¡Pueden creer que por fin actualicé!
Por alguna extraña razón este capítulo estaba listo, pero bien guardado en un folder en mi computadora. Pude haber actualizado desde hace tiempo, pero eso me pasa por no mantenerme al corriente con mis historias.
Pero estoy intentando regresar, y eso es bueno, ¿no?
En fin, este capítulo es un poco corto pero porque no quiero revelar muchas cosas que pueden o no ocurrir más adelante.
XII. Cambios
-¨Gracias, buenas noches¨- dijo la rubia después de recibir su paquete, dirigiéndose a la salida.
Había sido un día largo, y no creyó que fuera a ser tan agotador. Pero al menos había recibido los libros que encargó, y quizá eso le ayudaría a relajarse y olvidarse un poco del trabajo.
Salió de la librería y caminó un poco por las calles antes de esperar por un taxi que la llevara a su departamento.
De pronto, su móvil comenzó a timbrar.
Abrió su bolso con cuidado para tomar el móvil, pero no alcanzó a responder la llamada.
Apretó los labios al ver el nombre en el identificador y presionó el botón para regresarle la llamada, haciendo la parada a un taxi mientras su llamada entraba.
-¨Alo, Nako?¨ - preguntó una voz ronca del otro lado de la línea.
-¨Hola¨- dijo tímidamente, sintiendo un nudo formarse en su estómago. Agradeció mentalmente que estaba por subir al taxi y se apresuró a decirle al hombre a dónde llevarla.
-¨Lipsvashe mi (te he extrañado)¨ - dijo la voz -¨¿recibiste mis mensajes?¨ - preguntó con ese exótico acento que tanto le gustaba.
-¨Si, Hiromi me ha dicho que estuviste llamando¨- sonrió -¨olvidé mi móvil en la oficina, ya sabes que a veces soy un poco distraída¨- rio un poco.
-¨Creí que quizá era una forma de decir que… Kak kazvash? (¿cómo se dice?)¨- hizo una pausa -¨me evitabas¨.
-¨No, no, para nada¨- se apresuró a decir nerviosamente -¨solo fue un descuido, lo siento¨- mordió su labio -¨y de nuevo muchas gracia por las flores, son hermosas¨.
-¨A ti si po-krasiva ot tsvetya (tú eres más hermosa que las flores)¨.
-¨Sabes que no tengo idea de lo quiere decir eso, pero supongo que aceptas mi agradecimiento¨- rio.
El chico rio del otro lado de la línea -¨si y no¨- hizo una pausa -¨¿qué tal el trabajo?¨.
-¨Pesado y aburrido¨- suspiró -¨pero estoy por llegar a casa y podré relajarme¨- hizo una pausa -¨¿y qué hay de ti?¨- preguntó -¨¿entrenamiento o algún juego?¨.
-¨Ganamos los últimos dos partidos, pero ya no entreno¨- dijo seriamente.
-¨¿Qué quieres decir?¨- preguntó a la vez que el auto se acercaba a su edificio, y le indicó al conductor dónde podía dejarla.
-¨No más juegos, por un par de semanas¨- dijo la voz del otro lado de la línea.
-¨¿Te han suspendido?¨- preguntó arrugando las cejas, mientras tomaba algunos billetes para pagarle al conductor, y bajó del auto.
-¨Ne (no), el equipo me necesita¨- dijo en un tono de voz que parecía como si estuviera bromeando.
-¨¿Entonces qué ocurrió?¨- insistió -¨no pueden hacerte esto, ¿necesitas ayuda legal?¨- preguntó asumiendo su tono profesional a la vez que entraba a su edificio.
-¨Ne (no)¨- repitió la voz y de pronto la llamada se cortó.
-¨¿Stan? ¿Sigues ahí?¨- preguntó la chica cerrando la puerta detrás de ella y luego dirigiendo su atención a la pantalla de su móvil -¨qué extraño¨- pensó en voz alta arrugando las cejas y presionando la opción para llamarlo de vuelta. Comenzó a timbrar pero fue directo al buzón de voz -¨Stan, no sé qué fue lo que ocurrió pe-¨- su cuerpo entero se congeló al sentir una mano tocar su espalda, y su corazón comenzó a latir con más fuerza.
Aquella mano que tocaba su espalda fue acompañada por otra que rosaba su cintura.
