir que no ha sido fácil conseguir tu numero¨.

La chica rió -¨no debió ser tan difícil, hay anuncios del hospital por toda la ciudad¨.

El castaño apretó los labios -¨bueno no sabía dónde trabajabas, pero me han ayudado en la recepción de mi hotel¨.

-¨Es bueno saber que son de gran ayuda¨- sonrió.

Taiki permaneció en silencio mirando a la chica frente a él, haciendo que se incomodara solo un poco.

-¨¿Ocurre algo?¨- preguntó la chica arrugando la frente.

El castaño negó con la cabeza a la vez que les entregaban sus bebidas.
-¨No has cambiado nada¨- dijo cuando volvieron a estar solos.

La chica sonrió de una manera que le pareció encantadora y bajó la mirada un poco -¨¿de qué hablas?¨- levantó la mirada.

-¨No lo sé¨- dijo después de beber un poco de su copa de vino -¨me pareces la misma chica intelectual de hace años¨.

Ami arrugó la frente y bajó la mirada a su copa -¨puede ser¨- levantó la mirada de nuevo -¨nunca dejé de seguir mis ideales¨- sonrió.

Asintió mientras la miraba a los ojos -¨y ahora eres una gran doctora¨.

Rodó los ojos un poco -¨no es gran cosa¨- sacudió la cabeza con modestia.

-¨¿Por eso te ofrecen la vacante del Saint Jude?¨ alzó una ceja.

Abrió los ojos muy grandes -¨¿cómo lo sabes?¨- preguntó confundida.

-¨Vi tu nombre en la lista¨- admitió llevándose la copa a los labios.

Ami sonrió y se recargó en el respaldo de su asiento -¨de eso se trata, ¿por eso me invitaste a salir?¨- preguntó -¨¿qué es esto, intimidación?¨- alzó las cejas manteniendo un tono de voz firme.

-¨No, no¨- dijo el chico rápidamente -¨también me ofrecieron una vacante ahí¨.

-¨¿Entonces?¨- arrugó la frente confundida -¨¿persuasión?¨.

El castaño la veía con seriedad -¨¿aceptarás el trabajo?¨- preguntó.

-¨¿Por qué lo preguntas?¨.

-¨Solo quiero saber sí debería considerarlo como un buen cambio¨.

-¨Vaya, doctor Kou¨- alzó las cejas tomando su copa -¨¿está insinuando que le gustaría trabajar conmigo?¨- preguntó.

El castaño volvió a sonreír genuinamente -¨creo que no sería tan malo¨- se encogió de hombros, manteniendo su mirada en la suya.

Ami estaba por decir algo más, cuando fueron interrumpidos por el mesero que regresó para tomar su orden.

Cuando se retiró, ambos se quedaron en silencio unos instantes. Parecía que después de todo no había sido mala idea llamarla, quizá podría pasar una noche agradable y le pediría su opinión sobre la boda. Aunque quizá no debería hacerlo.

-¨¿Puedo preguntarte algo?¨- rompió el silencio Ami.

El castaño asintió.

-¨¿No te parece extraño regresar a Tokio después de tanto tiempo?¨- preguntó llena de curiosidad.

Taiki permaneció en silencio, meditando su pregunta -¨no¨- respondió -¨la verdad me sentí aliviado cuando pude irme de aquí¨.

-¨Vaya¨- dijo la chica sorprendida -¨pero estuvieron viviendo aquí por bastante tiempo¨.

-¨Si¨- dijo el chico -¨pero todo eso fue por hacer la promoción del nuevo material de Three Lights y la película que filmamos, las giras y, bueno¨- se encogió de hombros -¨la verdad que no podía decir que no¨- apretó los labios.

Ami sonrió y bajó la mirada -¨¿y extrañas Three Lighs?¨- preguntó.

El castaño dejó un largo suspiro salir de sus labios -¨¿la verdad? No¨- respondió con mucha sinceridad.

Ami levantó la mirada -¨¿no lo disfrutabas?¨- preguntó arrugando la frente.

-¨No todo el tiempo¨- admitió -¨tú recuerdas cómo era¨- sacudió la cabeza -¨el escándalo que hacían todos los días en el colegio desde que anunciaron que estudiaríamos ahí¨- se llevó una mano a la frente -¨era difícil concentrarse en las clases con tantas miradas sobre mí¨.

La chica solo se limitó a sonreír.

