Lentamente estoy regresando, y actualizando mis historias.
¡Y no saben lo bien que se siente!

Bueno, antes que nada debo agradecerles por su paciencia y sobre todo por seguir interesados, a todos aquellos que sigan leyendo esta historia.
Y en segundo, este capítulo no va a ser muy interesante que digamos pero es necesario para la transición de vuelta ¨a la realidad¨.

Espero que les guste :)


XI. De vuelta en casa

Había sido una tarde emotiva, y después de tantos acontecimientos, por fin estaba de vuelta en casa.

-¨Gracias¨- dijo bajando del auto, frente a su edificio.

El conductor del taxi le ayudó a bajar su equipaje y se lo entregó rápidamente.
La chica le pagó la tarifa y tomó sus cosas para entrar a su edificio y poder descansar en su cama que tanto extrañaba.

-¨Buenas noches¨- la recibió un hombre mayor en la puerta.

Mina sonrió y devolvió el saludo, dirigiéndose al hombre del mostrador para preguntar si tenía correspondencia esperando por ella.

-¨Bienvenida de vuelta, señorita Aino¨- sonrió el hombre entregándole más sobres de los que esperaba.

-¨Gracias¨- sonrió y se dio la vuelta para dirigirse al elevador y subir a su piso.

La mayoría de las cartas eran basura, o mejor dicho propaganda de las tiendas locales informándole de las ventas que tendrían y otras de las cartas eran de su trabajo.

-´Espero que no se me hayan juntado los casos´- suspiró desganadamente mientras guardaba torpemente la correspondencia en su bolso de viaje.

Las puertas del elevador se abrieron al llegar a su piso. Salió con cuidando, arrastrando su equipaje por la manija y caminó hasta su puerta.

-¨Hogar, dulce hogar¨- dijo para sí al entrar a su departamento. Sonrío para sí y cerró la puerta detrás de ella. Se sentía tranquila ahora que regresaba a su vida rutinaria. No más sorpresas, no más encuentros inesperados, no más problemas emocionales… -´no más Yaten´- dijo una voz en su interior.

Respiró hondo y llevó su equipaje a su habitación.

Ese viaje no había sido para nada como lo imaginaba. Aunque nunca supo realmente por qué accedió a asistir a esa boda.

-´Porque Serena es tu mejor amiga´- dijo la voz en su interior.

Está bien, eso era cierto. Serena había sido su mejor amiga por muchos años y por más que quisiera, no podía perderse el momento más feliz de su vida. Y debía aceptar que la pasó bien, a pesar de todo; le sentó bien reencontrarse con sus viejas amistades. Las había extrañado mucho, y fue increíble poder volver a verlas, abrazarlas y sentir que no había pasado el tiempo entre ellas y todo seguía igual.

Comenzó a desempacar su equipaje y llenó el cesto de ropa sucia que tenía en su habitación. Tendría que bajar a lavar -´lo haré mañana´- pensó mientras entraba al baño a dejar su bolso de cosméticos y la pinza del cabello.

Pasaría el resto del día poniéndose al corriente con lo que le esperaba al siguiente día en la oficina y descansaría lo más posible de aquel viaje tan pesado.

Se puso su pijama y entró a la cocina a prepararse una taza de café para abrir su correspondencia.
Una de sus tiendas favoritas anunciaba que tendría una enorme venta en 3 días. Tomó la revista y comenzó a verla; los bolsos a mitad de precio y los abrigos con descuentos extras.
-¨Si tengo tiempo, iré a ver si encuentro algo lindo¨- dijo para sí y dejó la revista a su lado y regresó su atención a las cartas.

Desechó las que no eran importantes; separó las cuentas que debía pagar y se levantó de la mesa para servirse café en una taza.

Así pasó el día, hasta que llegó la hora de dormir y se fue temprano a la cama para recuperar el sueño que había perdido por la diferencia de horario.

Despertó al siguiente día a primera hora, deseando poder quedarse en cama por el resto del día.

-¨Debí tomar el vuelo más temprano¨- se reprochó mientras apagada la molesta alarma que tenía junto a su cama. Alejó la cobija de ella y salió de la cama con mucha pesadez para dirigirse al baño y prepararse para iniciar su día.