Mina sintió como lentamente la sangre se le bajaba hasta los talones y, sin saber qué hacer, buscó con la mirada al señor Wagner o al otro hombre que por lo general estaba en la entrada para poder pedir ayuda. Y entonces recordó que tenía el móvil en la mano y bruscamente se separó con un poco de dificultad -¨llamaré a la policía si no m-¨- sus ojos se abrieron bien grandes cuando se volvió hacia su atacante.
-¨No quise asustarte¨- alzó ambas manos a la altura del pecho.
La rubia respiró hondo y pasó una mano por su frente -¨por todos los cielos, ¿intentas matarme?¨- bufó molesta, y se llevó la mano al pecho para sentir los bruscos latidos de su corazón.
-¨Lo siento¨- dijo sin poder evitar reír un poco.
-¨¿Te parece gracioso?¨- protestó -¨casi me da un maldito infarto, por favor no te rías¨.
El chico se acercó a ella lentamente y, con mucho cuidado, la tomó por los brazos acariciando su piel suavemente para acercarla a él y abrazarla cariñosamente.
-¨No vuelvas a hacerme eso¨- dijo tímidamente, dejándose llevar hasta sus fuertes y protectores brazos.
El chico negó con la cabeza.
-¨¿Qué haces aquí?¨- preguntó la rubia separándose de él, después de recuperar la calma.
-¨Quería verte¨- se encogió de hombros y acarició su rostro suavemente, con el dorso de su mano.
Una pequeña sonrisa se formó en sus labios entonces, tomando su mano con la suya y mirándole dulcemente a los ojos. -¨¿Solo por eso estás aquí?¨- preguntó.
El chico asintió con la cabeza, tomando su rostro con su mano libre y acercándolo al suyo para poseer sus labios en un súbito beso.
Mina rodó su cuello con sus brazos rápidamente, olvidándose por completo de sus libros y dejándolos caer al piso repentinamente. Sintió sus fuertes brazos rodear su cintura y acercar su cuerpo más al suyo.
Se separó bruscamente de ella al escuchar el sonido del elevador indicar que las puertas estaban por abrirse y alguien podría verles.
La rubia sintió que le faltaba el aire, y en un rápido movimiento tomó el paquete con sus libros que estaba en el piso y tomó al chico de la mano para dirigirlo al elevador sin pensar en nada más.
Una encantadora sonrisa se formó en sus labios una vez que las puertas del elevador se cerraron, y al ver que estaban completamente solos la tomó por la cintura y la llevó hasta la pared. Recargando su espalda en la pared y sujetando su cintura, volvió a posar sus labios sobre los suyos.
Mina rodeó su cuello una vez más, dejándose llevar por el deseo que envolvía aquel apasionante beso y antes de que supiera lo que estaba ocurriendo, sintió sus piernas dejar de tocar el piso y rodeó su cintura con ellas, asegurándose de acercarlo más a ella. Y sobre todo, de que no la fuera a dejar caer.
-¨Nuzhdaya se (te necesito)¨ - dijo besando su cuello posesivamente.
La chica sintió su cuerpo entero estremecerse ante sus caricias, y aunque no podía comprender sus palabras el simple tono de su voz le fue suficiente; apretó sus puños enredados entre su cabello y un pequeño gemido escapó de sus labios a la vez que sus caderas comenzaban a moverse, suplicando por él.
El elevador indicó que habían llegado a su piso.
Se separó bruscamente de ella y la tomó en sus brazos para conducirla hasta su puerta.
Mina no pudo evitar reír ante la rapidez de sus pasos, sin duda alguna este hombre era ágil. No por nada era uno de los mejores jugadores de la liga.
Se detuvieron frente a la puerta de la chica y la bajó lentamente para que pudiera tomar la llave de su bolso.
-¨Alguien está impaciente¨- bromeó a la vez que abría la puerta.
-¨Da (si)¨- dijo bruscamente, mojando sus labios a la vez que cerraba la puerta detrás de él.
-¨Solo dame un momento¨- dijo dando un paso hacia atrás antes de que el chico volviera a tomarla en sus brazos, mostrándole el paquete de libros e indicándole que pasara y se pusiera cómodo.
El chico asintió con la cabeza y la siguió con la mirada.
-¨¿Quieres beber algo?¨- preguntó la chica alejándose -¨creo que tengo una botella de vino en la nevera¨.
