¡Por fin actualicé!
Una disculpa por tardar tanto, pero ya regresé.
Este capítulo puede que les parezca un poco... ¿lento? Bueno, más bien escaso de acción, pero por favor no pierdan el interés en la historia :(
Aunque no recibí muchos reviews en el último capítulo, espero que les siga gustando la historia.
Aquí les dejo un nuevo capítulo...
X. El mismo error
Abrió los ojos al sentir un tenue rayo de sol iluminar la habitación y talló sus ojos suavemente intentando acostumbrarse a la molesta luz tan brillante.
-´¿Qué hora es?´- preguntó para sí intentando levantarse de la cama, pero comenzó a sentirse un poco mareada al separarse de la almohada. Y sí ese no era el peor dolor de cabeza de la historia de la humanidad, entonces debía estar muerta -´y necesitaré una aspirina´- dijo para sí cerrando los ojos para que todo dejara de dar vueltas.
Esperó unos instantes y volvió a abrir los ojos con dificultad.
Nunca había odiado tanto el brillo del sol como lo hacía en esos momentos.
Débilmente movió la cobija que la cubría, haciendo su primer descubrimiento de la mañana: había un brazo alrededor de su cintura. Ahora entendía por qué se sentía tan pesada..
Tragó saliva y sintió su cuerpo tensarse cuando su mente procesó al fin lo que aquello significaba. Miró a su alrededor y parecía reconocer la habitación en la que se encontraba; lo que solo podía significar dos cosas: estaba en SU habitación con alguien que conoció la noche anterior en la boda de Serena, o estaba en la habitación de….
-´Oh por Dios´- cerró los ojos bruscamente, temiendo lo peor.
Respiró hondo y exhaló. Una vez más. Y otra más.
Cuando al fin se armó de valor, giró su cabeza lentamente hacia su lado para hacer el segundo descubrimiento -´no, no, no´- se repetía una y otra vez mentalmente.
Una vez más había despertado en la cama de Yaten Kou.
¿¡Cómo pudo pasar eso!?
Sintió su respiración agitarse y su cuerpo tensarse cada vez más. Tenía que salir de ahí. Tenía que irse antes de que despertara y tener que enfrentarlo con ese horrible dolor de cabeza. ¿Y cómo lo vería a los ojos después de lo que le hizo? ¿Después de… pasar la noche con él?
Simple, era una tonta y seguía tomando decisiones bastante estúpidas.
¿Eso contaba como el tercer descubrimiento de la mañana?
Con el mayor cuidado posible, separó el brazo del chico de la desnudez de su cuerpo.
Suspiró agradecida una vez que estuvo libre y se sentó sobre la cama, incapaz de separar sus ojos del relajado rostro del platinado. Sintió una sonrisa invisible en sus labios al mirar como caían los mechones de cabello brillante sobre su frente y en un impulso que no pudo controlar, su mano adquirió una mente propia y acarició suavemente la frente del chico alejando uno de los mechones de cabello con mucho cuidado. Se alejó rápidamente y se levantó de la cama sin hacer ruido.
Comenzó a buscar su ropa por la habitación y, para su suerte, toda estaba en un mismo sitio cerca de la cama. Tomó las prendas íntimas y volvió a fijar su mirada en el chico sobre la cama mientras aseguraba el broche de su sujetador. Tragó saliva débilmente y bajó la mirada para tomar el vestido que yacía en el piso.
Con mucha dificultad, subió el cierre del vestido y emprendió la búsqueda de sus zapatos..
-´¿Cómo llegaron aquí?´- se preguntó al ver su par de zapatillas cerca de la ventana y se agachó para tomarlos con mucho cuidado y tomar su pequeño bolso que había visto sobre el tocador para salir de ahí lo más rápido posible.
Instintivamente se detuvo frente a la cama, luchando contra sus impulsos y su batalla interior entre el corazón y la razón. Debía ser el dolor de cabeza o la impresión del momento la que la hacía actuar de aquella forma tan irracional.
Se acercó cuidadosamente al lado de la cama donde estaba recostado el chico. Se veía tan lindo cuando dormía, como un pequeño niño sin preocupación alguna.
Mordió su labio nerviosamente al sentir un nudo formarse en su estómago y sus ojos comenzaron a nublarse. Se acercó a él en un inexplicable impulso y besó su mejilla suavemente -¨ojalá las cosas hubieran sido diferentes¨- dijo en una voz casi inaudible y se separó rápidamente de él, para dirigirse a la puerta sin detenerse a mirar atrás.