Regresó a la habitación y abrió el closet para buscar un atuendo: falda negra y una linda blusa de seda color perla. Sencilla y conservadora.

Dejó las prendas sobre la cama y abrió su cajón de ropa interior para tomar un juego de algodón color rosa claro y lo llevó consigo al baño para tomar una ducha rápida para comenzar su día de una buena vez.

Al terminar de vestirse y asegurarse de que su cabello se veía impecable, como siempre, tomó unos pequeños aretes de perlas de su joyero y el collar que le hacía juego. Después, se dirigió al closet para tomar un par de sus zapatillas negras que tanto le gustaba usar para ir al trabajo por lo cómodas que eran -´y perfectas para soportar horas enteras cuando tengo que estar de pie´- pensó mientras se sentaba en la cama para asegurar las correas alrededor de sus tobillos.

El reloj marcaba las 7:20 am, debía apresurarse si no quería llegar tarde -¨y soportar a Kim con su odiosa voz chillona¨- rodó los ojos mientras tomaba una chaqueta negra que iba a juego con su falda y uno de los bolsos grandes que solía llevar a la oficina. Presentía que Kim le daría más trabajo del que solía tener, sería mejor ir preparada para llevarse los documentos de vuelta con ella.

Guardó todo lo que necesitaba dentro del enorme bolso oscuro y se acomodó la chaqueta con cuidado antes de salir de su departamento y dirigirse al elevador.

-¨Buenos días, señorita Aino¨- le saludó el mismo hombre mayor que la recibió el día anterior.

-¨Buenos días¨- sonrió -¨¿dónde está Nick?¨- preguntó arrugando un poco las cejas -¨creí que solo tenía el turno de la noche¨.

El hombre asintió débilmente -¨su hijo está enfermo y lo estoy cubriendo por unas horas¨- sonrió.

-¨Tampoco es bueno para su salud que se desvele tanto, ¿al menos desayunó?¨- preguntó.

-¨No se preocupe por mí, señorita Aino¨- sonrió el hombre.

-¨Esperemos que la señora Wagner no se entere entonces¨- bromeó buscando su cartera dentro de su bolso.

El hombre no pudo evitar sonreír alegremente -¨fue idea suya que me quedara horas extra¨- hizo una pausa al ver la cara de sorpresa de la chica -¨ya sabe cómo se preocupa por los hijos de Nick, después de que su madre muriera¨- bajó la mirada -¨ha sido muy difícil para ellos, además no tengo ningún inconveniente con estar aquí fuera de mis horas¨.

Mina sonrió débilmente -¨su esposa es una gran mujer¨.

-¨Soy un hombre afortunado¨- dijo el alegre hombre -¨pero no le quito más su tiempo, señorita Aino, no quiero ser el culpable de que llegue tarde a la oficina¨- sonrió y se acercó lo más rápido que pudo a la puerta para abrirla amablemente -¨que tenga un excelente día¨.

-¨Igualmente¨- sonrió agradecida mientras salía del edificio.

Caminó a la siguiente cuadra, como siempre lo hacía, y estiró su brazo para pedir un taxi.
Debía ser su día de suerte, pues por lo general tardaba al menos 3 minutos en conseguir uno que fuera libre.

-¨Buenos días¨- dijo el hombre deteniendo su auto frente a la rubia.

-¨Buenos días¨- dijo Mina subiendo al auto con cuidado.

-¨¿A dónde la llevo?¨- preguntó disminuyendo el volumen del radio.

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-¨Buenos días¨- dijo entrando a la recepción de la oficina.

-¨¡Mina!¨- sonrió alegremente la joven recepcionista -¨qué bueno que ya estés de vuelta¨.

Melanie, ese era su nombre. Era una chica simpática de corta cabellera castaña y alegres ojos turquesa. A Mina le agradaba esa chica, era de las pocas personas en la compañía con las que podía tener una conversación tranquila sin necesidad de demostrar quién era mejor.