-¨Disculpa¨- dijo -¨no quise sonar grosero, sé que tus amigas eran parte del escándalo en algunas ocasiones¨.

Asintió -¨siempre quise disculparme por ellas¨- rodó los ojos -¨y pensar que intentaron correr el rumor de que estábamos juntos¨- rió llevándose una mano al pecho.

El castaño arrugó la frente sorprendido -¨nunca lo supe¨ - dijo recargándose en el respaldo del asiento.

Ami bajó la mirada tímidamente mientras volvía a reír -¨ya sabes cómo eran las chicas del colegio, un día que nos vieron charlar en la escuela y con eso bastó¨- se encogió de hombros volviendo su mirada a la del chico.

Sacudió la cabeza recordando esos días donde todo lo que hacía era motivo de notica del día -¨al menos me involucraron con alguien como tú¨- dijo mientras llevaba su copa a los labios.

-¨¿Qué quieres decir?¨- preguntó sonrojándose un poco.

-¨No eres como ellas. Jamás lo fuiste y por eso me era sencillo hablar contigo¨- comenzó a decir -¨además, eres muy linda y brillante¨.

Arrugó la nariz confundida -¨¿es acaso un cumplido, doctor Kou?¨.

El castaño rió -¨lo es, doctora Mizuno¨.

La chica alzó las cejas -¨un cumplido después de mentir al decir que era sencillo hablar conmigo, cuando apenas me dirigías la palabra¨- bromeó.

-¨Porque cada que lo hacía no tardaban ni 3 segundos en aparecer tus amigas o alguna otra chica del colegio con cualquier excusa para pedirme ayuda en alguna tarea¨.

-¨Eso ganas por ser intelectual¨- se llevó la copa a los labios.

Alzó una ceja divertido -¨¿ahora usted me hace un cumplido, doctora Mizuno?¨.

Ami rió suavemente -¨no hace falta que lo diga¨- sacudió la cabeza -¨sino lo fueras, no estarías en dónde estás ahora¨.

-¨¿Cenando con usted?¨- bromeó -¨creí que era modesta doctora Mizuno¨.

-¨No¨- rió un poco -¨sabes a lo que me refiero, además es un gran honor que te ofrezcan una vacante en el hospital Saint Jude¨.

El castaño asintió -¨¿entonces aceptarás el puesto?¨- preguntó.

Ami se quedó pensativa unos instantes -¨no lo sé¨- comenzó a decir -¨siento que toda mi vida está aquí, me mudé hace un año pero me ofrecieron un puesto de planta aquí en mi antiguo hospital y trabajaría el doble¨- se encogió de hombros -¨pero aún no sé lo que haré. He estado trabajando aquí algunas semanas para ver si me vuelvo a adaptar pero… en la fiesta de compromiso de Serena me ofrecieron una colaboración para otra compañía¨- sonrió amargamente.

-¨Que cotizada¨- bromeó haciéndola reír un poco -¨a veces es bueno salir de la rutina y lo cotidiano¨- dijo -¨quizá te venga bien hacer algunos cambios¨.

La chica permaneció en silencio. Y al poco tiempo apareció el mesero con sus platillos.
Lasagna primavera y Fettucini Alfredo con pollo. Dejó la canasta de pan en el centro de la mesa, y después se retiró.

Continuaron conversando sobre sus respectivos trabajos y alguno que otro detalle sobre su vida personal, pero nada fuera del contexto de colegas. Terminaron su cena y tras incesantes negativas de Ami para aceptar que el chico pagara la cuenta, al fin accedió mientras le insistía que no era necesario que lo hiciera.

Salieron del restaurante y Ami le hizo saber que había dejado su auto en el estacionamiento del hospital, que estaba a unas cuadras de ahí.

-¨¿Caminaste hasta acá?¨- preguntó el castaño sorprendido.

-¨No, una amiga del hospital iba saliendo y se ofreció a dejarme aquí¨- sonrió.

-¨Entonces te acompaño¨- dijo el chico haciendo casi una reverencia con la mano y esperando a que le indicara el camino.

-¨No tienes que hacerlo¨- dijo tranquilamente mientras comenzaba a caminar en dirección al hospital.

-¨No me molesta¨ - dijo seriamente, llevándose las manos a los bolsillos de su pantalón.

Caminaron un poco en silencio, sin saber qué más decir.

-¨¿Puedo hacerte una pregunta?¨- rompió el silencio Taiki.

-¨Claro¨.