Cerró la puerta con mucho cuidado y comenzó a caminar en dirección a su habitación, sintiendo lágrimas en sus ojos luchando por salir.
-´No puedo creer que volví a hacerlo´- se reprochaba mentalmente mientras caminaba por el pasillo -´eres una tonta, Minako´- limpió una solitaria lágrima que rodó por su mejilla -´sigues cometiendo los mismos errores´- suspiró desanimada, convencida de que jamás aprendería su lección.
Al llegar a su habitación, tomó la tarjeta de su bolso y abrió la puerta bruscamente. Dejó las zapatillas cerca del closet y se desvistió lo más rápido que pudo, cuidando de bajar el cierre del vestido con delicadeza para después dejarlo sobre la cama y entrar al baño de una buena vez.
Abrió la llave de la ducha y se percató que solo traía puesto uno de sus aretes.
-´Debí dejarlo en la habitación de Yaten´- dijo para sí, ignorando nuevamente ese inexplicable vacío dentro de ella.
Se quitó con cuidado el solitario arete y tomó una de las toallas para colgarla cerca de la ducha. Abrió la puerta y entró rápidamente para disfrutar del cálido chorro de agua recorrer cada centímetro de su piel.
Lavó su cabello con delicadeza y, cuando se deshizo del jabón sobre su cuerpo, cerró la llave del agua y abrió la puerta para tomar la toalla que tenía cerca y comenzar su día.
Salió de la ducha y cubrió su cabello con la toalla para que se secara más rápido. Se colocó la bata de baño y regresó a la habitación en busca de su equipaje. Esa misma tarde regresaría a casa, y cada vez le parecía que lo mejor sería que saliera del hotel lo más temprano posible.
Tomó la ropa que tenía en los cajones y la acomodó descuidadamente dentro de la maleta. Al terminar, se dirigió al closet, donde tenía la mayoría de su ropa y poco a poco fue guardando todas sus pertenencias.
Regresó al baño con un cambio de ropa en sus manos. Se deshizo de la toalla sobre su cabello y la dejó a un lado mientras se colocaba la ropa interior. Respiró hondo y comenzó a cepillar su larga cabellera rubia mirando su reflejo en el espejo frente a ella.
¿Cómo había pasado aquello? ¿Y cómo es que nadie la detuvo?
Se percató del teléfono que estaba cerca de la ducha y se acercó a él para inspeccionarlo. Tomó el auricular y presionó el botón que llamaba directo a recepción.
-¨Buenos días, señorita Aino¨- dijo la voz al otro lado de la línea -¨¿en qué puedo ayudarle?¨.
-¨Buenos días¨- dijo débilmente -¨¿podría conseguirme un taxi para el aeropuerto?¨.
-¨Por supuesto, ¿a qué hora es su vuelo?¨- preguntó la amable voz del otro lado de la línea.
-¨A las 5:30¨- dijo molesta consigo misma por no haber mentido -¨pero tengo algunas cosas que hacer y me gustaría saber si es posible conseguir un taxi que haga algunas paradas antes de llevarme al aeropuerto¨.
-¨Eso no será ningún problema, señorita Aino¨- aseguró la voz -¨¿a qué hora le gustaría que llegaran por usted?¨.
-¨Lo más temprano que sea posible¨- dijo sin siquiera detenerse a pensar en la hora que sería.
-¨De acuerdo, permítame llamar al servicio de taxis¨- hizo una pausa -¨¿puedo regresarle la llamada a la habitación o prefiere esperar en la línea?¨- preguntó.
-¨Llame a mi habitación, por favor, aún tengo algunas cosas que me falta guardar en mi equipaje¨.
-¨Por supuesto, en unos momentos le regreso la llama¨.
-¨Gracias¨- dijo la chica dejando el auricular de vuelta en su lugar.
Suspiró desanimada de nueva cuenta. Las chicas se molestarían mucho con ella por irse sin despedirse, pero necesitaba salir de ahí.
Tomó un vestido verde claro y lo pasó sobre su cabeza, acomodándolo a su cuerpo. Guardó algunas de las cosas que tenía sobre el tocador del baño en una de sus pequeñas bolsas de viaje y la dejó sobre la cama mientras reacomodaba un poco el interior de su maleta para poder poner todo lo necesario dentro de ella.
-¨Creo que eso es todo¨- dijo para sí cerrando la valija y mirado a su alrededor, por si había olvidado guardar algo en ella.
El teléfono comenzó a sonar, sobresaltándola un poco.