Fingió una pequeña sonrisa cuando sintió la mirada de Kim sobre ella y alzó la mano en un ligero gesto como saludo y continuó su camino hasta su oficina.

-¨¡Mina, ya estás aquí!¨- dijo una delgada chica de larga cabellera oscura, saltando de su asiento y deteniéndose frente a la rubia con una enorme sonrisa que hacía que sus pequeños ojos rasgados parecieran estar cerrados -¨¿cómo estuvo tu viaje? ¿y qué tal la boda de tu amiga? ¿la has pasado bien?¨

-¨Buenos días, Hiromi¨- sonrió -¨mi viaje fue largo y muy cansado, la boda estuvo muy linda y¨- hizo una pausa y acomodó un mechón de su cabello detrás de la oreja -¨supongo que si la pasé bien, volví a ver a mis antiguas amigas de la infancia y fue divertido¨- se encogió de hombros.

-¨Qué bueno que la hayas pasado bien¨- sonrió ampliamente.

Mina asintió con la cabeza suavemente y continuó su camino hasta la puerta de cristal de su oficina.

-¨¿Necesitas algo?¨- preguntó la chica una vez que Mina se sentó frente a su elegante escritorio.

-¨¿No me han asignado nada nuevo aún?¨- alzó las cejas -¨bien, si no ha habido cambios en la oficina, supongo que solo tengo que ponerme al corriente con los casos que tenía pendientes y estaré bien¨.

Una extraña sonrisa se formó en los labios de la joven.

-¨¿Acaso me he perdido de algo?¨- arrugó la frente al ver que su asistente parecía querer decirle algo.

-¨Bueno, al fin nos arreglaron la máquina de cappuccino¨- sonrió dulcemente -¨ya no tenemos que sufrir con ese terrible café regular¨- bromeó -¨¿quieres que te traiga una taza?¨.

-¨Eh, si, por favor, Hiromi¨- dijo sin poder evitar arrugar aún más las cejas por la extraña actitud de la chica.

-¨Enseguida¨- sonrió y se dio la vuelta para salir de la oficina.

La rubia respiró hondo, definitivamente esa chica era extraña. Pero le hacía las horas en la oficina más amenas con su actitud tan alegre y dulce.

Tomó una pequeña llave que traía en su bolso y abrió uno de los cajones que aseguró en su escritorio.
-¨Sabía que aquí estaba¨- dijo para sí al abrir el cajón y encontrar su teléfono móvil dentro de él junto al cable para cargar la batería. Presionó el botón para encenderlo y no ocurrió nada. Definitivamente necesitaría recargar la batería.

Conectó el cable en la fuente que estaba debajo de su escritorio y aprovechó para conectar el cable de su computador y la lámpara de su escritorio.
-¨Ahora si¨- dijo para sí, presionando el botón para encender su teléfono móvil una vez más.

Una pequeña luz roja se encendió a un costado del móvil, y la pantalla se iluminó en fracción de segundos. Tomaría un poco de tiempo, así que cerró el cajón que tenía abierto y eligió otro del lado opuesto. Una vez que tuvo acceso a su contenido, tomó los documentos que había en su interior y los puso sobre el escritorio.

Llamaron a su puerta.

Alzó la mirada y se encontró con un apuesto hombre de cabello castaño oscuro y seductores ojos color miel. Sin duda un hombre atractivo -¨Reynolds¨- sonrió sorprendida de verlo en su oficina.

El hombre alzó una mano y sacudió la cabeza -¨por favor, te he dicho que puedes llamarme Nate¨- sonrió deteniéndose frente a su escritorio -¨Kim me dijo que habías regresado y solo pasaba a saludarte, ¿has tenido un buen viaje?¨- preguntó llevándose las manos a los bolsillos de su pantalón.

La rubia no pudo evitar arrugar las cejas unos instantes -¨si¨- comenzó a decir confundida -¨he tenido un buen viaje, gracias por preguntar, Nathanael¨.

-¨Bien¨- sonrió -¨si necesitas algo, estaré en mi oficina¨- se dio la vuelta.

-¨Aquí está tú…¨- dijo su asistente deteniéndose en la puerta al ver al ver al hombre que estuvo a punto de salir.