-¨¿Tus pacientes no se sorprenden de que seas tan joven?¨.

Ami rió -¨todo el tiempo¨- sacudió la cabeza -¨creen que soy una pasante o alguna ayudante en las cirugías, pero estoy por recibir mi título de neurocirujana¨- hizo una pausa y rió un poco para sí -¨ya imagino la cara que pondrán cuando sepan que yo los operaré¨- bromeó.

El castaño la miraba divertido mientras hablaba -¨felicidades por el título¨- dijo al fin con una sonrisa -¨debo decir que es un gran logro para alguien tan joven¨.

La chica sacudió la cabeza -¨pronto tendré 26 años, ya no estoy tan chica¨- se encogió de hombros y se volvió a él -¨solo me preocupe que los pacientes no confíen en mí por mi edad¨.

-¨No tienen que saberlo¨.

Arrugó la frente -¨claro ¿y qué debo decir?¨- preguntó -¨¿qué soy como el chico de la película, ¨Benjamin Button¨?¨- bromeó.

-¨Es una brillante idea¨- dijo emocionado -¨si tú no usas esa excusa, la usaré yo¨- bromeó mientras cruzaban la calle.

Ami reía divertida.

-¨Es enserio¨- continuó -¨a mí me vendría bien decir algo así, muchos de mis pacientes creen que por tener 28 años no puedo decirles cómo cuidar de la salud de su corazón¨.

-¨Por eso debiste ir a la escuela de medicina¨- bromeó Ami intentando mantener un semblante serio mientras se detenían frente al hospital.

El castaño sonrió y se quedó mirándola en silencio.

Ami bajó la mirada un poco -¨la pasé muy bien¨- sonrió y volvió a levantar la mirada -¨gracias¨.

-¨Igual yo, gracias por la compañía¨- dijo el chico.

Volvieron a quedarse en silencio, solo contemplando los ojos del otro…

Ami apretó los labios no muy segura de querer decirlo -¨¿quieres que te lleve a tu hotel?¨- preguntó casi arrepintiéndose el segundo después de que lo dijo.

El castaño sonrió percatándose del arrepentimiento en los ojos de la chica -¨no quisiera molestarte¨- dijo llevándose las manos a los bolsillos de su pantalón de nueva cuenta -¨debes estar cansada, descuida, esperaré un taxi¨.

-¨No es ninguna molestia¨- dijo sacudiendo la cabeza.

Se quedó en silencio, mirándola a los ojos -¨está bien¨- aceptó.

Entraron al gran edificio y atravesaron la estación de las enfermeras donde más de una la saludo y le dedicó una mirada de sorpresa por estar tan bien acompañada. Se detuvieron al estar frente al elevador.

Ami se volvió a él un poco avergonzada -¨disculpa¨- le dijo tímidamente mientras las puertas del elevador se abrían.

-¨Doctora Mizuno¨- dijo una mujer que estaba dentro del elevador -¨creí que se había ido a casa¨- y después alzó las cejas al ver que venía acompañada.

Sonrió tímidamente -¨buenas noches, doctora Kaioh¨- dijo dirigiéndose a la atractiva mujer de cabellera aguamarina y, ante la mirada un tanto indiscreta dirigida a su acompañante, se vió forzada a presentarlo mientras las puertas del elevador se cerraban -¨él es el doctor Kou¨.

-¨Mucho gusto¨- dijo la mujer con una dulce sonrisa -¨no lo había visto en el hospital, ¿acaba de transferirse?¨- preguntó llevándose el dedo índice a su barbilla mientras pensaba sí había leído algún informe al respecto -¨nadie me dijo nada al respecto¨.

-¨La doctora Kaioh es la directora del hospital¨- sonrió suavemente dirigiéndose al chico, casi pidiéndole que fuera cortés con ella.

-¨Mucho gusto¨- comenzó a decir el castaño -¨pero solo estoy de visita en la ciudad¨- contestó cortésmente -¨mi hermano se casa mañana con una amiga de la doctora Mizuno¨.

-¨Vaya, intereses en común¨- sonrió la mujer insinuando que estaban juntos -¨bueno, pues que se diviertan en la boda¨- dijo mientras se abrían las puertas del elevador al llegar al estacionamiento -¨mis felicitaciones a su hermano, doctor Kou¨- terminó de decir y salió del elevador.

-¨Lo siento¨- dijo Ami en voz baja mientras la mujer se alejaba.