-¨¿Si?¨- dijo al llevarse el auricular al oído.
-¨Hola de nuevo, señorita Aino¨- dijo la voz al otro lado de la línea -¨el servicio del taxi está disponible cada 15 minutos, a la hora que usted guste¨.
-¨Perfecto, ¿puede llegar uno en 15 minutos?¨- preguntó seriamente.
-¨Por supuesto¨- respondió la voz un poco sorprendida -¨¿gusta que comience su trámite para salir de la habitación desde ahorita para que solo firme antes de irse?¨.
-¨Es cierto, lo había olvidado¨- admitió sacudiendo la cabeza -¨¿necesita que vaya a recepción desde ahorita?¨.
-¨No es necesario¨- afirmó la voz tecleando algunas cosas en su computador -¨se hicieron algunos cargos a su habitación, solo necesitaría que los verifique antes de irse y que firme unas hojas y sería todo¨.
-¨Excelente¨.
-¨¿Gusta que llame a su habitación cuando llegue su taxi?¨- preguntó.
-¨No hace falta, gracias. Bajaré en unos momentos para encargarme de todo el papeleo¨.
-¨Muy bien, tendré todo listo entonces¨- aseguró la voz.
-¨Muchas gracias, adiós¨- terminó la llamada y colocó el auricular de vuelta en su lugar -´apenas son las 9:30 am, debe pensar que estoy loca en querer irme tan temprano´- dijo para sí dirigiéndose de nueva cuenta al baño. Tomó la secadora de cabello y la encendió para darle un poco de forma a su cabello antes de irse.
-¨Bien, eso es todo¨- dijo mirándose en el espejo frente a ella, asegurándose de que su cabello luciera bien. Respiró hondo y exhaló a la vez que regresaba a la habitación para tomar su equipaje y bajar a la recepción.
Lo primero que tomó fue su enorme bolso de viaje y alzó la manija de su maleta para poder arrastrarla usando las pequeñas rueda que tenía debajo. Acomodó el enorme bolso sobre la valija y después tomó su bolso de mano y lo colgó en su hombro.
Echó un último vistazo antes de dirigirse a la puerta -¨tengo todo¨- dijo para sí después de asegurarse de tener todos los documentos que necesitaba dentro de su bolso -¨muy bien¨- estiró la mano y abrió la puerta para salir de la habitación y dirigirse al elevador.
Presionó el botón para bajar y, para su suerte, solo tuvo que esperar unos segundos antes de que las puertas se abrieran.
Al llegar al primer piso, las puertas se abrieron y salió del elevador rápidamente para dirigirse al mostrador de recepción.
-¨Señorita Aino¨- sonrió amablemente la chica que estaba en el mostrador -¨ya tengo todo listo¨- le aseguró tomando unas hojas que tenía cerca de su computador.
-¨Muchas gracias¨- le sonrió la rubia recargándose un poco sobre el mostrador.
-¨Aquí está el informe detallado de los cargos que se hicieron a su habitación¨- dijo señalando una sección de la hoja -¨por favor verifique que sean correctos y después firme al final¨.
Mina se tomó un momento para leerlos y después firmó la hoja, entregándosela a la chica.
-¨Gracias¨- dijo tomando la hoja y dejándola con el resto que tenía cerca del computador -¨solo hace falta que termine de procesar el pago y será todo¨- sonrió.
-¨De acuerdo¨.
Uno de los hombres de blanco que veía en la entrada, se acercó al mostrador para hablar con la chica.
-¨Gracias¨- dijo cuando el hombre se alejó y regresó su atención a la rubia -¨su taxi ya está aquí, señorita Aino¨- le informó.
La rubia la miró sorprendida, vaya que eran puntuales.
-¨Aquí está una copia de su pago, ¿hay algo más en lo que pueda ayudarle?¨- preguntó la sonriente chica.
-¨Eso es todo¨- dijo la rubia tomando la hoja y doblándola cuidadosamente para guardarla en su bolso.
-¨Muchas gracias por hospedarse con nosotros, espero que haya tenido una agradable experiencia¨- dijo la chica amablemente -¨¿necesita ayuda con su equipaje?¨.
-¨No, estoy bien¨- sonrió acomodando su bolso sobre su hombro -¨muchas gracias por todo¨.
-¨Fue un placer atenderle, que tenga buen viaje¨.
-¨Gracias¨- sonrió por última vez y tomó su equipaje para dirigirse a la entrada, donde esperaba su taxi.