Volvió a asentir con la cabeza y entró a la cocina en busca del vino. Tomó dos copas de la alacena, sonriendo para sí al percatarse de lo familiarizado que estaba con la cocina de la chica.
-¨¿Stan?¨- llamó Mina entrando en la cocina -¨veo que la has encontrado¨- sonrió al ver la botella de vino en su mano.
Destapó la botella y sirvió un poco de vino en cada una de las copas. Le entregó una a la chica y con una encantadora sonrisa alzó la suya, para brindar.
Mina sonrió alzando una ceja -¨¿por los buenos reencuentros?¨- bromeó.
El chico asintió con la cabeza y bebió el contenido de su copa rápidamente. Esperó a que la rubia hiciera lo mismo y, alejando las copas de ellos y dejándolas sobre la encimera de la cocina, se acercó a ella lentamente.
Su corazón comenzó a latir rápidamente, por alguna razón siempre la hacía sentirse demasiado nerviosa y no sabía cómo controlarlo. -¨¿Tienes hambre?¨- preguntó débilmente, sonrojándose instantáneamente al sentir su mirada devorar su cuerpo en ese mismo instante. Mojó sus labios al sentir su garganta secarse -¨¿quieres cenar a-algo?¨- preguntó débilmente al sentir su mano sostener su barbilla.
-¨Sled (después)¨- dijo en voz ronca, tomándola por la nuca con ambas manos y acercando su rostro al suyo -¨por ahora¨- dijo rosando sus labios -¨tengo algo más en mente¨- terminó de decir al unir sus labios a los suyos y tomarla en sus brazos para ir hasta su habitación.
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A la mañana siguiente despertó al sonido de su alarma indicando que era hora de comenzar su día.
Apagó la alarma y suspiró sin siquiera sorprenderse de encontrarse sola en la cama.
Pero al menos había una nota en el mueble junto a la cama, deseándole un buen día y prometiendo llamarla esa tarde.
Se levantó de la cama y se dirigió al baño.
Había pasado una noche muy buena, y le sentaba bien saber que lentamente todo regresaba a la normalidad.
Al menos para ella.
Salió del baño después de lavarse las manos y abrió el cajón de ropa interior para tomar algunas prendas y después se dirigió al armario para elegir un atuendo para ese día.
-´Espero que Stan esté bien´- pensó para sí al recordar la fractura de su pie -´aunque eso no le impidió pasar toda la noche en-´- sonrió sacudiendo la cabeza, deteniendo sus pensamientos antes de que se distrajera más de lo necesario -¨basta, Minako¨- se reprendió -¨hora de tomar una ducha¨- dijo para sí dirigiéndose al baño una vez más.
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-¨Buenos días, Mina¨- saludó su asistente inmediatamente al verla llegar.
-¨Sí, buenos días¨- respondió con una agradable sonrisa, continuando su camino hasta su oficina.
-¨¿Está todo bien?¨- preguntó la joven caminando detrás de ella.
-¨Por supuesto¨- dijo acomodando su bolso sobre su escritorio -¨¿tenemos algún caso para hoy?¨.
La joven se cruzó de brazos -¨¿por qué tengo la impresión de que algo cambió en ti?¨- alzó ambas cejas.
Mina no pudo evitar reír -¨¿de qué estás hablando, Hiromi?¨- arrugó las cejas divertida.
-¨No lo sé, jefa¨- se encogió de hombros -¨te ves más, no sé, relajada¨.
-¨Bueno, al fin pude dormir lo suficiente y recuperarme un poco de esa maldita diferencia horaria¨- rodó los ojos divertida -¨¿podrías traerme un café regular, por favor?¨- dijo sentándose.
-¨¿Café regular?¨- sonrió la chica, haciendo que sus ojos rasgados se vieran un poco más pequeños -¨alguien tuvo una buena noche¨- bromeó saliendo de su oficina.
-´Y no quieres saber al respecto´- pensó para sí sonriendo ampliamente. En verdad la había pasado bien con Stan, y no podía evitar sentirse tranquila y relajada. Y lista para conquistar el mundo si fuera necesario.
-¨Aino¨- llamaron a su puerta suavemente.
Alzó la mirada para encontrarse con Kim –¨buenos días¨ -dijo.
-¨Sala de juntas en 10 minutos¨ -fue lo único que dijo antes de alejarse.
