KONISHIWA
Muchas gracias por todos los comentarios y su paciencia, espero que les agrade este capítulo. También, les quiero avisar que escribiré nuevas historias. Además, espero más opiniones y que esto sirva de inspiración a los escritores de fanfiction, me honra ser una escritora de esta fabulosa página. Sin más que decir.
CORRE CINTA
Se movía a buen ritmo, sus músculos le dolían y su cabeza le daba vueltas, pero no importa. Nada le importaba, lo verdaderamente importante en este momento es encontrarlos. Le valía el maldito dolor, le valía el estrés, le valía lo agitado que estaba. Bien podrían darle un tiro y ni lo tomaría en cuenta, su mente solo tenía un objetivo.
Sus hermanitos.
No quería ni pensar en lo que estaban sufriendo, seguramente se les quedaría en la cabeza y no los dejaría dormir en paz por varias semanas.
Apuró la marcha, si es que podía ir aún más aprisa; porque se diría que hasta ya sobrepasó, y con creces, la marca del mejor corredor a nivel mundial. Y lo hizo de hecho.
-Fuff fuuf-cada respiro suyo entrecortado le daba porras. Sí, era oficial que aunque haya un huracán o un terremoto, él seguiría como si nada. Estaba decidido y determinado a salvar a sus seres queridos de ahí.
Los gritos ensordecedores no paraban y la cabeza ya le pinchazos.
-¡Ahhhhh!
Se le hizo una eternidad, sin embargo llegó a su destino de donde procedían esos horribles ruidos que paralizaban. La oscuridad de aquel lugar no había cambiado y el frío que comenzó a percibir hace unos minutos incrementó de forma severa, ¿A cuánto estaba la temperatura? ¿A menos de diez grados quizá?
Dio un paso más y notó lo que era una construcción en muy mal estado, tal vez en otros tiempos era una mansión ¿Genial? ¿No?
Unas rejas altas y oxidadas se mostraban, al igual que unas ventanas en las paredes empobrecidas verdaderamente viejas, sin contar la mugre y el polvo, y uno que otro pedazo de piedra saltado del camino que da a la entrada; una pocilga muchos afirmarían.
Lo soportas, pero… ¿Por cuánto tiempo?
Jadeando se detuvo frente a aquellos escombros, sin mas, se hizo camino de forma lenta a la puerta. Tocó la perilla con sus tres dígitos, apenas un roce, tenía muchas preguntas sobre la casa que apareció de la nada en su camino, y el bendito tiempo no estaba de su lado, así que la tomó y la giró. Empujó un poco y fue recibido con un chirrido que hacía que cualquiera con buen oído se los tapara por el agudo sonido, de nuevo sintió el aire frío recorriendo los poros de su piel. Como advirtiéndole algo.
Intentas huir… y no lo logras.
Cruzó el umbral, ahora solo tenía que buscar el punto donde se encontrarían sus hermanos. Levantó la cara para ubicar en que parte sería esa de la casa/mansión.
Muy obvio era que se hallaba en el recibidor con un curioso, sin mencionar elegante, diseño. En las paredes había unas pinturas antiquísimas que junto con el color oscuro de estas daba un grato contraste, los muebles estaban tapizados con una tela dorada con unos estampados de flores, en el piso una alfombra suave y en el techo un candelabro de oro con unos pequeños cristales colgando.
Impactante, pero no había tiempo para más observaciones.
Automáticamente sus piernas volvieron al trabajo, aún precavido al dar con la primera puerta del corredor, asomó la cabeza. No debía de olvidar su entrenamiento ninja, siempre uno debe estar atento a su entorno. Estar en las sombras.
Los alaridos cesaron. Un hombre podría agradecer por ello, pero no el de bandana azul, a él eso no le hacía ningún consuelo.
Con elegante andar avanzó un buen largo, se estaba acercando. Paredes colores otoño en conjunto con más cuadros en ellas seguían siendo la decoración y la fina alfombra suavizaba sus pasos. El corredor ya era menos. Faltaban solo decímetros para tocar el borde de este. Que mostraba con un finísimo tallado otra puerta. ¿No aparentaba ser especial? ¿O sí lo era?