-¨Buenos días¨- dijo el hombre mayor abriendo la puerta del auto para que la chica pudiera subir y tomando su equipaje para acomodarlo en la parte trasera del auto.
-¨Gracias, buenos días¨- dijo la rubia entregándole su equipaje y subiendo al auto cuidadosamente.
El hombre cerró su puerta y después le dio la vuelta al auto para subir en el frente.
-¨Mi nombre es Al y esta mañana seré su conductor¨- dijo amablemente -¨por favor no dude en dejarme saber si necesita algo, ¿a dónde se dirige?¨-preguntó encendiendo el auto y asegurando su cinturón de seguridad.
-¨Gracias¨- dijo la rubia y buscó dentro de su bolso un pequeño pedazo de papel -¨¿de casualidad sabe dónde es este lugar?¨- preguntó entregándole el papel.
-¨Ah, por supuesto¨- dijo al hombre al ver la nota -¨está muy cerca de aquí, ¿gusta que la lleve?¨- preguntó mirándola por el espejo retrovisor.
Mina asintió con la cabeza y suspiró desanimadamente mientras el auto comenzaba a moverse. Echó un último vistazo hacia la entrada del hotel y apretó los labios en una débil sonrisa nostálgica.
-¨¿Podría esperar aquí?¨- preguntó cuando el auto se detuvo frente a la dirección que le había indicado.
-¨No hay problema, señorita¨- dijo el hombre asintiendo con la cabeza -¨pero tendré que estacionarme de aquel lado de la calle¨- señaló la acera del frente.
-¨Muchas gracias, no tardaré¨- sonrió y abrió la puerta para bajar del auto.
Entró al edificio y se dirigió al mostrador de recepción.
-¨Buenos días¨- le recibió un chico de ojos verdes.
-¨Buenos días¨- dijo la rubia fingiendo una pequeña sonrisa -¨vengo a visitar a una de mis amigas, ¿puedo pasar a su departamento?¨- preguntó.
El chico asintió con la cabeza y tomó unas formas del cajón junto a él -¨solo necesito que llene sus datos aquí y una identificación con foto, por favor¨.
La chica buscó su identificación en su bolso y se la entregó al chico para después llenar sus datos en la forma frente a ella.
-¨Gracias¨- dijo el chico tomando las hojas -¨¿sabe en qué piso es?¨.
-¨La verdad, no lo sé¨- sonrió tímidamente -¨no soy de por aquí y estoy en camino al aeropuerto, solo quería despedirme¨- se encogió de hombros.
-¨No es ningún problema¨- dijo el chico amablemente y tomó una enorme carpeta que tenía en el librero -¨¿cuál es el nombre de la persona que viene a visitar?¨.
-¨Lita Kino y Andrew Furuhata¨.
El chico comenzó a buscar los nombres en la lista dentro de la carpeta y permaneció en silencio unos instantes -¨ah, lo encontré¨- aseguró tranquilamente -¨permítame un segundo¨- dijo tomando el auricular del teléfono junto a él. Presionó unas teclas y después esperó.
-¨¿Les está llamando?¨- preguntó confundida.
El chico asintió con la cabeza, -¨¿buenos días?¨- hizo una pausa -¨si, disculpe la molestia, pero hay alguien aquí que quiere pasar a visitarle, solo necesito que me confirme el acceso y será todo¨- hizo una pausa y tomó las hojas que llenó la rubia momentos antes -¨M-Minako Aino¨- volteó a ver a la chica frente a él y asintió con la cabeza -¨gracias, eso es todo¨- sonrió -¨si, hasta luego¨- terminó la llamada.
-¨Que buen sistema de seguridad tienen aquí¨- dijo -¨¿y si hubiera querido darle una sorpresa?¨- preguntó intrigada.
-¨Hubiera tenido que acompañarle alguien¨- sonrió tímidamente -¨es política de la compañía, a menos que sea alguien que ha venido antes¨.
-¨Eh, entiendo¨- asintió con la cabeza.
-¨De aquel lado está el elevador¨- señaló el chico -¨departamento número 539, en el quinto piso¨.
-¨Gracias¨- sonrió la chica alegremente y se dirigió al elevador rápidamente. Presionó el botón del piso 5 y espero a que las puertas se cerraran.
Respiró hondo y exhaló. Muchas cosas habían pasado en los últimos días, y no podía dejar de arrepentirse de lo que sea que hubiera pasado la noche anterior. Porque en realidad no recordaba nada.