Mina no pudo evitar arrugar las cejas, aquello había sido extraño. Incluso para Kim.
-¨¿Leche fresca para tu café?¨ -preguntó su joven asistente al regresar a su oficina -¨Melanie trajo un endulzante de vainilla que te va a encantar, deberías probarlo¨.
-¨Gracias¨-dijo seriamente.
-¨¿Ocurre algo?¨ -preguntó preocupada al ver el semblante de la rubia.
-¨Kim me ha dicho que vaya a la sala de juntas¨.
-¨Por supuesto¨ -dijo la chica en voz baja, asintiendo con la cabeza suavemente –¨ya lo sospechaba¨.
-¨¿De qué estás hablando?¨ -preguntó Mina confundida, revolviendo un poco de leche en su café para luego dejar el cartón de leche sobre el escritorio.
-¨¿Recuerdas ese cliente que tuviste que ver porque Victoria estaba en la corte?¨ -esperó a que Mina asintiera con la cabeza, y luego continuó -¨Kim se reunió con unas personas y Tommy me dijo que escuchó algo sobre posibles inversionistas o algo por el estilo¨.
-¨¿Inversionistas?¨ -preguntó la rubia sorprendida, casi escupiendo el pequeño sorbo que había tomado de su café -¨¿estás segura de ello?¨.
-¨No¨ -negó con la cabeza -¨eso fue lo que me dijo Tommy. Kim le pidió que les ofreciera café mientras discutían algunas cosas sobre la firma¨.
-¨Esto no suena nada bien¨ -apretó los labios nerviosa -¨espero que al menos podamos mantener nuestros empleos¨.
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-¨Buenos días, Aino¨ -le sonrió el atractivo hombre de oscura cabellera castaña.
-¨Buenos días¨ -sonrió entrando a la sala de juntas con el resto de sus compañeros.
-¨Vaya, no sabía que ya habías regresado¨ -dijo sorprendida una mujer de corta cabellera rubia -¨¿qué tal tu viaje?¨.
-¨Me fue muy bien, gracias por preguntar¨ -respondió con una de sus mejores sonrisas -¨Kim me dijo que ayer te presentaste en corte¨ -esperó a que la mujer respondiera y luego continuó -¨¿has ganado?¨.
-¨Aún no¨ -suspiró -¨el otro abogado nos sorprendió con nueva supuesta evidencia y el juez necesita verificarla, eso me retrasará al menos dos días¨.
-¨Detesto cuando hacen eso¨ -apretó los labios -¨ojalá se solucione pronto¨.
-¨Lo mismo espero¨ -bufó -¨al menos estaré preparada para la siguiente sesión, uno de mis testigos aceptó hablar frente al jurado¨ -asintió con la cabeza -¨me ayudará bastante¨.
-¨Excelente, mucha suerte, Victoria¨.
-¨¿Qué hay de tu caso con la pizzería?¨ -preguntó el hombre de cabellera castaña, sentándose junto a Victoria.
-¨Sigo esperando que me envíen unos documentos¨ -se encogió de hombros.
-¨No entiendo por qué tardan tanto, seguro enviaste esos documentos hace días, ¿no?¨ -preguntó la mujer de corta cabellera rubia.
-¨Al menos una semana antes de irme¨ -asintió con la cabeza -¨estoy perdiendo valioso tiempo¨.
-¨¿Alguno de ustedes sabe por qué estamos aquí?¨ -preguntó un hombre mayor, de tez oscura y ojos verde claro sentándose de lado opuesto de la mesa.
-¨Buenos días Jeremy¨ -le saludó cortésmente el otro hombre.
-¨Escuché que es algo sobre un inversionista¨ -dijo Minako en voz baja, sorprendiéndolos a todos.
-¨¿Estás segura de eso?¨ -preguntó Victoria preocupada.
-¨No, pero supongo que pronto lo sabremos¨.
-¨Ahí viene Kim¨ -señaló el hombre de cabellera castaña.
-¨Buenos días a todos¨ -dijo Kim entrando a la sala de juntas -¨les tengo excelentes noticas¨- comenzó a decir, manteniéndose de pie frente a la enorme mesa.
Todos permanecieron en silencio esperando escuchar lo que sea que tuviera que decirles.
Fue entonces que Minako sintió que la habitación entera daba vueltas, y un enorme nudo se formó en su estómago al ver quién estaba por entrar a la sala de juntas.