Chhhhhhrrrri chhhhrrrrrrrrrri
Se logró abrir por su cuenta, esto… esto no prometía nada bueno. Y lo infame de todo fue…
-¡AAAAHHHHHHH!
Desgarrados sollozos volvieron de frente a Leo, cadenas fuertes y metal golpeando carne compartía la escena. Horroroso fue ver a sus queridos hermanos atados con cuerdas gruesas con los ojos rojos y dilatados. Con pequeñas lágrimas escurriéndose por sus jóvenes mejillas y de estas rasguños se alcanzaban a observar.
Ahí, verlos era tétrico y si le sumaba quien era su verdugo. Oh no, se suponía que esa cosa se había ido, que no volvería, que huyó ¡¿Qué demonios estaba pasando?! Al parecer no iba a dejárselo tan fácil a nuestro líder.
-¡Rafa, Mikey, Donnie!-llamó el mayor.
Te esfuerzas y no ganas.
Se hizo camino hacía ellos. La bestia siguió dándole golpes, sangre ya cubría gran parte de sus cuerpos. Zarpazos igualmente, que siendo acompañados con dolor era lo mejor que un maldito loco quisiera hacer realidad a sus víctimas.
¿Qué tanto puedes soportar?
-¡Leo…LEO!-no más, ya no más. No toleraría un solo grito de sus hermanos. Esa cosa se había pasado de la raya, sus puños se ponían blancos por la fuerza con la cual los apretaba, de sus dientes rechinidos se hacían oír, sus ojos azules como el océano ya no templados y pacíficos, sino eran olas de un mar embravecido y furioso que fácilmente sería capaz de sumir a toda una costa bajo sus aguas. Otro azote se escuchó. Definitivamente debería ponerse a rezar. Te metes con sus hermanos y las consecuencias ante tal acto no están garantizadas, lo único que se puede afirmar, es que no serán gratas.
-¡Aléjate de ellos maldito demonio!-con clamor digno de un guerrero se abalanzó sobre aquel ser.
La bestia en respuesta devolvió el gesto. Se arrodilló un poco para tomar impulso, su mirada no se despegaba del muchacho. Saltó.
-¡Rrrrrrraaa!
-¡Ahhhrrrr!
La batalla dio inicio, donde el choque de golpes era la perfecta compañía de la barbarie iniciada. Uno, dos, tres puñetazos fueron conectados y respondidos de otros tres. Sangre goteaba por la comisura de los labios de ambos, al igual que la de los nudillos.
Enojada la bestia, cambió su dirección de sus embestidas a los niños, mandando más sufrimiento a sus cuerpecitos que presentaban varios hematomas.
-¡Buuuuaaa!-lloraban los menores.
Leo rápidamente se coló detrás de esa cosa despreciable y la atacó de manera potente, que fue suficiente para que su atención se centrara en él de nueva cuenta.
El de azul tomó distancia de la alimaña que tenía como contrincante, cayó de cuclillas y colocó cada una de sus manos a los costados como apoyo. Estiró su pierna derecha y pateó con la intención de darle en el hocico. Bien, el resultado fue el esperado y eso le sumó tiempo para otro ataque directo al pecho, aprovechando que la patada la había logrado aturdir por unos segundos.
Excelente.
La bestia comenzaba a replegarse. Ventaja para el joven ninja que seguía dando patadas y puñetazos a diestra y siniestra, sin sudar siquiera.
Lo que hacía que le hacía preguntarse a monstruosidad. ¡¿Cómo era eso posible?! ¡NO PODÍA SER QUE UN NIÑO, UN NIÑO, DE NO MÁS DE QUINCE AÑOS LE DIERA TAN FUERTES APORREONES!
¿O sí era posible?
Sacudió la cabeza para despertar porque DE NUEVO ese chiquillo de logró dar-Rrrr…-como dolía, se estaba arrepintiendo verdaderamente de querer "jugar" con sus hermanos. Ese de bandana azul sí que daba pelea.