Las puertas del elevador se abrieron y volvió a respirar hondo, exhalando mientras salía al pasillo. Había olvidado tomar una aspirina y el dolor de cabeza estaba regresando -´esto no es nada bueno´- dijo para sí llevando una mano a la frente para masajearla suavemente.
Caminó lentamente por el pasillo hasta que llamó su atención el número 535 en una de las puertas -´debe ser una de aquellas´- dijo para sí dirigiendo su mirada hacia las puertas a su alrededor -´aquí es´- sonrió al detenerse frente a una puerta con el número 539 y llamó suavemente a la puerta.
Segundos después la puerta se abrió y apareció una castaña detrás de ella con una mirada confundida -¨¿Minako?¨.
-¨Hola¨- fingió una pequeña sonrisa -¨perdón por molestarte tan temprano, pero estaba de camino al aeropuerto y quería despedirme antes de irme¨.
-¨¿Qué?¨- arrugó las cejas -¨¿ya te veas? Creí que vuelo era en la tarde¨.
Asintió con la cabeza y sintió un nudo en el estómago -¨pero no quería quedarme en el hotel tantas horas¨- mintió encogiéndose de hombros.
-¨Debiste decírmelo, no te hubieras quedado sola¨- sonrió -¨pasa, ¿quieres tomar algo?¨- preguntó haciéndose a un lado para abrir más la puerta.
-¨Lo siento, no puedo. El taxi está esperándome allá abajo¨- sonrió nostálgicamente.
-¨¿Pero tu vuelo sale después de las 5 pm?¨- preguntó.
-¨Si, a las 5:30¨.
La castaña sonrió y se alejó para dirigirse al interior del departamento, dejando a una rubia muy confundida en la puerta. -¨Entonces vamos¨- dijo al regresar con las llaves del departamento.
-¨¿A dónde?¨- arrugó las cejas.
-¨¿Crees que voy a dejar que pases tantas horas en el aeropuerto?¨- negó con cabeza y comenzó a caminar en dirección al elevador -¨morirías de aburrimiento¨.
Mina sonrió agradecida y la siguió hasta el elevador.
-¨Ojalá pudieras quedarte más tiempo¨- dijo la castaña presionando el botón del elevador.
-¨Me encantaría, pero debo volver al trabajo¨- apretó los labios -¨no quisiera que me quitaran esta oportunidad, después de todo lo que me costó conseguirla¨.
-¨Por supuesto, luchaste por ello¨- asintió con la cabeza, entrando al elevador.
-¨Y bastante, supongo que no creían en mi cuando recién empecé¨- se encogió de hombros.
-¨Y les demostraste de qué estás hecha¨- le guiñó un ojo.
La rubia se volvió a ella con una tímida sonrisa, como si estuviera escondiendo algo.
Al llegar al primer piso, ambas bajaron del elevador y se dirigieron a la entrada.
-¨Ahí está¨- dijo la rubia señalando al taxi que esperaba por ella.
Se acercaron al auto y el hombre las veía con un poco de confusión.
-¨Disculpe, pero creo que me quedaré aquí más de lo que tenía planeado¨- comenzó a decir la rubia -¨no quisiera hacerle perder el tiempo¨.
-¨No es ningún problema, señorita¨- dijo amablemente el hombre, bajando del auto para abrir la cajuela y entregarle su equipaje.
-¨Aquí tiene¨- dijo la castaña entregándole un billete -¨¿eso cubre la cuota?¨.
El hombre asintió con la cabeza y buscó en el bolsillo de su pantalón algunos de los billetes que traía consigo para entregarle la diferencia.
-¨Así está bien¨- sonrió la castaña al ver al honesto hombre regresándole un billete.
-¨Muchas gracias¨- sonrió agradecido -¨¿necesitan ayuda con esto?¨- preguntó cerrando la cajuela del auto.
-¨No, muchas gracias¨- dijo la rubia tomando su maleta de ruedas, mientras la castaña tomaba el bolso de viaje.
-¨Que tengan un buen día¨- dijo el hombre antes de subir de nuevo a su auto.
-¨Igualmente, gracias¨- dijo la castaña.
Ambas chicas regresaron al edificio y subieron al elevador.
-¨¿Cuánto te debo del taxi?¨- preguntó Mina.
-¨Nada, así está bien¨.
-¨Lita, por favor¨- insistió.
-¨En verdad, no es nada¨- se encogió de hombros -¨me alegro de que vinieras antes de irte¨- cambió el tema.
-¨Sabes que no podía ir sin despedirme¨- sonrió -¨aunque estoy segura de que Rei me odiará por no despedirme de ella¨- exhaló desanimadamente.