-¨Descuida¨- dijo mientras salían del elevador -¨además no sería la primera vez que piensan que estamos juntos¨- bromeó.

En otra parte de la ciudad…

Bajó del taxi y fue recibida por un hombre vestido de blanco que sostenía la puerta abierta para que pudiera entrar. -¨Buenas noches¨- dijo el hombre amablemente.

-¨Gracias, buenas noches¨- dijo la chica mientras entraba al hotel.

-¨Señorita Aino¨- llamó la chica de recepción cuando la vio entrar.

-¨¿Si?¨- preguntó sorprendida acercándose a la recepción.

-¨Buenas noches¨- dijo la chica amablemente -¨tiene dos mensajes, señorita Aino¨- continuó la chica mientras buscaba unos sobres con su nombre y se los entregaba.

-¨Gracias¨- dijo la rubia mientras tomaba los sobres.

-¨¿Qué tal le ha parecido el hotel?¨- preguntó la amable chica.

Mina observaba los sobres en su mano -¨eh, todo excelente muchas gracias¨- respondió a la pregunta sin mucho interés.

-¨Bueno, cualquier cosa que necesite estamos para servirle¨- volvió a decir la chica.

-¨Si, muchas gracias¨- sonrió -¨buenas noches¨- se dio la vuelta para ir a los elevadores. Presionó el botón para subir mientras abría uno de los sobres. Recordaba que le habían dado otro el día anterior ¿dónde lo dejaría? No había entrado a la habitación con él, quizá lo perdió en el pasillo después de que Yaten y ella… -´oh no´- pensó para sí al recordar aquel emocionante encuentro, culpable de todo lo que había ocurrido en las últimas horas.

Subió al elevador y presionó el botón de su piso, mientras comenzaba a leer el mensaje dentro del primer sobre:

¨No has contestado mis llamadas ¿está todo bien?
Te extraño.
Stanislav¨

Sonrió al terminar de leerlo, sintiéndose feliz porque Stanislav le dijera que la extrañaba. Eso quería decir que quizá las cosas podrían marchar bien entre ellos. Rió para sí -´y tú involucrándote con alguien más´- se reprochó mentalmente y guardó la nota dentro del sobre. Las puertas del elevador se abrieron y se dirigió a su habitación. Cerró la puerta y se sentó en la cama para abrir el otro sobre

Era una nota escrita a mano; decía lo siguiente:

¨Te espero en el bar del hotel a las 10 pm.
YK¨

Bien, no cabía duda que esa nota era de Yaten. Se recostó sobre la cama llena de confusión. Dos notas de dos atractivos hombres, la misma noche. ¿Ahora qué debía hacer? Cerró los ojos arrepintiéndose de nuevo por aquella mágica, inesperada y placentera noche que pasó con Yaten. Con el estúpido y sensual, Yaten Kou. Sonrió para sí ante sus pensamientos traicioneros.

Y pensar que su querido búlgaro la estaba buscado. Sonrió sintiéndose una pequeña niña en una dulcería. Tendría que llamarlo y decirle que le encantaría verlo cuando regresara a Nueva York -´¿y decirte que te acostaste con alguien más?´- preguntó la voz en su interior. Se levantó un poco de la cama y se sentó, acomodando su cuerpo entre las suaves almohadas -¨no tiene que saberlo¨- pensó en voz alta. Después de todo, Stanislav y ella solo habían salido algunas veces. No era nada serio ni exclusivo aún -´y quizá él también lo haga con diferentes chicas´- pensó, después de todo era una estrella en un equipo de fútbol profesional. Debía tener a más de una chica siguiéndole y dispuesta a todo.

Guardó la nota en el sobre.
Había tomado una decisión, no vería a Yaten en el bar es noche.

Evitaría a toda costa tener una posible discusión con él la noche antes de la boda de su mejor amiga. Y ahora solo tendría que evitarlo lo más que pudiera durante la fiesta y soportarlo en la ceremonia. Era un plan perfecto, no tenía nada de qué preocuparse. Sonrió complacida de sí misma y sacó su pijama de seda de uno de los cajones. Se cambió y volvió a acostarse en la cama para encender el televisor y buscar algo que ver para entretenerse.

-´¿Cómo le estará yendo a Rei?´- pensó para sí mientras veía que el reloj en el mueble al lado de su cama indicaba que eran las 9:30 pm.

Mientras, no muy lejos de ahí…..