-¨Es bueno tenerte de vuelta, Aino¨- dijo el hombre ignorando a la chica en la puerta y saliendo de la oficina para dirigirse a la suya.

-¨¿Gracias?¨- preguntó en voz baja, segura de que nadie la escucharía. Dirigió su atención a su joven asistente, quien apresuraba el paso para dejar la taza sobre su escritorio y corría a la puerta para cerrarla -¨¿Hiromi?¨- alzó una ceja al ver a la chica regresar y sentarse frente a ella.

-¨No vas a creer lo que te voy a decir¨- dijo la chica en voz baja, haciendo una seña con el dedo de que debía guardar silencio.

-¨De acuerdo¨- arrugó la frente confundida, tomando la taza frente a ella y llevándola a sus labios.

-¨Hace unos días, llegó eso¨- señaló un arreglo floral un poco descuidado justo detrás de la silla de Mina, junto a la ventana -¨y ojalá hubieras podido ver la cara de Kim¨- se llevó una mano al pecho -¨estaba tan molesta que estoy segura que el pobre de Tommy tuvo que pagar por todo¨- se encogió de hombros -¨pero lo mejor de todo es que todos en la oficina se enteraron de que ella y Nathanael¨- hizo una pausa y alzó las cejas -¨tú sabes¨- rió -¨pero después tuvieron una discusión en su oficina y nadie supo que ocurrió después¨- sonrió maliciosamente.

Mina dejó su taza sobre el escritorio y volvió a dirigir su atención al arreglo floral detrás de ella -¨¿cuándo dices qué llegó?¨- preguntó sumamente confundida, sobre todo por no percatarse del arreglo cuando recién entró a su oficina.

-¨Hace dos días¨- sonrió -¨además de incesantes llamadas¨- alzó una ceja acusatoriamente -¨me vi en la penosa necesidad de decirle en qué hotel te hospedabas¨.

-¨De modo que fuiste tú¨- dijo levantándose de su asiento y acercándose al arreglo floral.

-¨De nada¨- sonrió la joven, cruzando su pierna sobre la otra.

Mina tomó el pequeño sobre entre las flores y lo abrió para ver la nota en su interior.

-¨¿Y bien?¨- preguntó la chica al ver la enorme sonrisa en sus labios.

La rubia no dijo nada y regresó la nota al interior del sobre y volvió a sentarse en su escritorio -¨hace un momento mencionaste algo sobre algunos mensajes¨- alzó las cejas.

-¨Nada importante¨- negó con la cabeza -¨solo ya-sabes-quién buscándote, y pidiéndome que te dijera que necesitaba hablar contigo¨.

-¨¿No dijo nada más?¨- preguntó abriendo el cajón junto a ella y guardando el pequeño sobre.

-¨Fue todo¨- se encogió de hombros y apretó los labios -¨¿no has hablado con él?¨.

Mina se llevó una mano a la frente -¨olvidé mi móvil aquí¨- dijo tomándolo para mostrárselo.

-¨¿Y no te ha llamado al hotel?¨- arrugó la frente -¨le he dado el número y dijo que-¨

-¨Si, pero estuve ocupada¨- suspiró, no queriendo entrar en detalles -¨me ha dejado algunos mensajes pero fue todo¨.

La chica se levantó de su asiento -¨pues entonces llámalo¨- señaló al móvil que descansaba sobre el escritorio -¨debo regresar a mi escritorio antes de que Kim me arranque la cabeza¨- rodó los ojos y se dirigió a la puerta.

-¨Ya veremos¨- fue lo único que pudo decir y regresó su atención a los documentos que debía leer.

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Había terminado de leer el tercer folder lleno de documentos y comenzaba a sentirse completamente agotada. Tomó su taza de café y notó que estaba vacía, quizá era momento de pedirle a su asistente que le llevara otra.

Apretó los labios al notar que la luz en su móvil había cambiado a verde, indicándole que la batería estaba completamente repuesta.

Dejó la taza sobre el escritorio y desconectó el cable de su móvil.
Presionó una tecla y esperó unos momentos a que se encendiera.

