Knotgrass era el nombre de la niñera, era una mujer mayor cuyo nombre hizo fruncir el ceño a Mallory al creer que se trataba de una broma, le pareció una persona un tanto impertinente, pero Aurora parecía cómoda y Diaval era el que la había contratado a final de cuentas (y eso era una especie de garantía para Mallory). Y como él lo prometió se reincorporó justo el día siguiente al trabajo.
Al llegar a la oficina encontró su café en su escritorio, justo como a ella le gustaba incluyendo la temperatura. Mallory le dio un sorbo le supo agridulce. Por el resto del día apenas intercambió miradas con Diaval, estaba callado, era obvio que estaba molesto, pero Mallory sostenía su postura, él no tenía ninguna jurisdicción sobre la vida de esa niña. Aunque Mallory no quisiera dar su brazo a torcer, era difícil para ella, los últimos años lo único constante en su vida había sido Diaval, con sus sonrisas, sus quejas, su parloteo incesante, las comidas en la oficina de Mallory mientras hablaban de trabajo o tópicos sin importancia, esas miradas de desaprobación cuando su humor negro llegaba un punto en el que Diaval consideraba era momento de parar. Pero desde que había vuelto, se había convertido casi en parte del mobiliario, taciturno, y no sólo con ella sino con las demás personas de la oficina, educado siempre pero ausente, y lo más importante que Mallory notó es que a la hora de la comida desaparecía, y con él el apetito de ella.
A esa hora todos los días Diaval visitaba a Aurora. La señora Knotgrass a pesar de su excelente currículo y títulos en educación infantil, simplemente parecía no poder lidiar con los llantos de Aurora, y siempre se sentía absolutamente aliviada cuando Diaval llegaba, así fuera por 45 minutos, era todo un alivio para ella que Aurora dejara de llorar.
Mallory no tardó mucho en enterarse de las visitas de Diaval, la niñera no era precisamente la persona más discreta del mundo. Aun así no dijo nada, jamás le comentó o le preguntó a Diaval sobre sus visitas vespertinas a Aurora, e ignoraba o mejor dicho fingía no percatarse, de las visitas de los fines de semana con las excusas más absurdas (lo cual era principalmente porque los domingos era el día libre de la niñera, y no había forma en la que Mallory pudiera cuidar sola de Aurora). Las cosas entre ellos volvieron a una normalidad fingida, como si vivieran en un momento suspendido.
Y así, la pequeña cumplió un año. Mallory lo sabía, sabía perfectamente el día en que Aurora nació, Diaval en cambio, tuvo que hacer un allanamiento del que esperaba Mallory jamás se enterara, en busca del acta de nacimiento de Aurora.
19 de Julio, Diaval se aprendió la fecha, y planeó una pequeña fiesta, sólo él, la niñera (la cual trajo a su hermana y a su extraña sobrina), e invitó a una de sus hermanas que vivía en Nueva Jersey la cual tenía un hijo de 3 años para que los acompañara (en pro de que hubiera más gente en la pequeña fiesta). El pastel, globos, un regalo, un vestido nuevo para Aurora, todo estaba listo. Sólo faltaba un último detalle.
— Mallory, verás en dos días.
— Lo sé—no lo dejó terminar la frase, y ni siquiera lo volteó a ver.
— Y…
— Haz lo que quieras, en tanto no me involucres—fue todo, Mallory sabía que Diaval no iba a dejar pasar el cumpleaños de la beastie.
— En caso de que cambies de opinión estaremos en el parque cerca de tu apartamento.
— Ah, ¿Ya terminaste las ordenes de trabajo?
— Sí, señorita.
El día estaba soleado, y debido a que era una tarde entre semana el parque estaba semi-vacío. Los pocos invitados llegaron, ubicaron una manta como para un picnic en el pasto. Las cuatro mujeres parloteaban, mientras acomodaban la comida que había traído, en tanto Diaval lidiaba con su sobrino y la pequeña Aurora que era obvio no estaba muy complacida en compartirlo.