-¨Si, la verdad es que todos en mi familia se sorprendieron un poco¨- decía la chica de corta cabellera azul -¨pero era de esperarse que eligiera esta carrera, viniendo de padres que también son doctores¨- sonrió mientras giraba un poco el volante de su auto para dar vuelta.

-¨Lo entiendo, pero no es una profesión tan común¨- dijo el chico.

-¨Pero es muy emocionante¨- sonrió la chica mientras dirigía el auto a la entrada del elegante hotel.

-¨Gracias por traerme¨- sonrió el chico mientras el auto se detenía.

-¨No fue nada¨- dijo volviéndose a él.

Volvió a quedarse en silencio tan solo mirándola a los ojos. Parecía descifrar cada detalle de ella a través de sus ojos, y por primera vez notó que estaban llenos de humildad y honestidad.

-¨¿Ocurre algo?¨- preguntó la chica confundida.

Su voz lo obligó a salir de sus pensamientos -¨¿recuerdas que te había dicho que tenía que hacerte una consulta personal?¨- preguntó.

Ami asintió aún más confundida.

-¨¿Tienes tiempo para pasar?¨- preguntó.

La chica abrió los ojos bien grandes, sorprendida por aquella extraña propuesta tan repentina.

-¨No, lo siento¨ - se corrigió rápidamente -¨no quise decirlo así, pero me gustaría pedirte tu opinión sobre algo¨.

-¨¿Sobre qué?¨- preguntó arrugando la frente sintiéndose un poco desconfiada.

El chico dejó un leve suspiro salir de sus labios. Sacó el pequeño sobre del bolsillo interior de su chaqueta y se lo entregó a la chica sin decir nada.

Tomó el sobre y sacó la hoja doblada de su interior:

¨A mi primer hijo en el día de su boda:¨

Levantó la mirada después de leerlo -¨¿qué es esto?¨- preguntó suavemente.

-¨Lo encontré entre las cosas de mi madre¨- dijo como en confesión.

Ami volvió a bajar la mirada para seguir leyendo -¨¿tu madre no quiso venir a la boda de Seiya?¨- preguntó confundida.

-¨Le hubiera encantando¨- dijo nostálgicamente, haciendo que la chica volviera la mirada hacia él -¨mis padres murieron hace años¨.

Ami se llevó una mano a la boca -¨lo siento, no lo sabía¨- se disculpó torpemente.

Taiki fingió una sonrisa y negó con la cabeza -¨no te preocupes, eso fue hace mucho tiempo¨- desvió la mirada -¨pero es algo con lo que he cargado por muchos años¨.

-¨Lo siento mucho, no debió ser sencillo¨- dijo suavemente.

El chico negó con la cabeza -¨quería pedirte tu opinión¨- se volvió a ella -¨¿crees que deba leerla mañana para Seiya o solo se la entrego?¨- preguntó.

-¨Creo que es algo personal¨- comenzó a decir -¨perdieron a sus padres, y creo que le daría mucho gusto saber que su madre estuvo presente en su boda¨- hizo una pausa -¨quizá si se tratara de mí, preferiría que tan solo me dieran la carta¨- lo tomó suavemente del brazo -¨pero yo soy hija única¨- sonrió -¨ustedes se tienen como apoyo, ¿no crees que les vendría bien a los tres escuchar a su madre una vez más?¨- preguntó.

La miró en silencio agradeciendo sus palabras. Apretó los labios y bajó la mirada al sentir que quizá podría nublársele la vista -¨jamás quise hablar sobre ellos¨- confesó.

-¨Entonces empieza a hacerlo¨- sonrió dulcemente mientras doblaba cuidadosamente la hoja y volvía a guardarla dentro del sobre -¨éste sería un buen comienzo¨- dijo entregándole el sobre.

Levantó la mirada y tomó el sobre -¨¿sabes?¨- preguntó -¨creo que haces mejor trabajo que el psiquiatra con el que comparto oficina¨- media sonrisa se dibujó en sus labios.

-¨Si, bueno¨- sonrió -¨a veces debes ser cirujano y otras terapeuta¨- bromeó.

-¨Gracias¨- dijo el chico con una sonrisa -¨¿en verdad no quieres pasar? Tienen un excelente bar aquí¨.

Quería negarse, pero sabía que solo la invitaba porque necesitaba de compañía después de haberle contado sobre sus padres -¨de acuerdo¨- sonrió no muy convencida.

El castaño sonrió agradecido y abrió la puerta para bajar del auto.