El teléfono de su escritorio comenzó a timbrar.

-¨¿Si?¨- preguntó llevándose el auricular a su oreja.

-¨Mina¨- comenzó a decir su asistente del otro lado de la línea -¨la señora Dale está en la línea dos¨.

-¨¿Qué necesita?¨- preguntó sobresaltándose al escuchar su móvil vibrar repetidas ocasiones sobre su escritorio.

-¨Dice que tiene algunas preguntas sobre una carta que le enviaron¨- respondió la joven.

-¨De acuerdo¨- dijo terminando la llamada y presionando el botón en el teléfono fijo para responder la llamada que esperaba en la línea dos -¨¿Señora Dale?¨- preguntó una vez que cambió la llamada.

-¨¿Señorita Aino?¨- preguntó la mujer del otro lado de la línea.

-¨Si, dígame señora, ¿en qué puedo ayudarle?¨- preguntó.

La mujer comenzó diciendo que había recibido una carta en el correo donde le informaban que debía presentarse en la oficina de una compañía de seguros para una entrevista.

-¨Señora Dale, usted no tiene por qué preocuparse. Nosotros nos encargaremos de todo, ya les hemos enviado una carta pidiéndoles que no la molesten¨- comenzó a decir la chica -¨usted no debe responder nada aún, esa carta puede tirarla por ahora. Si llegan a volver a molestarla, por favor llámeme, yo me encargaré de todo eso¨.

-¨Si, pero ¿qué hago si vuelven a llamarme?¨- preguntó la mujer con evidente preocupación.

-¨¿Ha hablado con alguien?¨.

-¨No desde antes de que fuera a su oficina¨ - fue la respuesta.

Mina asintió con la cabeza -¨entonces no se preocupe por nada, si vuelven a llamarla usted puede decirle que todo deben tratarlo conmigo directamente. No tienen nada que hablar con usted, señora Dale¨.

-¨¿Entonces no tengo que hacer nada?¨.

-¨Nada, nosotros nos encargaremos de todo¨- insisitó.

-¨Ah, perfecto. Solo quería preguntárselo porque no sabía qué debía hacer¨.

-¨No hay ninguna problema, ¿hay alguna otra cosa con la que pueda ayudarle?¨- preguntó tomando su móvil y encendiendo la pantalla.

-¨No, eso era todo. Muchas gracias, señorita Aino¨- dijo la mujer.

-¨Por nada, hasta luego señora Dale. Que tenga un buen día¨- dijo antes de terminar la llamada y continuar prestando atención a la pantalla de su móvil.

Alzó una ceja al ver que tenía dos mensajes de voz y cinco mensajes de texto.

Sonrió cuando comenzó a leer el primero. Y lo mismo sucedió con los dos que le siguieron, para después llamar a su buzón de voz.

-¨Hola este mensaje es para Minako Aino, hablamos de la librería Creek para informarle que su pedido ya ha llegado. Puede pasar a recogerlo cuando quiera. Gracias¨ -

Sonrió al terminar de escuchar el mensaje, se había olvidado por completo de ello. Tendría que ir al centro comercial después del trabajo. Presionó una tecla y lo eliminó, y comenzó a reproducirse el siguiente..

-¨¿Nako?¨- sintió un nudo en su estómago al escuchar su voz -¨¿por qué no contestas? Lipsvash mi (te extraño)¨-

Presionó la tecla para repetirlo y cerró los ojos a la vez que un largo suspiro escapó de sus labios. Siempre le gustaba escucharlo hablar en su idioma natal, era tan exótico y…. sensual.

Decidió que ese mensaje no lo eliminaría y dejó su móvil sobre el escritorio de nueva cuenta, debía regresar su atención al trabajo. Por más difícil que aquello fuera.

Aunque quizá Hiromi tenía razón, debía llamarlo.

Después de todo la había llamado a la oficina. Y al móvil y también al hotel en el que se hospedaba.

Giró su silla hacía la ventana y suspiró sin darse cuenta -´y además me envió mis flores favoritas´- mordió su labio y regresó su silla hacia el frente.