¿Podrás protegerlos?
-¡No vuelvas a tocarlos!-rugió un enfurecido Leonardo quien se acercó a una de las paredes, las cuales se hallaban cubiertas de no solo mugre y polvo, también, una gran variedad de armas filosas y picudas. Tomó una espada larga y reluciente con un mango de cuero negro, y con ella en mano fue rediciendo el espacio que separaba a él de esa cosa endemoniada y vil. Levantó el brazo y lo bajó, dándole la estocada final. Con eso la bestia cayó muerta en el suelo.
Aprendió la lección, nunca hacer enfadar a Leonardo Hamato.
Leo retiró la espada ensangrentada del cadáver y fue a liberar a sus hermanos.
Apresurado se arrodilló al lado de los niños y con su arma rompió las cadenas y sogas que los aprisionaban.
Los jovencitos aun mal heridos se acercaron con urgencia al mayor, quien ya les esperaba con los brazos abiertos.
-¡Leo… Leo!-Mikey llegó primero a él y asustado ocultó su cabeza en su pecho.
-¡Hermano!-el genio no fue la excepción e imitó a su hermano menor.
Solo faltaba uno.
-¿Rafa?-preguntó el de azul, pero Rafael parecía que no se uniría. No, no importaba nada. Él no iba a ponerse a llorar en brazos de su hermano mayor.
No podía ser débil, no debía ser débil. De todos modos ya estaba grande para seguir recibiendo los cuidados del mayor ¿No?, él no era un bebé.
-¿Rafael?-el mayor le dio una mirada paternal, mostrándole que no tenía que aguantarse. Estiró uno de sus brazos para hacerle señas. Ya sabía como era él.
El de rojo no soportaba más no estar siendo consolado por su hermano, su hermano mayor. ¡Al carajo con su orgullo!
Finalmente aceptó la oferta y se unió a sus hermanos menores, que buscaban consuelo en el mayor y con cuidado puso su cabeza debajo de su barbilla soltando algunas lágrimas.
Leo los abrazó con amor y les cantó dulcemente.
"Pequeños de mi corazón,
No se preocupen del temor.
Porque pequeños son la razón,
de que yo pelee con valor
y no sienta ni un poco de temor.
Por ustedes mis niños resistiré,
siempre con ustedes estaré.
Y de aquí no me iré,
nunca solos los dejaré.
Si algo les llegara a pasar,
No teman conmigo venir a hablar.
No importa la dificultad,
en mí encontrarán un corazón lleno de bondad."
Leonardo dormía feliz en su cama, porque aunque comenzó todo como una pesadilla, una horrible pesadilla. Salvó a sus hermanitos de aquel peligro y pudo tenerlos en sus brazos una vez más. Lo que no sabía que sus problemas apenas empezaban.
Y esa "diminuta" pesadilla no era nada comparado con lo que avecinaba.
Y bien que me dicen de esto, ¿Les gustó? Y lo vuelvo a decir PERDÓN por la tardanza y muchas gracias a:
QueeInBlue: Me encanta una de tus historias e intentaré actualizar más seguido.
Marisa y monyer: Actualiza "Siempre contigo" y "Mi verdadero yo", gracias por comentar.
Rose Black Dragon: Gracias por apoyarme en cada una de mis historias y yo espero más tuyas, y sí. Leo es el mejor hermano mayor del mundo.
Invaso´rs Queen: Arigato, fue muy lindo de tu parte decir que tengo talento, no sabes lo feliz que eso me hace.
WakaiSenshi: Dios que alegría es que sigas esta historia y que le tengas cariño, te deseo lo mejor.
Dragonazabache: Gracias por los ánimos.
Marialis Collazo: Espero que sigas leyendo y comentando, y no te preocupes que no voy a abandonar nada.
Crystal Violeta: Comadre, sigue con el buen trabajo "Leo el líder sin miedo, camino a la oscuridad" me fascina y espero más capítulos.
En general gracias a todos y todas que leen mis historias, espero sus comentarios. Nos leemos y besos.
SAYONARA
Atte. Aleutica Chikayra Hamato.