Uno de los hombres de blanco se acercó a Ami y preguntó si necesitaba dejar su auto. Ella asintió y el hombre llamó a un chico para que se llevara el auto.

Ambos entraron al hotel y se dirigieron al bar que estaba en el fondo, por la parte trasera de la recepción y cerca de los elevadores.

Tomaron una mesa dentro del bar.

-¨No sabía que eras hija única¨- dijo el castaño para retomar la conversación.

Ami asintió -¨creo que jamás habíamos hablado de nuestra vida personal¨.

-¨Bueno, en tu caso no hace falta¨- dijo -¨todos en el mundo médico conocen a tus padres, y ahora todos hablan de su increíblemente talentosa hija¨.

-¨Por favor, no es para tanto¨- rodó los ojos un poco incomoda, no le gustaba que dijeran esas cosas sobre ella.

-¨Pero es la verdad¨- intentó continuar el chico, pero se detuvo al ver la evidente incomodidad de la chica frente a él -¨y tienes razón, jamás habíamos hablado de nosotros y nuestras familias¨- bajó la mirada nostálgico -¨y ahora me arrepiento de ello¨.

-¨¿Qué quieres decir?¨

Levantó la mirada -¨que siempre evité mencionar a mis padres a toda costa¨- hizo una pausa y acercó su cuerpo hacia enfrente, para decirle en voz baja -¨incluso pedí a todos que no lo mencionaran durante las giras de Three Lights¨- confesó.

Ami volvió a llevarse una mano a la boca, llena de sorpresa -¨¿perdieron a sus padres y los obligaron a seguir con las giras?¨- preguntó.

El castaño negó con la cabeza -¨yo lo hice¨- apretó los labios -¨no supe cómo manejar la situación¨- hizo una pausa -¨tuvieron un accidente cuando se dirigían al aeropuerto, y jamás dejé de sentirme responsable de su muerte¨- tragó saliva con dificultad.

Ami permaneció en silencio.

-¨Les pedí que fueran a una de nuestras presentaciones, para sorprender a Yaten por su cumpleaños¨- sacudió la cabeza mientras miraba hacia el techo -¨jamás se lo dije¨- confesó y dirigió su mirada a la chica frente a él -¨discúlpame, no quiero agobiarte con mis problemas¨.

-¨No, no, descuida¨- dijo la chica con una dulce sonrisa -¨es bueno que te desahogues¨.

Fingió una sonrisa y negó con la cabeza -¨no hace falta¨- dijo -¨¿entonces crees que es buena idea que lea mañana la carta?¨- preguntó cambiando de tema.

-¨Esa decisión no depende de mí¨- sonrió -¨a mí me parece una buena idea, pero como es un asunto personal, solo tú puedes decidirlo¨.

-¨Solo quiero que sea un buen detalle para Seiya¨- desvió la mirada llamando al mesero con una seña -¨últimamente no hemos tenido una muy buena relación¨.

-¨¿Problemas entre ustedes?¨.

Asintió con la cabeza mientras el mesero se acercaba a tomar su orden.

Ami bajó la mirada a su reloj -¨¿sabes?¨- llamó la atención del castaño -¨no quiero ser grosera, pero tengo que irme pronto¨.

-¨¿De verdad?¨- preguntó a la chica y después pidió al mesero que les diera un momento -¨¿qué tal si solo tomamos una copa?¨.

Apretó los labios sin poder negarse a la mirada suplicante del castaño -¨de acuerdo¨- aceptó.

Tan solo le dedicó una cálida sonrisa, agradeciendo su compañía por unos instantes más.
Conversaron solo un poco y después Ami se disculpó y se dispuso a retirarse.

-¨Te acompaño a la entrada¨- dijo el castaño levantándose de su asiento -¨disculpa, debes estar cansada y yo quitándote tu tiempo¨- se llevó una mano a la frente.

Ami sonrió y sacudió suavemente la cabeza -¨no te preocupes¨- dijo mientras salían del bar.

Media sonrisa se formó en sus labios y, al salir del bar, fue remplazada por una mueca -¨¿qué haces aquí?¨- preguntó al toparse con alguien.

-¨También me da gusto verte, hermano¨- alzó una ceja -¨¿interrumpo?¨- preguntó dirigiendo la mirada a la chica que estaba junto al castaño. Le había hecho caso, después de todo.