La castaña sonrió -¨podemos llamarla más tarde¨.
-¨Sería una excelente idea¨- hizo una pausa, cayendo en cuenta de que quizá estaría con Joseph -¨pero, quizás esté ocupada y solo podamos vernos por unos segundos¨- se encogió de hombros.
-¨Es mejor eso a nada¨.
La rubia asintió con la cabeza mientras salían del elevador, dirigiéndose de vuelta al departamento de la castaña.
-¨¿Sabes?¨- dijo Lita -¨estaba pensando ir más tarde al local que compramos hace tiempo, ¿te gustaría acompañarme?¨- preguntó con una gran sonrisa.
-¨Por supuesto, me encantaría¨- asintió con la cabeza -¨¿cuándo van a comenzar a remodelarlo?¨.
-¨Espero que en los próximos meses¨- suspiró -¨Andrew y yo hemos estado un poco ocupados con el trabajo, y estamos ahorrando un poco para poder pagar todo de una buena vez y terminarlo lo más rápido posible¨- terminó de decir deteniéndose frente a la puerta de su departamento.
-¨Deben estar muy emocionados¨.
-¨Yo lo estoy¨- sonrió la castaña abriendo la puerta -¨sabes que siempre ha sido mi sueño, y me sorprendí bastante cuando Andrew sugirió que buscáramos un local que estuviera disponible¨.
-¨Pero es tu complemento¨- alzó las cejas -¨Andrew te adora, y siempre ha hecho todo lo posible para asegurarse de que seas feliz¨- sonrió.
La castaña cerró la puerta detrás de ella -¨y yo soy feliz en la cocina¨- se encogió de hombros.
-¨Me sorprende que Andrew no haya engordado viviendo contigo¨- bromeó.
Lita rio divertida -¨porque tenemos comidas balanceadas, también cocino saludable en algunas ocasiones¨- bromeó.
Mina le sonrió alegremente. Extraña eso, extrañaba a sus amigas. Eran tan diferentes a las chicas de Nueva York, y le hacían falta.
-¨¿Quieres desayunar algo?¨- preguntó la castaña señalando hacia la cocina.
Los ojos de la rubia se iluminaron, -¨me encantaría una taza de café¨- dijo esperanzada, quizá así podría quitarse ese insoportable dolor de cabeza a causa de la resaca. ¿Pero cómo se curaba la resaca emocional, después de pasar la noche con … él?
-¨Enseguida¨- sonrió -¨y creo que tengo unos panecillos de moras, ¿quieres uno?¨.
-¨No tienes que preguntarlo¨- le guiñó un ojo y le siguió a la cocina.
La castaña sonrió y comenzó a poner un poco de té en la cafetera -¨¿y si le llamo a Rei para que venga a desayunar con nosotras?¨- preguntó alegremente.
Mina se encogió de hombros -¨claro, ¿por qué no?¨- sonrió.
-¨Así podemos pasar más tiempo juntas, ella también se va hoy en la noche¨- hizo una pausa mientras buscaba su teléfono -¨o creo que lo cambió para mañana, no estoy segura¨.
-¨¿Rei cambió su vuelo?¨- preguntó sorprendida, sin poder evitar que una enorme sonrisa se formara en sus labios. Si Rei había cambiado su vuelo, eso solo podía significar una cosa. Y si así era, le daba mucho gusto que todo marchara tan bien.
-¨Si, que extraño, ¿no?¨- preguntó distraídamente mientras comenzaba a buscar el número de la chica entre sus contactos.
Gracias por seguir leyendo esta historia, prometo que no la dejaré tan olvidada.
Para aquellos fieles lectores de ¨Déjame amarte¨, estoy por terminar el siguiente capítulo (¡POR FIN!) y lo voy a subir en cuanto lo termine, lo prometo. Así que esperenlo PRONTO :D
Y los que puedan interesarse, tengo otra historia (que es la que ha estado ocupando la mayor parte de mi tiempo, lo siento) que es un Crossover de Sailor Moon y Dragonball Z. Por si les interesa, se llama ¨Cuando te conocí¨, y parece que está teniendo más éxito de lo que esperaba.
Bueno, como siempre, gracias por su tiempo.
Por favor no se olviden de dejar Reviews, aunque solo sea para decirme que me odian porque dejé de actualizar esta historia por mucho tiempo o si quieren hacer una sugerencia o queja. Cualquier comentario es bienvenido.
Gracias, nos leemos pronto...