-´Kim me matará si me ve que no estoy trabajando´- rodó los ojos y decidió que lo mejor sería enviarle un mensaje de texto y, entonces, encendió la pantalla de su móvil y comenzó a redactar.

¨Hola Stan, perdona que no había contestado tus llamadas. Gracias por las flores, sabes que me encantan.¨

Alzó la mirada al techo y mordió su labio nerviosamente sin saber qué más debía decir.

Después de pensarlo algunos instantes, decidió que sería mejor dejarlo así y presionó en su pantalla la opción ¨enviar¨.

Dejó su móvil sobre el escritorio y regresó su atención a los documentos junto a ella. Un largo suspiro salió de sus labios, ¿por qué le estaba costando tanto trabajo concentrarse?

Tomó la taza que tenía frente a ella y se levantó para salir de su oficina.

-¨¿Necesitas algo?¨- preguntó su asistente inmediatamente al verla salir.

Mina le mostró la taza y fingió cara de puchero -¨me estoy quedando sin energía¨.

La joven se levantó de su asiento inmediatamente -¨¿y por qué no me lo pediste?¨- sacudió la cabeza tomando la taza de las manos de la rubia, dirigiéndose al comedor.

-¨No he dormido lo suficiente, necesitaré de otro día para acostumbrarme a la diferencia de horario¨- dijo caminando detrás de ella.

-¨Pues no tienes mucho tiempo¨- bromeó la chica acercándose a la máquina para hacer cappuccino.

-¨Por cierto, olvidé preguntarte ¿alguna novedad en el caso de la pizzería?¨- preguntó recargándose sobre la pared.

-¨Sigo esperando que el hospital me envíe los documentos, ya sabes cuánto tardan en llegar¨- rodó los ojos.

-¨Y que lo digas¨- asintió con la cabeza -¨¿y cómo has estado?¨- preguntó intentando tener una conversación más relajada.

La chica sonrió alegremente, como solía hacerlo todo el tiempo, haciendo que sus ojos rasgados se vieran aún más pequeños -¨muy bien, estoy pensando en participar en una competencia local de karaoke¨.

-¨¿Al fin lo vas a intentar?¨- preguntó sorprendida.

-¨Creo que si¨- dijo la chica acercándose a ella con la taza de cappuccino en sus manos -¨he estado pensando en lo que me dijiste, y si no lo intento ahora¨- se encogió de hombros -¨quizá nunca lo haga¨.

Mina sonrió recibiendo su taza de café -¨verás que no te arrepentirás, y por supuesto debes invitarme cuando lo hagas¨.

-¨Claro, debes estar ahí como mi apoyo moral¨- volvió a sonreír.

-¨No podría faltar¨- bebiendo un poco de su café.

-¨Ahí estás¨- dijo una voz acercándose a ellas -¨Victoria está en la corte y necesito que alguien le ayude a un cliente, ¿puedes hacerlo, Minako?¨- preguntó seriamente.

-¨Por supuesto, que pase a mi oficina¨- asintió con la cabeza.

La mujer dirigió una fría mirada hacía ella y se dio la vuelta sin decir más.

Ambas chicas voltearon a verse.

-¨Yo también te extrañé, Kim¨- bromeó la rubia en voz baja antes de dirigirse de vuelta a su oficina.


Prometo que el siguiente capítulo será más interesante.

Por favor no duden en dejar sus comentarios, quejas y sugerencias. Ya saben que todos son agradecidos y más que bienvenidos.

Como siempre, gracias por su tiempo y espero que sigan interesandose en mis historias.

En otra de mis confesiones, debo decirles que uno de los motivos por los que no había actualizado es porque había estado ocupada y, recientemente, bastante enferma. Entre medicamentos y demás, no había tenido tiempo de nada más que de dormir y eso realmente fue horrible.
Y otra de las razones es porque empecé a escribir otras historias que aún no voy a publicar porque necesito hacer algunos cambios y, sobretodo, porque me gustaría actualizar primero las historias que tengo antes de comenzar un nuevo proyecto. O ustedes qué opinan, ¿les gustaría que publicara alguna de mis historias nuevas?

Bueno, pues por el momento es todo. Saludos a todos :)