— Entonces usted es Knotgrass— dijo la hermana de Diaval señalando a la nana — Tú eres Flittle —dijo señalando a la mujer de azul —, y tú eres Thistletwit ¿correcto? —la chica rubia vestida de verde asintió.
— En nuestra familia somos muy creativos con los nombres —comentó Flittle, la hermana de Diaval pensó que además tenía una gama de colores muy marcada.
— Sí bueno, en mi familia todos tenemos nombre que parecen sacados de novela romántica victoriana así que no soy quien para juzgar —dijo Charlotte sonriendo. Buscó a Diaval con la mirada y lo encontró empujando a su hijo en el columpio, mientras con la otra sostenía a Aurora, la cual se contorsionaba y balbuceaba para conseguir la tan anhelada atención.
— Parece su padre ¿verdad? —dijo la señora Knotgrass con una sonrisa.
— Sí, Diaval siempre ha sido ese tipo de personas con mucho amor que dar, pero lamentablemente siempre parece dárselo a la persona equivocada.
Diaval era el menor de cinco, y Charlotte como la mayor sentía que tenía la libertad de opinar sobre la vida de los cuatro menores, su opinión sobre la de Diaval es que debía dejar de trabajar con Mallory Moore, ya que según ella le estaba absorbiendo la vida, "debes dedicarte a escribir, a hacer tu propia familia, no a ser el recadero de esa mujer" le decía.
Charlotte caminó hacia donde estaban, dejando a las tres mujeres peleando por quién sabe qué cosa. Relevó a Diaval en su tarea de columpiar al niño, mientras él tranquilizaba a Aurora, que acababa prácticamente de despertar de su siesta de medio día y estaba ligeramente irritable.
— No se parece en nada a tu jefa —comentó Charlotte.
— No, pero se parece mucho a su mamá.
— ¿La conociste?
— No, sólo por fotografías. Era muy bonita. Igual que tú no es así —dijo haciéndole cosquillas a Aurora, la risita de la niña hizo sonreír a Charlotte.
— Es una niñita preciosa. —dijo su hermana sonriendo.
— No puedo creer lo rápido que crecen los niños.
— Sí, de pronto ya quieren hacer todo por sí solos. Uno no está tan consiente del paso del tiempo como cuando tiene un niño creciendo cada día cerca —Diaval asintió, y volvió a fijar su mirada en Aurora, Charlotte se estremeció a causa del amor con el que Diaval miraba a Aurora —Diaval… no te encariñes tanto con ella, no es tu hija y…
— Lo sé, lo sé…
La hora del pastel había llegado, todos se tomaron fotos con Aurora que llevaba puesto un bonito vestido azul y una corona, la fiesta se prolongó más de lo que Diaval pudo quedarse, pero aún disfrutó cada segundo la sonrisa de Aurora, y cómo sus ojos brillaban con la emoción de su primer cumpleaños.
Mallory estaba picoteando su ensalada con el tenedor, no tenía hambre, y a pesar de que trataba de concentrarse en el trabajo, no podía evitar pensar en lo que estaba pasando en un parque no muy lejos de ahí. Diaval llegó un poco más tarde de lo que se supone debería y se reincorporó a sus labores, Mallory lo podía ver desde la puerta abierta de su oficina, tenía una sonrisa boba en su rostro.
Un mes después aproximadamente, la niñera le entregó un paquete de fotos que según ella Diaval había dejado ahí en la tarde. Mallory pasó las fotos una por una, la luz, el césped, Diaval, Aurora, Knotgrass, tres mujeres adultas que no conocía, y un niño pequeño, miró las fotos detenidamente… entonces recordó unas viejas fotos familiares, Aurora se parecía muchísimo a Leila, de hecho era idéntica a ella, se dio cuenta que no parecía tener nada de Stefan en ella. Mallory lloró, se había perdido el primer cumpleaños de Aurora. El funeral de su hermana.