Apretó los labios -¨ya nos íbamos, buenas noches¨- dijo fríamente y comenzó a caminar en silencio, lejos de él.

-¨Buenas noches¨- dijo tímidamente Ami al platinado y después se dio la vuelta.
Una vez en la entrada del hotel, se acercó a uno de los hombres de blanco y les pidió que avisaran que necesitaba su auto.

-¨Disculpa por todo esto¨- dijo seriamente el castaño.

La chica fingió una sonrisa -¨no te preocupes¨.

-¨Y de nuevo te agradezco por tu compañía¨- dijo volviéndose a ella.

Sonrió dulcemente -¨gracias por tu confianza¨.

Media sonrisa volvió a aparecer en sus labios -¨y a ti por escucharme¨- hizo una pausa mirándola a los ojos -¨en verdad es muy sencillo hablar contigo¨.

Ami bajó la mirada tímidamente, sin decir nada.

-¨Señorita¨- dijo un chico llamando su atención -¨su auto¨- sonrió el chico y después se retiró.

El castaño asintió con la cabeza.

-¨Que tengas una buena noche¨- dijo la chica volviéndose a él y mirándolo a los ojos.

-¨Ya lo hice¨.

Sonrió tímidamente -¨nos vemos mañana¨.

Tuvo un extraño impulso por sentirla cerca y, sin saber qué más hacer, se acercó un poco a ella y le dio un suave beso en la mejilla. Cerca de la comisura de los labios -¨buenas noches, Ami Mizuno¨- sonrió al separarse de ella.

Ami sentía sus mejillas encenderse lentamente. Fingió una sonrisa y subió a su auto sin decir palabra alguna. Y sin saber de dónde vino aquello.

El castaño esperó a que el auto se alejara y después volvió a entrar al hotel. Exhaló un poco molesto consigo mismo, y decidió volver al bar para quitarse una duda.

-¨Vaya¨- dijo el platinado con una gran sonrisa al verlo entrar al bar.

-¨¿Por qué estás aquí?¨- preguntó secamente, deteniéndose frente a su hermano.

Alzó las cejas sorprendido -¨yo debería preguntarte eso¨- se recargó en el respaldo de su asiento -¨veo que decidiste invitarla a salir, me da gusto por ti¨.

-¨No fue una cita¨- dijo fríamente -¨¿por qué estás aquí?¨- insistió.

Rió un poco y sacudió la cabeza -¨creí que habías dicho que dejarías de ser el hermano gruñón¨- levantó las cejas en un rápido movimiento.

El castaño se llevó las manos a los bolsillos de su pantalón y dejó un pequeño suspiro exasperado salir de sus labios -¨deberías pensar mejor las cosas¨- comenzó a decir -¨puedes estar tomando decisiones equivocadas¨.

Rodó los ojos -¨por favor, Taiki¨- rió -¨¿qué decisiones debo considerar?¨.

-¨Sabes bien de lo que estoy hablando¨- hizo una pausa -¨después no digas que no te lo advertí¨- se dio la vuelta.

-¨Espera, espera¨- dijo el platinado evitando que se marchara -¨¿esto es por Mina?¨- preguntó no muy seguro de entenderle.

El castaño se volvió a él sin decir nada y volvió a darse la vuelta.

Yaten apretó los labios molesto mientras veía a su hermano alejarse. ¿Por qué siempre le decía que tomaba decisiones equivocadas? ¿Y qué tenía de malo Mina? Jamás entendería lo que pasaba por la extraña mente de su hermano mayor.

Miró la hora en su reloj. Mina no debería tardar en llegar. Llevó su vaso de whiskey a los labios.
-´Solo tengo que decirle la verdad´- pensó para sí y tragó saliva con dificultad. Después de esa noche, se había dado cuenta de muchas cosas y tenía que decírselo ahora o se arrepentiría.

Volvió a ver la hora en su reloj, Mina tenía 15 minutos de retraso.
El mesero regresó a preguntar si quería otro whiskey. Negó con la cabeza.

-´¿Y si no recibió la nota?´- pensó para sí, mirando a su alrededor. ¿Le ocurriría algo?

Se levantó de su asiento y salió del bar. Casi 25 minutos después de la hora acordada, al menos por él. Se dirigió a recepción y, por suerte, estaba la misma chica que le ayudó.
-¨Buenas noches señor Kou¨- dijo la chica sonriente.

-¨Buenas noches¨- dijo al acercarse.

-¨¿Puedo ayudarle en algo?¨- preguntó la amable chica.

-¨De hecho, si¨- se recargó un poco sobre el mostrador de recepción -¨el mensaje que dejé para Minako Aino, ¿lo entregaste?¨- preguntó.

La chica asintió suavemente -¨por supuesto, señor¨- sonrió suavemente -¨la señorita Aino pasó por aquí hace algunas horas¨.

-¨Si lo recibió¨- dijo para sí en voz baja.

-¨¿Disculpe?¨- preguntó la chica sin alcanzar a escucharle.

-¨No, nada¨- apretó los labios -¨¿estás segura que recibió el mensaje?¨- insistió.

-¨Por supuesto, señor¨- asintió con la cabeza -¨yo misma se lo he entregado¨.

El platinado se llevó una mano a la frente, ¿lo estaría evitando?
-¨¿Podrías decirme en qué habitación se encuentra?¨- preguntó impulsivamente.

La chica alzó las cejas sorprendida -¨oh¨- dijo -¨disculpe no tenemos permitido dar información de nuestros huéspedes¨- fingió una pequeña sonrisa.

-¨¿No podrías hacer una excepción? ¨ - preguntó sonriéndole, como solo él sabía para lograr lo que quería.

La chica sonrió tímidamente -¨lo-lo siento¨- bajó la mirada -¨son políticas del hotel¨- añadió en voz baja.

Yaten decidió jugar un poco más sucio. Se acercó un poco más al mostrador y aún conservando aquella sonrisa seductora insistió -¨en verdad necesito hablar con la señorita Minako Aino¨- hizo una pausa mirando a la chica a los ojos -¨te agradecería mucho que me ayudaras¨- alzó una ceja.

Había ido en contra de su voluntad. Quizá debería regresar a su habitación.
-´Ya habías decidido que no irías´- se reprochó mentalmente mientras esperaba que el elevador llegara al primer piso -´además, de seguro ya no está ahí´- pensó mientras las puertas del elevador se abrían.

Exhaló arrepintiéndose cada vez más y comenzó a caminar hacia el bar.
Justo como lo pensó, ya no estaba ahí. ¿Y si estaba en el bar de uno de los restaurantes?

-´Podría preguntar en recepción´- pensó para sí dirigiéndose a la entrada.

Ahí estaba. Tan apuesto como siempre.
Sintió un nudo en su estómago; no estaba lista para afrontarlo, pero debía aceptar las consecuencias.

Dio un paso más y se detuvo en seco al ver que el chico acercaba su cuerpo hacía el mostrador con aquella sonrisa tan cautivadora. ¿Estaba coqueteándole a esa chica?

-´Debí suponerlo´- pensó molesta y se dio la vuelta. No podía seguir viendo aquello, aunque no debía molestarle tanto. Presionó el botón del elevador.

-¨En verdad lo siento¨- dijo tímidamente la chica después de incesantes suplicas del platinado -¨podría intentar llamarla a su habitación, si gusta¨- sugirió.

El platinado alzó las cejas -¨por supuesto, si¨- respondió rápidamente.

La chica tomó el teléfono y presionó algunos números. Comenzó a timbrar. Otra vez. Y otra. Y otra….

-¨No hay respuesta¨- dijo la chica dejando el auricular en su lugar.

-¨¿Podrías volver a intentarlo?¨- preguntó.

La chica asintió, tomó el teléfono y volvió a presionar los mismos números. Sin respuesta de nuevo.
-¨Lo siento¨- negó con la cabeza dejando el auricular en su lugar.

Yaten suspiró resignado -¨gracias¨- apretó los labios -¨buenas noches¨- fingió una sonrisa y se dio la vuelta.

Lo mejor sería regresar a su habitación. Ella no quería verlo, además ¿exactamente qué le diría?
-´Que fue la mejor noche de mi vida´- pensó para sí presionando el botón del elevador.

No, no podía decirle eso. No se lo creería.
-´Pero podría intentarlo´- dijo su voz interior. Sí, podría intentar ganar su confianza. Ganársela a ella, cómo le hubiera gustado hacerlo algunos años atrás.


Y bien, ¿qué les pareció? :D
Creo que se complican un poco las cosas entre Minako y Yaten, pero más adelante veremos qué pasa entre ellos.
No se olviden de dejar reviews que me encanta saber sus opiniones y dudas.

Gracias por su tiempo y por seguir apoyando y leyendo mi historia.
Saludos :)